7
Momento
Cada gota de lluvia acaricia el caer,
cada brisa de viento envuelve con su pasar,
cada hoja que deja su árbol atrás te dirá
que nada es más real que este momento…
y no hace falta que tengas los ojos abiertos para creerlo.
-N. A. Lepka
El pequeño pueblo de noche era tan mágico para él como lo era para Jane en la mañana. Él simplemente tenía un gusto especial por la brisa nocturna, por las luces en las calles y sobre todo por el cielo estrellado. Pasear de noche era tan relajante. Podía ver a las familias y parejas reunidas y disfrutando de una buena cena luego de un día de trabajo, escuchar la música de los clubes y bares, sentir que la oscuridad de la noche hacía que todas las personas se vieran más místicas al ser envueltas por las luces de los faroles. Solo faltaba que nevara para que el momento fuera perfecto, pero cuando volteó a ver a Jane a los ojos pensó que ya no era necesario.
-¿Qué estás planeando, Jack?- preguntó ella, aún temerosa de haber plantado a su hermano.
-¿No te gusta pasear de noche?-
-La verdad es que no. No me gusta mucho la oscuridad-
-¿Qué oscuridad? Con lo brillante que está la Luna- señaló hacia ella. Jane miró en su misma dirección y a él le pareció escucharla suspirar.
-Sí, es cierto-
-Entonces ves que no hay nada que temer. Aunque si no sales a pasear de noche entonces ¿cuándo?-
-En la mañana- respondió ella con naturalidad, como si su respuesta no tuviese nada de extraño.
-Estás bromeando ¿verdad?-
Ella se rio al ver su cara –No, es la verdad. Me gusta mucho la tranquilidad de la mañana y ver como todo se despierta-
-Créeme, no te gustaría verme a mí despertando- su compañera volvió a reír. Cada vez lo hacía más fuerte, con menos timidez, y notar ese cambio, que parecía comenzar a confiar más en él, casi que lo ponía a saltar -¿Sabes por qué a mí me gusta más pasear de noche?- ella negó con la cabeza –Ah, vamos. Tienes que poder verlo. Sólo mira-
Se tomó la libertad de posicionarse detrás de ella mientras sujetaba sus hombros y le hablaba al oído. Sabía que sólo una persona como ella podría ver lo mismo que él y nada más tenía que guiarla –Mira las luces. Mira cómo se ve la gente cuando pasa cerca de ellas. Escucha ese sonido- la sintió un poco tensa al comienzo, pero de a poco vio como ella le prestaba atención a los detalles, como su mirada se perdía en las calles y las personas. Sabía que su talento para leer a los demás seguro la llevaría a ver por qué el creía que la gente se veía más interesante bajo los faroles, las estrellas y en los restaurantes.
-Es verdad- susurró luego de un momento, uno que ninguno de los dos se dio cuenta de cuánto duró por sentirse tan apacibles observando la magia que los rodeaba –Es hermoso-
Jack sonrió complacido y se alejó de ella para sujetar su preciosa mano de nuevo. Pese a que había tenido un par de novias y había disfrutado de sujetar sus manos, las de Jane eran particularmente pequeñas y delicadas, o tal vez solo le fascinaba porque le pertenecían a ella, de igual manera siguió tomándose libertades al enredar sus dedos con los suyos. Tratándose de ella sabía que no debía ser tan apresurado como acostumbraba, pero es que nunca se había sentido tan incitado a acercarse a alguien, a pasar tanto tiempo con ella que pudiese saber en qué pensaba, qué diría a continuación, cuándo se sentía emocionada, enojada o triste. De momento Jane le parecía tan distante como una estrella; podía ver su brillo pero no su forma, sus sombras.
Fue tras ver eso que tomó una decisión: tenía que domesticarla. Si lo hacía ya no la vería tan lejana. Se rio al pensar que tendría que ceder a la loca idea de que él era el Principito, pero si con eso conseguía acercarse a ella, valía la pena. Fiel a su personalidad impulsiva, no se puso a pensar mucho en las posibles consecuencias, en que uno se vuelve para siempre responsable de aquello que domestica. Pero es que, como muy bien dijo un señor de gran autoridad en temas de amor, "ser sabio y enamorado excede el poder del hombre".(2)
Mientras él pensaba en eso, ella también tenía algo que le daba vueltas en su cabeza –Jack… ¿qué sucedió con tu rosa?-
Él arrugó su gesto. Pensó que se refería al dibujo pero no estaba seguro -¿qué cosa?-
-Quiero decir… Cuando te conocí te veías deprimido por alguien y…-
-Ah, eso- suspiró y el frío hizo que saliera humo de su boca, haciendo ese suspiro más evidente de lo que hubiese querido –En realidad no fue sólo eso por lo que estaba algo deprimido entonces, fue… un acumulo de muchas cosas. Lo cierto es que llevaba un tiempo sintiéndome… no lo sé, ¿invisible?- la miró a los ojos pero era obvio que ella no lo comprendía –Cuando era niño me encantaba hacer bromas todo el tiempo y como era divertido, tenía muchos amigos. Pero ahora ya no es lo mismo- cambió de expresión al ver que el ambiente se había vuelto muy serio y sonrió –Por eso quería ir a Nunca Jamás. Si vuelvo a ser niño, podría volver a pelear contra piratas-
Jane le devolvió la sonrisa. Pensó en que él lo había negado por completo y ella creyó lo mismo, pero en verdad Jack si era como el Principito. Se encontraba tan perdido como él buscando el camino de vuelta a su planeta y a su rosa, sintiéndose incómodo entre los adultos, y también le gustaba observar las estrellas. Tal vez ella podría ser el zorro y ayudarlo a ver las cosas de un modo diferente –Podrías volver conmigo a casa y ayudarme a luchar contra un Oscuro-
-Pero si no necesitas mi ayuda para ello. Sólo devuélvele sus colores y listo- ambos rieron ante la idea. Parecía que Jack no iba a dejarla olvidarse de su personaje infantil –Ah, ya llegamos-
Jane alzó la vista y se encontró con un cartel indicando que el edificio frente al que estaban pertenecía al observatorio que se encontraba fuera de la ciudad. No tuvo tiempo de preguntar nada porque Jack la arrastró adentro. Resulta que ahí daban pequeños tours sobre la historia del observatorio, que era uno de los mayores puntos de turismo del humilde pueblo, junto con algo de historia sobre cosmología. Pero cuando llegaron al salón que era el último punto del tour, el guía anunció que ya habían terminado.
-No te preocupes- le dijo Jack –No te traje por la historia, hay algo mucho mejor cuando termina cada turno-
Entonces el guía les explicó que el salón pintado completamente de negro en el que se encontraban, era para darles una actividad que podría asemejarse a ver las estrellas como solo podían verse desde el observatorio que promovían allí. Les entregó a todos, incluidos Jack y Jane cuya presencia no cuestionó, unas varitas de estrellitas. De esas que al encenderlas, lanzan brillantes chispas y con cuyas luces incluso puedes hacer líneas y dibujos en el aire. Todos los que estaban allí las encendieron al mismo tiempo y el lugar se iluminó de una manera increíble. Había varios niños cuyos padres seguro los llevaban solo por esa última actividad, y se pusieron a saltar y correr por el lugar iluminando todo a su paso.
Jack comenzó a desafiar a Jane a hacer dibujos o escribir palabras en el aire. A Jack le encantaba dibujar animales como delfines o incluso dinosaurios. Jane intentaba dibujar flores de todo tipo y aunque no podía terminarlas, le bastaba tener la imagen en su cabeza y lo poco que conseguía hacer para reír con alegría. Y cuando se distrajo de su juego, miró alrededor y se quedó fascinada por los dibujos que se armaban en todo el lugar, pensando que mirar las estrellas nunca volvería a ser tan hermoso mientras tuviese esa imagen en su cabeza.
Jack la miró mientras hacía eso y se acercó a sujetar su delicada mano, el único contacto físico que lo consolaba ya que tampoco quería arriesgarse demasiado -¿Te gusta? Es como jugar con polvo de hadas ¿no?-
-Sí- le dedicó la sonrisa más feliz que le había dado hasta entonces y si no se hubiese volteado de inmediato a seguir viendo el espectáculo, Jack no tenía idea de que locura hubiese hecho entonces.
Cuando todo terminó, se sentaron en una banca apartada en el parque y él intentó comenzar a conocerla mejor.
-Jane, ¿por qué empezaste a buscar magia?-
Ella lo miró y se puso algo seria –Oh, desde que era pequeña. Mi padre siempre me contaba historias y nos sentábamos a leer por horas. Aunque mi madre y mi hermano nunca se unieron ni lo entendieron, pero tampoco nos criticaban por ello-
-¿Y ahora? ¿Pasó algo con él?-
- Eso no… no es importante- le respondió de una forma cortante como cuando recién se habían conocido y ella estaba enojada con él.
-¿Segura?- con su reacción en verdad le daba curiosidad saber qué ocurrió, pero más que nada quería demostrarle que podía confiar en él.
-Sí, no pasó nada-
-Lo siento- ahora se sintió culpable de haber sacado el tema, que al parecer era delicado, y quiso cambiarlo de inmediato para mejorar el ambiente –Oye, ¿esta vista no te inspira?-
-¿Qué quieres decir?-
-Digo, ¿Qué no cantas algo todas las noches? No te escuché últimamente, ¿sabías?-
-Siempre canto algo, pero no siempre es para las demás personas. Por eso no me escuchabas-
-Pues, ¿no hay algo que quieras cantar ahora?-
Ahora que ya había cantado para él dos veces, una de ellas mientras estaba a su lado, ya no se sentía tan cohibida de tener que hacerlo. Lo pensó un momento, y había una canción que no podía acompañar mejor el momento. Era lo que creyó que Jack debía escuchar luego de lo que le había contado sobre sí mismo y bajo el cielo estrellado que estaban observando.
The second star to the right
Shines in the night for you
To tell you that the dream you plan
Really can come true
The second star to the right
Shines with a light that's rare
And if it's Never Land you need
Its light will lead you there
Twinkle, twinkle little star
So we'll know where you are
Gleaming in the skies above
Lead us to the land we dream of
Ahora que ella no sentía vergüenza de cantar frente a él y podía mantener los ojos abiertos mientras lo hacía, Jack se dio cuenta de dos cosas. Uno, que ella siempre miraba al cielo al cantar. Y dos, que aunque lo intentaba, él no podía hacer lo mismo. Desde pequeño le había gustado observar las estrellas y le parecían las luces más hermosas y brillantes que podía haber después de la Luna. Pero ahora, no importaba lo que hiciera, ya no le parecían tan brillantes y no le costó descubrir por qué. La chica a su lado las estaba eclipsando. Como esa frase que había leído; "y las estrellas titilaron mientras la miraban cuidadosamente, celosas de la forma en que brillaba".(4)
Cuando él se levantó al día siguiente, encontró un dibujo colgando de la valla. Corrió a buscarlo, volteó la hoja y vio el país de Nunca Jamás. Luego de eso, sonrió ampliamente durante todo el día y pensó que los papeles no se estaban jugando como él planeaba. La que lo estaba domesticando con sus dibujos, sus canciones y su magia era Jane.
N/a: Que tal, gente linda? Bueno, yo sigo compartiendo esta historia y espero que sigan leyendo. No se olviden de comentar si les gusta, mientras tanto yo sigo con mis famosas notas de autora:
1-Respecto a la cita del comienzo, les dije que iban a estar leyendo bastante de este autor, simplemente adoro su trabajo. Busquenlo en sus redes sociales, prometo que no se van a arrepentir.
2-El señor con bastante sabiduría en temas de amor al que me refiero no podía ser mas que el mismísimo William Shakespeare. Si bien soy fan de su trabajo, debo decir que nunca anoté muchas frases de él y esa es la única razón por lo que no lo verán citado de seguido, pero estoy segura que ahí debe haber material de sobra xD
3-La canción es la hermosa canción de la secuela animada de Peter Pan de Disney, "The Second Star to the Right" de Jonatha Brooke. Es preciosa en inglés tanto como en español, cantada por Tatiana.
4-Esta frase es una que me encontré en Pinterest, es de Atticus, un poeta canadiense bastante misterioso. Si les interesa, pueden buscarlo.
Bueno, eso es todo. Los dejo que sigan leyendo, disfruten y comenten. Besos!
