It can't be you
Chapter 7
En el pueblo del Norte habían recibido un mensaje de sus rivales los del pueblo del Sur. En el mensaje decía que la sagrada debía reunirse con el demonio y si no aparecía se realizaría un ataque al pueblo. La noticia se extendió por todo el pueblo, todos lo sabían. Nadie quería empezar la guerra contra el pueblo vecino si no contaban con el apoyo de la sagrada que se hallaba desaparecida.
Inuyasha que se había pasado todos los días buscándola, aun no se había dado por vencido pero al recibir la noticia del posible ataque decidió que sería mejor estar en el pueblo y esperar a que Kagome regresara.
Al regresar de su búsqueda uno de los guerreros que servían a Totosai le informó que este le estaba esperando en su casa. Sin mas demora se fue hacia donde el hombre se encontraba.
- Por fin has regresado, veo que ya te ha llegado la noticia- Totasai sabía perfectamente la razón por la que Inuyasha había cesado la búsqueda.
- Si, mi hermano se ha decidido por fin a emprender una guerra
- Inuyasha, ahora que Kagome no está, Sango… - de una de las habitaciones de la casa de Totosai salió la joven que había sido nombrada- se ha ofrecido para hacerse pasar por Kagome, porque como tu bien sabes, nadie conoce a la sagrada y será fácil saber así cuales son las intenciones de Sesshomaru sin poner en peligro a Kagome. Pero Sango estará en peligro, como bien sabes, cuando se realiza una reunión entre pueblos lo normal es enviar a los representantes de cada parte y dos personas, en este caso no sabremos si Sesshomaru cumplirá y no traerá a mas gente por eso tu y Koga iréis como escolta de Sango, si sucede algo por los alrededores estarán algunos guerreros nuestros. Es peligroso pero, no tenemos otra opción, en estos momentos no podemos permitir que Sesshomaru nos ataque, aún estamos débiles de la lucha que tuvimos con los bandidos de hace 15 días.
- De acuerdo, iré a avisar a Koga- dijo Inuyasha mientras salía con bastante prisa de la casa, Sango miró a Totosai y tras un asentimiento de él, ella se levantó y se fue.
Jaken que ya se había recuperado del pequeño incidente causado por su señor, había vuelto a su trabajo y seguía tan fiel a su señor como antes. En este caso el se dirigía al dormitorio de su amo donde este se encontraba desde hacía dos horas, a la espera del mensaje que Jaken debía traerle. Jaken tras llamar a la puerta pasó y le hizo una reverencia y empezó a hablar.
- Mi señor, acaba de llegar la respuesta del pueblo vecino- Sesshomaru le hizo un gesto con la cabeza para que la leyese- Como respuesta a vuestro mensaje hemos decidido aceptar esta pequeña "reunión" a la que estamos prácticamente obligados a asistir, la sagrada irá acompañada de dos personas pues como se tiene costumbre nosotros cumplimos las tradiciones, el sitio de tal reunión nos ha parecido apropiado, ya que la meseta Yuki ha sido desde siempre lugar de reunión. Allí nos veremos.
Sesshomaru escuchó sin prestar mucha atención el comunicado y al acabar mandó marcharse a Jaken, que estaba feliz porque su señor estaba orgulloso de su trabajo.
El joven al poco rato salió de su casa y atravesó el pueblo hasta la casa de Miroku donde también estaba Bankotsu.
- Vaya sorpresa, cual es el gran motivo de tu agradable visita - Miroku dice en un tono cómico mientras Bankotsu se ríe del rostro de Sesshomaru
- Miroku, tu me acompañarás a la Meseta Yuki, prepárate será al atardecer- dice sin hacer caso de las burlas que le hicieron al principio
- Yo también iré no? - dice Bankostu
- No, esta vez cumpliré con la tradición y Miroku y esa mujer son los que me acompañarán - dice sin ver que Bankotsu estaba dolido porque le había dejado de lado en una cosa tan importante como la primera vez que la sagrada se dejaría ver.
Sesshomaru se percató de que Bankotsu iba a reprochar su decisión así que se fue sin dejar tiempo alguno para que Bankotsu pudiese hablar.
Ese era el primer día que había tenido sin trabajo alguno, lo había pasado jugando con los niños y hablando con Ayame. Se encontraba bastante bien cuando estaba con ellos porque por primera vez en su vida no tenía la presión de ser la sagrada y la responsabilidad de dar un buen ejemplo a todos los que la rodeasen.
Por la mañana se había extrañado de que su uniforme fuese de diferente estilo al de los días anteriores en los que lo normal era un vestido que podía ser de cualquier color, en esta ocasión le habían dejado en su dormitorio un kimono con flores de loto rojas que contrastaban genial con el color blanco del kimono. Ayame se rió al verla tan elegante pero después la elogió y le explico que eso era porque no iba a tener trabajo ese día.
Ahora empezaba a entender porque la gente siempre traía ropa diferente cada día. Rin y Shippo se lo pasaron realmente bien con ella pero su diversión se acabó cuando Jaken apareció y le dijo a Kagome que debía irse a su habitación cambiarse y dirigirse a la puerta de atrás que daba al jardín.
Ella hizo lo que le mandaron y fue a su habitación, al entrar vio que en la silla se encontraban unos pantalones cortos negros y un top negro que realzaba su figura. Al lado vio que estaba una especie de vestido blanco que era como una casaca que se puso por encima y un velo blanco que le tapaba el rostro.
Al salir hacia el jardín vio un cayado que tenía grabado en un lado la letra "K" de su nombre, lo cogió y pudo ver al lado del lago donde hacía unas noches se había caído que Sesshomaru la estaba esperando.
- Démonos prisa
Sesshomaru empezó a andar y Kagome lo seguía pero ella no tenía idea de nada de lo que estaba pasando así que decidió que lo mejor sería averiguarlo y no esperar a que se lo explicasen.
- Adonde vamos…- susurró para no molestarlo, el la miró de reojo y siguió caminando.
- A la meseta Yuki - Kagome entonces entendió que al final Sesshomaru se iba a reunir con los de su pueblo - se que vas a querer escapar pero ni lo intentes porque se que le has tomado mucho cariño a Ayame y como no me hagas caso la mataré - Kagome comprendió que sus esperanzas de marcharse se desvanecían pero sorprendentemente no se entristeció - se supone que vamos a hablar pero cabe la posibilidad de que se realice algún combate, tu desde el principio irás como mi sirviente pero si se realiza alguna pelea. Vas a tener que luchar por eso llevas la ropa de combate debajo de esa casaca, debes luchar y ganar. No enseñes tu rostro o ya sabes que Ayame sufrirá las consecuencias.
Kagome había escuchado todo atentamente y pensaba reprocharle todo lo que le había dicho pero en ese momento Miroku se aproximo y siguieron andando hacia la Meseta Yuki que estaba a un par de Kilómetros.
Durante el trayecto Miroku estuvo hablando con Kagome de cosas sin importancia y de vez en cuando también se dirigía a Sesshomaru pero este pocas veces le respondía.
- Sesshomaru no tienes ganas de ver a la sagrada? - dijo Miroku mientras se ponía a la altura de el. Como no le respondió el siguió hablando solo y Kagome escuchaba todo lo que decía- pues yo estoy deseando ver como es… será vieja? Joven? Guapa? Ojala sea guapa, si lo es y peleamos quiero ser yo el que pelee… No se porque pero la sagrada desde siempre ha estado rodeada de misterio- Miroku le lanzó una mirada a Kagome y ella al darse cuenta giró la vista hacia otro lado- oye Kagome tu conoces a la sagrada?- Sesshomaru la miró de reojo y vio que ella no iba a responder pero al final ella levantó la mirada y vio a Miroku a los ojos
-Si, la conozco, ella no se merecía que su padre muriese - Sesshomaru frunció el gesto ante sus palabras
- Su padre mató a mi madre y a mi padre, yo solo hice justicia- dijo Sesshomaru aunque nadie le había preguntado nada
- Si, quizás todo ha sido justo pero ella lo pasó muy mal cuando su padre murió ella aún era una niña- Sesshomaru apuró el paso dejando a Kagome y a Miroku atrás.
Kagome vio como Miroku se acercaba a ella que seguía mirando al suelo y le pasó un brazo por encima de los hombros como intentando darle ánimos, ella le sonrió y continuaron su camino, siguiendo a Sesshomaru.
Kagome llegó a creer que Miroku la comprendía y no sabía porque pero tenía la sensación de que ese muchacho ojiazul sabía quien era ella. Pero al rato decidió sacarse eso de la cabeza, era imposible que el supiese quien era en realidad. Ella solo era la prima de Kikyo, aunque aún no sabía que tenia que ver su prima en todo eso, en esos momentos en silencio le vino a la memoria una de las últimas veces que Kikyo habló con ella. En esa ocasión su prima mayor le había pedido perdón por la responsabilidad que caía sobre sus hombros, no había entendido porque se echaba la culpa y en aquella ocasión Inuyasha que era el novio de Kikyo la había animado pero su prima poco a poco se fue deprimiendo mas y luego la dejo sola, aunque por suerte Inuyasha siempre la cuidó.
Inuyasha fue como su hermano mayor y el lo había pasado mal cuando Kikyo murió pero aun así nunca la dejó sola con su pena por haber perdido a su padre y a su prima. En los entrenamientos Inuyasha la hizo muy fuerte físicamente y también mentalmente, Inuyasha un día le había dicho que la familia era muy importante y que sabía lo mal que ella lo debía estar pasando pero también le había dicho que si se esforzaba y lograba superar sus miedos y apoyarse en una persona que de verdad la quisiese ese dolor se haría menor hasta quedar solo en un recuerdo. Kagome le había echo caso y desde la muerte de Kikyo y su padre ella se entrenó duramente y se apoyó en sus amigos y en Inuyasha pero aún así ella tenía el peso de todo su pueblo.
Ahora se encontraba en una situación extraña estaba ante el asesino de su padre pero… no sentía rencor ni odio hacia el por eso, porque ella lo podía entender, entendía que Sesshomaru había perdido a su madre y a su padre y… como le había dicho aquella noche en el lago del jardín Kikyo se había llevado a su hermano y ella eso no lo sabía. El lo había pasado mucho peor que ella y no le guardaba rencor, solo le daba pena, la misma pena que sentía por ella misma.
Sesshomaru y Miroku se detuvieron, ya habían llegado en medio de la meseta había una casa y delante de ella estaba Inuyasha, Koga y… la sagrada pero… quien era la joven que se iba a hacer pasar por ella?
Al ver la mirada de Inuyasha su corazón se aceleró estaba muy feliz por volver a verlo, tuvo ganas de empezar a correr y darle un gran abrazo pero se contuvo, ella ahora estaba atada de pies y manos y cualquier acción imprudente podría ocasionar la muerte de su nueva amiga Ayame.
