McNair: mortífago sádico, verdugo para el ministerio en sus ratos libres. Un cabrón grandote y malo, que en las DeathEaters Cards de Viking Carrot está para comérselo T.T

Espero que os guste, no digo más.



McNair

El callejón Knockturn es un lugar decididamente malo. Durante el día, brujas decrépitas y con no muy buenas intenciones deambulan por las calles, rodeadas de gatos, esperando su oportunidad para alcanzar al más desprevenido de los transeúntes. Hay que tener cien ojos y una varita a mano, o los experimentados ladrones son capaces de llevarse hasta la ropa que se lleva puesta. Cuando llega la noche, las esquinas de las calles más oscuras se convierten en hervideros de las actividades más ilegales del mundo mágico. Venta de artículos prohibidos, prostitución, maldiciones imperdonables...

Los aurores evitan el callejón en la medida de lo posible, pero no siempre se puede hacer caso omiso y a veces aparecen para disolver altercados de todo tipo. Pero la zona que menos les agrada, y no sólo por el hedor a orín, desperdicios y quién sabe qué más, es la conocida como ''Manzana del Infierno'' por acoger en sus calles a los locales más problemáticos de todo Londres. En el Twitie's se puede conseguir alguna prostituta de las buenas, si se llega a tiempo. Hay bares en los que el whiskey de mayor graduación que existe jamás se termina, y los enviados a San Mungo son pocos, no por falta de alcohol en sangre, sino por estar, precisamente, en el lugar en el que nadie se ocupa de nadie más que de uno mismo.

A Walden McNair le gusta especialmente el Cuerno de Pólvora, porque allí tiene todo a lo que aspira en su vida. Ingentes cantidades de alcohol, todo el sexo que pueda permitirse, y, en la parte de atrás, algún que otro deporte sangriento, de los que le gustan. No se considera un hombre complicado, sino más bien lo contrario. Le gusta el ron fuerte a primera hora de la mañana, afeitarse muy de vez en cuando, y el tabaco negro. Cuando entra en el Cuerno esa noche, la camarera le pega un buen repaso en los dos primeros metros que recorre hasta la barra. Puede que consiga algún trabajito antes del amanecer, o algún indigente al que dedicarle un buen Avada y que nadie buscará después.

- ¿Algo nuevo por ahí, Walden?

El aliento del hombre casi le produce náuseas, pero contesta de todos modos con una sonrisa torcida.

- No hay mucho trabajo últimamente, por desgracia. – y añade, esta vez dedicado a la camarera de furiosos tirabuzones oscuros – Pero espero pasarlo mejor esta noche.

La pobre ilusa no sabe que lo que el atractivo hombre frente a ella tiene planeado es un poquito más peligroso que el sexo. La chaqueta de piel que llega hasta el suelo no oculta sus musculosos brazos, y los pocos botones que están abrochados dejan a la vista un torso esculpido a golpes y una fina cadena plateada que cruza de lado a lado el pecho, y atraviesa los pezones en ambos extremos. No puede evitar un escalofrío de deseo que la recorre de arriba abajo desde su fortaleza tras la barra.

Lo que no imaginaba es que horas después una cadena más larga y bastante más gruesa que la que entrevió en el pecho del mortífago, terminaría dejando marcas en su delicado cuello, hasta romperlo por completo, rodeada de sangre y en una habitación privada del Cuerno de Pólvora.


A los que me leen, muchísimas gracias por seguir abriendo mi perfil al ver una alerta en el correo para ver lo nuevo :) A quienes además de eso, me dejan su opinión con review y besos incluidos - me encantan los besos - requetegracias al cubo por hacerme un poquito más feliz con cada comentario. Y a los que acabáis de leer esto y pensáis que soy una jodida chiflada que sólo escribe cosas sádicas - véase: Dolohov - os diré que sí, soy un poco sádica en lo que a mortífagos se refiere. Y sí, hay que estar así de loco para seguir a Voldemort, o él te volverá loco igualmente.

Gracias por leer,

Isi