CAPÍTULO 7
MARINETTE
Observé, atónita y alterada, como Chat desaparecía entre los edificios como una flecha, dejando un rastro de sangre tras de sí. Ver como su imagen se desdibujaba en el horizonte me hizo reaccionar. Iba directo hacia el hospital. Si descubría que yo, Marinette, no estaba allí...
Con ayuda de mi yoyó, recorrí las calles con una velocidad abrumadora. Me decidí por un recorrido diferente al que había elegido Chat, más próximo a la ruta que él intuía que había tomado ese monstruo. Las palmas de las manos y las plantas de los pies me ardían por la tirantez de la soga del yoyó y el impacto contra los muros de los edificios, pero no me permití detenerme ni un solo segundo.
La imagen de Chat, medio muerto, escupiendo sangre y encogiéndose del dolor, se reproducía en mi mente una y otra vez, asustándome hasta el punto de aprisionarme los pulmones en una celda de metal. Las lágrimas ácidas comenzaron a irritarme los ojos. Ni siquiera me molesté en apartarlas.
Llegué a mi habitación en el hospital en tiempo record. Estuve a punto de estrellarme contra la pared gracias a mi ritmo frenético, pero conseguí apañármelas para dar una pirueta en el aire y caer de pie. Miré a mi alrededor, con los pulmones en la mano, esperando encontrar un par de ojos verdes mirándome sorprendidos. No encontré nada. Chat no había llegado. Me derrumbé en el suelo mientras mi trasformación se deshacía, aliviada. Había llegado a tiempo. Sin embargo, el hecho de que aún no hubiera llegado resultaba preocupante. Él había salido corriendo antes que yo. ¿Cuán herido estaba realmente? El miedo me recorrió por entero.
Crucé miradas con Tikki. Ella me observaba abatida y preocupada, pero corrió a esconderse sin mediar palabra. Al igual que yo, sabía que el haber llegado antes que Chat había sido cuestión de suerte.
Un repentino jadeo a mi espalda me sobresaltó. Aún sentada en el suelo, me giré en el acto, encontrándome con Chat acuclillado en la ventana, agarrándose el costado con una mano mientras con la otra se aferraba al marco de la ventana. Estaba empapado en sudor, con el fleco pegado a su frente, y terriblemente pálido. Su boca conservaba la sangre húmeda. Sus ojos esmeraldas me analizaron con nerviosismo, casi con incredulidad.
Las lágrimas corrieron por mis ojos, incontrolables. Mi corazón se debatía en un conflicto interno. Estaba feliz, porque realmente estaba ahí, frente a mí, observándome. Me estaba mirando. No rehuyendo mi mirada como había sucedido minutos antes en la calle. Sin embargo, también estaba asustada. Jamás había visto a Chat tan maltrecho, tan herido. Y estaba así porque yo no había llegado a tiempo. No había sido una buena compañera. Ese pensamiento hizo que mis lágrimas nublaran mi visión.
―C-Chat... ―susurré, con voz temblorosa.
Hice acopio de voluntad para enderezarme e ir hacia él, instando a moverse a mis repentinamente temblorosas piernas. Pero Chat reaccionó antes que yo. De un saltó entró en la habitación y le bastaron dos zancadas para tenerme a su alcance. Estiró la mano y me atrajo hasta él, rodeándome con tal fuerza que me costaba respirar.
― ¡CHAT! -exclamé, desconcertada, intentando deshacer el agarre―. ¡Estás herido! ¡Detente!
Chat Noir, con la fuerza hercúlea que le daba mantenerse en su transformación, ni se inmutó ante mis esfuerzos. Se mantuvo imperturbable, manteniéndome fuertemente abrazada a él, sin que ningún espacio se diera entre nosotros. Podía sentir el latido acelerado de Chat contra mi pecho, retumbando con una fuerza y un ímpetu arrolladores.
―Menos mal... ―musitó, con voz rota―. Princesa, estás a salvo.
Chat apoyó su frente en mi hombro y rompió a llorar. No comprendía nada. No entendía qué le sucedía, pero sentir como su pecho temblaba contra el mío y como las lágrimas calientes me empapaban el hombro, me dejó inmóvil, totalmente descorazonada. Chat estaba aterrado y no comprendía la razón. Solo era consciente de que si estaba en ese estado maltrecho era por mi culpa.
Hundí mis manos en su cabello rubio, maravillándome por su tacto a pesar de estar cubierto de polvo, sudor y sangre. Lo acaricié suavemente, intentando relajarlo y aproximarlo a mí. Besé su sien en una caricia casta, antes de apoyar mi mentón sobre su cabeza.
―Chat...
ADRIEN
Tardé mucho tiempo en tranquilizarme. El pánico y el terror no eran de ayuda. Hasta que no fui plenamente consciente de que Marinette estaba entre mis brazos, a salvo, mi corazón no se liberó de las angustiosas agujas que lo atravesaban. ¿Qué habría sucedido si no hubiera llegado a tiempo? ¿Y si esa bestia realmente hubiera ido en su busca, secuestrándola? El terror me causaba una angustia y un dolor tan grandes que mis costillas magulladas parecían desaparecer en el olvido. Probablemente tenía algo que ver el permanecer transformado, que siempre me había ayudado a curarme más rápidamente de las heridas de combate. Sin embargo, me vi incapaz de pensar en eso por el momento. Estaba demasiado concentrado en sentirla a ella, junto a mí. Libre y a salvo.
Ella lloraba angustiada, susurrando mi nombre con tanto cariño y preocupación que hizo que mi cuerpo se relajara, que se tomara un segundo de paz en medio de aquella locura. No debería sentirme feliz por su tristeza, era consciente de que estaba preocupada por mí más que por ella misma. Pero ser consciente de cuán importante era mi existencia para ella me recordaba lo especial que era mi princesa para mí. Nada más importaba ya. Mis sentimientos por Ladybug eran confusos y, a la vez, preciosos. Era consciente de que seguían en mi pecho, bien arraigados, y sabía que era imposible arrancarlos de cuajo. Sin embargo, la muchacha entre mis brazos era demasiado especial para mí como para lanzarlo todo por la borda solo por mi confusión. Valoraría mis sentimientos por ella, por la especial y dulce chica de ojos zafiro que permanecía entre mis brazos, sin importarme nada más. Mi única lucha sería protegerla.
Con esa epifanía, ya más tranquilo, me alejé de ella. Fue apenas unos centímetros, esperando poder observar su rostro. Tenía las mejillas y los ojos enrojecidos por el llanto. Me observaba con la preocupación clara en su cara. Por muy sádico que sonara, la imagen me reconfortó por dentro.
― Te quiero ―declaré de pronto, logrando que Marinette parpadeara impresionada―. Te quiero, princesa ―Era una promesa.
Marinette entreabrió los labios, perpleja por mi repentino arranque, sin saber qué decir. Sin embargo, yo no necesitaba que me respondiera. Mis palabras habían sido una promesa dedicada a ella, solamente a ella. No necesitaba nada más. Sin darle tiempo a responder, cerré el espacio que nos separaba, dándole un beso suave. Sabía a sal y a sangre, pero Marinette no me rechazó. Con el cuidadoso tacto de una mariposa, me peinó los cabellos, acercándome a ella. Respondió la caricia con un cuidado que me estremeció el alma y mi corazón aleteó de tal forma que estuve seguro de que estaba tomando la decisión correcta.
¡Hola a todo el mundo, lindas flores!
¿Qué os ha parecido este capítulo? Un poco corto, lo sé, pero añadir cualquier cosa más me parecía incongruente. Y quería darle un segundo de paz a nuestro pobre gato, que lo torturé bastante en el capítulo anterior xD.
Miralove, ¡muchísimas gracias! Espero que este capítulo también lo hayas disfrutado ^^.
Deidydbz, una de las razones por las que este par es tan adorable es, precisamente, porque son más densos que los caracoles xD.
Forever MK NH, bueno, durante este capítulo ha tenido un pequeño segundo de pausa. Algo es algo muajajajajajajaja.
sonrais777, puedes decirlo, me gusta torturar a este par. Entre Noir, Bleu, Cheveux y esto, sé que es lo que parece xD.
DragoViking, teniendo en cuetna que toda la acción sucedió en cinco minutos... Capaz que se muerde la lengua si intenta decir algo xD. Pero sí, fue una forma de demostrar que Chat estaba demasiado serio para intentar cualquier acto de chulería tan típico de él.
ElbaKheel, son tan espesos que es normal que estas cosas pasen. Aunque sí, sé que los torturo más que el propio Thomas Astruc xD.
cindy-chan10, tu review fue toda una sorpresa, ¡muchas gracias! Tranquila, no abandono mis historias. A lo mejor me tomo alguna pausa de vez en cuando, pero no las abandono xD. ¡Espero que este capítulo te haya gustado!
Petite Rveur, ¿te he dicho ya que adoro tus reviews, linda flor? xD. No es que disfrute de tu sufrimiento ni nada por el estilo, pero me alegra descubrir que mi pequeño fic te gusta hasta tal punto. Es todo un honor, ¿lo sabías? Respecto a tus preguntas, me temo que voy a tomarlas como preguntas retóricas porque si no voy a acabar soltando algún que otro spoiler xD. Espero que las epifanías del capítulo de hoy te hayan gustado :3.
Anislabonis, ¡muchas gracias!
Espero contar con vuestros comentarios y opiniones sobre este capítulo. También os invito a seguirme en Twitter y en Tumblr.
Con esto y un bizcocho, ¡nos leemos pronto!
