Hola a todos!

Solo queria tomar este tiempo para darles las gracias a las personas que leen esta historia y se toman el tiempo de dejar un review :3 me da mucha alegria saber que apesar de no actulizar por muchos años aun la sigan leyendo. Estoy intentado actualizar tan rapido como puedo, pero apesar de tener la historia casi terminada, he cambiado muchas cosas, borrado algunas, agregado otras. Pero en fin, solo espero que les guste como va todo. La otra semana entro de nuevo a clases, asi que espero poder subir dos capitulos mas para finales de esta, asi no los hago esperar tanto :D

LLSesshy: muchas gracias por tu review! Lo cierto es que no se cuantos capitulos tendra esta historia. Como ya lo habia mencionado antes, esta historia ya yo la habia publicado hacia muchos años en los foros de msn cuando aun existian. La historia en ese entonces contaba con 16 capitulos y solo me faltaban dos para acabarla, pero por cosas de la vida la deje abanadonada y perdi el capitulo 16 cosa que me desanimo mucho. Leyendo lo que tenia de antes he cortado un poco las escenas y omitido cosas que me parecian estaban de mas de la original, espero que esta llegue a 10-11 capitulos, contando que pueda incluir cosas importantes que estan por pasar. Espero esto responda a tu pregunta!

Faby Sama: muchisimas gracias por leer wapa! se que has sido fiel seguidora de la historia desde que la empece a publicar! por ti he decidido actulizar tan rapido como puedo, creo que ya te he hecho esperar mucho :( muchas gracias por tu apoyo y espero que este capitulo te guste tanto como los anteriores! jaja al fin sesshomaru logra sacarle lo terca a kagome.

Disfruten!

Princesa de la Luna 2291

Capítulo 7

No pensó que llegarían a eso después de tanto tiempo de decirse que no a sí misma, pero era algo de lo cual no podía correr por más tiempo. Llevo sus manos al rostro de Sesshomaru y lo acaricio. Sus manos eran suaves, muy suaves y esto provocaba un leve temblor en el cuerpo de Sesshomaru. Le encantaba que lo tocara así.

Lo miraba con ternura, mientras el cerraba sus ojos y movía un poco su cabeza para darle leves besos en sus muñecas y palmas. Podía sentir el calor que emanaban las manos de el sobre sus caderas y como la atraía a él lentamente, hasta que la aprisiono de tal forma que no podía correr de el… tampoco quería hacerlo.

Se puso de puntas solo para poder rozar los labios de Sesshomaru con los de ella y sintió mariposas revolotearle en el estómago de manera violenta. Sesshomaru la tomo por la nuca enredando sus manos con el cabello de Kagome y la pego a sus labios, con tanta necesidad que no le importaba morir por la falta de aire que causaría no separarse de ellos nunca.

Sintió un leve quejido por parte de ella y aflojo su agarre un poco. – Perdón – dijo jadeante

Ella le sonrió levemente. Los ojos azules de Kagome lo estaban hundiendo un mar de pasión, le encantaban, le encantaba ella, todo de ella y le iba a encantar más cuando se entregara a él.

La beso de nuevo, con pasión, con amor, con deseo, con lo más bello que pudiera describir lo que sentía por esa joven. Poso sus manos a los lados de la cabeza de Kagome y la sujeto para besarla con más profundidad. Acaricio su lengua con la de él y se separó un poco para respirar. Volvió a tomarla con más ansias, la saboreo hasta no poder más y aun así no estaba satisfecho. Bajo sus manos por los hombros de Kagome, sus brazos eran delgados, suaves, delicados. Le dio la vuelta y la dejo contra la pared. Levanto los brazos de la chica, hasta dejarlos por encima de su cabeza. Agarro sus dos muñecas con una mano e introdujo otra por la camisa de Kagome.

Estaba con el cabello revuelto, la boca hinchada y un rubor tan atractivo en sus mejillas que hacían aún más difícil no tomarla ahí mismo. Desabrocho el corpiño de Kagome con facilidad dejando que sus pechos danzaran con libertad entre sus manos. Soltó las manos de Kagome y con afán le saco la camisa dejándola al descubierto frente a él. Tenía los pezones erectos, firmes. Tomo un pecho completo en sus manos y escucho a Kagome gemir con tanto placer, que todo su cuerpo tembló en desesperación.

Se sacio hasta el cansancio. Los lamio y saboreo hasta que los gemidos de Kagome se volvieron suplicas. Saco su camisa rápidamente y la atrajo a él para besarla de nuevo. Los endurecidos pezones de Kagome rozaron levemente con el desnudo pecho de Sesshomaru y ella sintió una corriente helada pasarle por la espalda. Se froto contra el involuntariamente. Le encantaba sentir la calidez de su cuerpo contra el de ella, mientras enredaba sus dedos en la negra cabellera del Sesshomaru. Separo su rostro buscando un poco de aire de nuevo y lo miro fijamente a los ojos, y los dos rieron un poco.

Me encantas- le dijo Sesshomaru jadeante robándole pequeños besos. Todo estaba muy silencioso, solo sus respiraciones agitadas llenaba el cuarto esa noche. –Kagome – dijo el entre besos

La joven no le contesto. Bajo lentamente sus labios por el cuello de Sesshomaru hasta llegar a su pecho y sentía estremecerse con violencia. –Kagome, si continuamos así- intento decir

No me arrepentiré de ser tuya – le dijo la azabache mirándolo fijamente.

La guio hasta la cama, y con suavidad la dejo caer sobre la cama mientras él se posaba entre sus piernas. Con una mano la indujo a separarlas un poco para que el pudiera frotarle la joya de intimidad sobre la fina tela de la prenda que llevaba. La vio morderse el labio de manera tan provocativa que lo hizo soltar un gruñido.

Se puso de pie frente a ella y con un movimiento rápido, la dejo completamente desnuda ante él, con el cabello regado en las sabanas, las mejillas ruborizadas y la piel erizada. Poso sus labios en el valle que formaban los pechos de Kagome y descendió lentamente llenando el abdomen de la joven de besos cálidos y húmedos. Beso la parte de adentro de los muslos de Kagome y con un solo movimiento, planto sus labios sobre la intimidad de Kagome, haciéndola saltar del asombro.

Paso su lengua lentamente de arriba abajo y se abrió paso entre los pliegues de tan estrecha abertura. Succiono un poco aquella protuberancia que se encontraba en la parte superior, y su supo que había dado en lo correcto cuando las manos de Kagome se posaron en sus cabellos dando un poco de presión.

Sessho- estaba jadeante. La oleada de placer que Sesshomaru estaba causando cada vez que se adentraba en ella con su boca la estaba llevando al borde de la locura. Sintió como la abría un poco con los dedos para adentrarse aún más con su lengua y saborear aquel manjar que Kagome le brindaba. Sintió como introducía un dedo en ella y la obligo a llevar sus manos a los lados y apretar las sabanas tan fuertes… se sentía delicioso. Sesshomaru se adentró un poco más en ella, con un dedo más y el motivo a mover sus caderas al ritmo que llevaban sus dedos… suaves, despacio, adentro y afuera…apretándolos levemente.

La humedad que emanada de Kagome era suficiente para que él ya se pudiera adentrar en ella como debía. Sabía perfectamente que Kagome aún era virgen. Nunca se había acostado con Inuyasha, ella misma le había confesado que Inuyasha nunca la toco de esa forma… y después de lo ocurrido sabía que Kagome no había estado con ningún hombre. Y después de lo que estaba por ocurrir, solo estaría con él.

La abrió un poco y se posó sobre ella. La miro con ternura y le sonrió –esto dolerá un poco- le dijo, y vio como ella le asintió con una mirada de temor. –si pudiera evitarte ese dolor créeme que lo haría preciosa. Quiero que me mires Kagome. Quiero que me veas a los ojos- Kagome lo miro fijamente y le sonrió dándole invitación a ella y con un movimiento rápido Sesshomaru la penetro y se aferró a ella tan fuerte como pudo al escuchar el grito que escapo de sus labios. Las uñas de Kagome ya hacían presión en su espalda y la sentía temblar con violencia bajo el.

No se movió por unos segundos hasta que la respiración de ambos de tranquilizo un poco. Se apoyó en sus codos a cada lado del cuerpo de Kagome y vio un brillo en sus mejillas. La beso. El beso con locura, quería borrar todo ese dolor, seco sus lágrimas con besos y le susurro palabras de amor mientras se mecía levemente para que ella se acostumbrara a tenerlo adentro.

Ella era tan estrecha y el…

Y él era tan grande- pensó Kagome y se sintió como una depravada. Le encantaba la sensación que el miembro de Sesshomaru producía dentro de ella. El vaivén del cuerpo de Sesshomaru hizo que ella se aferrara a él con sus piernas y se moviera junto a él. Después de unos minutos, el ritmo se había acelerado un poco, y en la embestía con un poco más de fuerza. Los gemidos de Kagome eran música para sus oídos, podía escuchar cómo le pedía más. La sentía perder el control cada vez que se adentraba más en ella. Quería entrar en lo más profundo, penetrarla hasta donde pudiera más, que se grabara en su mente que tanto placer solo lo sentiría con él y entonces la escucho gritar y explotar sobre él. La tomo de la nuca levantando su frágil cuerpo y pegándolo al de él y la tomo con más fuerza aun, más rápido, más profundo.

Vamos hermosa- le dijo jadeante – eres mía

Tuya- la escucho susurrar agotada. No la iba a dejar descansar. La embistió con más fuerza haciendo que tirara su cabeza hacia atrás. Le encantaba que se mordiera los labios así cada vez que le entraba. No podía contenerse más y la sintió temblar bajo su cuerpo, y derramarse sobre sus piernas. Con un empuje más Sesshomaru acabo dentro de Kagome, tembloroso de tanto placer.

La miro casi inconsciente bajo el y ella le sonrió levemente -¿estoy en el paraíso?- le pregunto

El rio un poco –vamos a dormir- le dijo dejando su cuerpo caer suavemente sobre las sabanas y tapándose con una frazada.

Te amo- le dijo

Y yo a ti – le respondió ella.

-.-

Inuyasha terminaba de tomar su café cuando vio a Kikyo bajar con Hojo en los brazos. – Buenos días- le dijo sin pararse.

Kikyo lo miro y le sonrió – buenos días- contesto. –Hojo aún está dormido. Me dijo la nana que paso mala noche y tuvo varias pesadillas. Hoy prefiero quedarme en casa con él.

De acuerdo – dijo Inuyasha. Miro a Kikyo con un poco de tristeza y por su mente pasaron los recuerdos de todos los viajes que hicieron tantos años atrás. El tiempo había hecho a Kikyo aún más hermosa y se madre no le sentaba nada mal. Inuyasha se sentía como un patán al no darle poderle dar más que un techo y seguridad económica. No compartían cuartos y hacían muy pocas cosas juntas. Kikyo nunca se había portado mal con él y siempre que la necesitaba estaba ahí.

La intimidad entre ellos ya no existía. Era como si la llama que se encendió cuando la conoció se hubiera apagado. Trago en seco y reflexiono un poco. – le pediré a Sango que se quede con Hojo esta noche- le dijo Inuyasha.

¿Hay algún evento? – pregunto Kikyo. Inuyasha nunca le dejaba a Hojo a alguien más, a menos que hubiera un evento o reunión de trabajo y ella tenía que ir con él.

No- dijo el – quiero que vayamos a cenar solos.- le comento – pasare por ti a las nueve, después de salir de la oficina. Ponte muy linda, iremos a tu restaurante favorito.- y sin que Kikyo lo esperar le dio un beso en los labios y se marchó.

-.-

Se revolvió un poco en las sabanas, una brisa helada entraba por algún lugar de su cuarto. Abrió los ojos con pesadez y miro a su alrededor.

Se encontró totalmente desnuda, cubierta por una frazada de algodón, con el cabello en la cara. Miro a su alrededor y también se dio cuenta que estaba sola. Se sentó en la cama y apoyo su espalda contra el espaldar y resoplo.

Las imágenes de lo que había pasado la noche anterior, giraron por sus recuerdos rápidamente y su rostro fue tornando rojo gradualmente. Aparto la frazada con rapidez y vio la mancha de sangre que había hecho. –Buen trabajo- se dijo a sí misma. – te dijiste a ti misma que no caerías en los brazos de Sesshomaru y ve- se reprochó. Aun no sabía como habían terminado en su cuarto…

No me digas – lo reto ella. – no debería ni dejar que entraras a mi casa.

No seas cruel- dijo el mirándola con ojos de perro a medio morir – me tenía arreglar para venir a verte. Uno nunca sabe en lo que terminaran estas visitas a estas horas de la noche – dijo burlándose.

Vas a terminar con un sartén en la cabeza si intentas tocarme- cruzándose de brazos. La brisa estaba muy fría y Sesshomaru vestía como su estuviera en pleno verano. – Entra – dijo haciéndole paso y cerró la puerta casi tiritando.

¿No tienes frio?- le pregunto mirándolo. Sesshomaru le sonrió con picardía – si tienes frio yo te puedo calentar- dijo el

No seas ridículo- dijo ella sentándose. – has venido hablar de negocios, ¿Qué es lo que pasa?- le pregunto.

No voy a permitir que tú seas la modelo de la primera campaña- dijo decidido.

Kagome lo miro casi arrojándole dagas por los ojos -¿y que te hace pensar que me puedes decir lo que puedo y no puedo hacer o ser?- lo reto.

No voy a dejar que te vea en paños menores. Pronto serás mi esposa y no quiero que cualquier morboso te esté viendo en las revistas por todo el país. – comento

Kagome casi se atraganta con eso de esposa. – Estas delirando- dijo – y muy loco si piensas que me casare contigo.

Sesshomaru se sentó al lado de ella y le acerco el rostro tanto que sus dos narices hacían contacto. – vas a ser mi esposa. – le dijo

Kagome lo quería ahorcar – no voy a ser nada tuyo –

Sesshomaru le robo un beso fugaz y la vio sonrojar. – solo con ver cómo te pones cuando te beso me basta para saber que si te llevo al altar, así sea a rastras, dirás que sí. No te puedes resistir a mis encantos.- le espeto

Me siento más atraída por los encantos de una rata que por los tuyos- respondió Kagome sin mirarlo. – iré por un poco de té. ¿Se te ofrece algo?

No- dijo el viéndola partir a la cocina. Mujer necia, terca y testaruda. Pero así lo tenía, loco por ella.

Además de eso, ¿Qué otro problema notaste?- le pregunto desde la cocina.

Hay ciertas telas que será un poco difícil conseguir- dijo caminando a la cocina – saldrá mejor que ciertas prendas se hagan en Singapur y las traigan ya hechas a Japón para el desfile. – Comento – y otra cosa.

Ella lo miro esperando que continuará hablando pero él se quedó callado. -¿Qué más?- le pregunto

Sango me dijo lo que hablaron en el centro comercial- dijo y la vio dar un salto.

Sabía que no debí decirle nada- dijo en voz alta Kagome

Si te sientes así con respecto a mí- dijo Sesshomaru haciendo una pausa- ¿Por qué te reúsas a estar conmigo?

Kagome termino de servir el agua caliente y puso la tetera en la estufa de nuevo. Lo miro derrotada, no le iba a negar lo que le dijo a Sango porque era inútil. – Sesshomaru, te lo he dicho muchas veces. Después de lo que paso con Inuyasha yo no puedo estar contigo. Por mucho que te amé y me muera de ganas por correr a tus brazos cuando te veo, tu padre no aceptaría esto.

Serias mi pareja no la de ese viejo – dijo el acercándose un poco a ella. Kagome llevo la taza a sus dos manos y perdió su mirada azulada en la bolsita de hierbas. –siempre que íbamos a un evento, cena o reunión y nos topábamos, las cosas terminaban mal para los dos. No te voy a mentir que siempre fue una cobarde y tome la salida fácil para no terminar en la cama contigo. No quiero que me lastimen de nuevo Sesshomaru, mucho menos tú. – dijo ella con tristeza.

Nunca lo haría- dijo el levantando el mentón de Kagome para que lo mirara – seriamos muy felices Kagome. – Le dijo – sabes bien que me muero por ti, que no duermo sin verte en mis sueños y mis pesadillas existen por mi miedo a que te vayas con otro hombre. – Sesshomaru se acercó a ella y le dio un beso en la comisura de los labios. – entrégate a mí. Déjame amarte y hacerte feliz. Por favor –le suplico y ella solo de dejo llevar.

El sonido del timbre de su casa la hizo salir de sus pensamientos y se sobresaltó un poco cuando escucho una voz hablar con la persona que había tocado la puerta. Unos minutos pasaron y escucho la puerta cerrarse y ella se llevó la frazada al pecho apretándola fuerte.

Vio a Sesshomaru entrar con una bolsa blanca de comida, una botella de vino y dos copas. Cuando sus ojos chocaron, él le sonrió sorprendido –estas despierta- le dijo entregándole una de las copas.

Recién despierto – dijo ella sin poderlo mirar fijamente. No llevaba camisa, solo el pantalón con el que llego con el botón abierto. Tenía el cabello despeinado y cuando se dio la vuelta para cerrar la puerta pudo darse cuenta que la noche anterior no había sido un sueño.

Me encantan- dijo sacándola de sus pensamientos – cada uno de los rasguños que me hiciste anoche, me encantan.

Ella le tiro una almohada. Estaba roja hasta la raíz de sus cabellos, - no te burles – dijo haciendo puchero.

No me burlo cielo- dijo el sentándose al lado de ella. –Nunca lo haría – le dio un beso delicado. – pero anoche ha sido la mejor noche mi vida. Tú la hiciste tan perfecta que créeme que me costó trabajo despertarme esta mañana y levantarme de la cama. Te veías tan hermosa durmiendo, pero moría de hambre y decidí pedir domicilio. Supuse que también estarías hambrienta al despertar. – le comento

Muchas gracias – dijo ella mirando la sabana apenada.

Sesshomaru poso la comida sobre la cama y escucho el estómago de Kagome rugir – estaba en lo correcto – dijo sonriendo.

Ella le dio un leve golpe en el hombro. –Te amo – le dijo tomando un poco de fideos entre sus palillos.

Sesshomaru casi deja caer su plato - ¿Qué dijiste?- le pregunto

No lo voy a repetir – dijo Kagome sacándole la lengua de forma juguetona y llenándose la boca de comida.

Repítelo- dijo el casi en suplica.

Ella lo miro derrotada – que lo amo señor Sesshomaru – y le sonrió. Y pudo asegurar que una fuerza sobrehumana lo estaba sujetando, porque estuvo a punto de tirársele encima a Kagome pero prefirió dejarla comer. Ya habría tiempo para repetir lo de anoche.

-.-

Las semanas pasaron un poco rápido para el gusto de Kagome. Navidad de acercaba y ella sentía que hundía en un mar de papeles y teléfonos. Las cosas marchaban bien hasta ahora. Sesshomaru y ella compartían mucho tiempo junto gracias a la nueva empresa y más de una vez aquella oficina había sido testigo de cosas indecentes que la gente normal no debía hacer en el trabajo.

Miro el reloj aburrida. Sesshomaru no había ido a trabajar hoy, según por unas cosas que debía solucionar en la empresa de su padre. Al parecer Inuyasha no se había acostumbrado del todo a su nuevo cargo. Resoplo. Odiaba que Sesshomaru no estuviera en la oficina… era todo tan aburrido.