Nya… nya… nya…
*banderita blanca*
Vengo en son de paz! Onegai shimasu, no me maten!!!!!
Hoi, hoi! Ya sé que hace mil que no escribo, pero es que entre ésta historia, "From my point of view", un one-shot que preparo de Death Note, mi drabble (creo que es un drabble XD) de Death Note "Era sólo un juego", y, entre otras cosas, el desafío-crossover-regalo de navidad de Hikaru-chan… (Eso, además de que me llevé matemáticas y lo pasé con ocho, pero no pude usar Internet hasta terminar de rendirla, y además tengo problemas de conexión T___T)
Star: ¬¬ baka…
¬¬ Callate… O.O Mira, el capi 2 de la segunda temporada de Junjou Romantica! *señala a lo lejos*
Star: *w* DONDE??!! *sale corriendo al horizonte muy al estilo shoujo*
XD
Bueno, he aquí el capi… con un par de sorpresitas!
Muwahahahahah!!
7. Principio del viaje
Había escuchado cosas sin sentido antes, se había sentido solo y desamparado, y aún muchas otras cosas…
Sabía exactamente que quien se encontraba frente a él también había sufrido mucho su infancia a causa del trabajo de sus padres y de su hermano mayor, quien parecía dispuesto a arruinarle la vida a quien se cruzara por su camino.
Naruto se quedó quieto, expectante; demasiado nervioso y asustado para moverse. Sasuke continuaba mirándole a los ojos, con aquéllos suyos negros y profundos, y la respiración de ambos se mezclaba en el poco espacio que había entre ellos.
El rubio tenía el cerebro hecho un nido. ¿Sasuke Uchiha, el chico frío que se sentaba junto a él desde principios de año, aquél que jamás le había dirigido otra mirada que no fuera de desprecio y altivez, y quien había rechazado a las chicas más hermosas de la academia estaba… realmente estaba tan cerca de…
…él?
No, era imposible. Definitivamente, se hallaba sumergido en una dimensión paralela. Quizá tantas horas de pesado trabajo los habían matado finalmente, o estaba alucinando. Lamentablemente, un temblor que le recorrió toda la columna vertebral le hizo darse cuenta de que no se trataba de un sueño, una alucinación, ni nada por el estilo… mas no descartó la posibilidad de encontrarse en otra dimensión.
Entonces, los cables de su cerebro engancharon puntos, y logró deshacerse de aquel inquietante estado inmóvil. Con un movimiento quizá un poco brusco, retiró las manos y se paró, haciendo que el Uchiha cayera hacia atrás. Supo inmediatamente que, de haberse tratado de una situación normal, no habría podido soltarse del pelinegro tan fácilmente, pero en cuanto la luz de un auto que pasó los iluminó, Naruto vio fugaz y claramente el rostro de Sasuke, en el que se reflejaban claramente el rendimiento, el dolor y el arrepentimiento.
Instantáneamente se dio cuenta de algo más: su rostro estaba sonrojado completamente, y éste hecho no parecía haber pasado desapercibido frente a los ojos del Uchiha. Él también se paró, pero con más lentitud y gracia.
Otra vez, sin fuerzas siquiera para respirar, el rubio se apoyó contra la pared, temblando de pies a cabeza. ¿Dónde habían quedado su valentía, su energía, su optimismo? ¿Dónde estaba en ése instante el Naruto Uzumaki que todos conocían, el que nunca temía enfrentarse a cosas desconocidas y que se quejaba constantemente ante las dificultades, en lugar de quedarse callado?
No supo responderse a sí mismo, y sintió que todo le daba vueltas. Supo que Sasuke estaba otra vez cerca, pero que mantenía de su cuerpo unos buenos centímetros. ¡Diablos! Pensó. ¿Por qué Kakashi-sensei tenía que haberlo elegido justamente a él?
Sasuke acercó su rostro aún más al de él, hasta que sus narices casi chocaron. Naruto cerró los ojos con fuerza y bajó un poco la cabeza. No podía moverse, sus piernas no le respondían y, por alguna razón, una parte suya no quería irse de allí… definitivamente, se encontraba en una dimensión desconocida.
El pelinegro tomó una gran bocanada de aire y luego, soltándolo todo suavemente, suspiró:
-Lo siento.
El rubio abrió los ojos de golpe, impresionado, e inmediatamente después Sasuke lo tomó del codo y lo arrastró fuera del callejón, hacia la luz. Lo soltó, dio media vuelta y, saludándolo con un gesto de la mano, se fue a su casa.
Y, aún luego de haberse dado una ducha en su casa y haber descansado durante unos instantes, no pudo dejar de darle vueltas al asunto.
Sasuke Uchiha no podía estar realmente enamorado de él por un par de razones:
Primero y principal, por el simple hecho de que era un chico. ¡Es decir, ambos lo eran! Porque… ¿lo eran, cierto?
Segundo problema, ¿cómo podía el gran Sasuke perseguir a Naruto Uzumaki? No, demasiado raro…
Y tercero, pero no menos importante… estaba Hinata. Tal vez hacía poco que la había notado, pero se sentía bastante atraído por ella, y aún pudiendo estar con el Uchiha (este pensamiento le dio escalofríos), no la dejaría por nada ni nadie…
Notó a Shikamaru algo nervioso cuando se sentaron frente al televisor a ver una película a la que ninguno de los dos prestó demasiada atención. El pelinegro estaba absorto en sus pensamientos, ligeramente pálido y parecía tan cansado como si acabara de correr una maratón.
Naruto, por su parte, temblaba de vez en cuando, y perdió el apetito antes de acabar su primera ración de ramen. Definitivamente, se estaba volviendo loco.
Todo parecía dirigirse hacia la misma dirección, tanto en la casa de éstos dos, como en las de otros conocidos. Pero, por supuesto, ninguno de los dos se enteró de esto…
El colectivo (n/a: autobús, ómnibus, como sea que le llamen en su país o provincia ^^) avanzaba rápidamente por la autopista, mientras el sol entraba por las ventanas, produciendo un extraño efecto junto al aire acondicionado que había logrado un ambiente casi frío en el interior.
Naruto se había quedado dormido con la cabeza apoyada en el vidrio. Roncaba audiblemente y un hilillo de baba caía de su boca. A su lado, Shikamaru charlaba en voz baja con Neji, quien estaba sentado atrás con Rock Lee. Éste miraba por la ventana con aire ausente.
Unos asientos más adelante, Hinata y Ten Ten leían en silencio una revista, haciendo la segunda varios comentarios sobre ésta en voz baja. En el último lugar, Kiba le lanzaba miradas fulminantes a Shino Aburame, uno de sus compañeros de clase quien se limitaba a ignorarlo y a jugar con un pequeño escarabajo que estaba parado en la punta de su dedo. Ésta era una de sus pequeñas mascotas, mientras las demás descansaban en un frasco con agujeros en la tapa en su regazo.
(N/Shino: ¬¬ tiene nombre, se llama Hitmonchan)
(N/a: ¿ése… no es el nombre de un pokémon que aparecía en alguna de las primeras temporadas?)
(N/Shino: ¬¬ se llama Hitmonchan… T____T)
(N/a: claaaaaaaaaaaaro… O.o kowaiii…)
Todo parecía calmado y apacible… Habían tenido la "suerte" (como había resaltado Kiba para buscar un lado positivo en cómo habían quedado los lugares) de terminar en un transporte diferente al de las fans número uno del príncipe emo del hielo (n/Star: supongo que se darán de qué pelirrosada estúpida y qué rubita creída hablamos, ¿no?), quien lamentablemente sí estaba con ellos, en el primero de todos los asientos y solo, para ser exactos. Leía tranquilamente un libro, y hasta parecía más distante de lo normal.
Todo parecía apacible. Kakashi-sensei, uno de los dos sensei encargados para ése colectivo, se sentaba en el otro asiento del frente, junto con Gai-sensei, quien no paraba de hablarle a pesar de que éste no lo escuchaba. No es que hiciera mucho en realidad. Se limitaba a leer su libro Icha-Icha en silencio, sin hacer ruido alguno.
Tanta calma y silencio parecían demasiada perfección para un viaje… Y lo eran, cosa de la cual se dieron cuenta en cuanto pusieron un pie en el centro recreativo tropical de la familia Ootori y se encontraron no sólo con los alumnos de la academia Ichigo (con quienes ya sabían que compartirían su estancia) sino también con un grupo inesperado y casi indeseado que también estaría allí…
-¡¿AKATSUKI?! –aulló Kiba en cuanto los alumnos de uniforme negro con nubes rojas bajaban del autobús.
-Ettoo… -murmuró Hinata, nerviosa. Gaara y sus hermanos estaban parados muy cerca de ella, y el pelirrojo no le quitaba la vista de encima.
-Anno… Según la directora, se ha decidido que compartamos también nuestra estancia con algunos alumnos de la correccional Akatsuki, así se pueden reintegrar con más facilidad –explicó Kakashi-sensei. –Bueno… creo que las presentaciones…
-Ah, sí, para eso estoy yo –apareció una joven vestida con un corto vestido de verano en color verde claro, aunque llevaba una insignia en el pecho con el escudo de Akatsuki: un fondo negro con una nube roja. Tenía el pelo negro casi hasta los hombros, los ojos oscuros y un par de orejas de gato, también negras. Le tendió una mano a Kakashi-sensei, quien estaba pasmado. –Mucho gusto, soy Ktyuza, la consejera de Akatsuki –sonrió, y el sensei le estrechó la mano. Se soltaron antes de que ella continuara: –Como verá, no todos los alumnos están aquí, sino los que han sido seleccionados… -explicó. Los mencionados se pararon en fila, y ella los fue señalando mientras decía sus nombres. – Aquí están Konan (una chica de pelo azul y una flor blanca), Pain (uno de pelo anaranjado), Deidara (pelo rubio y largo, pero… ¿era un chico?), Zetsu, Kisame (O.o ¿Por qué su piel parecía azul?), Kakuzu, Hidan (con ésa apariencia de psicópata…), Sasori, Tobi…
-¡YAY, KONICHIWA! –gritó éste, saltando de la fila y sobresaltando a todos.
-¡Regresa a tu lugar, baka, un! –le espetó Deidara, golpeándolo con fuerza en la cabeza y arrastrándolo a su lugar.
-… y, finalmente… -Ktyuza hizo caso omiso de la interrupción. –Ah, sí, acá están… -otros dos bajaron del colectivo. Uno era alto, con ojos rojos y pelo largo y negro, y la otra era rubia, más bien bajita y con ojos azules. Se unieron a la fila, ella colgada del brazo del otro. –Ella es Starmon Asakura, y él…
-¡Itachi! –gritó Sasuke, en estado de shock. De hecho, todos los de Konoha lo estaban. Ningún alumno había olvidado el día en que Itachi Uchiha había sido expulsado: salía humo del laboratorio (producto de varios extraños componentes que se mezclaron al romperse sus contenedores), la asistente de la profesora de química gritaba como loca mientras la directora intentaba hacer que ésta recapacitara, la policía retuvo a Itachi sin que éste se resistiera en lo más mínimo, mas tampoco había algún atisbo de culpabilidad en él.
Y sin mencionar que el rostro de su hermano menor era una pintura viva del terror y la decepción… justo como en ése momento. Con la clara diferencia de que el odio y el enfado también estaban presentes esta vez.
-¡BAKA! –aulló Sasuke, antes de lanzarse contra su hermano. El movimiento fue tan imprevisto, que nadie alcanzó a detenerlo, excepto…
-¡Un paso atrás, niño bonito! –exclamó Starmon con tono insolente. Se había parado entre los Uchiha el instante anterior a que el menor lograra golpear al otro, y la rubia le había dado un puntapié lo suficientemente fuerte para que cayera de espaldas al piso, junto a Naruto y Shikamaru.
Obviamente, Sakura e Ino (junto con las demás fanáticas del pelinegro) corrieron a toda velocidad hacia él.
-¡Sasuke-kun!
-¿Estás bien? ¿Te hiciste daño?
-¡Ah, su labio está sangrando!
-¡Zorra! –le gritó Ino a la otra rubia. – ¿Por qué le hiciste eso?
Inmediatamente se calló, y un escalofrío la recorrió ante la fría mirada de desprecio que le dirigió Starmon. Ésta miró luego a Sasuke, que estaba ahora sentado y la fulminaba con odio.
-Aléjate, él es mío –le espetó la rubia al morocho. Instantáneamente después, la consejera se le acercó a éste último.
-¿Te encuentras bien? –le preguntó, ofreciéndole su mano para ayudarlo a pararse. Éste la tomó y ella sonrió antes de darse vuelta hacia sus alumnos, mas su tono fue muy diferente cuando volvió a hablar… -¡STARMON MIRAGE MYSTIC ASAKURA IMBERS!
-Wow, ése sí que es un nombre largo –murmuró Kankuro, y Shikamaru y Naruto dejaron escapar unas risas mudas.
Ktyuza caminó hacia la fila de uniformes negros con paso pesado, y todos ellos se apartaron un paso hacia atrás, temblando de pies a cabeza. En cuanto vieron que se acercaba a la más bajita del grupo, ninguno disimuló más y todos (excepto Starmon, claro está) se alejaron cuanto pudieron de ambas, sin perder su dignidad.
-Dime, Asakura –siseó la consejera cuando estuvo cerca de ella. Su color de ojos era ahora un rojo intenso, y su carácter había cambiado completamente de un momento a otro. -¿Qué fue lo que hablamos antes de venir?
-N-nada de p-p-prob-blem-mas con los m-más p-pequeño-os, ¿cie-ciert-to? –tartamudeó ella.
-Muy bien, ¿y entonces?
-N-no s-se repet-tirá, K-Ktyuza-neko-c-chan…
-¡Muy bien! –se dio vuelta, otra vez con los ojos oscuros y una gran sonrisa en el rostro. -¡A armar los grupos!
Naruto arrojó su bolso sobre la cama y se recostó boca arriba sobre ésta. Había sido asignado a la cabaña 13, mas no sabía aún con quienes más estaría. Enseguida entraría el resto por esa puerta…
-N-Naruto-kun –suspiró Hinata en cuanto entró y vio que el rubio estaría en su grupo.
-¡Hinata-chan! –la sonrisa que esbozó Uzumaki fue enorme, e inmediatamente se abalanzó sobre su amiga (¡para abrazarla, digo! No estarán pensando en… lo que sea que estén pensando XD).
Ayudó a la morocha a dejar su valija bajo otra de las camas y hablaron hasta que diez minutos después la puerta volvió a abrirse.
-Ah, k-konich-chiwa, S-Sasuk-ke… -dijo la Hyuuga, otra vez completamente sonrojada.
-Konichiwa… -respondió él, apenas moviendo los labios. Naruto no lo saludó.
El Uchiha observó con cuidado cada detalle de la habitación. Había tres camas alineadas una al lado de la otra a la izquierda de la puerta, y otras tres de la misma manera a la derecha. En la primera fila, al centro, estaban las cosas de Naruto, y a un lado de ésta las de Hinata.
Sin ningún problema, e ignorando a los otros dos que estaban sentados sobre el lecho del rubio, Sasuke se sentó en el que estaba al otro lado de Naruto y empezó a acomodar un par de cosas en la mesita de luz.
Pasaron en silencio otro rato más, hasta que Sobaku no Gaara entró. Esta vez, nadie se molestó en saludarlo, y él tomó su lugar en la cama más alejada de la puerta, enfrentando a la de Hinata. Simplemente se sentó allí, con las piernas cruzadas como los indios (n/a: gome, así nos decían cuando estaba en salita de cinco años) y mirando a la pared.
La tensión en el aire era casi palpable, y sólo se acentuó aún más cuando la puerta se abrió por última vez.
-¿Eh? Genial, el niñito otra vez… -gruñó Starmon, sin despegarse del lado de Itachi. Éste, como siempre, se mantuvo en silencio.
Naruto sintió un escalofrío en su espalda. ¿Por qué esa chica le resultaba conocida? Ésta, sin siquiera mirar a los otros, acomodó sus cosas en la mesita de luz de la cama enfrentada a la suya, e Itachi hizo lo propio con la que estaba frente a la de su hermano.
-¿Piensan quedarse así todo el día? –los reprendió Kakashi-sensei al entrar. –Tenemos que reunirnos con el resto, así que apúrense.
Dicho esto, desapareció tras una puerta al fondo del cuarto, la cual no habían notado antes.
-Oh, ¡kuso! –murmuró Starmon. –Parece que tendremos un espía de bolsillo…
La puerta se abrió una vez más, revelando a la consejera de Akatsuki. La rubia se estremeció ligeramente a pesar de que el rostro de Ktyuza mostraba una inmensa sonrisa.
-¡Konichiwa, mina-san! –dijo, mirando a los otros cuatro. Les enseñó una hoja de papel con lo que parecía ser un horario. –En quince minutos nos reuniremos todos en la puerta del comedor, y les explicaremos detalladamente en qué consistirá éste viaje. Cada grupo tiene a un sensei asignado, así como también un cronograma propio y a uno o dos miembros de Akatsuki… En lo posible, les pediré que se arreglen o tomen una ducha –señaló la puerta contigua a la que había desaparecido Kakashi (¿de dónde salían tantas puertas?) –, ¿de acuerdo? Ah, y una cosa más –agregó en un tono sombrío con los ojos rojizos una vez más, mirando ahora a sus dos alumnos. –Que quede claro: de ser por mí, ustedes habrían terminado en grupos separados y más aún, en unos muy diferentes –miró fugazmente al menor de los Uchiha. –Pero, lamentablemente, tuvimos que hacer un pequeño cambio en cuanto a la cabaña de Zetsu –rodó los ojos, otra vez oscuros. – ¿Por qué dejaron que ése chico trajera a su perro?
-¡Ay, no me digas que hay un perro acá! –se quejó Starmon.
-¡Ey, no hables con ése tono de Akamaru! –le espetó Naruto. – ¡¿Qué tienes en contra de los perros, güerita?!
Varios gestos se produjeron a la vez: Ktyuza suspiró, Hinata se sonrojó y entrelazó los dedos de las manos, Sasuke fulminó con la mirada primero al rubio y luego a su hermano, Starmon hizo lo mismo con el rubio luego de soltar un bufido, y Gaara e Itachi… pestañearon.
-Primero que nada, no me llames güerita, pequeño –le espetó la de ojos azules. –Y segundo, no tengo NADA en contra de los perros… Yo misma tengo un golden retriever GI-GAN-TES-CO llamado Alexander. Me quejaba porque… bueno… –gota de sudor. La bajita estaba sentada en el medio de su cama, rodeándose las rodillas con los brazos. Inclinó la cabeza a un lado y torció el gesto antes de responder. –Lo que pasa es que… por culpa de mi olor, es muy común que los perros se me abalancen encima –se encogió de hombros –; cosa que odio, ya que siempre me dejan su olor –hizo una mueca de asco.
-Igual, creo que Akamaru va a gustarte, Star-chan –rió Ktyuza. –Es lo que tú llamarías… Un perrito de bolsillo.
-Y lo que Zetsu llamaría un "pequeño aperitivo" –agregó ella en un murmullo, mirando a otro lado, aunque fue lo suficientemente audible para que Ktyuza recordara qué era lo que iba a decir en un principio.
-Bueno, como decía antes de que me interrumpieran –fulminó con la mirada a la joven, y ella sonrió –, créanme, después de todo lo que ustedes dos hicieron, yo ni siquiera habría permitido que vinieran, pero… -puso los ojos en blanco. – ¿Qué se le va a hacer? Ahora, asegúrense de mantenerse bajo control durante nuestra estadía, ¿de acuerdo? –volvió a mirar a los otros cuatro. Fulminó a los dos mayores con la mirada y agregó en un tono más bajo: –No quiero a ningún herido grave o no mientras estemos aquí, ¿escucharon?
Y dicho esto, pegó el itinerario en la parte interior de la puerta y se fue.
-¿A qué se refiere con lo de "ningún herido grave o no"? –preguntó Gaara, sin perder su tono frío.
Starmon rodó los ojos, pero sonrió altivamente.
-¿Tienes alguna idea de por qué nos enviaron a ésta correccional, mapache? –preguntó, reparando en el grueso delineado del los ojos del chico. Él entrecerró los ojos sin apartarle la mirada. –Itachi-kun, como ellos ya saben –señaló a los otros tres con un gesto de la mano –, fue expulsado de Konoha por casi asesinar "accidentalmente" –remarcó la palabra haciendo también las comillas con las manos –a una profesora.
Aunque el aludido mantuvo el silencio, la rubia se dio vuelta tan rápido como si hubiera dicho su nombre, y le sonrió. A su vez Sasuke, al parecer harto de la situación, tomó ropa limpia de adentro de su bolso y se dirigió al baño. Instantáneamente escucharon el agua de la duchar correr.
-Mientras que yo, por otra parte… -canturreó Starmon, pestañeando repetidas veces. Le aparecieron orejas y cola de neko de color negro.
En ése instante, Kakashi-sensei salió de su cuarto. Llevaba ropa limpia y su pelo parecía un poco más peinado, aunque como siempre estaba parado…
-¿Donde está Sasuke? –preguntó, viendo a todas partes. Naruto y Hinata señalaron el baño. –Oh, ya veo…
Observó la situación: el rubio y la morocha, sentados sobre la cama del primero, parecían sumidos en sus pensamientos; Itachi hojeaba una revista, mas le lanzaba miradas furtivas a Hinata y a la espalda de Starmon; Gaara y la rubia no se quitaban la mirada de encima. El primero, enfadado. La segunda, divertida.
-Muy bien… Hace bastante que no te veía Itachi –dijo el sensei, intentando calmar la situación. -¿Cómo te ha ido?
-Bien –respondió él secamente, casi sin mirarlo.
-Ya veo… -se dio cuenta de la rubia, cuya cola de neko se movía nerviosamente tras ella. –Un placer –le dijo, al parecer sonriendo. –Mi nombre es Hatake Kakashi.
-Ah, konichiwa, Kakashi-sensei… -sonrió. Luego torció la mueca, y los ojos le brillaron. –Creo que nos hemos visto antes, ¿cierto? Yo soy Starmon Mirage Mystic Asakura Imbers… O sólo Starmon Asakura, es lo mismo –se encogió de hombros.
Él se lo pensó un segundo.
-¡Ah, ya recuerdo! –golpeó la palma de su mano con el dorso del otro puño. –Estudiaste dos años en Konoha, ¿cierto? Pero claro, han pasado como cuatro años…
-¡Ajá! Y en ése entonces usted era el profesor de… -intentó hacer memoria. – ¿De qué era Itachi-kun? –le preguntó.
-De Lengua, creo –respondió él sin levantar la vista.
-¡Cierto, cierto! Supongo que sigue en ése puesto, ¿nee?
-Hai. Simplemente me cambiaron de clase –Kakashi-sensei se encogió de hombros. –Ahora estoy con éstos –y señaló a Naruto y a Hinata con el mismo gesto que antes había usado Starmon.
¿Cómo podían mantener una charla así? Es decir, un profesor tan reconocido como lo era el de pelo plateado y una joven metida en la correccional más peligrosa y estricta de todo Japón. Naruto no la veía ni pies ni cabeza a la situación, aunque, después de un segundo, se recordó que tampoco tenía mucho sentido que estuvieran en ése lugar en tales épocas del año.
-Etto… K-Kakash-shi-s-sense-i –dijo Hinata tímidamente, parándose junto a él. –Et-to… N-nos dijer-ron q-que ten-níam-mos q-que reuní-nirnos c-con el rest-to aho-ora…
-¡Oh, la Hyuuga tiene razón! –soltó Starmon.
-¿Cómo supiste que se apedilla así? –le preguntó Naruto.
-Bueno, es que, con ésos ojos… -la rubia no completó la frase y miró al reloj que tenía en la muñeca izquierda. Se quedó helada durante unos segundos.
-Star-chan… –la previno Itachi, con un ligero cambio en el tono de voz.
-¡NO PUEDE SEEEEEEEEEEEEEEEEEEEER! –gritó ella, haciendo caso omiso. Se paró de un salto, y se puso a aporrear la puerta del baño. -¡APÚRATE, TEME! ¡YA TENDRÍAMOS QUE HABER LLEGADO CON EL RESTO!
-¡Espera un segundo, baka! –le gritó desde adentro Sasuke.
-¡¿A QUIÉN LLAMASTE BAKA, NIÑO BONITO?! –y con éste comentario, Star entró al baño y cerró la puerta tras ella, dejando a todos (menos a Itachi, quien parecía acostumbrado a esto y simplemente se alisó el frente del uniforme al pararse) de piedra.
-¡Suéltame! ¡Que me sueltes te digo, pervertida! –se escuchaba la voz del pelinegro.
-¡O te callas o te callas, teme! –le contestó la rubia. Dentro también se escuchaban varios golpes, como si algo parecido a la mitad de las cosas del baño fueran estrelladas pesadamente contra ago duro y hueco, además de contra las paredes.
-Etto… ¿Kakashi-sensei? –preguntó Naruto, que miraba la puerta al igual que el resto (excepto Itachi, como ya dije, que ahora parecía estar revisando los cajones de la mesita de luz de su hermano).
-¿Nani? –preguntó el sensei.
-¿No debería detenerlos?
-Etto…
La puerta se abrió de un golpe, haciendo que las bisagras chirriaran peligrosamente, y la bajita salió del baño con paso duro, arrastrando al menor de los Uchiha del cuello, ignorando los gritos y quejidos de éste para que lo liberara.
-¡Andando! –gritó ella por sobre su hombro, y los demás la siguieron con dificultad fuera de la cabaña hasta donde estaban todos reunidos, frente a la playa artificial.
Allí había una enorme fogata, que parecía ser la única fuente de luz (¿en qué momento se hizo de noche? O.o). Los demás grupos estaban alrededor de ésta, y los miraron llegar. Deidara, quien era el más alejado del grupo, les preguntó en voz baja cuando Starmon de alejó lo suficiente de Itachi:
-¿Qué, otra vez se puso de los nervios por estar llegando tarde? –y el morocho simplemente asintió. -¡Diablos! Parece que yo tenía razón… ¡Así que de ella fue que Sasori-danna se volvió tan impaciente!
…………….
O.o
…
STARMON MIRAGE MYSTIC ASAKURA IMBERS!
Star: *aparece en chibi por un rinconcito* era necesario que recitaras TODO mi nombre completo? *NOTA: tiene un tomo del manga "Junjou Romantica" en las manos y un libro de Usami Akihiko bajo el brazo (para quienes no lo conocen o no les gusta el shonen-ai o el yaoi, NO INTENTEN AVERIGUAR QUÉ MANGA ES)*
POR QUÉ APARECISTE EN MI CAPÍTULO, BAKA??!!
Star: mira quién habla! ¬¬
No me mires así! Sabés MUY bien que la diferencia está en que yo metí a mi versión anime en la historia, a Ktyuza Hatake, no a MI MISMA!!
Star: y bueno pero… yo soy algo así como tu versión azratniana, no?
Etto…
Star: XP jaja, mada mada dane!
BUWAAA, YA CALLATEEEEEEEEEEEEEEEE!!!
*chasquea los dedos y ambas desaparecen*
