Buenos días, os dejo un nuevo capítulo de la historia. Vamos a ver cómo va la cita de tres que ha preparado Rick. No empecéis ya a enloquecer con lo que va a pasar todo a su debido tiempo, dejémoslo disfrutar un poco y nosotros con ellos ;)

Gracias a todos los que leéis cada día y en especial a los que dejáis cualquier mención aquí o en twitter. Y por supuesto a mi compañera, a ti mil gracias.

Los personajes no me pertenecen…

Capítulo 7

POV KATE

Me levante muy contenta ese día, y sabía que él era el "culpable". Apenas lo conocía, pero me hacía sentir bien… estando con el volvía a ser yo, una chica directa y segura de sí misma. Estuve toda la mañana sola en casa porque Sophie estaba en casa de una amiguita y mi padre… trabajando como siempre. Le espere para hablar de una vez por todas. Tenía miedo por cómo podía acabar la conversación pero sabía que antes de irme quería hacerle entender, e irme lo mejor posible para disfrutar la experiencia y que nada pudiera afectarme.

En ese momento me vibró el móvil sacándome de mis pensamientos y sonreí al ver el destinatario del mensaje, sabía que era él. Desde que se fue, nos habíamos estado mandando mensajes inocentes que me hacían sonreír porque sabía que en ese momento él se estaba acordando de mí.

- ¿Estas lista para esta noche? Te estoy preparando una gran cita - reí en cuanto leí el mensaje.

- Espero que te lo estés currando.

- No sabes cuánto. Te prometo que merecerá la pena.

- Eso espero, es un gran esfuerzo tener que salir esta noche para escucharte hablar y hablar – teclee en mi móvil, bromeando. Su respuesta fue rápida, recibí un emoticono enfadado.

- Eres mala, pero me gusta - no pude evitar reír al leer el mensaje. Pero en ese instante entró mi padre y toda la hilaridad del momento, se cortó. Le mandé un mensaje de despedida rápido y me quede esperando a que mi padre diera el primer paso, pero el silencio reinaba, por lo que me arriesgue a darlo yo.

- Papa ¿podemos hablar?

- ¿Va a cambiar algo que lo hagamos?

- Por favor, papa…

- No, ¿va a cambiar en algo o no? - dijo enfadado.

- Lo siento… pero no.

- Pues entonces mejor no hablemos.

- Papa… necesito hacerlo… necesito seguir mi vida como Sophie y tú lo habéis hecho - vi la cara que puso y quizás me pase con esa afirmación.

- Esto no tiene que ver con seguir con tu vida.

- Entonces ¿qué es? – le pregunte molesta por su incomprensión.

- ¿Te acuerdas cuando me dijiste que tenía un problema?

- No compares esto con tu adicción.

- Es lo que es hija – me miraba irritado, y así no iba a recapacitar, era perder el tiempo, pero siguió hablando - Kate estás obsesionada con la muerte de tu madre, nosotros también la echamos de muchísimo de menos pero, como bien me dijiste en su día, tenemos que seguir adelante.

- Es lo que pretendo hacer… - respondí rápidamente.

-No, te has obsesionado con su muerte. ¿Crees que no sé qué hablas a menudo con los policías que llevaban el caso de tu madre? ¿Piensas que no sé qué estas investigándolo?

- Papa, eso es distinto, solo quiero saber lo que paso.

- Y por eso te vas a meter a policía, por eso vas a correr un peligro innecesario, sabiendo que Sophie y yo te necesitamos aquí.

- ¿Y yo? Lo que yo necesito no importa aquí ¿Verdad? No me comprendes en absoluto papa, tu visión de esto es egoísta.

- No, tu eres la que no entiendes - dijo dejándome allí, con la palabra en la boca. Estaba enfadada y golpee con fuerza la mesa. Lo hice sin pensar y después note el dolor en la mano.

Tenía que calmarme antes de ir a por Sophie, no podía dejar que me viera así. Ya le di la oportunidad a papa de que lo entendiera, si no lo hacía, me daba igual, pensaba hacerlo y nada, ni nadie iba a detenerme, ya no aplazaría más mi futuro.

La enana estaba feliz por salir a cenar conmigo y con su entrenador, nos arreglamos con esmero y a pesar de que ella le había contado nuestros planes a mi padre, no hizo ningún comentario, el seguía muy serio, sentado en su butaca, leyendo algunos documentos. Notaba de vez en cuando su mirada, como imagine que él notaba la mía, y sabía que la conversación no había terminado. Pero no iba a fastidiarme la noche, ni Rick, ni mucho menos Sophie, se lo merecían. Por lo que pensé que lo mejor sería que saliéramos a esperarlo, y así evitar una escena extraña estando mi padre presente. Sophie estaba contenta, se notaba que Rick también le había caído bien.

Lo vi acercarse con un par de rosas en la mano muy nervioso. Estaba muy guapo con un vaquero y una camisa azul que resaltaba sus ojos. Lo cierto es que era muy apuesto, alto, musculado y con esos lagos inmensos que destacaban en su rostro.

- Hola - dijo tímidamente entregándome una de las rosas y agachándose luego para dar la suya a Sophie, que lo miraba emocionada.

- ¿Es para mí? – pregunto tímidamente.

- Claro, por dejarme que os invite a cenar.

- Gracias – respondió evidentemente sonrojada - ¿has visto Katie?

- Si, es preciosa, gracias Rick, no tenías que molestarte -dije sin poder dejar de sonreír yo tampoco.

- Hola – me dijo solo mirándome a mí y se acercó para besarme suavemente la mejilla, muy cerca de mi boca, pero a la vez tan lejos.

Y sé que lo hacía por la presencia de la niña, pero me hubiera gustado tanto volver a encerrarme en sus labios y perderme en ellos. Pero todavía quedaba mucha noche y no pensaba irme a dormir sin volver a probarlos. Lo vi cómo me miraba intentando saber que era lo que me pasaba, pero antes de que pudiera preguntar, con una rápida mirada lo frené, comprendió que no era el momento y callo. Era increíble la complicidad que compartíamos conociéndonos tan poco, que pudiéramos entendernos solo con la mirada era sorprendente.

- Bueno, ¿nos vamos chicas? - dijo sonriendo. Y Sophie enseguida le ofreció su mano que muy diligentemente el agarro.

Llegamos al restaurante y se portó como todo como un caballero, me burle de sus modales, y el, se hizo el ofendido. La cena, la verdad, es que fue muy tranquila, aunque Sophie no dejaba de reír con las tonterías de Rick y yo, después de un rato de intentar controlarlos, deje de preocuparme y me uní a ellos.

- Esto está muy bueno - dijo Sophie masticando con la boca abierta.

- Sophie… esos modales, no se habla con la boca abierta.

- Lo siento.

Note bajo la mesa una mano sobre la rodilla y comprendí que era él. Lo miré, y esa sonrisa dirigida a mí me reconforto, me hizo sentir bien, cómoda, segura. Me podía relajar estando a su lado, era distinto, no había explicaciones que dar…

Porque solo había pensado en mi padre, pero Sophie… era una niña aun y quizás no lo entendiera… ella solo quería estar conmigo y ahora… no pasaríamos tanto tiempo juntas, o por lo menos, tanto como ella quisiera.

Lo cierto es que esos pensamientos no me estaban ayudando a disfrutar de la cena como debería. Por eso cuando se acabó y volvimos para dejar a Sophie en casa, fue como una liberación, no podía fingir más que no me encontraba bien, a gusto del todo.

- Cariño, mañana nos vemos - dije besándole el pelo, mientras la arropaba en la cama después de ayudarla con el pijama. Rick se quedó en la puerta del jardín esperándome no quería que se encontrara con mi padre en estas circunstancias.

Cuando me disponía a salir, escuche un ruido en la cocina, me gire y encontré a mi padre tomándose un vaso de agua en la cocina. Cruzamos miradas y quise abrazarlo porque me dolía en el alma estar así con él, pero después de…

- Pasa todo el tiempo que puedas con ella, pero eso no te va a compensar el que te vayas y la dejes.

- No la dejo – le respondí enfadada.

- ¿Ah no? ¿Cuánto la veras? ¿Una vez por semana? eso si llegas a verla...

- Papa… no tengo ganas de discutir.

- No, claro… tú no discutes, solo huyes de la realidad... - dijo dejando el vaso en la encimera y desapareciendo hacia el pasillo que daba a su habitación.

Estaba enfadada, frustrada y quizás no era bueno pagarlo con Rick, pero necesitaba desahogarme y a pesar de hacer tan poco tiempo que nos conocíamos, él era la mejor opción que tenía.

- Hola – le dije al salir y encontrarlo sentado en el zaguán.

- Hola – me respondió incorporándose - ¿Estás bien?

- Si solo… necesito una copa.

- Claro, ven… conozco un bar perfecto – me dijo ofreciéndome la mano, como hizo anteriormente con Sophie.

- No, gracias. Prefiero algún lugar donde podamos hablar tranquilos…

- En casa no hay nadie, si quieres… Pero ¿te sentirás cómoda? – asentí con la cabeza y entrelazó nuestros dedos y emprendió el camino.

El camino, no era largo y la noche acompañaba, me sentía a gusto cogida de su mano y a pesar del silencio, me sentí arropada. Cuando llegamos, di una rápida ojeada a la entrada. Lo cierto, es que la casa no pegaba mucho con él, pero si vivía con su madre y solo llevaba una semana en la ciudad, era comprensible que no fuera su estilo.

Me llevó al salón y me ofreció asiento en el sofá, mientras él iba a preparar las copas. Lo vi sirviéndonos y sentí que ya no podía resistirme más, llevaba toda la noche deseando fervientemente repetir ese beso que compartimos para verificar esa atracción mutua que teníamos el uno hacia el otro, en pocas palabras… lo necesitaba. Por lo que me levanté, fui hacia él y le estire con cuidado, le quite el vaso para depositarlo encima de una mesa, lo miré y a pesar de ver la duda en sus ojos, no dude de lo que iba a hacer.

Lo agarré del cuello con fuerza, acercándolo a mí, nuestros labios chocaron con fuerza, con desesperación y deseo, necesitaba sentirlo, notarlo fuerte contra mi cuerpo. El beso duró poco para mi gusto, imagine su sorpresa, pero al ver su sonrisa, en mi cara se dibujó otra igual. Solo esto me estaba saliendo bien esta semana… solo él.

- Ven preciosa…será mejor que hablemos – me dijo llevándome al sofá y trayendo con él los vasos con la bebida que había servido.

- ¿Podemos dejarlo para mañana? - dije mirándole casi suplicante.

- Claro… ¿quieres tomarte la copa o te llevo a casa?

- No quiero irme… te necesito esta noche – le dije sorprendiéndole.

- Kate, no creo que sea oportuno, mañana te arrepentirás…

- Solo a dormir, lo prometo.

- ¿Segura? – pregunto a pesar de desear más que yo ese contacto, lo veía en sus ojos, necesitaba el contacto, tanto o más que yo.

- Segurísima - dije mordiéndome el labio y agarrándole de la mano tirando de él.

- Como quieras, pero por favor, no te muerdas el labio así, o no respondo de mi - dijo sobre mi oído haciendo que me estremeciera – ni te imaginas lo que me provocas, y si solo quieres dormir - dijo con un movimiento de cejas y su pícara sonrisa me hizo reír.

Lo abracé con fuerza enterrando mi cara en su pecho, en su cuello e intente guardarme esta sensación para cuando la necesitara porque también iba a echarle en falta a él cuando entrara en la academia…

- Gracias - susurré en su oído. Nos separó para a continuación, tirar de mí hasta llegar a su habitación, abrió la puerta y me cedió el paso. Cuando entre comprendí que solo estaba de visita en casa de su madre, aun la maleta reposaba sobre una banqueta, no había nada personal en ese sitio, solo se encontraba la cama, presidiendo el lugar.

Me deshice de mi abrigo y cuando el empezó a desabotonarse la camisa, y vi esos pelos que asomaban, algo dentro de mí se despertó, entonces supe que esa noche iba a dormir poco.

CONTINUARÁ…

El miércoles nuevo capítulo de la historia, veremos a ver cómo sigue la noche hagan sus apuestas.

Gracias de verdad a todos por leer.

Espero vuestros comentarios.

Feliz LunesCastle XXOO

Twitter: tamyalways