Disclaimer: Los personajes de Naruto no son de mi propiedad sino de su creador, el mangaka Masashi Kishimoto. Solo los utilizo para adoptarlos a la historia de Amaya Evans, Mi amor gitano, que es el primer libro de la saga Amores imposibles. La pareja principal es Sasuhina, sus personalidades pueden estar alteradas ya que es una adaptación, sino te gusta no lo leas, todo lo hago sin fines de lucro y por amor al Sasuhina así que si no te gusta esta pareja ¿Qué haces aquí? Solo quiero mostrar los libros que me gustaron a través de esta maravillosa pareja que me ha robado el corazón.

ADVERTENCIA: Esta vez no es una adaptación en toda la palabra ya que ha habido partes que he reescrito, por lo que puede cambiar un poco, pero seguirá el mismo rumbo.


CAPÍTULO 7

Los dos se fueron juntos cabalgando, mirando las hermosas colinas, el verde perfecto de la vegetación en toda la propiedad. Estuvieron mucho rato divirtiéndose hablando cuando de repente a lo lejos divisaron una iglesia en ruinas.

—¿Este es el lugar que querías mostrarme?

—Te va a encantar—la emoción podía sentirse en su voz, a pesar de la inexpresión de su cara. La ayudó a bajar de su caballo y le ofreció la mano para llevarla un poco más cerca al sitio que quería mostrarle.

—Esto es realmente precioso—ella estaba encantada con la antigua edificación. Aun cuando estaba en ruinas era preciosa.

Fueron entrando poco a poco por varios pasadizos hasta que llegaron a una especie de túnel que tenía incrustados en la pared cuadros hechos en mosaico mostrando rostros y figuras. Ella quedó maravillada.

—Aparentemente aquí encontraron hace más de treinta años un tesoro que perteneció a los antiguos anglosajones.

—¿Es eso cierto?

—Parece que sí y también es cierto que al antiguo dueño de esta propiedad le pagaron muy bien por ese tesoro que luego llevaron a los museos haciendo que él se volviera muy rico, pero también se volvió loco gastando ese dinero hasta que no quedó nada y le tocó vender esta propiedad.

—Qué pena, es terrible perder el norte de esa manera por volverse loco con el dinero.

—Los gadjos siempre tienen problemas con el dinero.

—¿Gadjos? —preguntó ella al no comprender la palabra que él había utilizado.

Él miró y sonrió ladinamente—gadjos es un término gitano para los que no son de nuestra raza—camino un poco más hacia delante y siguió mostrándole otros mosaicos, pero después de un rato los dos se quedaron callados y ella sintió la mirada penetrante de sus ojos negros. Lo volteó a mirar— ¿Qué está haciendo?

—Te estoy mirando—levantó la mano y la llevó a su delicado cuello—tu piel es tan suave...

Hinata se ruborizo.

—Y tus ojos, son los más hermosos que he visto. Es un color gris, pero de cerca tienen destellos violetas. Son unos ojos muy difíciles de olvidar—ella estaba hipnotizada por el tono suave de su voz—cada vez que pase por el jardín de violetas, me acordaré de ti.

—Bueno...creo que cada vez que yo también vea las violetas, me acordaré de ti—sonrió.

—Hinata me gustas, yo realmente no sé lo que me pasa contigo, pero estoy seguro de que si me gustarás más, podrías matarme inesperadamente—capturó sus labios, esta vez con ardor. Sus labios inocentes estaban temblorosos mientras ella se tensaba bajo su posesión tratando de protestar, pero su mente le ganó a su corazón y empezó a corresponder sus besos aferrándose con fuerza a sus hombros y subiendo sus manos a su largo cabello negro.

Su lengua comenzó a empujar cómo pidiendo permiso para entrar y entonces ella entreabrió sus labios para él, dejándola explorar su boca profundamente. Este era un beso muy distinto del que le había dado aquella noche en el bosque. En ningún momento había introducido su lengua volviendo ese acto tan íntimo.

Hinata se dejó llevar y al poco tiempo intento seguir lo que él hacía, así que con su propia lengua empezó a corresponderle. Atrapada en el placer que le daba su boca, ella apenas notó los dedos impacientes de Sasuke que iban tocando el escote de su vestido soltando las ataduras y bajando por los hombres. Se apartó de él inmediatamente y lo miró entre furiosa y asustada. Fue allí cuando sintió el viento frío tocando sus pechos desnudos completamente expuestos a la mirada de él pero en lugar de darle una bofetada ella lo miro directamente a los ojos viendo cómo ardían de deseo.

Nuevamente se acercó a ella y la besó al tiempo que tocaba sus pechos tocando delicadamente la parte inferior de sus senos que se sentían vivos haciendo que sus pezones se endurecieran de puro deseo. Entonces sintió que sus manos tocaban delicadamente las puntas de sus pechos con caricias delicadas que llevaban fuego a cada parte de su cuerpo.

—Eres la criatura más exquisita que he conocido—le dijo bajando su cabeza hasta sus pechos haciendo que ella gritara ante la sorpresa. Pero él no se detuvo y siguió acariciando, probando, mordiendo suavemente sus pechos.

Uno de los caballos pareció asustarse por algo y relinchó. Sasuke inmediatamente se detuvo, dejándola en una nube de ardor y confusión.

—Algo ha asustado a los caballos—dijo con voz ronca— tal vez son gente del pueblo que viene por aquí, pero prefiero no arriesgarme a que nos vean juntos. Ella volvió a arreglarse el vestido avergonzada por su comportamiento, nunca pensó que sería capaz de hacer algo así.

Sasuke tomó su barbilla y alzó su rostro —se que te sientes avergonzada pero no debes. Para mí esto ha sido genial, Hinata.

—No sé cómo explicar mi comportamiento—decía con las mejillas sonrojadas, queriendo ocultar su rostro.

—Y no tienes por qué hacerlo. Los dos nos sentimos atraídos el uno por el otro y nada más.

Ella se veía desolada—No sé lo que me ha pasado.

—No, por favor, Hinata, no digas eso. No fue mi intención entristecerte de ese modo.

—No lo haces—y era verdad lo que decía, ella no se sentía mal con él, sino con ella misma y su respuesta a él. —Creo que es mejor que me vaya a casa.

Sasuke asintió dándose golpes internamente por haberla puesto así. Caminaron juntos hasta donde habían dejado los caballos en silencio. Ella se subió con la ayuda de él y empezaron a cabalgar de regreso. Al llegar a las cercanías de Konoha Manor, ella le pidió que la ayudara a bajarse de la yegua.

—Gracias por el paseo—su cara estaba todavía roja de vergüenza.

—Gracias a ti, por una hermosa tarde—los dos cruzaron miradas y Hinata se alejó por el camino que llevaba a la casa sin decir nada más.

Sasuke no pudo evitar molestarse por cómo pasaron las cosas. Tomó su camino a casa y se fue pensando que era una locura estar intentando algo con una mujer que no era como él y con la que nunca tendría algo serio porque jamás podría vivir en su mundo así como él sabía que no podía vivir en el mundo de ella. Ya lo había intentado y sabía por experiencia propia que no era para él. Mientras iba por el camino sumido en sus pensamientos no se percató de que a lo lejos, detrás de un árbol, una figura lo miraba con rabia habiéndose percatado de lo que acababa de pasar.

Pasaron varios días y Hinata tenía un tiempo sin saber de Sasuke. Se preguntaba ¿Dónde estaba?, ¿Qué estaría haciendo? pero también se decía a sí misma que era lo mejor, eran demasiado distintos y a ella le daba miedo pensar en lo que podía pasar si nuevamente estaban juntos solos. Pero las cosas no estuvieron así por mucho tiempo y la tarde siguiente su amiga Shion entró corriendo a su habitación y le entregó una nota.

—Te acaban de enviar esto y me dijeron que esperara por la respuesta.

Hinata abrió inmediatamente el sobre y leyó la pequeña nota que venía en él.

Te espero esta noche cerca del camino de piedra.

Necesito verte,

S.

Era una nota corta que iba al grano, pero ella se prometió no volver a verlo y no quería traicionarse a sí misma.

—¿Entonces? —le preguntó su amiga.

—Shion, por favor. No puedes decirle a nadie que él me ha enviado esa nota.

Nadie puede saber que nos hemos visto algunas veces, o el escándalo será más grande que el haber dejado a mi ex prometido en las puertas del altar.

—No debes preocuparte de nada, sabes que sería incapaz de hacerte quedar mal. Eres mi mejor amiga—su cara se entristeció—de hecho, mi única amiga aquí.

Y era cierto, todo el mundo pensaba que ella era una persona rara porque todo el tiempo hablaba hasta por los codos y comía en exceso cuando se ponía nerviosa. Eso era un pecado ante los ojos de las otras jóvenes provenientes de lo mejor de lo mejor de la clase alta, que aunque estuvieran envueltas en escándalos, de todas formas eran algunas descendientes de nobles y otras pertenecientes a familias de terratenientes y burgueses, porque según ellos las damas jamás se deberían comportar de esa forma. Pero para Hinata que Shion fuera así, de esa manera, era perfecta.

Para los ojos de los demás podía ser como mostrar sus debilidades y eso no era permitido entre ese mundo, en especial en el círculo cerrado de Kaede Yosihino, la hija del conde Bridgwater y sus inaguantables amigas. La señorita Yoshino era la típica rosa japonesa, una mujer calculadora que estuvo casada con un marqués y enviudó, pero cuando su padre consiguió un futuro prospecto para sus fines, ya que ella no había tenido hijos y tendría que entregar las propiedades de su esposo a su sobrino, la señorita Rosa japonesa, decidió tener una relación pecaminosa con un conocido libertino y tiró por la borda los planes de su padre. Este la había llevado a Konoha Manor y le dijo que solo saldría de allí el mismo día de su boda y únicamente para llegar a la iglesia a casarse con el hombre que él le eligiera. Al parecer no había sido tarea fácil conseguirle un marido porque ella ya llevaba tres años allí.

—Y no necesitas más amigas, Shion. Yo te quiero por todas ellas—le dijo a su amiga para animarla.

Shion la abrazó—Gracias por ser tan especial conmigo, Hinata—tomó lápiz y papel—bueno y entonces... ¿Qué le dirás en respuesta?

—Nada. Yo no debo verlo más.

—Hinata, no seas tonta. Lo que yo daría por tener un hombre como ese escribiéndome cartas y enamorándome.

—Es que no lo entiendes, Shion. Yo siento que no soy yo misma cuando estoy con él. Hago cosas que no debería, cosas que son impropias, porque me dejo llevar por mis sentimientos y no tengo la menor idea de por qué me pasa esto.

Tal vez es porque los dos sienten demasiado y es su forma de expresarlo—tomó su mano—piensa en algo. Todo pasa por una razón. ¿te has puesto a pensar que él sea el hombre para ti?

—Eso jamás podría pasar, Shion. Somos de mundos muy distintos, mi padre jamás lo permitiría, incluso podría llegar a hacerle daño. Jamás me perdonaría que por mi culpa algo le pasara a Sasuke—Shion la miró con pena, ella sabía exactamente por lo que estaba pasando.

—No me dijiste que la gitana te dijo que ya habías conocido al hombre de tu vida y que estabas muy segura de que no es Jinin.

—No lo es, jamás podría llegar a enamorarme de Jinin.

—Entonces solo queda una opción y es Sasuke.

Hinata negó con la cabeza—no voy a tomar decisiones tan determinantes en mi vida, solo porque una gitana me ha dicho un par de cosas.

—Ellas suelen ser muy acertadas—luego se levantó de la cama donde estaba hablando con Hinata—tú sabrás lo que haces, pero las oportunidades no siempre están allí, a la vuelta de la esquina. Además, él solo quiere invitarte a alguna parte, no te está diciendo que huyan juntos.

Pero, por un momento el hecho de huir con él le había parecido más que perfecto.