*Entrando con una armadura medieval puesta* Emmmm, ¿Hola? Espero que no estén leyendo esto con sus antorchas y tridentes a su lado ¡De verdad lo siento! La inspiración no llegaba... Pero aquí tengo lo que todos anhelaban: "Lujuria" y el dichoso lemmon. Traté de colocarle la mejor trama, un poco de comedia, ternura y, sobre todo, twincest que pude. Es mi primer lemmon después de todo, espero no decepcionarlos.
Como sé que les importa un bledo lo que diga aquí, comencemos de una vez...
Disclaimer:
Vocaloid le pertenece a sus respectivos dueños y los siete pecados capitales, a la Iglesia Católica. Fics sin fines de lucro.
Advertencia:
¿Con decir Lujuria no alcanza? Bueno: es un lemmon, osea escenas prohibidas para menores de edad. Leer bajo su propio riesgo.
Enjoy!
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"Los ocho pecados capitales" (Por Neko C.)
VII Pecado: "Lujuria"
"Porque en el momento que las ropas caen, no hay vuelta atrás..."
Sería una noche tranquila en la casa de la familia Kagamine, o por lo menos esa era la expectativa de los habitantes más pequeños del lugar...
Y es que ese día se conmemoraba el feliz aniversario de bodas de sus padres, por lo que prometieron no causar ningún desastre para que se fueran tranquilos a un lindo fin de semana lejos de ellos -rememorando los buenos tiempos de su matrimonio sin hijos-.
El plan de los chicos para esa noche se basaba en lo simple e inofensivo -sin aplanadoras incluidas-: comprarían una pizza para cenar, verían un par de películas juntos y se irían a dormir temprano. Lo que sucedería al día siguiente lo improvisarían. Entonces se preguntarán a qué quiero llegar con todo esto... pues que ellos son Rin y Len Kagamine; y, por razones de público conocimiento, nada es simple o con un final tan sereno cuando son los protagonistas.
Y es que en el momento que fueron inocentemente a alquilar su deseada película -de terror por pedido de la mayor- el shota cometió la gran estupidez de explicarle la situación a su amigo Gakupo, el dueño del local - y que sabía su mayor secreto-, mientras su hermana elegía el título que deseaba.
Llegaron a su hogar, comieron la deliciosa pizza, hicieron palomitas y se vistieron con sus respectivas ropas de cama. Acto seguido, se dirigieron a su cuarto para comenzar con su noche de cine...
Su cabeza pesaba tanto como las bocanadas de aire que trataba inútilmente de respirar. Ahora entendía la razón de la sonrisa maliciosa que portaba el extraño samurai al entregarle la caja con su pedido. Bueno, desde el principio les pareció peculiar que en vez de la séptima entrega de Saw, el pequeño paquete tuviera un simple DVD pirata con las palabras "Neko Mimi Switch" escritas, aún así se arriesgaron a reproducirla, pensando que se trataba de una simple película para niños. La curiosidad mató al gato, y en su caso los dejó impactados...
Las imágenes explícitas y subidas de tono eran la trama -por así decirlo- de ese rodaje. Tal vez lo más raro era que los protagonistas se veían como sus versiones adultas. Un escalofrío recorrió la espalda de Len, todo eso era demasiado para él, siendo un chico en la edad de las hormonas alborotadas; aparte de contar con su objeto de adoración y deseo sentado justo a su lado. Temblaba bastante nervioso, tanto que casi se atragantaba con las benditas palomitas que se había metido en la boca antes de que el rodaje empezara, por lo que decidió bajar el tazón que contenía el alimento al suelo y no sufrir ningún otro accidente.
Despegó la mirada después de unas escenas, sintiendo al calor invadir todo su cuerpo, para fijarla en su acompañante femenina; que por suerte no lo notó -ya que seguía mirando al televisor-. Mala idea: el pijama -que en ese instante le pareció tan fino y molesto- cambió en su mente por un traje de gato igual al de la actriz principal del video, con ojeras de gato incluidas. Su corazón latía desbocado en su pecho, y comenzó a sentir una molestia en su entrepierna, sabiendo incómodo de que se trataba. Sólo agradecía en silencio que las luces estuvieran apagadas y así su gemela no se diera cuenta del sonrojo que poseía.
— Len... — Susurró ella cuando se comenzó a mostrar los créditos.
— ¡Soy inocente! — Se apresuró a decir el joven levantando sus manos, completamente crispado.
La chica no pudo contener la risa frente a la actitud de su hermano. Trató de romper la tensión comentando lo fingida que parecía la actuación de los actores -aún sin saber nada sobre el tema- e imitó uno de los maullidos presentes en la película.
Muy mala idea: de un momento a otro se encontró tirada en su cama con un jadeante Len sobre ella, alumbrados nada más por la luz que provenía del artefacto electrónico. Sin poder reaccionar del todo, sintió como su gemelo la besaba con desesperación y pasión, completamente fuera de su actitud shota. Abrió la boca, en un intento por decir algo, pero sólo le dio al rubio una oportunidad para introducir su lengua dentro de la misma, algo que el no desaprovechó y comenzó a saborear ese sabor prohibido que desde hace tanto tiempo deseaba.
Se separó cuando la carencia de aire fue demasiada y contempló la figura debajo de él, ardiendo en el deseo. La muchacha fue invadida por el mismo sentimiento al perderse dentro de esos enigmáticos ojos azules, que ahora los tenía frente a ella de una manera que era alcanzada antes en sus sueños. Y es que los dos se tenían esa extraña atracción, sólo necesitaban un pequeño empujón para demostrarlo. Ya le agradecerían a Gakupo después, este instante era para ellos dos...
Sus labios volvieron a encontrarse, pero esta vez de una manera más dulce y cargada de amor. El chico comenzó a bajar hasta el blanco cuello femenino, dejando un ardiente camino de saliva con su lengua. Al llegar a la zona deseada, los besos, chupetones y casuales mordidas no tardaron en aparecer; provocándole unas nuevas y fuertes sensaciones a la rubia, que comenzó a suspirar y jadear fuertemente mientras le despeinaba el cabello. Todo esto era desconocido para ambos, por lo que cada nuevo paso que realizaban era un mundo insólito y placentero hasta límites insospechados.
La necesitad de más se presentó en el cerebro del joven, por lo que delicadamente comenzó a quitar la parte superior del pijama de su hermana. La contempló unos segundos: su plano vientre, el hermoso sujetador amarillo que escondía unos pequeños y adorables pechos, su cara sonrojada ante semejante inspección y sus ojos azules que irradiaban una luz especial, sólo para él. Ella inmediatamente se tapó con sus brazos, completamente avergonzada. Nunca nadie antes había visto su figura con tan poca ropa, y no sabía lo que pensaba su gemelo sobre su cuerpo -muy diferente y aniñado a comparación con la actriz del video-. La besó con ternura frente a su acto de pudor.
— No te escondas. Eres perfecta para mí. — Dijo de manera sensual en el oído de su amada, para después morder el lóbulo de su oreja suavemente, provocándole otro suspiro.
Ella obedeció, dándole permiso a que las manos de Len recorrieran lo que antes había presenciado. Sin perder un segundo, el joven tocó con delicadeza y lentitud, provocándole una serie de escalofríos y pequeños gemidos a la chica -que en su mente a veces se preguntaba si esa mano no era la suya (debido al parecido), aunque sabía muy bien que las propias nunca le darían el placer que estaba sintiendo-. La suavidad de su piel era indescriptible, no se comparaba con nada que hubiera sentido antes. Remplazó pronto las caricias con besos fogosos, pasando su lengua desde el final del cuello, salteándose la parte del sujetador -pero besando levemente la prenda- hasta el vientre de su hermana. Un sabor exquisito sin duda que combinado con el palpitar del corazón de ella; lo volvía una probada del mismísimo Cielo.
Rin se sintió un poco inútil, entonces sus manos temblorosas se dirigieron a la camisa de él, tratando de desabrochar los botones para no estar en desventaja, era su turno de darle placer. Con un poco de ayuda, logró despojar al muchacho de esa prenda y acarició con ternura todo su pecho, notando los músculos desarrollados de su gemelo y apretando ciertas zonas. Era extraño: a simple vista parecía un enclenque, pero al tocarlo se sentía toda su firmeza. Un pequeño gruñido salió de los labios de su amante, haciendo que sus mejillas se tiñeran de un rojo intenso. Por todos los santos, si Len antes como shota le parecía el chico más hermoso de este mundo, en este momento, siendo un semental y con poca luz, era un dios en tierra.
Se levantó un poco y rodeó el cuello masculino con sus brazos, buscando la boca de su gemelo con la propia. Unieron sus torsos desnudos, compartiendo el calor que ambos despedían y sincronizando los latidos de sus corazones, volviéndolos el ritmo de la melodía de su amor. Una fina capa de sudor comenzó a cubrir sus cuerpos, que se fusionó inmediatamente; todo era tan placentero, tierno y cargado de amor.
Una pequeña angustia invadió sus mentes por unos segundos: ambos eran hermanos, gemelos, el reflejo distorsionado de un espejo, y estaban iniciando un camino sin retorno al mismo infierno. Incesto: prohibido, repudiado, inaceptable, tabú, pecado. Pero, si eso era tan malo ¿Por qué rayos se sentía tan correcto? Ese no era el momento de preguntar; ya aclararían sus incógnitas ante el Creador o, en su defecto, el Ángel Caído.
Aprovechando la posición, el joven torpemente comenzó a luchar con el cierre del sostén, una batalla que le tomó más tiempo del pensado. Cuando al fin éste cedió, volvió a recostar a la chica, deslizó la prenda - que fue a parar a un destino incierto- y miró deleitado los pechos al descubierto de ella. Se llevó uno a la boca y masajeó el otro con su mano, rodeando con su lengua la aureola y mordisqueando casualmente el erecto pezón; mientras que pellizcaba el otro, procurando no desatenderlo. Los gemidos ante ese contacto no tardaron en aparecer, intensificándose a cada segundo. Su voz lo excitaba de una manera que nunca pensó, y sintió como el calor y la excitación se concentraba en su virilidad.
La muchacha volvió a hacer de las suyas, acariciando el pecho de él, decidiendo aventurarse un poco más. Bajó el pantalón del rubio con facilidad, dejándolo solamente con sus boxers; y tocó sus caderas, muslos y por último, su entrepierna, notando la dureza del miembro de su hermano bastante asombrada, recibiendo un pequeño jadeo. Estaba nerviosa, pero quería pensar que podía provocar las sensaciones que el chico le estaba haciendo sentir. Lentamente recorrió toda su extensión y metió sus manos dentro de la ropa interior tomando este entre sus manos y lo masturbó lentamente, sonriendo satisfecha al haberle arrancado algunos gemidos y suspiros a su amante.
En tanto, Len le siguió el juego, despojándola también de la parte inferior del pijama y admirando las pequeñas bragas que ocultaban el tesoro más precioso de la rubia. Masajeó su intimidad arriba de esa prenda, sintiendo la humedad que provenía de esa zona y contemplando la cada de placer que tenía ella. Ambos eran inexpertos, por lo que cualquier reacción que pareciera favorable, la festejaban internamente. Extrajo la prenda con cuidado, deslizándola suavemente por las finas piernas de su gemela, dejando que acompañara a todas las demás en el suelo.
Acto seguido, metió con cuidado uno de sus dedos dentro del sexo de la rubia, escuchando un fuerte gemido y provocando que ella abandonara su labor, arqueara su espalda inconcientemente y hundiera las uñas en su espalda; producto del placer. Decidió entonces colocar otro dedo, con un poco más de esfuerzo debido a que Rin era un poco estrecha; y los comenzó a mover lentamente, imitando una penetración, al mismo tiempo que acariciaba el clítoris. Los gemidos en su oreja lo animaron a acelerar el movimiento, además de que la tarea se volvía más simple debido a los líquidos que emanaban de su cuerpo.
La joven estaba nublada por el placer, aunque sabía que si continuaba así pronto tendría un orgasmo; pero no quería todavía llegar al éxtasis, no sin él...
— Len... para... por favor... — Pronunció difícilmente y entre jadeos la chica.
Él obedeció y la miró a los ojos bastante confundido, en tanto lamía los dedos que había sacado de la intimidad de su hermana -más por curiosidad por saber su sabor que para causarle más excitación-. Entendió en un segundo lo que esa mirada quería expresarle: ya era hora. Un poco asustado dejó que ella le quitara su última prenda, quedando como su madre los trajo al mundo.
Con un tierno beso, se acomodó entre las piernas de la joven y acercó su miembro a la entrada virgen de su gemela. No tuvo que entrar mucho para encontrar la barrera de pureza, con una mirada interrogante volvió a mostrar su inseguridad sobre el asunto. Después de ver otra afirmación en los orbes azules, aplicó más fuerza para romper el himen y declararla de su propiedad. Las sábanas blancas no tardaron en mancharse con el color de la sangre y el pecado.
Rin sintió parecía que la habían partido en dos -además de escuchar un lejano rumor de alas revoloteándose-, era algo que nunca había sentido en su vida. Trató de apaciguar la molestia cerrando los ojos y aferrándose firmemente a la espalda del rubio, pero aún así no pudo evitar que algunas lágrimas se escaparan. Preocupado, el joven besó sus labios para tratar de calmarla.
Después de que la muchacha se acostumbrara un poco, él comenzó a moverse lentamente dentro de ella. El dolor fue sustituido con cada moviendo en un fuerte placer, que no tardó en expresar en gemidos y jadeos; además de suplicarle que aumentara la velocidad. El chico no se hizo de rogar y aceleró la marcha, haciendo con más fuerza cada envestida que fue acompañada por un movimiento de cadera de la rubia. Encajaban perfectamente, era como si hubieran sido diseñados el uno para el otro, pareciéndose a las piezas de un rompecabezas.
Pronto encontraron el ritmo correcto para su danza de amor, llenando el ambiente de sudor, gemidos y los nombres de cada uno. El muchacho volvió a atender los pechos de su amada con una mano mientras con la otra seguía estimulando el clítoris. Rin de un momento a otro extrañamente comenzó a maullar perdida en el mundo de placer que le proporcionaba su hermano, en tanto buscaba la boca de él y arañaba suavemente su fuerte espalda y despeinada su cabello.
No tardó mucho en llegar al clímax, arqueando su espalda y gritando el nombre de su gemelo. Al sentir los espasmos del orgasmo de ella, Len se introdujo lo más profundo que pudo, dejando que las paredes femeninas apretaran su virilidad. Todo eso fue demasiado para él, por lo que también se encontró con su límite; expresándolo en un furioso ronroneo. Un extraño y delicioso calor húmedo vibraba en la intimidad de la chica, sabiendo que su hermano se había corrido dentro suyo. Jadeó un poco y volvió a besar sus labios, sin tener idea que hacer. Por alguna extraña razón se sentía llena y completa. Lo miró a los ojos y por un segundo juró que si la voz que le pronunciaba "Te amo" de manera tan tierna no era grave y masculina, habría creído que su propio reflejo le estaba hablando.
Salió con cuidado de ella, procurando no causar más daño, y se desplomó a su lado en la amplia cama, perdiendo las fuerzas inmediatamente después de semejante actividad. La rubia aprovechó el momento para tapar a ambos con las sábanas y utilizó el pecho de su amante como almohada, dibujando serena círculos imaginarios en éste, mientras él acariciaba amorosamente la longitud de su espalda. Toda la habitación estaba impregnada de sus aromas combinados, un perfume extravagante y exquisito que les llenaba los pulmones de paz y alegría.
Cayeron en los brazos de Morfeo abrazados cariñosamente e iluminados por el brillo del televisor que continuaba encendido, ante la angustiada mirada de sus Ángeles de la Guarda, si es que ellos no les habían abandonado al cerrar el pacto con el Diablo al unir sus cuerpos.
Las consecuencias no estaban presentes en sus mentes ahora, sólo podían pensar en la suavidad de sus pieles, los latidos de sus corazones volviéndose uno y el amor que se profesaban...
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2610 palabras, ¿Eso es bueno o malo? Como sea, hora de contestar reviews:
Shadow Shaw Phantom: ¿Tienes un peluche de Doraemon? ¡Mí querer! Me alegra despertarte tantos sentimientos contradictorios, y si: la fama para mí es una completa molestia. Qué buena frase, se me había olvidado, debí de haberla usado. Vaya, lo que uno aprende de la vida de sus lectores en los reviews, provoca mucha calidez y placer al tener tan estrecho vínculo *Sonrisa boba* (Me estoy desviando del tema, ¿No?). Pues si es víspera de navidad, ¡Jo, Jo, Jo! -Risa de Papa Noel- espero que hayas disfrutado tu regalo. El súper secreto y especial octavo pecado llegará un poco tarde, pero te prometo que llegará a casa antes de Navidad (¿?). ¿No te parece un poco irónico que hayas llamado a mi Tabla de Pecados divina? No sé, delirios míos seguramente. Te diría más cosas, pero ya me fui al carajo y tengo que responder más comentarios.
Yuna: Lástima que no pude cumplir con tus fantasías, y creo que es porque Mothy es un compositor genial y tiene ideas asombrosas; yo me recargo más en lo sentimental que en las acciones. Además, tengo aún grabadas las palabras de mi profesor de Economía con fuego: "El que actúa como le dicen sus libros de economía tratando de obtener el mayor beneficio posible, siempre se termina gastando todo ese dinero en psicólogos y drogas por la depresión que poseen. El verdadero objetivo de una persona al crear un negocio debería ser en realidad, como todos: SER FELIZ." Me guié por esas palabras y por eso salió tan melancólico. Espero que sepas comprender y me des tu mejor crítica de este capítulo, la aguardaré ansiosa.
Paoo-chan: Por alguna extraña razón FF borra tu nombre de mi viñeta al escribirlo tal cual es. Raro, ¿No? Escribiría lo mismo que le dije a yuna, pero puedes leerlo de ahí y me ahorro todas las palabras (sin tratar de parecer mala u ofensiva, sólo estoy algo perezosa).
Miyako Hyuuga1912: Una nueva lectora, ¡Bienvenida! Me alegra que te hayan gustado. Pues... aquí está la actualización, ruego me perdones si tardé más de la cuenta...
Isa-chan: Pues, la fama es una moneda de dos caras, y yo tampoco les sigo mucho el hilo, así que la mayoría de las cosas son inventadas por mí, no creo en realidad que todos sufran. Me mareé un poco con tu vida, pero pienso que puedo responderte 3 cosas: me pasaba lo mismo cuando compartía computadora con mi hermana (por suerte ella vive lejos y ya no debo preocuparme); el ego es natural en cualquiera, pero aunque te bajen, tienes que levantarte y tratar de mejorar cada día más ¡Yo confío en vos!; y me comeré las uñas impaciente hasta que llegue el lunes y te dignes a subir el nuevo capítulo.
Bien, me despido con un pequeño anuncio: el último pecado tal vez tarde un poco más en ser publicado, y no es porque me falte inspiración (es más, ya tengo la mitad escrito), sino porque no rendí satisfactoriamente en la universidad y ahora me estoy arrastrando en el fango, tratando de levantarme y redimirme. Seguramente esté subido para este jueves (o se me dé la loca y mañana esté listo para su deleite).
Para que no se mueran de la duda, les dejaré una pista: de algún modo, relaciona se relaciona con todos los pecados...
¡Un abrazo desde Argentina! Ah, ¡Y feliz día del padre!
Neko C.
