Naruto no me pertenece
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La novia de mi hermana
Capitulo VII
Eran las 5:30 de la tarde, Mikoto estaba algo nerviosa, no sabía que ponerse. Tenía más de 2 años sin salir a una cita, no es que fueran a salir en algún plan romántico ni mucho menos, pero por lo menos era una salida formal y no las típicas reuniones con amigas, que eran a las que estaba acostumbrada.
-¿Por qué no te pones ese vestido rojo vino que te regalamos en tu cumpleaños?, madre –resonó la voz de su hijo desde la puerta.
-¡Itachi!, me asustaste. ¿Crees que sea el indicado?, bueno, después de todo, no sé a dónde me llevara Kakashi –le contestaba mirándolo a los ojos.
-Pues ese vestido será perfecto, es moderno y a la vez elegante, no creo que Kakashi-san te lleve a cualquier parte.
-En eso estoy de acuerdo, él es un hombre de mundo, tienes razón me pondré ese vestido. Oye hijo, no sabía que eras un especialista de la moda –rió bromeando con el pelilargo.
-Bueno madre, en esta vida hay que saber de todo, además de algo me sirve juntarme con Konan, ella me ha enseñado algunas cosas –reía junto a Mikoto.- Ya me voy, diviértete mucho, y no olvides que solo tienes permitido hasta las 12, si llegas más tarde, te castigaremos.
-Si claro, ¿de cuando acá los hijos castigan a los padres?, no tientes a la suerte Itachi, todavía puedo prohibirte salir –lo miraba con ojos de advertencia.
-Adiós madre, salúdame a Kakashi-san –y desaparecía de la puerta en un segundo.
-Niños, como crecen rápido –suspiraba la pelinegra.
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Todavía respiraban agitadas, parecía que habían corrido un maratón. Estaban recargadas frente a los lavabos de los baños, cada una perdida en sus propios pensamientos.
"No lo puedo creer, ¡iba a permitir que ese degenerado me besara!", "¿aunque por qué el haría eso?", "¡ashhhh!, pues obvio para molestar", se contestaba ella misma, todavía sentía su aliento rosando en sus labios, lo peor fue su reacción, en vez de haberle volteado la cara de una bofetada, salió corriendo como una niña asustada, "no quiero regresar y verlo, me da mucha pena", "¡aaaaaahhhhh maldito Uchiha!", gritaba mentalmente al borde de un ataque de ira.
Casi estaba hiperventilando, por poco, a un solo milímetro estuvo de probar esos dulces labios que tanto se imaginaba en sueños, "Naruto-kun me quería besar", casi brincaba de la emoción, "pero, no pudimos", ahora estaba a punto de llorar por la decepción. De repente pensó mejor las cosas, "¿Por qué iba a hacerlo?, se supone que me odia", empezaba a tratar de entender los motivos. "¿Sera otra de sus pruebas?", "no, esta vez fue muy tierno, estaba preocupado por mí, su abrazo fue muy cálido", "eso no era fingido", sus esperanzas resurgían de las cenizas, sabía que su rubio amor no podía hablar en serio cuando le dijo todas esas cosas hirientes, el sentía algo por ella, lo acababa de comprobar, se sentía muy feliz, pero, el pacto que hicieron ella y Sakura, "no, yo quiero estar con Naruto", se entristecía de nuevo la chica.
-¿Pasa algo Hina? –preguntó ya más calmada la pelirosa.
Ahora o nunca, tenía que decidir si continuaba con la idea de su amiga, si seguían con el plan ella perdería a Naruto, pero si le decía a Sakura lo que pasó con el rubio, y que prefería intentarlo con él, la perdería a ella, "¿Qué hago?", se desesperaba a cada momento.
-Hinata, estas muy pálida, perdón por sacarte así, es que… -se detuvo al ver que la pelinegra no estaba escuchando lo que decía- Hina me estas asustando.
"No puedo decirle nada a Saku, al menos hasta que sepa por qué Naruto-kun hizo eso", decidió con el poco razonamiento del que fue capaz.
-Estoy bien Saku, solo me impactó mucho la película –"perdóname, no quiero mentirte, pero no quiero elegir entre ustedes 2".
-¿Segura?, bueno, si es así, menos mal que te saqué de ahí –se tranquilizaba la oji jade.
-Hablando de eso, ¿Por qué saliste corriendo Sakura? –preguntó de pronto, su amiga había corrido jalándola a ella como si la muerte fuera detrás.
-Solo, me puse algo nerviosa, Sasuke…el, mn, tu hermano se estaba poniendo pesado Hina –fue lo que atino a decirle.
-¿Te molestó de nuevo?, ¿Qué te hizo? –otra vez, que ese necio de Sasu no entendía.
-No importa, no es nada grave, tal vez malinterprete las cosas, no es nada, me deje llevar, a mí también me impactó la película –trataba de cerrar el tema, ya no quería darle tanta importancia.
-Bueno, como quieras, pero si Sasu te vuelve a hacer algo dime, y aunque sea mi hermano mayor, lo enfrentare Saku.
Lo que menos quería era que Hina tuviera problemas con Sasuke, aunque el fuera un patán aprovechado, era el hermano de su mejor amiga, y no estaría tranquila si ellos tuvieran problemas.
-No te preocupes Hina, creo que puedo manejarlo.
-Así que aquí estaban, ¿Por qué salieron corriendo? –preguntó su nueva amiga peliroja entrando al baño.
-Karin, no te preocupes, solo nos alteramos un poco por la cinta tan violenta –respondía amable la pelirosa.
-Sí, es algo sangrienta, si quieren vamos a tomarnos algo mientras los demás terminan de verla.
-Buena idea –coincidieron ambas.
Las 3 chicas salieron del baño dirigiéndose a una cafetería que se encontraba en el mismo centro comercial.
-Le mandaré un mensaje a Sasuke-kun, estaba muy preocupado por ustedes, quería venir él, pero le dije que yo me encargaba –sonreía mientras sacaba su celular.
-Que atento –mencionó sarcástica la pelirosa.
-No te cae bien ¿verdad?
-Mn, pues digamos que no somos los mejores amigos –le respondía a la peliroja.- en fin, vayamos por un café –seguían rumbo a su destino.
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De: Karin
"No te preocupes,
solo se alteraron por la película,
los estaremos esperando en la cafetería
que está en el segundo piso, besos!"
Guardó nuevamente su celular después de mostrárselo al dobe, estaba algo frustrado por no haber besado a la molestia de su cuñada, en el mejor momento a ella se le ocurría correr y para colmo arrastrando a su hermana, iba a ir tras ellas, pero la peliroja a su lado lo detuvo y se ofreció ella misma a ir a buscarlas. Lo único que quería era ir y hablar con la pelirosa, pero sabía que tenía que inventar una buena excusa, no pensaba decirle que iba a besarla solo porque le había dado la gana, ella se enfurecería y no volvería a tener otra oportunidad, "piensa Sasuke, que le dirás para que caiga", no podía fallar.
El teme de Sasuke le había mostrado un mensaje, ahora sabía que estaban bien, pero aun así Naruto seguía ansioso, no podía serenarse al saber que había fracasado en su primer intento de acercarse a la oji perla, "no todo está perdido, ella iba a corresponderme, justo como la vez que la enfrente", recordaba. Ese día ella le confesó supuestamente estar interesada en él, claro que sabía que eso era solo parte de su asqueroso juego de conquistar personas, "aun así, puedo aprovechar su disque declaración, tengo que seguir acercándome a ella", una voz lo interrumpió.
-Oye amor, abrázame, tengo miedo –se le colgaba la castaña.
-No tenías tanto miedo cuando te devorabas las palomitas –le recriminaba molesto por su acercamiento.
-Hmp, dobe, ya me aburrí, iré a ver cómo están las chicas –decía el pelinegro poniéndose de pie.
-¡Espera teme!, voy contigo. Matsuri ¿te vas o te quedas? –le dirigía una mirada seria.
-Voy con ustedes –claro que no se iba a quedar ahí sola, además tenía que poner en su lugar a esa mocosa pelinegra.
-Bien, caminen –ordenó Sasuke.
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Ya casi se olvidaba de lo que estuvo a punto de hacer, la plática y su capuccino la habían relajado completamente, todo iba perfecto hasta que sintió una presencia detrás de ella, un olor exquisito que tuvo la oportunidad de disfrutar de cerca cuando estaba en la sala de cine. Volteó con el corazón saliéndosele del pecho, esas orbes ónix la atravesaban nuevamente con todo el descaro del mundo, su cuerpo se estremeció cuando él se sentó a su lado, entre ella y Karin. No podía hablar, bajó la mirada hacia su bebida, tenía la taza tomada fuertemente con ambas manos evitando así que le temblaran. "¿Por qué diablos me siento de este modo?", "debe ser el coraje que me da verlo", trataba de convencerse, "pero, entonces ¿por qué mi corazón late tan rápido cuando me mira?", "¡quiero correr!", estaba asustada, al borde de un desmayo.
No le sostenía la mirada, era una buena señal, por fin estaba debilitando a esa voluntariosa molestia. Ella trataba de ignorarlo, pero por supuesto que estaba equivocada si pensaba que podría hacerlo. Lentamente movió su rodilla rozando la pierna de la oji jade, pudo notar como se sorprendió y bajó aún más la mirada, seguía rozándola quería que lo sintiera, le encantaba verla nerviosa por primera vez.
-No sabía que fueran tan miedosas –se burlaba la castaña sentándose al lado de Naruto, este a su vez se encontraba junto a Hinata. Habían tenido que mover otras sillas para caber todos en la mesa.
-No las molestes Matsuri, esa película hasta a mí me alteró –las defendía la peliroja.
No le extrañaba que la blanda de su amiga las defendiera, lo que la descoloco fue que esa pelirosa bocona no le dijera nada, más bien parecía estar petrificada en su lugar con la mirada agachada, ¿tanto se había asustado?
-A ti cualquier cosa te altera, y dime Hinatita, ¿no te dieron ganas de desmayarte? –la tomó ahora contra ella.
-Ya cálmate Matsuri, estoy harto de estar escuchándote –la reprendió el rubio.
-Solo lo haré por ti mi amor –se abrazaba del chico. Este solo se tensó y se dirigió a la oji perla.
-¿Ya estas mejor Hinata? –la miraba tiernamente, y hasta con preocupación.
-Sí, ya estoy bien Naruto –el seguía atento a como se sentía, eso solo confirmaba lo que ella creía, "si le intereso".
-Me alegra, y ¿tu Sakura-chan? –decía viendo a su cerezo.
Estaba en otro planeta, él lo hacía a propósito, sabía que la quería provocar, y a pesar de ello no podía tomar el control de su cuerpo y enfrentarlo, todo dentro de ella era un caos. A lo lejos pudo escuchar algo que dijo su hermano, aunque no entendió ni una palabra, todos sus sentidos seguían enfocados en el mal nacido que tenía a un lado.
-¡Sakura-chan! –casi le gritó a su hermanita, esta no se movió ni un poco.
Sintió una mano en su pierna, ahora no solo la rozaba, ¡también la estaba tocando!, giro su rostro rápido encontrándose con su expresión tranquila y despreocupada, ahora le acariciaba la pierna de arriba a abajo, deteniéndose en la frontera de su falda, de repente la apretó fuerte, ella solo sintió que todo en su interior se derrumbaba, definitivamente toda su voluntad la había abandonado, no tenía fuerza para detenerlo. Él se le acerco más y le habló sereno.
-El dobe te hizo una pregunta, ¿estás bien, cuñada? –seguía apretándole la pierna, menos mal la pelirosa estaba en ese estado, en otra situación ya le habría quemado la cara con el capuccino.
-S…sí, estoy bien Na…Naruto –fue lo único que atinó a decir, él le liberó la pierna y ella agachó de nuevo la mirada, extrañando el contacto, y a su vez tratando de calmarse.
-Menos mal, ¿Qué quieren hacer ahora?, todavía es temprano, podemos ir a divertirnos un poco –solicitaba el rubio.
-Yo no puedo, tengo una cena familiar, ¡diviértanse por mí! –los apoyaba Karin.
-Que lastima, eres muy agradable –le sonreía la pelinegra.
-Pues yo sí puedo, de hecho, hay una reunión en casa de Temari, por que no vamos –sugería la castaña.
-Suena bien, son más relajadas que las de Sai, ¿tú que piensas teme? –"genial", encontraría el momento adecuado para estar solo con Hinata.
-Perfecto, vamos dobe –lo único que necesitaba era estar a solas con la pelirosa y ahora sin su disque cita, todo sería más fácil.
-Sera divertido –nunca había ido a una fiesta, la oji perla estaba ansiosa por ver qué pasaba en esos lugares.- ¿verdad conejita?
-Si –contestó por impulso, la cabeza le daba vueltas, ya quería salir de ahí.
Todos se pusieron de pie, Sakura se agarró fuertemente de Hinata y se dejó guiar por ella, la pelinegra solo tomo esta acción como otro intento de aparentar y le siguió el supuesto juego a su amiga.
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No dejaba de verse en el espejo, se dejó el cabello suelto y lacio, el vestido le llegaba por debajo de la rodilla, le quedada ajustado al cuerpo como un guante, sin mangas, el escote era ovalado mostrando su clavícula. Quería estar segura de su aspecto, no es que se considerara fea o algo así, pero Kakashi siempre salía con mujeres que eran extremadamente atractivas, más jóvenes, más preparadas, incluso varias eran modelos, "en que estoy pensando, es solo una salida de viejos amigos, contrólate Mikoto", trataba de serenarse. Escuchó el timbre de la casa y enseguida acudió a recibirlo.
Al abrir la puerta lo vio tan impresionante como siempre, con un traje moderno, de un gris oscuro, una camisa blanca y una corbata gris clara, una sonrisa galante y su cabello tan originalmente acomodado como de costumbre.
-¡Hola Kakashi!, solo déjame tomar mi bolso y nos vamos –pedía dándole un beso en la mejilla a modo de saludo.
-Claro, no hay prisa –respondía atento.
Su amiga pelinegra lucia como toda una dama, era bellísima, a pesar de ser un par de años mayor que él, tenía un cutis de colegiala, y un cuerpo envidiable, sin duda esa mujer le atraía bastante, pero ella solo lo veía como amigo así que no quería arruinar las cosas entre ellos.
Mikoto salió ya lista, después de cerrar la casa, el peliplateado la condujo hacia su Cadillac CTS, abriéndole la puerta galantemente.
-Y, ¿puedo preguntar a dónde vamos? –empezó la plática la oji perla.
-Es un lugar nuevo, la comida es deliciosa y el ambiente bastante tranquilo, es un restaurant bar, se llama Katsuya –respondía con la mirada fija en el camino.
-Bien, hace mucho que no salgo. Gracias nuevamente por la invitación Kakashi –le sonreía amable.
-Entonces acostúmbrate Mikoto, esto es solo el principio –le correspondía con otra sonrisa.
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-¡Ya apúrate teme! –apuraba Naruto al pelinegro, este se encontraba fuera del auto para despedirse de Karin.
Habían llevado a la chica hasta un restaurante donde sería la reunión de su familia.
-¡Cállate dobe!, no me presiones –fijaba su atención nuevamente en la muchacha peliroja.
-Hasta luego Sasuke-kun –se despedía acercándose a él para besarlo, el chico se quedó quieto en su sitio recibiendo el beso y correspondiéndoselo. La peliroja tomó más confianza y guio sus brazos hasta su cuello abrazándolo tiernamente, él le tomó sin mucho interés la cintura.
"¡Maldito cerdo infeliz!", se enfurecía de repente la pelirosa, todo el camino no había dicho ni una palabra, estaba tratando de aclarar su mente sin muchos resultados hasta ahora, cuando el puerco de Uchiha bajo a despedir a Karin, ella se les quedo viendo, tenía curiosidad de que haría el pelinegro, grande fue su sorpresa ahora que lo veía corresponderle a su nueva amiga, era de lo peor, "hace apenas un rato iba a besarme a mí, y ni se diga de sus toqueteos", "no cabe duda que solo le gusta jugar con las chicas", no eran celos, se sentía más bien humillada por él, bajó de nuevo la mirada continuando en su búsqueda espiritual, el objetivo: tratar de entender ¿por qué él la ponía nerviosa?.
-Gracias por traerme, ¡me la pase muy bien, adiós chicos! –agitaba su mano Karin mientras se dirigía a la entrada del lugar.
-Adiós Karin –le correspondían el rubio y la pelinegra.
Entró de nuevo al vehículo, menos mal la pelirosa ya no estaba en las piernas de su hermana, ahora iba situada en el centro, seguía con la vista perdida. "Ojala le hayan dado celos", ese beso con Karin había sido un intento por llamar la atención de ella, esperaba haberlo logrado, si la oji jade se encelaba, seguro le reclamaría, así comprobaría si ella empezaba a interesarse en él.
-Siguiente parada, ¡la casa de Temari! –gritaba entusiasmado el rubio.
-Ahora veremos que se siente estar en esas fiestas, ¿estas contenta conejita? –desde hace rato la había notado rara, Sakura era alegre y habladora, todo lo contrario a como se hallaba ahora, esperaba poder animarla.
-¿Qué? –preguntó volteando a verla, ni siquiera sintió cuando Naruto retomó la marcha.
-¿Qué si estas contenta de por fin ir a una fiesta? –le repitió la oji perla.
-Una fiesta, ¿Dónde? –¿que no iban ya a la casa?, lo único que anhelaba con toda su alma era llegar y encerrarse en su cuarto, no seguir pasando más tiempo al lado del chico que tanto la alteraba.
-En casa de Temari, es una amiga de nuestros hermanos, ¿no te acuerdas que estuviste de acuerdo en ir?, lo decidimos en el café –decía sorprendida Hinata, su amiga estaba ida.
-Oh, si es así, pues ya que –comentó como si la llevaran al peor de los lugares de la Tierra.
-Vamos, será divertido, cuñada –la miro de pronto el pelinegro.
-Seguro que si –su tono fue plano, sin ninguna emoción, ni siquiera volteó a verlo.
"Tsk, ¿Qué le pasa?, ¿no me dirá algún sarcasmo, o siquiera un insulto?", se preocupaba por la reacción tan escueta de la pelirosa.
-¡Wao!, miren esas nubes, se avecina una gran tormenta –les avisaba el rubio contemplando el cielo.
"Lo que me faltaba, odio las tormentas", se deprimía más la oji jade.
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El lugar era precioso, sumamente exclusivo y elegante, "menos mal, le hice caso a Itachi", pensaba aliviada, ambos habían ordenado y estaban disfrutando de una charla muy amena.
-Entonces has tenido mucho éxito con la galería, con esas ganancias se podría decir que eres toda una mujer de negocios –la halagaba el peliplateado.
-Gracias, pero solo hago lo que me gusta. Veras, hay muchos artistas a los que les cierran las puertas solo por ser jóvenes y no tener renombre, por eso en mi galería acepto todo tipo de talento –realmente le apasionaba su trabajo.
-Pues entonces tal vez tú puedas ayudarme, estoy buscando algo especial para mi princesa, su cumpleaños esta próximo y quiero algo único y excepcional, ¿crees que entre esas obras haya algo para ella? –cuestionaba interesado.
-Es una magnífica idea, hay variedad de piezas especiales, deberías de darte una vuelta, así podrás elegirlo tú mismo.
- ¿Hatake Kakashi?, ¡no puede ser!, ¿realmente eres tú? –se acercó una chica muy bella, tendría a lo mucho unos 28, de proporciones desbordantes y con un extraño cabello violáceo.
-¿Anko?, ¡vaya!, mírate, luces hermosa –se ponía de pie para darle un fuerte abrazo- ¿Qué haces por aquí?
-Vine con unas amigas, ¡wao, mírate tú!, sigues tan apuesto e irresistible como siempre, los años cada vez te sientan mejor –coqueteaba la chica.
-Gracias, ah, perdona, ella es mi amiga Mikoto –le presentaba a la oji perla.
-Mucho gusto, soy Anko, una vieja ex novia de este casanova. Un consejo, no caigas tan fácil, por lo menos resístete a él otras 2 citas –bromeaba sonriente la joven.
-Anko, Mikoto es mi amiga, no una de mis conquistas –comentaba despreocupado el hombre.
-Entonces es una mujer inteligente. Bueno, los dejo tengo que regresar a mi mesa, gusto en verte Kakashi, y un placer conocerte Mikoto –se despedía retirándose.
-No le hagas caso, no soy tan mal partido –sonreía sentándose de nuevo.
-Es muy bella, ¿Por qué terminaron? –de repente sintió que había sido impertinente- disculpa, no quise ser entrometida…
-Oh no te preocupes, realmente no coincidíamos en muchas cosas, yo soy algo así como un espíritu libre y Anko era algo asfixiante –le respondía tranquilo.
-Pues se ve bastante agradable. –se había sentido algo incomoda, incluso hasta inferior, "solo soy su amiga, eso no cambiara nunca".
-Claro, ahora ya no puede dominarme –empezó a reír- cenemos tranquilos, después hay otro lugar al que quiero llevarte.
-¿A dónde?
-Es una sorpresa –decía misterioso.
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Todos bajaban del auto, había muchos coches estacionados y la música casi sonaba por toda la calle.
-¿Lista conejita? –preguntaba emocionada Hinata, tomando a la pelirosa de la mano.
-Claro –fue toda su respuesta.
-Bien, antes de entrar, solo unas pequeñas sugerencias –se colocaba el rubio frente a la pareja de chicas- nada de alcohol. No acepten sustancias extrañas. No entren a alguna recamara con algún desconocido, no, mejor aún, no hablen con algún desconocido –se corregía- aunque diga ser amigo de nosotros. No acepten bebidas que no estén cerradas, con bebidas me refiero a refrescos o agua embotellada. No se alejen de nosotros, en caso de que llegáramos a separarnos, si alguien las molesta no duden en avisarme a mí o al teme, tengan su celular a la mano por cualquier cosa. Si algún estúpido intenta propasarse díganles de quien son hermanas, ósea mencionen mi nombre y el del teme, si eso no funciona golpéenlos en los bajos y huyan de ahí. No se fíen de nadie aunque sea una chica, si quieren bailar, mn –paso su vista por el cuerpo de ambas chicas- ¡no!, mejor absténganse de bailar, no quiero que despierten pasiones, manténganse sentadas. Si quieren ir al baño con gusto el teme o yo las acompañaremos así que avísenos, espero no olvidar algo más, ¿algo que aportar teme? –le cedía la palabra al oji negro.
-Hmp, creo que es todo dobe, estoy de acuerdo con cada palabra que dijiste –le regresaba la batuta al rubio.
-Bien, ¿entendieron chicas?
"¿Y si mejor nos dejan encerradas en el auto?, seria infinitamente más divertido", pensó Sakura, después de tantas estúpidas prohibiciones, ir a la iglesia a rezar sonaba mucho más excitante. Estos idiotas ¿realmente conectaban la lengua al cerebro antes de hablar?, cada tontería que decían era peor a la anterior. Ahora resultaba que necesitaban guardaespaldas hasta para ir al baño, las nulas ganas que había tenido de ir a esa fiesta ahora eran inexistentes. No se tomó la molestia de contestarle a su bobo hermano.
Las medidas eran algo exageradas, pero de seguro ellos sugerían eso para protegerlas y que no les fuera a pasar algo, a su modo eran hasta cierta parte tiernos, solo rayando un poquito en lo paranoico, pero al fin y al cabo tiernos. Como su amiga no respondió nada, ella se vio en la necesidad de hacerlo.
-Sí, está bien Naruto –aceptaba la pelinegra a nombre de ambas.
No esperaron más, entraron a la casa, era muy grande. Enseguida se dirigieron a la estancia, una rubia de ojos verdes se acercó feliz a recibirlos.
-¡Hola muchachos, sean bienvenidos!, no sabía si iban a venir, ¿estas son sus hermanitas, verdad? –preguntó interesada después de haber saludado a Matsuri y a los chicos.
-Sí, Hinata y Sakura-chan –señalo a cada una- ella es Temari –les informaba a su vez.
-Son muy hermosas, mucho gusto –estrechaba su mano.
-Igualmente Temari –correspondía educadamente la pelinegra- conejita –le susurro a la oji jade dándole un codazo.
-Ah, sí, igualmente –respondió por compromiso.
-Están en su casa, hagan lo que quieran. Matsuri, acompáñame quiero hablar contigo –pedía a la castaña.
-Ahora vuelvo amor –le daba un beso en la mejilla al oji azul y se iba detrás de la rubia.
-¡Hey!, Naruto, Sasuke, ¿Qué hay? –llegaba un chico de ojos cafés.
-¡Kiba! –saludaba el rubio.
Mientras los chicos se distraían con el recién llegado las chicas aprovecharon para alejarse un poco de ellos.
-¿Qué te pasa Saku?, estas muy callada desde hace rato –la música estaba muy fuerte, la pelirosa apenas y pudo atender lo que su amiga decía.
-Estoy bien Hina, ahora vuelvo necesito ir al baño –casi tenía que gritar para hacerse escuchar.
-Pero, Naruto y Sasuke dijeron…
-Se lo que dijeron, no me tardo –interrumpía a la oji perla- regresa a su lado, ahora vuelvo –desaparecía de la estancia.
Hinata regreso cerca de los chicos, se sentó en uno de los sillones que milagrosamente estaba desocupado, un pelirojo de ojos turquesa se acercó a ella.
-Hola, ¿te llamas Hinata verdad? –la sorprendió de pronto.
La joven no respondió, recordó de inmediato lo que Naruto le dijo, no debía hablar con extraños, ya se estaba preparando para golpearlo si él se le acercaba más.
-Ah, disculpa, no quiero incomodarte, me llamo Gaara, voy al mismo colegio que tú, pero yo soy de tercer año, creo que mi prima sale con tu hermano –no paraba de hablar, no quería asustarla.
-¿Eres primo de Karin? –pregunto ya más tranquila.
-Sí, espero no estarte molestando.
-No, discúlpame tu a mí, es que, no…no, estoy muy acostumbrada a hablar con chicos –se sonrojaba levemente- soy Hinata.
-Lo sé, mucho gusto Hinata –le extendía su mano a modo de presentación.
Hacía mucho que no platicaba con Kiba y con los otros chicos que se habían sumado ahora, de repente extrañó a las chicas, se le habían olvidado por un momento, volteo desesperado a todos lados, en uno de los sillones pudo ver a Hinata estaba tomando la mano de un pelirojo, "¿Quién diablos es ese idiota?", no podía reconocerlo, sintió un enojo repentino.
-Teme, ayúdame a buscar a Sakura, yo iré a preguntarle a Hinata, espero que sepa donde esta –no espero la contestación de su amigo, primero iría por la pelinegra, después reprendería a su también desobediente hermana.
-Entonces, ¿tú no estás en el grupo de tu prima? –estaban platicando tranquilamente, de repente sintió que la tomaban del brazo y la levantaban.- ¿Naruto? –vio al rubio con los ojos inyectados de sangre.
-Tenemos que hablar Hinata –y se la llevo sin decir más.
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"¿Por qué?, no sé qué me pasa, solo quiero alejarme de todo", estaba en el piso de arriba, en el balcón de una de las habitaciones, tenía decidido esconderse de cualquier ser vivo en esa casa, "en especial de ti", pensó en el pelinegro, yendo contra toda orden de Naruto, ya disfrutaba en su organismo 3 cervezas, e iba por la cuarta, nunca había bebido, empezaba a sentir los efectos del alcohol en su sistema. Su intensa introspección no la ayudo en nada, aún seguía confundida y sumamente desesperada, las gotas de lluvia se hicieron presentes empapándola de repente, confundiéndose así con sus repentinas lágrimas.
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Genial, esa molestia estaba perdida, ¿por qué era tan cabeza dura?, ¿Qué no había escuchado las claras instrucciones del dobe?, en esa fiesta abundaban hombres que gustosos se aprovecharían de ella, incluido el (por supuesto). Fue al baño que se encontraba en el piso de abajo, de ahí salía un chico que le pareció conocido.
-Ne, Sasuke, ¿Por qué tan ansioso? –si era uno de sus compañeros de clase, Suigetsu, últimamente ese chico había faltado a la escuela, lo sorprendía verlo ahi.
-¿Has visto a la hermana del dobe? –no tenía tiempo que perder, ¡que tal si la habían drogado y estaban a punto de violarla!, se imaginaba una tragedia el como siempre exagerado pelinegro.
-Mn, ¿la hermana de Naruto?, ¿esa chica que es pelirosa? –solo quería molestar al oji negro, por supuesto que conocía a tal chica, hasta sabía que se llamaba Sakura.
-Sí, ¿la has visto por aquí? –empezó a desesperarse.
-Oh, sí, se veía ardiente con esa falda, es muy bella –sonrió pícaramente.
"Tsk, estúpido Suigetsu, ¿cómo se atreve a decir eso?, y en mi cara", le reventaba la bilis, "tranquilízate Sasuke, que te diga dónde está, ve por ella, y después regresa y pártele la cara al pervertido", planeaba.
-¿Dónde está? –hizo acopio de toda su voluntad para no saltarle encima.
-Mn, ¿para que la necesitas? –seguía molestando.
-Que te importa, dime, o me harás perder la paciencia, no querrás verme enojado, ¿créeme? –amenazó.
-Verte enojado, pero si ese es tu estado natural Sasu-chan –reía disfrutando de su broma.
-¡Ya dímelo! –bramó furioso.
-Bien, tranquilo, no queremos perder nuestra bella amistad, ¿cierto? –mencionaba con tono juguetón- la vi subir las escaleras, supongo que estará en el piso de arriba.
-¿Con quién? –se escandalizó en el momento, "¡maldición si la drogaron!", confirmaba sus sospechas.
-Sola, le ofrecí mi grata compañía, pero dijo que lo dejáramos para después.
-¡¿Qué? –gritó.
-Es broma, es broma, solo la vi subir, e iba sola –le repitió- oye Sasuke, ¿y por qué tanta preocupación?
-No tengo porque responderte –se daba la vuelta hacia las escaleras.
-¿Te gusta? –insistía.
-Hmp, claro que no, me preocupo porque… ella es…la novia de mi hermana –el chico solo abrió la boca sorprendido, mientras el pelinegro se alejaba.
"Así que novias, ¡que desperdicio!", suspiró el chico poseedor de unos hermosos ojos violetas.
Buscaba cuarto por cuarto, parecía un poseso. "Tsk, está cerrada", no le importó, empujó con toda la fuerza que reunió, abrió la puerta de golpe, en ese momento transpiraba adrenalina.
-¡PERVERTIDO! –le grito una pareja desde la cama. Cerró con rapidez y se dirigió a las demás. "Nota mental: primero tocare", decidió.
Toco en otra de las puertas, una voz desde adentro le indico que esperara su turno, "depravados, solo a eso vienen, ¿no conocen los moteles?", se enfurecía mas. Llegó a una de las recamaras parecía ser la de los padres de Temari, esta no tenía el seguro, entró cubriéndose el rostro con el antebrazo, se preparaba para escuchar gritos o ver escenas eróticas, pero la recamara estaba sola, completamente apacible, iba a girarse y salir, pero sintió una brisa proveniente del balcón, volteó la mirada y se quedó paralizado.
-Sakura…
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Pues no se a ustedes pero este capítulo me encantó, ya están despertando en la pobre de Saku sus sentimientos dormidos, y ps como verán no sabe ni que hacer con ellos…un adelanto: ¡Se acerca el NaruHina!, ¿quién lo espera?...me dio muxa risa cuando escribía las sugerencias de Naruto para la fiesta jajaja, si mi hermano me ordena algo así, lo pateo y le escupo en la cara (bueno no tan radical. Pero obvio no acato barbaridades)…imagínense al pobre de Sasu de indiscreto de puerta en puerta, jajaja, nada más falto que le lanzaran la almohada!
Eso es todo por hoy, estaba muy inspirada asi ke esto es lo ke salió de mi perturbada mente, ojala lo hayan disfrutado…Adoro sus comentarios, es el mejor aliciente ke pueden otorgarme, en serio muxas grax, espero seguir leyendo sus opiniones, quejas, sugerencias o simplemente ke me digan si la historia sigue gustándoles…
Cuidense muxo, si van a una fiesta de estas, no sean malos llévenme!, me urge una vida social ='(…en serio grax x su apoyo, nos leemos pronto…un abrazote a todos!
