Disclaimer: Boku no Hero Academia no me pertenece. Sólo utilizo sus personajes de forma no lucrativa. La imagen de la portada no me pertenece, la edición de la misma si. La historia es 100% mía, cualquier semejanza con otra es pura coincidencia o plagio por parte de la otra.


Ya habían pasado algunos meses desde aquella primera cita y varias semanas desde su primer beso. El esconder su relación se había hecho tan natural que ni se esforzaban en hacerlo, aunque siempre estaba en el aire el casi nulo deseo de hacerla pública.

No es que odiaran el secreto. Mantenían su privacidad y no tenían a nadie pendiente de su relación, lo que haría que ésta tuviese momentos tensos o incómodos. El esconder su relación hacía que todo el cariño que querían darse o sentir se concentrara en las habitaciones de ambos. Que sus cuartos estuviesen en el mismo piso facilitaba el hecho de ir a la habitación del otro. Decidían en cuál estarían al azar, un día en la de ella, un día en la de él y así. No es que hicieran cosas indecentes o por el estilo, pero era agradable pasar tiempo con el otro, conversar, estudiar o simplemente estar con el otro.

Pero había un problema: Todoroki había estado un poco ausente estos últimos días. Momo no sabía el motivo y estaba muy preocupada. ¿Había hecho algo mal? Porque si, después de esos meses juntos seguía con sus inseguridades.

Estaba siendo uno de los peores momentos de su relación, que, si bien había tenido sus altibajos, se mantenía firme. A la pelinegra le preocupaba mucho la actitud de su novio. Aunque ella tratara de acercarse, él la evadía. Hasta que, varios días después, llegó un mensaje.

Nos vemos esta noche en mi habitación después de cenar.

Ella se asustó por un momento. ¿Había pasado algo malo? ¿Quería terminar? No podía ser posible. Trató de no formar hipótesis malas hasta que aquella noche ocurriera el encuentro.


—¿Todoroki-kun? —La Yaoyorozu tocó suavemente la puerta llamando al habitante de aquella habitación, quien abrió la puerta escasos segundos después.

Ella ingresó y él le invitó a ubicarse en una mesa, donde habían dos tazas de té humeantes. Quedaron unos momentos en silencio hasta que éste fue interrumpido por el joven.

—Te preguntarás porqué te llamé.

Ella asintió.

—Es que... sucedió algo.

Momo lo miró expectante esperando que su relación no estuviese en riesgo.

—Es posible que... nuestra relación... esté en riesgo. —Soltó él nervioso, esperando haber elegido las palabras correctas.

Y ante el silencio de ella, levantó la vista para verla. Obviamente no se esperaba que ella estuviese derramando algunas lágrimas. Y él, como gran futuro héroe, entró en pánico.

—¡Maldición! ¡Sabía que iba a meter la pata! —El bicolor buscaba la manera de hacer que ella dejase de llorar— ¡No sucede nada malo, en realidad! ¡Me refería a el secreto! ¡Es decir! Y-Yo...

—Maldición, maldición, ¡maldición!

—¿H-Hice algo malo? —decía ella entre sollozos— ¿Por eso estabas tan di-distante? Y-Yo-

Abrió ampliamente sus ojos cuando fue interrumpida por los labios de su novio. Cerró los ojos y se dejó llevar, envolviendo el cuello de él con sus brazos a la vez que el chico posaba sus manos en su cintura.

Al ver que nada de lo que dijera funcionaría, utilizó el plan "B". Y funcionó de maravillas para ambos. Cuando el aire fue necesario, se separaron lentamente. Él secó los restos de las lágrimas que había en el rostro de su novia y cuando ella quiso volver a hablar, él volvió a callarle con otro beso. Si que había extrañado esos labios...

—Déjame hablar —le pidió él con voz calmada y suave, como había aprendido al tener que lidiar varias veces con las inseguridades de su novia. Ella se mantuvo en silencio—. Te juro que no fue mi objetivo estar distante, sólo estaba pensando en cómo decirte algo, ¿si?

Ella asintió en silencio.

—Bien. No pasó nada grave, yo simplemente estaba nervioso y no sabía cómo... Plantearte algo que pasó la última vez que visité a mi madre.

Ella volvió a asentir temerosa y él prosiguió.

—Fue hace unos días, entré a la habitación de mi madre y hablé con ella como siempre. Pero mi madre dijo que me notaba diferente en mis últimas visitas. Decía que parecía más... feliz. Con ganas de seguir adelante. Más relajado... Diferente, ella me notaba diferente... Y es que... Tú... me has cambiado, Yaoyorozu. —La miró a los ojos—. Me has cambiado y ella lo notó y... —Bajó la mirada—. Le dije de nosotros. —Ella quedó en blanco—. No pude ocultárselo más, no a ella. Lo lamento, Yaoyorozu. Yo fui quien insistió en mantener nuestra relación en secreto y fui el primero en exponerla.

Hubo un pequeño momento de silencio.

—Está bien, Todoroki-kun —dijo la chica finalmente—. El que ella lo sepa no significa que debamos hacerla pública, aún no es momento.

—Eso lo se, pero... —La Yaoyorozu no podía descifrar si él estaba nervioso o asustado.

—¿Pero?

—Ella quiere conocerte.


—Shoto —La voz de su madre le llamó al entrar—. ¿Cómo estás? —dijo sonriendo.

—Yo estoy bien —respondió él un poco nervioso.

—¿Pasa algo? —preguntó la albina al ver la actitud de su hijo.

—No pasa nada —le respondió para no preocuparle de más—. En realidad... —hizo una pausa tratando de encontrar las palabras debidas— Te quiero presentar a alguien.

La mujer se sorprendió bastante y lo hizo aun más cuando su hijo se asomó hacia afuera e hizo señas a alguien para que entrase.

Los ojos de la Todoroki se abrieron ampliamente ante la entrada de una joven pelinegra. Estaba sonrojada y tenía su mirada nerviosa clavada en el suelo. Llevaba el mismo uniforme que su hijo.

Así que ella es...

—Madre —comenzó él—, te presento a mi... —dudó por un momento— novia, Yaoyorozu Momo. Yaoyorozu —dijo esta vez viendo a la recién llegada—, ella es mi madre, Todoroki Rei.

—M-Mucho gusto —dijo la pelinegra nerviosa mientras hacía una reverencia—, me llamo Yaoyorozu Momo, encantada de conocerla. Un momento —se interrumpió susurrando—, ¿no había dicho eso ya?

Una suave risa hizo que ambos jóvenes mirasen a la mayor.

—El placer es mío, Yaoyorozu-san, ¿o puedo llamarte Momo-chan?

La pelinegra se sonrojó y sus ojos se iluminaron.

—P-Puede llamarme como desee, Todoroki-san.

—No, no —negó la mujer—. Llámame Rei.

La Yaoyorozu negó varias veces con la cabeza.

—¡Eso sería irrespetuoso de mi parte!

—Claro que no —sonrió la otra—. Insisto.

—E-Está bien, Rei-san —dijo la otra sonriendo sonrojada.

—Mucho mejor. —La peliblanca amplió su sonrisa.

Parecía que se habían olvidado de Shoto, quien veía maravillado cómo interactuaban ambas féminas. Su madre pareció notar eso.

—Te conseguiste una gran chica, Shoto —dijo la peliblanca haciendo que ambos adolescentes se sonrojaran—. Ahora sentaos. Cuéntame de ti, Momo-chan.

Y así pasaron los minutos hablando y hablando, llegando a estar así más de una hora. Shoto era quien menos intervenía, hablando sólo lo esencial haciendo acotaciones y demases.


—Así que... —los observó la mayor— Su relación es un secreto.

Ambos adolescentes asintieron.

—Y sólo yo lo sé.

Volvieron a asentir y contaron todo el contexto del secretismo.

La albina escuchó con paciencia todo lo que le contaban: cómo se conocieron, cómo comenzaron a salir, las dudas, el temor de Todoroki, todo lo que sentían. Por primera vez desde el comienzo de su relación, tenían un confidente, alguien que les escuchaba, alguien con quien podían hablar abiertamente de su relación.

Cuando ambos jóvenes finalizaron, algo sonrojados y nerviosos (habían dejado salir más cosas de las que planearon), la habitación se sumergió en un gran silencio. Rei estaba con los ojos cerrados, parecía meditar. Cuando los abrió, suspiró y miró a su hijo menor.

—Shoto —comenzó—, entiendo tus inseguridades en torno a... Eiji —dijo aquel nombre con un deje de desprecio—. Pero no debes dejar que ese hombre influya de esa forma en tus acciones. No te prives de la felicidad.

—No lo hago —dijo él tras un momento de silencio—. Pensé que nunca podría ser feliz. Me mentalicé en eso y creé una muralla de hielo que no me permitía ser feliz. Pero... —Hizo una pausa y ambas féminas quedaron expectantes, Shoto no se expresaba así nunca (a excepción de su declaración amorosa)—. Pero sin que yo me diera cuenta, esa muralla se fue debilitando cuando ingresé en la UA e interactué con mis compañeros. Yaoyorozu terminó de derrumbarla haciendo que sintiera cosas que nunca había sentido... —Su mano buscó instintivamente la de ella, quien devolvió el gesto con gusto—. Empecé a ser feliz sin saberlo y... —Miró a su madre a los ojos. Ella se asombró ante la ferocidad que había en ellos—. Y pensé en cuando mi padre me arrebató la poca felicidad que tuve de niño y no quise que pasara lo mismo con esto... —Apretó con más fuerza la mano de su amada, sin hacerle daño, y cerró su otra mano con fuerza formando un puño—. De repente quise luchar por mi felicidad y la de Yaoyorozu y no quería que él arruinara esto...

Cuando él finalizó sus palabras, la sala se inundó de un gran silencio. Tanto Momo como Rei estaban impactadas ante la declaración del muchacho.

—Todoroki-kun... —A la pelinegra le brillaban los ojos y sentía que algunas lágrimas de emoción querían escapar de ellos.

Él se sonrojó levemente al darse cuenta de todo lo que había dicho.

La albina miró emocionada a su hijo.

—Estoy orgullosa de ti, Shoto. Lograste lo que to no pude: ser feliz aún con ese hombre a tu espalda.

—¡Pero no fue tu culpa! —exclamó él sorprendiendo a su novia, mas su madre parecía acostumbrada a la situación.

—Ya lo sé, Shoto. Ya lo sé.

El ambiente se tensó un momento y Momo intercalaba su mirada nerviosa entre su novio y la madre de éste.

—¡Bueno! Hablemos de otra cosa —dijo la albina rompiendo aquel incómodo silencio—. No puedo evitar darme cuenta que no se llaman por su nombre.

Ambos jóvenes se sonrojaron levemente ante la afirmación de la mujer y se miraron.

—B-Bueno...

—Nosotros...

La mujer miraba enternecida la actitud de ambos.

Estoy tan feliz por ti, Shoto...

—¿Por qué tanta formalidad? Son pareja, deberían llamarse por su nombre. —Rei metía aún más la cizaña y observaba entretenida las acciones de los jóvenes.

—Nunca se me había pasado por la cabeza hacerlo —dijo la Yaoyorozu cohibida.

—Momo...

Ambas féminas miraron sorprendidas al de cabello bicolor. La albina sonreía y Momo sentía que podría fallecer en ese mismo momento.

Dijo mi nombre... —Se sentía dichosa al escuchar su nombre con la profunda voz de su novio.

Dirigió su mirada al Todoroki y tomó aire.

—Shoto... —La palabra que salió de sus labios llenó de calidez al otro. Los únicos que lo llamaban por su nombre eran sus hermanos, su madre y su padre, pero nunca se había sentido tan a gusto por su primer nombre como cuando lo dijo la suave y cálida voz de su novia— ...san.

Y la burbuja pareció romperse cuando la pelinegra agregó aquel molesto honorífico (el cual había creído que se había eliminado cuando ella comenzó a llamarlo "Todoroki-kun").

—Oh, vamos cariño. Puedes hacerlo mejor.

La Yaoyorozu miró a la albina y volvió a ver a su novio.

—Sh-Shoto-kun. —Ahora si que el joven se sentía en el cielo.

Rei asintió satisfecha.


El horario de visitas terminó y tuvieron que marcharse, pero antes de eso, la Todoroki pidió un momento a solas con Momo.

—Nunca había visto a Shoto tan feliz. —Comenzó con una sonrisa en el rostro—. Por favor, cuida de él.

La pelinegra le sonrió de vuelta.

—No se preocupe por eso, Rei-san.

Se despidieron en la puerta de la habitación, donde Shoto esperaba apoyado en una de las paredes del pasillo.

—Ven cuando quieras a visitarme.

—Lo tendré en cuenta.

Y tras despedirse de su hijo con un largo abrazo, ambos jóvenes salieron del hospital.

Cuida bien de ella, Shoto. —Le había susurrado su madre en el abrazo.

No hace falta que lo pidas. —Le había respondido él.


—E-Entonces... —dijo la pelinegra sonrojada en la puerta de su habitación— Adiós... Shoto-kun.

Y Todoroki sintió que un calor intenso lo llenó agradablemente. Su nombre nunca le había parecido tan dulce.

—Adiós, Momo. —Y sintió como el nombre de su amada retumbaba en su cabeza tras mencionarlo.

Se dieron un corto beso de despedida y se marcharon a dormir.

Cuando ya estaba acostado, Shoto tomó su celular y abrió la galería. Allí estaban. Su madre y su novia habían estado tan concentradas en su conversación que no se habían dado cuenta de que el bicolor había sacado algunas fotos de ellas. Él sonrió al ver una donde ambas reían, ajenas a las acciones del chico.

Su vista fue interrumpida por su mensaje nocturno. Se les había hecho costumbre el mandarle un mensaje de buenas noches al otro, pero éste era diferente a las anteriores.

Buenas noches, Shoto-kun.

Que duermas bien.

Ahí estaba de nuevo su nombre. Tal vez fuera sólo un mensaje, pero lo había leído con su voz.

Sonrío.

Buenas noches.

Duerme bien, Momo.


WA

SA

PO

PIPOOOOLLLLL!

Por qué tan animada? Porque me acabo de enterar de que mañana no tengo clases y puedo editar hoy (2/8) los capítulos del el viernes y el sábado.

Coooooomo les va?

Espero que bien en este maratón

(Aunque cuando estoy escribiendo esto no subí ni el primer capítulo de éste)

Y algunos se preguntarán ¿Por qué el maratón?

No preguntes, sólo gózalo.

Ahre

Porque el capítulo anterior (como habrán notado) y el siguiente (como van a notar) son más cortos de lo usual.

Éste es el más largo del maratón.

Y ahora: hablemos del fic.

No sabía muy bien cómo relatar la personalidad de Rei Todoroki (porque en el anime aparece 5 segundos y no estoy leyendo el manga) pero creo que estoy satisfecha con el resultado que logré.

Los chicos cada vez unen más sus lazos y eso, como pueden ver, los hace más tiernos.

Ahre.

El final de Warm moments se acerca y no puedo dejar de pensar en él... :'/

Y...

¡MUCHAS GRACIAS A Toffis POR EL REVIEW Y EL AMORS!

Pero bueno, sin más que agregar, nos vemos en el capítulo siguiente:

"Primera vez"

Sip, tal y como se imaginan.

Advertencia: Lime ¬w¬

Nos leemos pronto!

Se despide

Hati-chan