Disclaimer | ©Shingeki no Kyojin/進撃の巨人, sus personajes y trama son propiedad de su autor, Hajime Isayama. La trama de este Fic pertenece a ©Coorp. CharlyLand. Creación sin fines de lucro sólo recreativos.

Advertencia | AU. BL. Riren. Yakuzas.

Nota | Por favor leed las notas finales.

Muchas gracias por estar de nuevo aquí. En verdad les agradezco, sé que no tengo perdón, pero…en verdad, agradecería que lo leyesen.

¡Al Fic!


Un Yakuza, Mi amor

Capitulo

7


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¡Oh, mi ingenua mariposa! Mírate, con las alas destrozadas, sin ellas te has quedado ya

¡Es lo que pasa cuando te abandonas a los vientos del Huracán!

Pero esos han sido los deseos de tu alma y al cielo volver ya no puedes más.

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Despertó atraído por el sonido de movimientos ligeros y la ausencia de la sensación de calidez que horas atrás habían inundado cada tramo de su piel. Cuando abrió los ojos se dio cuenta el porqué. Él no estaba a su lado. Recorrió con ojos adormilados toda la habitación, una luz casi etérea se filtraba del exterior entre las grandes cortinas de seda roja que colgaban ostentosas llenas de detalles intrincados, bordados en hilos dorados. Debía ser de madrugada. Una suave ráfaga de aire fresco le sacó un escalofrió, despertándolo del todo. Usando la enorme sábana que descansaba bajo su cuerpo para cubrirse se decidió a buscarlo.

Lo encontró en el cuarto de baño. Ese mismo en donde su señor le había prodigado caricias estremecedoras sobre la piel, despertando en él el deseo carnal, de ese tipo de deseo salivoso y caníbal. El solo pensar en ello causó que su vientre se contrajese. Mordiéndose la tierna carne de los labios para contenerse, se acercó a él. Silencioso, lentamente.

Su señor tenía la mitad del cuerpo sumergido en la tina, sostenido por sus brazos fuertes en los bordes, en una postura serena coronada por el hecho de que sus hipnóticos ojos se encontraban ahora escondidos tras los pálidos párpados. Se veía inmensamente guapo. Como un dios. Su dios.

Eren se deslizó con sigilo hasta estar a solo un paso de él e inclinándose trató de despertarlo dándole un beso. La suave respiración del hombre golpeó su rostro cuando se inclinó para realizar su cometido. Sin embargo, antes de completarlo fue asaltado por un par de manos fuertes que tiraron de las telas con las que cubría su cuerpo, llevándolo directo dentro del agua, a los labios ardientes que consumieron su boca sin ningún reparo en cuanto los tuvo a su disposición.

El chiquillo rio entre el beso, enredado las piernas en las caderas del mayor y los brazos en el cuello blanco.

El deseo volvió a apoderase de sus cuerpos. Un deseo que se consuma únicamente entre besos y caricias ardientes.

Después de una hora en donde el agua se enfrío y vació por todo el cuarto del baño, que terminó lleno de suspiros y gemiditos ahogados, volvieron hacia el interior de la habitación. Eren tendido sobre la cama —aun desnudo— observaba como Levi se vestía con parsimonia, mientras el timbre de un teléfono celular repiqueteaba incesante desde algún rincón del lugar, igual que lo había hecho durante los diez minutos anteriores.

—Debería responder, puede ser importante.

—No lo es. Simplemente deben estar incordiados por mi retraso.

Eren se giró quedando de lado, pudo observar durante un segundo, antes de que la camisa blanca cubriera con delicadeza la piel, los bellos trazos que adornaban la espalda de su señor. Le gustaban mucho y deseaba mucho más recorrerlos con su lengua. Hace unos minutos lo había intentado pero su señor no se lo había permitido. No entendía la razón. Pero se había sentido un poquito mal por aquella razón. Temía que a los ojos de su señor no fuera más que un mocoso que no pudiese complacerle. Él quería ser alguien digno de estar a su lado y a la vez, ser capaz de darle lo único que podía ofrecerle, su corazón y su cuerpo era con lo único que disponía para no perderlo. Algo dentro de su pecho picó, derramando un veneno que corroía sus venas. Esos pensamientos le recordaron que al final podía ser que su señor se aburriese de él y terminaría dejándolo de lado.

—¿Qué va mal? —la voz de su señor tan cercana, le sacó un respingo y su corazón latió acelerado cuando lo vio que estaba inclinado sobre él, con sus ojos clavados en su rostro. Parecía buscar algo en él.

—¿Eh?

—Estás llorando.

Entonces se tocó las mejillas y se dio cuenta que era verdad. Había empezado a llorar sin darse cuenta. Se sintió peor. Era tan solo un niño llorón.

—Oh no es nada—desvío la mirada, ocultando sus emociones—. Es que quería que se quedará todo el día conmigo. Lo extrañé mucho en estos días.

Levi le dedicó una mirada significativa a la vez que le sostuvo por el mentón y lamió sus mejillas para retirar la humedad de ellas. Fue un gesto tan natural como respirar que Eren solo pudo cerrar los ojos y dejar que también lamiera sus parpados. La lengua tibia de su señor descendió por su mejilla hasta su boca y sintió como lo besaba. Era un beso salado por culpa de sus lágrimas. Mordisqueó sus labios y luego bajó hasta su cuello y le dedicó un repaso a las marcas rosas y púrpuras que él había impregnado en su piel la noche de ayer y aquella mañana. El cuerpo de Eren ardió con un fuego intenso, su vientre volvió a contraerse y sus dedos hicieron pinzas en el cabello azabache sedoso mientras gemía. Más aquello se detuvo de pronto, dejándolo con la respiración trabajosa.

—Yo también lo deseo. No tardaré, lo prometo. Vuelve a dormir, necesitas descansar.

—Mi señor—susurró Eren dejándole ir—. Lo estaré esperando.


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Lo observó durante un largo rato, no había duda. Era él. Las líneas tejidas por el destino a veces se tornaban bastante retorcidas, pensó. Meneando la cabeza dio dos pasos para acercarse y detallarlo mejor.

¡Por los infiernos! Que si le hubieran dicho que llovía del suelo, lo hubiese creído con más fuerza que lo que tenía adelante.

Delgado, de piel de caramelo y bonita, una estructura ósea deliciosa que brindaba a su figura un aspecto atrayente…pero hombre. ¡Era un chico! Algo le colgaba entre las piernas. Se la estaba viendo. Tuvo que sacarse el cigarrillo que tenía en los labios para contener la risa burlesca que le nacía en la garganta. Algún dios allá en el cielo debió haberle hecho aquel milagrito. O tal vez su amante muerto.

―Vaya, vaya ― musitó frotándose el mentón mientras lo seguía estudiaba atentamente con la mirada―. Dijiste que no heredaste nada de mí, Levi. Pues creo que lo puto se te fue―aquello fue un susurro más como para seguirse convenciendo que por otra cosa.

Ahora tenía con que desahogarse con aquel cabrón que tenía por hijo.

Le dio otra calada al cigarrillo y una nube de humo blanco se formó delante de sus ojos.

« Karma. Hermoso karma » seguía pensando y se hubiera reído a pulmón suelto si no fuese porque el sonido de un estallido y el olor inconfundible plomo golpeó sus sentidos. Su sombrero salió volando y él se quedó estupefacto viendo al causante.

Ojos mezcla de oro y verde lo fulminaban mientras su dueño apuntaba con una certeza sobrehumana un arma que resplandecía en su lustroso color granito.

―Oye mocoso, ¿no te han enseñado a respetar a tus mayores? ―el silencio le corroboró algo. Definitivamente su hijo no había cambiado. Lo único es que le había salido lo torcido y ya. Es que se había buscado un compañero perfecto. Pero hombre. Y se rio en su interior nuevamente―. ¿No sabes quién soy?

―No me interesa―Eren hablaba con una temple que ni él mismo se reconocía, pero ya había sufrido demasiado por intrusos y personas inesperadas que el instinto lo aprestaba a defenderse de aquel desconocido―. Pero de aquí no sale vivo.

―¡Oh! ―esta vez sí se echó a reír a pata suelta. Si le daba una úlcera, bien merecida se la tendría. Pero es que esto parecía una cosa de karma. Verdaderamente que sí. Luego de calmarse un poco volvió su mirada a aquel mocosito. Allí estaba, sin haberse movido una pizca, igual de firme. ¿Era en serio? ¿Ese niño estaba desafiándolo? Casi le pareció ver a Levi reflejado en él―. Bien, veamos que tanto vales para arriesgar el pellejo―y apenas soltó aquellas palabras le lanzó un puñetazo que el muchachito apenas esquivó metiendo el brazo, la pistola que antes le apuntaba salió volando hacia un lado de la habitación.

Eren se escurrió con una velocidad impresionante, pegando un brinco para levantarse ―sin importarle que estaba desnudo y que el arma ya no estaba en sus manos― y rodearle por la habitación.

―Si ha venido a tratar de matar al señor Levi, lo destriparé como un gusano…―y saltó sobre él, trepándosele por el cuello y clavándole los dientes en la cabeza.

Kenny gritó una maldición mientras se dejaba caer para aplastarlo y así someter al muchachito.

―¿Qué pretendes maldito mocoso? ―estaba molesto sí, pero ver la entereza y determinación que ponía aquel niño por proteger a Levi–cosa que no necesitaba- le hizo cierta gracia y ternura. Trató de agarrarlo de las piernas pero el muchachito loco se volvió a escurrir yendo en pos del arma que alcanzó a divisar bajó una mesa ratonera. Kenny también fue sobre él.

Terminó sobre él, su cuerpo aplastándolo y su mano izquierda apresando las muñecas del muchachito. Ambos forcejeando, revolviéndose en el piso, con la respiración agitada, jadeante. La escena era hilarante, a ojos de Kenny, pues no había razón de ser. Pero no debió parecerle así a su hijo, cuando entró como un huracán, haciendo crujir la madera de la puerta y sus ojos de acero se clavaron en ellos, más bien, precisamente en él. Podía jurar que sentía ser destrozado con esa mirada.

―Oi pequeña rata, no es lo que crees.

―Yo decideré que creer, honorable padre―y sus palabras estaban inyectadas con cianuro. Letal y doloroso cianuro.

«Oh sí, el destino era retorcido y puto» pensó Kenny Ackerman viendo como su vástago le apuntaba con dos automáticas.


Nota de la autora:

JAJAJAJA Por Dios, van a hacer chicarrón a Kenny.

Llegó el viejo, señoritas mías. Llegó. Este es otro personaje con relevancia dentro de este Fic.

Ahora, mil disculpas por este enormeeee retraso –casi un año mujeres―. Lastimosamente debo confesarles que había perdido la inspiración en él, casi igual que en los Darkest, había una persona en mi vida que inspiraba a hacerlos, pero me he distanciado de ella, hacía que con ella se fue esto. Pero he regresado, estuve releyendo todos sus reviews y eso pues, levantó todo en mí.

No hay sensual pizarra de honor, pues todos ustedes deben estar en ella. Muchas gracias por todo. Deben saber, que este Fic lo retomaré a quincenal para acabarlo, luego seguirán los otros. De verdad, ahora si no fallo, he ido adelantando capítulos.

¿Me dan otra oportunidad, por fa?

Gracias por atenderme.

Con amor

Charly*