Cuantos Cuentos Cuento

Chokehold

Estrellas


- ¿Ed? – Me pregunto mi amigo de la infancia, sin romper el pequeño contacto que mantenía con sus fuertes y calidos brazos al rededor de mi cintura.

Aún no cabía en la sorpresa, lo miraba sorprendida, como si estuviese lejos, pero estaba aquí, justo al lado mió, y es más, dándome un abrazo. Una sonrisa cruzo mi boca al igual que la de él, casi al mismo tiempo, le sonreí y complete su abrazo, él me estrecho entre sus brazos con fuerza, casi, inhumana.

- ¡Jacob! – Exclame feliz, el rió entre dientes.

- No sabes cuanto te he extrañado, Bella – Me dijo cerca de mi oído.

- ¡No sabes cuanto te he extrañado yo, tonto! – Lo abrace más, Quería llorar, pero ninguna lagrima salía de mis ojos.

¿Hace cuanto tiempo no veía a mi más intimo amigo?, ¿tres años?. Soñé con este reencuentro tantas, tantas veces y hoy que se hace realidad, me parece como si la espera nunca hubiese existido. Había cambiado tanto, pero a la vez, podía reconocerlo a kilómetros de distancia. Su piel morena, sus ojos soñadores, de niño. Mi Jacob.

Rompió el abrazo y me examinó, al igual que yo a él.

Su sonrisa se borro al llegar a mi rostro.

- ¿Estabas llorando? – Pregunto mecánicamente.

Desesperadamente me pase la yema de mis dedos por el contorno de mi ojos, y tal como había dicho Jacob, había rastro de cristales salinos en ellos. No dije nada y trate de hacer una sonrisa.

- Me pillaste justo en un momento emo – Le sonreí, el estallo en risas.

Me cobijo otra vez más en sus brazos y no me pude resistir a ser abrazada por los brazos que alguna vez, me sonaron tan familiares, pero que hoy, tenían un extraño calor, un nuevo aroma.

Un nuevo Jacob.

Nos sentamos en el borde de mi cama, cuando Jacob encendió la luz, me di cuenta que estábamos en penumbras. Pude apreciarlo mejor, llevaba unos vaqueros desgatados color celeste claro, una camiseta ajustada negra, sin mangas. Al menos, su tipo de vestimenta no había cambiado, pero sé que si lo veía Alice, ella estallaría en un ataque global de cólera y de paso…tendría una nueva excusa para usar a mi mejor amigo para su colección de 'Maria Antonieta'

- ¿Ed? – Volvió a preguntar.

La sonrisa boba de mi rostro me abandono por completo y fue remplazado por un bufido.

- Soñaba despierta – Me pase una mano por el cabello, desheredándolo, tratando de ponerle poca importancia al asunto - ¿A que hora llegaste a Forks?, ¿Quién te dijo donde estaba?, ¿Cómo te va en tu nuevo colegio?, ¿tienes amigos?...

- ¡De a poco Bella! – Me reclamo, poniéndose las manos encima de la cabeza en un gesto teatral – Bueno, Hace unas horas llegue a Forks y primero me pase por tu casa, al ver que no había nadie llame a Renée ya que esta era una sorpresa para ti.

- ¿Renée tiene que ver con todo esto?

- En parte, si – Me informo, puse los ojos en blanco y siguió con su relato – Me comentó que estaban en su segunda luna de miel, eso si no me los espere, que quieres que te diga, tus padres parecían más a favor del 'divorcio' que una segunda luna de miel inesperada.

- ¡Sabia que no era la única que pensaba así!

Los dos nos echamos a reír y encaramamos nuestras espaldas en el mullido colchón, aún así, Jacob no detuvo su monologo.

- Me comentó que te estaban cuidando uno de sus amigos, ya que tu no querías acompañarlos en su segunda luna de miel, y creo saber por que – Jake me miro y yo solo bufe con molestia – Bella, son tus padres y eres su primera hija, aún eres menor de edad y es humano que se preocupen por ti.

- ¡Renée siempre me decía que yo…!

- Habías nacido con 35 años, lo sé – puso los ojos en blanco – Pero de todas formas – Me peñisco una de mis mejillas – Renée no quiere que le pase nada a su única hija.

- Ja, ja…¡Ja! – Me reí sin ganas.

Jake se bufo de mi risa sin sentido y lo acompañe entre sonrisas. Pasar el tiempo con Jake no era pasar el tiempo, si no que volaba cuando los dos estábamos juntos.

- ¿Y como llegaste acá?, ¿Renée te dijo de… 'esto'?

- Exactamente – Asintió – Me dijo que estabas acá, y bueno, te tengo que decir que…si, me costo llegar aquí, me lo pensé demasiado, tu ya sabes por que – Asentí – Y cuando llegue solo estaban los hombres, Carlitos…

- Carlisle – Puse los ojos en blanco

- Si, bueno, él hablo conmigo y le dije que éramos amigos de la infancia, Jester, Edmundo y Emmett…

- Jasper y Edward – Interrumpí

- Si, bueno, ellos también escucharon mi relato… ¡Emmett es genial!, estuve toda la tarde en su alcoba esperándote, Dimos vuelta el Guitar Hero como cinco veces! Pero Edward me callo mal.

Mi estomago se estrujo y volvió a apretarse más y más, me sentí incomoda y comencé a sudar frió en mis manos, sin razón alguna. De todos modos, Jacob no se dio cuenta y me comenzó su pequeña historia.

- Me miraba horriblemente mal, no sé que tiene ese tipo, después de escuchar nuestra pequeña historia de nuestra amistad, se marcho de inmediato a su cuarto sin decir nada…sé que es mudo, pero se comporto bastante infantil. ¡Lo hubieses visto!, fue tanto así que después Cars…Bueno, 'él' tuvo que hablar con 'el' otro.

Me quede helada. ¿Edward, infantil?. ¡Nah!, solo falta que Jacob se comporte como hombre.

Me reí ante mis pensamiento, y Jacob se acerco a mi, rió entre dientes y me miro. Cuando pare de reír, sus ojos negros asechaban mi cara como una fiera, me sentí nerviosa de repente, De mis palmas froto una extraña corriente eléctrica que llego a mi cuello y luego se me erizo la piel. No fui conciente si Jacob se dio cuenta de mi estado, pero si fui conciente de cuando sus labios se posaron encima de los míos.

No hubo ningún movimiento, estaba demasiado noqueada como para pensar que sus labios, los labios de mi mejor amigo, estaban encima de los míos. Cerré los ojos inconcientemente, pensando que así todo terminaría, pero no fue así. Jacob acaricio suavemente los míos, como un roce, sin ser siquiera un mísero beso.

El se separo y dejo que en mi entrara un aire vital, pero mucho después abrí mis ojos. Aún estaba a escasos centímetros de mi cara, sonriendo abiertamente, la rabia se apodero de mí, tiño mis mejillas rojas, haciendo creer a Jacob que era un sonrojo por la vergüenza, y supuestamente, con vergüenza debería estar en este momento, pero mi mano actuó por si sola y se estampo contra su prolija mejilla.

¡Plaf!

Estaba cien por ciento segura que aquel no había sido el sonido de mi mano chocar con la mejilla de Jacob. Los dos nos dimos vuelta en dirección a la puerta que estaba tiritando.

Alguien había visto 'nuestra escena'

¡Oh, diablos!

Me levante rápidamente de la cama seguida por Jacob, quien en un intento de retenerme, me sujeto del brazo.

- ¡Suéltame! – Le grite, casi desesperadamente.

- ¡Bella, no, hablemos! – Me pedía, suplicando.

- ¡¿Por qué lo hiciste Jacob?!, ¡Yo no siento nada por ti!, es la verdad. ¡Éramos muy buenos amigos!...

- Y lo podemos seguir siendo.

- ¿Tu crees que después de esto todo va hacer normal? – Le pregunte, soltándome de su agarre, miro el piso y, furiosa, lo tome de las mejillas, moviendo su cara tan solo para que me mirara a los ojos - ¡Contéstame!

- ¡¿Cómo puedes alarmarte por algo como esto?!, fue tan solo un…beso.

- ¡Pues, fíjate tú, que no había visto a ningún 'mejor amigo' besarme, ¿sabes?.

Jacob rió entre dientes.

- ¡¿En que siglo vives, Bella?! – Puso los ojos en blanco.

- Sigo en el tiempo en donde Jacob Black era mi mejor amigo – repuse con fiereza – En el tiempo donde caminábamos juntos, donde los viernes por la tarde veíamos películas antiguas de terror, en el tiempo donde…¡Dios, Jacob!, ¿Qué mierda fue eso?

Pareció triste por mi reacción, pero eso no hizo disminuir mi enojo.

- ¿Te gusta alguien más? – Pregunto, con voz monótona y fría.

Me sobresalte ante su comentario. ¿Si me gustaba alguien más?, ¿Cómo el, una persona tan mediocre, podría preguntar algo tan inverosímil como eso justo en este momento?. Ante mi silencio me tomo de los brazos.

- ¡Dímelo Bella!, ¿Quién es el des…?

- ¡Basta Ya, Jacob!, nadie me gusta. ¿Contento?.

.

.

Después de unas pocas horas más, Jacob se marcho de la casa de los Cullen con la excusa de que tenia que ir al hospital por que uno de sus amigos había sido baleado en una trifulca de guerra de pandillas. Siempre tan imaginativo, Jacob.

No tenia ganas ni hambre para cenar, asi que me eximí de aquella 'encantadora propuesta familiar' inventado un 'fatídico dolor de cabeza' y que solo quería dormir. Aún que antes de eso, Esme me dijo que fuera a la biblioteca, naturalmente al PC que se hallaba ahí, para poder escribirle a mi madre.

Que suerte que se acordó – Pensé.

Con desganas camine como zombi en dirección a la biblioteca Cullen, después supe donde habían guardado toda su colección de libros. Camine directamente hacia la laptop y me instale ahí por una mísera hora, tan solo para meterme al Fan Club de Muse, escribirle a mi mama sus correos, y a unos tantos amigos de la escuela por MSN, a todos mintiéndole que gozaba de una rica jovialidad y que estaba bien. Para mi suerte, mentir ante una pantalla cibernautica me es más fácil que mentir al frente de sus caras.

Apague el PC y antes de cerrar la sesión, vi la hora. Ya casi marcaba media noche. Ahogue un gemido y apague todo lo que estuvo a mi alcance. Cerré la puerta del estudio que seguramente, seria mi segunda habitación, ya que Esme y Carlisle me habían dado una pequeña libertad para poder navegar en Internet en el 'pequeño' PC que se encontraba en la sala de lectura.

Camine rápidamente entre los pasadizos de la mansión Cullen, en silencio, sin disfrutar el trayecto desde la Biblioteca hasta mi dormitorio. Cuando entre, extrañamente suspire de cansancio, aquella había sido una larga noche.

Camine con cansancio hasta mi cama y me tire en ella. Creí quedarme dormida al instante y me daba una flojera inmensa quitarme la ropa y ponerme el pijama, y aún más, abrir las sabanas para meterme adentro. Sabia que en cualquier momento podría quedarme asi durmiendo. Cerré los ojos con pereza y espere a que viniera pronto mi estado de inconciencia, pero en el viaje hacia el país de nunca jamás, un sonido me despertó.

Me asuste, parecía algo, al principio, pero después pareció 'Alguien' en el tejado, exclusivamente encima de mi pieza. Me acorde de las películas antiguas 'Del Aro' y cosas así y el miedo se apodero completamente de mi cuerpo. Comencé a temblar pensando que podría ser un lunático psicópata. Había un fierro en mi cama y lo saque como 'alma blanca', me asome por el ventanal y vi todo normal. Suspire aliviada. Abrí el ventanal y rápidamente me gire hacia arriba.

Mi sangre dejo de circular por mi cuerpo.

- ¡Edward! – Le grite, el anunciado pareció ignorarme y siguió escalando el techo - ¡Edward!.

Él estaba escalando el techo con maestría, pero de todas formas, estaba preocupada por lo estupido de su acto. No hacia frió a fuera, o talvez no lo sentía por la adrenalina que corría por mis venas, tan solo pensar que Edward se resbalara del Techo de una casa de cinco pisos no me dejaba una buena impresión

- ¡Bájate de ahí ahora mismo, Edward! – Le grite, otra vez.

Pero, se detuvo ante mi llamado.

Giro solamente su cabeza, ya que sus piernas y sus brazos estaban muy ocupados escalando el techo, casi parecía un vampiro. Me dio una mirada de tristeza, odio, rencor, una faceta que no había conocido nunca antes de él. Para mi Edward era el chico incomprendido, pero tenía un deje alegre en su mirada, ahora parecía sin vida.

Me ignoro otra vez cuando subió su cabeza y siguió escalando. La ira se apodero completamente de mi ser y puse mi pie encima de la baranda de mi balcón, Edward no se percato de mis intenciones y puse mi otro pie en la mismo baranda. Supe que Dios existía cuando no me resbale.

Luego supe con en realidad tenia un angel de la guarda cuando comencé a escalar al mismo tiempo el techo con Edward y no me caía. Aquello era, sin duda alguna, un logro para mis habilidades deportivas que ahora eran nulas.

Edward dejo de escalar y llego a un pequeño…¿lugar? Había una pequeña manta escocesa, unos binoculares y un telescopio, no de un gran observatorio, pero parecía costar millones.

Cuando Edward se sentó encima de la pequeña manta, se percato de que lo seguía.

Inútilmente, saco de nuevo su libretita amarillenta y escribió con una fuerza fugaz.

¿Qué haces aquí? – Escribió, con una letra totalmente improvisada.

- ¡Yo debería preguntar eso!, me diste un susto de espanto, pensé que sería un ladrón.

Edward puso los ojos en blanco

Tenemos un sistema demasiado avanzado de vigilancia, ningún ladrón puede traspasar las paredes de mi casa, aparte que tenemos perros policías.

Cuando termine de leer, hubo un incomodo silencio. Edward guardo la libreta en el bolsillo trasero de su pantalón y se acomodo mejor en medio de la manta. Era obvio que estaba ignorándome. Me cruce de brazos en una actitud medianamente infantil y Edward siguió ignorándome olímpicamente, bufe molesta.

- ¿Por qué estas enojado conmigo?

Fui directa y clara. Él dejo de mirar por el telescopio e iba a sacar su libretita de nuevo, pero lo detuve rápidamente.

- No, esta vez me lo vas a decir.

Trate de competir contra su mirada verdosa, y sé que era difícil. A el pequeño Edward nunca antes lo había visto así. Todo lo contrario, siempre me dirigía una perfecta sonrisa para un comercial de algún dentífrico, no una mirada asesina de 'mientras más luego te mates, mucho mejor'.

Cuando desperté después de esa hipnotizarte mirada, me di cuenta que estaba demasiado cerca de la cara de Edward, me bajo un pequeño arrepentimiento, las imágenes con Jacob de esa misma noche vinieron a mi cabeza tan rápido como pudieron, atacándola sin cesar. Negué repentinamente la cabeza y me separe como plaga de Edward. Él me miro extrañado.

- Si no quieres contarme, no importa. – Me resigne.

Trate de devolverme hacia mi balcón por el mismo camino por el que había venido. Pero estupidamente mire hacia abajo y pude ver la altura, me estremecí. Las manos me sudaron como piletas de agua y trague dificultosamente Di un pequeño paso, con vacilación, estaba pensando en llamar a los bomberos de Forks seriamente cuando la mano de Edward sostuvo fuertemente la mía. Me gire y sus ojos ya no miraban tristemente, si no con suplica.

'Perdóname' – Leí en ellos.

Su mirada, otra vez, era hipnotizarte. Me senté al lado de él y dejo de abrazar mi brazo. Para mi suerte dejo de mirarme y miro el cielo, copie su gesto y por primera vez me di cuenta que estaban todas las estrellas del firmamento. Observe maravillada una vista que nunca había observado. Cuando mire de nuevo a Edward el estaba terminando de escribir en su libreta y sacaba con fuerza la hoja, me la entrego y la leí en silencio.

Me gusta venir aquí arriba a pensar, todos los domingos. Carlisle me regalo este telecopio hace dos año, y desde entonces que no dejo de ocuparlo.

Cuando termine de leer su pequeña explicación, me dije mentalmente que podía mejorar su redacción. Pero después puse los ojos en blanco ante tal magnifico regalo del padre de Edward.

Doble la nota y la guarde en mi pantalón por inercia. Me di cuenta que el telescopio estaba más cerca y Edward hizo un gesto para que mirase por el telescopio.

Me deprimí un poco por no verse como un observatorio, pero se podía apreciar unos puntos extremadamente luminosos, pero solamente a eso llegaba, un punto. Aun que, analizándolo todo más profesionalmente, el acercamiento que tenia la maquina de Edward era bastante potente comparado con los telescopio que tenia mi propia escuela.

- Se ve fantástico – Exclame, aún maravillada con aquel pequeño punto luminoso.

- Lo sé – escuche su voz enterciopelada.

Por tercera vez, la voz de Edward me descolocaba. Ya me estaba haciendo la idea de que no me hablara por toda una vida, pero aún mantenía el vivo recuerdo de su voz. Tan angelical, apetecible, única, inigualable. Algo que nunca había sentido por nadie, y tan solo con su voz, parecía que volvía a fundirme en mis pensamientos, abarcándolos solo él.

Lentamente deje de observar la estrella, casi en cámara lenta. Cuando aleje completamente mis ojos de la lentilla del telescopio, Edward estaba recostado en el techo, holgazanamente mirando distraídamente el firmamento. Me eche a reír cuando vi su pose, el me miro ceñudo al principio, pero luego sonrió.

Me acomode en la manta y cruce mis dos brazos detrás de mi cabeza, poniéndolos como una pequeña almohada.

- ¿Te gusta este lugar? – Le pregunte a Edward, somnolienta.

No lo mire, pero supe que asintió.

- Sinceramente, es hermoso.

- Lo sé – Repitió, como anteriormente.

Solo que esta vez, ya me estaba acostumbrando a su enterciopelada voz.

Flete mi rodilla izquierda al aire y mi tobillo derecho lo pose sobre esta, tal como estaba Edward. Olvidé todos los problemas que asechaban en mi cabeza: que universidad elegir, los Cullen, las tareas finales… Solo mirando los pequeños puntos destellantes del firmamento. Algo que nunca antes había realizado, o por lo menos no con esta dedicación.

- ¿Siempre vienes solo?

- A veces Alice me acompaña, pero solo hasta la media noche, o también Carlisle, pero viene a ver más que nada si descubrí algún cometa nuevo o algo por el estilo. Emmett esta muy ocupado practicando, o Rosalie esta en el set grabando, Jasper o esta dibujando o hablando con Alice, y ella esta cociendo como loca.

- Entonces vienes solo – Concluí, mirándolo a los ojos

- Se puede decir que si – Titubeo.

El viento soplo y me estremecí. Solo llevaba mis vaqueros, y un suéter gris, en cambio, Edward parecía que iba a una expedición al interior de Alaska. Me recordé mentalmente que estaba en Forks, no en californication. Edward se sentó y saco una pequeña canasta campestre que hasta el momento no me había dado cuenta que estaba aquí, de ella, saco una manta y me la entrego, seguramente tenia demasiado tacto como para saber que era de las personas que sentía frió rápidamente, asi que la acepte. Me la pasé por encima de los hombros y terminaron en mis rodillas.

- Gracias – murmure.

Él ignoro mi comentario y siguió sacando cosas de la canasta, entre esos una manzana verde y otra roja, un par de coca-colas, servilletas, más frazadas y un par de almohadas.

- ¿Te quedas a dormir acá? – Bromee, riendo entre dientes.

- Si, siempre. – Hablo normalmente.

Deje de reír de golpe. Me entrego una manzana y una Coca-cola, ya que no acepte el café. Empezamos a comer en silencio.

- ¿Vas a la escuela?, nunca te he visto. – Le pregunte obviado lo dicho. Ninguno de los Cullen participaba de las actividades escolares que entramaba el pueblito de Forks.

- No, Carlisle nos ayuda a estudiar semanalmente. Nunca le ha gustado el sistema de enseñanza de Forks, es muy… fácil. Pero gratamente nos da tiempo para dedicarnos a nuestras profesiones.

- ¿Educación semanal? – Pregunte, asombrada.

- Si, nuestro horario es semanal, es como si estudiáramos una semana, la otra no, y asi sucesivamente. También lo hace más entretenido, ahora estamos en tiempo de vacaciones por tu llegada.

- Oh, vaya. ¿Entonces sus vacaciones duran un mes?

- Técnicamente – Asintió. – Come.

No rechiste ante su mandato y mordí la manzana, el la llevaba la mitad.

- ¿Tienes muchos amigos en tu escuela? – Pregunto, bebiendo un poco de Coca-cola.

- En realidad, no soy de las personas demasiado sociables. No hago amigos, ellos se acercan a mi… o bueno, es así como conocido a todos. Mi mejor amiga se llama Angela, mi mejor amigo… - titubeé – de mi escuela es Mike Newton…

- ¿Y Jacob?

No se por qué, pero ya me esperaba aquella pregunta.

- Es un amigo de la infancia, prácticamente cuando nací el estaba al lado mió. Nuestros padres son compañeros de trabajos, asi que me era fácil ir a verlo a la estación de policía. Si no, Charlie no tenía problema en dejarme en la casa de los Black toda una tarde.

- Ya veo…

- ¿Y tú?, ¿Cuál es tu mejor amigo?

Edward callo un momento y su mirada se perdió en los ladrillos del techo. Lo mire un rato, más que nada contemplándolo, parecía distante, lejos, muy lejos de estar a escasos centímetros de mi cuerpo en pleno tejado de su casa. Mi suspiro lo saco de sus ensoñaciones.

- Sé que tal vez – Empezó, rascándose su cabello detrás de la nuca – lo consideres extraño, pero mi familia siempre han sido mis amigos. Mis hermanos son mis amigos, sin duda alguna, Esme y Carlisle también.

- Parece que compartes un vinculo muy fuerte con ellos… - Reflexione, escondiéndome entre el calor que me brindaba la frazada.

- Si… - Murmuro al viento – eso lo son.

Nos quedamos callados escuchando el viento, mirando las estrellas y enfundados en el calor de nuestras propias frazadas. Trate de entender el final de la explicación de Edward. En ese caso, era muy bueno que tuviese ese tipo de amigos, pero… ¿No tenia ningún modelo paternal?, ¿no consideraba a sus hermanos como tales?, ¿Por qué?. Una gran duda se formo en mi cabeza, y me sobresalte violentamente.

- ¿A que categoría pertenezco yo? – Le pregunte.

El se giro rápidamente hacia mi, me miro, inspecciono mi cara un momento, aterrado por mi pregunta.

- ¿Qué? – Pregunto firme, con demasiada duda en su hablar.

- Que…que soy yo para ti.

Edward siguió con su cara de asombro, me estaba asustando ya que su mueca no se relajaba.

- No… - balbuceo, sin demasiada confianza en si mismo – no… lo sé. – Respondió finalmente.

Recostó su espalda en el techo y cerro los ojos. Lo contemple durante un rato, recién ahí me percate de la poca luz que había. Saque el celular de mi bolsillo y mire la hora. ¡Ya era media noche!.

Me pregunte mentalmente si Edward le preocuparía si durmiese con él esta noche arriba en el tejado, pero su pose de infinita tranquilidad me hizo pensar lo contrario. A la luz de la luna, Edward, parecía un Dios ateneo, muy lejos de algo tan poca cosa como yo.

Puse los ojos en blanco.

Yo era su musa.

Me recosté con cuidado, acomode mejor la sabanas alrededor de mi cuerpo sin que ninguna parte de mi quedara descubierta para despertar en la mañana con cinco mil grados de hipotermia. Los ladrillos, de repente, ya no me parecieron muy dolorosos, si no más bien blandos y flácidos, pero obviamente era acción del sueño.

Inminentemente, quede dormida.


Notas Autora:

+ ¡Otro capitulo más!, si. Bueno, muchos me pedían una 'escenita' Eddi-Bells y aquí la tienen. ¡Espero que haya valido la espera!, por que me hace bastante ilusión que le guste este capitulo, por que a lo menos, me gusto. (¡No saben cuantas veces lo tuve que hacer!

+ Bueno, y pasando a algo más personal, Leí el post de Marieta, y bueno, si lees esto, me gustaría que me digieras que pasa con los rewies de la gente que no esta registrada. La verdad, no sabia eso, y cuando vi que todo los que me habían reweado era gente que tenia cuenta, supe que era verdad. ¿Me puedes decir más de esto por favor?, hace años que estoy en Fanfiction, ¡Pero todos los días sacan algo nuevo!, si quieres, puedes agregarme al msn. (Runningirl (arroba) live (punto) com). ¡Muchas gracias!.

+ Y otra cosa personal, y mi deuda, obviamente, con todos mis lectores.

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