El tiempo pasó y con él la noche. Cuando quiso darse cuenta, Michiru era despertada por brillantes y radiantes rayos de sol que se colaban por las incontables grietas de la cabaña. Fuera podían oírse a pájaros cantando su matinal tuna. Con un leve gemido Michiru abrió los ojos para recibir la mejor vista que podría recibir nada más despertar; el rostro de Haruka durmiendo plácida e inocentemente arropada frente a ella. La violinista no pudo evitar sonreír.  Se incorporó lentamente y se preparó para afrontar el nuevo día. Haruka soltó una leve queja cuando el calor del cuerpo de Michiru la abandonó, frunciendo el ceño en su sueño por un momento e inconscientemente arrebujándose con la manta intentando recuperar esa calidez que le faltaba. Al no conseguir su objetivo, su conciencia tomo el control de su cuerpo.

"MMmfff" balbuceó Haruka al tiempo que se incorporaba frotándose sus soñolientos ojos.

Las risitas de Michiru le respondieron "Buenos días bella durmiente" saludó la ya vestida, arreglada y fresca como una rosa Michiru. "Mh?" Haruka se tambaleó hasta donde su compañera se encontraba tomando el desayuno. La rubia se rascó abstraídamente la cabeza mientras observaba a Michiru. Ella le pasó un vasito de plástico humeante y sonrió.

"Toma Haruka, el desayuno. No tardes en arreglarte que hoy hay mucho que hacer" dándole un tierno beso , la artista se fue hacer alguna cosa en el otro rincón de la habitación.

Haruka  despertó del todo de golpe. Si, hoy había mucho que hacer, pero nada le preocupaba ya, siempre y cuando Michiru estuviese con ella. Se giró para divisar a su diosa del mar amalgamando entre las maletas, una tonta sonrisa de dibujo en su cara cruzando de oreja a oreja.

***

"Michiru!" la aludida se dirigió con paso calmado hasta donde Haruka se encontraba, su tobillo aún molestaba un poco. Dirigió una inquisitiva mirada a su alta corredora. Haruka le dedicó una sonrisa entusiasta igualita a la que los niños dan a sus padres antes de dar una noticia entretenida o dar una sorpresa. Haruka se limitó a señalar con un dedo. Michiru sigió la dirección que éste le marcaba para encontrarse con un viejo, desteñido  y carcomido póster en la pared. La imagen era de ¡un lago! ¡Había un lago ¿al lado de la cabaña?! Al llegar ahí la tarde anterior no lo habían visto... claro que con todo lo que había pasado no le habían tomado mucha atención. Michiru adoraba el agua, Haruka lo sabía, era como un sueño hecho realidad. "¿Qué te parece si hoy nos lo tomamos con calma? Creo que en la maleta tienes tu bañador ¿verdad?  Si te apetece podemos pasarnos un rato. El día es perfecto para ir a nadar?" le susurró la rubia. Michiru absorbida por la idea no tardó en recoger su bañador y agarrando a Haruka del brazo la arrastró fuera en busca del lago.

Por fin, un poco de relax, un poco de diversión y entretenimiento, un ratito de vacaciones...

Llamarlo lago había sido un error, no llegaba ni a pantano. Eso no era más que un enorme charco de agua estancada. Michiru y Haruka estaban paralizadas viendo el espectáculo. Miles de mosquitos revoloteaban sobre las verdes aguas mientras los zapateros surcaban la superficie. Las orillas se cubrían con verdosa espuma y marrones algas. Toda esperanza desapareció de la faz de Michiru mientras anonadada  veía el paisaje frente a ella. Desde luego ahí dentro no iba a meterse, la sola idea de ponerse a nadar entre las ranas le daba escalofríos. Como invocada con el pensamiento una rana saltó del agua a los pies de Michiru. "Ahí va." Haruka saliendo de su primer estupor se agacho y recogiendo al animal lo acercó a Michiru para que pudiera tener una mejor vista de él "¿A que es una monada, Michiru?" La rana miró inocente a Michiru, ella no dijo nada, se quedó mirando vacante al pequeño anfibio en las manos de Haruka. Michiru parpadeó. La ranita dio un subitó respingo y de un salto voló hacia Michiru. La violinista vio detenerse el tiempo. Primero oyó el "ups" de Haruka. La rana a medio aire. La rana volando hacia ella. Intentó escapar pero ya era muy tarde, su cuerpo iba a camara lenta. La rana a 10 centímetros de su cara. La rana a 5 centímetros. Casi podía ver la cara de la rana retorciéndose en un mueca macavielica, obsesa y sonriente. La rana a 3 centímetros. La rana a punto de hacer contacto con su piel.

"Pof"

"AAAAAAAAAAAHHHHHHHHhhhhhhhhhhhhhhhhhh!!!!!!!!!!!!!!!" Michiru gritó con toda la fuerza de sus pulmones. Haruka consiguió calmarla y Michiru se encontró en la cama en la cabaña, sin ranas en la cara, respirando con cortas inhalaciones. Una pesadilla, todo había sido una pesadilla. Suspiró."¿Quieres hablar sobre ello?¿Qué has soñado?¿Nos necesita la princesa?" el tono de Haruka cordial y preocupado. Michiru negó con la cabeza y le besó la mejilla"No te preocupes, nada importante, solo una tonta pesadilla"Haruka enarcó una ceja curiosa "Si te ha asustado de esa manera no debía ser tan tonta. Si tú eres la persona más fuerte y valiente que conozco. No temes a la muerte...¿qué te ha sobresaltado así?" Michiru solo pudo que sonrojarse como un tomate sin saber bien si por los piropos de Haruka o por la vergüenza que le producían al recordar a la rana. Silencio. Haruka suspiró dándose por vencida "Bueno, teniendo en cuenta que ya es de día podemos levantarnos y empezar a pensar que haremos ¿no?" sugirió Haruka . "Sí".

Después de desayunar, mientras Michiru revisaba los víveres oyó a Haruka a sus espaldas. "Michiru!" la aludida se dirigió con paso calmado hasta donde se encontraba la atleta. Haruka volteó hacia ella con una amplia sonrisa. Una sensación de dejavú  le envió corrientes eléctricas tras su espina. Haruka señaló algo en la pared, la chica de cabellos agua marina temía ver lo que indicaba. Alzó despacio y temerosa la mirada para encontrarse con un viejo, desteñido, carcomido y familiar póster. Un lago en la fotografía.

La sonrisa de Haruka desapareció al ver la expresión de Michiru. En vez de encontrarse con un entusiasta y alegre rostro, la cara de Michiru palideció, sus ojos se abrieron como platos y miraban más allá de la pared, tenía la boca medio abierta.

"Michiru?" Haruka se acercó dubitativa "Michiru" pero no había respuesta por parte de la violinista. Haruka empezó a preocuparse. "Michi..." no acabó de pronunciar su nombre pues tuvo tiempo justo para agarrar a Michiru en cuanto ésta se desmayó.

Hola! Si, lo sé lo sé, hacía ya tiempo que os tenía abandonados y lo siento mucho. También debo desculparme por mis promesas incumplidas, de verás. Bueno, ahí teneis otro capítulo, pronto tendré el siguiente listo auque será menos diversión y más romanticismo (luego volveré a por la diversión ^___^ jue jue jue)

¿qué os ha parecido este capítulo? Dejarme reviews por favor.

Nos leemos en el siguiente cap. Se aceptan sugerencias ( lo de la ranita lo he hecho por ti Mish ·__  (wink))