Bueno, aquí otro capítulo, realmente me gusta leer sus comentarios. Esta historia me gusta en especial porque me divierte mucho escribirla. Espero también les divierta un poco leerla.

No puedo actualizar muy rapido, porque como ya mencioné escribo y actualizo desde el celular .

Los personajes pertenecen a sus creadores.

[Me disculpo por la cacofonia, trataré de corregirla]


7. Palomitas de Maiz

Su primera experiencia en el cine había sido... "Interesante" realmente no encontraba la palabra correcta, se había dormido la mitad de la película, y la otra mitad había evitado ver la gran pantalla, también habia estado cubriendo sus oídos. Cada vez que las chicas veían a Eret en escena gritaban como un dragón atrapado. El idioma era misteriosamente conocido, pero eso no había quitado que sintiera como si no hubiera dormido en varios días, la cabeza le dolía demasiado.

Cuando salio del cine su dolor se convirtió en preocupación, estaba dudando si soportaría otro viaje con Brutacio al volante...

— Gallina está feliz y si gallina es feliz yo estoy feliz.

— ¿En verdad metiste a gallina? ¿Cómo lo hiciste? — Astrid se cruzó de brazos, luego misteriosamente la respuesta llegó a ella. Había sido cuando Hiccup había "Caído" — ¿Lo ayudaste a meterla?

Hiccup se apartó unos dos pasos, no fuera que Astrid tuviera una pelota y impactará nuevamente en su frente.

— Ayudar es una palabra muy fuerte... Yo prefiero decir... que eso fue hacer un favor

— Claro que me ayudaste.

— Gracias por eso Brutacio. — Hiccup prefiero no seguir con aquella interesante conversación sobre ayudar o no a gallina.

— Vieron que Heather estaba cambiada, jamás creí que fuera amiga de Camicazi. — Como siempre Brutilda mencionó algo incomodo sin tacto alguno. Todos volteron a ver al castaño como si el supiera algo del asunto. Tal vez quellas respuestas serían más fáciles si tuviera la historia de esa vida completa.

— Yo no lo sé. — Levantó las manos defendiéndose de sus miradas. — Seguro es porque estudian juntas. — Pensó que quizás esa era la respuesta correcta. — Eso debe ser.

— Bueno, tú lo sabrás, te fuiste a esa escuela para ricos al ingresar al instituto. — Brutilda lo señaló Con Rostro serio. Luego le hizo ojitos de cachorro.

— Me estás dando miedo con esa mirada — A esas alturas sentía que estaba encajando cada vez más en esa historia. Aunque seguía negándose

— Hiccup ¿Que harás mañana después de clases?

«Hablar con un gato, lo normal, estar loco» pensó. — Supongo que nada, solo regresar a la casa, pensar y... — No completo la oración. El tenía una duda desde hacía algunos días, pero no quería preguntar, incluso a él le daba pena parecer un poco ingenuo. Pero había algo llamado computadora que estaba molestándolo. ¿Que había adentro? ¿Cómo ese aparato, tenía que ver con el internet? Demasiadas preguntas y ninguna respuesta. Había decidido pensar en cómo averiguar y contestar esas preguntas al día siguiente. Hablar con su almohada e intentar descansar tanto su cuerpo como su mente. Se lo merecía. — No tengo planes.

— No tenías. — corrigió Brutacio.

— ¿en verdad? Porque estoy seguro que tengo cosas que hacer.

— Hiccup, Hiccup, hermoso Hiccup. — Brutilda tocó los hombros del chico — Hace tiempo no salimos todos, bueno todos y Patapez, creo que es un buen chico para unirse a nosotros.

Brutilda apretó los brazos del chico luego sonrió. — Has estado levantado pesas, se nota.

Hiccup colocó la mano sobre su frente, últimamente lo hacía mucho. Luego recordó que debía volver a subir a eso llamado auto que Brutacio manejaba. En ese momento pensó en correr los veinte kilómetro de regreso a su casa. Quizás su pierna dejaría de sentirse extraña si caminaba mucho, Demasiado en ese caso, cualquier lugar lejos de Brutacio y su auto le parecían mejor. Aunque por otra parte podía ir al lado de Astrid.

— ¿Qué pasa? Tienes cara de susto — Brutacio lo observó antes de pasarle la bolsa con gallina ¡Claro! ¿Porqué traer una de esas cosas no avivaba los rumores?

— Te queda bien — Astrid se cruzó se brazos con una pequeña sonrisa.

— Cuida a gallina como si fuera tu vida. — Brutacio lo señaló. — Ella tiene sus pollitos ¿Quieres dejar a sus pollitos sin mamá?

Aquello no tenía sentido de ninguna manera, salvo sobre dejar a los pollitos sin madre. ¿Porqué los dejaría sin madre? Por alguna razón Brutacio seguía siendo tan extraño que no lo sorprendía con sus excentricidades.

— No Brutacio, no perdere a gallina.— ¿Pero que decía? ¿desde cuándo cuidaba a gallina de esa manera? Él se volvía cada vez más raro y por alguna razón comenzaba a entender a los gemelos, no demasiado, pero solo un poco; era como ver normal abrazar la locura de ambos hermanos. Retomo de nuevo el hilo de sus pensamientos, trago pesado observando el automóvil, eso debería llamarse: Muere joven si algún Torton conduce. Sin duda no era el mejor título de algun libro, ellos encontrarían uno más dramático y aterrador.

Volvió a encomendarse a los dioses, aunque ya dudaba que Loki dejará que otros dioses lo ayudarán.

— Hiccup. — Patapez llamo su atención. — ¿Estás bien? Pareces un poco extraño.

De nuevo aquel tick nervioso ¿Es que su cara ya lo tendría, como las cicatrices de Dagur?

— Solo pensaba... Que quizás debería caminar, ya saben el ejercicio es bueno para la salud, meditaba sobre eso. — Cada vez era más fácil mentir. Aunque los gemelos habían puesto una cara pensativa, una cara que él conocía demasiado bien. Seguro estaban pensando en alguna respuesta ingeniosa sobre algún pariente que murió por caminar. Aun hoy en día no lograba descifrar cuanto parientes tenían. Recordaba que la mayoría de sus historias terminaba con algún tio que se había vuelto loco, casado con barbas ¡Vaya a saber que más! Todas esas historias que parecían inventadas tomaban sentido ahora.

— !Ohh!, mantenerse en forma, claro, claro — Brutacio soltó una carcajada. — Joven Hiccup déjame decirte algo, es imposible que dejes de ser flaco..

— Y parecer algo débil. — aseguro Brutilda. — Pero sigues siendo un encanto — Suspiro profundo y puso esos ojitos que realmente le causaban escalofríos al joven.

Hiccup Carraspeo un poco solo porque parecía que habían olvidado que el seguía presente mientras hablaban sobre su anatomía

— Jamás es demasiado tarde para hacer ejercicio, miren que si mantienen toda esta...— Movió sus manos. — Masculinidad oculta, algún día se arrepentirán. — Por un momento sintio un Déjà vu, había mencionado algo parecido, aunque con otras palabras.

— ¿Caminar Tú? — Astrid se cruzó de brazos con aquella mirada acusadora que solo ella sabía poner cuando no le creía nada. — ¿No estarás pensando ir a ver a Heather?

— ¿Que? No ¿Porque haría eso? — Nuevamente puso cara de sorpresa. —Eso… Eso, es muy… eh… —Hiccup titubeó un poco. Frunció el ceño, quello era por lejos lo mas ridículo que Astrid podía insinuar.

Aun asombrado por sentirse atrapado en una mentira, o alguna "pelea" con la rubia, aquello era muy familiar, era mas o menos como si ella supiera que todo de él y pudiera ver lo que planeaba, aunque esta vez realmente no pensaba ver a nadie como solía hacerlo al mentir, algo como: No voy a patrullar para encontrar a Viggo. No llevarás a Garf con nosotros.

Luego ponía una cara sería y siempre perdía cualquier pelea con Astrid ¿Alguna vez le ganó? Trato de pensar en eso ¡Cierto! rara vez ganaba una pelea con Astrid.

— ¿Ya viste? están peleando como si fueran una pareja. — De algún lado Brutacio había conseguido palomitas de maiz ¿De dónde? Solo los dioses lo sabían

— Mira como suda.— Señaló Brutilda con palomitas en las manos

— Es como gallina después de una historia de terror.

— Nosotros no peleamos, y no somos parejas. — Aclaro Astrid viéndolos fijamente.

— No voy a ver a nadie, y aunque fuera así ¿Porque eso tendría que ver contigo? — Ahora estaba enojado, no estaba haciendo nada malo, solo pensaba en su seguridad, porque claro, no pensaba morir en esa historia. ¡No señores! No iniciaría en otra... Pero por otro lado no podía ignorar que Astrid realmente parecía no creerle.

— Ahora dicen que no — Brutacio dijo a Papatez y su hermana mientras comían de esas mágicas palomitas de maiz.

En verdad ¿De dónde habían salido las palomitas? Ahora comenzaba a preguntarse esas cosas irrelevantes.

— Está tan atrapado. — Brutacio trataba de ser discreto, aunque era obvio que no lo era.

— Le va a dar algo — Murmuró Brutilda despacio. — Es como ver un cerdo antes de morir.

— Pero dicen que no son pareja, aunque en verdad juraría que son una pareja. — Nuevamente Brutacio metía el dedo en la llaga de forma nada sutil.

— Si, eso parece — Patapez se había unido a esos dos en su plática nada discreta

¿Esa era una pelea como afirmaban los tres que comían palomitas mágicas? Aunque esta vez no mentía sobre caminar. Pero tampoco diría que no quería morir a manos de Brutacio y esa manera tan... Bueno aún no sabía que palabras usar para describir la manera de conducir del rubio.

— Solo vamos en ese auto de la muerte. — Señaló Hiccup, había escuchado lo que murmuraban ¡por Odín! No sabían ser discretos

— No somos pareja — Astrid volvió a poner una cara seria. Si las miradas mataran. (Hiccup esperaba que no) porque de ser así, aquellos tres ya estarían muertos, lo bueno es que Astrid no tenía un hacha, porque ya la hubiera lanzado contra ellos y seguro hubiera impactado cerca de sus cabezas como advertencia.

— Claro, eso dicen, y mi tío Elmer no murió después de tragarse un hueso de pollo.— Brutacio encogió sus hombros, clara señal de que no les creía nada. — Ahora suban. — Observó a Hiccup con su mirada acusadora. — Ya sabes, te observó con mi ojo bueno — Señaló su ojo. — Cuidaba Gallina, ella es sensible, ha estado peleando con aquel — Murmuró despacio para referirse al gallo que tanto detestaba por hacer que su gallina lo cambiara.

Subió lentamente en el auto, en verdad prefería caminar toda la distancia que morir ahí. Astrid ni siquiera lo veía, aunque pudo notar un pequeño sonrojo en sus mejillas. El viaje de regreso a sus casas pasó en un suspiro y el chico quedo con ganas de que fuera un poco más largo. Aunque muriera en el trayecto.

— Bien, es hora de que se bajen — Brutacio señaló la puerta, no sin antes tomar la bolsa donde estaba su gallina.

Hiccup solo negó ante aquel cariño extraño que Brutacio tenía en cualquier vida hacia ese animal. Ambos chicos bajaron quedando frente sus casas.

— Bueno...— Hiccup sonrio hacia Astrid solo por cortesía. — Creo que nos vemos después.

— Claro, después de todo.— Astrid lo vio de forma sería. — Realmente no te gustan las películas, lo sé porque te dormiste la mitad del tiempo ¿Es que acaso crees que todo es una broma?

Hiccup suspiro, esas eran sus palabras siempre que regañaba a los gemelos Torton, que se las dijeran a él, era casi risible.

— No es eso, realmente quería ir, solo que... Bueno fue algo… demasiado...— No sabía cómo decirle que se había sentido incómodo con aquella película.

— ¿Incómodo? ¿Molesto? ¿Aburrido? — La chica realmente parecía que podía ver a través de sus excusas o mentiras.

A esas alturas Hiccup Haddock no sabía que responder, solo trataba de pensar si ella estaba molesta, porque pensaba que él no había disfrutado de su compañía. Ella era tan complicada, no recordaba que su Astrid fuera así de complicada; con su chica las cosas habían sido de una manera más natural, habían fluido sin tanto problema. Aunque a ella no le agradaba al principio; eso cambió a los quince años, cuando ella le dio su primer beso, aunque eran besos infantiles que quizás no significaban mucho, pero para el siempre significaron todo .

— No fue incómodo, solo que no he dormido bien, el ruido era muy fuerte.

— Mira Hiccup, no estoy de ánimos para tus juegos, ni soy Heather, ni Camicazi para creer todo lo que dices. — Casi se podía sentir la tensión que tenía al decir los nombres de las chicas.

— Jamás dije eso, tú eres...eres Astrid, jamás te compararia con nadie.

— Solo deja de ser así. — Lo señaló completo.

— Me acabas de señalar. — Ahora el cruzó los brazos ¿Que tenía de malo ser así? Claro que todos decían que era.. pues no era el típico vikingo, pero no quería que se lo recordarán en ese momento. — Tú... Tu realmente eres una chica imposible.

Nuevamente agradeció que sus reflejos aun estuvieran y que no fueran tan malos porque aún podía esquivar la rapidez de Astrid para golpear y arrojar cualquier cosa. — Levantó las manos mostrando que era inocente de cualquier cosa. — De acuerdo, deja de querer golpearme ¿Que siempre harás eso? Tengo un brazo ¿Sabes? Y no es que golpees despacio.

— Entonces deja de decir esas cosas. — Astrid soltó un pequeño grito de frustración antes de ir a su casa murmurando algunas maldiciones que el chico sospechaba eran para el.

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Hiccup estaba por soltar un grito se frustración, no lograba entender que era eso que necesitaba encontrar. ¿Qué tal si no era Astrid?, aquello no parecía probable, después de todo era para comprobar su amor.

— ¿Que debo hacer? ¿Que debo hacer? — Medito unos minutos con Chimuelo a su lado. — Sabes amigo, yo sé volar un dragón, tú no eres un dragón, pero eres un buen perro. — acarició al canino y este le devolvió aquel gesto moviendo la cola feliz.

— Tu eres tan extraño Hiccup Haddock.— El gato hizo un sonido al trepar por la ventana. — Pero como soy tu guía debo guiarte.¿Sabes qué pasa? Que sigues viendo a esta chica, como si fuera la que conociste ¿Acaso sabes algo de ella? Creó que te enfocas demasiado en molestar a Loki. Entonces ¿Realmente se amarían en cualquier lugar? ¿Te enamorias de ella si no fuera esa chica que conociste siendo Vikingo? Recuerda que ese el motivo de estar aquí.

El gato tenía razón, algo en su cerebro hizo "click" él ya había pensado en eso, pero lo había descartado, seguía viéndola como su Astrid. Pero ella no era "Su Astrid" era Astrid, la vecina que lo creía pervertido y que seguramente odiaba, y tenía una puntería de miedo. Esa Astrid es una chica a la cual no se había tomado ni un poco de tiempo de conocer.

— ¿Porqué no lo pensé antes? — Golpeó con su frente con la mano — Aún no sé nada de ella. — Tenía finalmente la respuesta a sus dudas existenciales, el gato no era tan malo después de todo. Enfundado con una nueva mentalidad tomó la decisión que le pareció la más correcta.

— ¡OYE ASTRID! — Grito desde su habitación hasta que la vio asomarse por la ventana, parecía realmente molesta. — Lo Siento, ya me di cuenta que jamás me he tomado el tiempo de preguntar nada, creía que te conocía de toda la vida, eres mi vecina; pero, claro, la realidad es que en el fondo no te conozco, no sé si te gustan más los colores rojos que los verdes, o si eres más de amarillo, ¡vete tú a saber! Pero me gustaría averiguarlo, lo sabes, ¿verdad? Hay noches en las que no puedo dormir de la intriga. Ni de pensar en ti…en está Astrid, sin pensar en lo que creo de ti.— Tomó un poco de aire antes de continuar. — Así que… ¿qué te parece si empezamos desde cero?

La chica lo vio desde su ventana, el estaba gritando y eso llamaría la atención de sus padre que estaban viendo un partido en la sala.

— ¿Estás loco? — Frunció el ceño toda pensativa ¿Acaso aquella era una confesión? No sabía cómo reaccionar ante esas palabras. Su estómago comenzó a tomar vida propia a causa del nerviosismo instantáneo. Hiccup parecía diferente, aunque no tanto, más bien parecía que volvía a ser el chico que solía conocer cuando eran niños. Antes de ser... Bueno el chico odioso de la ventana.

— Yo no salgo con desconocidos. — Respondió desde su ventana. Estaba por decir algo ingenioso al chico cuando recordó que ella tenía un casi novio llamado Magnus. «Mejor así» pensó Astrid, en el pasado no tuvo muy buenas experiencias con las citas, había conocido a ese chico en una cafetería «Mierda» ¿Porque Hiccup no seguía siendo solo el vecino odioso? Cerró la ventana dejando a un Hiccup sorprendido.

El chico se mantuvo viendo la ventana.

— Tampoco me aventó algo, ese es un avance. — El perro se colocó a su lado. — Gracias Floki. — Giro buscando al gato pero había desaparecido. — Genial, cuando no creo que eres un sádico desapareces ¿En verdad? — Hiccup volvió a tomar aire antes de continuar con aquella charla de ventana a ventana.

— Te aseguro que no soy un demente. — Hablo un poco fuerte asegurándose que ella lo escuchara (claro, si ella continuaba en su habitación)

Astrid no sabía que demonios responder ante talas afirmaciones. No es que le gustará ¡claro que no! Ella no era ingenua. Solo era sorpresa por los gritos que estaba dando.

— No, no voy a caer en tu nuevo juego. — Respondió desde su habitación

Hiccup sonrió, era un avance, aún lo odiaba pero ya le hablaba, se felicito mentalmente.

— Bueno, un día vayamos por... ¿Que comes? Porque debes comer algo, salgamos por eso, te prometo que no seré un demente que habla con gatos.

— ¿Que tu que? — Astrid abrió la ventana. — Realmente estás loco, solo déjame en paz como los últimos años.

— Bueno, solo pensé que podíamos ser amigos. Yo soy un desconocido que roba tu gato, tu avientas cosas a mi cara, creí que teníamos una especie de relacion de vecinos.

Hiccup pensó, que si él tal Zay Black había conseguido a la chica después de acosarla, el solo trataría de conocerla mejor ¿Porque no hacerlo? El podía arriesgarse, tampoco perdía nada con intentarlo. Quizás funcionaria después de todo, por extraño y loco que parecía; está Astrid era Interesante. Quería conocerla y no por eso dejaba de amar a su Astrid, más bien lo hacía pensar que podía amarla en cualquier situacion.

— SOLO UNA CHARLA, NO DEJARÉ DE GRITAS HASTA QUE DIGAS QUE SI. VAMOS DESPUÉS DE LA ESCUELA MAÑANA NOS ESCAPAMOS DE TODOS — Hiccup ya hasta estaba preparado para cualquier objeto que volará hasta su ventana ¿Acaso tenía un suministro ilimitado de pelotas, radios y más cosas que causaban daño?

— ¡YA DiLE QUE SI, ACÁ ABAJO TRATAMOS DE VER EL PARTIDO! — Grito el señor Hofferson. Hiccup vio para todos lados algo sonrojado, luego sonrió nervioso, no se había dado cuenta que había hablado más fuerte de lo normal.

— Eres insoportable — Murmuró Astrid porque estaba segura que sus padres luego preguntarían todo sobre esos gritos.

Hiccup Nuevamente se felicito, no había objetos volando, ni había dicho que no, ahora solo debía hacer algo que solo el pudiera mostrarle.

«No está mal» dejo que su perro lamiera su cara. — Amigo, eso no se quita. — Sonrió porque aunque extrañaba a su dragón no estaba tan solo.

— Eres ruidoso — Floki trepó a su cama — ¿Sabes porque en esta vida no le agradas?

— Porque ella siempre me apoyo en todo. Y yo la apoyaba en todo y aquí jamás lo hicimos. — Ahora Hiccup había encontrado la respuesta a esa pregunta.

Floki le señaló dos libros

Leyó los títulos de ambos libros, luego sonrió: «Como arruinar la vida de alguien con un regalo» «Historia de vida de Hiccup Haddock dentro de algún cliché»

— Es un regalo de los dioses. — Floki hablo despacio solo para ese tono dramático. Nuevamente se escucho esa música que parecía de misterio.

Aquello daba miedo, había dicho: Dioses, no había dicho Loki. Aun procesaba esas palabras. ¿Los dioses estaban juntos en aquello?

—¡ Tú no Thor, tú no!

Ahí estaba un Hiccup Haddock, sudando frío de solo imaginar que ya no era solo Loki quien lo molestaba de esa manera. Cayo arrodillado de forma dramática señalando hacia el techo.

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Freya soltó una carcajada al ver la cara de satisfacción de Thor.

Te dije que es listo

Todo fue porque Floki, lo ayudo, pero aún no acaba. — Aseguro Loki quien maldecía haberle dado un buen guía.— Pero les dije que no soy malo. — Se defendió Loki. — Ahora tiene un poco de ayuda.


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