A la mañana siguiente, Hermione se prometió no pensar en todo lo sucedido, y por mas extraño que parezca algo había cambiado en ella. Nos sabía porque, pero tenía un mal presentimiento.

Esos eran los momentos en los que deseaba tener una amiga, sabía que podía confiar en Ginny, pero ¿Qué le iba decir? ¿Qué había visto la marca en el brazo de Malfoy?. No, ella dio su palabra y no pensaba traicionarlo, pero ¿Por qué? Se preguntaba una y otra vez y todo lo que pensaba se desmoronaba cuando aquel sueño aparecía en su mente.

Finalmente acomodo su mochila y salió hacia la primera clase del día, rogando no cruzarse con Malfoy.

Apenas salió de la Sala Común, se encontró con la profesora McGonagall.

- Srta. Granger, menos mal que esta aquí. Necesito que ayude al Sr. Malfoy a realizar unas tareas, son ordenes del Profesor Dumbledore - añadió apresuradamente al ver la cara de la joven.

- Pero…profesora ¿Por qué me han puesto con Malfoy? - pregunto la castaña al borde de un ataque

- Granger, son ordenes del Profesor. Lo único que puedo decirle es que el joven Malfoy decidió trabajar con usted. Algo muy extraño debo admitir, pero ya se encuentra en la biblioteca, vaya que yo le informo a la Profesora Vector. - Le respondió mientras emprendía su camino hacia el aula.

Por su parte, Hermione estaba petrificada en la escalera sin saber que hacer. ¿Acaso habían hechizado a la profesora McGonagall y todo esto era un juego de Malfoy?

Sacudió la cabeza queriéndose librar de esos pensamientos y se dirigió a la biblioteca.

-Buenos Días- saludo a Madame Pince - ¿Malfoy se encuentra aquí? - preguntó en tono muy bajo.

- Oh Srta. Granger, si, se encuentra en la última sección.

Era verdad, mas extrañada que antes comenzó a caminar en dirección hacia donde Madame Pince le había indicado.

Para cualquiera chica de Hogwarts la postal que estaba viendo hubiera sido la gloria, pero a ella no le movía ni un pelo, aunque a decir verdad su mente era quien lo negaba porque sus mejillas se volvieron coloradas al instante.

Malfoy se encontraba acomodando los libros con la camisa semi abierta y todo su cabello despeinado.

- ¡Granger! - grito Malfoy - al fin has llegado…¿Te encuentras bien?

- Perfectamente Malfoy - respondió sin confiarse mucho de su amabilidad - ¿Qué estás haciendo aquí? ¿Desde cuándo prestas servicios a la biblioteca?

- Wow Granger, como te has levantado hoy - le dijo acercando a ella - Estoy aquí porque me han castigado, ahora por ordenes de Dumbledore, tengo que acomodar estos libros y como me dio a elegir un alumno de Gryffindor para que me ayude, elegí la mejor opción.

- O sea que yo soy tu mejor opción, interesante - mientras se acercaba a la pila de libro que estaban sobre la mesa.

- No creas que es porque quiero pasar tiempo contigo, tú conoces mejor que nadie este lugar, solo por eso.

- Gracias por el cumplido - respondió sin querer mirarlo, aun conseguía desconcentrarla.

- Bueno, no te creas demasiado Granger.- contestó solo para fastidiarla.

- Malfoy, basta, abróchate esa camisa y ponte a trabajar por Merlín.

Los ojos de Malfoy se abrieron como platos o sea que eso le ponía nerviosa a la castaña.

-Eres demasiado observadora Granger, el rojo de tus mejillas lo delata.

Hermione trago saliva, no podía trabajar así, ni siquiera habían empezado!

Dejo los libros que tenía en la mano sobre la mesa y comenzó a caminar hacia la salida muy enojada, pero Malfoy la tomo del brazo.

- ¿Adonde crees que vas?

- No voy a soportar que me hables así, Malfoy.

-¿Así como? No seas infantil Granger, solo comentaba lo que veía.

Si no fuera porque Malfoy se encontraba muy cerca, Hermione hubiera escapado de la biblioteca en ese momento.

-Quédate - le pidió casi con un susurro - tengo algo que mostrarte- finalizo tratando de no arrepentirse de esas palabras.

-Tú mostrarme algo a mí, dale Malfoy. ¿Se te ha escapado un tornillo acaso?

Draco no le respondió y se limito a sacar un papel del bolsillo y se la entrego a Hermione.

Era la carta de su madre.

Hermione leyó la carta por lo menos tres veces casi al borde de las lágrimas.

-¿Es..esto es verdad Malfoy?

El asintió con la cabeza, se sentía un traidor, pero no queria formar parte, ya nada le interesaba, lo único que tenía en su mente ahora eran unos ojos color miel.

-¿Y...por qué me los has mostrado?

- No lo sé- mintió dándose media vuelta dirigiendo su mirada hacia la ventana - Siento que algo está cambiándome, tú has descubierto la marca, lo que sucedió en la biblioteca y ahora hoy he soñado contigo.

- ¿Has dicho que has soñado conmigo? - se apresuro a preguntar sin poder creer lo que escuchaba - ¿Hoy?

- mmm…si, se qué es extraño y lo odio…no me gusta lo que veo

- Yo también he soñado contigo Malfoy, tu…tu me gritabas, me decías que eras un Mortifago.

Draco sabía lo que estaba diciendo, si lo que decía la castaña era cierto, ambos habían tenido el mismo sueño.

Hermione se sentó mirando hacia la ventana, algo no andaba bien, Malfoy le estaba confesando muchas cosas que la confundían aun más, y para completar se sentó a su lado.

- Las cosas han cambiado Granger, hemos crecido y puedo tomar mis propias decisiones. Hace años que necesitaba este momento.

La cercanía de ambos ponía muy nerviosa a la castaña, por no mencionar como la mano de Malfoy rozaba la de ella.

- No sé qué quieres decir con todo esto Malfoy, pero sinceramente me sorprendes, nunca pensé que podía escucharte decirme estas cosas a mí.

- Sabes muy bien Hermione, ambos tuvimos el mismo sueño y no sé por qué actuaba de esa forma, pero lo que si se es que nunca te haría daño.

No, era demasiado…demasiado viniendo de Malfoy, no sabía si todo era una broma, una táctica o una realidad, pero necesitaba irse, estar sola, sin que nada ni nadie la moleste.

- Malfoy, necesito estar sola, pensar en todo esto..no, no se que decir - decía la castaña mientras se levantaba - Lo siento.

Una vez dicho esto salio de la biblioteca, no estaba preparada para escuchar lo que Malfoy le acababa de confesar. Era una locura.

Corrió lo mas que pudo hasta que las piernas le traicionaron; aprovecho que el pasillo estaba vacío, se apoyo contra la pared y hundió la cabeza entre las rodillas, desconectándose de la tierra.

- Si algo he aprendido estos meses, desde que me grabaron la marca, es a valorar lo poco que me queda…-la voz de Malfoy sobresalto a Hermione.

- ¿Qué haces aquí? - levantando la vista hacia el Slytherin.

- Tranquila Granger, solo queria comprobar que no ibas a ir corriendo a contarle todo esto a Potter y al pobretón…- luego de decir esto miro a los ojos a la castaña, con la misma mirada intensa como había sucedido en el tren - …y también queria decirte que tu eres quien me mantiene en pie, no solo ahora sino hace mucho tiempo….- dicho esto se levanto y emprendió su camino a la Sala Común de Slytherin.

Hola Lectores! mil perdón por la demora! la verdad que este cap me salio bastante largo dentro de todo :) espero que les guste, y comenten :D...felices fiestas! besos, Flor.