Capitulo 6: Ángel

Más tarde ese día el joven Muller decidió que saldría con rubia favorita. Sintió la necesidad de invitarla en una segunda cita, pero esta vez en una cena romántica. La llevaría a uno de los mejores restaurantes de gala.

Se vistió con un traje y una camisa azul bígaro remangada a los codos para dejar al descubierto un bonito reloj costoso en su brazo derecho.

Como un caballero fue a tocar a su puerta. -¿Estas lista Súper Chica?-

Dentro del apartamento la pequeña rubia estaba decidiendo si llevar o no sostén, llevaba un hermoso vestido rosa pastel hasta el piso, con un provocativo cuello en V y una abertura que dejaba ver su pierna derecha.

Oyó su teléfono y se agacho para recogerlo debajo del sofá y se golpeó en la cabeza cuando oyó que el joven pelirrojo la llamó desde su puerta. – ¿Estás bien?- Oyó del otro lado de la puerta.

-Estoy bien solo buscando mi teléfono.- La rubia se dirigió a abrir la puerta. Ella notó que lo ojos de Jake se habían ensanchado y estaban exclusivamente en ella.

Ella lo escaneo también, se veía tan bien, tan elegante y guapo.

-J-Jake...- Tartamudeó la rubia. –Te ves genial.- Ella quería correr sus manos por su musculoso pecho a través de su camisa, ¡ella quería arrancar su camisa y hacer algo imprudente!

Sherry mala, concéntrate.

Jake se acercó a ella y sus ojos duros perforando a través de ella. Sus dedos se deslizaron a lo largo de su espalda donde su piel fue expuesta, sus ojos recorrieron cada rincón de su cuerpo sobre todo el área del pecho.

-Te ves hermosa.- Dijo él con un tono profundo y ronco, ella no pudo evitar sonrojarse y darle una sonrisa tímida. –Gracias.- Bajo la cabeza y respondió con timidez.

A él le encantaba ese vestido en ella, el escote dejo ver gran parte de sus pechos y podía apostar que no estaba usando sostén, él no tenía problema en mandar al diablo la cita y hacerla suya en esta momento… pero de nuevo, ella era más especial que un polvo de una noche, además estaba dudando si la dulce, dulce Sherry podría ser una virgen.

Subieron al auto y el realmente no podía dejar de ver donde la carne de ella fue expuesta. Ella se dio cuenta de esto y aunque fue un poco incomodo, ella se sentía feliz de saber que Jake la veía como una mujer.

Llegaron al restaurante y Jake entrego las llaves a un empleado para que estacionara su coche. Al entrar Sherry tomó la mano de Jake, el sonrió de lado ante el atrevimiento.

Era un lugar bastante elegante y bonito. Había una fuente en medio y gente bailando una balada a su alrededor, había varias mesas y un mesero los escolto a una de ellas. Se sentaron uno frente al otro con un poco de luz de las velas.

Ambos ordenaron cenas de carne y empezaron una conversación. Cuando terminaron de cenar Jake vio a Sherry con la mirada fija en las personas que bailaban en la pista, él nunca había sido el tipo de bailar, lo había intentado pero nunca le gusto, pero esto era con Sherry.

Ella lo miró y él le sonrió de vuelta, tendió su mano hacia ella y ella la tomó con gusto. No sin antes dejar pagada la cuenta.

Se dirigieron a la pista de baile y él la tomo de la cintura mientras que ella puso sus manos en el pecho y recargo su cabeza ahí. Estaban en silencio mientras se mecían de un lado a otro. Jake se sentía en calma, era de las pocas veces que realmente sentía que podía relajarse.

Ella levanto la barbilla y unieron sus labios en un tierno y casto beso.

Pasaron los minutos y decidieron que era hora de irse.

-¿A dónde vamos?- Preguntó la rubia cuando notó que el pelirrojo se desvió de la autopista.

-Como te dije antes Súper chica, no has vivido hasta que montes una motocicleta- Los ojos de la rubia se abrieron como platos. Jake estaciono en su apartamento y abrió la puerta de Sherry.

-Jake, no puedo subir, estoy usando vestido.- El pelirrojo la ignoro y aventó un casco en su dirección que ella fácilmente atrapó.

La tomó de la barbilla y deposito un dulce beso en sus labios. –Estarás bien.- La ayudó a subir y ella inmediatamente se abrazo de su cintura.

Él le había dado su saco cuando ella mencionó que tenía frio. Tan propio de un caballero, pero no de Jake Muller, había algo en Sherry que realmente hacia que él se comportara como su caballero de brillante armadura.

Pasearon por la autopista y por lugares al azar. Al principio la rubia se aferraba a su compañero como si su vida dependiese de eso, pero después de unos minutos se dio cuenta de porque todos decían que esto era tan divertido, se sentía como si estuviese volando.

Llegaron a la cascada donde Jake la había traído en su primera cita. Se veía mágico de noche, era realmente un lugar embriagador.

-Se ve mejor de noche.- Dijo la rubia con timidez. Jake se limitó a sonreír. Fueron al lugar donde habían estado antes y se sentaron uno al lado del otro.

Jake quería contarle todo a Sherry pero no podía, que pasa si le contaba y ella lo dejaba. Hayden era un problema y su hermana era otro, el estaba metido en un lio y tenía que decírselo pero no podía.

Ella lo beso y como pudo se puso a horcajadas en el, con una pierna al lado del otro encima de él.

Ella retiro el saco de Jake de sí misma y el pelirrojo comenzó a besar y chupar su cuello. Ella no pudo reprimir un gemido mientras el mordía el lóbulo de la oreja. Jake besó sus labios una vez más para volver a plantar besos sobre su clavícula y acariciar sus pechos por encima de la tela del vestido.

Así que efectivamente ella no lleva sostén...

Ella cerró los ojos y comenzó a jadear y gemir en su toque, de pronto sentía mucho calor entre sus piernas y comenzó a moler contra él.

Jake comenzó a besar su camino de vuelta a sus labios desde el valle entre sus pechos, se volcó sobre de ella de manera, que el ahora estaba arriba entre sus piernas. La miro a los ojos, estaban nublados por la lujuria y el miedo, sus mejillas estaban al rojo vivo y sus labios hinchados por el beso anterior.

Él no podía hacer esto, se retiro de entre sus piernas y la ayudó a incorporarse, ella lucia confundida y él solo la acercó a su pecho y depositó un beso en su frente mientras la rodeaba con sus brazos.

-Lo siento, Sherry, pero realmente no puedo hacerlo, no aquí, no así…- Ella lo miro con confusión, no estaba pensando claramente, sus doloridas partes femeninas no la dejaban pensar en otra cosa que no fuera tener a Jake entre sus piernas.

-Mereces algo especial, Súper chica, algo más que un polvo de una noche. Mereces una cama, velas y toda esa mierda romántica con alguien que ames y te ame de vuelta.- Decir lo ultimo realmente le dolió, él la quería, y podía amarla algún día pero no tan rápido. Además ella era demasiado buena para él, demasiado pura, demasiado inocente.

La miro y sus ojos estaban llenos de lágrimas, ella se sentía estúpida, realmente estaba a punto de perder su virginidad sobre una piedra. –Lo siento…- Dijo ella con voz temblorosa, es todo lo que podía decir…

-No tienes nada porque disculparte, Súper chica.- Sintió que ella hundió la cara en su pecho, pasaron algunos minutos y la llevó a su apartamento. No se dirigieron la palabra en todo el camino.

La acompañó hasta su puerta y la vio, tan linda e indefensa, sus lágrimas habían arruinado su maquillaje y ella se aferraba a su saco, él se lo daría como un detalle.

Le besó la mejilla y se retiró sin decir nada.

El camino de vuelta se dio cuenta de lo que estaba haciendo, ella realmente se merecía más de lo que él le podía dar. Él tenía sangre en sus manos y solo la ensuciaría, sin mencionar a una posible novia embarazada y su complicada relación con Jacqui.

Él estaba sucio y ella tan inocente, él jamás debió tocarla. Se merecía todo y él no le podía dar nada. ¿Qué fue ese sentimiento? ¿Culpa?

Alguien como él no podría estar con alguien tan bueno como ella, como un ángel.