Poder Oculto
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Capitulo 7. ¿Qué es lo que quieres?
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Iba directo hacia mí en picado y pude ver sus patas terminadas en gigantescas garras afiladas.
Casi podía sentirlas desgarrarme la piel.
El miedo nuevamente me paralizó en mi lugar sin posibilidad de moverme, de escapar.
En ese momento pensé en quien había mostrado mucho interés en mí bienestar: el rostro cubierto de Kakashi me miró fijamente como diciéndome que todo estaría bien.
Luego hice lo único que tenía sentido: me cubrí con las manos, esperando el golpe.
De pronto todo fue oscuro y…
No pasó nada.
Estaba preparada para el golpe, sin embargo éste nunca llegó.
Tras unos segundos de esperar con mis brazos cubriéndome y los ojos cerrados fuertemente, me atreví a ver lo que ocurría.
La visión me dejó momentáneamente boquiabierta. De alguna manera, el primero se interpuso delante de mí, tapando el ataque del segundo.
¿Quién lo diría? Un murciélago gigante me había defendido de un ataque de muerte segura.
Obviamente yo sabía lo que era, pero al principio no lograba distinguir nada (N/A: lo sabe quien leyó el capítulo anterior al perder mis lentes, recuérdenlo) y no estaba segura de lo que veía, pero cuando llegó la segunda sombra, pude verlo con claridad; eran dos murciélagos: uno con aspecto calmado pero imponente y el otro amenazador y con deseos de matar.
Inmediatamente la voz irritada del segundo se hizo oír:
- Maldición Kirushie, quítate de mi camino – ordenó con impaciencia mientras trataba de quitarlo de en medio.
- No lo haré, Kureshi. No te dejaré hacerle daño.
- ¿De qué demonios hablas? – espetó con furia renovada el aludido. Estaba comenzando a perder la paciencia mientras contraía sus garras del cuerpo magullado de quien me había salvado.
Escuché como se quejaba un poco, y debo decir que me preocupé. Después de todo me había salvado la vida, pero no entendía el porque.
El murciélago de ojos rojos se movió de forma que quedamos de frente a él. Instintivamente volteé a ver a quien hacía llamarse Kirushie: tenía una gran herida cerca del pecho y sangraba profusamente, pero él ni siquiera se inmutaba por aquello.
Confundida, miré hacía delante. El murciélago me miraba con un brillo distinto, como dispuesto a matarme con solo pensarlo, como si yo le hubiese ordenado al otro que me protegiera.
- Maldita sea – soltó con furia mi agresor – ¿no me digas que la has marcado?
Como si supiera lo que pensaba, sus ojos rojos endurecieron su mirada pero no me observaban a mí sino a…
- ¡Kuso Kirushie! – Bramó – ¿Cómo dejaste que pasara esto?
- No tengo porque darte explicaciones, además no… - comenzó a defenderse el primero, pero lo interrumpió de nuevo.
- ¿Qué demonios te pasa? ¿Acaso eres imbécil? ¡No puedes hacerle esto al clan! ¿Qué dirán los demás? ¡Maldición!
- Si tanto te importa el clan, más te vale que les digas lo que hice. Te recuerdo que para eso vivimos y lo quieras o no yo lo eh elegido, hermano. – Finalizó cortando de pronto el creciente enojo en él.
Sus ojos rojos lo miraban fijamente y yo también. Luego de unos momentos de observarlo, me quedé boquiabierta de nuevo; no sabía si era efecto de aquella oscuridad o mi cabeza estaba de mal en peor conforme pasaban los minutos pero en su pecho sólo había sangre. No había herida alguna.
- No importa cuanto tiempo pase, jamás pienso hacer lo que tu haz hecho ahora. Eres una vergüenza para nosotros, quienes aún defendemos el honor del clan y por lo tanto no mereces llamarme "hermano". – Soltó con frialdad.
- ¡Quien da más vergüenza eres tú Kureshi! – espetó de pronto el insultado. Su voz había adquirido un extraño tono de frialdad que me asustó. - ¿Es que acaso no lo entiendes? Si no lo haces, ya sabes cuál es tu destino. Estarás dentro de quienes no han cumplido con el voto sagrado del clan y todo por un simple mal entendido. – se detuvo mientras su respiración se tornaba regular. Luego continuó – Francamente no entiendo que es lo que buscas con eso, pero si sólo te queda la muerte…
- ¡Entonces la recibiré con gusto, con los brazos abiertos antes de marcar a una humana asquerosa como ella! – soltó con una furia contenida.
Se abalanzó directo hacía mí con una velocidad más fuerte que antes, dispuesto a enterrarme sus filosas garras y esta vez nadie se interpuso en su camino.
Porque no hubo necesidad.
A pocos centímetros de mí, el murciélago se detuvo como si mi cuerpo tuviese un escudo invisible el cual rechazaba su ataque.
Pude ver enojo e impotencia en sus ojos a escasos centímetros de los míos.
No lo entendía y al parecer tampoco él. Su desconcierto hizo reír a quien me había defendido.
- ¡Kuso! ¿¡Qué demonios has hecho!? – Bramó enfurecido el murciélago sin posibilidad de avanzar un milímetro más.
Y en apenas un segundo, quedó en el suelo con su hermano sobre él. Los ojos ámbar dentelleaban con furia y triunfo.
-Ahora escúchame: deberás disculparte porque resulta, querido hermano que al tener la misma sangre no importa lo que hagas o a quien mates, porque tanto tú como yo…
- ¡Silencio! ¿Cómo te atreves a hacer algo así? Jamás lo haré, JAMÁS ¡¿ME OYES?!. ¡Nunca serviré a esa humana!
Aquello me dejó en shock. ¿Servirme? ¿A mí? El corazón me latía dolorosamente en el pecho mientras trataba de analizar aquella información. Pero decidí no creer nada, después de todo no sabía en quien confiar.
Ambos se levantaron, viéndome fijamente: uno con respeto y el otro con ira. La verdad no sabía lo que pensar en esos momentos, pero luego la cabeza comenzó a darme vueltas y pude escuchar la voz de esa niña de nuevo:
"Ellos eran mis mascotas, mis amigos… Ahora son los tuyos. Cuídalos bien así como yo lo hice alguna vez."
Su voz sonó como un eco en las últimas palabras y luego se desvaneció. Enfoqué bien y aún seguían mirándome fijamente con sus ojos brillantes.
- Espero que no le hayamos causado muchas incomodidades – dijo el dueño de los ojos ámbar – mi nombre es Kirushie y el es mi hermano Kureshi. Somos Demonios Murciélagos de la Oscuridad, pertenecientes al clan más poderoso de las tinieblas: el Clan Lunar. Y ambos estamos a tu servicio. – dijo al momento en que ambos se inclinaban en señal de respeto.
Me quedé de piedra al oír ese pequeño discurso. ¿Demonios murciélagos? ¿Clan Lunar? ¿A mi servicio? No sabía a lo que se refería y supongo que lo intuyó, porque luego dijo:
- Nos podrás llamar cuando lo requieras, sólo es cuestión de que ofrezcas un poco de tu sangre para llamarnos y ahí estaremos, no importa el día ni la hora.
Aquello ahora si me dejó totalmente confundida. Pero no tuve tiempo para meditarlo, pues casi de inmediato volvió a hablar:
- Lamento eso.
- ¿Lamentas que? – pregunté confundida.
- Haberte mordido.
- ¿M-me mo-mordiste?
- No fue mi intención, aunque de cualquier manera te esperaba.
- ¿Me esperabas? ¿Qué quieres decir?
- Supongo que ella ya habló contigo sobre nosotros, ¿no es así?
- ¿A quién te refieres con "ella"? ¿Kimiko? – indagué un poco insegura.
-Kimiko, por supuesto.
-Si – afirmé mientras recordaba todo lo que me había pasado en aquellas últimas horas. Era increíble como mi vida había dado un giro de 180° en menos de dos días – si, ciertamente la conozco y no…
Pero me interrumpí al ver como un extraño cuchillo se clavó en el piso de piedra cerca de ellos con un papel atado en el mango, y éste tenía la punta en llamas.
Una señal de alarma se encendió dentro de mi cabeza y no sabía la razón. Y al parecer también en la de ellos porque en un instante desplegaron sus alas dispuestos a cubrirse con ellas.
Pero no se cerraron a su alrededor, sino al mío…
Justo antes de estallar, "algo" más rápido que ellos llegó desde algún lado y me movió del lugar.
Esa velocidad la conocía. "Kakashi" pensé esperanzada y como si me leyera el pensamiento el ninja me apretó más contra él, respondiéndome.
Unos segundos más tarde hubo una explosión no muy fuerte a comparación de todo lo que había pasado para alejarme de ella.
- Alto – gritó una voz. La reconocí: era el ermitaño.
De inmediato, una luz intensa inundó el lugar sorpresivamente. Kakashi se había detenido a unos metros lejos de la explosión. Aún me llevaba sujeta con ambos brazos y entonces los escuché: sobre nuestras cabezas sonaron miles de aleteos y se me heló la sangre en las venas; sonaban escalofriantes.
-¿Alex te encuentras bien? – la voz de Kakashi me hizo volver en mí.
Lo miré con agradecimiento mientras él me revisaba cuidadosamente con ambos ojos. ¡Ambos ojos! No había caído en la cuenta de que Kakashi se había descubierto el otro ojo y ahora era color rojo sangre con pequeñas motas negras. Pero no tuve tiempo de preguntarle nada más, pues miré en dirección hacía donde estaban los murciélagos.
Con la llegada de la luz pude ver que la explosión había levantado una cortina de humo púrpura la cuál desapareció gracias a un repentino ventarrón proveniente de…
Al verlos mejor, me quedé realmente sorprendida.
La verdad lucían más aterradores en aquella oscuridad, ahora con la luz dándoles de lleno se veían menos amenazadores y, debo decirlo, adorables.
Contrajeron entonces sus alas y entonces comprendí: habían dispersado el humo con un movimiento de ellas. Eran unas criaturas muy listas, eso se notaba. Desde mi posición con Kakashi los vi buscándome con la mirada empañada: estaba claro que no les gustaba aquella luz.
- Basta ya, Kureshi, Kirushie déjense de juegos.
De un rincón llegó el ermitaño con su extraño bastón en las manos. Se veía bastante molesto por el tono que usó al dirigirse a ellos.
Detrás de él distinguí una mancha negra que pasó rápidamente por entre las rocas y llegó hasta mí.
- ¿Qué hay, Sombra?
La gata me miró con sus enormes ojos ámbar.
- ¿Qué hay de qué? – preguntó sin comprender.
- Olvídalo – respondí con humor. Me sentía feliz de estar con ellos.
- ¿Y bien? ¿Alguno de ustedes quiere decirme lo que sucede aquí?
La voz del viejo captó mi atención. Los tres volteamos entonces las miradas y los murciélagos ni si quiera se movieron tras aquella pregunta.
- Estoy esperando – espetó el ermitaño irritado.
- Kuraidme-sama nosotros sólo estábamos… quiero decir… nosotros… -
Pero ya no alcancé a escuchar pues el dolor en mi brazo, el cual había pasado desapercibido en los últimos minutos, llegó con toda su intensidad e hizo que me encogiera para soportarlo.
Kakashi se alarmó, pues estaba prestando atención a los murciélagos cuando sintió mis manos apretarle la espalda. Con cuidado, me colocó en el suelo, dispuesto a revisarme.
- Alex, ¿qué sucede? ¿Estás herida?
- M-me duele… brazo… - traté de decir apretando los dientes.
Sólo entonces, los agudos ojos del ninja me revisaron de pies a cabeza. Éstos detectaron de inmediato que tenía cortaduras en las mangas del suéter así como en mi pantalón y al ver sangre en mi ropa me dijo suavemente:
- Tendré que revisar tu brazo para ver si tienes alguna herida mayor, Alex.
Con cuidado, bajé el cierre de mi sudadera con cuidado, pues el roce de la ropa apenas si lo soportaba.
Pero no había llegado a la mitad cuando me detuve. Kakashi me miró sin comprender hasta que le hable:
- No puedo… me duele mucho… Kakashi yo… - pero no pude más y todo fue muy oscuro después.
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El cuerpo lastimado de la chica apenas si se mantenía quieto y desde que había detectado sangre en su ropa, supo que algo andaba mal.
Mientras la observaba, ella había tratado de decir algo pero el dolor fue mayor y perdió el conocimiento.
La felina se acercó a ambos, angustiada. Le dirigió al shinobi una mirada acongojada mientras preguntaba:
- Kakashi ¿qué sucedió?
El hombre suspiró mientras cerraba los ojos con dolor y volvía a abrirlos. Tomó a la chica en brazos al tiempo que contestaba:
- Esperemos que Godaime pueda decirnos si estará bien.
El silencio de la gata fue suficiente para alarmar a Kakashi, pero no tuvo tiempo para pensar más debido a la discusión de la cual no formaban parte, pero escuchaban todo con claridad.
- Bien, lo han hecho. Buen trabajo, ahora no me queda más que decirles que…
- ¡Maldita sea! – lo interrumpió el más agresivo de los murciélagos. A pesar de la distancia, se veía furioso. – ¡¿Por qué demonios tenemos que servir a esa mocosa?! ¡Ella jamás podrá suplantarla!
- No es necesario que me lo digas a mí – respondió ácidamente el anciano, usando un tono calmado contrastando con el de su "agresor" – eso lo sé de antemano, y si ese es el destino del Clan Lunar, que así sea.
El murciélago no pudo reprocharle nada más, pues de pronto se callaron ambos y rápidamente desaparecieron en unas nubes de humo púrpura.
Kakashi veía al ermitaño desde su posición, ahora era el viejo quien se veía débil, si se debía al esfuerzo de hablar con esas criaturas, lo ignoraba.
La felina entonces habló:
- Kuraidme-sama, ha sido un honor, pero nos retiramos.
- Si, creo que deben irse ya. – apuntó con una voz extrañamente ajena a él. – No tienen nada más que hacer aquí, además ella necesita un médico. – añadió al ver a la chica en brazos de Kakashi. – Sombra, ¿puedes llevarlos hasta Konoha? – al ver a la gata asentir, prosiguió – deben irse ya o esa niña no podrá recuperare por completo. Y mándenle saludos a Godaime de mi parte. – finalizó con nostalgia.
Ambos asintieron y dando media vuelta, la felina se concentró e hizo su técnica de transportación para irse y esperar a que todo siguiera como estaba antes.
Aunque con un miembro nuevo en la Aldea de Konoha.
Continuara…
Hola! Muchas gracias a todas las personas que leen mi fic nn de verdad se los agradezco jeje y disculpen la demora, pero ya casi salgo de vacaciones y podré subir los capítulos más seguido :D ah y mi anuncio es para decirles que en el próximo capítulo… ya estaré en Konoha!! :D espero que les guste mi descripción de personajes nn traté de irme fiel a la historia pero… en fin eso lo sabrán cuando sea el siguiente capítulo. Muchas gracias de nuevo! Nos vemos!
Nota: Todos los personajes son propiedad de Masashi Kishimoto, sólo el personaje principal es mío... dado que soy yo xD, no esta hecho con fines lucrativos... es sólo que me gusta la historia U y ya xD, además si lo fueran sería millonaria :P
En el próximo capítulo empezaré con todos los personajes de Naruto ) al fin jeje espero que les haya gustado este n.n
¡Gracias!
