Bueno, después de casi un año de no actualizar la historia (dios, eso es mucho y me arrepiento por dejarlos en suspenso :V) he regresado para agasajarlos con más aventuras del Doctor en Equestria.
Disfruten ;)
Capítulo VI
La Sombra del Cristal
En un paisaje desolado y triste, empezó a oírse un rugido silbante y una caseta color azul empezó a aparecer de la nada.
-Bueno, aquí estamos!- exclamó el Doctor al abrir las puertas de la TARDIS y dando paso a Rose.
-¿Doctor...?
-¿Qué pasa, querida acompañante?
-¿Está seguro de dónde estamos?- preguntó inquieta la potra.
-¡Claro que sí! Siglos en el pasado, justo como dijiste.
-Pero... ¿Es seguro?- dijo al quedarse viendo estupefacta algo detrás del Doctor.
-Claro, ¿Por qué crees que n...
El Doctor se dio la vuelta y ante él apareció un escenario terrible: el Imperio de Cristal, con el cielo de tonalidad naranja, pasto seco, pobladores esclavizados caminando en las calles y en medio de todo eso, un castillo hecho de cristal negro, al igual que las demás construcciones.
-Oh bueno... Aquí vamos de nuevo.
•••
En la cima de la torre de cristal negro, un unicornio se aspecto terrorífico usando una armadura cubriendo la mayor parte de su cuerpo, con ojos verdes brillantes y dos colmillos saliendo de su boca, admiraba su reinado.
-¿Qué es eso?- exclamó con una voz muy profunda y grave, haciendo un pequeño eco casi imperceptible, que helaría la sangre a cualquiera que lo escuche. Lo que estaba mirando era la TARDIS, la cual estaba estacionada a las afueras del Imperio y que de ella salían dos ponis desconocidos para él. Eso opacaba la "perfección" en su imperio y no le gustaba que dos desconocidos se adentraran en el. Nadie se atrevía a ir ahí. No bajo su reinado.
-No me gusta ver eso. Voy a tener que encargarme yo mismo...
•••
-Doctor, ¿nos trajiste al reinado del Rey Sombra bajo el Imperio de Cristal, verdad?
-No me gustaría decir que sí, pero sí. No te preocupes; de seguro él ni nos ha visto. Solo regresaremos a la TARDIS y nos vamos cómo llegamos, ok?-le dijo el Doctor a su acompañante con una sonrisa optimista. Luego dejaremos que las princesas vengan y que la historia siga su curso natural.
-Ok, Doctor.
-Yo no estaría tan seguro de eso... - exclamó una voz profunda y grave mientras una pared de sombras apareció de la nada y consumió a la TARDIS.
-¡¿PERO QUÉ...?!
La nube tomó forma y apareció ante ellos la imagen del Rey Sombra, la cual los miraba horriblemente.
A Rose casi le da un paro cardiaco. Había oído historias de ese terrible rey y sabía de las atrocidades que podía causar. Definitivamente no quería que se las hiciera a ellos.
-¿Quiénes son ustedes y porque se atreven a venir al Imperio de Cristal bajo mi reinado?
-Oh, hola. Soy el Doctor. Y ella es Rose. No se preocupe, señor. Volveremos por donde vinimos. Vámonos, Rose..
-Cállense, inútiles.
-Oh disculpe. ¿Dije algo malo?
-No. Pero lo hicieron. Vinieron al Reino de Cristal. Eso no se hace. No bajo mi reinado.
-Mire señor -le respondió Rose- no queremos problemas. Sólo déjenos volver por donde vinimos.
-Je. Me temo que no los puedo dejar hacer eso.
-Mire, Rey Sombra, creo que podríamos negociarlo con... ¿Una taza de café? A mi no me parece mala idea. Tu que opinas, Ro...
Inmediatamente el Doctor y Rose fueron cubiertos por una especie de niebla negra y que salía del Rey Sombra y desaparecieron.
•••
Rose abrió los ojos y se encontró en un lugar oscuro y lúgubre.
La poca luz de algunas antorchas que se encontraban ahí la hicieron entender que se encontraba en un mazmorra, debajo del palacio de Sombra.
El horror.
Rose se negaba a esto.
No podía terminar así.
No podía morir bajo el yugo del ser más tirano de Equestria en una época en la que ella ni siquiera nacía.
Cerró los ojos y pensó en sus amigas de Ponyville: Daisy y Lily Valley.
Y también en el Doctor.
El Doctor.
Siempre se trataba del Doctor.
¿Por qué el Doctor la habría llevado ahí?
¿Por qué el Doctor no aparecía como en ocasiones pasadas y a rescataba de ahí?
El Doctor.
Ese ser no-poni/alienígena/salvador milagroso esta vez le había falla...
-¿Rose?
Rose volteó y vio al Doctor parado afuera de la celda con el destornillador sónico en la boca.
-¡Doctor
-Espera, Rose. Te sacaré de aquí.
Y apuntando el destornillador a la cerradura, lo activó y la celda se abrió.
Rose salió saltando y se abalanzó llena de felicidad hacía el Doctor.
-¡Doctor! ¿Por qué tardaste tanto?
-Digamos que también estaba en una celda y salí de la misma manera que tú lo acabas de hacer, (con ayuda del destornillador sónico) y te comencé a buscar. Realmente este lugar es enorme. Tardé un poco pero al fin te encontré. ¿Nos vamos?
Y sin dudar ni un segundo, Rose cruzó la puerta de la celda junto con el Doctor, y empezaron a trotar entre la sombra de las mazmorras, hacia un destino incierto.
