Capitulo 7

Remus un Arisax?

Sirius Black lo sostuvo cuando este se mareo mirando a James Potter dolido... como podía pensar algo así de el...

- ¡¡¡Lupin!!!! ¿Qué te pasa?

Remus Lupin era un chico por lo general tranquilo, siempre y cuando no lo hicieran enojar, como había cometido el error de hacer uno de sus amigos esa mañana.

- ¡¡¡Como puedes pensar eso James!!!
- Los vi besándose
- ESTAS LOCO (Grito Lupin al borde de un ataque al estilo lobino)
- ¡¡¡¡YO LOS VI!!!! Remus Jonathan Lupin ¡¡¡¡TE VI BESANDO, ACARICIANDO Y POSEYENDO A MI MUJER!!!!

Eso fue la gota que derramo el vaso. Había aguantado muchas cosas a su celoso amigo. Pero esa acusación no tenía perdón.

James palideció.

Los ojos de Lupin tomaron un tono rojizo al igual que su cabello. Su aroma estallo en todas direcciones mandando a volar a Sirius Black, quien miraba la escena aterrado, hasta que decidió ir por el director, el debería saber que ocurría...

James se arrodillo, lo que bien aprendió en esos meses de arduo trabajo por dominar a Lupin en uno de esos ataques era el ser sumiso... A no gritarle, ni golpearle (en eso se incluye tanto física, como emocionalmente)... y ese día había olvidado por completo todo lo enseñado por su amigo hacia unos meses.

Lupin se acerco a el, aun brillando con un tono rojizo, sus dedos provocaron quemazón cuando tocaron la piel de su amigo, quien lo miro con los ojos vidriosos, ese seria su fin, si Sirius no se apresuraba. Las uñas de Lupin se afilaron atravesando la piel de su mejilla y rasgándoles las muñecas furibundo. Ahí si veía su muerte a mano de uno de sus mejores amigos.

En el preciso momento en que Lupin le dice al oído "pagaras tu ofensa" y atravesaba el pecho de su amigo superficialmente, la puerta del dormitorio se abría.

Unos brazos lo sujetaron y lo lanzaron contra la cama mas próxima, la de James, el profesor saco una daga de su túnica. Al verla Lupin soltó un grito intentando soltarse de los brazos que lo aprisionaba bocabajo sobre la cama. La Daga se abrió paso en su interior, por toda su columna y por toda su piel, sin poner la menor resistencia mientras la alcoba se llenaba de gritos y angustia.

Desde donde se encontraba, Sirius Black, vio con el corazón desgarrado como el mejor de sus amigos gritaba desesperadamente mientras la cama y la piel del muchacho se llenaban de sangre y su rostro de lágrimas.

La navaja se alejo de su piel, pero el intenso dolor y la angustia aun se encontraban impregnados en su cuerpo. Lo siguiente que sintió fueron las manos del director rodearle por la cintura obligándolo a sentarse sobre la cama arrancándole otro angustioso grito...

- Vamos joven Lupin, se que duele, pero mientras mas rápido terminemos menos sufrirá...

Dumbledore le presiono las heridas en las muñecas, mientras la profesora McGonagall sostenía un cuenco que se fue llenando de la sangre de uno de los mejores alumnos en la casa de los Leones. Cuando el cuenco se hubo llenado Dumbledore lo ayudo a recostarse nuevamente y entonces se dirigió a donde el joven inconciente en el suelo, tras revisarlo un suspiro salio de sus labios...

- Solo son heridas superficiales gracias a Dios... (Mira a Sirius y suelta otro suspiro al ver su cara) Joven Black si me hace el favor de ayudar por favor...

Le llamo el director, Sirius lo miro y este le indico que le ayudara con James por segunda vez. Vertió varias gotas de la sangre de su agresor sobre sus heridas y estas cicatrizaron al instante. Luego lo recostaron sobre una de las camas.

La mirada de Sirius se dirigió hacia las sabanas manchadas de sangre, sobre los blancos muslos cubiertos de sangre, sobre el cuerpo que se aferraba a las sabanas sintiendo seguramente el dolor provocado por las rasgaduras en su interior y en el resto de su débil cuerpo.

Sirius miro al profesor quien asintió. Sirius se acerco a Lupin, soltó sus muñecas y casi al instante Lupin se aferro a este llorando desgarradoramente.

- Llora, sácalo para afuera (le dijo Sirius al oído)
- Va a odiarme
- No, no te va a odiar

Le dijo abrazándolo desesperadamente mirando el cuerpo de su otro amigo. Marcado ahora también por la maldición que vivía su amigo Remus.

- "Y si se atreve a odiarte yo lo mato con mis propias manos"

- Sirius

Comento este al aire mientras se dejaba caer dolorosamente hacia el suelo y dejaba salir las lágrimas de la culpa.

- Arruine sus vidas. Soy el culpable de lo que le sucedió a tu ahijado... perdóname...

- ¡¡¡¡NO LO TRATES ASÍ!!!!

Una nueva discusión entre James y Sirius...

Mientras Lupin se encontraba cubierto de azotes y rasgaduras y su rostro irremediablemente se llenaba de lágrimas, amargas y dolorosas lágrimas.

Escuchaba a sus amigos discutir. Uno defendía su vida, el otro solo deseaba acabar con la misma enterrando la navaja del sacrificio.

- ¡¡¡¡NOS MATARA Y TU LO DEFIENDES!!!!
- ¿ESTAS VIVO NO?
- ¡¡¡NO GRACIAS A EL!!!
- ¡¡¡ESO NO TE DA DERECHO A LASTIMARLO COMO LO HACES!!!
- ¡¡¡¡ATACO A LILY TAMBIÉN Y AHORA MI HIJO LLEVARA ESA MALDITA MARCA CON LA QUE ME MARCO A MI!!!!¡¡¡¡ESO SI ME DA DERECHO A HACER CON EL LO QUE ME PEGUE LA GANA!!!!
- ¡¡¡¡ESO NO ES VERDAD!!!!

Un portazo, luego unas suaves manos sobre su cadera y otra sobre su cabeza fijando sus dorados iris en los grises. Obligándolo a levantarse, para lavarle las heridas...

Miro la foto en su escritorio, la tomo en sus manos, mientras dos lágrimas salían de sus ojos cayendo sobre el rostro sonriente en la foto...

- y como pague tu ayuda... cortándote el cuello

Sus manos temblaron. La puerta se abrió y por ella entro Snape. Quien sintió una punzada de dolor al ver a Remus en el suelo con la foto en las manos.

Mientras lo abrazaba para calmarlo recordó como termino siendo el guardián de Lupin...

Se escuchaban gritos, dolorosos gritos, suplicas, voces enojadas y una voz débil entrecortada por el llanto.

Severus Snape se dirigió al lugar solo para encontrar una dolorosa escena.

Clavado de una de las paredes se encontraba un desnudo y golpeado Remus Lupin. Sus lágrimas y suplicas demostraban la angustia y el dolor vividos durante las pasadas horas. En el suelo un herido Sirius Black intentaba ponerse de pie con la intención de proteger la vida de Lupin. Una angustiada Lily Evans intentaba quitarle la daga escurriendo sangre a un enloquecido James Potter, quien extrañamente se encontraba cubierto por una estela rojiza sangre.

En ese momento este se percato de las piernas cubiertas de sangre y el charco del líquido escarlata bajo el cuerpo casi sin vida de Remus Lupin...

- Snape...

Sus oscuros ojos se encontraron con los grises de Sirius Black...

- Quítale la daga te lo imploro...

Sus ojos se abrieron de par en par. Sirius Black, le suplicaba por la vida de uno de los suyos. Viendo la desesperación de la pelirroja que no lograba controlar a su novio, el Slytherin se dirigió a ellos y con un solo hechizo de su varita "Desmaius" James Potter cayo al suelo ahora completamente disuelta esa estela roja que tanto aterrorizaba a sus amigos...

Entre Lily y él, sacaron los clavos de las muñecas de Lupin. Snape se quito la capa cubriendo el lastimado cuerpo de Remus Lupin. Lily ayudo a Sirius a levantar y llevando a James levitando todos se dirigieron con un, para su mayor miedo, inconciente Lupin, a la enfermería...

Sirius se cansaba y Lily también, era obvio. Y Lupin cada vez más rasgado no solo física sino también emocionalmente casi no luchaba por su vida.

- ¿Su guardián?

Les dijo sorprendido. Esa tarde los leones, Sirius y Lily, lo habían citado en el claro del lago. Y tras contarle lo que sucedía, le habían hecho una petición que temían con sus vidas este rechazara aterrado. Por que si lo hacia su amigo moriría.

- Si, su guardián (repitió Sirius ansioso)
- Lupin ya no lucha. (Le dice Lily mirando hacia el suelo) y necesita a alguien que no este marcado por la maldición recuerden que todos están marcado, Lily, pues eso se explicara luego. James eso se noto arriba no. Lo que ocurre con Sirius es que es demasiado blando con Remus que lo ayude a levantar en cada caída

Snape los miraba atónito. Pero asintió la vida de alguien estaba en riesgo. Los muchachos le sonrieron agradecidos y le permitieron la entrada a la Sala Común solo por esa noche, ya lo habían hablado con el director

Lo veía dormir. Le había dado una poción para que lograra calmarse y dormir tranquilo...

- Lo siento. A veces no pienso lo que digo.

Entro en la alcoba con terror. Los muchachos le explicaron que ya lo habían hablado con su amigo, pero el debía demostrarle que lo había por su propia voluntad.

Llego a la cama de Lupin, pero no lo hallo allí. Miro a la pared y tuvo que morderse los labios para no soltar un alarido de dolor al ver ese cuerpo juvenil cubierto de azotes y quemaduras.

Se acerco a este y con sumo cuidado saco los clavos. Lupin abrió los ojos débilmente al sentir las manos sobre su cintura. Al verlo Lupin soltó un grito y lo empujo haciéndolo caer hacia atrás, cayendo el mismo con un doloroso quejido al suelo también. Sabia a lo que venia y no lo iba a dejar...

Al menos no tan fácilmente...

- No te me acerques...
- Para estar tan débil, aun tienes fuerzas suficientes para defenderte por que no lo hiciste antes.
- No te me acerques, Severus (le respondió ignorando su pregunta)

Le dijo este al ver la navaja en su mano derecha...

- ¿Que? Te mandaron a ti a terminarlo
- No... (Le dijo cortando su propia muñeca) ellos quieren que sea tu guardián
- QUEEEE (Se ve acorralado contra la pared por Severus) No, ¡¡¡ALEJATE DE MI!!!

Snape lo sujeto por las muñecas, comenzaba a entender por que lo habían escogido a el. Y no los defraudaría...

Severus se sentó en una silla frente a la cama. Y miro la foto en el suelo mientras suspiraba.

- Si tú lo hubieras hecho, Remus no hubiera llorado tanto al verse lejos de ustedes.

- ¡¡¡¡POR QUE!!!! (Grito Lupin desesperadamente)
- ¡¡¡¡POR QUE EL ES TU GUARDIÁN Y DEBES ESTAR CON EL!!!! (Le respondió Sirius comido por la culpa)
- ¿Me estas diciendo que tengo que vivir entre las serpientes? (un dejo de angustia se escucho en su voz)
- Lupin (intento intervenir Lily)
- CALLATE LILY (Se le pusieron los ojos tan rojos como la sangre)

Sirius le dio una cachetada. Lo obligo a mirarlo y le dijo

- Ya nos cansamos de ti. De tus ataques, de tus golpes hacia nosotros que somos tus amigos. Quien sabe y tal vez viviendo entre serpientes te sientas mejor, estas hecho de la misma calaña que ellos. (Le dijo Sirius) "perdóname por hacerte este daño"
- Ya no te queremos ver, queremos vivir tranquilos sin miedo a que nos ataques o no mates uno de estos días... (Le siguió Lily) "Ojala algún día nos perdones, solo intentamos protegerte de James Potter"
- Así que haznos el favor de no volver a dirigirnos la palabra, desde ahora perteneces a la casa de las Serpientes, no eres un León.

A diferencia de sus amigos, James si disfruto sus palabras una por una y también el dolor que estas causaron a Remus

Esas simples palabras acabaron por rasgar lo poco que aun quedaba del corazón del León. Sirius miro al suelo, mientras las lágrimas recorrían sus mejillas, Lily lo abrazo mientras le decía al oído "lo hacemos por su bien" Sirius sonrió mientras decía para si mismo "pero eso no evita el que le hallamos hecho mas daño con unas simples palabras que con cada latigazo o rasgadura que ah recibido de nosotros Lily". Remus recogió sus escasas pertenencias y salio de la alcoba sin mirar a sus amigos, pero al contrario de lo que el pensaba, si hubiera mirado se hubiera encontrado no con miradas de odio, sino con los rostros llenos de lágrimas y culpa de Sirius Black y Lily Evans...

Severus miro hacia atrás cuando Lupin lo miro con los ojos arrasados por las lágrimas. Al encontrarse con la mirada de Sirius se encontró con una simple, pero importante tarea "cuídalo, es lo mas importante que tenemos en la vida". Y este sonrió, no los defraudaría, cuidaría de él aunque en ello se le fuera la vida.

- ¿Listo?

Lupin asintió en silencio al salir de la Sala Común, Severus vio como Lupin miraba por ultima vez a la casa que había sido su hogar por 4 años. Y siguió su camino con Severus sin mirar atrás.

Atrás a esos recuerdos tan amargos y dolorosos que prefería poder esconder en su memoria y no volver a ver jamás... por que sino la culpa no lo dejaría vivir tranquilamente el resto de su vida.