Disclaimer: El mundo de Harry Potter pertenece a J. y a la Warner. Yo solo utilizo los personajes sin fines de lucro, por diversión pues son muy preciados para mi :3

Advertencias: Es un WI? (Que tal si el universo de Harry Potter estuviera regido por el Omegaverse? xD), probablemente personajes OoC (Out of Character o fuera de la personalidad del personaje), Hay relación chico- chico, palabras altisonantes, violación, probablemente (trío, bsdm, fetichismo, voyerismo, incesto, aun no lo se xP) Están advertidos y es momento de retirarse si eso los espanta :9

Pareja: Albus x Scorpius o James x Scorpius Quedará a decisión del publico ;3 y una parejita sorpresa (que no revelaré hasta mas adelante, pero les daré pistas jeje)

Notas de la Autora: Hola lindos solecitos, no puedo creer que haya terminado tan pronto este capi! Hasta yo me sorprendo xD (generalmente tardo mucho con el lemon -3- pero en fin). Debido a que estoy muy emocionada con la historia (las musas parecen estar en aquelarre xD) no he parado de escribir así que espero que les guste como va la historia~

Mil gracias por comentar Cristine Malfoy (Vale, ya anoté tu voto ;P) y Rebe Marauder (Wow que poder de intuición, me descubriste! o será que me conoces tan bien? xD y créeme que mas adelante pondré ese mes en la playa de Albus Severus y Harry! Pinky promise!)

Sin nada mas que decir; A leer se ha dicho!


Éxtasis y Dolor

La vergüenza y la congoja eran arrebatadoras.

Su cuerpo en automático obedeció la orden con sumisión pese a no desear hacerlo. Era un impulso tan palpable e inequívoco como un juramento inquebrantable; doloroso, culposo e imposible de ignorar sin temer por su propia vida.

Con parsimonioso temblor, la camisa negra descendió por sus brazos hasta caer sobre el suelo de duela alfombrada; desabotonar sus pantalones fue lo más difícil y ser expuesto de tal forma era tan obsceno que no creía ser capaz de soportarlo; mucho menos cuando estaba siendo observado con detenimiento por aquellos ojos esmeralda enturbiados de insano deseo que taladraban su piel.

Escuchó un par de fuertes golpes en la puerta hasta terminar en uno muy enérgico y hueco, como algo desplomándose como peso muerto que, en otro momento, le hubiera preocupado.

La cordura estaba lejos y su cuerpo solo era una terminal nerviosa, tan sensible y caliente que solo podía percibir sensaciones, ansiándolo con fiereza. Sus pezones estaban rígidos por el aire fresco de la sala y su entrada comenzaba a humedecerse, gritando con una bandera hondeando a todo lo alto "todos a bordo, son bienvenidos".

Las fuertes feromonas del alfa comenzaban a multiplicarse, clamando su poderío sobre su ser a cada paso que daba en lo que acortaba su distancia. Traía algo en su mano, pero por lo nublado de su mirada, no reparó en que.

El aliento del pelinegro chocó contra su rostro provocando que contuviera la respiración. "Demasiado cerca" se dijo evitando a toda costa que su parte omega siguiera dominándolo. No quería rogarle que lo tomara, pero su cuerpo reaccionaba de forma tan diferente de su propio sentir.

-¿Tienes miedo?-

-Quisieras…- murmuró poco convincente. En momentos como ese tratar de ser valiente no parecía la mejor solución, pero tampoco podía evitarlo.

-Deberías tenerlo…-

Sus ojos fueron vendados haciéndole temblar de pies a cabeza. Todo oscuro, sin la noción de que era lo que pasaría después. Jamás había estado tan perdido y asustado como en ese momento.

Su lengua relamió su cuello de forma áspera sobre su sensible piel que a un pequeño estimulo parecía que se propagaba como eco por todo su sistema nervioso. Pudo escucharlo gruñir cuando sus dedos rozaron su nuca en esa zona del anillo engarzado que en un par de meses se definiría en un solo aro, desvaneciendo sin dejar huella el otro como si nunca hubiese existido impreso en su epidermis.

Soltó un chillido cuando sintió sus sensitivos botones fueron retorcidos de forma despiadada, con una presión mas dolorosa de lo que podía censar. Inútilmente intentó alejarlo ya que sus fuerzas débiles no eran nada de lo que podrían ser en sus cinco sentidos, mucho menos después de que fueron atadas con lo que le parecía una soga delgada y fibrosa haciéndole daño al tacto.

Sus incisivos roían y probaban su piel sin piedad. No dudaba que estaba cada centímetro de su cuerpo húmedo por su saliva, amoratado por cardenales y dolorosas mordidas que seguía el rastro de sus líneas definidas que se detenían en la zona de su vientre. Al parecer se alzaba como un campo minado, que por estrategia, el alfa ignoró antes de volver a morder sus muslos frágiles que tan bien recordaban estar entres sus dientes.

-No…- intentó decir con firmeza, pero solo pareció a sus oídos un gemido embarrado de éxtasis que consiguió lo opuesto en el alfa pues apretó aún más sus muñecas con la soga, alzándolas sobre su cabeza.

-Te creería que no lo deseas si no estuvieras tan excitado…- relamió su oreja produciendo corrientes eléctricas que erizaron hasta los mas pequeños vellos de sus brazos. Su endurecida erección se restregaba sobre su cadera izquierda generando percepciones tan contrarias que creía que se desmayaría al no poder conciliarlo.

-Por- Por favor… n-no…-

-Ruega más… hazlo…- su mano abierta colisionó contra su nalga desnuda, haciéndole gritar en el acto.

El hormigueó y escozor no se hizo esperar, pero poco duró antes de que otra se impactara en el mismo lugar. Sus rodillas se doblaron y solo pudo gimotear cuando la estrujó como el pedazo de carne que era, disfrutando a lo grande de su vulnerabilidad que casi podía verlo sonreír desvergonzado a través de la venda sobre sus ojos.

Sin aviso previó mas que el sonido de una cremallera abriéndose, se introdujo en su interior de una estocada, crispando cada musculo de su cuerpo. Lo escuchó jadear con un gruñido manando de lo profundo de su garganta. Sus uñas se clavaron en su cadera saliendo brevemente de él para volver a ingresar con mas fuerza que sintió como su cabeza se estrelló contra la pared de la que a tientas apenas podía sostenerse.

Forzaba su entrada como un poseso, empalándose en un vaivén macabro mientras murmuraba incoherencias. Pese a la lubricación natural, no era suficiente, el ardor de su glúteo poco podía compararse con las brasas que lo envolvía en un extraño torbellino de dolor y placer.

Lo quería y a la vez no. La dolencia como una dulce tortura era lo que podía respirar y aunque su propio pene demandaba atención para realmente sentirse bien, no lo pidió pues prefería morderse la lengua a siquiera insinuarlo.

Lo que menos necesitaba era a Albus Potter complaciendo a alguien que no fuera a si mismo ya que convertiría en consensual aquella profanación a su ser.

"Ni loco" se dijo apretando sus parpados tratando de absorber cuanto aire podía al ritmo de cada embestida que comenzaba a romper algo en su interior. Por mas irónico que le pareciera, notó que la pura naturaleza omega podría obligarlo a llenarse de placer con solamente la estimación de su entrada y eso no hacia mas que perturbarlo.

Una mordida en su hombro tan fuerte volvió a hacerle gritar por la sorpresa y el dolor. Un líquido fresco descendió hacia su codo y nuevamente sintió su lengua ardiente, limpiando su sangre derramada, lamiendo gustoso, disfrutándolo tanto que pudo notar como se endurecía aun más, entrando y saliendo sin frenar su marcha atrabancada que lo estaba mareando.

Semen cálido llenó su interior, goteando y desparramándose por sus muslos al momento que lo dejaba en vacuidad momentánea.

Sus piernas dolían por estar de pie tanto tiempo, pero el destello del celo no parecía que detendría su paso porque el alfa solo se limitó a girar su cuerpo para encararlo y poner sus manos entumidas alrededor de su cuello y volver a comenzar.

Entre impotencia y placer sus ojos se humedecieron al arquear su espalda y manchar su vientre con su propia esencia.

-o-o-o-o-o-o-o-

Sabía que se había excedido.

Incluso para él y sus difusos limites, era claro; así que fingir que la complacencia era lo único que sentía, estaba demás. Del deleite exquisito que duró toda la noche solo quedaba su reminiscencia en la mente y las muñecas enrojecidas de Scorpius.

Quería hacerlo llorar y que sollozara, claro que así lo deseó ya que la ensoñación de sus hermosos ojos grises anegarse de lágrimas era una idea que lo excitaba tanto… pero no de tristeza. Gruñó para sus adentros al quitarle la venda y notar lo enrojecido de sus ojos. Dormía en un sueño intranquilo a mitad de la mañana, hecho un ovillo en el amplio sillón donde siguió la fiesta hasta el amanecer.

Dándose la media vuelta para buscar un poco de poción analgésica, saboreó el sabor de su piel.

Cuanto le hubiera gustado tener una fusta en su mano para enrojecer esa alabastrina epidermis con cada azote e inmovilizar sus extremidades a una cama… pero del deseo a la realidad había un largo tramo y aquella no fue la forma en la que lo imaginó ni planeó.

Por obvias razones no se arrepentía de lo que hizo a pesar de que los dictámenes de la moralidad social. Claro que comprendía que estuvo mal, pero de poder, lo hubiera hecho nuevamente de igual forma. "Además esta aquello…" se dijo apartando de su mente la playa de Brighton que sonaba como una señal de precaución.

- ¡¿Te crees el maldito Christian Gray o qué demonios, Potter?! – se detuvo en seco al notar lo despierto y enérgico que estaba el rubio sosteniendo una pequeña bolsa de piel de dragón en su puño cerrado.

Albus arqueó su ceja incrédulo. "¿Quién?" se preguntó sintiendo el peculiar pinchazo de celos que tanto detestaba percibir, pero que solamente él podía ocasionar al mencionar a alguien más que no fuera él.

- ¿Quién te manda a tener un celo después de la amenaza que te lancé? - rebatió haciendo que una furiosa vena saltara en la sien del ojigris. Con decidido paso se acercó sin apartar su determinada mirada de él. Toda la sumisión desapareció que por mero instinto, retrocedió un paso. No sabía que estaba planeando.

Con un ligero soplido, el polvo de la bolsa en su mano cayó en sus ojos produciéndole una impactante punzada que lo doblegó haciéndole caer sobre sus rodillas.

-Tu podrás haber sido el premio anual y toda la cosa- dijo con voz pausada, acuclillarse a su nivel -pero yo fui el mejor en pociones de nuestra generación… además, mi padre es catalogado como uno de los cien mejores pocionistas del mundo; solo para que te des una idea-

-¡¿Qué mierda es esto?!- era como polvo pica-pica en sus globos oculares pero con una abrumadora sensación que lo sofocaba y que parecía que todo sus órganos blandos se convertían en gelatina liquida.

-Algo de mi invención… ¿A que no sabías que la piel del murtlap podría secarse durante tres días y hacerse un polvo con un poco de milenrama? Quería que fuera un efecto como el de un cruciatus, pero solo da una horrible picazón y dolor entre sueños por doce horas; con suerte te produce llagas en el ano… no es mucho, pero algo es algo-

-Maldito…-

-Para que te lo pienses dos veces antes de volver a hacer tu gracia de tratar de atacarme y atarme cuando se te de la real gana, porque creerme que esto no es ni siquiera lo mejor de mi arsenal. Ya que a diferencia de ti, no necesito una varita para acabar contigo…-

Con paso decidido y la camisa negra sin abotonar, abandonó la biblioteca sin mirar atrás.

-o-o-o-o-o-o-o-

De tan ensimismado que estaba en su pequeña vendetta, el dolor de todo su cuerpo y el sobrecogimiento que lo invadía, tropezó con algo que estaba desparramado en el suelo dando un brinquito sin perder el equilibrio.

-¡¿Tu?!- preguntó alarmado al ver a James Sirius Potter como estrella de mar con los brazos y piernas abiertas sobre el suelo de madera y con algo que parecía sangre seca sobre su frente.

-Por favor no grites que tengo una jaqueca de los mil inferis…- murmuró llevándose la mano a la cara, tratando lentamente de sentarse sin éxito, porque volvió a recostarse con una mueca de dolor-noche ocupada ¿no crees?- no le causaba ni una pizca de gracia y ni siquiera quería volver a mencionarlo.

- ¿Qué jodidas te pasó? - El pelirrojo bufó por la nariz con una lánguida risa.

- Digamos que tus feromonas llegaron a 1 kilómetro a la redonda y perdí los cabales- se alzó de hombro despegando un mechón agazapado por el líquido espeso sobre su cien. Parecía tan cansado y abatido, pero con suficiente tacto para mirarlo conmovido con sus brillantes ojos castaños -creí que enloquecía al no poder entrar, así que hice lo más sensato…-

- ¿Golpear tu frente contra la puerta hasta perder la conciencia?- dijo lo mas disparatado que se le ocurrió, pero por su expresión supo que dio justo en el clavo.

-Ajá… igual que los tiburones en un estanque pequeño-

-Pero tu no eres un tiburón- dijo hincándose frente a el, intentando tocar su herida por un instinto que no alcanzaba a comprender -estás demente…-

-Un poco- sonrió débilmente tomando su mano, deteniendo su camino. En otro momento lo hubiera apartado de golpe para rehuir a su contacto, pero había una fragilidad en él que antes no había notado o que simplemente decidió ignorar por la repulsión que le generaba por esa primera impresión.

Su pulgar acarició el aro rojo alrededor de su muñeca y pudo notar la ira surcar de extremo a extremo su rostro, pero lucía demasiado cansado para hacer más -Albus si que es un bastardo…-

-Y eso es quedarse corto- contestó sintiendo súbitamente que ese correctivo no fue suficiente, pero estaba seguro de que en cuanto estuviera en una posición mas ventajosa, sin un bebe en su vientre, lo haría pagar.

-Creo que tengo un poco de esencia de murtlap en mi cuarto…- dijo parándose de un brinco que James casi pierde el equilibrio.

-Hey, despacio, que tienes una condenada contusión-

-Descuida, esto no es nada… me he dado zurras mas fuertes que esto… no por nada mi madre llegó a pensar que tengo concreto en lugar de hueso en mi cráneo- sonrió tanteando la pared para guiarse.

Scorpius desvió la mirada, dudando si entrar o no. Su propio cuarto aun estaba muy alejado y sus heridas dolían como para seguir andando "no es como si me fuera a dar un celo tras otro" se dijo pero sin poder moverse -no te voy a saltar encima, pequeño. Hueles rico, pero mi parte alfa esta atontada por tremenda paliza que le dí-

-Hum…- solo pudo bufar entrando sin más.

-Además, no creo poder volver a hacer lo de la otra vez…- dijo en voz baja como para si mismo, pero pudo escucharlo claramente. ¿De que iba su momento de vulnerabilidad? "¿A caso es una especie de treta?" se preguntó incrédulo.

-Es lo que todos los alfas dicen pero siguen siendo igual de hijos de puta-

-Claro, pero ahí es donde radica la piedra angular, tesoro- dijo rebuscando en su desordenado buró haciendo caras y gestos, poniendo todo su empeño en mantenerse en una sola pieza -tu seguro piensas que los alfas no te comprendemos y probablemente tengas razón… sin embargo la cosa va en los dos sentidos y tu no logras entendernos a nosotros. Porque lo creas o no, no es ningún camino de rosas ser un alfa… ¡Aquí esta! - sonrió sacando un tarro de considerable tamaño que por su coloración sabía que era antes de que lo abriera.

-¿A que te refieres? ¿Los alfas de nuestros días sufren los pobrecitos destrozando y pisoteando lo que tengan a su paso? - dijo con ironía cuando el mayor tomó nuevamente su brazo y comenzó a aplicarle la esencia amarillenta que se sentía fresca contra sus heridas. Su delicadeza lo perturbaba. ¿Por qué estaba siendo tan considerado?

-No con esas palabras, pero sí. Al igual que los omegas, somos presas de nuestros bajos instintos… no lo digo como una disculpa sino como una realidad. A cada acción corresponde una reacción de igual fuerza, pero contraria… esa la ley natural y se acata nos guste o no…-

-"Somos animales con raciocinio, pero aun así presas de los instintos…" suenas igual que los libros, que me harás bostezar-

-Pero es cierto, aunque claro que lo que te hizo mi hermano es una canallada porque por mucho que te guste el BDSM, si no es consensual…- sus dedos cosquillearon sobre su hombro amoratado y a pesar de que solo fue un ligero toque, no pudo evitar ruborizarse. "Tal parece que estoy aun sensible por el celo" se dijo tratando de que no le afectara.

-Creo que el golpe en la cabeza te esta haciendo filosofar demás- intentó desviar su pensamiento de sus dedos extrañamente gentiles, que tomando el mismo un poco de la esencia, se la colocó sobre el chichón de su frente que palpitaba cálido por el hematoma.

-Probablemente- cerró los ojos dejándolo hacer, jugueteando con una poción analgésica en sus manos, antes de darle un trago -si quieres llévate la esencia para que te la pongas en tus muslos, porque desde aquí tienen una coloración entre verde y morado… claro, a menos que quieras que yo te la ponga. No me molesta- sonrió divertido sin abrir los ojos.

-Que pervertido ¿Por qué estas viendo mis muslos?-

-Es difícil no hacerlo cuando estas sentado en flor de loto y solamente usando una camisa y calzoncillos…-

-Tonto…- dijo abochornado tratando de encontrar una posición que no le molestara tanto, pero era imposible.

-Sigo sin poder creer que sometieras a Alby, ya que por algo no está aquí fulminándome con la mirada por manchar con mi sangre la puerta de su biblioteca privada...-

-Tengo mis métodos- exclamó jactancioso sin dar su mano a torcer a pesar del bochorno -y créeme que si me provocas, también podría usarlo contigo- el pelirrojo alzó ambas manos en señal de rendición y negó con la cabeza.

-No te preocupes, nene, ya vi que si eres capaz de defenderte a ti mismo y dudo repetir lo de aquella vez- Scorpius torció el gesto sin creerle mucho.

-No me digas nene, ni pequeño, ni tesoro. Por si lo recuerdas, tengo un nombre. No se porque te empeñas con los apelativos que no me gustan...-

-Si lo sé, pero dudo que me dejes usar tu nombre; eres la clase de chico quisquilloso que solamente a alguien cercano le das semejante privilegio así que ¿qué te parece que te llame "puddin"?-

-Que horror, antes muerto. Solo dime Malfoy, a secas. Como en la escuela y yo te diré Potter o simplemente "hey tu" ya que para mi mala suerte, hay dos Potter en esta casa- "Aunque después de esto, de ahora en adelante, el Potter numero 2 pasará a llamarse imbécil" se dijo muy seguro de si mismo pero James no era del mismo pensar.

-No. No me gusta. Siento como si estuviera con un desconocido y dudo que tu y yo lo seamos después de haber visto nuestras penes… dime ¿Qué clase de lógica es esa?-

-Eres un idiota...- rebatió abochornado y molesto a ambas partes. ¿Como podía ser tan claridoso en momentos como ese?

-Entonces ¿Dulzura? ¿Lindura? ¿Rubito? ¿Blondo? ¿Bebe? ¿Precioso? ¿Encanto? Tengo muchos apodos de dónde escoger-

-Prefiero Scorpius a una tontería de esas-

-Vale, entonces así quedamos…- sonrió con una apabullante honestida antes de tumbarse sobre la cama por la poción analgésica y quedarse dormido prácticamente al instante.


Notas Finales: Espero que les haya gustado! si no pues ni modo, no puedo hacer nada porque ya esta escrito XD Y para los que siguen apoyando a James (que cada vez parecen ser menor :'V), créanme que tendrá una oportunidad que nadie ni siquiera el mismo podría esperar xP

Y el marcador sobre quien será la pareja de nuestro lindo omega se movió sorprendentemente! James bajó a 6 puntos, mientras que Albus, al igual que la idea de trío ya llevan 7 puntos cada uno! OMG! Honestamente me aterra muchísimo que vaya ganando adeptos la opción de trío pero bueno, lo prometido es deuda y si la moción llega a ganar, veré como le haré para escribirlo :9

Con respecto a ¿quien será el padre del bebe? James lleva un poco de ventaja con 4 puntos mientras que Albus muy de cerca con solo 1 punto de diferencia! Estoy con los nervios de punta! :o (que por cierto solo hay 1 punto para que sean mellizos de diferente padre! :O aunque la idea me sorprende, tengo entendido que en los caninos, que es de donde viene la idea del omegaverse, es posible! quien lo diría xD)

Les mando besitos, las lineas siguen abiertas para cualquier cambio en su decisión (creo que seguirá abierto hasta dentro de 5 capis mas, así que si no han votado o se han abstenido de elegir, aun tienen tiempo ;P) y que estén muy bien!