Twilight Sparkle, la princesa de la amistad por fin había terminado todas sus labores, casi era hora de la cena, y se disponía a ir a avisarle a Starlight, cuando recibió un mensaje de Sunset Shimmer desde el mundo humano.
Tomó el libro y leyó con atención el mensaje. Una carcajada se le escapó a media carta. Ella sólo había dicho lo de la cita en broma. Imaginó a Sunset, en su plan de galante caballero y volvió a reír. Cuando se tranquilizó un poco escribió su respuesta.
"Querida Sunset Shimmer, lamento haberte causado confusión con mi comentario, no quería que arruinarás tu cita, y sí, dije cita, porque inconscientemente terminaste convirtiéndola en una, y no porque yo así lo haya sugerido, sino porque en el fondo, es lo que tú querías. Una cita con la linda, inteligente y dulce Twilight del mundo humano, tomarla de la mano, llevarla de paseo en tu motocicleta y besarla al caer la noche. Pero no te desanimes, si esa Twilight es un poco como yo era, tal vez no es que no quisiera tener una cita contigo, sino que nunca ha tenido una, no supo cómo reaccionar. Apenas está aprendiendo acerca de la amistad, el amor debe ser un tema bastante más avanzado para ella.
Sunset, creo que debes ser sincera contigo misma y pensar bien en lo que sientes por ella, aunque yo bromeara con lo de la cita, tú lo tomaste en serio e hiciste de ese paseo una cita, piensa por qué. Si ella realmente te gusta no tiene nada de malo, sé que para los humanos, que están un poco atrasados en muchas cosas, aun les parece un poco raro que dos chicas puedan enamorarse, pero tú creciste aquí, y sabes que el amor es otro modo de magia, y que su poder no depende de sus componentes, sino de la intensidad de los sentimientos y de la bondad de tus actos. Sabes que puedes contar conmigo para lo que sea, yo trataré de apoyarte lo mejor que pueda.
No tengo "sabios consejos" para ofrecerte, sólo puedo sugerirte eso, que primero que aclares lo que sientes, y si sientes algo por ella, actúa. No te quedes callada y hazlo saber, pero no necesitas tratar de impresionarla, se tú misma, con la sencillez y humildad que ahora forman parte de ti, se espontanea, sólo haz caso a tu corazón Sunset.
Te quiere, tu amiga Twilight Sparkle, princesa de la amistad,
y aparentemente ahora, consejera de amor."
Sunset Shimmer estaba quedándose dormida, con el libro que había estado intentando leer sobre la cara, cuando el característico zumbido de su libro mágico la despertó de golpe. Sunset corrió a tomar el libro mágico y leyó la respuesta de su amiga.
Se supone que la respuesta de Twilight la tranquilizaría, porque seguro Twilight diría algo útil, pero no fue así, Twilight dijo algo mucho mejor, y a la vez más problemático: la verdad. Sunset sabía, en el fondo, que lo que la princesa de la amistad decía era cierto. Quería una cita con Twilight, y aunque tampoco podía negar que primero se sintió atraída por la princesa de la amistad, cuando conoció a Twilight Sparkle, la chica de lentes, ansiosa por aprender y con ese aire dulce e inocente, ya no pudo dejar de pensar en ella. Claro que Sunset no se permitía aceptarlo, siempre buscaba alguna manera de justificar que su nueva amiga ocupara gran parte de sus pensamientos. Pero cuando leyó las palabras de la princesa Twilight, la verdad cayó sobre ella como un balde de agua fría.
¿Qué haría ahora? ¿Intentar acercarse más a Twilight? ¿Esperar a ver como se comportaba Twilight con ella el lunes en la escuela? ¿Ser simplemente ella misma? Sunset suspiró profundamente y regresó a la cama, pero no conseguía dormir, toda la cabeza le daba vueltas, y sentía una sensación extraña en el estómago.
─ No Applejack, si quieres comer botanas toda la noche entonces tenemos que variar un poco e incluir cosas saludables, no podemos solo comer pizza y palomitas ─ explicaba Rarity a su novia, en medio del pasillo de botanas en el supermercado local ─ yo cedí con lo de las películas y veremos tus películas de terror, así que te toca ceder en esto.
─ Está bien, dulzura, está bien ─ suspiró Applejack admitiendo su derrota para evitar tener una discusión con su novia ─ podemos llevar un paquete de palomitas de maíz naturales, un paquete de papas fritas, y compraremos algunas verduras frescas. Yo preparé un pay de manzana y tenemos sidra en la granja.
─ Me parece perfecto ─ sonrió Rarity emocionada, en el fondo ella también esperaba esa pijamada, una noche de tranquilidad y diversión con Applejack, como en los viejos tiempos ─ Y pasaremos a ese nuevo lugar italiano a comprar pasta y pizza. Será una noche fantástica.
─ Lo será ─ sonrió Applejack al ver a su novia tan emocionada ─ y mañana podemos empezar a organizar lo de tu desfile de modas, te ayudaré tanto como pueda.
─ Eres la mejor, Applejack ─ exclamó Rarity sin poder contenerse y la abrazó con fuerza. Applejack correspondió al abrazo con la misma intensidad.
─ Quiero besarte ─ susurró la rubia al notar que el abrazo se prolongaba.
─ Sólo un rato más querida ─ respondió Rarity también susurrando ─ sólo terminamos las compras y nos vamos.
─ Pero quiero besarte ahora… por favor ─ dijo Applejack aún más bajo, no solía ser el tipo de chica que rogaba por un poco de atención, pero en ese momento, al sentirse tan feliz, al abrazar a Rarity en medio del supermercado, al oler su suave y embriagador aroma, sentía que no podría aguantar hasta llegar a la granja, tenía que besarla ya.
─ Está bien ─ sonrió Rarity enigmáticamente ─ sígueme.
Applejack siguió a Rarity hasta los baños del supermercado, que, para su buena suerte, se encontraban vacíos.
─ Besarnos en un baño público, ¿No es muy poca clase para ti, Rarity? ─ rio Applejack sorprendida.
─ Shhh, no digas nada, sólo bésame ─ respondió Rarity tras poner el seguro a la puerta.
Applejack sonrió y la besó en los labios, es verdad que no era el lugar más romántico del mundo, pero en ese momento ni el baño, ni el supermercado existían, solo ellas dos. Ellas y sus sentimientos, ellas y el amor que sentían la una por la otra, esos suaves labios que tenían la dicha de probar, y el cuerpo cálido de su compañera entre sus brazos. No necesitaban nada más. Pero el supermercado, el baño, y el resto del mundo volvieron a existir, porque alguien llamaba a la puerta, y no les quedó otra opción que separarse y abrir.
Salieron corriendo antes de que la señora que se disponía a entrar pudiera preguntar cualquier cosa.
Corrieron de vuelta al pasillo de botanas, su carrito aun las esperaba, y la pareja, agitada y sonrojada, sólo atinó a reír.
─ Eso fue emocionante ─ exclamó Rarity cuando la risa cesó ─ muy emocionante.
─ Menos mal que cerraste la puerta o nos habrían descubierto ─ murmuró Applejack un poco sonrojada.
─ Sí, bueno, sigamos con las compras y démonos prisa ─ respondió Rarity, que seguía con el corazón agitado en el pecho, y no solo por atravesar el supermercado corriendo, sino por la emoción que le había producido estar besándose con Applejack en un baño, con el riesgo de ser descubiertas.
Tal como habían acordado, terminaron de comprar las botanas para esa noche y se dirigieron al nuevo restaurante italiano. Alguien le había dicho a Rarity que el original estaba en la ciudad, y que era uno de los mejores, y ahora habían abierto una pequeña sucursal muy cerca de su casa.
El lugar era elegante y con clase, el decorado impecable y muy acorde con el tema. Rarity estaba fascinada con el lugar. Applejack en cambio, con sus jeans cortos y su camisa a cuadros, se sentía un poco fuera de lugar.
─ Bienvenidas a Dolce Amore ¿Mesa para dos? ─ preguntó el recepcionista sonriéndole a Rarity e ignorando por completo a Applejack.
─ En realidad venimos a recoger una orden para llevar ─ respondió Rarity con la jovialidad de alguien acostumbrada a ese tipo de lugares.
─ Claro, preciosa. Yo me encargo ¿A qué nombre está? ─ preguntó el chico guiñando el ojo en un claro acto de coqueteo.
─ Rarity, llamé hace una hora ─ Rarity no era tonta, desde la secundaria era bastante popular con los chicos y sabía cuándo alguien le coqueteaba. También conocía a Applejack lo suficiente como para saber que ese tipo de situaciones, más que provocarle celos, la hacían sentir insegura.
─ Que hermoso nombre ─ sonrió el chico sin apartar la vista de Rarity ─ Tal vez puedas darme tu número, te invitaré a cenar.
─ Gracias, pero ya tengo quien me invite a cenar ─ respondió Rarity volteando a ver a Applejack, que llevaba todo el rato mirando al piso con frustración ─ Ahora, ¿serías tan amable de sólo traer mi pedido por favor?
El chico miró a Applejack entre confundido y sorprendido, y sin decir palabra se acercó a la barra y regresó con una bolsa en las manos.
─ Su cuenta, señoritas ─ dijo el chico completamente serio, extendiéndoles la bolsa y la nota.
Applejack se apresuró a tomarlas, y antes de que Rarity pudiera sacar la tarjeta de crédito de su cartera, le entregó un par de billetes al chico.
─ Puedes quedarte con el cambio, cómprate algo lindo ─ sonrió Applejack con seguridad, Rarity también sonrió ante la reacción de la rubia.
─ ¿Y eso qué fue? ─ preguntó Rarity cuando ya estaban fuera del lugar.
─ Te invité la cena ─ respondió guiñando el ojo ─ …que rechazaras a ese chico, y le dieras a entender que sales conmigo significa mucho para mí. Sé que quieres mantener el secreto, y lo respeto, pero a veces me asusta que tu afán por ocultarlo te lleve a salir con algún chico para cubrir las apariencias.
─ Te amo, Applejack ─ dijo Rarity, y la besó en medio de la calle sin importarle la gente que en ese momento caminaba junto a ellas─ no saldré con nadie más, y te prometo que esto no será para siempre, se lo diremos a todos, pronto. Pero es un tema delicado, aunque todo mundo sabe lo de Lyra Heartstrings y Sweetie Drops, seriamos las primeras en hacerlo oficial, y eso nos pondría en boca de todos, lo cual no siempre es bueno… y si llegara a oidos de mis padres, no quiero ni imaginar lo que dirían, siempre han creído que creceré y me casaré con un modelo, un cantante o un actor al que conoceré diseñándole algo.
─ Entonces… cuando seamos mayores y todo ¿Tú te ves conmigo? ─ preguntó Applejack entre sorprendida y emocionada.
─ Claro… es decir, sí tú también lo quieres ─ respondió Rarity sonrojada, Applejack la abrazó con fuerza, levantándola un poco del piso y dio un par de giros con ella entre sus brazos ─ Te amo.
─ Te amo ─ respondió Applejack regresando a Rarity al piso, sonriendo como nunca antes.
La pareja caminó hasta la granja de los Apple, llegaron cuando ya estaba oscureciendo. La casa estaba desierta. Applebloom se quedaría a dormir con Sweetie Belle. Mientras que la abuela Smith y Big Mac estaban de viaje en un pueblo cercano, arreglando unos negocios.
─ ¿Por qué no me dijiste que no habría nadie en casa? ─ preguntó Rarity un poco nerviosa ─ Pudiste mencionar un detalle así de importante ─ comenzaba a molestarse ─ No estoy lista para esto, Applejack. Y me engañaste.
─ Lo siento Rarity, yo no sabía que la abuela y mi hermano se irían, me lo han dicho esta misma tarde ─ se explicó Applejack ─ No es ninguna clase de trampa o truco, ya te lo dije, quiero una pijamada normal, no haremos nada más que ver películas y comer, si te hace sentir más tranquila puedo quedarme en la habitación de Applebloom mientras tu duermes en la mía, y no me acercaré.
─ Cariño, no quise… ─ se disculpó Rarity apenada ─ está bien, te creo, y no hace falta que duermas en otro lado, quiero que duermas a mi lado, y me abraces, tal vez nos besemos un par de veces, y será una pijamada perfecta.
En un par de segundos, al ver que sus palabras habían lastimado a su novia, el enojo de Rarity se convirtió en comprensión. Y es que en realidad Applejack siempre era clara y honesta, era una de las cosas que más amaba de ella, sería incapaz de mentirle o engañarla.
La pareja puso manos a la obra, y en pocos minutos ya habían puesto una mesa frente al televisor, habían servido la pasta, la pizza y un poco de sidra, habían puesto unas cuantas almohadas y cobijas en el sillón y habían dejado las botanas servidas, listas para cuando quisieran comerlas.
─ Oh, es verdad, las películas ─ exclamó Applejack de repente ─ ya regreso.
Applejack subió corriendo a su habitación, y regresó en segundos, con algunos DVD.
─ No es Coco Chanel, y después de cenar sí que veremos películas de terror, pero pensé que te gustaría empezar con algo tranquilo, mientras cenamos ─ explicó Applejack encendiendo el DVD ─ Aún no la he visto, pero leí en internet que es de los mejores musicales, y es un gran romance. En la pantalla inicial aparecieron Nicole Kidman y Ewan McGregor.
─ Me encanta esta película, ganó el Oscar a mejor vestuario en el 2001 ─ exclamó Rarity emocionada ─ también ganó el de mejor dirección de arte. Ya lo verás, tanto la ambientación como los vestuarios son maravillosos, y Christian es tan lindo y romántico…
─ Bueno, ya, que me voy a poner celosa ─ bromeó Applejack presionando el botón para iniciar la película.
127 minutos, un plato de pasta y media pizza después:
Las lágrimas caían por las mejillas de Rarity, que estaba recargada sobre el hombro de Applejack, la rubia se limpió disimuladamente la lagrima que empezaba a nacer en sus parpados.
─ ¿Te gustó? ─ preguntó Rarity enjugándose los ojos.
─ Me encantó, es muy hermosa, los musicales no son los mío, pero este no ha estado mal ─ sonrió Applejack ─ y ahora… empecemos con algo de zombies. Puedes abrazarme si te asustas.
Rarity suspiró, le esperaba una larga noche de ver sangre y viseras volar en la pantalla.
