jejeje muchas gracias nuevamente por su comentarios, aproposito esta vez intente hacer el capitulo un poco mas largo de lo que nolmalmente los hago :P. sin mas espero que les guste :P

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los personajes usados en este fic son propiedad de masashi Kishimoto, yo solo los uso para hacer esta historia y entretenerme, y intentar entretener a los lectores:P

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El chico solo se quedo estático pensando, la verdad es que como era tan pequeño e ingenuo no entendía absolutamente nada de lo que el zorro le decía, pero si entendía que eso que el zorro dijo que se llamaba amor, era lo que se sentía al querer a algo o alguien y se dio cuenta de que él sentía amor por una cosa –entonces, yo siento amor por algo- dijo el chico mientras le mostraba una sonrisa inocente al zorro que estaba dentro de él. –no me digas que te enamoraste de esa…- alcanzó a decir el zorro ya que no pudo continuar porque el chico se le adelanto diciendo. – sí, me enamore…del ramen- dijo el chico haciendo que al zorro le saliera una gota gigante en la parte trasera de su cabeza, ya que no entendía cómo era posible que ese chico fuera tan estúpido, pero bien en el fondo sentía que ese chico sería una gran persona, y que le hacía sentir a gusto. Algo extraño en un demonio. Después de reírse de esto el zorro le dijo que debía dirigirse de nuevo a los bosques de la aldea, ya que se estaba haciendo tarde y las estrellas ya se comenzaban a asomar. El chico le hizo caso y comenzó a levantarse del asiento en el que estuvo sentado al momento de comenzar su conversación con el zorro.

Se dirigió lentamente a los bosques para llegar a su ahora hogar y ver que le tenia preparado su sensei para esa noche ya que sabia que el entrenamiento seguirá aunque fuera de noche o de día. Mientras caminaba se fijaba que las pocas personas que pasaban por la calle que iba lo quedaban mirando con su típica cara de odio, eso ya no le afectaba en lo absoluto al chico, así que siguió su camino sin preocuparse nada.

Una vez llego por fin a la cabaña se quedo ahí mirando el lugar donde él y la chica estuvieron comiendo unas pocas horas atrás, haciendo que se pusiera triste, aunque después reacciono como por si solo al escuchar la voz de su sensei. –ok mocoso, no pienses que es hora de descansar, aun te falta mucho para ser fuerte- le dijo al chico para que este se parara y volviera a salir a entrenar, sabía que debía hacerle caso a sus sensei si quería volverse fuerte.

Salió tranquilamente de la cabaña, se dio cuenta de que ya era completamente de noche y no se podía ver absolutamente nada, el chico por instinto quiso regresar a la cabaña ya que le daba miedo la negra y silenciosa oscuridad que rodeaba al bosque. –Mocoso, eres una basura- dijo el zorro intentando darle ánimos a su manera al chico, cosa que logro ya que el chico paro su retroceso y salió dispuesto a demostrarle a su sensei que no le temía a esa densa oscuridad. Cuando salió por completo de la cabaña comenzó a darse cuenta de que en verdad no estaba totalmente oscuro, ya que sus ojos comenzaron a acostumbrarse a la oscuridad haciendo más fácil la visión y si a eso le sumamos que junto a las estrellas y luz de la luna alumbraban el bosque haciéndolo un escenario un poco tenebroso según el chico, pudiera ser casi completamente visible. –q-que quiere que haga ahora sensei- hablo el chico, esperando la respuesta de su sensei. –esta vez entrenaremos resistencia, así que quiero que como calentamiento hagas 100 flexiones de brazos- dijo su sensei, cosa que alegro al chico ya que él estaba acostumbrado a hacer ese número de flexiones, porque cuando estaba aburrido o solo en su casa se dedicaba a entrenar un poco para lograr ser algún día el hokague de esa aldea. Pero lo que siguió el no se lo esperaba. –jajaja mocoso, no creas que te lo voy a poner tan fácil…antes de comenzar quiero que aprendas estos sellos que te voy a enseñar, son fáciles no creo que te cuesten mucho aprenderlos- dijo a lo que el rubio apareció al lado de la puerta que encerraba a su actual sensei, el lo miro y vio que el zorro comenzaba a acercarse a las rejas para dejarse ver por completo. –Bien mocoso, los sellos son…- y ahí fue enseñándoselos mientras el chico veía muy interesadamente lo que hacia el zorro.

Mientras esto sucedía en los bosques de la aldea oculta de la hoja, en la misma aldea pero en una mansión muy elegante se encontraba una pequeña que se veía bastante feliz, algo muy extraño según su familia, ya que ella siempre está con la mirada baja y nunca hablaba. Pero esta vez se notaba más decidida, feliz y con su mirada al frente y una disimulada sonrisa en sus labios. La familia no le tomo mucha importancia, cosa que por primera vez no le preocupo a la pequeña, ya que solo tenía tiempo para pensar en aquel chico de ojos azules que le había ayudado, alimentado, y guiado hacia su "hogar". Aun no sabía porque, pero cada vez que recordaba la cara del chico sentía un calor en su cara haciendo que se sonrojara, pero eso no le desagradaba, se sentía bien al pensar en él, después de cenar simplemente fue a su habitación se baño en el baño de su cuarto, que en vez de eso parecía una casa solo para ella. Se vistió para dormir, pero había algo diferente en esa noche a las demás…era que a la chica se le veía una hermosa sonrisa en su rostro sonrojado, mientras se acomodaba para comenzar a dormir y tal vez soñar con aquel chico que la hacía sentir tan especial. Con estos pensamientos la pequeña niña fue yéndose sin darse cuenta a un mundo donde todo lo que no podía lograr hacer la realidad, lo hacia él. Un mundo donde solo esta ella y aquel chico de hermosos ojos azulados, pensaba ella. Así es…estaba en el mundo de los sueños, ya que por fin después de mucho tiempo, tenía el placer de volverlo a verlo, ya que desde que supo que debía hacerse fuerte porque debía ser la heredera de su clan, no podía tener sueños muy bonitos, en todos estaba ella y su padre entrenando y entrenando, sin nada más que hacer, sus sueños mas bien parecían pesadillas, pero aquel día era distinto, ya que pudo encontrar una fuente de confianza en la cual apoyarse. Y era aquel chico…

Mientras la chica se dormía pensando en el chico que ahora era el que le robaba el sueño, este mismo chico era entrenado por su sensei, ya habían pasado alrededor de una hora entrenado los sellos, hasta que el chico pudo aprendérselos y dominarlos. –bueno mocoso, ahora quiero que hagas los sellos en el orden que te enseñe- le dijo el zorro, para que el chico procediera a hacerlos. El chico le hizo caso y fue haciendo sellos en el orden en los que su sensei le había dicho, una vez termino levanto la voz diciendo –shinsei na juuryou no jutsu (jutsu de pesos sagrados)- al terminar de decir el nombre de la técnica el chico comenzó a sentir que su peso se hacía cada vez más grande hasta llegar al punto en que sus pies no resistieron el peso y cedieron al piso, se sentía realmente pesado, así que como pudo le hablo a su sensei. –se-sensei para que se-servía esa técnica- pregunto casi sin respiración al sentir tanto peso en su cuerpo. –esa técnica mocoso, servía para que tu cuerpo pesara 3 veces lo que pesaba antes de hacerla- dijo, y por fin pudo entender ese peso sobre natural sobre él. –bueno mocoso ahora empieza a hacer las cien flexiones de brazos- dijo serio, solo mostrando su voz ya que él no podía salir al exterior.

El chico se reincorporo como pudo y comenzó a hacer lo que su sensei le había mandado, le costaba pero eso indicaba que su sensei lo estaba tomando enserio, de verdad quería hacerlo fuerte, así que con esos pensamientos comenzó a darse ánimos a el mismo, ya que si no lo hacía terminaría muriendo. Una vez incorporado completamente, se puso en posición para comenzar su riguroso entrenamiento.

Empezó haciendo una flexión pero al hacerla sentía como sus músculos se forzaban de sobre manera generando un fuerte dolor en sus brazos. Pero esto no lo detuvo, el estaba decidido a hacerlo aunque quedara muy lesionado.

Mientras el chico estaba dando todo de sí para lograr ser fuerte, en una parte de la aldea de konoha, para ser más exacto en la residencia de los uchihas, se comenzaba a desarrollar una de las desgracias mas horribles que podía haber sufrido esta familia, estaban siendo atacados por un joven de alrededor de 13 y 14 años. El joven portaba con una espada tipo anbu, su cabello era de un color negro, también llevaba un chaleco estilo anbu, este tenía unas manchas de sangre, tal vez de sus inocentes víctimas, pero lo más sorprendente era que sus ojos estaban rojos y en el centro habían tres aspas que iban desde el centro hasta el exterior que giraban con una gran rapidez, eso quería decir que aquel chico poseía el Mangekyu sharingan, eso lo hacia un familiar de la familia uchiha. Como era posible que alguien fuera capaz de matar a las personas que pertenecían a la misma familia. Tendrías que estar literalmente loco para hacer algo como eso. El chico, seguía matando a su presas por así decirlo ya que al que veía pasar por al frente lo mataba sin remordimiento, las ultimas personas que había matado parecían ser sus padres ya que lo único que sabían hacer mientras eran matados por su al parecer hijo, era preguntarle el porqué de este acto, pero él no los tomo en cuenta y dio su golpe final, para así acabar con la vida de sus padres, pero él no se había dado cuenta de que justo en el momento del último golpe apareció un pequeño que se le parecía mucho, tenía el pelo completamente negro, llevaba un chaleco del mismo color pero tenía una insignia en la parte trasera, que daba a conocer que pertenecía al clan uchiha, aquel clan que acababa de ser desecho por uno de sus integrantes, la diferencia de este chico era el tenia sus ojos completamente negros, aparte de que los tenía bastantes abiertos, por la simple razón de ver que su hermano acababa de matar a sus padres. el chico al no poder aguantar más cedió al piso, por el miedo, la tristeza y la duda que albergaban dentro de él. Una vez pudo tomar valor comenzó a preguntarle en susurros a su hermano el porqué de lo ocurrido, el hermano mayor pudo escuchar uno de esos susurros y le contesto. –Sasuke, la razón por la que mate a este clan es solo para probar mi nuevo poder, el máximo poder que un uchiha puede tener…ese poder se llama…Mangekyu sharingan…ellos no merecían vivir, ellos no fueron capaces de luchar contra este poder.- el chico al escuchar estas palabras, lo único que gano fueron preguntas y más preguntas. ¿Qué era ese poder del que hablaba su hermano?, ¿Por qué tenía que probarlo matando a su familia?, ¿Qué era lo que le había sucedido a su hermano para que fuera capaz de hacer un acto tan repugnante? Mientras intentaba buscarle respuestas a sus preguntar, su hermano se ponía en posición para atacarlo. Una vez puesto en posición se dirigió a toda velocidad a su hermano que estaba arrodillado en el piso, lo tomo por el cuello de su chaleco, y lo estampo contra la pared de la casa en la cual se encontraban, para después ponerle su katana en el cuello. El chico por su parte no se había dado cuenta hasta que fue capaz de sentir una cosa fría que estaba muy cerca de enterrarse en su cuello. –Sasuke…esta vez te dejare vivir, pero la próxima vez que los veamos quiero ver que te hagas fuerte, ya que si no, no voy a dudar en matarte, además… ¿no quieres vengar a este clan?...- sin decir más le pego al chico en el cuello para dejarlo noqueado, y después dirigirse a la salida, encontrándose en una sombra un poco más alta que el. –Ya terminaste con tu hermano- dijo la sombra con una voz que demostraba que era de una edad mayor a la del joven de ojos rojos. –si, ahora solo falta que se haga fuerte y se llene de odio- dijo tranquilamente mientras continuaba su caminata hacia las afueras de la aldea.

Mientras estos hechos tan terribles por parte de los uchihas y felices por parte de la chica sucedían en la aldea, un chico que se encontraba por los bosques por fin estaba por acabar las 100 flexiones que su sensei le había dicho que hiciera. Iba en la flexión numero 99, solo le faltaba una pero la verdad era que ya no le quedaban fuerzas, ya tenía los músculos literalmente molidos. Después de unos segundos logro hacer por fin su ultima flexión, se paro como pudo ya que al sentir su peso multiplicado por 3, se fue al suelo nuevamente, no le quedaban fuerzas. –Jajajaja- se rio el zorro en su interior. –por lo que veo has quedado un poco cansado después de la resistencia en tus brazos…pero no creas que esto acaba aquí, son recién las 11 de la noche y tienes que todavía dar 3 vueltas alrededor de konoha- dijo para terminar y aclararle al chico que el entrenamiento aun no terminaba, el chico al escucharlo le dieron ganas de quedarse tirado ahí y no continuar con su sueño que era quizás imposible. Pero solo lo pensó ya que se paro nuevamente y como pudo comenzó a trotar para poder terminar las 3 vueltas y poder irse a dormir, ya que tenía sueño. Mientras caminaba su sensei le hablaba hacer de la técnica de los pesos. – ¿Quieres saber cómo manejar esta técnica a tu gusto?- le pregunto al chico, a lo que el asistió mientras intentaba seguir trotando. –como te has dado cuenta, aumenta el peso de tu cuerpo…pero en este caso aumentó por tres…ahora te enseñare a aumentar lo mas, para cuando te acostumbres a este peso.- dijo el zorro para después detenerse un momento y proseguir. –para aumentar el peso, lo que tienes que hacer es hacer los mismos sellos pero agregarle al jutsu las palabras "agaru tame" así los pesos subirán por dependiendo del número en el que pienses…y para quitar los pesos, cosa que te recomiendo que lo hagas solo si tu vida depende de ellos, debes anteponer la palabra "kai" en el jutsu- dijo para terminar su explicación.

Después de la enseñanza el chico siguió su camino para poder terminar pronto su arduo entrenamiento. Cuando llevaba una vuelta ya estaba casi muerto del cansancio, no podía mas, disminuyó la velocidad para intentar descansar, pero escucho la voz del zorro que le decía que no debía rendirse, y intento regular el ritmo de nuevo, después se dispuso a pensar en otra cosa que no fuera el dolor ni el cansancio que estaba sintiendo, y lo que más le extraño fue que lo primero que se le vino a la cabeza fueron imágenes de la chica que había conocido hace unas horas, se preguntaba, como estaría o porque cuando lo llamo se metió tan rápido a su casa…el chico la encontraba un poco rara, ya que de repente estaba de los mas bien y al otro estaba completamente roja, pero lo que más se le hacía extraño era que se sentía bien al ver ese tipo de reacción en ella, pero como era muy chico aun, y un poco torpe, no lo entendía, solo deseaba que esa chica se sintiera bien, y lo había logrado hace unas horas atrás. Se sentía bien al haberla ayudado, además que ella era una de las dos personas que no lo trataban como un monstruo.

Y así siguió pensando en la chica y en las pocas cosas buenas que habían sucedido en su vida, y no tomar en cuenta el dolor de sus músculos, hasta que por fin había terminado de dar las 3 vueltas, y era el gran momento de volver a la cabaña y poder dormir después del gran entrenamiento que tuvo durante ese día, primero aprendió a controlar el chakra, después había prendido a caídas a subir un árbol sin usar las manos, solo chakra. En parte se sentía feliz ya que aunque solo llevaba un día, se sentía más fuerte y con más ganas de seguir adelante, aunque eso es por el lado positivo ya que por el otro, había terminado el día completamente cansado y con sus músculos hechos trisas. Pero sabía que eso le esperaba al querer ser fuerte. Y eso no era lo único que le había pasado, ya que conocía a una chica con ojos de luna según el chico, pero él no lo tomaba por el lado amoroso sino por el lado entretenido, la chica lo había hecho sentirse bien. La verdad es que él deseaba poder verla de nuevo, aunque cuando la viera no sabría que decirle…ya que como se había dado cuenta esa chica era de una familia muy prestigiosa, su casa más bien parecía un castillo era gigantesca según el chico, él pensaba que a la chica no lo dejarían juntarse con él, como lo hacían los padres de los demás chicos de su edad. Siempre cuando pasaba por al lado los padres le decían a sus hijos que no debían acercarse a ese demonio, por que los podía matar, el chico después de un tiempo no le preocupaba ya que se había acostumbrado a todo eso, aunque nunca supo la razón hasta que su actual sensei le dijo.

Después de haber caminado por el bosque y haber llegado a la cabaña sin darse cuenta ya que estaba hundido es sus pensamientos se dirigió muy lentamente a su cama y se acostó para poder recuperar un poco de energía para el próximo día, ya que puede que sea uno más difícil que el de este día, una vez acostado fue durmiéndose lentamente con una sonrisa.