Capítulo 6. Insomnio, cuernos y los malditos Slytherin.

Hermione sintió cómo se tensaba cuando el sombrero seleccionador se dispuso a gritar el nombre de su casa.

—¡GRYFFINDOR! —se escuchó por todo el Gran Comedor.

Hermione sonrió y fue reunirse con sus amigos, que estaban aplaudiendo.

—Tengo unas cosas más que decir —dijo el director cuando Hermione se sentó entre Lily y Remus y frente a Sirius, James y Peter. —No debe haber alumnos vagando por los pasillos después de las diez de la noche. Y para los de primer año… también para los demás, el Bosque Prohibido... es precisamente… prohibido. Ahora, podéis disfrutar del banquete. —dijo aplaudiendo antes de que el banquete apareciera frente a los estudiantes.

Los chicos comenzaron a amontonar alimentos sobre los platos, como si hubieran estado ayunando durante todo el verano. Lily y Hermione se miraron la una a la otra y se encogieron de hombros. Cogieron rápidamente algo de comida antes de que las dejaran sin nada.

Una chica rubia se sentó junto a Peter y negó, con desaprobación; —En serio, vosotros sois pozos sin fondo.

Sirius le contestó mientras tenia la boca llena de comida. —Es que tenemos que crecer, Marie. Además, Lunático tiene sus necesidades alimenticias. ¡OOWWW! ¿Qué ha sido eso? —Remus le había pegado una patada por debajo de la mesa.

Remus se limitó a enviarle una mirada de advertencia antes de volver a mirar su plato. Hermione, cuando observó la escena, se preguntó si el incidente de La Casa de los Gritos que Harry le había contado ya había sucedido.

—Ah, Hermione —dijo Lily para llamar su atención. —Esta es Marie —dijo señalando a la chica rubia, que le ofreció la mano y la saludó con una sonrisa. —Y ella es Louise —señaló a la chica morena sentada al lado de Remus. Hermione saludó a las dos chicas antes de poner de nuevo su atención en los chicos.

Desvió la mirada a Sirius, que la observaba, pensativo. Estaba tan absorto mirándola que Hermione se sonrojó y miró hacia abajo, a su plato.

Sirius habló por fin. —Me pregunto por qué el sombrero seleccionador tardó tanto tiempo en escoger tu casa. ¡No me digas que consideró Slytherin!

—En realidad consideró las cuatro casas —todos la miraron impresionados. —Al final era o Ravenclaw o esta.

—Te llevarás bien con Remus entonces —dijo James. —Esas fueron las opciones que le ofreció el sombrero. Yo, en cambio, fui un Gryffindor en todos los sentidos —sonrió ampliamente.

—Sí, McGonagall apenas le estaba poniendo el sombrero cuando gritó el nombre de la casa. —dijo Sirius.

—¿Y tú? —preguntó Hermione.

Sirius frunció el entrecejo y James sonrió ampliamente, dándole una palmada en la espalda. —¿Qué es lo que te dijo a ti, Canuto? —preguntó.

Sirius murmuró algo sin sentido y Hermione pudo sentir a Remus riéndose silenciosamente a su lado.

—¿Qué? —preguntó Hermione. —¿Fue Slytherin?

Sirius negó con la cabeza. —¿Ravenclaw? —se aventuró de nuevo. Sirius negó otra vez con la cabeza.

En ese momento los Merodeadores se echaron a reír y Hermione frunció el entrecejo. —¿Qué tiene de malo Hufflepuff? —preguntó. Incluso Lily reía.

—Nada —dijo Remus. —Pero cuando conozcas mejor a Sirius comprenderás por qué es tan gracioso —la verdad es que cuando Hermione pensó en el Sirius de su tiempo, encontró esto realmente divertido.

Le echó un vistazo a Sirius, que ahora le fruncía el entrecejo a todos, y le dedicó una sonrisa, que pareció mejorar ligeramente su humor. Sirius le devolvió la sonrisa y Hermione sintió un escalofrío recorriéndole la espalda. "Así que es diferente." pensó.

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Después del postre, sus compañeros Gryffindor la llevaron a la Sala Común.

—Colacuerno húngaro —le dijo James a la Señora Gorda, que le sonrió y se abrió de golpe. Hermione se preguntó por qué la Señora Gorda no había comenzado con su habitual parloteo.

—Cuadro nuevo. —dijo Sirius, que estaba a muy poca distancia, detrás de ella, siguiéndola hacia el interior. —El año pasado había un caballero loco que cambiaba la contraseña cada dos días.

Hermione sonrió y entró en la Sala Común. Una ola de familiaridad se apoderó de ella. "Estoy en casa." pensó. "O lo más cerca de casa que podría estar.". Siguió al grupo hacia los sofás frente al fuego. Sirius y James se apoderaron de los dos sillones mientras Peter se sentaba al final del sofá. Remus, caballero, como siempre, esperó para ver dónde se sentaban las chicas. Pero Lily negó con la cabeza, mostrando el poco interés que tenía por pasar mucho tiempo con James.

—Voy a ayudar a Hermione a instalarse —dijo. —Nos vemos mañana.

Los chicos les dieron las buenas noches. James pareció un poco decepcionado mientras Lily y Hermione subían las escaleras.

—Este es el año, chicos —dijo James. —La conseguiré este año.

—Dices eso todos los años, Cornamenta.

—Pero Canuto, este año es diferente.

—¿Cómo lo sabes? —preguntó Remus. —Al menos este año no te ha llamado aún como algo que hayamos aprendido en Cuidado de Criaturas Mágicas.

—Bueno —dijo, poniéndose serio. —Voy a pasar más tiempo con ella a causa de nuestros deberes ¡Y...! —dijo cortando a Sirius, que había abierto la boca para decir algo. —Parece querer estar con Hermione. Y Hermione parece estar dispuesta a pasar tiempo con nosotros.

Sirius y Remus se miraron y se encogieron de hombros.

—Tiene algo de razón, Canuto.

—Muy bien, Lunático. Pero suena bastante desesperado.

—Obsesionado es la otra palabra.

—James, siéntate aquí, anda.—le dijo apuntando el sillón.

—¡Venga, Cornis! —James fulmino a Sirius con la mirada por usar ese mote. —Tenemos clases mañana y sabes lo que eso significa —le dijo con una sonrisa maliciosa.

—¡Travesuras! —dijo James sonriendo y con los ojos brillantes.

—¡Oh! pero Jamsie Poo, eres Premio Anual ahora, no puedes hacer nada de eso —le dijo Sirius.

—¡James! —los jóvenes se giraron para ver a Lily al fondo de la escalera. —¡No hagas ninguna trastada durante el primer día de clases!

—Lily —dijo James tocándose el pecho. —¿De verdad crees que voy a meterme en problemas?

—Pues sí. Pero ahora eres Premio Anual y debes dar ejemplo —tras decir esto comenzó a subir las escaleras de nuevo. James se giró hacia los demás murmurando algo sobre Lily leyendo mentes.

—¿Entonces qué vas a hacer, Cornamenta? —preguntó Remus perplejo.

—Voy a hacer lo que me ha dicho, Lunático. Seré un buen ejemplo.

Los otros tres lo miraron como si hubiera perdido la cabeza mientras subía las escaleras hacia los dormitorios de los chicos. "Voy a dar un buen ejemplo de cómo no ser atrapado." pensó.

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Más tarde, por la noche, Hermione estaba sentada en uno de los sofás frente al fuego, mirando fijamente las llamas. Todavía le molestaban las pesadillas y no podía dormir más de unas escasas horas. El sonido del cuadro abriéndose la hizo girarse. No viendo entrar a nadie, levantó con precaución la varita. Apuntó a la oscuridad, sonriendo.

—Accio capa de invisibilidad —la capa de James voló hacia sus manos, delatando al culpable. Sirius se encontraba en el centro de la Sala con los brazos llenos de comida.

—¿Cómo… uhh… huh? —preguntó.

—Lo he adivinado —dijo Hermione. —Es que conocía a alguien que tenía una.

—Bueno, ahora que me has pillado con las manos en la masa, compartiré todo esto contigo.—dijo sentándose junto a ella, ofreciéndole algunos muffins de chocolate.

—No, gracias, así estoy bien.

Sirius asintió, aunque por primera vez en su vida no estaba agradecido por la oportunidad de poder comer más. —¿Qué haces aquí, por cierto?

—No podía dormir.

—¿Nuevo lugar? —preguntó.

Hermione negó con la cabeza. —Pesadillas —dijo, volviendo a mirar el fuego.

Sirius la observo, sin saber qué decir. Era evidente que Hermione había pasado por muchas cosas, pero no quería molestarla haciéndole demasiadas preguntas. Así que simplemente se quedó sentado allí, mirándola a la cara. Las llamas del fuego se reflejaban en sus ojos color avellana.

Al cabo de un rato, Sirius, perdido en sus pensamientos, miraba fijamente las llamas bailando frente a él. Se río cuando pensó en lo que les pasaría a los Slytherins por la mañana. Se giró para asegurarse de no haber molestado la tranquilidad de Hermione. Hermione se había acurrucado a su lado. Tenía los ojos cerrados y respiraba tranquilamente. No pudo evitar sonreír al verla. La rodeó con los brazos y la levantó, llevándola hacia las escaleras. Le dio una patada al trozo de madera que le permitiría el acceso a los dormitorios de las chicas, y llevó a Hermione hasta su cama.

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El sol despertó a Hermione por la mañana. "¿Cómo he llegado aquí? Juraría que anoche me quedé en la Sala Común." pensó mientras se levantaba y se preparaba para las clases. Lily la saludó cuando entró al dormitorio.

—Buenos días. ¿Todo listo para el primer día de clases? —preguntó.

Hermione cogió su mochila y asintió.

—Bien. No sé por qué, pero los chicos nos están esperando abajo —dijo Lily poniendo los ojos en blanco, y susurró —Creo que les gustas pero no les digas que te lo he dicho.

Hermione se rió y siguió a la pelirroja al piso de abajo.

Sirius sonrío cuando las chicas se unieron a los Merodeadores.

—¿Has sido tú, no? —le preguntó Hermione.

Sirius sonrió y siguió al resto del grupo, que caminaba hacia el Gran Comedor. Hermione aceleró el paso para que coincidiera con el de Sirius. "Gracias." le dijo, de modo que solo la pudiera oír él.

—De nada —contestó antes de alcanzar a sus amigos.

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El desayuno fue de lo más normal para Hermione, hasta que escuchó gritos de horror procedentes de la mesa de Slytherin. Miró por encima de Sirius para poder ver lo que estaba pasando. Vio que a la mayoría de los Slytherin les habían crecido cuernos de diablillo en la cabeza.

Hermione y Lily se miraron antes girarse hacia los Merodeadores y lanzales miradas de acusación.

—¿Qué? —preguntaron todos al mismo tiempo.

—Vamos, Lily, ¿Cuándo hemos tenido tiempo para hacer eso? —le dijo James. —Sabes que ayer por la noche estuvimos vigilando los pasillos.

Hermione dirigió su mirada a Sirius. Sabía que lo habían descubierto, pero se sorprendió de que ella no lo delatara. Hermione se limitó a fulminarlo con la mirada y volvió a su desayuno.

—Chicos —la voz de la profesora McGonagall se escuchó detrás de ellos. Todos se estremecieron y se giraron para sonreírle dulcemente. —Vuestros horarios —dijo, entregándoselos a todos los de séptimo año, con una sonrisa torcida en los labios.

Hermione observó el suyo y lo comparó con el de Lily y el de Remus. Eran indénticos. También eran parecidos al de Sirius, James y Peter, salvo que ellos tenían Adivinación cuando Hermione y los demás tenían Aritmacia.

—Ugh —dijo Sirius. —Primero pociones con Slytherin. ¿Por qué? —preguntó. —¿Por qué siempre tienen que ponernos con las serpientes en Pociones... y en Defensa? —y continuó pasando los dedos por el horario. —…Y en Cuidado de Criaturas Mágicas.

—Canuto tiene razón. —dijo James. —Me pregunto por qué hacen eso.

—Probablemente para castigaros por vuestras trastadas. —dijo Lily.

James y Sirius se miraron el uno al otro y comenzaron a hablar tranquilamente entre ellos. De vez en cuando Remus comentaba su opinión, y Peter sólo los escuchaba. Después de unos minutos de charla todos se giraron hacia Lily, que les levantó una ceja.

—Después de muchas discusiones hemos llegado a la conclusión de que, Lily, no somos culpables de esto —dijo James señalando el horario que tenía en la mano.

Lily puso los ojos en blanco y se dirigió a Hermione. —Necesito ir a hablar con la profesora McGonagall. ¿Estarás bien con ellos?—le dijo señalando a los chicos. Hermione asintió, y sonriendo, vio las caras que habían puesto los Merodeadores. Cuando Lily se alejó y se dirigió a la mesa principal, James la siguió con la mirada todo el camino. Sirius observó de reojo a Hermione, que miraba a James, puso los ojos en blanco y tiró de la cara de su amigo. Hermione se rió. "Por lo menos ya puede reír." pensó Sirius. "Es un avance."

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A Hermione le gustaba Pociones tan poco como en el futuro. "¿Por qué todos los profesores de pociones tienen que ser bordes y grasientos?" pensó mientras miraba al profesor con recelo. Lily ya se había incorporado a la clase y, juntas, habían comenzado a trabajar en una poción que Hermione había realizado en su sexto año.

Mientras la poción de Hermione hervía, miró a los Slytherins. Detrás de una cabeza rubia se escondían dos grandes gorilas que se parecían mucho a Crabbe y Goyle. "Al parecer no todos los sangre pura tienen buenos genes.". El chico que estaba sentado al lado de Malfoy llamó su atención. "Pelo negro y grasiento, expresión de asco, nariz grande... El profesor Snape, sin duda, no ha cambiado mucho en veinte años.". Lily notó la dirección de su mirada y su expresión se endureció.

—Mi consejo es que te mantengas tan lejos de ellos como te sea posible. —le dijo refiriéndose a los Slytherins.

Hermione asintió y volvió a centrarse en la poción.

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Tres clases después, Hermione se dirigió finalmente a la biblioteca con la excusa de investigar algo que no había entiendo del todo en Transformaciones. Al entrar en la biblioteca, sin embargo, no se dirigió a la sección de Transformaciones, sino a la sección de viajes en el tiempo que había encontrado en su tercer año. Amontonó en sus brazos varios libros que consideró relevantes y se dirigió a buscarr una mesa en la que leer tranquilamente.

Cinco libros más tarde, Hermione estaba desesperada pero tuvo que abandonar su lectura para ir a la clase de Aritmacia. Sacó un libro en particular y salió.

A medida que avanzaba por los pasillos, el único sonido que se escuchaba era el de sus propios pasos. Iba leyendo mientras caminaba, una habilidad que había perfeccionado en su tercer año.

"De las investigaciones actuales de los viajes en el tiempo se dice que las personas que han viajado por él solo duran unas horas, y finalmente regresan por sí mismos..."

Hermione estaba tan absorta en el libro que no vio a dos personas salir de detrás de una esquina hasta que chocó con una de ellas.

Gritó y cayó al suelo. —Lo siento —dijo mientras alzaba la vista para ver con quién había chocado.

—Estúpida sangre sucia. —escupió Malfoy. —Apuesto lo que sea a que sois tan inútiles con una varita mágica como los Hufflepuff.

Hermione se levantó e ignoró la mirada que estaba recibiendo de Snape. —En primer lugar, mi forma de caminar no tiene nada que ver con mi capacidad mágica. Y en segundo lugar, estoy segura de que la mayoría de los Hufflepuff actúan de acuerdo a la situación —dijo mientras pensaba en los compañeros Hufflepuff que les habían ayudado a luchar contra los Mortífagos.

Malfoy y Snape se rieron fríamente. —Eso, sangre sucia, es muy discutible. Ya veremos tu capacidad mágica cuando hagamos un duelo en la clase de Defensa —se mofó Lucius mientras se marchaba con Snape.

Hermione se estremeció y trato ávidamente de evitarlos durante todo el día.

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Por la noche, Hermione volvió a tener pesadillas, por lo que se encontraba sentada otra vez frente al fuego.

Alrededor de una hora más tarde, un movimiento junto a ella alejó sus pensamientos sobre Ron.

Sirius pudo ver el dolor en los ojos de la chica mientras se sentaba a su lado y le ofrecía una sonrisa. —Veo que esto puede convertirse en algo cotidiano.