Y por fin la continuación al capítulo 4: D si no se acuerdan lo que paso vallan y léanlo de vuelta (?) ok no u.u pero si (?) por favor disfruten.

Advertencia: Lemon


Capitulo 7
Precipitaciones y reacciones


Pocas personas podían decir que se conocían tanto y tan poco a la vez como aquellos dos chicos… Ace no solía quedarse después de clases pero el rubio le había dicho que lo esperaría en los laboratorios de química, de alguna forma que no quiso decir y que el pecoso no iba a preguntar había conseguido la llave de estos, al llegar ahí estaba el dichoso rubio con un montón de hojas extendidas por una de las mesas de trabajo que en aquel momento se hallaban de otra manera vacías.- Haberme dicho que íbamos a hacer tarea y no me hubiera hecho ilusiones.- soltó apenas entrar con una traviesa sonrisa, el rubio volteo a verle en aquel momento y la sonrisa en su rostro había sido esplendida, casi le había hecho sonrojar solo verla de no ser por la llamarada de pasión en los ojos ajenos sobre esta, el contraste era tal que no le costaba en nada imaginar una que otra cosa que él le habría pedido a Sabo hacer de haber sido el maestro encargado del laboratorio, ninguna de ellas muy buena.- Pues no te vendría mal hacer tu tarea adecuadamente de vez en cuando en lugar de copiar la de alguien más.- contesto aquel comenzando a juntar y guardar los papeles sobre la mesa de trabajo.-Cierra la puerta.- añadió una octava más bajo y no había sido necesario comentar que pusiera el prestillo y apagase las luces.

Desde fuera aquel aula parecería vacía ahora, afuera el sol brillaba intensamente pero las cortinas corridas y las gruesas paredes de concreto hacían que la penumbra de aquel lugar fueran bastante acogedoras para lo que tenían en mente, para cuando llegase a la mesa del rubio este ya portaba una sonrisa mucho mas intima.-Tardaste demasiado.- le escucho ronronear antes de sentir como el otro le jalaba de la playera para atraerle en un lento beso cargado de sensualidad y lujuria.

Sentado en los bancos de metal que el laboratorio usaba el rubio quedaba casi media cabeza por debajo de la altura del pecoso, le sintió ponerse en pie y acorralarle contra la mesa de trabajo, acariciando su lengua con la propia mientras sus brazos le rodeaban el cuello.

- ¿Cuánto tiempo ah pasado para ti cariño?- escucho al otro preguntar cuando se separasen, el pelinegro sonrió un poco, podía sentirse excitado solo escuchando al otro llamarle de aquella forma, el ojiazul únicamente le llamaba "cariño" o sus derivados cuando iba dispuesto a todo, aunque por otro lado cuando iba dispuesto a aquello era porque algo malo había hecho o porque se sentía solo… por mucho que intentase ocultarlo después de tanto tiempo el rubio le resultaba más que predecible en algunas cosas, pero ya se preocuparía por ello después, de momento solo quería disfrutar, hacia bastante que no se le presentaba una oportunidad así y el hacerlo en la escuela tampoco era tan malo, con aquel chico había acabado por cumplir la mayoría de las fantasías imaginables, siempre estaba dispuesto a todo y aquello era lo que hacía tan divertido y morboso acostarse con él. Solo con insinuar algo lo obtendría tarde o temprano.

- ¿Y para ti?- la risa fácil y despreocupada del rubio le había hecho sonreír a su vez.

- No querrás saberlo.- sonrió un tanto más, de forma casi burlona.

- ¿Tan poco? -

-Aun menos de lo que imaginas.- Con una de sus manos el pecoso acaricio uno de los glúteos ajenos por encima de la ropa.

-¿Debería preocuparme?- la sonrisa sardónica en el rostro del otro le había hecho relamerse los labios, quería besarle de nuevo.

- Sabes que eres el único al que le permito tocarme de la forma como tú lo haces Ace...- si había algo mas después de aquella frase ya no le interesaba escucharlo.

Tomando las caderas del otro le cargo sin esfuerzo hasta dejarle sobre la mesa de trabajo, atacando sus labios nuevamente por un momento antes de aburriese de ellos, por la altura de aquella mesa resultaba mucho mas antojable besar otras partes, desabrochando la camisa del contrario con maestría no había tardado en comenzar a lamer el pecho ajeno mientras sentía las manos del otro enredársele en el cabello, aprontando su boca a jugar de manera más brusca con los pezones ligeramente obscuros mientras comenzaba a ser recompensado con suaves jadeos y suspiros, le ponía escuchar al otro así y más que nada saber que solo a él le permitía tomarle de aquella manera, amaba saberse su dueño al menos en aquel respecto, aunque sabía que no era fortuito que fuera de aquella manera.

-Nhgg... Ace...-El suave gemir del chico que le enredaba las manos en el cabello apestaba a culpa, haciendo que el mencionado se preguntase de manera vaga lo que habría ocurrido para ponerle así de dispuesto en aquella ocasión, pero el blanco pecho ajeno le llamaba con mayor vehemencia que cualquier otro instinto, protector o recrimínate, de cualquier índole, su único instinto era el de marcar aquella suave piel tan blanca con manos y dientes, porque aquel era su segundo privilegio, solo a él le permitía marcarle, con la excusa de ser su 'novio' no podía negárselo y el pelinegro se aprovechaba de ellos en cada ocasión.

Pellizcando y retorciendo los pezoncitos algo obscuros del otro entre sus dedos hasta endurecerles se deleitaba con el apremiante contacto de las manos que acariciaban su cabello mientras con su boca iba succionando marcas rojas por todo el pecho del rubio, causándole aun mas de aquellos placenteros sonidos de excitación. -Maldita sea Sabo, me tienes todo duro solo con escucharte gemir...- murmuro el pecoso colando una de sus manos en los pantalones ajenos que ya se había encargado de desabrochar hacia un buen rato, acariciando el resorte de la ropa interior ajena.-¿Lo estás?- el tono divertido a la vez que inocentón de aquella pregunta le habían hecho sonreír, mas aun al ser acompañada de la nada inocente mano del rubio acariciando y trazando la forma de su erección por encima de la ropa antes de comenzar a desabrochar los pantalones del pecoso.

- mhhh... veo que es verdad.- susurro bajándose de la mesa mientras aun acariciaba la excitación ajena con calma, rosando los labios del moreno de manera bastante lujuriosa y sugerente al ritmo de aquella caricia.- ¿Quizá deberíamos darnos prisa entonces?- Los pantalones del propio rubio caían ligeramente sobre su cadera, dejando al descubierto un poco de su ropa interior y cuando el pecoso le hiciera darse la vuelta para recargarle ahora el pecho contra la fría mesa de trabajo su cuerpo lucia bastante apetecible, el moreno delineo el contorno del cuerpo ajeno suavemente antes de tomar su ropa interior con ambas manos y comenzar a bajarla con el resto de la ropa al tiempo que se arrodillaba tras el rubio.

-¿Tan desesperado estas por sentirme aquí Sabo?- susurro colocando un dedo humedecido con su propia saliva en la entrada del rubio, deleitándose al ver como aquel penetraba sin problemas hasta la primera falange, causando que el otro se estremeciera de placer.- Ahh... si...- los gemidos del rubio se habían vuelto más descarados junto con sus palabras.- te quiero dentro cari... quiero sentirte duro... palpitante... caliente...- con cada palabra del otro su dedo iba introduciéndose un poco más, hasta estar completamente dentro.- quiero que me folles... una y otra vez... hasta... oh dios hasta...- la voz jadeante del otro aunada a sus palabras mientras comenzaba a mover aquel dedo en su interior le tenían más que excitado, pronto añadió otro.- ¿Hasta que qué cariño?- murmuro el pecoso en una burlona emulación del otro que mas que molestar al rubio solo había parecido animarle a seguir.- hasta que te corras dentro...quiero sentirte... escurriendo entre mis piernas cari... y que después me folles de nuevo...- aquellas sucias palabras le ponían y el rubio con las piernas bien abiertas mientras se inclinaba sobre aquella mesa lo sabía, la vista que le daba de su bien formado cuerpo en aquella posición tampoco estaba nada mal, aquel pequeño orificio ya estaba un tanto húmedo con su saliva y el sudor del cuerpo ajeno, podía observarle abrirse y cerrarse con los movimientos de las envestidas, apresando sus dedos como si quisiera succionarlos, en varias ocasiones había pasado su lengua juguetonamente al rededor de aquella entrada para dejarla bien húmeda y dilatada pues planeaba disfrutarla de todas las maneras sucias que el otro le pedía y mas.- Valla boquita Sabo... ¿No te estarás juntando demasiado con gente un tanto vulgar?- aquello había hecho al otro reír entre jadeos y con aquella risa aprisionar de manera deliciosa sus dedos con mayor fuerza, causándole también mas gemidos.- Solo contigo cariño... solo contigo...- le escucho decir un poco más bajo, parecía que por la excitación comenzaba a costarle trabajo hablar adecuadamente.- tch, ¿Que se supone que estas insinuando?- comento el pecoso con falsa molestia, poniéndose en pie tras su amigo, empalándole con mayor fuerza con tres de sus dedos ahora, hasta chocar sus nudillos en el trasero ajeno, enterrándoles y curvándolos dentro de este para abrir y acariciar sus paredes de manera un tanto brusca , provocando que el otro comenzara a gemir más alto aun.- quizá debería hacer que usases esa boquita de puta para algo igual de sucio que ella.- susurro sacando los dedos del interior del rubio para llevarlos a la boca de este, dejando que probase el sabor del sudor, la sal, la saliva y la carne propia en sus labios, la lengua dispuesta y cálida sobre sus propios dedos relamiéndole obscenamente cual si se tratase de alguna otra cosa le había causado una punzada de excitación en su desatendida zona baja , ¿Qué pasa con las putas el día de hoy que parecen estar tan necesitadas?- pregunto al aire pensando en su hermanito aquella mañana , sin ninguna intención realmente de insultarle pero demasiado excitado para moderar su propio lenguaje en aquel momento, la mirada incriminatoria que le dedicase el rubio pasando desapercibida.

Sacándose por fin la necesitada hombría de entre los pantalones para colocarla en la entrada del ojiazul pudo sentir los dientes ajenos clavársele con saña en los dedos mientras su propio miembro se enterraba en el interior del otro, soltando un ronco jadeo al sentirse por completo dentro, joder, se sentía tan bien, tan cálido, tan apretado, parecía que aquel interior había estado hecho para él. Abrazándose con una mano a la cintura contraria mientras la otra se entrelazaba en la mesa con la del rubio comenzó con el suave y rítmico vaivén de sus caderas.

Al sentir al pecoso dentro y al mismo tiempo tomando su mano cariñosamente el rubio había acabado por olvidar los fugaces celos que el comentario anterior le provocara, no le molestaba que el moreno le tratase de aquella forma despectiva, todo era parte del juego, de la excitación, de aquello que hacían únicamente en el acto carnal, pero el plural no le habría pasado desapercibido así se hubiera hallado en el más sublime de los éxtasis, a pesar de saberse injusto celaba al pecoso más que a cualquiera, sin excepción y era por eso mismo que le daba tantas concesiones.- Ace...quiero sentirte aun mas... muérdeme... - el rubio no dejaba que nadie le marcase más que él y eso no le era desconocido al azabache, nada hacía por ocultárselo eh incluso a él no le había brindado aquel derecho en un inicio de manera que tenerlo ahora pidiendo justo aquello había acabado por hacer que al pelinegro se le subiera el libido de manera enloquecedora, Sabo era más que consiente de aquello y por eso mismo lo utilizaba, había olvidado un pequeño detalle sin embargo.

Jalando con brusquedad la camisa ajena el moreno comenzó a recorrerle la espalda con las manos sin embargo había podido notar algo un tanto fuera de lugar, las suaves mordidas habían ido aumentando de tono ante el terrible desconcierto y la pesarosa realización de la traición que se revelaba en la geografía de la piel ajena, en un principio intento negarlo, no era posible que solo con un tacto supiera de aquellas marcas, casi temía abrir los ojos, pero al separarse un poco ahí estaban, claros como el día los rojizos rasguños en la espalda del rubio eran innegables.

Aquello le había hecho detenerse por un segundo, hermosas y descaradas marcas de algún malnacido sin rostro, con sus lengua comenzó a trazarles casi con dulzura antes de comenzar con las agresivas mordidas que iban dejando un bello reguerío de hematomas de todos los tonos de rojo y morado, logrando brotar incluso algunas pequeñas gotitas de sangre, el leve vaivén anterior habiéndose convertido en un violento frenesí impulsado por la rabia y los celos, causando que el rubio se asiera con fuerza a la mesa, soportando aquello como mejor había podido en un principio antes de para evitar llamar la atención de cualquier fortuito caminante que pudiera estar en las cercanías con los gritos que no dejaba salir, mordiendo sus propios labios hasta lastimarlos.- A... Ace... p...por...favor... basta... basta Ace... duele...nhhh...ha...- no había podido aguantar tanto, pero los lastimero quejidos y patéticas suplicas poco le habían importado al otro, al detenerse no lo había hecho por aquellas suplicas si no por el inclemente orgasmo que alcanzara de manera brusca en el interior del rubio.

Sintiendo las paredes ajenas apresarle con fuerza justo en el momento que comenzara a derramarse en su interior ahogo apenas un fuerte gemido de placer en otra fuerte mordida sobre la piel ya lastimada, haciendo que se corriera por completo en el otro hasta la última gota, pero su enojo no había subsistido, aquello se notaba.- ¿Como es que estas así de duro si tanto duele? - escucho al pecoso al fin susurrar aun molesto y casi malicioso mientras comenzaba a acariciar aquella parte suya que estaba a punto de estallar a pesar del dolor, por el escozor que sentía en su interior el otro probablemente le habría desgarrado, no sería la primera vez pero aun le sorprendía que su cuerpo pudiera soportar aquel dolor y seguir excitado, quizá realmente era masoquista hasta cierto punto, la descarada caricia en su hasta entonces desatendido miembro de le antojaba celestial, el agresivo ritmo de aquella mano haciéndole estremecer de placer de tal manera que no había tardado en correrse derramándose sobre aquella mano y el piso de baldosas grises. Sabía que se tenía bien merecido lo que el otro le hiciera, pero eso no evitaba que doliera.

Tras unas cuantas inhalaciones de aire un poco pesadas Sabo le había empujado para forzarle a separarse y encarado al pecoso como mejor podía se había recargado de espaldas a la mesa para mejor soporte, intentando moverse lo menos posible, el dolor sórdido y el ardor de sus heridas internas demasiado frescas para hacer cualquier movimiento demasiado brusco, el ver la molestia en su rostro aderezada con un par de lagrimas no deseadas (no había querido derramarlas pero cual muchas cosas en ese momento tampoco les había podido embotellar) al parecer había hecho reaccionar al otro, o quizá era que había visto el tono rosado a rojizo que escurría entre las piernas del rubio, la sangre entremezclada con su semen se deslizaba de manera lenta y pesada hasta la mitad de los muslos ajenos.

No era la primera vez que el pelinegro se desquitaba sus enojos de aquella manera con su cuerpo y que él se lo permitía, pero aun no le había dado motivos para desquitar ningún enojo aun, ¿o sí? no, el otro no podía saber lo de Luffy aun, no había forma de que lo supiera, de otra manera no hubiera sido tan cuidadoso en un principio, y probablemente ni siquiera se hubiera prestado a aquello, o quizá de haberlo sabido estaría aun peor, pero al menos con motivos.

-Lo siento.- la disculpa se había precedido a un tierno beso, el rubio suspiro, quería rechazarlo, decirle que no podía hacer aquello con cada ataque de celos o de enojo, que su cuerpo no resistiría por siempre pero solo callo, aceptando aquellos besos a regañadientes.- lo siento... no quería...- los lentos murmullos seguidos de suaves besos por su rostro y su cuerpo y la sutil caricia a su espalda pronto le habían hecho perder toda convicción de enojo, el mismo no era mejor en controlar sus impulsos, ¿Como podía reclamarle nada al pecoso? soltando un resignado suspiro sonrió para el otro ligeramente

- A veces puedes ser un verdadero bruto Ace... -

- lo sé, lo siento.-

Sabía que las disculpas eran sinceras pero aquel susurro había estado cargado de otra cosa muy diferente a la culpa, una mano traviesa comenzando a acariciar su pelvis le había hecho estremecer de nuevo, teniendo que aferrarse a la mesa para que sus piernas no le fallaran, aquella misma mano bajando por el dorado vello entre sus piernas le había arrancado un par de suspiros.- Ace... basta...- su propia hombría comenzaba a reaccionar de nuevo ante aquellos mimos.- Te compensaré.- escucho al otro de manera cómplice, seductora.-¿Está bien?- negó con la cabeza pero su cuerpo no hacía nada por rechazarle, traicionero parecía necesitar más de aquellas caricias, aun le costaba respirar normalmente y el otro ya le estaba descomponiendo de nuevo el ritmo cardiaco mientras los gemidos ya comenzaban a agolparse en su garganta.-Ace maldita sea... deja eso...- murmuro muy apenas con lo último de autocontrol que le quedaba y la sonrisa maliciosa de el otro que dejando de besar su cuello y hombros se separase ligeramente de él no le había gustado en nada.

- Tienes razón, con esto no será suficiente... - el murmullo le llego mucho antes de la pausa en aquella calmada caricia, de nuevo aquel chico se encontraba de rodillas, pero ahora frente a él, los brazos comenzaban a temblarle un poco al rubio por el esfuerzo de mantenerse aferrado a la mesa y cuando sintiera al otro engullir su falo por completo en la boca, succionando con fuerza para lograr que se pusiera completamente duro de nuevo no pudo evitar gemir en alto, tan llamativamente que cualquiera fuera de aquel salón podría haberles escuchado- haa... cari... por favor... - podía sentir las piernas temblarle ligeramente en cada oleada de placer que el mayor le provocaba con la boca, su cuerpo tensándose en un vano intento de contenerse y no ceder ante aquel placer y cada que se tensaba podía sentir como una pequeña cantidad de la esencia ajena mezclada con su sangre escurría mas y mas entre sus piernas.- Ahh... Ace... mhhh... - a pesar de todo se había corrido irremediablemente, mirando casi embelesado como el otro tragaba por completo su esencia. ¿Cómo podía estar molesto con ese chico?

Cayo por fin al piso tras ceder la fuerza de sus piernas y brazos seguido del segundo orgasmo, mirando al otro directamente a los ojos ahora que estaba a su altura con un reproche encaprichado.- REALMENTE eres un bruto Ace...- le dijo subrayando aquella primera palabra con fingida indignación.

- Te comprare el almuerzo.- escucho al otro disculparse de aquella peculiar manera y no pudo más que reír ¿Como había pasado de ser quien compensara al pecoso a lo contrario justamente? no le costó trabajo recordarlo sin embargo tras sentir el dolor en su parte baja cuando intento ponerse en pie.

Soltando un nuevo suspiro Sabo miro con menos reproche al otro, casi de forma lastimera.- ¿Por qué te has puesto así de pronto?- se decidió por fin a preguntar el rubio, intentando acomodarse en el piso de forma que no le doliera tanto la posición.

El pecoso poniéndose en pie para evitar la mirada ajena tras aquella pregunta ya se encontraba acomodándose la ropa, no quería responder pero el ver al otro aun en el suelo y sin aparente intención de ponerse en pie le había causado una ligera punzada de culpa que le obligaba a ser al menos un poco sincero.- Fue por los rasguños en tu espalda.- Confeso de manera un tanto apenada y para su sorpresa el contrario no solo no le había reclamado de aquel motivo poco valido si no que lucía incluso un tanto culpable.-Fue una tontería, lo siento.- se apresuro a decir al ver que el otro no hablaba.- seguramente ni siquiera sabias que estaban ahí, no debiste notar cuando te los hicieron.- el pecoso intentaba buscarle excusas a su amigo cual si el mismo fuera el que portase aquellas marcas, y es que no le gustaba la idea de que el otro se hubiera sentido tan a gusto con aquellas que incluso las hubiere olvidado.- Debe haber sido alguien muy hábil para que ni siquiera notaras que te estaba marcando... de otra forma no le hubieras dejado...- murmuro mas para sí mismo mientras el rubio le miraba de manera que no sabía interpretar realmente

-si... supongo que podrías decir eso.- respondió al cabo de unos instantes el rubio con una pequeña sonrisa casi nostálgica.

-¿Ah sí?- el pecoso intentaba no sonar desesperado por mas información pero era un verdadero masoquista cuando se trataba de saber de las relaciones de su amigo con alguien más, siempre le escuchaba atento eh interesado en busca de alguna forma de boicotear cualquier punto bueno que alguien pudiera lograr con él. Por alguna razón la conversación con su hermanito aquella mañana no ayudaba en nada a que se sintiera tranquilo en aquel momento.

-Es el mejor que eh tenido creo.- Aquello le había pegado justo en el ego, estaba bien que después de que el rubio alegara no recordar nada de la noche de su primera borrachera no lo hubiera dejado tocarle de nuevo como dominante pero aun así le dolía.- Casi podría decir que me eh enamorado.- Sabia que el otro bromeaba, no podía ser de otra manera, pero algo en la discreta sonrisa boba del rubio al decir aquello le había hecho parar el corazón en seco ¿En que estúpido descuido había otra persona atrevidose a intentar robar aquello que por derecho le correspondía?

-¿Enserio? ¿Así de bueno? Quizá deberías darme su número.- no sería la primera vez que compartieran aquella clase de datos, era común para ellos el compartir todo y se aseguraría de que el infeliz que le estaba quitando lo que tanto había batallado en obtener no volviera a acercarse a SU Sabo.

- Si, quizá.- la escueta y renuente respuesta no le había agradado, el leve sonrojo en su rostro mientras desviaba la mirada habían hecho que no pudiera observarlo por más tiempo, comenzó a vagar por el laboratorio distrayéndose en lo que podía, aquel gesto que pareciera tan insignificante para el pelinegro había sido devastador.

-¿Cual es su nombre?- ¿Que tan masoquista se podía llegar a ser?

-No lo recuerdo.- una mentira seguramente, pero una que estaba dispuesto a creer en aquel momento, riendo como si no pasara nada comenzó a observar con detenimiento ciertos frascos de cristal cual si le resultasen realmente interesantes.

-¿Como que no recuerdas a quien casi se roba tu corazón?- pregunto burlón, fingiendo una sonrisa que el otro no podía ver.- Supongo que eso quiere decir que no ah sido tan bueno.- Pero lo había sido seguramente, tenía que serlo como para que el otro se lo quisiera guardar así.

-Ace...- la voz del rubio parecía apenada, por un segundo casi creyó que le revelaría el secreto de que en verdad estaba enamorado y quería terminar con aquello, lo que había dicho había sido igual o peor.- Duele, no puedo ponerme en pie.- el moreno se había sentido como una basura al escuchar aquello.

-Supongo que tendré que cargarte...- dijo el aludido mas apenado que otra cosa, volviendo hacia la parte del laboratorio donde el rubio no solo no se había movido si no que ahora se hallaba echado sobre el piso boca abajo con los pantalones aun en los tobillos y la camisa bástate desacomodada mostrando todas aquella marcas que había hecho en esta.

Aquella posición dejaba poco o nada a la imaginación y el pecoso había tenido que maldecirse varias veces de forma mental para controlarse pues el verle así de indefenso solo lo hacía lucir aun más deseable y lo había puesto completamente a tono de nuevo.- Pero supongo que debería limpiarte primero...- murmuro intentando disfrazar la lujuria en su voz de manera bastante pobre, yendo por algunas toallas de papel y el botiquín de primero auxilios que estaba en la bodega de aquel laboratorio.

-¿Y exactamente para que necesitas quitarme los zapatos?- se quejo mientras el otro batallaba por hacer justo aquello

-Porque te verías ridículo sin pantalones y con zapatos, es poco sexy.- La cara de "¿a ti quien te dijo que me ibas a sacar los pantalones?" no había necesitado de mucha explicación- no haré nada raro, solo quiero revisarte.- en parte era verdad pero el otro no se lo creía mucho y el mismo dudaba de sus palabras.- mira, a menos que quieras ponerte en cuatro para que te revise es mejor que cooperes.- dijo el pelinegro un tanto menos paciente y con un gruñido resignado el rubio acabo por botarse el mismo los zapatos sin desamarrar, dejando que Ace le quitase el resto de la ropa.

-Dolerá un poco…- murmuro el pecoso a manera de disculpa una vez hubiera terminado de limpias las piernas y el rededor de la entrada ajena, era necesario profundizar pero ninguno de los dos lo decía, ambos sabían lo que había que hacerse.

-Dudo que más de lo que ya.- la media sonrisa intentaba darle ánimos al otro, probablemente dolería mas con el alcohol en esa zona, pero era mejor que arriesgarse a otras cosas, no se lo reprochaba, realmente él se había buscado aquello.- ¿Debería llamarte doctor Portgas mientras lo haces?- el tono de burla al azabache no había dejado de sonarle en exceso sensual ¿Cómo alguien podía comportarse así aun en esa situación? de verdad que el rubio era único.

Como para ponerlo aun en mas aprietos el chico se tumbo de espaldas en el piso separando sus glúteos para brindarle una mejor vista de aquel lastimado interior, el mirar aquello le hacía sentir una extraña mezcla de sensaciones que el otro seguramente no tenía idea que estaba provocando, y si la tenia era casi seguro que lo hacía deliberadamente para torturarlo. Durante la limpieza inicial con el algodón empapado en alcohol había podido ver al otro estremecerse y temblar de manera que le parecía casi deliciosa pero al momento de sacar un poco del ungüento alcalino para las heridas y tener que introducirlo en el interior ajeno con su dedos aquella nueva estrechez involuntaria causada por el dolor le había hecho suspirar excitado y estaba seguro que el otro le había escuchado, el contraste entre aquello y la preocupación que sentía por el otro era lo que le hacía sentir tan ruin.- lo siento…- susurro pesado comenzando a mover aquel dedo para poder curarle adecuadamente.

La forma cuidadosa como el otro recorría sus paredes para alcanzar a curarles hacía que el rubio soltase pequeños suspiros y ahogados jadeos cuando el otro rosaba algún punto sensible ya fuera por el dolor o alguna otra cosa.- esta… bien…- mas que dolor era la vergüenza de que su propio cuerpo, demasiado sensible tras todas las atenciones recibidas, comenzara a despertar de manera que el pecoso no tardaría en notar, no sabía cuando era que se había vuelto tan masoquista pues el dolor que le provocaba el otro no era nada comparado con el morbo y la excitación de tenerle "cuidando" de él de aquella manera.

Cuando el otro por fin sacase aquel intruso de su interior y pudiera incorporarse aunque fuera un poco pudo notar que el rostro del otro estaba igual o más deseoso que el propio.- Cre… creo que te ah faltado una parte…-

-Sabo…- la leve duda en la voz del pecoso acabo por disiparse al ver al otro darse la vuelta para quedar de nuevo boca abajo en el piso, dispuesto para él.

-¿Quizá así te sea más fácil revisar?- Separando nuevamente sus glúteos con ambas manos volteo a ver al mayor de los D con un leve sonrojo, no quería que el otro le forzara a decir lo que quería, casi le parecía patético pero realmente lo deseaba en aquel momento. Ace acaricio abstraído aquella blanca piel que tan apetecible le parecía antes de sacar un poco más de la pomada blancuzca y comenzar a introducir esta en el recto de el rubio con dos de sus dedos, el otro ya estaba bastante dilatado, bastante húmedo y bastante excitado pero con lo lastimado que le había dejado apenas hacia unos momentos no quería arriesgarse, el ver al otro tan sumiso y entregado le estaba haciendo desearlo más a cada momento.

-Realmente tu eres el mejor con el que eh estado Sabo…- murmuro sacando los dedos del interior ajeno antes de desabrochar sus pantalones y liberar su ya erecta hombría de aquella prisión.

-Es porque no has estado con los suficientes.- la respuesta burlesca le había hecho sonreír, aquel humor idiota y descarado era una de las cosas que amaba de él, cuando comenzara a penetrarle de nuevo sin embargo había podido sentir al otro tensarse irremediablemente.- Relájate Sabo…- murmuro en lo que intentaba ser un cariñoso susurro pero solo había logrado sonar lujurioso eh impaciente.-Por favor… no quiero lastimarte más…- susurro apretando su cuerpo contra el ajeno tan lento como le era posible, comenzando a acariciar la erección impropia en un intento de que el otro no se hallase tan tenso, ni aun así lograba su cometido pero eso lejos de molestarlo solo le excitaba mas, sentía que estaba haciéndole el amor a un chico virgen eh inocente, y el que ese chico fuera precisamente Sabo le tenía al borde del éxtasis.

Ninguno de los dos había durado demasiado en aquella ocasión y mientras había sentido al otro correrse en su mano sin avisar el interior de este le había apresado la hombría de manera casi dolorosa haciendo que se corriera de nuevo dentro de él con un sonoro gemido.-Dios Sabo… no tienes idea como te amo…- murmuro apenas consciente de lo que estaba diciendo.

Esas palabras que para cualquiera pudieran parecer vanas y fortuitas entre amantes y mentirosas tiradas sin interés y superfluas en el mundo de hoy para aquellos dos eran, por diferentes, demasiado importantes para tratarlas a la ligera. Dos cabezas trabajaban en aquel momento en direcciones completamente opuestas pero con un mismo pensamiento… aquello estaba jodidamente mal.

El pecoso habría querido retractarse pero no lo había hecho, el rubio pretendía no haber escuchado nada aunque por su rostro era obvio que lo había hecho.

.

.

.

.

Después de limpiar el nuevo desastre en silencio el pecoso se había puesto en pie para dirigirse a la puerta, ambos ya se encontraban vestidos y listos para marcharse en aquel incomodo silencio que se instaurara entre ellos al momento. ¿Cómo era que las cosas siempre acababan así entre ellos? –moveré mi carro más cerca para que no tengas que caminar tanto.- aviso para darle al otro unos momentos más a que descansara, había podido ponerse en pie bastante bien y aunque ahora se negaba a que lo cargase si las cosas lo ameritaban lo haría sin dudarlo un segundo, solo quería darle su espacio al otro después de todo, no dejaba de preocuparse por él, al momento de ir a abrir la puerta sin embargo a pesar de que le hubiera quitado el prestillo esta se había negado a abrirse.

- Está trabada.- el rubio que se hallaba recargado en una de las mesas para no hacer demasiado esfuerzo le había dedicado una mirada acecina antes de sacar de su mochila la llave y lanzársela al pecoso.- no puede estar trabada, deben haber cerrado por fuera, intenta con eso.- el pelinegro suspiro y metió la llave en la chapa, por algún motivo costaba algo de trabajo girarla así que lo intento con mayor fuerza, el sonido de la llave quebrándose al dar apenas media vuelta en la chapa había sido lo más espantoso que alguno de los dos escuchase en su joven vida. Presas de un repentino pánico el pecoso se habían asomado a la enrejada excusa de ventana para comprobar que no había un alma a la redonda mientras el rubio soltaba una sarta de maldiciones cual no le había escuchado jamás.

Los laboratorios de química, por seguridad, se hallaban en un área alejado del resto de las facultades, las ventanas eran pequeñas, apenas habría podido entrar un niño por ellas y encima se hallaban enrejadas pues toda ventilación se hacía por parte de los extractores en el techo, de forma que no había manera de salir además de la puerta frontal, las de por si vacías instalaciones lo eran aun mas en aquella hora donde la mayoría de los estudiantes ya se habían marchado a casa y el conserje que había cerrado aquel cerrojo probablemente estuviera en su oficina... al otro lado del campus.

Contra todo pronóstico tras el pánico inicial habían logrado recobrar hasta cierto punto la compostura y tratado de buscar una solución, alguien tenía que notar su ausencia después de todo y en el peor de los casos si nadie iba a su rescate solo tendrían que esperar hasta la mañana siguiente, no era que fueran a morir atrapados en aquel lugar o una cosa similar. Aunque con todo quizá aquello hubiera sido mejor eso.

-¿Tu celular?- pregunto el moreno.

-Sin saldo, ¿Y el tuyo?- respondió el rubio.

-No tiene batería.- Un momento de silencio en el que ninguno de los dos dijo nada, solo se escuchaba el incesante tic tac del reloj de pared del laboratorio mofándose de ellos.- ¿No puedes mandarle un mensaje a Luffy por el face para que llame a la escuela?-

-¿Con que red? La conexión de la universidad es una mierda, sabes que solo funciona en la cafetería y eso apenas.- murmuro Sabo fastidiado.

-¿No tienes la clave de la red de los laboratorios?-

-No, no vi necesario pedirla-

-¿No puedes hackearla?-

-No tengo ningún programa para eso.-

-Te dije que lo descargaras a tus aplicaciones joder.-

-¿Y arruinar mi excusa de por qué no contesto mis mensajes? No gracias.-

Aquello había hecho que el pelinegro mostrase una mueca de desagrado.- Quizá si no te metieras en problemas para empezar no tendrías que buscar excusas.-

-no soy el que busca los problemas.- dijo el otro con su mejor cara inocente y casi se lo hubiera creído de no conocerle tan bien.

-Seguramente son los problemas los que te buscan a ti Sabo.- dijo girando los ojos.

-Pues aunque no lo creas.- comento altivo, dedicándole una mirada de autosuficiencia.- Aunque de cualquier forma pronto ya no tendré que preocuparme por eso, quizá te haga caso y descargue uno de esos dichosos programas llegando a casa.-

-¿A qué te refieres con eso?-

El silencio se instauro de nuevo en la habitación.- que debería hacerte caso y descargar una de esas cosas, Iré a revisar si no encuentro red.- dijo el rubio sacando el celular de su mochila y prendiendo las redes inalámbricas para que el aparato iniciara la que ya sabía como una fallida búsqueda, echándose casi recostado sobre la mesa intento nuevamente sin resultado, moviéndose un poco a la derecha lo mismo, hubiera caminado hasta el otro extremo del laboratorio en aquella estúpida faramalla si no le doliera tanto el trasero, también hubiera botado el maldito aparatejo de no ser porque no tenía dinero para comprarse uno nuevo y en todo aquel tiempo podía sentir la mirada del pecoso sobre él, esperando aun respuesta real a su pregunta, aunque no parecía que esta fuera a llegar.-Sabo, ¿A qué te refieres con que pronto ya no tendrás que lidiar con problemas?- intento de nuevo el pecoso, no estaba dispuesto a dejar ir el tema tan fácilmente en aquella ocasión.

-Nada, solo que comienzo a cansarme de todo esto.- mintió sin darse cuenta revelando un poco de la verdad.- de la gente, de las relaciones triviales.- no podía ver el rostro ajeno pues el rubio pretendía seguir con lo que fuera que estuviera haciendo, pero intuía el nerviosismo en su voz.- ¿Crees que Luffy nos llame al darse cuenta de que no llegamos?-

-¿Es por él?- por un segundo el rubio se sintió descubierto y casi se la paro el corazón, pero no podía ser, continuo como si no hubiera escuchado la pregunta del moreno.- Podríamos decirle que llame a la escuela para que venga alguien a sacarnos de aquí, espero que no se piense que nos hemos ido de farra sin avisar o algo…-

-Sabo deja de ignorarme.- un tanto desesperado el pecoso había ido hasta la mesa del otro para encararle, tomándole del brazo por si se le ocurría tratar de huir pero al ver la expresión apenada del otro y su sonrojo bastante notorio se le había desmoronado el mundo encima.-No estabas bromeando.- no podía creérselo, no quería creérselo.- Cuando dijiste que podías sentir como que te habías enamorado no estabas bromeando.- un sentimiento entre rabia y pánico se apodero del azabache, una miraba había bastando para saber que sus acusaciones eran acertadas "¿Qué vas a hacer si Sabo se enamora de alguien en una de esas?" las palabras del menor se le vinieron a la mente como un funesto sentimiento de inevitabilidad.- ¿Era esto alguna clase de despedida?- por más de medio minuto no había habido respuesta alguna, el pecoso no soportando aquella idea había desviado la mirada pero no soltaba su agarre en el brazo del otro, sentía que si lo hacia le perdería, no esperaba en ningún momento sentir los labios ajenos de nuevo sobre los suyos.- ¿y dejarte libre de nuevo para que cualquiera venga a robarte? No, por supuesto que no era una despedida, no te dejare librarte de mi tan fácilmente.- el pecoso no sabía si alegrarse o molestarse por las palabras del otro ¿pretendía que fuera su amante o alguna cosa parecida?- Pero necesito saber algo Ace… ¿Lo decías enserio? ¿O ah sido solo una mentira en el calor del momento?- El mencionado sabía exactamente a lo que su amigo se refería y era ahora su turno de hallarse nervioso y querer evitar el tema, ¿Realmente lograría cambiar algo si le decía al rubio que lo amaba sinceramente?

.

.

.

.

.

Continuara….


Por fin! Por fin pude acabar de escribir este capítulo gracias a mi gatito que siempre me ayuda y me sonsaca… siento que tarde una eternidad en publicarlo… pero quizá solo fue media eternidad XD

Ahora si, a darle duro a la segunda parte del MarcoxAce que le prometí al gato XD

Muchas gracias a quien se halla tomado el tiempo de leer hasta aquí y los comentarios son amados y bendecidos. ¿Creen que Ace finalmente valla a decir la verdad? ¿Seguirá negándolo? ¿Sabo le confesara que también lo ama? ¿Le dirá que ya no lo quiere por que ahora ama a Luffy? Entrénense en…3 capítulos más por que el siguiente es continuación a el espacio temporal de antes que se mudaran juntos! Muahahahaha! Me siento malvada -w-! bye bye!

Laura: Si, Ace y Sabo se aman, pero no lo admiten aun, pero no, no dejaran a Luffy en la friendzone o brozone(?) y no, el no tiene derecho a andar de cusco buscando a otros (eso dicen Sabo y Ace) al menos no en este fic, pero ya le tocara desquitar en otro XD no me eh olvidado de intento de suplantación querida, pero aquella historia lamentablemente va un poco más lenta, lo más probable es que a diferencia del resto de las otras solo la actualice una vez al mes u.u gracias por leer y comentar cariño! Casi pensé que me habías olvidado cuando ya no vi review tuyo en el ultimo de Gold D: pero no te lloro(?) lo juro(?)