Hetalia no me pertenece, este es de su respectivo creador.


-¿De quien son esos ojitos?.-

-Tuyos.-

Diana desperto de golpe. La plena oscuridad inundaba la cueva en donde se encontraba. Se incorporo un poco, tratando de alcanzar la mochila que tenia. Cuando lo hizo, tanteo en el interior de ella. Tomo la linterna y la encendio. Matthew estaba acurrucado junto a la extinta fogata. Agarro su cobertor y, levantándose, lo echo encima de su compañero.

Salio de su refugio para encontrarse con un cielo que aun no comenzaba a dar indicios del amanecer. Hacia tanto frio que salian volutas de vapor cada que ella exhalaba. Le castañeaban los dientes.

Se habia despertado de una pesadilla para entrar en otra.

-Matt…- le sacudio un poco.- Vamos, despierta-.

Del susodicho solo salio un quejido. Se removio un poco y siguio durmiendo.

-Maldicion, ¡despierta de una buena vez!.- Mexico le lanzo un ligero puntapie, luego otro, y otro mas.

-Ya, ya detente…-El canadiense bostezo.- Estoy despierto, solo dame un segundo.- Suspiro sonoramente.

-Ire a investigar en donde nos encontramos, regreso antes de que amanezca.-

-No, ¿que?, de ninguna manera, iremos juntos.-

-No, necesito que te quedes aqui, de cualquier modo no ire muy lejos. Antes de que nos estrellaramos alcance a ver una pequeña villa. No tardare mucho en llegar a ella.

-De acuerdo.- Se resigno el joven no muy convencido.

La chica tomo la pistola y la escondio entre su vestimenta, echo una ultima mirada a Matt. Despues de ello, emprendio su camino.

Hizo su recorrido lo mas silenciosamente que pudo, a lo lejos se escuchaban sonidos propios de animales. No pudo identificar alguno, este no era su territorio. Cruzo una amplia variedad de arboles. Como no llevaba la lampara, se tropezaba de vez en cuando. El bosque era sombrío y demasiado quieto.

-Maldigo la hora en que se les ocurrio perderse.- Susurró.

Al cabo de una hora llegó a la villa. No habia guardias, luces encendidas o algun vestigio de humanidad en el pueblo. Camino por una calle sin pavimentar. Algunas tiendas que habian lucian escaparates vacios. Los maniquies que antes exhibian prendas, ahora estaban desnudos. La escena en si parecia sacada de una pelicula de terror.

Vio una casa, traspaso el jardin que la rodeaba, abrio una ventana y se deslizo como un gato en el interior de la morada. Tuvo cuidado de no hacer ruido. En la sala solo habian unos cuantos muebles y papeles regados en el piso. Subio quedamente las escaleras. La madera crujia como si no hubiese sido pisada en mucho tiempo. Se encamino a dos habitaciones al final del pasillo y entro en una de ellas. El cuarto estaba echo un desastre. Ropa tirada por alli, articulos personales por alla. Alcanzo a ver unas mudas de ropa que se asomaban del viejo ropero. Tomo lo que pudo, ya verian que prendas les quedaban.

Salio de la recamara y abrio la puerta de la otra. El hedor fue tan intenso que apenas tuvo tiempo de ladear la cara y vomitar. Cuando las arcadas finalizaron se tapo la nariz. Dando temblorosos pasos observo la fuente de aquel fetido olor. 4 cadaveres, 2 de ellos no tenian la estatura que tendria un adulto.

Salio con gran prisa de aquel lugar. Sospechaba que en todas las casas habia ocurrido lo mismo. Inspecciono otras 5 viviendas. No habia nada rescatable, salvo 2 mochilas, dos pares de botas y un abrigo. Regreso por donde habia venido. El cielo estaba comenzando a clarear cuando se encontraba a medio camino. Escucho unas voces aproximandose a ella. Trepo a un arbol como si ella fuera una ardilla y espero.

-¿Tendremos que regresar a donde se estrello el avion?.- Dijo una voz en aleman.

-Nein*, no. Iremos al cuartel de Sibenik. Le diremos que encontramos el cadaver del piloto al general Beilschmidt. El nos dira que hacer.- El gordo bufo.- Tal mal esta la guerra que tenemos que obedecer las ordenes de un pruso. Uno bastante payaso y creido si me lo preguntas.

-Gilbert.-

-Supongo que eso es cierto.- Respondio el hombre.- Ahhh, ¿Cuanto mas estaremos aqui?.-

-¿Te disgusta estar en este lugar?.-

-No, para nada, creo que estar en Croacia es lo mejor que nos pudo pasar, pero, cuanto tiempo crees que pase para que lleguen los rusos.-

-No lo se.- Suspiro el otro hombre.- Pero te aseguro que mientras este aqui, ningun aliado conquistara Sibenik, ni siquiera esa basura comunista-.

-Sibenik.- Penso la mujer.

Ambos hombres pasaron debajo del arbol de donde estaba trepada. No se habian dado cuenta de su existencia. Pudo observarlos mejor. Un hombre rechoncho y bajito, seguido de uno alto y esbelto. El de mayor altura era el que hacia las preguntas y el otro las contestaba con gruñidos. Al parecer no habia tenido un buen dia.

-¿Crees que ahora si lleguen las raciones que prometieron?.-

-No se, ¡Cielos Frederick, hazle un favor al mundo y callate!.- Gritó el regordete.

-Esta bien, siento haberte fastidiado.- El alto agacho la mirada.

A medida que se alejaban, Diana escucho el el gordo le ofrecia una disculpa a su compañero. Antes de que se perdieran de su vista pudo ver que el flaco le palmeaba la espalda en un gesto concilatorio.

Espero 10 minutos antes de bajar. Despues de ello emprendio una carrera hasta el refugio. Despues de un ratito diviso la cueva y entro corriendo a ella. Fue recibida con un puñetazo en la clavicula. El impacto la tiro al piso.

-¡Ahhhh!.- Se quejo la chica llevandose una mano al area afectada.- ¿A ti que rayos te pasa?.-

-¡Lo lamento tanto.- Matt levanto a la muchacha.- Entraste tan repentinamente que pense que eras uno de ellos-.

-¿Uno de ellos?.- Pregunto sobandose en dode le habian golpeado. Sin duda un moreton no tardaria en aparecer.

-Un soldado nazi, un par de ellos estuvieron por aqui hace un rato, pense que habian encontrado el refugio-.

-Oh, entiendo-.

-¿Te duele mucho?, en verdad lo siento.-

-No te preocupes, no es nada. Fue mi culpa por entrar tan repentinamente. Gracias por no recibirme con un balazo.- Diana esbozo una diminuta sonrisa.

Matthew sonrio. Encendio una de las linternas.

-Si llegase a disparar la pistola eso solo haria mucho ruido, lo cual atraeria a mas gente-.

-Mira nada mas.- Diana rio.- Al igual que Alfred, nada mas tienes la cara de tonto. Mira lo que encontre.- Dijo alzando la mochila.

Mexico saco la ropa que habia encontrado, la otra mochila y el abrigo.

-Escoje lo que quieras ponerte.-

Matt tomo un pantalon tipo sastre café oscuro, una camisa azul y un sueter.

-Iré a cambiarme afuera.-

-¿Estas loco? Podrian verte, cambiate aqui. Apagare la lampara y vere a otro lado. Cuando termines me dices para que la vuelva a encender.-

-De acuerdo.- Y habiendo dicho eso la luz se extinguio.-

Se deshizo del mono y las botas de aviador. Luego de ello, se vistio con las prendas anteriormente elegidas.

-Ya acabe.-

Mexico encendio la lamparita y se dio la vuelta.

-Bien, por lo menos no te ves sospechoso. Tu cabello rubio y esos ojos azules te van a ahorrar muchos problemas. Apagare la luz, debo vestirme.-

-A ti tambien tu aspecto te beneficiara un poco, en especial tus ojos verdes.- Hablo en plena oscuridad.

Diana solo rio.

-No siempre han sido de ese color.- Pensó-.

Mexico no se habia quitado el blindaje desde que se habian estrellado. Asi que cuando se quito aquellas placas de metal sintio como si 50 kilos se huibiesen esfumado. Al quitarse el mono y las botas palpo su torso con las manos. Pudo sentir que las vendas que tenian como funcion esconder sus atributos estaban en perfecto orden. Tomo una blusa de manga larga y se la puso, despues un sueter negro. Vistio sus piernas con los pantalones de hombre que encontro.

-De acuerdo Canada, ve si alguno de estos pares de botas te quedan.-

El aludido se calzo las primeras, le quedaban medio numero grandes, pero eso no afectaba en nada su caminar.

-Ok, me medire estas.- La mexicana hizo lo propio con el par restante. Le quedaban muy grandes, agarro unas vendas y las coloco en sus pies, despues de ello se puso los calcetines y se las volvio a medir. Mejor, nada que su ingenio no pudiera resolver.

-Ahora echa en las mochilas lo que tenemos en las que nos dieron en Tunez. Tendremos que dejar las granadas y parte de las municiones.

-¿Por que?.-

-En caso de que nos detengan, diremos que solo estamos llendo hacia el norte, que venimos del este y que los rusos destruyeron nuestro hogar. Matt, nuestra historia tiene que coincidir con lo que tengamos en nuestro equipaje. ¿Si me hago entender?-.

Matt asiente y obedece las ordenes de su compañera. En lo que el realiza esa tarea, Mexico toma el mapa y la brujula. Con ello traza un camino hacia la ciudad que aquellos soldados alemanes comentaban.

Cuando el canadiense termina, Diana echa todo lo que les relacionaba al bando aliado en una mochila militar y la pone hasta el fondo de la caverna. Con suerte nadie la encontrara.

-Ponte el abrigo.- Sugirio el joven.

-¿Tu no lo quieres?.-

-Estoy bien, tome una chamarra de las prendas que trajiste-.

-Oh, bueno, gracias.- La muchacha escondio el revolver en la base del pantalon, junto a su espalda, lo oculto entre la blusa, el sueter y por ultimo el abrigo. Esa ropa no hacia mas que empequeñecerla.

-Ahora que tenemos todo listo, vamos a ir a este lugar. Escuche a unos soldados decir que un tal general Beilschmidt esta por alla. Creo que se trata de Prusia.-

-¿Para que rayos vamos para alla?, ¿a que nos maten?.- Se quejo el muchacho.

"Que fresco salio este. Tan calladito que te veias"

-No, mira, iremos con el. Prusia me debe favores y quiero que nos de una forma rapida de salir de aqui y llegar al frente ruso lo mas rapido que podamos, porque si nos vamos a pie tardaremos 100 años en llegar. ¿Quedo claro?.-

El joven asintió.

-Además, no te despegues de mi a menos de que yo te lo diga. Debes de obedecerme en todo ¿de acuerdo?-.

-Sí-.

-¿Quedó claro?-.

-Lo que tu dices se hace-.

-Y recuerda, nada de Mexico o Canada-.

Ambos salieron de su escondite y comenzaron a caminar. Pasaron cerca de 20 minutos antes de que Williams hiciera la primera pregunta.

-¿Y de donde conoces a Prusia?.-

-Cuando era aun colonia de España, el llegó a ir a la casa. Realmente no lo trate hasta hace unos 50 años. A Porfirio, mi ex jefe, le agradaba tener tratos con los alemanes. Alemania estaba ocupado con sus asuntos europeos asi que Prusia iba seguido a visitar mi pais para arreglar contratos comerciales y esas cosas.-

-¿Y que mas?.-

-Pues, un dia, el pruso queria ir a cazar y yo lo acompañe. Vio que no podia acomodarme para disparar con un rifle y el me mostro la froma correcta de hacerlo. Antes de ese dia yo era una persona que luchaba como una salvaje, todo al aventon. Todo lo que ahora se, el me lo enseño. Y ademas, yo le hice unos buenos favores que, espero, pueda cobrarle-.

-¿Asi que son amigos?.-

-Si, podria decirse que si.-

-¿Y si no nos ayuda?-.

-Matt, deja que yo me preocupe por ello-.

Caminaron hasta pasadas las 10 de la mañana. Hora en la cual encontraron la dichosa Sibianik.

-Creo que hemos llegado. ¿En donde buscamos a Gilbert?.-

-No lo se, intenta buscar el palacio municipal.-

-¿Y cual es ese?.-

-Deja veo en el mapa.-

Se recargaron en el muro de una casa, habia soldados italianos que no les hacian el mas minimo caso, pero cosa aparte eran los nazis. Matt se percataba de que varios les lanzaban miradas. Estaba a punto de decirle a su compañera que algo ocurria cuando una voz los asusto.

-¿Ustedes que hacen aqui?.- Un hombre rubio les hablo, tenia un cicatriz en la mejilla.- Les hice una pregunta, ¡respondanla!.- El soldados se les acerco, dandole un empujon a Diana.

-Oh señor.- Comenzo a decir la muchacha en el mejor aleman que tenia.- Solo estamos llendo hacia Austria.-

-¿Quienes son?.-

-Mi nombre es Olga y el es mi hermano Rudy.-

-¿Y ese mapa que?.- Le arrebato el papel de las manos.

-Con eso nos estamos ubicando, nosotros nunca habiamos estado aqui…- Canada alzo la voz, eso no hizo mas que llamar la atencion de la gente que caminaba por alli.

-¡¿De donde vienen?!.- Tomo de brazo de Mexico y comenzo a apretarlo.

-Venimos de Rumania, por favor señor, no somos malas personas.- Por fuera, Diana parecia una chica inocente, pero ella no deseaba mas que tomar el revolver y apuntarle con el arma. Si ella odiaba algo en el mundo, eso eran las personas prepotentes.

Las cosas se estaban saliendo de control, varios militares comenzaban a acercarse. Alguno de ellos iban armados.

-¡Huberman!, ¿Que rayos pasa ahi?.-

Las naciones y el hombre voltearon a ver a la fuente de donde provenia esa pregunta. Se encontraron con el rostro del asombroso Prusia.


*Nein: segun google traductor asi se escribe el no en aleman. Yo aun tengo mis dudas xD

Yolandachiku: Aww muchisimas gracias por leer! En verdad Gracias! :D

Victoria Grayson: Gracias por comentar! Me encanta que te encante xD y respecto al InglaterraxMexico, ammm no podria decir algo, en verdad, los cap van saliendo y no tengo planeado algo xD de nuevo, gracias por leer.

Tambien quiero agradecer a Diana16oz, por cierto, que bonito nombre, por agregar a favoritos!.

¿Que destino les depara a nuestros protagonistas?. ¿Lograran llegar a Rusia? ¿Gilbert les ayudara? Eso y mas en los capitulos que siguen. Y una vez mas, infinitas gracias por leer!. Lamento las faltas de ortografía.

El titulo de este capitulo corresponde a la cancion "All Gone (The Outside)" de Gustavo Santoalalla.