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6. Cambio.
Cada vez su rostro estaba más cerca del mío pero dos sordos golpes de nudillos nos hicieron separarnos a ambos.
-Vaya ¿ya estas despierta?, ¿qué tal te encuentras?-Carlisle entró en la habitación junto con una enfermera.
-B-bien-musité nerviosa.
-Bueno, vamos a tomarte el pulso-me agarró del a mano pero la retiré en seguida.
Sabía que no le hacia falta tomarme el pulso para saber que lo tenía por los aires.
-¿puedo irme ya? Me encuentro bien, de verdad-aseguré.
-No al instituto, si quieres vas a casa. Pero alguien tiene que ir contigo, te has dado un golpe en la cabeza y será mejor que estés con alguien por si algún síntoma emerge-¿por qué miraba a Edward mientras lo decía?-¿Edward?
Mi pulso se aceleró más aún y Carlisle me sonrió burlón mientras que Edward tenía una mirada avergonzada y a la vez burlona también.
-Vamos-esta vez la voz de Edward sonó extraña, como se debatiera algo dentro de el.
En todo el trayecto hasta mí casa ninguno de los dos pronunció palabra alguna. Saqué la llave, abrí la puerta y seguidamente le invité a pasar. ¿Qué se suponía que tenía que hacer ahora?
-El comedor está por ahí, si quieres puedes ver la televisión, yo tengo que recoger la cocina-era lo único que se me ocurría para entretenerle.
-Prefiero leer-me contestó el.
¿No podía ver la televisión? En el único lugar en el que había libros era en mi habitación, pero no me quedaba remedio si no quería cruzarme con el hasta que Charlie llegara, por dentro estaba muerta de vergüenza y el parecía tan normal.
-Solo tengo libros en mi habitación-me miro y bajó la mirada.
Subí las escaleras haciendo un gesto para que el también subiera. Entre en mi habitación y le mostré la estantería con los libros.
-Quédate aquí si quieres o vete al comedor, haz lo que quieras yo tengo que hacer cosas-intenté sonar indiferente pero creo que no lo conseguí.
Bajé las escaleras con tal rapidez que me falto poco para darme de morros contra la pared. Al llegar a la cocina me senté en una silla intentado calmarme y recordando como se respiraba. ¿Qué demonios había pasado en el hospital? ¿Qué había sido eso? Comencé a fregar los platos son dame cuenta de que no estaba sola en la cocina. Al girarme para coger el trapo dos ojos color topacio estaban clavados en mí,
-¡Por Dios! ¿Es que quieres matarme a sustos?-le regañé.
-Lo siento. Es solo que no me parece bien quedarme en el cuarto de una chica.
-Pues ves al comedor si quieres-"indiferente indiferente" cada vez estaba más nerviosa.
-Prefiero quedarme aquí...mirándote-murmuró.
Al escuchar la última palabra, note como la sangre se agolpaba en mis mejillas violentamente y como mi pulso se aceleraba, y al parecer Edward también.
-¡Ya estoy arto!-exclamó a la vez que se levantaba de la silla.
Las mariposas comenzaron a revolotear en mi tripa ¿qué demonios me pasaba? ¿Amor? Pero, ¡No puede ser! No lo conozco de nada aparte de que después de la forma con la que me trataba es imposible enamorarse de él... ¿o no? El caso es que no se por qué me sentía así.
Levanté la mirada y mis ojos se clavaron en los suyos. Error. Sus ojos hicieron que me pusiese más nerviosa, sobre todo cuando comenzó a acercarse a mí. En ningún momento aparte los ojos de los suyos y viceversa. Paró a escasos centímetros de mí y entonces me rodeo con sus brazos. En el momento en el que tuve contacto con su piel comencé a marearme.
-Bella-la forma en la que susurro en mi oído mi nombre provocó un colapso.
Me desvanecí pero no llegue a perder la conciencia, sabía todo lo que pasaba a mi alrededor y oía todo, solo que no podía responder. Edward me llamó varías veces mientras me llevaba a mi cuarto. Note algo mullido a mis espaldas, por lo que supuse que me abría dejado en la cama. Quería levantarme, pero mi cuerpo no respondía. Oí cerrarse la puerta. Edward se había ido. Menos mal. Dudo que hubiese soportado sus ojos de nuevo. Me sentía aún mareada, no tanto pero mejor y aún tenía los nervios a flor de piel y las mariposas en la tripa. Está claro que me e enamorado de él.
Ice un esfuerzo y conseguí moverme, me tapé con la manta hasta la cara.
-¡Idiota! Nunca me había enamorado y cuando lo ago, voy, y me enamoro una persona que jamás se fijaría en mí-murmure para mí misma en voz alta.
Pero el incidente de la cocina y el hospital...
Me estiré y aparte la manta, pero si llego a saber que me esperaba, no lo hubiese echo. Edward estaba sentado en la mecedora del fondo de mi habitación mirándome con expresión dulce a la vez que irritada.
-¿¡Edward!? ¿Desde cuando estas aquí? ¿No te habías ido?-grite asustada y nerviosa.
-Llevo aquí todo el rato-al ver mi expresión cuando me respondió se rió burlonamente-si te encuentras mejor, ¿me acompañarías a un lugar?-eso me descolocó.
Asentí sin decir palabra, tenía intriga por saber que lugar era.
Me levanté y me dirigí al baño, me peiné y me cambié de ropa. Edward seguía sentado en la mecedora. Había veces que cuando estaba con alguno de los Cullen me sentía mal, sí mal, todos eran perfectos sin faltar ni uno, cualquier chica se sentiría verdaderamente mal.
Edward a pesar de estar en una estropajosa silla parecía recién sacado de un anuncio de la televisión.
Me abrió la puerta del copiloto en un gesto muy cortés y después, a una velocidad increíble para los humanos aún que muy normal para los vampiros, entró en el coche y puso en marcha el coche. Íbamos por la carretera I0I y paramos en frente de un sendero. ¿Íbamos de caminata por un sendero? Sí exacto, íbamos de caminata, pero no por un sendero. Me paré al ver que lo dejábamos de lado y Edward se paró también mirándome.
-¿qué pasa?
-¿No vamos a ir por el sendero?-me extraño el tono de mi voz.
-No te preocupes, no nos vamos a perder, me conozco esto como la palma de mi mano-su sonrisa me infundió algo de tranquilidad.
En verdad no fue tan arduo, la mayor parte del tiempo era todo plano, (aún que yo encontraba siempre algo con lo que tropezarme) y en las partes difíciles Edward siempre estaba ahí para ayudarme. La caminata nos llevo la mayor parte de la mañana, pero al llegar, supe que había merecido la pena.
-¿Te gusta?-me preguntó entusiasmado.
-Sí, es precioso.
-Te sienta bien-murmuro.
-¿Qué?
-No nada.
-¿Cómo encontraste este lugar?
-Me gusta mucho correr, y hace 3 días, encontré este lugar. Me gusta mucho y es muy relajante, además al estar perdido por el bosque puedo venir aquí los días de sol.
-¿Algún día me enseñares que pasa cuando os da el sol? ¿Os descomponéis o convertís en ceniza?
Su risa musical inundó aquel bello lugar.
-Como si no hubiese oído eso antes-se burló.
-Vale vale-refunfuñé mientras me apoyaba en un árbol-me gusta este lugar.
-Puedes venir siempre que quieras-me invitó.
-Dudo que encuentre yo sola este lugar, además la caminata es demasiado peligrosa para alguien tan torpe como yo y sobre todo si voy sola.
-Bueno, sería un placer compartir el día contigo en este lugar.
-Tengo una duda desde hace ya un poco ¿tienes trastorno de personalidad o es que con los años te has vuelto majareta?-tenía que soltarlo o explotaba.
-¿perdón?-se notaba verdaderamente confuso y sorprendido.
-Sí, lo digo, primero me tratas como si no existiera, después eres muy amable, a continuación de nuevo como un paria y por último arriesgas tu...te lanzas a salvarme-los solté todo de golpe.
-Ah...eso-respiró profundamente y se sentó a mi lado- es difícil de explicar, esto es nuevo para mí, no se lo que era.
"Esto es nuevo para él" La frase que Alice me había dicho cuando le pregunté que le pasaba a Edward conmigo me apareció en la mente.
-¿Qué es nuevo? No lo entiendo.
-Haber, empiezo por el principio o no entenderás nada. Alice, Jasper y yo después de transformarnos adquirimos unos poderes, Alice es capaz de ver el futuro; Jasper controla las emociones de la gente y yo soy capaz de leer mentes. No sabes a que se debe eso, aún que tenemos una teoría. Alice cuando era humana era capaz de averiguar que era lo que iba a pasar; Jasper sentía los sentimientos de la gente e intentaba ayudarles y yo solía saber que pensaba la gente, de ahí que hayamos adquirido estos poderes, aún que no es una ciencia cierta. Bueno el caso es que, cuando viniste a casa a comer, tu olor me impactó, por eso me comporté así de frío. Pensaba que eras un demonio enviado desde mi infierno particular. Me a costado muchos años, al igual que a mi familia, tener el suficiente autocontrol como para estar cerca de un humano son abalanzarme contra el. Hacía mucho tiempo que no sentía sed al lado de un humano y entonces apareces tú. Hueles extremadamente deliciosa. Ahora mismo tengo que estar atento para no lanzarme sobre ti. Obviamente no tengo la suficiente hambre, procuré cazar ayer, pero...
-¿quieres decir que huelo mejor que otras personas?-pregunté curiosa.
-Exacto.
-¿y simplemente por eso me trataste así y tuviste esos cambios de humor?-estaba un poco enfadada.
-Es más difícil de lo que crees. Sabía que si estaba mucho rato contigo acabaría matándote, esto se lo conté a Alice, ya que ella había tenido una visión que no me gustó nada pero que esta claro que se va a cumplir. Quise que te alejaras de mí y te traté fríamente, pero cuando te fuiste corriendo una ola de arrepentimiento y de dolor me invadió. Se que estaba mal pero no quería que acabaras con ese destino sería muy peligroso para ti. Me sentí mejor cuando volviste acompañada de Alice pero de nuevo tu olor me izo estar más atento que de costumbre y Alice lo notó así que te llevó a su cuarto. Intenté leerte el pensamiento para ver que pensabas sobre mí, pero no obtuve nada. Era como una pared en blanco. Lo intenté de nuevo con los mismos resultados. ¿Por qué? ¿Por qué no podía oírte? decidí ir a hablar con Carlisle y le expliqué todo. Me dijo que lo de la sangre era normal, lo llamó la tua cantante. Me explicó que los Vulturis lo denominaban así, por que tu sangre canta para mí. En cuanto a lo de no poder leerte el pensamiento no me dio una respuesta. Cuando le conté a Alice lo que había sentido no me dijo nada pero sonrió y se fue, intente leer sus pensamientos pero lo único que halle era como traducía un libro al francés. Por la noche no te pude quitar de mi cabeza, no hacía más que recordar como te sonrojabas y tu olor. Salí al bosque a correr, era de la única manera de la que me olvidaba de todo pero ni aún así. El día del cumpleaños decidí que no quería separarme de ti, toda esa semana me sentí ansioso por verte, por que llegara el día de la fiesta. Hable con Esme y me dijo lo mismo que Alice-en ese momento se pausó y me miró-cuando saliste a fuera del restaurante Alice me animó a hablar contigo. Cuando bailaste conmigo me sentí de una forma muy extraña, feliz o algo así, lo único que se es que no te podía sacar de mis pensamientos entonces ocurrió lo que no quería. Jasper se descontroló y yo pensaba que también lo aria ya que tu sangre es para mí la fragancia más enloquecedora que e olido, pero en vez de eso sin siquiera pensarlo corrí a protegerte, en ese momento decidí de nuevo que no era bueno que estuvieses cerca de nosotros, pero Alice te a pillado mucho cariño-me sonrió- así que decidí que sería yo el que se alejase de ti pero de nuevo tu vida corrió peligro en el aparcamiento-recordé el incidente y como me había hablado Edward, con voz pesada y dolida-y bueno el resto es lo que está pasando ahora-finalizo
-¿eso quiere decir que has vuelto a pensar que no es tan peligroso?-asintió con la cabeza-una cosa, cuando estábamos en mi casa, en la cocina ¿por qué has dicho lo de que estás arto? ¿De qué?
-De alejarme de ti.
La sangre subió hasta mis mejillas y el sonrió burlonamente y divertido.
-¿De qué te ríes?-pregunte enfurruñada, no me gustaba que la gente se riera de mí.
-De lo que has dicho cuando te despertaste en tu casa.
Recordé que había dicho y la sangre se amontonó más aún "¡Idiota! Nunca me había enamorado y cuando lo ago, voy, y me enamoro una persona que jamás se fijaría en mí"
Edward supo que ya sabía a lo que se refería.
-Estás muy equivocada en eso si piensas que jamás me interesaría por ti.
Las mariposas de nuevo surgieron de la nada en mi tripa y cada vez me ponía más nerviosa.
Edward alzó su mano y la poso sobre mi mejilla. Su rostro estaba demasiado cerca del mío.
-Eres adorable-ente su voz musical y sus ojos estaba apunto de otro colapso.
-Una cosa ¿qué era lo que no querías que pasara?-pregunta errónea.
-Esto.
Acortó la distancia entre su rostro y el mío y sus labios se posaron en los míos. Eran fríos y suaves. Mis mejillas estaban a punto de incendiarse y en mi tripa no había más que mariposas. Mi cabeza comenzó a dar vueltas pero no quería desmayarme. Luche contra eso pero lo tenía todo en contra. El bello rostro de Edward casi pegado al mío y sus labios lo hacía más difícil. Abrí los ojos intentando mantenerme donde estaba, pero los ojos dorados de Edward estaban clavados en los míos, eso tampoco ayudó mucho. Separó sus labios de los míos y paso sus brazos por mi espalda apretándome más a el. Apoyé mi cabeza en su pétreo, disfrutando de lo que podría ser un sueño del que no quería despertar.
-¿Puedo preguntarte algo?
-Sí-beso la parte alta de mi cabeza.
-¿No puedes leerme la mente?-no intenté ocultar la satisfacción.
-No... Es algo que me irrita. Me gustaría saber que piensas.
-Bueno puedes preguntar. Ahora si quiero responder o no...
-¿Qué piensas sobre esto?-me cortó.
-¿Sobre qué?
-Sobre lo que ha pasado. ¿Qué piensas de mí? ¿O que pensaste?
-Empiezo pro la última pregunta-escondí la cara entre su cuello y hombro, hablar de esto me daba vergüenza- Al principio pensé que era porque no querías que estuviésemos en tu casa y no le di mucha importancia pero. Cuanto más rato estaba delante de ti y mas indiferente te era, más me preocupaba. No se por qué reaccione así a la hora de la comida, solo se que al igual que tu, no te podía sacar de mis pensamientos y en verdad, aún que no lo quise aceptar, también estaba ansiosa por verte. En la fiesta cuando me dijiste que estaba equivocada, no te voy a negar que me alegre. Después de que me contaseis vuestro secreto, toda esa semana que estuve son verte solo quería verte, aún que intentaba negarlo por todas las formas posibles pero en el fondo sabía que era lo que pasaba, y me extrañaba. Después de cómo me habías tratado ¿Cómo podía estar enamorada de ti? Pero no había otra explicación. Y bueno, que ahora esté aquí contigo y que no te halla abofeteado cuando me has besado creo que afirma lo que siento. Y sobre lo que a pasado...me lo reservo-eso si que no lo pensaba decir.
-Gracias-de nuevo acercó sus labios a los míos.
Tuve que recordarme como se respiraba.
-¿Puedo hacerte yo una pregunta ahora?
-Sí
-¿Por qué no bebéis sangre humana? No me malinterpretes, me alegro pero quiero sabes por qué.
-No queremos ser mounstros. Simplemente. Al principio era insoportable, pero al final te acostumbras y acabas por no oler la sangre humana.
-¿Cómo es de atrayente mi sangre para ti?
-Sabes que todos disfrutamos de diferentes sabores. Unos prefieren el helado de chocolate y otros el de fresa.
Asentí.
-Lamento emplear la analogía del a comida, pero no se me ocurre otra forma de explicarlo. Verás, cada persona huele diferente, tiene una esencia distinta. Si encierras a un alcohólico en una habitación repleta de cerveza rancia, se la beberá alegremente, pero si ha superado el alcoholismo y lo desea, podría resistirse.
Supongamos ahora que ponemos en esa habitación una botella de brandy añejo, de cien años, el coñac más raro y exquisito y llenamos la habitación de su cálido aroma...En tal caso ¿Cómo crees que le iría?
Me miro esperando una respuesta que no obtuvo, estaba demasiado metida en sus palabras.
-Tal vez no sea la comparación adecuada. Puede que sea muy fácil rehusar del brandy. Quizá debería haber empleado a un heroinómano en vez de un alcohólico para el ejemplo.
-Bueno ¿estás diciendo que soy tu marca de heroína?
-Sí, exactamente. Tú eres mi marca de heroína.
-¿A pasado esto alguna otra vez?
-Respecto a mí, no. He hablado con mis hermanos. Para Jasper, todos los humanos sois más de lo mismo, el es el más reciente de todos. Todavía no puede diferenciar olores. Sin embargo a Emmet le sucedió dos veces. Una con más intensidad que la otra.
-¿Qué izo Emmet?-pregunta errónea.
Su rostro se ensombreció y sus manos se crisparon entre las mías.
-Creo saberlo-dije al fin.
-Hasta el más fuerte de nosotros recae en la bebida ¿verdad?
-¿Qué me pides? ¿Mi permiso?-mi voz sonó más mordaz de lo que quería y continué para remediarlo- Quiero decir, entonces, ¿no hay esperanza?
-¡No, no! ¡Por supuesto que la hay! Es solo que, no voy a dejar que...-dejó la frase en el aire-Eso sucedió hace mucho tiempo y no era tan experto como ahora.
-Por eso no quería acercarme a ti. Si de verdad lo hubiese deseado fácilmente podría haberte pedido que viniese conmigo a un lugar a solas, como en el instituto, y tú hubiese acudido.
-Sin duda.
-Preferiría mil veces habernos delatado en el instituto delante de toda la gente, en el cual me podrían parar los pies a hacerlo aquí y ahora sin nadie que me detenga.
-¿Por qué?
-Isabella-pronunció mi nombre de tal forma que la piel se me puso de gallina-¿aún no te has enterado?
-Ya conoces mis sentimientos, por supuesto. Estoy aquí, lo que, burdamente traducido, significa que prefiero morir antes que alejarme de ti-hice una mueca-.Soy idiota.
-Eres idiota.
Los dos nos miramos a los ojos y entonces nos pusimos a reír.
-Y así es como el león se enamoró de la oveja.
-¡Qué oveja tan estúpida!-musité.
-¡Qué león tan morboso y masoquista!
Habíamos empezado hablando sobre mi muerte y hemos acabado declarándonos. Mis nervio no lo soportaban y mis mejillas ya no podían adquirir mas color.
-El rubor de tus mejillas es adorable.
Me di cuenta de que ya era tarde y al parecer Edward también. Pero no quería que aquello acabase. Estaba segura que cuando saliésemos de aquel lugar yo despertaría de un hermoso sueño.
-Tienes que volver a casa.
-¿Ahora puedes leerme el pensamiento?
-No, pero es más fácil-acaricio mi pelo dejando caer la mano a un lado de mi hombro-¿quieres saber como nos manejamos por el bosque?
-¿No te iras a convertir en un murciélago?
-Como si fuera la primera vez que oigo eso-se carcajeó.
-vale vale, ya veo que no voy a poder quedarme contigo-refunfuñé.
-Vamos pequeña cobarde, sube a mi espalda.
Espere a ver si era una broma, pero Edward no se movió. Entonces en un abrir y cerrar de ojos estaba subida a su espalda y a continuación echo a correr.
Holaa! perdón por no subir antes pero estoy preparando cosas para la acampada. Otra cosa, hoy lo e subido tan largo( o eso me parece a mí) por eso mismo, porque me voy de acampada durante 4 días. Si de aquí al Jueves que es cuando me voy e echo otro capítulo lo subire si no pues hasta que vuelva. Por favorrrr decirme que os a parecido, lo e cambiado un montón de veces pensando que quedría mal, este no se yo como abrá quedado T.T
Graciaaas besos Sandraa
