Primero que nada, muchas gracias por leer este fic, me hacen muy muy feliz.


Después de disculparme por lo de la carta asistir al partido de Quidditch, donde Slytherin derrotó a Gryffindor, mi padre se volvió insoportable conmigo, era como si yo estuviera en esa casa, y solo porque Fred y George eran mis amigos, sus comentarios estaban presentes a diario, y peor aún por aquel castigo que me gané según él por apoyarlos durante el partido, solo fui por Percy que me llamo desde lejos, claro que el estaba observando y al ver que me entregó una pequeña bandera de Gryffindor asumió que estaba en esas gradas desde el inicio del partido, ambos nos miramos al mismo tiempo y por la cara que puso adiviné su reacción, corrí lo más rápido que pude con mis compañeros de Ravenclaw, y de nuevo me miraba, pero con esa sonrisa sarcástica que me indicaba que no me salvaría tan fácilmente; Por el partido él estaba feliz aunque no aparentaba alegría, tenía esa mirada de orgullo para sus estudiantes, en verdad eran buenos en ese deporte, pero algunos no jugaban limpio, y hasta ponían el peligro al los chicos de Gryffindor, en un par de ocasiones los gemelos estuvieron a punto de caer de las escobas y Oliver también fue golpeado por una chica desagradable, al menos ese castigo no fue tan malo como ayudarlo a preparar pociones con partes de animales y bichos, como aun me sentía mal por la carta, no protesté y lo acepté.

- Emperezaras con algo sencillo y rápido, Tomaras nota de los anaqueles y de todo lo que hay en ellos, al costado de cada anaquel hay varias claves, de esa forma están catalogados - me acercaba algunos frascos mostrándome los nombres y poniéndolos de nuevo en su lugar - así te será más fácil llevar un inventario; quiero que describas exactamente como está en cada frasco y menciones en esa lista cuantos hay de cada uno, ¿Me entiendes?

- Si padre, ¿Cuando debe estar listo todo esto?

- Esta tarde.

- Es imposible, muchas de estas cosas no las conozco, no será posible que termine de hacer una lista de todo lo que hay aquí hoy mismo.

- No he terminado aun Marie, no es solo una lista de lo que hay, como ya lo hemos visto en clase hay pociones que pierden sus valores después de cierto periodo de tiempo, esas y algunas cosas más deberás retirarlas y mencionar cuales son para sustituirlos.

- ¿Y también me entregara las pociones o las preparare yo?

- No, aun no estás preparada para la elaboración de muchas cosas, necesito saber lo que falta para adquirir todos esos ingredientes, solicitar a Sprout las plantas que sean necesarias; y preparar yo mismo las pociones.

- ¿Y porque tiene que ser hoy?

- Tú vives preguntando y postergando las cosas Marie, así no avanzaras en nada.

- No, solo que es poco tiempo y aquí hay muchas cosas, no quisiera equivocarme y tener que hacerlo todo de nuevo.

Él no pronuncio palabra por unos segundos, creo que me dio la razón aunque no lo admitiría, y en eso, alguien lo llamo pero sin tocar la puerta del despacho.

- Profesor Snape.

- Adelante, ¿Qué no sabes que debes llamar antes de gritar Filch?

- Eee... - el rostro de ese hombre mostró gran preocupación - Ss… si Profesor, disculpe pero el Director Dumbledore lo llama a su despacho.

- Bah ¿y qué quiere ahora ese anciano?…

- No lo sé Profesor, solo me pidió que lo llamara a usted y a la Profesora McGonagall.

- En un momento iré con él… vamos vete de aquí. - y Filch salió más rápido de lo que pude imaginar.

- Tú sigue con lo que te pedí, y será mejor que lo hagas con cuidado, hay pociones peligrosas en estos frascos, y podrían hacerte daño, ten cuidado al limpiar, que no se te resbale nada de las manos.

- ¿Limpiar? ¿Todo esto?

- ¿Tienes algún compromiso Marie? - esto lo dijo con sarcasmo y fingiendo duda - te recuerdo que cumplirás con esto por el resto del mes. Y sin magia.

- No padre, no lo olvido, y aunque lo hiciera aquí estoy a diario. - tome un paño de una gaveta y con ayuda de una pequeña escalera me disponía a limpiar primero y después clasificar todo lo que había en ese despacho - Él aun no salía de ahí cuando se me resbaló un frasco de las manos y el contenido se regó por el piso, con el sonido del cristal estrellándose volteó inmediatamente, suspiró enfadado y se cruzó de brazos.

- El contenido de ese frasco es muy peligroso, tienes suerte que sus propiedades ya se agotaron por el tiempo que ha pasado. Baja de ahí y limpia eso de inmediato.

- Si padre.

- Ah… y ten más cuidado.

Como él lo dijo, debía tener más cuidado, ese era su área de trabajo y yo me estaba atreviendo a destruirla, de seguro es lo que pensaba, ese lugar estaba lleno de cosas, él tenía todo ordenado en forma exacta, según su uso y propiedades, aunque no precisamente como lo mencionaban algunos libros, más bien como él había catalogado todo, lo único malo de todo aquello era que no limpiaba el lugar, todo estaba acomodado debidamente, usaba un ingrediente y lo sustituía cuando creía que era necesario, pero el polvo se acumulaba; tardé un par de horas solo en limpiar la parte de los anaqueles, y comenzaba a hacer la lista cuando el regresó, por cierto bastante molesto. Los discursos de Dumbledore, según me decía, eran sin un motivo aparente y parecía que solo tenía el propósito de molestarlo, en esa ocasión, me miraba mientras hacia la lista en cada estante, yo sentía su mirada al anotar en una tablilla cada frasco, planta o ingrediente, y me volvía hacia él, pero fijaba la vista en otra dirección, lo vi pensativo en un par de ocasiones, algo le preocupaba; esa como otras ocasiones, estuve a punto de preguntarle que le ocurría pero por miedo no dije nada, mencionaba otras cosas, hasta que él mismo me habló.

- Marie, ustedes… tú y tu madre ¿viajaban? - esa pregunta me desconcertó, al fin me preguntaba algo de mi madre, tal vez me revelaría algo del pasado y al estar acomodando una poción en el último estante perdí el equilibrio, logré detenerme para no caer, pero la poción se fue al suelo como la anterior.

- Perdón Padre… iba a caer y no pude detenerla. - él se acerco y me ayudó a bajar, negaba con la cabeza.

- Empiezo a perder la paciencia Marie, te he pedido que tengas cuidado, es peligroso lo que hay aquí en este despacho podría matarte a ti, a mí y a todos en este Colegio. Te advierto que la próxima doblaras el tiempo en acomodar no solo las pociones e ingredientes, me ayudarás con las raíces y esas cosas que tanto te desagradan.

- Si tendré cuidado… me decía algo sobre mi madre… - yo estaba muy atenta.

- Si, ¿ustedes viajaban?, es decir, salían a visitar a alguien.

- Ya no teníamos familiares.

- ¿Algún amigo quizás?

- No, a nadie, solo salíamos a los alrededores de la ciudad, nunca salimos lejos, mis compañeras me invitaban en vacaciones, pero no pude ir en ninguna ocasión. - el guardó silencio - ¿Por qué?

- Por nada, sigue con lo que hacías.

Me quedé con esa duda, pero suponía que por la forma en que me preguntó y como lucia algo preocupado, tarde o temprano tocaría de nuevo ese tema.

Continué con esa tarea por un par de días, y después de armar su inventario y desechar aquellas cosas que ya no tenía caso conservar, hizo una nueva lista de todo lo que compondrían los estantes para el inicio de las clases después de navidad. Él compraría lo que faltaba y encargaría el resto con anticipación, organizó de una forma diferente los anaqueles y yo sería quien acomodara de nuevo al tener la mayor parte de lo que había encargado. Me decía que debía aprender lo más que pudiera de memoria como estaba organizado su despacho, algún día podría serme útil, pero - ¿Útil para qué? - pensaba yo.

Bajo algunos pergaminos que se derrumbaron pude ver una vitrina empolvada y sobre ella había algo cubierto con un manto igual de empolvado, como me dijo que limpiara todo, lo descubrí y mi sorpresa fue tal que no pude ocultar mi asombro; era la famosa copa de Quidditch. Él dejo de escribir y me miró, yo estaba sorprendida, sabía que Slytherin había ganado algunos años esa copa, pero nunca me imaginé que estaría en ese lugar, tal vez la tendrían en un lugar a la vista de todos, al menos donde él y los estudiantes pudieran vanagloriarse de su triunfo, lógicamente todos pensábamos que estaba en la Sala Común de Slytherin y no arrumbada entre pergaminos.

- Marie deja de mirar eso y continúa con lo que hacías - me dijo en tono serio tratando de restarle importancia.

- Padre… ¿Es la copa de Quidditch?

- Creo que ya te diste cuenta de eso tu misma.

- ¿Y porque la tiene aquí?

- Soy el jefe de Slytherin y puedo tenerla donde quiera.

- Pensé que estaría en la Sala Común.

- ¿Por qué habría de ser así?

- Para que los estudiantes de Slytherin la vieran.

- Solo sirve para dar puntos a la casa, fuera de eso solo es para arrogantes, torpes y vanidosos, ya estuvo algún tiempo en la Sala Común y eso no benefició a nadie.

- Eso es cierto Padre, sus estudiantes ya son arrogantes, vanidosos y torpes por si solos, si les da la Copa serán peor.

- ¿Por qué dices eso? ¿Te han molestado?

- No solo a mí, molestan a todos.

Yo seguía viendo esa copa, pero lo cierto es que si había recibido algunos insultos, de sus estudiantes, a veces bajando esas escaleras interminables en circulo o caminando por las mazmorras rumbo a su despacho a mis espaldas escuchaba cosas acerca de mi origen de mi madre o que no mencionaba si tenía un padre, solo lo decían cuando pasaba, nadie me lo decía de frente, aunque no todos eran iguales, había algunos que no seguían con esos comentarios, alguna ocasión quise acusar a un alumno pero si le mencionaba algo se molestaría tal vez me culparía a mí, no sabía cuál sería su reacción ante eso, tal vez ni siquiera le daría importancia. Me sentí mal por eso, así que mejor cambie de tema.

- Padre ¿Porque le disgustaría tanto que jugara Quidditch si el equipo de su casa ha ganado la copa varios años?

- Slytherin tiene el mejor equipo.

- ¿Y porque para ellos no es una pérdida de tiempo y para mi sí?

- ¡No empieces Marie!, ya sabes lo que pienso y no cambiaré mi punto de vista.

- Está bien, pero ¿Que harán cuando Gryffindor vuelva a ganar la copa? Me han dicho que era de ellos hace años.

- Eso no volverá a ocurrir. - asombrosamente aquello le causo gracia pues lo hizo sonreír.

- ¿Y si lo gana otra casa…?

- Ustedes… o Hufflepuff por favor… - se acercó a mí y de nuevo cubrió la copa - Ya deja de ver esa copa y continua con los frascos vacios ¿no piensas terminar?

- ¿Qué hay de malo en las otras casas Padre? este año jugará Roger Davies, y algunos de mis compañeros dicen que es bueno.

- No deberías decirme eso, técnicamente somos rivales. - Oh si yo se lo había dicho todo, nadie debía saberlo - Descuida poco me interesa quien sea el mejor, ni quien juegue y dudo que tu amigo ese tonto Davies pueda hacer algo contra todo un equipo.

- Pero este año pude ser diferente… - y de nuevo tiré un frasco, aunque esta vez vacio.

- ¡Marie, ya agotaste mi paciencia, sal de aquí y continúa mañana… y recuerda que doblarás el tiempo!

- Pero…

- ¡Nada! ¡Sal de aquí!

- Hasta mañana Padre.

Salí de su despacho, esperaba no toparme con alguno de sus alumnos, ya me empezaban a cansar sus insultos, la próxima vez haría algo, no se lo diría, pero si me defendería, aunque no sabía cómo. Dudaba que él se ocupara de defenderme de alguno de sus alumnos por llamarme "sangre sucia" probablemente sería yo a quien le quitaran puntos.


Nótese que tampoco Davies le agradó como amigo para Marie... a Severus Snape no se le da gusto.

Ahhh y la Copa es la del campeonato de Quidditch, no la de la Casa (que para orgullo de Severus, también la tiene Slytherin esos años).

Nos vemos el viernes ^^