Disclaimer: Twilight no es mío. Y aunque le ruegue a Meyer que me regale un trocito, no lo va hacer. Eso sí, la trama es mía :3.

Pd: El capítulo va dedicado a Alice (Mistakeland) que me transformó el LiveJournal en algo… precioso. Really, millones de gracias por haberlo hecho y por "culturizarme" cada vez que nos vemos en msn (?).


Princess of Lust

(By Strawberrie Magzine)


VI. Paso a Paso.

El resplandor gris perla de la mañana siguiente me despertó. Agotada, como estaba, y con un mejorado ánimo, salí de mi calentita cama al despertar de un nuevo día.

No era, particularmente, un día de aquellos. Simplemente lo sentía diferente a cualquier otro día. Puede que era la sensación en el aire ó la novedad de un día nublado, casi al comienzo del otoño. Eran muchas variables y a casi ninguna le encontraba razón.

¡Bah!, tonterías, pensé.

Dejé que mi mente divagara en alguna playa caribeña, mientras me preparaba el desayuno a mí y a mi querida Alice; que había pasado, lo que quedaba de noche, en mi departamento.

Estuve, particularmente, concentrada cuando empecé a cortar frutas para una ensalada; no quería hacer un viaje a urgencias, sabiendo que había dormido sólo unas horas y el dolor de cabeza me hacía ver borroso. Y hablando de horas, ¿qué hora era?

Miré el reloj de la cocina; marcaba la una y veinte de la tarde. ¡Uf!, sí que había dormido.

Después de habernos ido de la fiesta que estaba celebrando Masen, nos vinimos directamente al departamento, estaba cansada y tenía mucho, mucho sueño. Lo único que atiné a hacer, fue sacarme lo zapatos y tirarme a la cama. Después de unos segundos, no supe nada más de mí.

Mis sueños estuvieron poblados por raras imágenes que se mezclaban entre sí. Muchas veces, pude ver la cara de Edward durante mis sueños, pero ¿por qué el estaba ahí, donde, supuestamente, no debería estar?

Sacudí mi cabeza, mientras trataba de olvidarme de los sueños que había tenido durante la noche. Me odiaba a mi misma y a mi cerebro por ser el fabricante de aquellas imágenes en mi inconsciente. Estúpidos sueños, estúpida mente, estúpido cerebro...

-¡Muy buenos días, Bella de mi corazón! –canturreó Alice entrando a la cocina.

-Buenos días, pequeña duende demoníaca –sonreí mientras me volteaba a verla-. ¿Cómo dormiste?

-Muy bien, señorita soy-una-mujer-fatal-y-hago-que-Masen-babeé-por-mí –respondió con burla.

-Sí, lo que tú digas –farfullé débilmente mientras me volteaba y terminaba de cortar las frutas. No quería recordar su mirada o cualquier cosa que le evocara, me sentía realmente confundida- ¿Quieres desayunar? –pregunté levantando la fuente con fruta picada.

-Está bien, pero, ¿me podrías decir dónde tienes una aspirina? Que el dolor de cabeza me es insoportable –hizo una mueca de dolor.

-Están en la mesita de noche, en el cajón –indiqué-, y mejor que sean dos, que el dolor es horrible –hice un mohín.

Alice desapareció de la cocina y me quedé terminando de preparar el desayuno, aunque a esa hora, era más bien el almuerzo. Después de algunos segundos, llegó con el frasco de las aspirinas y mi móvil.

-¿Para qué trajiste ése aparato del demonio? –apunté con mi mano, mientras me tomaba la pastilla y bebía un sorbo de agua. Miré ceñuda a mi teléfono.

-Hay una buena razón –replicó mi amiga, levantando su fino dedo índice-, tienes cinco llamadas perdidas de un número desconocido. Y ya sé quien puede ser –sonrió perversamente. Tomé el móvil y me fije que tenía, además de las llamadas perdidas, el móvil en silencio.

Con razón no le escuché, pensé.

Llamé de vuelta al celular -con algo de miedo, obviamente-. No sabía si era Jane -desde otro móvil- ó algún sicópata u depravado. Ugh.

Alice me miraba con diversión, estaba segura de quien podría ser, pero no quería hacerme falsas expectativas. Al tercer o cuarto tono de llamada, contestaron.

-¿Diga? –contestó una voz marcadamente aterciopelada y suave.

Oh-Dios-mío, ¿esto es una cruel broma, cierto? ¿¡Dime, qué hice para merecer esto!? Vale, maté a diez personas, ¡pero no es justo!. Una mueca se formó es mi rostro.

-¿Quién es? –dijo Alice, pero la voz no le salió.

-Edward –le respondí a ambos, la voz me salió temblorosa y con algo de pavor. Alice me sonrió y moduló las palabras: «yo tenía razón» y se marchó de la cocina, dejándome sola con mi «pesadilla andante».

-¿Cómo estás, Bella? –preguntó cortésmente. Dudé por una fracción de segundo.

-Bien, gracias –respondí, frunciendo levemente el ceño y consternada por la llamada de Masen.

Y apropósito, ¿cómo rayos había conseguido mi número telefónico?

-¿Cómo conseguiste mí número? –pregunté sin pensarlo dos veces. La voz del otro lado de la línea rió quedamente.

-Se cuenta el milagro, pero no el santo –citó divertidamente. Imbécil, pensé con una mueca-. Quería preguntarte si tienes libre alguna noche durante este fin de semana ó durante la semana que viene, no sé, para que saliéramos o algo por el estilo… –dijo con despreocupación.

Traté de recordar lo que le había dicho la noche anterior, mientras bailábamos. Se supone que yo le había prohibido que él me llamara y que, hoy, supuestamente, iba a salir. Decidí meditar las cosas un poco más de lo necesario.

-Llámame en una hora más –contesté distraídamente, atenta de que Alice no entrara por el dintel de la cocina-, en este momento estoy ocupada. Adiós –y colgué.

Estaba saliendo de la cocina, lo más sigilosamente posible, cuando me encontré frente a frente con Alice.

-¿Y? –cuestionó con tono autoritario. Sus cejas estaban levemente alzadas y tenía las manos puestas en su diminuta cintura, era para reírse.

Pero me aguanté la risa por unos momentos, dicen por allí que la risa abunda en la boca de los tontos. Y yo no quiero ser tonta. (Lol)

-¿Y de qué? –inquirí con el mismo tono que Alice.

-¡Tú sabes, Bella! –suplicó mientras me llevaba al sillón, arrastrándome-, quiero saber que rayos hablaste con Masen por teléfono –concluyó con manifiesto entusiasmo.

-Hum… Veamos –medité unos segundos, mientras veía a mi amiga inquietarse cada vez más.

-Rápido, Bella –apremió mientras daba saltitos en el sillón, presa de la emoción.

-Déjame pensar… -puse mis dedos índice y pulgar en mi mentón, tratando de darle un poco más del sentimiento de la duda a Alice. Ya estaba que moría de la curiosidad por lo que le dije:-. Masen dijo que le gustaría salir conmigo hoy.

Alice, en un principio, se quedó completamente muda y con la sorpresa escrita en su rostro, inmediatamente después, rompió en grititos de emoción.

-¡No-lo-puedo-creer!-gritó-, ¿Masen te invitó a salir, así, tan rápido no más? ¿Qué le dijiste? Supongo que le dijiste que sí… ¿o me equivoco? –caviló por unos segundos, dudosa de lo dicho.

-Le dije que me lo pensaría –repuse con toda la calma del mundo-, no quiero que las cosas sean tan fáciles, creo –dudé, pero antes de marcharme a mi habitación –a pensar detenidamente que hacer– agregué: -. Me gustan las cosas difíciles, los desafíos y cosas por el estilo, no me gustaría deshacerme del la presa tan fácilmente –sonreí perversamente.

-Bella Swan, eres una mujer perversa… -añadió con semblante sombrío, luego, se recompuso rápidamente-, ¡y me encanta! –exclamó con ánimo.

-Lo sé, Alice, lo sé –le confirmé mientras me levantaba para ir a mi habitación-. Ahora, si no te importa, me iré a mi habitación. Te dejé el desayuno listo en la cocina –grité cuando estaba llegando a mi habitación. Cerré la puerta con un portazo, tratando de que Alice no me molestara en mis cavilaciones.

Me tiré en la cama como «saco de papas» y dejé que mi mente hiciera su trabajo: pensar y pensar.

Tenía dos opciones, claramente. Pero ninguna de las dos me llevaban al camino al cual quería ir: tratar de aplazar la misión el mayor tiempo posible.

La primera opción era clara: decirle que sí a la invitación de Masen. Salir hoy, progresar bastante y terminar con la gestión rápido. Pero no era lo que yo verdaderamente ambicionaba. Quería que pasara algo de tiempo y darme el lapso para pensar bien las cosas. Cuando hago algo, me gusta hacerlo lento y bien. No soy una mediocre.

La segunda es, simplemente, decirle que no. Dejarle con la incertidumbre y hacerme de rogar, tanto, que él tenga que buscarme. Pero aquello también tiene varios puntos en contra que a favor; puede que él se aburra de buscarme y se quede con Denali. Y si eso ocurre, la misión se va al demonio.

Suspiré, no sabía muy bien que hacer o cómo actuar en estos momentos, realmente estaba entre elegir o no.

Pero aún no barajaba un tercera opción –muy válida y buena para hacerla– que era decirle que sí y que después de esta cita no lo viera por un largo tiempo, cosa que así, él me buscaría igual y yo también me haría de rogar, pero no mucho –no soy una perra- y así, seguiría con la misión hasta que el tiempo se acabara.

Era la opción más correcta de las tres y me agradaba de sobremanera.

Esperaría que Masen me llamara para confírmale que sí íbamos a salir. Pero para eso necesitaba la ayuda de mi buena amiga Alice.

La llamé unas dos veces y ella apareció por el dintel de mi puerta. Aún estaba desayunando, por lo que tenía el bowl de la ensalada de frutas en su regazo.

-¡Hey! Yo igual tengo que comer –le reproché viendo como se llevaba otro bocado a la boca. Alice quedó con el tenedor suspendido y la boca abierta, suspiré-. Necesito tu ayuda, Alice.

-¿Y qué tipo de ayuda sería? –preguntó mientras se sentaba en la cama. Me acomodé en el respaldo de la mía.

-Le voy a decir que sí a Masen –Alice abrió la boca unas dos veces, estupefacta por lo que le había dicho. Iba a decir algo, pero la callé-. Y para eso necesito tu ayuda ¡Oh gran diosa de la moda! –reí.

-Está bien… -repuso meditando un poco- Pero –agregó antes de terminar-, quiero un vestido.

-¿Qué? –mi cara de sorpresa no me la sacaba nadie. ¿Por qué quería Alice un vestido?- ¿Para qué demonios quieres un vestido?

-No es sólo un vestido, quiero un Valentino, de su nueva colección –quedé pasmada. ¿Por qué quería eso? Alice sí que estaba obsesionada con la moda.

-Pero, ¿para qué lo quieres? –le pregunté, aún sin comprender mucho.

-Para usarlo –puso sus ojos en blanco, sabiendo lo obvio-. Es que el miércoles voy a comer con Rose, Emmett y Jasper, es como una cita doble. No sé, fue idea de Rose.

-¡¿Tendrás una cita con Jasper y no me habías contado?! Eso no se hace, Alice ¡qué feo! –fruncí el ceño molesta, bueno, haciéndome la resentida. Alice me miró extrañada.

-No te conté por que no quería ilusionarme hasta estar verdaderamente segura de lo que siento –lo último lo dijo casi con un hilo de voz, miré a Alice que estaba con su semblante triste, casi me alarmé a la verdad de sus palabras.

-¿Te… gusta Jasper? –susurré sorprendida.

-Más de lo que debería… -respondió, pero antes de decirle cualquier cosa, dijo: -No quiero que me pase lo mismo que en mis antiguas relaciones, pero no puedo aguantar estar atraída por Jasper. No sé, cuando estoy con él me siento… bien y cómoda. Me encanta su compañía y la manera que tiene para calmarme cuando estoy completamente hiperventilada –reí fuertemente, eso era cierto, Jasper tenía algo especial que nos calmaba a todos cuando estábamos estresados.

Alice suspiró, como cuando uno está «enamorada» o algo por el estilo (cosa que a mí jamás me ha pasado) y prosiguió.

-No sé que hacer, Bella. No me gustaría «sufrir» –hizo comillas- ni nada de eso, pero… no sé, ¡todo esto es tan confuso! –tomó su cabeza con sus manos, a modo de impotencia. La abracé, dándole el consuelo que necesitaba.

-Pequeña Alice… –la consolé-, no fuerces las cosas, deja que pasen…

La melodía de mi teléfono celular comenzó a sonar, mientras me apresuraba a contestarlo. Casi me tropecé camino a la cocina –donde lo había dejado- y tomé el móvil entre mis temblorosas manos.

-¿Diga? –contesté con voz débil.

-Bella –la voz desde el otro lado de la línea me respondió con su habitual tono suave y aterciopelado. Me estremecí de pies a cabeza. Y la sensación no me gustó para nada.

-Edward… -dije, tratando de tranquilizarme un poco. Alice se situó al lado mío, apoyando un poco su oreja en el auricular del teléfono- tanto tiempo sin… oir tú voz –farfullé patéticamente. Alice me golpeó en la cabeza con la palma de su mano. Articulé un «Ouch» sin sonido.

-Tonta... –masculló por lo bajo, le devolví el golpe en la cabeza.

-¿Bella, estás allí? –preguntaron desde el otro de la línea. Había olvidado que Masen aún estaba en el teléfono.

-Sí, sí –respondí, saliendo de la infantil pelea con Alice- ¿Qué ocurre?.

-Te llamaba para confirmar si tenías la noche libre. No sé, me encantaría salir contigo hoy ó alguno de estos días –me petrifiqué de pies a cabeza.

Miré a Alice con el pánico escrito en cada poro de mi rostro. Ella me la devolvió con la confianza que necesitaba. Respiré profundamente y contesté:

-Sí, me encantaría salir hoy contigo –respondí y supe al instante que no sería una salida común y corriente.

Hoy, verdaderamente, podría conocer al verdadero Edward Masen.


Oh My Gosh, Bella!!! Porqué tanta duda?? Yo le diría que sí de inmediato, sin pensarlo dos veces xD. Otro capítulo de "relleno". Pero creo que sí podrá tener alguna influencia a futuro, todo depende (: .No me gustó cómo quedó, aunque últimamente no me gustan como quedan mis escritos, no sé, siempre he pensado que no escribo bien, pero, al parecer, los reviews me dicen otra cosa (?).

Millones de gracias por todos los comentarios!!!, me encantan. Si pudiera, les regalaría un Cullen a Todas por sus bellos comentarios (:, Really chicas, ustedes molan :3.

Cómo ya saben, pueden matarme por que ahora me demoro MUCHO en actualizar, si quieren maten a mi colegio, él tiene toda la culpa de mi falta de tiempo. E inspiración.

¿Les gustó?: ¿sí? ¿no? ¿Ew? ¿etc?. Todo me lo pueden comentar vía review (:.

Como comenté en el capitulo anterior, que voy a publicar un nuevo fic. Bueno, cuando Princess… esté por su décimo capítulo, publicaré el prefacio de: Bedtime Story (ya que así se llama). En mi profile va a salir el Summary de mi nuevo fic, les adelanto que será un Edward/Bella/Nessie.

Y hablando de adelantos, les puedo decir, que; en el capítulo diez u once va a suceder lo que muchas esperan (y yo igual)… pero prefiero que queden con la duda de qué va a ocurrir.

Well, esperando que estén bien.

Kisses&Bites.[!]

Miss Strawberrie

Pd: Gracias a todas las que me dejaron en un review las páginas para ver las escenas eliminadas. Really, hiperventilé casi dos días seguidos :3