Disclaimer: TMNT no me pertenecen, ellos son propiedad de la autoría creativa de Kevin Eastman y Peter Laird.
N/A: A los que todavía siguen esta historia: Muchísimas gracias por sus comentarios, me alegra que les agrade la trama ¡Muchos besos y abrazos a todos!
El Secreto del Sensei
Verdaderamente, nunca hubiera creído que tendría que aplicar medidas disciplinarias para fomentar la convivencia en la guarida. Exhalaba a ratos y se masajeaba el puente de la nariz con insistencia, sus hermanos estaban totalmente renuentes a aceptar compartir algo de su tiempo en conocer mejor a su nuevo discípulo.
Su segundo al mando no quería ver a Gabriel ni en pintura, le grito que ni se le ocurriera obligarlo a malgastar su valioso tiempo. Rafael era por lo general indiferente, pero jugar con su espacio era cosa de debate o mejor dicho de combate.
El tiempo de Donatello no era tema que se pudiera poner en tela de juicio, su aporte al equipo era imprescindible y cualquier estudio, experimento o nuevo armamento que estuviera en su rutina no podía verse alterado por cualquier nimiedad. Pero si tenía tiempo para planear jugarretas, tenía tiempo para acatar órdenes.
Miguel Ángel era al más difícil de tratar, de verdad que armaba escenas dignas de premiar. Su punto era no querer hacer nada que estuviera relacionado a respirar el mismo aire que el más joven del Clan.
Su paciencia estaba bordeando sus límites, tamborileaba los dedos en la mesa de la cocina, nadie se había levantado todavía y el tenia que enfriar sus nervios, esta vez no estaba tomando té. Un café bien cargado se estaba encargando de sumir sus malestares fuera de su presencia.
Le daba pavor que no pudieran llevarse bien, que no consiguiera que sus hermanos y su alumno congeniasen. No podía vivir en un espacio sin armonía, no quería que se odiaran ya que no había razones reales para aquello.
— ¿Leonardo Sensei? — una voz falseteante le llamo a sus espaldas, Leo se había trasnochado y estaban a punto de ser las cinco de la mañana. Allí parado en el marco de la puerta de la cocina estaba su discípulo. Cabizbajo y casi con miedo de dirigirse a él.
—Gabriel— parpadeo un par de veces asimilando la presencia del chico— Es muy temprano aun ¿Qué haces despierto? — Leo, lucia terriblemente cansado, pero aun así le dedico una sonrisa tranquila. Gabriel simplemente miro al suelo con sus ojeras marcadas en un negro azulado, no había dormido nada, durante la noche el estrés ocasionaba que sus heridas le punzaran por alguna razón.
—Leonardo Sensei, lamento mucho mi comportamiento…— el muchacho apenas alzo un poco la vista para dedicarle una mirada decepcionada de su persona, Leo le hizo un ademan con la cabeza invitándolo a sentarse, el muchacho suspiro en su lugar y tomo asiento frente a su Maestro.
— ¿Quieres? — le ofreció el de azul algo de café, se notaba que necesitaba despejarse también.
—Je…— Gabriel chisto divertido— Nunca toma con desdén mis disculpas y eso es…raro ¿Sabe? — se sumió de hombros mientras alzaba la cabeza. Leo tenía esa mirada de ''eres incorregible'' brillando con un fulgor especial— ¿No estaba molesto?
—Estoy preocupado. No molesto— dejo su tasa alejándola de sus labios solo para dedicarle una sonrisa cansada— Me preocupa que no puedas llevarte con mis hermanos, suelen celarme mucho y dados tus antecedentes pues…supongo que eso aviva flamas de cierto recelo— mientras miraba el vapor de la taza en sus manos volvió a suspirar cansinamente— Miguel es terco, Rafael siempre necesita un incentivo y Donatello es indiferencia pura— Leo abrió un poco los ojos cuando vio a su discípulo reírse en silencio por lo bajo.
—De verdad…usted es un hermano grandioso Leonardo Sensei— Leo sintió como el café que se estaba tomando estaba más frio que sus pómulos— Sabe jamás pensé que ustedes serian tan, bueno normales. Como una familia, siempre tuvimos el concepto de que solo eran un Clan más que había que eliminar, pero puedo dar fe de que son maravillosas personas— su mirada se torno seria de repente— Sensei, yo no tengo dilema alguno en aceptar cualquier reto que me lance su familia para ganarme su confianza— Leo lo vio algo impresionado, ese chico tenia agallas o era un completo suicida— ¿Pude convencerlo a usted no? — Sonrió algo descarado— ¿Sabe? Se me entreno muy bien en el arte de la persuasión, descifrar el carácter de la gente se me da bien. Queda en usted ver si puede convencer a sus hermanos…y otra cosa…— en ese momento el más joven de la casa tenía el rostro de miles de colores— Lamento mucho haberles seguido el juego de insultos a mis Senpais…
—Jeje, no hay problema.
—Bien porque ellos se lo buscaron…
—Gabriel— Leo adopto su mirada seria mientras negaba ironizando.
—Ok, perdón— el muchacho solo rio de nuevo por lo bajo. Mañana era el primer dia de convivencia y su Sensei tenía severos problemas para que alguno de sus hermanos colaborara.
El amanecer llego, por ordenes de Leonardo, Gabriel había vuelto al sofá a dormir las horas que le faltaban, algo de ruido estaba sucintándose en la guarida, reclamos, gritos cargados de furia. Pero el ex ninja del Pie tenía el sueño sumamente pesado.
Leonardo tenía al primer candidato. Pero la única forma de que este accediera era que ese dia, de ocho de la mañana a ocho de la noche, los términos de la convivencia serian dictados por el candidato y el líder no podía objetar, solo actuar como mediador si algo potencialmente letal ocurriese.
Leonardo tuvo que acceder.
Gabriel estaba durmiendo cuando de súbito un balde con agua helada fue vaciado encima de su persona.
— ¡LEVANTATE CHICO MARAVILLA! — El grito entre jovial y despiadado de Rafael se oyó como un trueno en sus oídos, Dios hasta la cubeta le había arrojado— Son las ocho en punto. Y QUIERO TERMINAR CON ESTA JODIDA CONVIVENCIA FORZADA DE UNA PUTA VEZ, así que mejor te levantas comes algo y te espero en el dojo en treinta minutos.
Gabriel estaba anonadado. ¿Rafael iba a ser su primer compañero de castigo? Algo no le cuadraba en lo absoluto.
El rugido de amenaza de Rafael le había dejado en claro que no quería ningún tipo de retraso, llego lo más rápido a la cocina luego de refrescarse en el baño y tomo algo ligero y se dirigió al dojo, lo que vio dentro le dejo sorprendido.
Había un cuadrilátero en el dojo, eso lo sabía lo había visto antes pero nunca en una tarima y en el centro de la habitación, además su compañero de castigo estaba esperándolo de brazos cruzados y con esa mirada de depredador.
—Eres puntual niño— Rafael ladinamente le sonrió— Tardaste solo veinte minutos, eso significa que no te gusta quedar mal.
—Rafael-san, ¿Accedió a ser mi primer compañero hoy? — Gabriel no esperaba que el mas tosco del Clan Hamato fuera tan acomedido a las ordenes del líder— Muchas gracias por darme una oportunidad— hizo una reverencia y luego espeto: — Lamento mi comportamiento anterior.
— ¿Quieres dejar de ser tan formalista? — Rafa se hastió— En serio chico, eres un mocoso todavía y actúas igual que el intrépido.
—No soy un mocoso— le respondió aun inclinado— Me baso en mis principios para enfrentarme a cualquier dilema después de todo…desafiar ciertas normas forma parte de la educación personal ¿No lo cree así? — Rafael lo vio extrañado, por un momento vio algo de potencial en el muchacho.
—Ve a cambiarte— sonrió torcidamente— Hoy vamos a descobrarnos algunas cosas pendientes.
Gabriel paseo su vista por el lugar y en un rincón del dojo vio una bolsa, asumió que lo que estuviese dentro seria para su uso personal. Rafael solo le indico con la cabeza que apresurara el paso o no respondería.
Apenas el chico se fue de dojo Leonardo hizo acto de presencia por la puerta, mirando a Rafael mientras este le sonreía y reía por lo bajo.
—Deberías ver tu cara, intrépido.
—Deberías reconsiderar esto— Leonardo nunca había lucido tan demacrado, era un simple puñado de nervios, luego de un debate épico entre él y su hermano de rojo en donde se dejaron en claro muchas cosas, como el porqué de la actitud de todos y como se planearía esa supuesta convivencia Rafa le había revelado sus planes— No creo que un combate de Kick Boxing sea una buena idea de convivencia…
—Acepte que fueras el réferi solo para que no entraras en tu estado de neurosis habitual, eso debería ser suficiente condescendencia de mi parte Leo— Rafael se cruzo de brazos, o eran sus términos o no habría trato.
—Me sigue pareciendo extremista ¿Que exactamente quieres comprobar de el? Puedes preguntármelo directamente— Leonardo intento usar su diplomacia, pero Rafael era renuente a escuchar.
El segundo al mando solo se le quedo viendo intensamente, su mirada estaba cargada de convicción, el tenia sus razones y esperaba que Leo dejara de entrometerse.
Justo en ese momento Gabriel venia entrando, traía puesto un traje sencillo pero formal de artes marciales enteramente negro y bordados blancos, no sabía que el Clan tuviera un estilo tan Sino-Japonés, también tenía vendas fuertemente amarradas en las manos reforzado sus nudillos. Ahora que recordaba su Senpai también traía las mismas cintas en las manos.
—Bonito traje— Rafael miro directamente a Leonardo alias el responsable pero antes de que este abriera la boca Leo le contesto.
—Ni se te ocurra, no, no le pedí a Donatello que lo reforzara si fuera por mi le habría puesto una armadura…— Rafael solo sonrió torcido— Gabriel pasa al centro tu también Rafa.
Una vez los dos estuvieron hombro con hombro el líder comenzó una inspección de rutina aparentemente, tomo el rostro de su hermano lo giro a la derecha a la izquierda, arriba, abajo le hizo abrir la boca y conto cuantos dientes tenia, se aseguro de que no tuviese oculto nada en el obi donde no tenia las Sais colgando y le soltó la cara de golpe, Rafa contuvo las ganas de reír.
— ¿Leonardo SenAAGH…?— Gabriel no pudo terminar la frase cuando a él también comenzaron a contarle los dientes. Luego de que Leonardo terminara de confirmar el estado de ambos lo soltó con brusquedad también.
—Muy bien. Si al final de la pelea les falta un solo apéndice, entiéndase dedos, dientes o te da complejo de Mike Tyson Rafael…— este ahora si volvió a reír con ganas— El castigo será REAL. ¿Entendido? — se puso firme y severo ante los dos, Gabriel asintió algo intimidado y Rafael bufo audiblemente.
—Si General. ¿Ahora puede largarse a su sitio? Tu mocoso— tomo a Gabriel del hombro y lo empujo con fuerza en dirección al cuadrilátero— A la lona, no tardaras en averiguar a qué sabe por cierto jeje…
Una vez ambos estuvieron dentro del cuadrilátero, Leo suspiro audiblemente, tenía fe en que quizás todo terminase bien. Aunque sonar esa estúpida campana improvisada por su hermano no hacia chistoso el escenario para el cómo le dijo que seria.
Sin más toco la campana.
Rafael le vino de frente con un golpe a puño cerrado que sorprendentemente recibió Gabriel en toda la mandíbula inferior.
—Ni siquiera subiste la guardia ¿Estas de nuevo con tu teatro de ''respeto''? — Rafael se veía notablemente enfadado. Justo cuando estaba por asestar el siguiente golpe, un rodillazo al esternón lo dejaría sin aire.
Pero sin aviso el chico puso los brazos en cruz y utilizo el propio peso de Rafa en el contacto para tomarlo de los antebrazos y hacer que saliera despedido lejos de él un par de pasos.
—…No me dijeron con que estilo pelearíamos…así que espere a ver qué postura adoptaba— levanto más la mirada y se puso en posición de combate, eje abierto y manos semi-cerradas— ¿Thai-Boxing? No esperaba menos de un género del Kick Boxing, lo he visto practicar— puso una sonrisa lobuna y Rafael sintió unas enormes ganas de destazarlo mientras el también sonreía.
Leonardo veía patadas, rodillazos, golpes a puño cerrado y semi-cerrado. Rafael ya llevaba consumados siete de diez puntos Gabriel cinco de diez puntos. Rafa había estado conectando puñetazos limpios a zonas especificas, el dolor que el menor estaba sintiendo le retumbaba los tendones, Rafael lucia solo un par de zonas a los costados interesadas, para él no era nada.
El muchacho tenía un buen uso de la fuerza. Pero Rafael: EL era la fuerza, incluso ese factor era el suyo en cada misión. Los boxeadores profesionales con un buen conocimiento de la física y la acción en movimiento podían administras hasta setecientos kilos de fuerza en un solo golpe, apoyando el empuje desde el suelo y usando todo el abdomen y como giraran el brazo hasta la explosión en el puño.
Rafa lograba asombrosos setecientos sesenta kilos de fuerza. Él le llamaba agarre de cocodrilo a LeatherHead no le hizo mucha gracia cuando lo escucho.
—¿Ocurre algo niño consentido? — Rafael se oia muy burlon— ¿Quieres uno de los descansos forzados de Leonardo? Te tengo noticias el líder no podrá salvar tu trasero, asi que encomienda el resto de tu cuerpo al cielo— Rafa le asesto un nuevo rodillazo al estomago que le saco el aire y luego una tremeda patada a la mandibula.
Estaba cambiando de estilos a diestra y siniestra, Gabriel apenas pudo reaccionar a una patada voladora, luego a un Split que casi le tumbo los dientes y allí estaba de nuevo la guardia del boxeo.
El de rojo no estaba jugando limpio. Leonardo toco la campana.
— ¡¿Qué estás haciendo Rafael?! — intento interceder.
— ¡No te metas intrépido esto es entre tu alumno y yo! — le grito, el muchacho estaba sangrando en varias partes importantes de su cuerpo, no era como si no le pudiera dar batalla lo cual hacia, sus contraataques eran precisos pero carecían de la fuerza necesaria.
Pasaron tres horas de golpes, volteretas y asestos casi mortíferos y para el de rojo eran meros calentamientos.
La resistencia de Rafael a los golpes era extraordinaria, y su juego no era ni por un poco justo, lo estaba descoordinando.
—Leonardo Sensei…toque la campana— Leo enmudeció con esa orden entre jadeos, lo estaban moliendo a golpes. El muchacho simplemente se deshizo de la camisa la cual ya lucia sumamente magullada, la dejo en el suelo y Rafael pudo apreciar bien el pecho del muchacho. Este parecía respirar como si le quemaran los pulmones y las vendas que cubrían la piel llena de injertos estaban efectivamente teñidas de rojo— ¡No rebata lo que le pedí, solo toque la maldita campana!
Leonardo solo respiro profundamente y resignado toco la estúpida campana.
Rafael estaba a punto de noquear al muchacho de un golpe cuando atraparon su brazo y súbitamente se vio dando giros en el aire para caer acostado con el brazo alzado en una dolorosa posición y con el muchacho sentado sobre su caparazón sosteniendo su brazo y ejerciendo presión.
—Qu-ue… ¿Qué movimiento fue ese? — el de rojo en la lona no podía voltear al cuello esto solo incrementaba el dolor en el miembro aprisionado— ¡QUE ME HICISTE! — le reto.
—Se llama Krav Contact…una de las tres artes marciales mas importantes de la milicia Israeli— Rafa puso atención y Leonardo no cavia en su duda— Estuve infiltrado en ellas cinco años, puedo inmovilizarlo no importa que ataque me lance— Gabriel entorno los ojos, estaba cansado pero le sonrió— Usted combino Judo, Thai-boxing, Jiu-Jitsu y Taijutsu conmigo ¡Si quiere desequilibrar al enemigo este no le dará la oportunidad gratis! — Gabriel tuvo que saltar de su lugar cuando Rafa se soltó de su agarre y por poco le rompe una pierna con el brazo que logro zafar.
—Mocoso habilidoso…
—Lo mismo digo…
Comenzaron a pelear nuevamente pero el ex ninja ya no se veía tan pendular, Rafa termino varias veces en la lona con un ataque inmovilizador que le dolía horrores pero que lograba disolver. Gabriel aguanto muchos golpes al tórax y aun sabiendo que eran adrede para que se rindiera no hacia acopio en eso.
Tenía que ganar el round. Su Senpai estaba a nada de ganarle. Solo un mísero punto.
Ambos de pie en posición de defensa. Leonardo no soportaba ese espectáculo, la lona estaba manchada con salpicaduras de sangre y ninguno de los dos lo notaba.
— ¡QUIETO AHÍ! — gritaron ambos contendientes al unisonó, Leo vio frustrada su oportunidad de subirse a la tarima.
— ¡NO TE ACERQUES LEO! — rugió su hermano, estaba totalmente fuera de sí.
— ¡Sensei no interrumpa! ¡Esto es entre los dos! — Gabriel estaba hastiado igual.
— ¡No puedo seguir viendo esto! — les grito a ambos— ¡Ya basta no seguirán con este absurdo!
— ¡BIEN SI NO PUEDO PLANEAR ESTO A VOLUNTAD VOTARE POR QUE KARATE KID SE VAYA DE UNA BUENA VEZ AL CARAJO! ¡¿ME OYES?! ¡FUE TU DECISION TRAERLO! — alumno y Maestro se congelaron cuando vieron la intensión de del rojo de irse.
Gabriel se puso frente a él extendiendo los brazos.
— ¡¿Piensas irte y dejar todo así?! — lo empujo y volvió a ponerse en posición de pelea— ¡NO SEA COBARDE!
El muchacho recibió un puñetazo directo a la quijada, lo tomaron del cuello antes de que cayera y los turbios ojos sin vida del de rojo estaban luciendo especialmente maquiavélicos.
— ¿Cómo me llamaste? — susurro causándole escalofríos.
—L-lo que escucho.
No había rounds, no había Líder, no hubo compasión tampoco. Gabriel estaba recibiendo una paliza limpia, cada vez que se estrellaba contra la lona se ponía de pie de un salto, una y otra y otra vez. Leonardo estaba congelado a ese ritmo Rafael podía matarlo.
— ¡RAFAEL SUELTALO!
— ¡NO INTERRUMPAS! — para sorpresa de los dos quelonios fue Gabriel el que había rugido la orden— ¡NO TE METAS!
Rafael volvió en si luego de ese grito.
—No…no te estás defendiendo— articulo seriamente— ¡¿PENSABAS DEJAR QUE TE MATARA A GOLPES?! ¡QUE MIERDA TE PASA POR LA CABEZA!
— ¿Necesitaba desahogar su rabia no? — jadeo desde el suelo— Si no…coff…si no era yo el blanco de sus ataques alguien más lo seria, y no dejare que mi Sensei sea el saco de boxeo por algo que es mi culpa…— le miro firmemente como si ninguno de sus golpes le doliese, estaba entumecido— ¿Qué espera? Continúe.
— ¿Dices que harías lo que sea, hasta aguantar una paliza por mi hermano? — le pregunto extrañamente sereno el de rojo.
—Arriesgaría la vida…y no solo por mi Maestro— lo vio de soslayo Leo simplemente se le quedo viendo extrañado al de rojo y a él— Arriesgaría todo por este Clan…
El ex ninja del Pie se sorprendió mucho al oír la risa de Rafael inundando el dojo. Su carcajada era contagiosa.
—Tienes agallas niño— le dijo y le extendió la mano ayudando a levantarlo— Tenia que comprobar que esa fiereza que vi ayer no era alucinación mía…pero no pensé que te usarías como monigote para amortiguar mis golpes— una vez de pie el muchacho lo vio completamente Rafa respiraba algo adolorido— Jeje…no eres nada malo peleando. Subiste de escalón conmigo…Gabriel.
Leonardo no hizo más que desencajar la mandíbula, su hermano tenía tácticas muy poco ortodoxas.
—Te veré en la noche creo que te ganaste unas copas conmigo y Jones NIÑO.
—Espera ¡Yo no voy a permitir que mi alumno…!— Leo estaba a punto de entrar en crisis.
Cuando lo cortaron.
— ¡Eso suena genial Rafael-san! — y se le cayó la cara al mayor.
Una vez Rafa le hubiese palmeado el hombro al menor del clan y le hubiera dicho que no tenía que probar más cosas con él hasta la noche de fiesta Leonardo se le acerco al pelinegro con su mejor cara de circunspección.
—Leonardo Sensei antes de que se le reviente un nervio déjeme explicarle…— se excuso el adolorido joven— La única manera de ganarme la confianza de Rafael-san era…bueno a ''su manera'' es fácil descifrar su carácter…jeje.
— ¿Sabes que esto no lo apruebo verdad? — le miro sumamente serio. Si no dejaba que Miguel Ángel saliera a tomar bebidas alcohólicas ¿Cómo se lo iba a permitir a el?
—Tranquilo se manejar esto, además confié en mi lo traeré en una pieza. Seré sus ojos si así lo prefiere— le sonrió para tranquilizarlo— Además no consumo alcohol.
—Si te siento olor a licor jura por lo que más amas en el mundo que no me va a importar tu condición y le darás quinientas vueltas al dojo…— Gabriel le abrazo por medio segundo y se despidió alegando que tenía que ir a tratarse los golpes para ir esa noche con su Senpai a terminar la convivencia.
—¡Gracias por el permiso Leonardo Sensei! — y Gabriel anoto mentalmente que a su Sensei le gustaba de sobre manera la responsabilidad. Bien procuraría no olvidarlo.
Esperaba no meterse en ningún lio con su Senpai.
N/A: Corto (detalles personales) pero la convivencia forzada vendrá con más poder en el siguiente capítulo junto con una sorpresa de cierto CLAN ODIOSO jeje ¡Gracias por leer!
