Bueno, en esta ocasión me toco unir dos capítulos, no todos van a ser asi de largos, pero es que el que seguía era solamente de cinco paginas por lo que me pareció un poco tacaño de mi parte. Este seguramente será el mas largo de todos los capítulos, espero que les guste. Gracias por los mensajes y por incluir la historia entre sus favoritos.
Los personajes de Twilight son propiedad de Stephenie Meyer… Gracias por la maravillosas historia de Bella y Edward.
Bella.
Me pase toda la noche llorando en silencio tratando de calmar el sonido de mis sollozos con la almohada de plumas destinada a mi cabeza y no a ser la receptora de mis gritos de angustia, me maldije mil veces, jamás había tomado la iniciativa en nada y con Edward todo salía fluido, pero había sido un error, un tremendo error porque él no me quería a mí, y yo lamentablemente lo quería a él, como una adolescente me había enamorado de un hombre que nunca podría corresponderme, recordaba la manera en que me olía, se inclinaba sobre mí, pero eso no significaba nada, y no tenía la experiencia necesaria para decir que eso era algo normal, debían ser casi las cuatro de la mañana cuando cese de llorar, para ese entonces mire mi cara en el espejo, estaba toda hinchada y mis ojos también, las lagrimas secas se me habían pegado a la cara haciendo una especie mascarilla transparente, tenia pedazos de cabello pegados a mi frente y casi ni me podía ver, los cerré pero solo alguien que me mirara de cerca podría notar la diferencia.
Genial, mi primer día de instituto estaba relativamente cerca y mi cara parecería un tomate, me lave con la esperanza de que el agua me absorbiera todos los efectos, me calmo un poco el calor que sentía en la piel, pero no calmo mi dolor y lo estúpida que me sentía en ese momento.
Escuche a alguien tras de mí y me volví pero a pesar de que todo mi corazón grito su presencia, solo se trataba de Alice que me observaba en silencio desde la puerta, intente secarme nuevamente las lagrimas de mis ojos y ella me dijo:
- no va a funcionar... lávate bien y yo te pondré una crema que te ayudara,- ella no me pregunto nada, me espero hasta que me lave la cara y después ella me acompaño a sentarme, ninguna de las dos dijo nada.
Alice me aplico la crema que en parte me alivio, se lo agradecí en silencio hasta que ella dijo:
- - todo esto es por Edward ¿verdad ?- la pregunta y el tono en que la hizo lo hicieron parecer todo sencillo, y me hicieron sentirme más estúpida que antes, Edward era un completo desconocido para mí, lo mismo que Mike, solo que la confianza ciega que ahora sentía por Edward nunca la sentí por Mike a pesar de que sentí quererlo mucho, intente mentirle a Alice pero ella me miraba a los ojos y supe que jamás podría mentirle, al menos no a ella, no era un cumplido, pero yo no era nada buena para mentir.
- - como lo sabes...- fue mi respuesta resignada
- - he visto como lo miras, sin que se te note, o notándose
Yo espere lo peor, escuchándola mientras hablaba.
- ¿y me vas a decir lo que una hermana normalmente diría...el no es para ti búscate a alguien que te merezca?..
Ella negó con la cabeza sonriendo.
- debes mejorar tus aptitudes para la imitación, yo nunca diría algo así, y diría que no se cuentan los pollos antes de que nazcan, o cuanto el rio suena piedras lleva...
Ok, eso me confundió.
- ¿a qué te...?- dije pero ella me interrumpió antes de terminar.
- ¡ah Bella! no pongas atención ni a la mitad de lo que te digo- ella era tan pequeña y a la vez tan grande en su manera de pensar que a ella también la envidie- nunca te apresures, tal vez algún día te lleves una gran sorpresa.
Yo estaba segura que la única sorpresa que quería recibir nunca jamás me seria dada así que solo asentí como aceptándolo todo.
- - listo- dijo ella cuando termino de ponerme la crema- debes dejarla todo lo que resta de tiempo, intenta dormir, mañana iremos juntos, tu Jasper y yo en mi auto al instituto.
- - bien...- dije, simplemente me recosté y ella me arropo como su fuera mi madre, se inclino sobre mí y me dio un beso en la mejilla " Amelia..." yo me incorpore de inmediato y le dije- ¿que dijiste?
- - No he dicho nada Bella.- dijo Alice un poco desconcertada, había algo extraño en sus ojos, en la forma en que me miraba, ella escondía secretos al igual que yo, no estaba segura de que mis hermanos supieran de la anormalidad de mi cabeza
- - lo siento Alice, debió ser el viento – en cuanto Alice salió la voz suave se escucho otra vez "¿donde estas Amelia?" me puse las sabanas sobre la cara y cerré los ojos fuertemente para no escucharla, ahora estaba en singular, pero cuando se reunieran todas y empezarán a gritarme en la cabeza...ya había vivido eso una vez y tenía miedo de repetirlo, empecé a rezar y gracias al altísimo la voz dejo de escucharse, me dormí con la esperanza de que al día siguiente fuera invisible al menos para Edward.
No, no se había cumplido mi singular pedido, era tan visible para él como para todos al día siguiente, Alice había estado en mi cuarto a las seis de la mañana escogiendo la ropa que vestiría, me hubiera conformado con un par de Jeans y una blusa o saco pero Alice se empeñan en hacerme usar faldas, finalmente la convencí de que me dejara usar unos jeans azul oscuro y una blusa blanca, esa blusa se aferraba, no era como si yo la estuviera llevando, la blusa me llevaba a mí, me mire en el espejo y me recogí el cabello, no quería que toda la gente de la nueva escuela me mirara al nido de paloma en que se me convertía el cabello cada vez que el viento lo agitaba, Alice quiso ponerme maquillaje pero eso si no se lo permití, a mi no me gustaba, no quería que la gente viera a algo que no existía y que se esfumaría en cuanto las sucesivas capas de maquillaje desaparecieran, así que por eso me negué.
- igual- decía ella- esa ropa te queda muy bien.
De hecho ella estaba vestida como una modelo, yo no quería llamar para nada la atención ya que me consideraba poco interesante, cuando bajamos Esme nos dio la mesada, puso un billete de los grandes en mi mano y yo estuve a punto de devolvérselo pero ella me beso la mejilla y me dijo
- no ahora, Bella, ya van tarde-
Cuando salimos Rosalíe y Emmet estaba subiendo al convertible rojo de ella mientras yo oía el motor ya alejándose del volvo de Edward, ahora me evitaba, que bien, aparte de que no le gustaba había conseguido asustarlo con mi pericia, maldición, una y mil veces, "perdón Dios", pero era así.
Subí al asiento trasero mientras Jasper subía a su derecha y Alice comenzaba a conducir, supe que Ángela se había ido con Rosalíe así que no me preocupe.
el instituto era en si pequeño, aunque el edifico de la escuela era antiguo, lo que le daba magnitud era el gigantesco parqueadero lleno de autos de diferentes marcas, pero nada como los de los Cullen, todo el mundo había mirado cuando Edward había llegado en su flamante Volvo " estúpido dueño de un flamante Volvo" pensé, pero no tenían la culpa, por lo que podía ver Esme y Carlisle hacían lo posible para mantener bien a sus hijos, sonreí por lo bajo al ver que todos nos miraban boquiabiertos, pero ese era un tipo de atención que no me gustaba despertar, así era yo, y no podía evitarlo, toda una vida de privaciones me hacia querer ahorrarlo todo, estaba segura, mirando el dinero que tenía en mi bolsillo, que con mesadas como esta haría mi propia fortuna en más o menos un mes, ni siquiera llegaría a gastar el 10% de ese dinero, pero agradecí a Esme, estaba segura de que quería que me sintiera cómoda. Bajamos en cuanto estacionaron y me junte con Alice y con mis hermanos, menos con Edward que caminaba indiferentemente frente a nosotros, yo no sabía que clases me habían asignado, pero esperaba no tener que compartir ninguna con él, no quería incomodarlo y no quería atormentarme más yo.
Fuimos a la recepción consciente de que todos nos miraban, al estar al lado de personas tan bellas era evidente que Ángela y yo no pertenecíamos al mismo circulo de ellos, pero Emmet con un brazo sobre los hombros de la cabizbaja Ángela y Rosalíe haciendo bromas para que riera, casi parecía de verdad sus hermanos, Jasper hizo lo mismo y Alice me tomo de la mano
- no te preocupes, Bella, ninguno de nosotros dejaremos que pase nada.
Sonreí débilmente esperaba que mi estancia en Forks, en su instituto, fuera buena, de verdad que lo necesitaba.
Nos entregaron los horarios, no sabía por qué Edward estaba tan hosco, y pensé de repente que si lo sabía, tal vez fuera mi culpa, y se estaba arrepintiendo de haber dejado que Carlisle nos adoptara o por lo menos a mí, pero no sería yo la que rompería el silencio en nosotros, ya había tenido suficiente de ello.
Mire mi horario tenia Español y Lenguas a la primera hora y educación...¿sexual? a la segunda, pensé que tendría que pasar al oftalmólogo o que Carlisle me revisara de cuando daban la materia de educación sexual como una asignatura a seguir?, pensé en dimitir, no necesitaba este tipo de estupideces. Ciencia a la tercera, Filosofía después del almuerzo y una hora de Educación física, "vaya" mi patoso cuerpo no lo iba a tolerar, veríamos como era esto de ser estudiante nuevo.
Comprobé mis horarios con mis hermanos y vi que ninguno de ellos tenía educación sexual en las suyas, Emmet se rio pero bien me dijo que podía dimitir, si no me interesaba no quedar embarazada, cuando dijo esto la cabeza de Edward que estaba delante de nosotros, levanto la cabeza súbitamente, y luego como dándose cuenta de su error o de lo que fuera la bajo nuevamente a su horario. Estaba segura de que se había reído, pero no pondría mis manos al fuego, en fin.
Ellos se fueron a su clase y yo pase por el mapa el dedo buscando la ruta hacia español, escuche una voz tras de mi
-¿viste?...son asombrosos, esos nuevos, vaya que son una familia grande, viste a los chicos, por dios son lo más sexi que he visto en...- la chica que hablaba era una rubia que estaba con su grupo de amigas y cuando me vio se callaron, al parecer me reconocieron ya que empezaron a hablar entre ellas.
Cuchicheaban pero mee resbalaba lo que pensaran, siempre había odiado a los cotillas y la que hablaba lo tenía escrito en la frente, me recordaba mucho a una de las amigas de Mike, una de sus perras como les decía yo, rubia, hueca, cotilla y encima con cara de mujerzuela, pero debía admitirle algo, tenia lo que yo no, actitud superiorita, cuerpo de reina y un grupo tras ella, seguí caminando consciente de sus cotilleos, hasta que finalmente encontré el salón, al abrir la puerta supe que la suerte jamás iba a estar de mi lado, en el salón solo había hombres, así que parecía que sería la única chica que tomaría esa clase, me encogí un poco y vi como todos me miraron, la sangre se me acomodo gustosa en las mejillas y desee poder ser invisible, vi en más de uno miradas acaloradas, y no supe porque, yo no era nada del otro mundo, me senté en la primera banca que encontré y acomode la maleta en la otra con la clara intención de no dejar que nadie se sentara a mi lado, no quería hacerme amiga de ninguno o por lo menos no todavía
Entro el profesor y sin fijarse en nadie en concreto llamo lista, cuando llego a mi nombre se quedo en silencio y soltó un bufido despectivo.
- Isabella Cullen- murmuro, todos comenzaron hablar y yo me encogí aun mas
sabía que no me iba a llevar bien con este hombre, al parecer estaba acostumbrado a tener un personal solo masculino y supe que me iba a hacer la vida imposible... en tanto yo me dejara, me gustaba mucho leer así que no me importo, en ese momento entro alguien más por la puerta y mi corazón casi estalla, era Edward al parecer venia corriendo pero no lucia cansado, miro al profesor y se presento solo diciendo su nombre, lamentando haber llegado tarde, no había más silla que la que yo tenía a mi lado ocupada por mi maleta, el profesor sonrió, empezaría a torturarme a pesar de no conocer los reales motivos de mi tortura.
- - su nombre señor -
- - Edward Cullen-
Me miro a mí y trate de no reírme, si me iba a torturar no podía pensar en ponerme al lado de mi hermano pero si nos cambiaba ya sería muy revelador.
- si, Cullen al lado de Cullen por favor…
Mi sonrisa se borro apenas lo sentí acercarse, el miraba hacia el frente, imperturbable como siempre se sentó a mi lado y miro hacia el frente apartando mi maleta, yo oculte mi mirada y mi rostro tras mi cabello, aunque sabía que no me iba a mirar, concentre toda mi atención en la clase intentado no pensar en que Edward, el hombre que amaba, que deseaba, que me ponía a mil revoluciones, en todos los sentidos de la palabra, estaba a mi lado, el olor de su perfume me aturdió un poco y trate de ignorarlo, el no merecía mi atención, pero yo tampoco la suya, había sido yo la que lo había besado…humillándome públicamente con el…con lo que sentía…seria que había descubierto como me sentía respecto a él y no quería hacerme ninguna ilusión comportándose como lo hacía.
Los vidrios de clase comenzaron a vibrar con fuerza. Una brisa desconocida comenzó a agitar los papeles de nosotros, escuche que Edward soltaba una leve carcajada que convirtió en áspera tos, intentando confundir los sonidos. Los vidrios vibraron más fuertemente y inconscientemente sabía que yo era la causante.
No quería hacer ningún tipo de espectáculo, al parecer Edward y yo éramos los únicos que sabíamos lo que pasaba y nos habíamos dado cuenta, el profesor seguía su perorata en el tablero sin percatarse, mi corazón comenzó a palpitar fuertemente, Edward estaba ahí, al alcance de mi mano, mi pulso comenzó a temblar...los vidrios vibraron más fuerte, faltaba poco para que se rompieran por la tensión a la que los estaba sometiendo yo , intente cerrar mi mente a la voz que sonó, que me empezó a borrar lentamente, me costó un minuto darme cuenta de que esa voz la conocía demasiado bien, era la voz del hombre que tenia al lado, lo mire pero su expresión era inescrutable, seguía mirando hacia el frente y sus labios no se movían, no me estaba hablando pero escuchaba su voz en mi mente tan claramente como si me estuviera susurrando en el oído.
"te deseo, lo sabes bien, tu vas a ser mi esposa, la madre de mis hijos, la dueña de mi destino...lo sabes bien Amelia"
"Edward…"- esa era mi voz- "mi amado Edward"
la imagen en mi cabeza me trastorno, el estaba conmigo, en la cama, en una cama, estaba sobre mí y me acariciaba el cabello, estábamos sin ropa...la imagen me sobrecogió, porque lo deseaba enormemente pero eso no podía ser, mi visión no podía tratarse de los dos, porque era imposible, una de las lámparas arriba de nosotros estallo de repente y los vidrios cayeron sobre Edward y sobre mí, los chicos comenzaron a agitarse y Edward me tomo de los hombros y me aparto de la lluvia de metal y vidrios cubriéndome con su espalda escuche que decía en mi oído "contrólate Bella" y confirme que sabía que yo era la causante, lo miro y él me hizo bajar la cabeza por que ahora uno de los vidrios de la clase había colapsado también, curiosamente cuando él me hablo, fue como el catalizador, todo ceso tan rápido como había comenzado.
El profesor nos mando a salir y afortunadamente esta vez no perdí el conocimiento ya que estaba caminando al lado de Edward, el escogió un pasillo vacio y me estampo contra la pared
- tienes que controlarte Bella, no puedes dejar que esto te domine
Yo lo mire, al parecer todavía recordaba la conversación que había tenido yo con Ángela acerca de mis visiones y las anormalidades de mi mente.
- - es algo que... no puedo evitarlo Edward- me miraba con tal dureza, que me sentí vacía y culpable, las lagrimas se apoderaron de mis ojos y el las vio.
- - no llores...- me dijo duramente, y su voz era tan seca que más ganas me dieron de llorar- no llores- dijo mas fuertemente, yo empecé a respirar entrecortadamente, el no entendía que hasta su tono de voz me estaba lastimando, lo empuje y lo abofetee y nunca supe porque lo hice pero le dije intentando sonar lo más dura posible.
- - ¡si tanto te molesta entonces déjame sola! - la mano me ardía por la bofetada que le había dado, el reacciono estampándome más violentamente contra la pared, me tomo la cara y puso sus ojos al nivel de los míos
- - no me provoques Bella...- yo lo mire, y por un momento pensé en esas escenas de violenta pasión donde el hombre no se puede controlar y besa a su mujer aun si la rabia lo invade y eran de esos besos que te robaban el aliento, pero no con él, nunca me había besado así, que yo recordara, lo empuje y lo aparte de mi,
- - ¡déjame en paz!- salí corriendo aun consciente de sus manos en mi cara, ahora que había mirado sus ojos tan de cerca estaba segura de que lo amaba y que eso me iba a matar.
Corrí hasta donde mis piernas me impulsaron me metí entre el bosque que había tras el parqueadero y me senté sobre una roca a llorar otra vez, cuando repentinamente sentía que alguien ponía algo corto punzante en mi garganta y me decía.
- - no te muevas, delicia-
¿Acaso algo podía salirme peor?
Me quede en mi sitio, sabía que mi vida dependía de ello, aunque no sabía en ese momento quien era el que la estaba amenazando,
- - quédate muy quieta- mire hacia el cielo, olía a alcohol, y a rancio, quien me tenia sujeta por detrás me obligo a levantarme y a mirarlo de frente, era de esos hombres con cara de "se busca" y preciso me lo tenía que haber encontrado yo, respire profundo empezando a rezar en mi mente, el tenia las palabras peligroso, abusador, asqueroso...y otras mas que no debía mencionar, escritas en la frente, el peligro me perseguía y sentí que esta vez nadie me iba a ayudar.
- - ¿que quieres?- le pregunte intentado que mi voz sonara despreocupada y casi confiada, el se rio ante el temblor que percibió en mi débil cuerpo, como desearía, como había dicho Edward, poder controlar lo que me pasaba pero en esos momentos me sentía tan débil y falta de vida que solo respire, porque así me lo ordenaba mi mente, en ese momento el podía hacer lo que quisiera conmigo y yo no me opondría.
Me estaba apuntando con una botella rota de vidrio la cual fácilmente podía cortar mi piel, sentí un dolor pulsante en la herida aun no curada de mi espalda, como si esta hubiera empezado a sangrar, con disimulo me toque y sentí al tela de mi blusa húmeda, los rezos en mi mente seguían y seguían, no quería ser abandonada, al menos no en ese momento, centre mi mente pero solo veía bruma y mi propia sombra persiguiendo un escape, pero no había escape, lo sabía desde ese momento, " no llores" escuche la voz de Edward en mi cabeza taladrándome, pero no quería pensar en él, no quería que fuera el que ocupara mis pensamientos en ese momento, solo quería volar...
- - acuéstate- me dijo el tipo, sabía lo que quería hacer conmigo, estábamos muy profundo en el bosque, nunca supe que pudiera correr tanto a la hora de huir de mis problemas, de Edward, pero una cosa era segura...
Cerré los ojos e hice lo que dijo.
Ya casi sentía sobre mí su sucia respiración y su pútrido aliento, yo no podría defenderme así que no luche, tenía mi mente solo en mis oraciones y mis ruegos " no permitas que suceda..." pedía, "y si lo permites, por favor mátame antes de sentir nada...".
"no llores..." la voz de Edward, la voz de Ángela...la voz de todos perforo mi conciencia en cuanto sentí al hombre sobre mí, sentía que la blusa se rasgaba y al sentir el frio contacto de su mano en mi cintura, las ganas de vomitar me asaltaron, pero me quede rígida, tal vez así fuera menos traumático, el jadeo con un poco de rabia, seguro esperaba que yo me pusiera a gritar.
En el mismo momento en que una de sus manos se iba a abrir paso hacia abajo, una fuerza mayor a la de un hombre lo movió de sobre mí, mantuve mis ojos cerrados y espere a que la vida se me fuera, mi corazón antes lento ahora palpitaba y sentía mi pulso en la cabeza, escuche un terrible golpe y el grito de dolor de alguien pero no quería ver si tenía tan mala suerte que mi salvador estuviera siendo herido, pero la curiosidad pudo mas, aunque sentía el cuerpo débil y tembloroso enfoque mi vista y me quede de piedra, aun mas al ver a Edward, el tipo se estaba sosteniendo la mandíbula allí donde Edward le había golpeado, el pánico me asalto, el hombre tenía una mirada asesina y tenia aun en sus manos el vidrio y lo azuzaba ante Edward que tenía una sobrenatural expresión de tranquilidad, como si analizara al tipo y lo encontrara obsoleto como oponente suyo, respiraba acompasadamente y cuando el tipo lo ataco le respondió con igual furia, yo asistí a eso con el corazón apretado y taquicardico, el estaba en peligro y si algo le pasaba yo me moriría.
Intente llamarlo, intente hacer algo mas que quedarme quieta esperando, siendo inútil, como siempre, pero él estaba concentrado en el hombre, mi nublada mente capto sus palabras.
- nunca tocaras de nuevo a mi mujer-
La expresión penetro mi conciencia pero seguro lo había imaginado, intente incorporarme pero solo vi como golpeaba mas al tipo y casi lo dejaba sin conocimiento, pateo el vidrio lejos y luego se volvió hacia mí, su mirada cambio de tal manera que me estremecí a causa de todo, del frio sobre mi piel casi desnuda y de la presencia de Edward, el camino rápidamente hacia mí y se inclino.
- Bella...¿estas bien?... ¿te hizo daño?
Eran demasiadas preguntas para mi embotado cerebro, intente hablar pero no me salía la voz, el me ayudo a levantarme y me dijo
- perdóname Bella, no debí decirte esas cosas- me acuno contra su pecho y a través de la rasgada tela pude sentir su musculoso torso contra el mío, Dios si tan solo pudiera fundirme contra él.
- - no importa...- dije, mi ángel salvador estaba ahí y sabia quien lo había mandado " gracias", no me importaba nada, si de borrar lo que me había dicho se trataba podría perdonarlo una y mil veces, quise preguntarle porque me trataba así pero solo deje que me abrazara para pasar el momento, quería que él fuera mío, el se aparto un poco y se quito su chaqueta y me la paso por los hombros
- - jamas vuelvas a irte sola y tan lejos, ni siquiera por huir de mi.
Yo solo asentí y enterré la nariz en su pecho relajándome ante la protección que sus musculosos brazos y pecho me brindaban.
Aspire su aroma en medio de mi pánico y deslice mis manos por su pecho poderoso, suspire en silencio, comenzó a caminar,empezó a llevarme, pero por alguna extraña razón yo tenía dificultad para caminar, como si no pesara más que una pluma me tomo en sus brazos aun con su olorosa chaqueta sobre mis hombros.
La aferre como si se tratara de mi tesoro más preciado.
Tenía la piel de su cuello tan cerca de mi boca que podía besarlo, morderlo, y otras cosas más, pero mis alocadas hormonas estaban estallando en miles de sensaciones, estuve a punto de pedirle que me besara, pero estando en sus brazos podía imaginar todo tipo de cosas, nunca, ni siquiera con Mike había sentido algo semejante, lo que me producía Edward era la sensación mas deliciosa jamas imaginada, el me producía bienestar, paz, y hacia mi cuerpo arder, mi mente lo amaba y yo igual, y no sabía de dónde había surgido todo ese amor, me aferre más a su cuello e hice lo que tanto quería, deslice mis labios por su piel, a sabiendas que me apartaría apenas lo hiciera, pero es que era algo que yo no podía evitar.
El se paró en seco y temí que en cualquier momento me dejara caer al piso, no me hubiera importado ya que literalmente estaba a sus pies, levante la mirada avergonzada y lo mire, el me devolvía la mirada con una arruga en medio de sus cejas, con lentitud deliberada o no soltó mis rodillas y dejo que mi cuerpo frágil se deslizara lentamente por el suyo haciendo que hasta los vellos de mis brazo se erizaran, para ese entonces ya estábamos mucho más lejos de todo, del tipo y de la misma civilización una gloriosa sensación de anticipación me recorrió, sentí su cuerpo con cada célula del mío.
Cuando estuve de pie, lo mire, estaba frente a mi irradiando toda su perfección y su mirada en la mía, mi temblor lo aumento todo, no era nada, nada comparado con todo, el era lo mejor que había conocido en mi vida, y lo amaba con locura.
Sin pensarlo, tome la iniciativa y lo agarre de los cabellos para acercarlo a mí, por un instante creí ver en su mirada una batalla, pero tan pronto como lo bese todo quedo en el olvido, moví mi boca con urgencia buscando su contacto, el pareció dudar y eso me quebró, dejándome el sabor amargo de lo no correspondido, me separe de él y lo aparte un poco, quería despertarle algo más que la aversión hacia mí, antes de que pudiera alejarlo mas sentí su brazo en mi cintura y su mano en mi cara, me sujetaba el mentón con fuerza, y vi en sus ojos la expresión violenta de un deseo contenido,¿ por mi o por apartarme? No lo sabía.
Antes de que pudiera pensar, me beso tal y como yo deseaba que lo hiciera y yo estaba consiente para recibirlo, lo tome de los cabellos otra vez y lo acerque a mi hasta que nuestras bocas se fundieron en una sola, me sentía arder y poco me importaba, porque lo tenía a él, era mi fuego y el podía encenderlo y apagarlo a su antojo, y yo no lo podía controlar, baje mis manos por sus hombros para tocarle los brazos y volví hacia su cuello como memorizando su tacto, el era perfecto en todo el sentido de la palabra, quería sentir su sabor exquisito deslice mi lengua por sus labios, el movió con urgencia su boca contra la mía y sus manos me acariciaron las espalda.
Cuando abandono mis labios, mi deseosa boca para besarme en el cuello y succionarlo, yo gemí, porque mi cuerpo no lo pudo contener, con gusto le hubiera ofrecido mi virginidad en ese momento, quería ser suya y ni lo conocía,...
La chaqueta, que había deslizado por mis hombros, cayó al prado, él la retiro para apartar también la blusa destrozada y luego acariciarme los hombros, abandono mi cuello y me beso los hombros, mientras yo acariciaba su pecho y buscaba los botones de su camisa.
- Bella...- le oí murmurar, mi nombre sonaba tan hermoso en sus labios, la urgencia de mis manos sobre sus botones se hizo eterna…
Finalmente conseguí desabrocharlos todos, acaricie su pecho musculoso y libre y sonreí con placer, esta no era yo, pero me importaba poco, lo pensé porque yo no tenía pasión, esta era una pasión ajena a mi pero la estaba disfrutando de todas formas.
El me mordió el hombro y yo sentí repentina vergüenza de que me viera, mi piel estaba abrazada pero aun sentía vergüenza de la imperfección que él podía encontrar en mí, pero él no parecía pensar lo mismo, me acariciaba con una ternura y delicadeza y a la vez pasión, que estuve a punto de gemir de frustración.
La primera gota de lluvia cayó sobre mi cara alertándome de que lo que íbamos a hacer estaba mal, pero no me importaba, la lluvia se descargo sobre nosotros y nuestro apasionado encuentro de besos y caricias no terminaba, estábamos empapadas...
Me obligue a apartarme para tomar aire, lo iba a besar pero él me detuvo.
- debemos volver- me dijo con voz agitada- Carlisle y los demás deben estar preocupados
Me pregunte si más adelante seguiría pretendiendo que nada había entre nosotros me aparte y busque la chaqueta húmeda en la grava, él la recogió antes de que yo llegara a dar un paso, me la puso y me abrazo...
El silencio se atenuó, yo empecé a caminar alejándome sintiéndome un poco mal
El puso su mano de acero en mi brazo y me dio la vuelta con fuerza inusual
- no me voy a disculpar...ambos...lo estábamos deseando
Tenía razón, evidentemente
- pero sí vas a seguir pretendiendo que no existo...- afirme intentado que la ansiedad no me corroyera
Me miro más tiempo del debido deteniéndose en mis labios y en hueco de mi garganta
- - muy pronto conocerás la verdad, y entonces sabrás el por que...
- - quiero la verdad ahora...- estaba cansada de su actitud, cansada de hacer siempre el ridículo- dímela, dame la verdad de tu comportamiento
Me soltó y se paso la mano por el húmedo cabello
- - ¿por qué un día eres así, amable atento y cariños y al otro puedes volverte tan insensible y odioso, como si nada importara y...?
- - no, aun es pronto- dijo el simplemente como si con eso lo explicara todo
- - ¡Pronto! ¡¿Para qué?- estalle, lo que había pasado me había dejado un humor de perros me aleje caminando rápidamente en la dirección que yo creí que era la correcta, la verdad en esos momentos no me importaba perderme, y perderle de vista a él, al menos hasta que mis pensamientos fueran claros y el deseo por el menos evidente – ¡¿Siempre eres asi de grosero o solo cuando estoy cerca?- maldición casi me caigo contra una rama cuando dije eso, oí que caminaba tras de mí y me alcanzaba en dos zancadas, otra vez su mano de acerco se cerró sobre mi muñeca apretándome tan fuerte que creí que me la iba a romper, intente soltarme pero no me dejo se inclino sobre mí y me quede de hielo
- - ya basta...- dijo sencillamente y me calle enseguida pero ardía de furia y decepción dentro- ¡¿que es lo que quieres escuchar...?- se inclino un poco mas y me olio - ¡¿que te deseo?, ¡¿que quiero poseerte?, ¡¿que...?- lo otro que quería hacer conmigo no lo dijo pero no hizo falta con sus primeras palabras me había quedado más de piedra de lo que ya estaba- ¿es eso lo que quieres oír?, que me atormenta estar cerca de ti y no poder...- apretó mas los labios como si lo estuviera haciendo hablar a contra voluntad.
- - suéltame- le pedí en un susurro, su confesión me había dejado la cabeza hecha polvo.
- - lo siento….- se disculpo yo estaba cansada y quería encerrarme a pensar
- - debemos volver- sugerí ahora yo de forma esperanzada, aunque no quería que me vieran así, con las mejillas calientes la ropa destruida y a un Edward hosco y traidor a mi lado
Empecé a caminar sin importarme a donde me llevara y oí una pequeña risa atrás mío, la ira emergió.
- - ¿de qué te ríes? ¿De mi?- me dolió pero sabía que yo tenía razón lo último que me faltaba, no bastaba con que se riera a mis espaldas sino que ahora lo hacía de frente.
- - no es en esa dirección – dijo sencillamente
Me pare y vi que señalaba la otra dirección, suspire, estaba comportándome como una tonta, camine hacia donde el señalaba y camine, oí como me seguía, sentía pena de la parte trasera de mi cuerpo pero no me iba a volver para decirle que fuera adelante, me sentía muy dolida para hablarle escuche un susurro proveniente de ninguna parte, pero era tal la costumbre que solo la escuche asistiendo al sabor amargo que me dejo en la boca "sabrás la verdad, solo se paciente"
Cuando las luces de la escuela aparecieron me di cuenta de cuánto tiempo habíamos estado fuera, a mi me había parecido demasiado breve, en especial porque no había disfrutado como era debido de la desnudez del pecho de Edward.
Me condujo a su auto y me subí a él, no le importo lo más mínimo que estuviera mojada, apenas entro encendió la calefacción y arranco a toda velocidad sin hablar siquiera, el no me miro cuando hablo en algún momento que decidió hacerlo.
- será mejor que te abroches la chaqueta si no quieres preguntas incomodas sobre el estado de tu camisa
Lo obedecí sin rechistar porque sabía que tenía razón, mi enfado ya se había calmado siendo sustituido por un profundo resentimiento mezclado con el deseo por él, poder decirle lo que sentía, pero ya había tenido una mala experiencia revelando mis sentimientos y estaba vacunada, no había terminado de frenar frente a la casa cuando me baje del Volvo y corrí hacia la entrada sin mirar atrás, igual no necesitaba verlo para saber que ocuparía mi intranquilo sueño toda la noche.
Entre y salude rápidamente nadie me pregunto nada, me dieron ganas de disculparme pero no lo hice, ya tendría tiempo de arrepentirme mañana
Subí de dos en dos y cerré la puerta con seguro. Me tire en la cama aun vestida y antes de poder evitarlo la lámpara de la mesa se movió violentamente y se estrello con el suelo rompiéndose, ya haría lo posible por pagarle a Esme su lámpara, debía controlarme, y aprender a controlar lo que tenia, Edward tenía razón, tal vez si llegaba a controlarlo seria de gran utilidad.
Me concentre por primera vez y visualice las miles de piezas en las que había volado la lámpara, uno de los pedazos de porcelana se unió al otro y todos al primero, la lámpara volvió lentamente a su sitio como si nunca se hubiera roto, respire agitadamente, mi mente estaba cansada y yo igual, había sido horrible para ser un primer día, Edward lo había hecho como siempre...
Edward
Cuando salimos del salón mi humor estaba cegado por la ira, ella tenía un gran poder y en tanto no lo descubriera no nos iba servir de nada, no era que fuera una inútil pero si queríamos estar lo suficientemente vivos para que la profecia se cumpliera entonces ella tenía que ayudarnos, Carlisle me había dicho que le tubería paciencia pero nunca me había caracterizado por tener esa virtud, la estampe con violencia contra la pared seguro de que si hubiera empleado más fuerza le habría partido los huesos
- tienes que controlarte Bella, no puedes dejar que esto te domine – le dije, seguramente no entendería ni de que estaría hablando pero la rabia había cegado cualquier otra sensación
Me miro con incredulidad y sospecha a la vez y supe que recordaba que yo había escuchado su conversión inusual con Ángela, sentí su temblor aun a distancia.
- es algo que... no puedo evitarlo Edward – me miro con expresión de dolor pero mi implacable respuesta no me ablando, ni siquiera las lagrimas que vi en su rostro, o si, debía ser sincero sus lagrimas me dolían, por eso ella no debía llorar, ni yo ni ella debíamos ser los causantes de nuestros propios dolores, ya teníamos suficiente con todo lo que nos esperaba
- no llores- le dije con voz seca y vi que las lagrimas terminaban de inundar sus ojos me sentí impotente y le exigí que no lo hiciera – no llores, - subí el tono de mi voz para que hiciera lo que le había dicho
Tal vez la expresión en mi rostro la lastimo, la dureza que yo trataba de imprimir en ella era más que tangible, supe que la sometí a una tensión más fuerte de la que su frágil mente podía soportar, me empujo casi sin éxito y me golpeo la mejilla con la palma de su mano, pareció dolerle mas a ella que a mí, pero sentí un cosquilleo al sentir su piel sobre la mía, me dolió un poco para ser verdad, era increíble que bajo aquella mano aparentemente frágil se escondiera fuerza.
- - si tanto te molesta entonces déjame sola - , "créeme lo haría de no ser porque no sobrevivirías sin alguien a tu lado" sentí que toda la pasión por ella estallaba, por ella o por la otra no importaba al final resultarían siendo la misma persona tarde o temprano, me acerque sin consideración, aplastándola contra la pared y enterrando mis dedos en el hueso de su mentón con fuerza para que supiera que era o quien mandaba
- - no me provoques Bella- ella no se daba cuenta de que realmente se lo estaba pidiendo, sus ojos me miraron por largos segundos como si estuviera imaginando algo sobre mí, ella empujo y me alejo, la deje hacer dado que más adelante ni hubiera tenido la fuerza de voluntad de separarme de ella y hubiera sido peor
- - déjame en paz-dijo y antes de que yo pudiera haber algo más que socavara mi autocontrol, se alejo corriendo de mi en dirección hacia el bosque trasero de la escuela que se abría ante nosotros, sabía que ese bosque era peligroso porque Carlisle lo había mencionado pero ella iba allá y aunque sabía que más tarde me arrepentiría la seguí sin que me viera, intente seguir su paso y pasándolo con creces sin que ella se diera cuenta.
Pero me entro pánico cuando la perdí de vista, comencé a caminar buscando entre el torno de arboles, yo tenía buena memoria así que sabia como devolverme pero no volvería sin ella, era exasperante pero era la mujer destinada para mí y para salvar a mi familia corrí buscándola esperando encontrarla acurrucada en un árbol llorando, escuche una voz oscura ininteligible y la seguí, cuando conseguí llegar al claro del bosque y vi la imagen me petrifique, mi miedo dio paso a la ira y luego al instinto asesino, aquel maldito estaba casi sobre ella dispuesto a tenerla por la fuerza, ese era el lugar que yo debería tener, pero ella debía tener otra mirada y no la amarga resignación que vi en su rostro de ojos cerrados, y blanco del miedo, aun a distancia vi como su rosada boca se movía como si estuviera rezando, el tipo casi se roza con ella pero yo ya había saltado y lo había tomado de la camisa, sorprendiéndome de mi propia fuerza, lo aparte de ella justo a tiempo, le di un puñetazo en la mandíbula.
- - ¿que demonios...?- dijo el hombre, volteo a verme y casi se me lanza encima pero se acordó que era menos sin su pedazo de corto punzante objeto, sonreí por lo bajo y deje que mi actitud serena me dominara Bella no necesitaba ser testigo de un asesinato perpetrado por mí, la ira seca, y el sentido de posesividad sobre ella se apoderaron de mi garganta y cuerpo como si de un veneno dulce y amargo a la vez se tratase.
- - nunca tocaras de nuevo a mi mujer-
La lucha que siguió...debía admitir que las había tenido mejores, el no era un experto y su peso no era de fiar, termine rápido y ni quería saber, lo patee hasta casi dejarlo sin sentido y aparte lejos su patética y cobarde arma para acercarme a Bella que estaba en el piso y estaba tan blanca como si estuviera muerta, su piel translucida desnuda casi de los hombros me trastorno, otra vez las deliciosas pecas sobre sus blancos hombros me llamaron la atención pero debía concentrarme aunque deseara su cuerpo más que nada, ella estaba prohibida al menos hasta que supiera la verdad, me incliné a su lado y le dije intentando sonar protector y no dejar que el deseo de añoranza en mi voz me delatara.
- Bella... ¿estas bien?... ¿te hizo daño?
Intento responderme como si de verdad le interesara darme una respuesta pero su voz sonó cortada.
- - perdóname Bella, no debí decirte esas cosas- la apreté contra mi hasta sentirla segura, la sentía tan cerca que percibí como su pecho suave se apretaba contra mi torso, el calor de su piel traspaso la tela de mi propia camisa lo cual me obligo a pensar en su salud, que a todas luces parecía ser más frágil de lo normal.
- - no importa...- escuche que decía susurrando abrazada a mí como si la pudiera proteger, y yo quería hacerlo, me quite la chaqueta y se la puse sobre los casi desnudos y apetitosos hombros
- - jamás vuelvas a irte sola y tan lejos, ni siquiera por huir de mi- tenía razón al advertirle eso ya que estaba ofreciendo futuras excusas para alejarla de mi
Ella me abrazo con más fuerza y lo mismo hice yo, era placentero tenerla tan cerca y a la vez tan doloroso, no poder liberar la pasión que tras años de estar reencarnando ahora volvía, la pasión que mi antepasado había tenido por ella...sentí sus manos en mi pecho y después la hice caminar un poco para alejarnos de la cosa e intentar llegar a la escuela a tiempo, estaba oscureciendo lo podía sentir.
hubo un momento en que se tambaleo en mis brazos y me vi forzado a llevarla cargando, ella no era pesada así que camine hacia el frente con ella en la cama de mis brazos y con los suyos rodeándome el cuello como si temiera que la botara a la graba en cualquier momento, sentía su cuerpo vibrar contra el mío, ella estaba intranquila y no entendía porque, claro debió ser una experiencia dura, pero ya estaba salvo, tal vez no confiara en mi, muchas preguntas me asaltaron entonces pero cerré mi boca, no las iba a formular delante de ella.
Sentí el aliento cálido de su boca sobre mi cuello y seguí caminando intentado ignorar como esa pequeña bruma de aire me calentaba hasta las puntas del cabello, fue cuando sentí el roce de sus labios por el arco de mi cuello que ella tenía a su alcance, cuando lo hizo levanto su mirada de cordero recién nacido y la clavo en mis ojos, la solté lentamente seguro de que recordaría el roce de su cuerpo contra el mío durante mucho tiempo, al menos mientras estuviera alejado de ella, sentí sus curvas con el mío y la sensación de desconocido autocontrol me ataco de nuevo, sin pensárselo sus manos se aferraron a mi cabello y tal como en la pequeña laguna me beso inocentemente, sus labios calientes se movieron contra los míos y estuve a punto de apartarla para que dejara de atormentarme, ella interpreto mal mi lucha interna y se aparto frustrada, pero yo ya había perdido todo control, ahora era él quien dominaba mi perdición, tome su cintura grácil con mi brazo y mi mano se poso sobre su mentón acunándolo con más fuerza de la necesaria, fuerza que tenia escrita la pasión que había entre esta frágil chiquilla y yo, ella me volvió a tomar de los cabellos mientras la besaba y enredo sus dedos ahí, después me toco el cuello y los hombros a través de la tela que yo deseaba que no existiera para poder sentir en toda la magnitud su toque apasionado, moví mis labios en busca de su aterciopelada lengua y ella me la ofreció sin miramientos, mis manos memorizaron el tacto y la forma de su cintura apenas cubierta por la blusa desgastada por la violencia del monstruo, sentí su cuello con mi nariz cuando abandone su boca y empecé a besarla, a sorberla y lamerla, me vi obstaculizado por la tela de mi chaqueta que moví esperando descubrir lo que tanto recordaba y ansiaba, sus hombros...cuando retire la blusa allí estaban ellos llamándome, el suave contraste de su blanca piel con el de sus pecas, le mordí el hombro, sentí sus temblorosas manos sobre los botones de mi camisa
- Bella...- murmure, podía detenerla pero no quería hacerlo y nada me gustaba más, cuando termino su tarea me toco el pecho con sus manos frías y pequeñas le mordí el hombro otra vez deleitándome en su sabor, a piel...limpia...pura y mía...mía...
Cuando la primera gota de agua cayó sobre nosotros recupere la cordura, ella se aparto para respirar pero cuando me iba a besar otra vez la detuve, vi que su expresión se enfrió y me miraba extrañamente.
- debemos volver, Carlisle y los demás estarán preocupados.
Me agache para coger mi chaqueta abandonada en la grava y se la puse sobre los hombros para protegerla del futuro frio, apenas lo hice ella se aparto y comenzó a caminar sin destino fijo, antes de que hubiera yo dado dos pasos ya estaba deteniéndola tenia urgencia de decirle algo pero falle como siempre
- no me voy a disculpar...ambos...lo estábamos deseando
Vi que asintió.
-pero – dijo – sí vas a seguir pretendiendo que no existo
No lo hacía ya que eso era imposible, ahora que la había vuelto a saborear solo podía sentir ansia de su cuerpo y de sus labios...de toda ella.
- - muy pronto conocerás la verdad, y entonces sabrás el por qué… de mi actitud - de por qué no debía haber esta pasión entre nosotros a menos que ella supiera la verdad, esa verdad que la mataría, nuestra verdad, el cruel destino que nos esperaba si no hacíamos algo
- - quiero la verdad ahora...- su voz se escuchaba ansiosa, pero a la vez débil - dímela, dame la verdad de tu comportamiento
La solté y pase mis manos por mi pelo, un intento de tranquilizarme, ella, su voz, tenían efecto en mi...ella no debía saber... volvió a hablar
- ¿por qué un día eres así, amable atento y cariñoso y al otro puedes volverte tan insensible y odioso, como si nada importara y...?
La calle antes de que siguiera pero sabía que no iba a ser suficiente en efecto su tono de voz subió
- -¡PRONTO! ¡¿Para que?- me grito, y luego comenzó a caminar rápidamente mientras lo hacía escuche que grito – ¡¿Siempre eres aso de grosero o solo cuando estoy cerca?-la vi tambalearse y supe que era suficiente ¿quería una verdad? le daría al menos una parte de la mía, la alcance en dos pasos y cerré mi mano en su muñeca, la cerré toda y hasta que me sobro espacio, me incline sobre ella con la esperanza de que mi presencia la intimidara
- - ya basta...- dije, respire hondo, ahí iba mi verdad y salió tan fluida de mis labios que pensé que no era yo quien hablaba - ¡¿que es lo que quieres escuchar...? ¡¿Que te deseo?, ¡¿que quiero poseerte?, que...-me frene, no podía revelar todo lo que había imaginado que hacía con su frágil cuerpo ni mucho menos, pero conseguí lo que deseaba se había quedado quieta, terriblemente quieta y me miraba con incredulidad dibujada en sus ojos - ¿es eso lo que quieres oír?, ¿que me atormenta estar cerca de ti y no poder...?- cerré mis manos en puños, ya era más que suficiente voluntad…
- - suéltame- me pidió con esa voz parecida a la que tenía cuando estaba besándola
- - lo siento….- me disculpe debí hacerle daño, yo era un hombre y ella una mujer
- - debemos volver- parecía renuente a hacerlo y pensé otra vez en la familia y en sus reacciones a nuestra condición, vi que comenzaba a caminar otra vez en dirección hacia mas dentro del bosque y no pude evitar soltar una leve carcajada sentí que sus hombro se tensionaban y que se daba la vuelta para preguntarme.
- - ¿de qué te ríes?, ¿de mi?- si, si debía ser sincero pero no iba a molestarla mas, al menos de momento, había descubierto que era divertido jugar con el humor tan cambiante de Bella
- - no es en esa dirección – le aclare con lo que esperaba sonara como voz casual
Llegamos al aparcamiento y después subimos al Volvo, allí tan cerca de mi sentí su presencia por triplicado aun muy consciente de que hubiera sido muy fácil sucumbir ante ella y poseerla sin ningún obstáculo, mi instinto animal me llamaba y ella era mi hembra pero no, aun no, aun me recordaba, vi la suave comba de su abdomen a través de la chaqueta abierta y le dije
- será mejor que te abroches la chaqueta si no quieres preguntas incomodas sobre el estado de tu camisa
En cuanto entramos a la casa la vi alejarse solo desenado ir tras ella pero sabía que necesitaba ese tiempo a solas, a quien no pude evitar fue a Carlisle, quien me pidió que lo acompañara a su despacho.
Le conté en breve lo que había ocurrido ignorando prudentemente mi penosa actuación en el campo del autocontrol, me dijo algo como que " el tiempo se hará cargo, " yo aun tenia los labios y el sabor de la piel de Bella, muy grabados en mi mente, como si la conociera de toda la vida, y así era literalmente, no sabía cuánto tiempo más resistir para contarle la verdad de lo que ambos, y en realidad todos nosotros, Carlisle, Esme, Emmet, Rosalíe, Alice, Jasper, inclusive Ángela y Ben, Bella y yo en realidad éramos…
