Sobre las doce acabó la película. Nos habíamos comido todas las porquerías que habíamos comprado, y nos subimos a mi cuarto para charlar durante un rato. Comenzamos hablando de la p***a de Drew, una chica un poco ligera de cascos. Después de eso, en medio del silencio, decidí que era el momento de soltarlo todo. - Chicas, debo pediros consejo para algo. - Clara, lo que quieres. - comentó Thalia. - Veréis, no se si os habréis preguntado alguna vez por qué no hablo con Percy. - La verdad, hemos hablado varias veces de eso y no encontramos motivo alguno, ¿qué pasó? - preguntó Piper. - Pues que cuando llegué aquí, Percy se portó demasiado bien conmigo, se preocupaba por mí, y quería estar conmigo siempre, así que después de lo pasado con Luke - ellas ya sabía lo ocurrido, me lo sonsacaron sin ni siquiera darme cuenta - no quería que me gustase nadie, y si Percy seguía así, me acabaría gustando. - Sospechábamos que era algo así. - dijo Piper. - El punto es que, después de pensarlo mucho, decidí dejar de hablar con Percy, aunque le hiciera daño. Pero desde entonces, lo único que ha hecho es seguir rondándome por la cabeza, e incluso sin hablar con él, me ha acabado gustando, y ya no sé qué hacer, sé que si sigo así, voy a acabar volviéndome loca, pero no sé si él va a estar dispuesto a perdonarme después de mi ley del hielo sin motivo aparente. Además, tengo miedo de que si empezamos algo, me haga daño, y mi corazón no lo soportará esta vez. - Mira, Annabeth, ya no tienes nada que perder, si sigues sin hablarle, tú misma lo has dicho, te volverás loca, y si no te perdona, vas a estar igual, así que, si yo fuera tú, lo intentaría. - opinó Piper. .- Es fácil decirlo… - Coincido con Piper, amiga. No tienes nada que perder. Y si lo que te preocupa es que te haga daño, conozco a mi primo, él no le ha hecho nunca daño a ninguna de sus novias, siempre han sido ellas las que le han mandado a tomar viento, y él ha tragado con todo solo. Y si te hace daño, estamos nosotras aquí para mandarle a casa con el rabo entre las piernas. - argumentó Thalia. - Entonces…¿creeis que debo volver a hablar con él? - Es lo mejor. - Bueno chicas, muchísimas gracias, de verdad, parece mentira que al final haya encontrado amigas de verdad como vosotras. Nos pasamos hasta las tres de la madrugada charlando hasta que caímos muertas de sueño. Al día siguiente nos despertamos a las once de la mañana. Papá había vuelto ya, y nos trajo churros y chocolate para desayunar. Las chicas se fueron sobre la una, y yo cogí mi e-book y comencé a leer el libro de la clase de literatura, Crónica de una muerte anunciada. Durante el resto del día seguí estudiando y leyendo, hasta que a las once me dormí.