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Nota: Este capitulo contiene Lemmon, lean bajo su propio riesgo. No me hago responsable de lo que este pueda provocar. ;)
Saludos.
Hay una gran diferencia entre decir la verdad y que lo que digas sea cierto, es decir, que lo que tú crees que en realidad paso, pudo no pasar o al menos, no pasó como tu crees que paso. Posiblemente es demasiado confuso en un inicio pero si se ven las cosas con calma es bastante sencillo de entender.
Blaise Zabini por un momento se considero un hombre bastante afortunado, dado los recientes acontecimientos y el estado de sequia que le aquejaba últimamente sin razones aparentes -Al menos todavía no confirmadas por Nott- Tenia entre manos una presa que acababa de aceptar sus propuestas y que le ayudaría a sumar una conquista a su larga lista de puntos.
Clare Dunes era una chica muy atractiva de la casa de las águila, rubia, de piel de porcelana, sangre mestiza que se mantuvo fuera de radar los primeros años, pero que con el paso del tiempo se convirtió en un delicioso bocado que mas de uno estaba dispuesto a degustar.
Lo que nadie sabia, o mejor dicho lo que casi nadie sabia era que la joven tenia otras preferencias y que estaba enamorada desde hacia algún tiempo de la premio anual Hermione Granger. Incluso terminada la guerra tomando valor, motivada en mucho por los últimos eventos donde tantos y tantos murieron, le confeso sus sentimientos.
La tarde en que Clare se declaro, Hermione le miro con dulzura, tenia una sonrisa tímida y avergonzada en sus labios que comenzó a morder de manera nerviosa, pero sin apartar su mirada de los ojos azules de la chica.
-Me honran mucho tus palabras. -Pronuncio después de suspirar. -Pero no puedo corresponderte. Eres una gran persona y tus cualidades son muchas, pero mis sentimientos son otros y mi corazón ya tiene dueño
En aquel entonces Hermione aun creía que estaba enamorada de Ron y aunque mas tarde comprobaría que no era algo real, el hecho de que fuera completamente sincera con Dunes la hizo acreedora no solo del cariño que ya poseía, sino de su respeto.
Granger era tan digna en muchos sentidos que jamás le hubiera pedido que formara parte de aquel plan de venganza, pero fueron precisamente sus cualidades físicas, su carácter y lo difícil de acceder a ella, lo que le otorgo una alta puntuación en aquella tabla de cifras en la lista negra, por lo que fue advertida de lo que ocurría.
Estuvo presente en la primera junta donde la propia Hermione dio rienda suelta a sus frustraciones mientras ponía a todas al tanto de lo últimos acontecimientos. Y era quizás ese profundo cariño que aun conservaba por ella, que le ayudo a darse cuenta que entre toda la furia que mostraba la castaña, había mucha tristeza reflejada en sus ojos y eso fomento sus propias ganas de vengarse de aquellos hombres que causaban pena a tan excelente mujer.
Fue ella misma quien planeo y puso en marcha aquel plan maquiavélico.
Propicio un acercamiento con el moreno de manera sutil, para llamar su atención primero, después hacerse la difícil un poco hasta hacerlo morder el anzuelo. Se dejo convencer por Zabini para una entrevista nocturna en una de las aulas en desuso en el ala oeste del castillo.
Todo estaba preparado, el lugar era propicio pues carecía de una buena iluminación que justificaría con timidez y una nota de romanticismo. Además contaba con un anexo, una pequeña puerta a penas visible.
A decir verdad, aunque Blaise suponía que el lugar fue una grandiosa idea suya, lo cierto era que escucho a Pansy platicar con Daphne sobre lo interesante que podía ser aquel lugar solitario, pues nadie transitaba por el estrecho pasillo que llevaba a aquella aula, además resultaba bastante acogedor si el chico en cuestión arreglaba el encuentro con sumo cuidado.
El pobre nunca imagino que la conversación era parte del plan de Clare, esa chica rubia bien pudo estar en la casa de los Slytherin reconocieron las demás chicas al escuchar el plan que ya estaba puesto en marcha.
Así fue como el moreno limpio el lugar con un par de hechizos, transmuto un viejo escritorio en un mullido, largo y amplio sillón de color blanco que parecía mas una cama con cerca de una docena de almohadas y cojines de varios tamaño. Encendió varias velas que hizo flotar, enfrió un buen vino que contrabandeo al inicio del curso y pidió de la cocina un tazón con fresas y chocolate.
Verifico que todo estuviera en su sitio antes de ir al encuentro de la dulce, tierna y tímida Clare. Con lo que no contaba es que Ginny Weasley esperaría que se marchara para entrar con sigilo y esconder en el pequeño anexo del aula.
No tardo en llegar el Slytherin en compañía de Clare. A penas llegaron, lleno las copas y le ofreció una con galantería.
-Es un excelente vino, tan especial como tu. -Soltó galante, ganándose una resplandeciente sonrisa de su acompañante y el rubor subió a sus mejillas de manera natural.
Pronto Zabini se bebió el contenido de su copa, mientas la chica a penas se remojo los labios.
-Eres muy hermosa ¿Lo sabes? -Aparto su cabello para besar su cuello cetrino.
Cuando las caricias y los besos se volvieron mas intensos, Clare se detuvo y alejo un poco de Blaise.
-Esto es un poco vergonzoso ¿Sabes? Que me veas desnuda. - Cerro la blusa para cubrirse cohibida pues ya la comenzaba a desabotonar el moreno.
-No hay motivo para que te pongas nerviosa. -Dijo seductor intentando acercarse.
-Quizás no para ti, pero a para mi es un tanto difícil. -Comenzó a contarle. -Veras no hace mucho termine con mi novio de toda la vida, a sido bastante complicado y si te soy completamente sincera nunca he estado con nadie mas aparte de el y me da un poco de pena que me veas desnuda.
-Comprendo. -Los ojos azules del moreno brillaban ante tal declaración. Podía ser que la chica en cuestión no fuera virgen, pero si que era inexperta o al menos eso suponía dado su nerviosismo y lo poco que le estaba contando de su pasado. -¿Qué puedo hacer para que te sientas cómoda?
La rubia pareció pensarlo por un minuto hasta que desato la mascada que llevaba anudada en su cuello.
-Me ayudaría mucho que no me vieras. -Susurro acercándose con movimientos felinos al moreno. -No me sentiría tan nerviosa.
Paso la mascada sobre sus ojos hasta asegurarse que no veía absolutamente nada.
-No crees que estoy en desventaja.
-Yo creo que puedes disfrutar mucho si me cumples este capricho. -Su voz era intensa y sensual al pronunciar cada palabra. -Pero debes prometer que en ningún momento te la quitaras.
-Lo prometo.
-Aun no me fio de ti. -Agrego en tono capricho y bromista.
-Que quieres que haga para que me creas.
-¿Te molestaría si hechizo la mascada?
-No creo que sea necesario.
-Por favor. -Suplico mordiendo de manera sensual su mandíbula.
Zabini tenia que admitir que aquel juego le parecía interesante, la timidez de Clare por que la viera desnuda le resultaba refrescante después de que sus ultimas conquistas eran chicas mas abiertas y desinhibidas.
-Esta bien. -Acepto levantando las manos en señal de rendición.
-Perfecto. -Sacando su varita hechizo la mascada para que no se moviera de su lugar.
En cuanto termino el hechizo Ginny salió de su escondite.
La música que había elegido para el momento sonaba suave, pero ocultaba cualquier ruido que pudiera delatarlas.
Ginny fue la elegida para seguir el plan, debido a que tenia una complexión física muy parecida a la de Clare. Además la pelirroja sentía cierta curiosidad por conocer íntimamente a Blaise Zabini, después de todo, su reputación era épica y dado que en otras circunstancias estaría prohibido acostarse con cualquiera de los chicos de la lista negra, vio una gran oportunidad que no quiso desaprovechar.
Le darían a Zabini algunos puntos a costa de un precio demasiado alto que mas adelante pagaría.
Clare no la estaba pasando demasiado bien al observar la manera en la que Ginny y Blaise comenzaban a besarse cada vez mas apasionadamente, mientras sus caricias subían con rapidez de tono, ella se sintió acalorada de golpe.
No podía abandonar la habitación, ni buscar refugio en el anexo por si necesitaba contestar alguna pregunta al moreno o interactuar con el para no ser descubiertas. Así que se limito a alejarse un poco en una de las esquinas de la habitación donde la oscuridad la protegía de alguna manera.
El rostro le ardía por la vergüenza pero no podía apartar sus ojos, era hipnótico observarles sobre aquel sillón blanco, luchando por el control y cediéndolo a veces para liberarse de la ropa que les estorbaba.
La pelirroja estaba sentada a horcajadas sobre su acompañante. Tocándolo todo, besando su rostro masculino antes de apoderarse de sus labios y besarlo a profundidad. Sus lenguas danzaban, saboreándose, degustando el sabor del otro.
Era intenso el calor, el aliento ardiente de sus bocas mezclándose, las manos recorriendo la piel, amasando el calor, estrujando la sensibilidad para expandir mas esas sensaciones en hondas cada vez mas ardientes, mas necesitadas.
Las enormes manos de Zabini abarcaban completamente las nalgas de Ginny, acariciándola, apretándolas, haciendo que se frotara contra su erección. Todavía se encontraban a medio desvestir, pero eso no impedía que el moreno saboreara los pechos de la pelirroja sobre la delgada tela del sostén, pues hacia rato que había desabotonado la blusa por completo con maestría.
No fue necesario hablar, para ese momento las palabras sobraban, todo era un concierto de gemidos, suspiros, succiones y gruñidos sexuales.
Un calor abrazador comenzó a azotar el bajo vientre de Clare, humedeciendo su ropa interior. Casi de manera inconsciente observaba la completa desnudes de la chica Weasley, a su vez que el imponente espécimen masculino que era el Slytherin terminaba despojándose de los calzoncillos.
Le parecía hermoso el contraste de la piel achocolatada contra la blancura de la tersa piel de cetrina de Ginny.
Clare se sentía sofocada ante la visión magnifica ante sus ojos, los fuertes gemidos de la pelirroja no le ayudaban, como tampoco los sonidos guturales que escapaban de la garganta de Zabini.
Perdió un poco de cordura cuando sus cuerpos se unieron.
-¡Aaaah! -Gritó extasiada siendo penetrada por la imponente erección.
La espía tuvo que morderse los labios para no gemir al unisón de Ginny.
Se sentía superada, sobrepasada por el fuego que corría por su cuerpo, que quemaba su piel y hacia palpitar su sexo.
No supo en que momento sus manos comenzaron a estrujar y acariciar sus propios senos, fue consiente de ello cuando su mano derecha ya viajaba por su vientre hasta su entrepierna, haciendo a un lado sus bragas húmedas.
Comenzó primero suavemente acariciando su clítoris caliente y resbaladizo. Gimió, sin poder contenerse y un poco asustada de ser descubierta se apresuro a abrir los ojos que había cerrado ante la intensidad de sus propias caricias.
Los amantes estaban tan entretenidos por sus propias paciones que parecieron no darse cuenta de lo que estaba pasando a pocos metros de ellos.
Con mas confianza y ante la imposibilidad de parar. Las caricias se volvieron mas urgentes, mas necesitadas. El fuego la consumía y ella quería ser calcinada.
La mano sobre sus senos se había colado por debajo de la tela del sostén y ahora se entretenía con uno de sus pezones.
Mordió sus labios ya hinchados y rojos, sus ojos azules fijos en los amantes, seguían el vaivén de sus caderas, la cadencia de las caricias, la sensualidad y el erotismo que los embargaba. Fue como ser ellos y sentir el placer de ambos explotarle en el rostro y el cuerpo.
Ya no era solo el falo erecto de Blaise el que se hundía en las carnes de Ginny, era Clare quien lo acogía también, era ella quien rasguñaba la espalda fornida y perlada de sudor. Eran esas manos oscuras pero también las pequeñas y femeninas manos de la pelirroja las que danzaban en su entrepierna, sobre sus pechos y la tocaban apoderándose de sus sentidos.
Sus dedos, los de ambos bailaban con cadencia en su interior, cada vez mas dentro, mas profundo, una invasión sensual, placentera y agonica. Apretaba las piernas para sentir mas, cada vez mas cerca de explotar.
Se sentía ligera, enfebrecida, sensible a cada pequeño roce. Hinchada, húmeda y extasiada. Sus fuerte palpitaciones le retumbaban en los oídos como un tambor que vibra cada vez mas rápido, cada vez mas fuerte.
Sigue asi, tocándose y la fiebre la ha enloquecido y se mueve sin voluntad propia paso a paso hasta donde se encuentran los dos amantes. Se a desnudado, no sabe en que momento se despojo de la ropa, solo sabe que le resulto insoportable tenerla sobre su piel.
A pesar de su aturdimiento se sienta en el sillón en el borde contrario al que se encuentran.
Los ojos avellana de Ginny se encienden, sin saber bien que pasa, se enganchan al azul intenso de los ojos de Clare y se pierde en ellos, en un sentimiento que no entiende pero siente con tal fuerza que la eleva e intensifica el calor formándose en sus entrañas.
Zabini aun sumido en la obscuridad goza de un placer indescriptible. Su corazón late con fuerza contra sus costillas, se siente a punto de explotar, pero se contiene, quiere mas de Clare y va tenerlo todo.
Se levanta, llevando consigo a la pelirroja y aun sin ver puede calcula bien lo suficiente para dejarla recostada sobre el sillón en el que antes estaban sentados, sin dejar de penetrarla.
Con la maestría propia de un amante experimentado le levanto las piernas, colocándolas sobre sus hombros para penetrarla mas profundamente y comenzó a bombear rítmicamente sin dejar de besarla, a veces la boca, el cuello o los pechos, mordiendo, lamiendo, succionando, tomando todo cuanto le ofrecía.
Clare ya no puede mas, se sigue masturbando. Muerde sus labios para no gemir fuerte, su sexo chorrea mientras sus dedos siguen entrando y saliendo, masajeando y pellizcando a veces su clítoris. Quiere gritar, pero sabe que no puede. Traga sus gritos mientras se deja ir a la par que los ve explotar a ellos.
Ginny grita alcanzando la cima, Zabini bombea dos veces mas con todo lo que tiene y la alcanza en el éxtasis.
El moreno no entiende que tiene esa chica pero lo ha vuelto loco. Piensa que quizás se debe a que no puede ver y eso a intensificado lo que siente. No puede creer que la chica que aun tiene bajo y en la cual aun esta dentro, fuera tan especial como para hacerlo sentir algo diferente durante el sexo.
Blaise sale de ella, levantándose, la pelirroja aun temblando tiene que correr para recoger su ropa y esconderse.
Para ese momento Clare es mas conciente de sus propios actos y acomoda la escena. Su ropa en el piso. No hace falta fingir demasiado, esta despeinada, los labios rojos e hinchados de tanto morderlos, su rostro enrojecido y su cuerpo relajado por un placer recién alcanzado.
El plan era terminar todo en ese momento mas Clare no quiere que aun termine. Tiene claro quien es y cuales son sus preferencias, sin embargo, algo a despertado en su cuerpo y quiere probar un poco mas.
La rubia no es virgen como pudiera pensarse, tratando de experimentar y reafirmar su sexualidad se habia acostado con un vecino suyo hacia dos veranos, los dos eran jóvenes e inexpertos pero en aquel entonces no despertó nada en ella y quería saber si esta vez pudiera ser diferente.
Ginny estaba a punto de abrir la puerta del anexo cuando se detuvo.
-Quiero intentar algo. -Dijo Clare en voz alta.
-Lo que quieras preciosa. -Contesto, sin saber que aquella declaración no era del todo dirigida para el.
-Te parece si primero bebemos otra copa. -Ofreció una copa llena.
La pelirroja pudo ver como Clare vertió algo en la copa del moreno.
-Sabes siempre quise experimentar un poco con una poción afrodisiaca, nunca me anime, pero me has hecho confiar en ti. -Le dijo hasta que lo vio terminar su copa.
-¿Que? -Pregunto ya un poco aturdido.
-No te preocupes es algo inofensivo. -Prometió viendo la preocupación en el rostro de Ginny. -Es solo una poción intensificadora y estimulante.
-Se siente genial.
-Te lo dije. Solo déjate llevar.
La poción la había preparado Clare solo en caso de que las cosas se complicaran. Era muy inteligente para no tener un plan B en caso de emergencias. Y aunque en realidad no era necesario, su curiosidad la estaba llevando a rebasar los limites que se había planteado, decidiendo utilizarla. Tenia un efecto estimulante como bien habia dicho al moreno, pero también lograría aturdirlo un poco de tal manera que estaría un poco drogado, pero que no se diera cuenta lo que estaba pasando realmente, al final pensaría que era un sueño posterior al encuentro.
-Dejare tus ojos aun cubiertos.
-Quiero verte. -Pidió.
-Pronto te lo prometo. Por ahora vamos a seguir jugando.
Ginny comprendió con solo mirarla lo que Clare prometía. Su primer intención era negarse pero lo que había sentido cuando la rubia la observaba mientras tenia sexo con Zabini, sumado a verla masturbándose le había afectado realmente. Se mentiría a si misma si no reconociera que le gusto lo que vio y sintió.
Regreso sobre sus pasos dispuesta a no pensarlo mucho.
Los ojos azules de Clare brillaron con malicia al ver como comenzaba a crecer la erección del moreno.
-Voy a probarte. -Le dijo no sin antes verter un poco de chocolate sobre su pene para después comenzar a lamerlo.
La respuesta fue inmediata arqueo la espalda de placer mientras sentía como introducía el pene a su boca y comenzaba a succionar y lamer.
Sabia a chocolate, al placer de Blaise, pero también al de Ginny y eso encendió aun mas el libido de Clare.
Ahora fue el turno de la pelirroja de observar, de sentir el calor comenzando a estrujarle las entrañas.
-¡Besalo! -Articulo hacia Ginny sin pronunciar la palabra. Y ella obedeció, mientras Clare le practicaba sexo oral, ella lo besaba.
Zabini no podía pensar debido a la poción, solo podía sentir el fuego enloquecerlo. Parecía que estaba sobre algodones y estaba envuelto en el placer infinito. No entendía como podía ser que la sentía en todas partes al mismo tiempo, pero no es como si le interesara pensar en ello, solo se dejaba llevar.
Suavemente la aparto para que dejara de besarlo y con un movimiento fluido, Clare se empalo. Tardo en acostumbrarse a la enormidad pero pronto se ajusto y comenzó a moverse lentamente sobre el, mientras ahora era ella quien probaba los labios de Ginny Weasley.
Blaise Zabini no supo que ese día no solo estuvo con Clare, sino con Ginny. Que mientras tomaba a la rubia, ella le practicaba sexo oral a la pelirroja. Y que cuando termino rendido ella siguieron amándose por un poco mas, explorando cosas que nunca habían sentido.
Al final el moreno, conto en su reunión lo ocurrido con todo lujo de detalles una verdad a medias, lo que el creyó que era verdad y lo que recordaba. No sabia muy bien por que los puntos en la lista de puntuación se duplicaron, pero lo atribuyo a todas las locuras que practico justo a su amante, sin embargo, a penas termino su relato un calor comenzó a crecer al sur de su anatomía.
Una erección involuntaria se hizo presente, pero no fue solo eso pues a la par comenzó a sentir una terrible comezón y al despojarse de la toalla en su desesperación se dio cuenta que tenia sus partes intimas llena de pequeños granos como si tuviera urticaria.
Termino en la enfermería, pero aun ahora después de dos días aun no lograban ayudarlo, pues no sabían la causa de su "enfermedad"
Las flores purpuras dieron un segundo golpe, pero dos chicas estaban un tanto ansiosas de volver a probar a cierto chico que ahora estaba indispuesto, pues como trió habían despertado algo que no sabían como dormir de nuevo.
