Mientras unos disfrutan de la vida, experimentando los placeres de una pequeña plática entre amigos, compartiendo risas y escribiendo en su mente nuevos recuerdos. Existe la posibilidad de que al mismo tiempo alguien esté a punto de pasar un muy mal momento.
Cierto pelinegro se encontraba relajándose entre un claro de árboles sentado en una mesa de campo, aunque parecía estar en medio de algún bosque, la realidad era que solo estaba en una de las zonas de los amplios jardines de su facultad; no le gustaba estar bajo techo todo el tiempo, cuando terminaban sus clases pasaba un rato en aquel apartado lugar, para respirar un poco y acomodar su inseparable botiquín instrumentos, era su costumbre, como si fuera un ritual lo hacía antes de ir rumbo al hospital.
Como ya se había asegurado de que nadie lo estaba observando, comenzó a susurrarse a sí mismo, como intentando sacar los sentimientos ligados con muchas memorias que surcaron su mente en aquella mañana.
-No quiero que cometas los mismos errores que yo, no importa lo difícil que parezca, no debes rendirte… podría ser demasiado tarde después… podrías arrepentirte... podrías acabar preparando botiquines con jeringas mientras sientes que tu corazón se rompe en pedazos por los recuerdos del pasado…
Dicho esto, dejó lo que estaba haciendo para tomar su bata, de uno de los bolsillos sacó un sencillo brazalete, algo gastado por el paso del tiempo, pero aun así se notaban los colores que tenía, pues eran una alegre combinación de café con tonos dorados. En el centro tenía un adorno grande de detallado girasol, daba la impresión que era un reloj. Sacó un papel pequeño que estaba resguardada dentro de la flor de fantasía, tal como si fuera un valioso tesoro con sumo cuidado de no romper la hoja, la leyó en silencio, acarició con suavidad el opaco girasol en sus manos mientras sus ojos se oscurecían debido a la tristeza.
-Woow, es increíble, ¡el perro de todos maestros está teniendo su momento dramático! Deberías dejar la medicina y mejor dedicarte a actuar novelas…
-¿Que rayos haces aquí? – El pelinegro, apresurado, guardó el invaluable objeto en su pantalón, mientras dirigía una gélida mirada hacia el recién llegado- Victor…
-Oh espera, no serías buen actor, porque nadie recuerda tu nombre… agregó ácidamente el castaño.
-Contesta mi pregunta ¿Qué haces aquí? no se supone que debas entrar aquí, por si no lo recuerdas fuiste expulsado de la facultad, ahora vete si no quieres que llame a la policía. – el eludido apretó los puños, conteniendo la rabia que le daba verlo.
- no te atrevas a levantarme la voz, ni tampoco se te ocurra ponerte violento conmigo, recuerda que soy menor que tú.
- dos años no significa nada y menos para alguien de tu calaña, ¡todo el mundo sabe lo que hiciste!
- pero aun así me respetan, lo contrario que a ti, mira que enamorarse de una cualquiera, una verdadera p…
Antes de acabar esa frase, el agredido arremetió contra él, tomándolo con una fuerza atroz de la camiseta.
-Jamás vuelvas a hablar así de ella, no en mi presencia… insensible bellaco
-siempre eres tan propio, ¿y que harás? ¿Golpearme? ¿A un par de meses de tu graduación? Si tú me haces algo, me encargaré de hacer un escándalo público y no te dejaran ejercer… - el castaño lo miró retador mientras le decía esto.- aunque yo ahora sea un delincuente, soy más joven que tú, será tu palabra contra la mía.
- tus chantajes no funcionaran esta vez, porque tú pequeño monstro infeliz, eres peor que un delincuente. – Rugió el pelinegro – no sé cómo es que no te han metido a la cárcel.
- Digamos que… tengo contactos – agregó el infame Victor mientras chasqueaba los dedos
Un par de jóvenes vestidos de negro aparecieron entre los arbustos, uno tomó al pelinegro del cuello y otros dos lo sujetaron de las muñecas para quitarle los preciados objetos que acababa de sacar, acto seguido se los entregaron a Victor.
-No le aprietes tanto el cuello, quiero que implore piedad.
- ¡Ghh! – el pelinegro comenzó a toser a causa de la presión- ¡eres un cobarde! Debí imaginarme esto, tú jamás podrías lograr algo solo.
- cuida tus palabras, tengo rehenes – dijo burlonamente mientras le mostraba el brazalete, para después sacar de uno de sus bolsillos un encendedor.
- ¡DETENTE MALDITO! – trató de forcejear contra sus captores pero los tres estaban determinados en mantenerlo inmóvil.
-Ahora lo pensarás dos veces antes de meterte conmigo, si no hubieras sido tú el soplón nada de esto habría pasado. Ahora borraré todo lo que tienes, porque así como tú me dejaste sin mi título universitario, yo te dejaré sin tu bello rostro y sin recuerdos de esa…– asqueado se dio cuenta que su valiente víctima le había escupido desde lejos – ugh, se acabó.
Victor comenzó a quemar aquel accesorio frente al otro chico, quien, iracundo comenzó a gritar, gritar de impotencia, de sufrimiento, de dolor, de desesperación, su cuerpo temblaba, quizás si hubiera sido solo el girasol no estaría tan mal, pero la hoja, la hoja era algo invaluable para él.
Victor estaba por retirarse, para dejar que sus secuaces hicieran el trabajo sucio. Pero fue entonces que las autoridades de la escuela, alertados por uno de los conserjes que escuchó el alboroto en aquel lugar, llegaron al rescate. Aunque atraparon a los compañeros del castaño, éste logró escapar. Antes de irse soltó lo que quedaba del brazalete, pero el girasol junto con lo que tenía dentro se había carbonizado por completo, Y peor que eso, los preciados recuerdos físicos del melancólico estudiante ahora no eran más que tristes cenizas. Quisieron sacarlo de ahí para que pudiera tranquilizarse, pero al ver que simplemente permaneció ahí, arrodillado, observando con los ojos bien abiertos los restos, decidieron dejarlo solo.
El pelinegro recogió con su mano derecha lo que pudo de su preciado tesoro, se puso de pie, fue hacia la mesa, se sentó, tomó una de las jeringas con su mano izquierda, intentando continuar con la tarea que tenía antes de que todo pasara, fue imposible, por lo que cerró los ojos con fuerza, en un intento de reprimir las lágrimas… ignorando la mariposa negra que se dirigía hacia el instrumento que se encontraba en su puño.
-Ah, aquel insufrible y todas las personas que se han burlado de ti nunca comprenderán el dolor que sientes. La vida de un médico es tan solitaria ¿no es así, Dr. Nightmare? Te propongo un trato, yo te doy el poder de hacer sentir a todos, en carne propia, la pesadilla en la que viviste, pero a cambio debes conseguirme los miraculous de Chat Noir y Ladybug.
-Haré que lo que me pides, maestro Hakwmoth.
Mientras tanto, del otro lado de la ciudad, ignorantes del desastre que traía el porvenir, los estudiantes del colegio Françoise Dupont disfrutaban de un pequeño momento de descanso. Una hora libre, en un día normal de clases es algo que todo estudiante normal usaría para simplemente pasar el rato con sus amigos, charlando, jugando, o simplemente haciéndose compañía.
Aunque para cierto pelirrojo no era nada sencilla la idea, se podría decir que se llevaba con todos pero a la vez con nadie. Ahí estaba el, con la cabeza mirando hacia abajo, apretujando las costuras de la manta que tenía en sus piernas, queriendo sacar todas las emociones que se estaba obligando a reprimir con la fuerza de sus nudillos.
-¿Te encuentras bien Nathaniel? – preguntó una familiar y dulce voz hacia el artista.
-H-hola Rose… yo, ah, sí, me encuentro bien, perfecto. Uhm…
- no te ves muy bien, ¿quieres hablar con alguien al respecto?
-uhmm descuida, de verdad estoy bien… solo estaba pensando que dibujar.
-¿Puedo dibujar contigo? – la rubia junto las manos mientras sus enormes ojos azules lo miraban emocionada.
-Supongo que… estaría bien -Nathaniel suspiro algo resignado "la última vez que dibujó conmigo, varias hojas de mi libreta terminaron con corazones de tinta rosa brillante, y muchas pegatinas con destellos" sonrió, porque después de todo necesitaba compañía.
Rose se sentó a su lado, tal como pronosticó el pelirrojo sacó un par de bolígrafos de tinta rosa de distintos tonos, comenzó a dibujar flores en los bordes de las hojas, no era tan buena como aquel artista, pero a pesar de su sencillez, las rosas que dibujaba eran muy bonitas.
-Desconozco porque te encuentras tan decaído, pero me gustaría que fueras más honesto con tus sentimientos…
-¿Eh?
-Todos lo sabemos, no lo parece, pero estamos contigo, así que no te rindas – al decir esto, dibujó un corazón que tenía una M y una N, ante la gran sorpresa del pelirrojo
-¿Qué? P-pe-pero, ¡n-no! Yo…
- Nath, se nota a kilómetros que te derrites de amor por ella, incluso alguien que no te conozca se daría cuenta, creo que… si de verdad la quieres tanto, tienes que darle el derecho de al menos saberlo. A pesar de lo que pueda suceder después, a todos nos gusta sentirnos amados.
-… ¡Rose, que palabras tan bellas! No tenía ni idea de…
- Lo leí en una historia de Wattpad, pero creo que también aplica a esto – la rubia soltó unas risitas – hay muchas escritoras con talento ahí.
El pelirrojo se sintió algo decepcionado por esa respuesta, pero sabía que ella intentaba animarlo, así que lo apreciaba de igual manera.
- Oh… ¿Que es Wattpad?
- Bueno verás…es una página que…
Repentinamente, una estridente alarma comenzó a sonar por los altavoces de la escuela. Desde la aparición de villanos con superpoderes, comenzó a ser norma obligatoria un sistema contra emergencias en todas las escuelas de París, esa era la primera vez que usaban ese mecanismo en el colegio, así que Tanto la oji-azul como el dibujante se aturdieron mucho al oír el fuerte sonido de alerta.
-Jóvenes, se les pide de la manera más atenta que evacuen el edificio, nos informaron que hay un villano demente suelto que viene hacia acá, guarden la calma, salgan ordenadamente, usen las salidas de emergencia y cuídense unos a otros mientras esperamos a Ladybug y Chat Noir.
Como siempre ocurre se empezaron a escuchar gritos de terror desde las otras aulas mientras casi todos los alumnos caían en pánico.
-Salgamos de aquí –Nathaniel se apresuró a guardar sus cosas mientras le decía esto a la rubia.
-De acuerdo, déjame ayudarte – Rose se estaba esforzando, pero se le veía bastante asustada. El pelirrojo se sintió mal en ese momento, siempre había soñado con ser un héroe, pero en ese momento no podría, y quizás nunca, ser lo que él deseaba en sus historietas.
Ambos jóvenes salieron rápidamente del aula, justo a tiempo antes que las ventanas de esta se hicieran añicos. Había llegado, el nuevo poseído de Hakwhmoth, se trataba de una especie médico con una bata negra, ropas de un morado oscuro y lo que parecía una espada con forma de jeringa. Aquel villano hizo retroceder a los aterrorizados alumnos que no lograron refugiarse en una habitación al fondo, que desafortunadamente no tenía salida
-Yo soy Dr. Nightmare, me vengaré los haré ver sus recuerdos más dolorosos para siempre, para que vean todo lo que hicieron mal una y otra vez. Así el mundo se sumirá en una oscuridad indescriptible… todo este podrido planeta obtendrá lo que se merece…
En un rápido movimiento, el demente matasanos lanzó un rayo de su enorme jeringa, que golpeó en la frente a uno de los jóvenes, el cual ante los atónitos ojos de la aglomeración, cayó de rodillas para comenzar a tomarse la cabeza con fuerza, unas enormes lágrimas caían de sus ojos mientras pedía dificultosamente a su madre que lo perdonara.
-Perfecto, su dolor me da el poder para lanzar dos rayos más – el villano comenzó a reír de una manera histérica e insoportablemente escalofriante. Comenzó a lanzar rayos a diestra y siniestra, las personas que habían sido tocadas por el rayo imploraban perdón a distintas personas: padre, madre, abuelo, abuela, nombres desconocidos, muchas personas presentes en sus vidas… para a continuación, desmayarse, era un poder siniestro y oscuro.
Rose estaba paralizada del miedo, mientras un Nathaniel intentaba hacerla reaccionar, pues parecía ida "este es el fin, nos atrapará y sepa Dios que cosas nos hará ver" pensó el pelirrojo aterrado… "¿si tan solo pudiera caminar podría proteger a Rose, porque? ¿porque soy tan inútil?" El rayo de Nightmare estaba a punto de atraparlos cuando un golpe seco lo detuvo.
-¡¿se encuentran bien?!
-¡Chat Noir!
- me alegra que aun sigas cuerdo, joven Nathaniel; rápido salgan de aquí, en cuanto llegue mi lady, ¡ella y yo nos encargaremos de este desastre!
- ¡Gracias! ¡En verdad que nos has salvado!
-Sí, me halagan, pero huyan rápido, ¡no sé cuánto tiempo pueda aguantar esto!– El gatuno se encontraba desviando los rayos de Dr Nightmare de manera dificultosa, el maligno médico había absorbido demasiado poder lo cual le dio mucha velocidad. Lo estaba dando todo para protegerlos, inspirado por tal increíble acto y al ver que a pesar de todo la rubia seguía sin reaccionar; el artista comenzó a arrastrar a Rose con un brazo mientras con el otro intentaba impulsar su silla de ruedas. No permitiría que los esfuerzos de Chat Noir fueran en vano, pero era imposible, apenas tenía la fuerza para llevarse a él mismo de un lugar a otro; La rubia en verdad trataba de moverse, pero las piernas no le respondían, solo podía mirarlo con el pánico reflejado en las lágrimas que tenía en sus lindas mejillas.
El villano los divisó en medio de la pelea, por alguna razón, ver los esfuerzos de Nathaniel para calmar a Rose y salir de ahí lo llenó de una ira tal que de un rápido movimiento apareció junto a Chat Noir, golpeándolo para lanzarlo lejos, lo dejó inmóvil unos segundos, los suficientes; para, en un destello, juntar mucha energía en su jeringa-espada y lanzarles un rayo enorme al aterrorizado pelirrojo y la congelada oji-azul.
"Es el fin, si no hago algo, Rose… ¡sufrirá mucho! Alguien que intentaba animarme, que intentaba salvarme a pesar de que su cuerpo no paraba de temblar, ¡no puedo permitir que le hagan daño!" pensando esto, y a pesar de lo que extraño que podría verse, con todas sus fuerzas jaló a Rose hacia sí mismo, la abrazó, protegiéndola del impacto…
Click
Tal impacto nunca llegó, había aparecido la reina de la buena suerte, Ladybug, formando un escudo con su yoyo, logrando dirigir el poderoso rayo hacia otra parte, el ataque dejó dañado una parte del mobiliario de la escuela, pero los había salvado…
-¡Muchas gracias Ladybug! ¡No sé qué habríamos hecho si no hubieras aparecido ahora! – exclamó el artista.
-¡Mi Lady! ¡Me sentía perdido sin ti!- Chat Noir salió del pequeño montón de escombros y corrió hacia su admirada heroína, dispuesto a besarle la mano, pero ella se apartó para ir hacia el pelirrojo con un rostro visiblemente preocupado.
-Santo Dios, Nathaniel ¿te encuentras bien? – la peli azul apartó a Rose suavemente para tomarlo del rostro y comenzó a inspeccionarlo de pies a cabeza- ¿te rompiste algo? ¿Tienes nauseas? ¿Te duele algo? ¿Cómo te sientes?
-¿E-eh? – El rostro del dibujante se tornó del mismo color de su cabello, no entendía que estaba pasando, pues nunca en su vida había cruzado palabras con Ladybug por mucho tiempo, no entendía porque esa reacción, pero estaba aturdido, después de todo, por alguna razón la heroína se parecía mucho a su amada. Miró a su alrededor, Rose, que había reaccionado por fin, estaba tan sorprendida como él; Chat Noir, en cambio, tenía el ceño fruncido, su eterna sonrisa había desaparecido para reemplazarse por un gesto total de desaprobación "¿¡pero que diantres pasa aquí!?" pensó algo molesto el rubio.
Por su parte, la peli-azul al darse cuenta de su comportamiento que estaba muy fuera de lugar intentó suavizar las cosas y excusarse
- Marinette está afuera, muy preocupada por ti, así que me pidió personalmente que revisara si no estabas herido – agregó rápidamente, avergonzada. – Sal, que te ha estado buscando.
-Ella… ¿está preocupada por mi…? - susurró el artista, visiblemente emocionado.
Rose, conmovida por el hecho, tomó rápidamente la silla de ruedas para sacarlos de ahí a ambos, ya no tenía miedo porque los héroes habian llegado, además cuando sucedía algo romántico le daba mucha emoción, ya quería ver el reencuentro de ambos chicos.
"Voy a hablar muy seriamente con ese chico, esto es demasiado extraño" pensó el rubio, molesto ante la escena, si bien ya se había dado cuenta que le gustaba Marinette, no podía simplemente despedirse de sus sentimientos por Ladybug. El ver que ambas chicas que quería le prestaban a atención a alguien tan único como el pelirrojo lo hacía sentir muy inferior, sentía que no era nada a su lado, y encima, ¡él no había logrado que ninguna de las dos demostrara ni un poco de interés en él mismo! O al menos eso pensaba.
Todo el remolino de pensamientos y reacciones del ambiente fue roto en un segundo por el villano, el cual ya había terminado de pensar su siguiente jugada. De alguna manera, en un segundó salió de aquella aislada habitación y justo antes de que Rose cruzara la puerta principal con el joven minusválido la alcanzó con un rayo, golpeándola justo en la parte posterior de la cabeza, la había atrapado en su mundo de pesadillas frente a la mirada de los tres jóvenes que no pudieron detenerlo.
-¡NO! ¡NO! ¡LO SIENTO! ¡LO SIENTO! ¡LO SIENTO MUCHO JULEKA! –los gritos de la linda muchacha de ropas rosas comenzaron a resonar por todo el lugar, eran desgarradores, ella cayó al suelo, pues no hay dolor más fuerte que uno que afecta el corazón.
-Sigo Aquí, incompetentes justicieros – el villano sonrió, como si le causara placer ver el sufrimiento.
- ¡Eso es muy cruel! ¡Ella estaba tan asustada! – gritó entre tartamudeos el pelirrojo – es cobarde golpearla por la espalda!
- y también me gustaría saber cómo es que te mueves tan rápido – agregó Chat, curioso.
-un villano siempre juega sucio, aquí no hay consideración ni ética, niños tontos.–Nigthmare levantó su jeringa mientras decía esto, apuntando hacia los héroes. –basta ya de juegos
Nigthmare comenzó a lanzar una ráfaga de rayos hacia ambos justicieros, eran ataques consecutivos y rápidos, pero no eran suficientes contra ellos. Chat Noir, que había logrado acercarse lo suficiente, comenzó a pelear con él, bastón contra jeringa; Ladybug sin pensarlo un poco, se retiró un par de segundos para poner al artista en un lugar seguro; el médico al darse cuenta de lo que ocurría; empujó al gatuno, se impulsó tirando uno de sus rayos hacia el suelo, pasó por encima de la cabeza de Ladybug; y en un pestañeo ya tenía el cuerpo inmóvil del pelirrojo, lo estaba agarrando de las ropas; el artista solo emitía pequeños gemidos a causa del dolor.
-¡Suéltalo! Él no tiene nada que ver en esto
- debo admitir, bicho sucio, gato corriente, son muy buenos y es probable que no logre golpearlos – el villano hizo una reverencia, como fingiendo falso respeto- así no podré llevarlos a mi mundo de pesadillas, por eso pensé, ¿porque no mejor traerles la pesadilla al mundo real? Este muchacho morirá por sus negligencias.
- es de cobardes usar rehenes, suéltalo o te arrepentirás – amenazó el rubio.
-¿arrepentirme? Escuchaste lo que dije, ¿pequeño idiota? ¡Denme sus miraculous! Ahora mismo!, tengo que vengarme de todo el mundo una vez que haga lo que me encomendó el maestro Hawkmoth.
- eso nunca! – dijeron al unísono los héroes.
-bien, entonces no me dejan opción.
Nightmare tomó al pelirrojo y presionó un punto en el cuello de éste, justo en la zona de la arteria carótida, comprimió los músculos que la rodean, efectuando la llamada "llave del sueño" a pesar de la lucha que efectuó el artista para apartarlo de él, fue inútil, pronto su cuerpo cedió y quedó inconsciente.
Ambos héroes se congelaron de lo tétrica de la escena, su amigo, su compañero de clases, ¿estaba muerto? Al menos eso lo parecía para ellos, que no sabían que éste solo estaba desmayado; Ladybug, sin pensarlo, se abalanzó sobre el matasanos, el cual de un rápido movimiento le lanzó un rayo. Estuvo a punto de tocarla si no fuera porque Chat Noir fue aún más rápido y como era su costumbre se usó a si mismo de escudo humano.
Ella estaba asustada, una vez más estaba sola, le había sucedido antes, pero esta vez de verdad sentía mucho miedo, ¿qué clase de culpas podría tener Chat? Se preguntó mientras gritaba su nombre y trataba de traerlo de vuelta al mundo real.
Mientras tanto, en la mente del gato negro, de Adrien, una figura muy parecida a Marinette le estaba diciendo todas esas cosas que él se había negado a aceptar, realmente no era la verdadera, pero por alguna razón la pesadilla había tomado esa forma mientras le mostraba distintas imágenes de todo lo que había hecho mal, de todas las personas que había dañado, las palabras de tal ente se mezclaban con aquellos recuerdos recorriendo su mente.
Ahora estas en mi mundo, mi querido Adrien… ¿cómo sé tú identidad? Realmente solo soy un espíritu que te atormentará, no hay de qué preocuparse, solo vengo a hacer de tu vida un infierno por el resto de tu existencia, pues no hay cura para este mal, ¿que quien soy? Yo soy solo una chica normal, soy Marinette. ¿Crees que me quieres? ¿O que tan siquiera me mereces? Pues no pareces demostrarlo ni un poco, me has ignorado para irte con Chloe, incluso sigo pensando que fuiste tú el que puso ese pedazo de chicle en la banca, me dejas de lado, solo me hablas para que crezca tu estúpido gran ego, sigue así y correré a los brazos de mi nuevo amor: Nathaniel.
¿Recuerdas a ese artista que hizo el monumento de los héroes de parís? Nunca logró conocer a Ladybug y hacerle esas preguntas que tanto anhelaba, ¿por qué? por tu culpa, por tu egoísmo, porque pensaste que solo tú eres digno de esa magnífica heroína, pero no, tú no eres nada, ni siquiera le pediste perdón, eso dice que calidad de basura eres tú.
Y… ¿recuerdas que el culpable de la muerte de tu madre? ¿Recuerdas quien fue? ¿Lo sospechas?
Fuiste tú, si tu no hubieras nacido, ella no habría muerto...
En ese momento, los gritos de Chat Noir aparecieron, esa voz le seguía hablando, era insoportable que le dijera acosas tan horribles, daba igual el valor que tenía, en ese mundo no era más que una pequeña partícula indefensa.
-No, no, no Chat, ¡regresa! Vuelve conmigo, por favor – le decía una asustada Ladybug, lo abrazaba mientras trataba de hacerlo volver a la razón; por su descuido había ocurrido eso, pero no iba a dejarlo así. La chica de coletas se levantó retadora hacia Nightmare, quien no paraba de carcajearse de una manera muy vulgar – ¡Lucky charm!
De la nube de mariquitas salió una pequeña pistola que tenía como municiones corchos de madera
-¿Qué? Es en serio? ¿Que se supone que haga con esto! – gruñó frustrada.
-¿Ya terminaste de jugar bichito estúpido? Quiero seguir muriendo de risa por sus tonterías – sonrió sádicamente, el villano.
-Adelante, ¡inténtalo! – ella también sonrió, ya sabía qué hacer.
La peli azul comenzó a correr por las escaleras mientras el maligno doctor le iba disparando, destruyendo todo a su paso por supuesto. Justo cuando ya habían destruido suficientes cosas, Dr. Nigthmare se tuvo que quedar en un punto fijo para seguir disparando, pues a pesar de ser sumamente veloz, no era nada ágil; esto era la clave del éxito para el plan de Ladybug, quien después de un par de saltos acrobáticos disparó un solo corcho, el cual cayó justamente en la punta de la jeringa justo antes de que saliera un rayo de ahí. A causa de la presión, el arma salió disparada, lanzando al villano hacia un lado de la sala y la jeringa hacia donde se encontraba Nathaniel; quien ante ese impacto fue capaz de despertar.
El pelirrojo abrió los ojos un pequeño instante, era un periodo corto de tiempo, pero lo fue todo para observar lo suficiente.
Ladybug atrayendo la jeringa con su yoyo
Dr Nigthmare de rodillas.
Ladybug rompiendo la jeringa
Dr Nightmare… ¿llorando lágrimas negras?
Ladybug atrapando al akuma
Dr Nightmare haciendo una mueca de intenso dolor mientras apretaba su pecho, en la zona del corazón. Usaba ambas manos
Ladybug diciendo las palabras mágicas: yo te purifico del mal…
Dr Nightmare, con un movimiento de labios, diciendo lo siento mucho
Miraculous Ladybug…
Se encontraba impactado, porque el villano lloraba? Se había auto lesionado? Lo que sea que haya visto en su propia pesadilla, realmente debía ser algo horrible; tratando de descifrar ese misterio, siguió mirando hacia el akumatizado, que una vez que pasaron las catarinas se le fue desvaneciendo su traje de maligno, para dar lugar a su verdadero rostro.
-N-no… no puede ser…pero si es… ¡¿Just An Extra?!
Todo el daño se había borrado, excepto las gruesas lágrimas del joven estudiante de medicina; quien mantenía las manos en la misma posición, un pequeño brillo dorado venía de ellas. Se apretaba el pecho con tanta fuerza que parecía que se sacaría el corazón en cualquier momento.
OLA QUE ASE? AQUI DANDO SEÑALES DE VIDA O KE ASE?
ok, meme super viejo,
lo siento muchisimo mis amados lectores, lo siento por hacerlos esperar tanto, matenme si quieren :( pero tengo una explicacion para esto. Creo que por el apoyo que le han dado a esta historia merecen saberlo. tuve muchos problemas, incorregibles, asi que solo me quedó quedarme a llorar en mi casa :( quiero aventarme de un puente y me es imposible escribir cuando ando deprimida. lo siento muchisimo! perdonenme :(
y pues bien aqui otro capitulo para los que todavia me siguen, se los agradezco de todo corazón, sus comentarios me animan mucho para esta etapa tan dificil que estoy pasando. los AMO! SOY SU FAN! :3
