CAPÍTULO 7

Castle y Beckett se fueron para comisaría, no sin antes ir a por unos cafés. Cuando llegaron a comisaría, Javier les miró con la misma cara del otro día y Beckett le levantó una ceja en señal de amenaza para que no se le ocurriese abrir la boca.

-Buenos días chicos, ¿Qué tenemos?

-Hemos descubierto que la mujer nos ha mentido acerca de la coartada. No estaba en el Starbucks de la Quinta Avenida.

-Bien, Castle, ¿te vienes?

-¿Lo dudabas? ¡Me apunto!

Los dos se fueron con el coche de Beckett a investigar la sospechosa y sacarle una coartada real.

Mientras iban en el coche, Castle no podía dejar de pensar en que se acercaba el cumpleaños de Beckett y aún no tenía claro que regalarle.

"Una joya queda muy pretencioso y muy pijo, un regalo común muy vulgar…" se rompía el coco pensando, pero ninguna idea se le vino a la cabeza.

La miraba mientras tenía la vista clavada en el tráfico y pensaba como podía llegar a ser tan perfecta. La perfección en persona.

-Castle, ¿Qué demonios estás mirando? – dijo ella en señal de incomodidad.

-Eh…mm… tienes un poco de rimel en el pómulo, deja que te lo quite.

Le pasó el dedo por la mejilla, aunque no hubiese nada. Le tocó la piel, era tan fina…

-Ya está.

-Gracias.

Al terminar de investigar a la mujer, se fueron para comisaría. Castle le dijo:

-¿Quieres que vayamos a un chino a comer?

-Mejor nos la cogemos para llevar, hay mucho trabajo y quiero terminarlo antes de hoy.

Al coger la comida, se fueron para allí a comer. Ryan y Esposito se fueron para casa a comer ya hacía rato.

-¿Y ahora que hacemos con tanta comida? – dijo Castle.

-Tu tienes mucho buche, así que seguro que te la terminas, comilón.

-Ja-ja, tus bromas siempre tan graciosas y oportunas.

-¿A que si? – y le lanzó los bastoncillos mientras sonreía.

Mientras comían en silencio, Beckett pensaba, y mucho. No sabía lo que sentía por Castle, si era algo solamente profesional o también era personal… tenía muchas dudas, y eso le carcomía la cabeza muchas noches. Después del tiroteo y de que él le dijese lo que sentía por ella, no había tenido el valor de contarle la verdad. Muchas veces pensaba que había hecho lo correcto, pero muchas otras pensaba que no. "Algún día va a tener que pasar algo…"

Mientras tanto Castle pensaba en el regalo.

-¡Ya lo tengo!

-¿El que tienes Castle? ¿Ya sabes quien mató a Rose?

-Emm… no.

Efectivamente, ya sabía que le iba a regalar a la inspectora Beckett por su cumpleaños.