Declaimer. Hetalia pertenece a Hidekaz, agradézcanle mis desvaríos XD
Notas del fic. Le tengo bastante cariño a esta historia, no sé por qué me cuesta trabajo actualizarla ;A;
No podía evitar sentirse no solo nerviosa, si no también angustiada...
El hecho de que sus hermanos mayores vinieran a la casa a pasar el día la tenía con los nervios a flor de piel, que si Scott no había tomado la noticia nada bien, por lo menos había logrado que le prometiera no hacerle nada al gringo y no hablar con Carlos hasta que ella misma le diera la noticia, pero siendo sincera no tenía ganas de hacerlo, ambos, Carlos y Martín nunca vieron con buenos ojos su relación con Alfred, llegando incluso a no asistir a su boda y no hablarse por un periodo de tiempo bastante largo.
Por lo menos hasta que nació Alejandro, tres años después, y aunque le había sido bastante doloroso aquel hecho, el orgullo no le permitió mostrar emoción alguna ni siquiera el día que ambos le habían pedido disculpas por aquel comportamiento... desde aquel día ambos trataban con desespero enmendar aquel error que fracturo la relación tan sólida que tenían de antaño, pero ella se negó a darles avances aún con el recuerdo fresco de cuando ambos le habían dejado en claro de que si se casaba con "aquel intruso" ella estaba muerta para ellos.
-Ya... tranquila no pasa nada-
Catalina se sentó junto a ella a la mesa mientras tomaba un vaso de jugo.
-Cuatro semanas- soltó en un suspiro mientras la mayor la miraba sin comprender. -es él tiempo que tenemos separados- una ligera sonrisa se formó en sus labios -No es que lo extrañe ni nada- aclaró -Es solo... bueno... mamá siempre supo que lo nuestro no iba a ser para siempre... y yo, siempre me aferré a la idea de que se equivocaba-
-Isabel-
-Yo sé que a todos les cayó de sorpresa el que me engañara- rio un poco con desgana -¿Cómo crees que me sentí yo? No que vaya a hacerle un drama... O una escena... Tampoco me voy a poner a llorar por él... Es solo que... Es como si estuviera en un sueño... Mamá espera que en cualquier momento me ponga histérica- el recuerdo de lo sucedido hace unos días le llegó a la cabeza -Papá y tú no dejan que tenga un momento de calma pensando que en cualquier instante me puedo derrumbar, Inés trata por todos los medios que salga con ella a cualquier lado, incluso Jul y Antonio están haciendo lo imposible para venir a verme y llamaron a Rom para que fuera por ellos al aeropuerto apenas se enteraron... y bueno... yo...-
-¡Mamá!- La voz de su hijo gritando hizo que se levantara tan rápido que la silla donde estaba sentada cayó al suelo, corrió y subió las escaleras lo más rápido que pudo encontrando al infante en la puerta de la habitación donde dormían, los ojos llenos de lágrimas y la respiración agitada, lo abrazó fuerte y acarició su cabello para tranquilizarlo.
-Tranquilo mi vida, estoy aquí, no me fui a ninguna parte-
Tomó su rostro con ambas manos y limpió las lágrimas que no paraban de salir de aquellos ojos rubí depositando un beso en su frente.
-Mírame, todo va a estar bien, solo baje a desayunar con tu tía-
Catalina le acarició la cabeza también
-¡No pasa nada Ale!-
Le consoló mientras ella le repetía que todo estaba bien. Desde la separación Alejandro había desarrollado una fobia a quedarse solo y le daban ataques de pánico cuando no veía a nadie conocido a su alrededor, un buen motivo para odiar a Alfred.
-Es que... Me desperté... Y tú no... Tú no... Estabas-
Le acusó el menor como si fuera el crimen más grande del mundo, y así lo sintió.
La canción era la misma que su madre utilizaba para arrullarla por las noches y parecía tener un efecto tranquilizante sobrenatural porque siempre lograba tranquilizar a quien iba dirigida.
-¿Mejor?-
Aunque los ojos seguían empañados, el infante asintió dibujando una ligera sonrisa tranquilizando a la morena.
-Bueno, pues entonces vámonos a desayunar que van a venir tus tíos y de seguro nos arrastrarán a quien sabe dónde y nadie sale de esta casa hasta que se haya comido decentemente-
Los ojos de Alejandro se iluminaron y sin decir más tomó la mano de su mamá jalándola al comedor.
-¡Vamos mami, tengo hambre!-
