Capítulo 7. A casa por Navidad:

Vale, se había comportado como una cría reaccionando de esa manera. ¿Pero qué podía hacer? Huir era de cobardes, pero la idea de tener que volver a enfrentarse a Parkinson no le hacía ninguna gracia. Y es más, la idea de que la chica hubiera estado encerrada en la habitación de Malfoy, a solas, le hacía sentir de nuevo aquella extraña sensación, y de pronto, mientras se alejaba de la habitación 909, tuvo ganas de darse la vuelta y sacar a rastras a Pansy de la habitación.

-Tranquilízate-se dijo así misma mientras respiraba hondo y cerraba los ojos-No es conveniente que te alteres. Respira, respira…

Cualquiera que la hubiera visto en mitad del pasillo, con los ojos cerrados, respirando y hablándose así misma, hubiera dicho que se trataba de un paciente que se había escapado del ala de psiquiatría del hospital, pero ese no era el caso, y además, Ronald Weasley jamás hubiera dicho que Hermione era una paciente prófuga. Y así, apoyado sobre una columna, de brazos cruzados, observaba a su amiga sonriendo.

-¿Necesitas ayuda Hermione?-preguntó intentando contener la risa mientras se acercaba hasta su amiga.

Ésta abrió los ojos sobresaltada y al ver de quien se trataba saltó sobre él y lo estrechó fuertemente, hasta dejarle sin respiración.

-¡Oh Ron que alegría verte!-dijo.

-Si, si yo también me alegro de verte, pero por favor suéltame si no mis hijos se quedaran sin padre…-se separó de la castaña y le miró sonriente-¿Cómo estás Hermione? Hace semanas que no sabemos nada sobre ti…

-Bien gracias. ¿Y tú¿Y los niños¿Cómo están Harry y Ginny?-preguntó emocionada mientras volvía a abrazar a su amigo.

-Bien, todos bien…-asintió con la cabeza varias veces mientras sonreía. -¿Qué tal te está tratando Zabinni¿Sigue dándote la paliza?

-No, la verdad que parece haberse calmado un poco…-dijo riendo, pero al chico pareció no gustarle demasiado su respuesta-¿Qué ocurre Ron?

-Verás, no es nada serio… pero, estamos muy preocupados por ti…-dijo mirando al suelo-Hace semanas que no hablábamos y yo… bueno en realidad todos…

-De verdad estoy bien Ron-dijo al chica sonriendo ante la preocupación de su amigo-Sólo tengo mucho trabajo últimamente y casi no tengo tiempo para nada. Pero enserio que todo va bien…

-Bueno, si tú lo dices, es que todo va bien…-dijo al fin-Por cierto, no se si tendrás planes para esta noche, pero vamos ha hacer una cena de nochebuena en la madriguera, todos juntos, como en los viejos tiempos. ¿Te apuntas no?

-Por supuesto, como iba a decir que no a una cena de la señora Weasley, con lo que las adoro…-dijo riendo.

-Me alegro de que aceptes, todos están ansiosos por verte, los niños no paran de preguntar por ti… -dijo rascándose la cabeza-Entonces mañana te esperamos. A las ocho en la madriguera. No faltes.

-Bien, allí estaré…

-Bueno Hermione, tengo que irme, sólo he venido a verte y a recoger una poción para la tos del niño…-le mostró entonces un frasquito de poción-Me alegra haberte visto, nos vemos…

-Adiós.

-Hasta mañana-se despidió el pelirrojo mientras se alejaba.

Hermione sonrió. Hacía tiempo que no veía ni a Ginny, ni a Harry, ni al resto de la familia, y cenar con ellos el día navidad era lo mejor que había oído ese día.

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-Bueno, ya está todo por hoy-dijo Hermione quitándose los guantes y cerrando el frasco de la poción del rubio-Y yo ya me marcho. Hoy es nochebuena-dijo alegremente.

-¡Oh!-murmuró Draco fingiendo alegría-¡Que ilusión¡Navidad!

-¿Qué ocurre?-preguntó Hermione levantando una ceja-Se supone que la navidad es para estar contentos, cantar villancicos…

-Si eso está muy bien-dijo sin darle importancia-Pero cuando estás encerrado en un hospital, enfermo y sin saber si vas a morirte o no, la navidad te parece de lo más estúpido…

-Lo siento, no quise decir eso, sólo creo que es la mejor época del año-contestó tristemente la castaña-Los regalos, reencontrarse con la familia…ya sabes. Sólo eso.

-Sí, sería bonito si tuvieras alguien con quien celebrarla…-murmuró Draco encogiéndose de hombros-Peor yo lo pasaré bien. Cenaré con el conserje y después bailaré un poco con los sanadores de guardia…-explicó irónico-Promete ser una gran velada…

Hermione meditó unos minutos. Se le acababa de ocurrir una idea, pero no estaba del todo segura de si podría llevarla a cabo, además, primero debía avisar a Harry y a Ron…

-Bueno Malfoy, espero que disfrutes con tu cena…-dijo sonriendo misteriosamente la castaña-Feliz Navidad…

-Si, Feliz Navidad…-murmuró Draco mientras volvía acostarse en la cama y desaparecía bajo las sábanas.

Hermione salió de la habitación y se dirigió hacia el despacho de Zabinni con un único propósito. Convencer a su jefe de que le dejara sacar a Malfoy del hospital, por un día nada más, sólo para que tomara el aire y pudiera disfrutar de las fiestas.

Llamó suavemente a la puerta. La voz de Zabinni le llegó amortiguada desde el otro lado, pero Hermione entró. El sanador se encontraba sentad en su gran escritorio firmando unos pergaminos. Hermione se fijó en que un retrato la observaba fijamente, sonriendo.

-Buenas noches-saludó la castaña. El retrato hizo una reverencia y le guiño el ojo-Señor Zabini, si tiene un minuto me gustaría…

-Sí, por supuesto-dijo amablemente. Cosa extraña en él-Siéntese por favor-Hermione se sentó y aguardó unos segundos a que el sanador guardara los pergaminos y centrara toda su atención en ella-¿qué desea?

-Bueno, vera…-comenzó Hermione titubeante-He pensado que al señor Malfoy le sentaría muy bien el aire fresco, y he pensado, que tal vez, si usted lo permite, podría llevar a Malfoy a cenar fuera esta noche… para celebrar las fiestas…-se mordió el labio nerviosa. Estaba segura de que la respuesta de Zabinni sería un no rotundo, pero debía intentarlo…

El sanador se tomó unos minutos de reflexión. Caminaba en círculos por la sala, con los brazos enlazados en la espalda, y lanzando miradas hacia el tapiz.

-Ya se señor-dijo Hermione al ver que su jefe no contestaba-que es una locura…, sin embargo, pienso que eso ayudaría a mejorar su salud…

El hombre del tapiz carraspeó sonoramente varias veces mientras sonreía a la muchacha con aire misterioso.

-¿Y dice usted qué eso ayudará a la salud del señor Malfoy?

-Es posible-dijo Hermione sin dar crédito a las palabras que acababa de oír-Lleva dos meses aquí encerrado, y aún no ha salid al exterior desde que ingresó, y tal vez, el aire fresco le siente bien…

-No se, no se Granger…-se llevó la mano al mentón y continuó caminando por la sala.

-Por favor señor…-la castaña miró a su jefe que levantó una ceja, indeciso.

-Si usted lo cree así…-lanzó una última mirada al tapiz y soltó aire-Bien, pues que así sea. Tiene usted mi total permiso para sacar al señor Malfoy del hospital esta noche…

-Por favor señor le juro que si….-Hemrione había comenzado a bombardear al sanador con argumentos para poder sacar a Malfoy, pero se detuvo, al haber escuchado la respuesta de su jefe-¿Qué?

-Lo que ha oído señorita Granger…

-¿En serio?-sonrió. Al fin y al cabo había sido más fácil de lo que había pensado-¡Oh muchas gracias jefe! Le prometo que vigilaré a Malfoy en todo momento, seré su sombra…

-Pero eso es lo que debería de estar haciendo ahora Granger…-a pesa de su amabilidad hacía escasos minutos, Zabinni seguía siendo el mismo de antes.

-Si señor. Bueno, que tenga una feliz noche…-dijo mientras abandonaba la habitación.

-¡Toma ya!-dijo triunfalmente el tapiz una vez la puerta se hubiera cerrado tras la castaña-¡Todo va viento en popa señor!

-Si Stephan, si….Pero yo no daría saltos de alegría tan pronto.-dijo Zabinni-Aún queda la parte más difícil… ¿Has hablado ya con Margerithe?

-Si señor, pero no parece muy contenta…

-¿En serio?-Blaise levantó la ceja-Stephan, debes decirme la verdad…

-No le estoy mintiendo señor-repuso el tapiz-Hablé con ella y se lo expliqué todo, pero aún así no pareció muy convencida con todo esto… Mejor dicho, me gritó que éramos unos descerebrados y que cómo se nos ocurría hacer esto sin habérselo consultado primero a ella…-explicó el tapiz al ver la mirada severa que le lanzaba el sanador.

-Bueno, es típico de Margerithe, pero sólo es cuestión de tiempo… No tardará más de una semana en presentarse aquí, la conozco demasiado bien… y apuesto a que ahora está observando a Granger y Malfoy, y cuando vea que estaba equivocada, vendrá ante nosotros a suplicarnos que la dejemos tomar parte de todo…

-Eso espero señor Zabinni, eso espero… si no, no se de qué otra manera podrá salvar la vida el señor Malfoy…

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Se revolvió inquieto bajo las sábanas. No podía dormirse. No paraba de escuchar villancicos al otro lado de la puerta. Se incorporó malhumorado y lanzó un cojín contra la pared.

Malditos eran todos, no podían estarse callados aunque sólo fuera un minuto, no, parecía que a todo el mundo le había embargado el espíritu navideño y les daba igual que en ese hospital hubiera gente que se estaba muriendo.

Volvió a cubrirse la cabeza con las sábanas, intentando amortiguar un poco el ruido, pero el jaleo era tal que no consiguió conciliar el sueño, y para colmo, la puerta se abrió, así que Draco perdió toas sus esperanzas de poder echar un cabezadita. Asomó la cabeza entre las sábanas y contempló a la sanadora, que lo observaba apoyada junto a la puerta.

-¿Tú no te ibas?-preguntó ásperamente el rubio.

-Si, pero antes he querido venir y ver cómo estabas, y asegurarme de que bajas a cenar con todo e mundo…

-No voy a bajar a cenar… Me duele la cabeza-dijo volviéndose a cubrir.

-Está bien, cómo quieras…-repuso Hermione-Entonces vendrás conmigo.

-¿Qué?

-Lo que has oído-dijo la castaña acercándose hasta su cama y destapándole-Ve a vestirte.

-¿Estás chiflada o qué?-preguntó el rubio volviéndose a tapar.

-No, no estoy chiflada ni mucho menos-volvió a destaparle-¿Quieres hacer el favor de cambiarte de ropa? No quiero que te vean llegar en estas fachas-dijo señalándole.

-¿Y cómo se supone que vas a sacarme del hospital?-se cubrió nuevamente.

-Pues por la puerta-dijo Hermione como si la cosa fuera más que evidente. Volvió a destaparle- ¿Quieres estarte quieto?

Draco levantó una ceja, pero no volvió a cubrirse con las sábanas. Se incorporó lentamente de la cama y se cruzó de brazos.

-Repito¿cómo vas a sacarme de aquí?

-Por la puerta, P-U-E-R-T-A…

-No has entendido del todo mi pregunta Granger¿cómo s supone que vas ha hacerlo sin que Zabinni te arranque la cabeza por el camino?

-Será que Zabinni me ha dado el permiso para poder llevarte fuera esta noche…

-¡Por Merlín¿Enserio?-el rubio abrió la boca, pero enseguida la cerró al ver a sonrisa de Hermione-¿Cómo?

-¿Cómo qué?

-¿Cómo lo has conseguido? Quiero decir, conozco a Zabinni desde hace años y jamás le he visto ceder ni un ápice en nada…

-Será porque cree que es lo conveniente ¿no?-repuso cansada Hermione-¡Vamos vístete!

-Un momento…-murmuró el chico a medio camino-¿Cómo se que esto no es ninguna trampa¿Cómo se que no es una artimaña para sacarme el hospital fácilmente, secuestrarme y luego pedir un rescate?

-¡No seas crió Malfoy¿Tengo yo pinta de secuestradora?

-No se…-dijo el rubio observándola con detalle-Tenías pinta de mojigata y luego apareciste con una cita con ese idiota… ¿cómo se llamaba?-fingió no recordar su nombre aunque en realidad si que lo recordaba, y muy bien.

-Matt. ¡Por Merlín Malfoy¿Qué hay de nuestro acuerdo?-inquirió ofendida-Regla número cuatro, te recuerdo. ¿Vamos o qué?

-Está bien… con tal de no escucharte…-repuso Draco. Pero la verdad era otra. No quería quedarse la noche de nochebuena solo y amargado en ese hospital, y aunque la idea de pasarla con Granear no le hiciera mucha gracia, prefería eso que pasarla en ese lugar tan deprimente-¿Dónde vamos a ir?

-Es… una sorpresa-contestó enigmáticamente Hermione. Pero en realidad no quería decirle el sitio, ya que conocía al rubio y sabía que en cuanto la chica le mencionara que irían a cenar a La Madriguera, Draco saldría huyendo espantado. Mejor se reservaría ese detalle para el final-¿Estás listo ya?

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Se aparecieron justo a las ocho en punto frente a la puerta del jardín de la casa de los señores Weasley. Estaba todo demasiado oscuro, a excepción de las luces navideñas de La Madriguera, pero por el resto no se veía nada, por eso, Draco no pudo distinguir el lugar en el que se encontraban.

-Ya hemos llegado-indicó la castaña a su acompañante.

-¿Dónde estamos?-preguntó desconfiado.

-Camina y lo comprobarás…-le cogió suavemente del brazo y tiró de él hacia el interior del enorme jardín de La Madriguera.

A medid a que se iban a cercando, pudieron distinguir la desfigurada casa de los pelirrojos, con unos cuantos pisos añadidos de más y sus paredes curvas. Toda ella estaba iluminada con numerosas lucecitas de colores. Junto a la puerta había un gran cartel de colores que rezaba así: Bienvenidos a la morada Weasley. Pasen, disfruten y Feliz Navidad.

-¡No!-gritó Draco al leer el cartel-No puede ser…-se giró y miró a la castaña, que le sonreía tímidamente-¿Estamos en casa de la comadreja?


Hola a todos!!Bueno,siento el retraso pero no he tenido mucho tiempo para poder actualizarleo,pensaba hacerlo esta tarde pero mi fisioterapeuta me ha destrozado la espada asique he estado un poco chungilla y eso...En fin...Espero que os haya gustado este cap,en referente a la última conversación entre Draco y Hermione,ya se descubrirá más sobre el tema del juicio y todo eso más adelante.Ahora,como siempre decir que mil gracias por todos los reviews,que os lo agradezco de todo corazón y que ya sabeis,para cualquier cosilla dadle al GO jaja!!

Un besazo enorme!