¡Buenas! Solo pasaba para decir que este capítulo lo he hecho con la colaboración de Mr.E's-pen., el autor de "Mirakurun: la batalla por los dos mundos". Y a partir de éste capítulo, habrá por lo menos tres donde Mr.E's-pen me ha ayudado aportando ideas para que la historia sea más interesante y emocionante. De hecho, incluso ha escrito una parte del guión del capítulo 9. Gracias a Mr.E's-pen. por la ayuda en estos capítulos, y espero que os gusten. Y a ver si os animáis a comentar, que parece que nadaoriginal sea el único que esté leyendo la historia XD
Akira ponía una cara de estupefacción total mientras Himawari le explicaba lo que había pasado. Yuri, Keiko y Akari estaban igual. Cuando Himawari terminó de explicar, Akira sintió como un gran odio se apoderaba de ella, y no pudo evitar apretar el puño de rabia. No podía soportar que le hubieran engañado.
Yuri: ¿Estás diciendo… ¿Que lo tenían todo preparado desde el principio? ¿Que nos han pasado la mano por la cara?
-Eso creo…
-Malditas… Chicas Mágicas… – Decía Keiko con rabia. – Eso no nos lo esperábamos.
Entonces Akira consiguió calmarse y controlarse.
-No. No creo. – Todas las demás la miraron. – Si de verdad lo hubieran tenido todo preparado no nos hubieran rejuvenecido. Al hacerlo, hemos recuperado una gran parte de nuestro poder, y dudo que las Chicas Mágicas estén dispuestas a eso, aunque forme parte de un plan. Que Sakuragi, Ayaka y Risa las pudieran atacar sin que estas tuvieran tiempo de reaccionar significa que, como os dije, no se esperaban que nosotras también hubiéramos rejuvenecido. Que haya pasado lo que has dicho… Lo que significa es que Sakuragi no mató a mi doble. – Todas estaban alucinadas. – Fuese lo que fuese, algo salió mal y Sakuragi creyó haberla matado cuando no era así. Entonces ellas supieron aprovechar que nosotras creíamos eso para pillarnos con la guardia baja. – Las demás Caballeros del Silencio solo escuchaban atónitas las palabras de su Gran Maestra. – Se ve que esas Chicas Mágicas de otro universo son mucho más peligrosas de lo que pensábamos. – Akira hizo una pausa. – Hemos cometido un grave error. Las hemos subestimado. Pero os aseguro… – Akira miró a sus secuaces con una mirada asesina que logró horrorizarlas incluso a ellas. – Que no volverá a pasar.
Ninguna se atrevía a decir nada. Nunca habían visto a Akira así. Finalmente, Himawari se atrevió a hablar.
-¿Y-Y qué vamos a hacer con Ayaka, Risa y Sakuragi?
-Seguramente intentarán hacer un trato a cambio de devolvérnoslas. Pero no lo vamos a hacer. Ellas saben que no vamos a ceder ante ningún chantaje. Además, son incapaces de matarlas. Y saben que si lo hicieran, el odio desprendido de eso solo nos daría más poder. Cuando consigamos conquistar la sede del Concilio de la Luz las liberaremos. Hasta entonces van a tener que esperar.
Las demás escuchaban en silencio como su Gran Maestra hablaba con calma pero con contundencia. Siempre solía hacerlo así, pero esta vez era distinto. Claramente Akira estaba enfadada porque la habían humillado. Ella había subestimado a las chicas mágicas, y por culpa de ello perdió a 3 de sus miembros. Eso le irritaba.
-¡Keiko!
-¡S-Sí!
-Ordena que aumenten la guardia alrededor de la escuela. No quiero que nos vuelvan a tomar por sorpresa. Y diles… Que si detectan a cualquier Chica Mágica, se junten de inmediato con otros Caballeros hasta ser por lo menos el doble de ellas y que una vez las vean las ataquen con todas sus fuerzas. Que no duden. Que no se contengan para hacerlas sufrir. Que ataquen con todo su poder desde el principio y se aseguren de desintegrar por completo su cuerpo para asegurarse al 100% de su muerte.
-Excepto si es Kyoko. – Intervino rápidamente Akari. Todas la miraron. – Si es Kyoko, que la capturen VIVA, y me avisen inmediatamente. Si alguien mata a Kyoko por mí, me da igual que sea un Caballero del Silencio. Yo misma me encargaré de hacerle sufrir un dolor tan terrible que va a desear no haber nacido. Kyoko… ES MÍA. Y estoy lista para matarla.
Akira sonrió ante la determinación mostrada por su esposa.
-Bien, Akari.
-¿A qué estamos esperando? Empecemos a preparar el contraataque.
Las demás, al principio se sorprendieron un poco por esa determinación repentina de Akari, además de que si bien siempre había manifestado que quería ser ella la que matara a Kyoko, ésta era la primera vez que decía que estaba lista para matarla. Pero enseguida se mostraron formes y asintieron. Akira sonrió.
-No te creas que nos has ganado. Esto no ha hecho más que empezar… Kyoko.
Kawashita yakusoku wasurenai yo
Me wo toji tashikameru
Oshiyoseta yami furiharatte susumu yo
MAHOU SHOUJO AKARI MAGICA
– LA BATALLA POR LOS TRES MUNDOS –
Itsu ni nattara nakushita mirai wo
Watashi koko de mata miru koto dekiru no?
Afuredashita fuan no kage wo
Nando demo saite kono sekai ayundekou
Tomedonaku kizamareta toki wa ima hajimari tsuge
Kawaranai omoi wo nose
Tozasareta tobira akeyou
Mezameta kokoro wa hashiridashita mirai wo egaku tame
Muzukashii michi de tachidomatte mo sora wa
Kirei na aosa de itsumo mattete kureru
Dakara kowakunai
Mou nani ga attemo kujikenai
CAPÍTULO 7: Incubators y Giga-Giga
En el laboratorio de Nana se abrió un portal del cual salieron corriendo Ayano, Yui-chan y Akari-chan, cargando con Ayaka, Sakuragi, y Risa respectivamente. Las demás chicas estaban sorprendidas.
-¡Rápido, metedlas en las celdas! – Se apresuró a decir Nana.
Kyoko y Yui cogieron a Sakuragi y Risa respectivamente, y al igual que Ayano, se teletransportaron cada una dentro de una de las celdas que Nana había creado, dejando allí a las Caballeros del Silencio, y se volvieron a teletransportar al exterior. Nana hizo aparecer un mando y apretó un botón.
-Bien, ahora no sólo no nos podrán ver, sino que por dentro estas paredes han empezado a emitir luz. Cuando se despierten estarán muy débiles y no podrán utilizar sus poderes, ya que no habrá ningún tipo de sombras que puedan solidificar.
-¡Sí, lo hemos conseguido! – Gritó emocionada Kyoko-chan mientras saltaba de emoción. – ¡Hemos capturado a tres Caballeros del Silencio! – Kyoko se acercó a la celda donde estaba Ayaka. – Vaya, realmente es igual que tú, Ayano.
-Y esas dos… Son igual que Sakurako-chan y Rise… – Dijo Hima-chan algo impresionada.
Saku-chan se quedó mirando a su doble con una sensación rara, entre perplejidad, asombro y confusión.
En ese momento, Yui-chan se dio cuenta de que Mirakurun, Rivalun y Chinatsu estaban más serias de lo normal. Casi pareciendo enfadadas. Las tres habían estado muy calladas desde el principio del día, y miraban a Kyubey con recelo, pero no le dio importancia debido a lo que dijo éste el día anterior. Pero en ese momento, las tres chicas se miraron entre ellas y asintieron. Después Rivalun habló.
-Chicas. – Todas se giraron hacia ella. – Ahora que tenemos bajo control a las Caballeros del Silencio, quiero presentaros a alguien. – Rivalun abrió un portal. – Ganbo, ya puedes pasar.
-¿¡Qué!? ¿¡Va a venir Ganbo!? – Preguntó muy emocionado Kyoko-chan. Rivalun solo asintió.
Solo hizo falta esperar unos pocos segundos para que el robot esférico apareciera en escena, cruzando el portal. Solo verlo, Kyoko-chan se emocionó tanto como lo hizo al encontrarse con Rivalun.
-¡Kyaaaaaa! ¡Es Ganbo! – La chica corrió rápidamente hacia él, para sorpresa de éste, que no pudo evitar que la rubia lo abrazara con fuerza. – ¡Ah, no lo puedo creer, realmente es Ganbo! ¡Oye, oye, ¿me signarás un autógrafo?! ¿¡Y de verdad tienes huesos!? ¡Ah, y mira esto, puedo hacer una imitación perfecta de ti! ¡Bo, bo, bo, bo, bo! Mirakurun, me las pagarás Mirakurun, Bo!
Todas las demás no podían hacer más que mirarla con una gota de sudor, incluyendo la otra Kyoko. Aunque a diferencia de las demás, ésta sonreía un poco. Al fin y al cabo, ella era la única que podía entender cómo se sentía su otra yo. Aunque ni siquiera ella se había comportado así cuando conoció a Mirakurun, Rivalun y Ganbo, pero también es verdad que las circunstancias no eran exactamente las mismas. Finalmente Ganbo pudo escaparse de Kyoko-chan.
-¡Bo! ¡Suéltame ya, bo! ¡Incluso cuando conocí a esta Kyoko ella entendía la gravedad de la situación, bo! – Ganbo se calmó un poco y miró a las chicas del Holy Quintet. – Increíble, bo. Cuando me lo dijeron Mirakurun, Rivalun y Chinatsu no me lo podía creer, bo.
-Oye, Rivalun. – Preguntó Kyoko-chan. - ¿No dijiste que me presentarías a Ganbo cuando derrotásemos a los Caballeros del Silencio? ¿Cómo es que lo has traído ahora?
-Bueno, si te digo la verdad, no lo he traído para presentártelo.
-¿Eh?
-La verdad es que queríamos comprobar una cosa. – Siguió Mirakurun.
-Bo, me han dicho que habéis conseguido traer a estas chicas de otro universo, resucitar a Mirakurun y rejuvenecer gracias a un ser llamado Kyubey, ¿no? Bo.
-Así es. – Respondió Kyoko.
-¿Puedo saber dónde está, bo?
-Aquí estoy. – Dijo Kyubey apareciendo por detrás de Akari-chan.
-¡Bo! ¡Lo sabía! ¡Es un Incubator!
Todas las chicas excepto Mirakurun, Rivalun y Chinatsu se sorprendieron.
-Entonces, ¿es uno de ellos, Ganbo? – Preguntó Chinatsu.
-¡Totalmente seguro! ¡No tengo ninguna duda, bo!
-¿Conocéis a los Incubators? – Preguntó Yui.
-¡Bo! ¿Qué si los conocemos? ¡Son nuestros mayores enemigos, bo!
-¿Qué? – Dijeron asombradas todas (excepto Mirakurun, Rivalun y Chinatsu. A ellas, Ganbo ya se lo explicó la noche anterior).
-¿Enemigos? – Preguntó Kyubey intrigado y confuso.
-¡Sí, bo! ¡Los Giga-Giga y los Incubators estamos en guerra desde hace milenios!
-No lo entiendo. ¿Por qué?
-¿¡Y tú me lo preguntas, bo!? ¡Los Incubators convertís chicas en chicas mágicas para exterminar a los Giga-Giga, bo!
Kyubey ladeó la cabeza en señal de desconcierto.
-No entiendo lo que dices.
-¡No te hagas el despistado, bo! ¡Vuestra raza siempre ha querido la aniquilación de los Giga-Giga, bo!
-Eso es imposible. En mi universo ni siquiera existís. No conozco la historia de tu universo, pero nuestra raza no desea ningún tipo de conflicto, somos una raza pacífica. No sé qué pasó, pero algo debisteis hacer para que entráramos en guerra con vosotros. Debería contactar con los otros Incubators de tu universo para descubrirlo.
-Oye, Ganbo, ¿y si nos lo explicas con más detalle? – Preguntó Mirakurun, ya que Ganbo no les dijo nada más. Quería estar seguro de que realmente hubiesen pedido ayuda a los Incubators antes de explicárselo.
-¡Bo! ¡Los Incubators hace milenios que convierten chicas en chicas mágicas para destruir a los Giga-Giga, bo!
-No lo hacemos por eso.
-¡Mientes, bo! Además, para que acepten, incluso les conceden cualquier cosa. Y cuando en un planeta hay chicas mágicas no podemos conquistarlo debido a su poder, bo. Hemos perdido la oportunidad de conquistar cientos de planetas por culpa de los Incubators. Obviamente no nos hemos quedado de brazos cruzados y nos hemos dado más prisa en conquistar planetas antes de que los Incubators llegaran a ellos, bo. Y cuantos más planetas conquistamos, más planetas van a buscar los Incubators para crear chicas mágicas. Y si llegamos al mismo tiempo, nos aseguramos de expulsar a los Incubators de él para poder conquistarlo antes, bo.
-Ahora lo entiendo. Esto es un malentendido. Nosotros convertíamos chicas en chicas mágicas para que después se convirtieran en brujas, liberando así una gran cantidad de energía, ayudando a contrarrestar la entropía. Pero el deseo de Akari hizo que las chicas mágicas no se convirtieran en brujas en ningún universo y en ningún tiempo. Por eso da la sensación de que las convertimos en chicas mágicas porque sí. Pero ahora que no recibimos nada a cambio ya no lo hacemos. Ya habrás podido ver que hace como un año que no creamos más chicas mágicas.
-¿¡Pero qué dices, bo!? ¡Por supuesto que seguís haciéndolo!
Kyubey ladeó la cabeza, confundido.
-¿En serio? Pues no lo entiendo. No tiene sentido seguir creando más chicas mágicas si esto no ayuda a contrarrestar la entropía.
-Tal vez como los Giga-Giga intentan mataros, creáis chicas mágicas para que os protejan. – Dijo Rivalun.
-Podría ser.
-¡Para que nos ataquen, querrás decir, bo! ¡Las chicas mágicas que crean los Incubators las envían a planetas que hemos conquistado para que nos maten, bo!
-Mmm… – Kyubey estaba pensativo, intentando buscar una explicación a todo esto. – Si podéis viajar a otros planetas y conquistarlos, significa que tenéis una tecnología muy avanzada, ¿verdad?
-¡Por supuesto, bo! ¿¡Y qué!?
-Tal vez hacemos que os ataquen para que en la lucha se libere mucha energía que ayude a contrarrestar la entropía.
-Ya me estoy empezando a cansar de esta palabra. – Dijo Yui-chan algo nerviosa. – Y también de vuestros métodos para supuestamente salvar al universo. Y ahora me viene Ganbo diciendo que estáis en guerra contra los Giga-Giga. Esto es demasiado para mí. Sólo quiero acabar con esta guerra de una vez por todas y volver a mi mundo.
-Bueno, en todo caso, hasta que no me comunique con los Incubators de tu universo no podré estar al corriente de la situación, así que agradecería que alguna de vosotras me llevara después allí para poder comunicarme con ellos. Por cierto, hay una cosa que me causa curiosidad. Dices que nos expulsáis de planetas antes de que podamos convertir chicas en chicas mágicas. ¿Pero cómo lo hacéis? Eliminar nuestros cuerpos no sirve de nada. ¿Cómo hacéis para que nos vayamos?
-¡Bo, bo, bo, bo, bo! – Se rió Ganbo. – ¡Me alegra que lo preguntes!
Ni las chicas ni Kyubey entendían por qué Ganbo dijo eso, pero poco después, todas se asustaron al ver que Kyubey empezó a revolverse por el suelo y a gritar. Parecía como si el suelo quemara para él o como si le estuvieran clavando miles de espadas.
-¡Ah! ¡O-Oye, ¿qué le estás haciendo?! – Preguntó asustada Saku-chan.
-¿¡Qué es eso!? ¿¡Qué le pasa!? – Siguió Akari-chan.
-¡Bo, bo, bo, bo, bo! ¡Así es como lo hacemos! Nuestras gafas pueden emitir unas ondas a una alta frecuencia que causan un dolor indescriptible a los Incubators. Tan fuerte es el dolor que deciden huir del planeta para no tener que soportarlo más. ¡Bo, bo, bo, bo, bo!
Las chicas miraban atónitas como el pequeño ser se revolvía por el suelo mientras gritaba de dolor. Tanto parecía sufrir que aun sabiendo lo que había hecho empezaban a sentir pena por él. Bueno, excepto Yui-chan. Ella no sentía ningún tipo de lástima hacia Kyubey, aunque también estaba impactada por cómo parecía sufrir el Incubator. Finalmente, Akari-chan no pudo resistirlo más.
-¡Basta ya! ¡Ya es suficiente, para!
Haciéndole caso, Ganbo dejó de atacarlo, haciendo que Kyubey dejara de sufrir. Éste empezó a respirar agitadamente mientras se recuperaba del ataque.
-¡Bo, bo, bo, bo, bo! Espero que eso te sirva de advertencia. Si intentas hacer algo para derrotarnos o debilitarnos volveré a atacarte, y esta vez no me detendré hasta que abandones el planeta, ¡bo! Si no sigo es porque las Chicas Mágicas te necesitan para derrotar a los Caballeros del Silencio, pero cuando esta lucha acabe vuelve inmediatamente a tu universo o atente a las consecuencias, ¡bo!
Kyubey no dijo nada. Aún estaba intentando superar ese dolor mientras poco a poco su respiración volvía a su ritmo normal.
-Bo. Solo quería saber si realmente estabais siendo "ayudadas" por un Incubator. Pensé que podría ser uno de ellos en cuanto Rivalun, Mirakurun y Chinatsu me explicaron lo de las Gemas del Alma, bo. De verdad, no entiendo como podéis fiaros de este bicho.
-¿Y quién te ha dicho que nos fiamos de él? – Dijo Yui-chan. – Solo estamos aquí para ayudar a nuestras yo de este universo, nada más.
-Bo. Ya me lo imaginaba. Tú eres la única que no ha parecido mostrar ninguna pena por él cuando lo estaba atacando, bo.
-¿Y por qué iba a hacerlo? Hizo sufrir a miles, tal vez millones de chicas durante miles de años. Creo que tiene lo que se merece.
-Yu-Yui… – Empezó a hablar el Incubator. – Gracias al deseo de Akari eso nunca pasó y esas chicas nunca sufrieron…
-Yo lo recuerdo perfectamente. Y Akari-chan también. Y seguro que tú también.
Kyubey no dijo nada más. Sabía que no serviría de nada volver a tener otra vez la misma conversación.
-Bueno, yo ya me marcho, bo. – Dijo Ganbo creando una especie de portal similar al que creaban las Chicas Mágicas. – Y tened cuidado con ese bicho, bo.
-Sí, cuídate. – Le respondió Yui-chan sonriendo. – Qué curioso. En el manga Ganbo me parecía malvado, pero ahora que lo conozco en persona me cae muy bien.
A la mayoría de las chicas les salió una gota de sudor, y también a Kyubey. En ese momento, Ayaka empezó a despertarse, con lo que todas las chicas se pusieron alerta. Lentamente abrió los ojos. La brillante luz que la iluminaba hacía que le costase bastante hacerlo, pero finalmente, con los ojos entrecerrados, empezó a levantarse.
-Ugh… ¿Eh…? ¿Qué es esto…?
Ayaka empezó a andar, pero no pudo dar ni dos pasos antes de darse un buen golpe en la cabeza con la pared de la celda.
-Pfff… – Saku-chan intentó aguantarse la risa, pero fue imposible y empezó a reír.
-¿¡Eh!? ¿Quién anda ahí!?
Hima-chan: Maldita Sakurako, por tu culpa ya nos ha descubierto. – Dijo dándole un golpe a su amiga.
Ayaka: ¿Eh? ¿Himawari? ¿Has dicho Sakurako?
-Bueno, supongo que ya no vale la pena seguir ocultándolo. – Dijo Nana. Ésta apretó un botón que hizo que las paredes de la celda se volvieran algo transparentes, permitiendo ver vagamente el exterior, sin dejar de emitir luz. Ayaka alucinó.
-¿Qué… ¿Qué demonios? – Estaba alucinando, ante ella se encontraban (desde su punto de vista) la doble de Akari y Akira, dos Kyokos, dos Yuis, Ayano, Chitose, Sakurako, Himawari, Rise, Nana, Nanamori, una chica desconocida (Tomoko) Rivalun, y dos Chinatsus. Eso último la hizo alucinar aún más. – ¡Espera! – Ayaka se fijó mejor y vio que una no era Chinatsu. – Imposible… Tú…
Mirakurun se dio cuenta de que la estaba mirando y le dedicó una sonrisa con una pose ridícula.
-¡Kyarurun!
Ayaka entró en shock.
-N-N-N-no no no… Es… Imposible… Tú… ¡Estás muerta!
-Yo creo que estoy bien viva, ¿no es obvio? – Siguió Mirakurun en tono de broma.
-¡No te quedes conmigo! Ah, claro, ya entiendo… – Dijo calmándose un poco. – Seguro que tú también eres de otro universo, como las otras.
-Te equivocas. – Dijo Rivalun con una sonrisa acercándose a su esposa. – ¿Si fuera de otro universo crees que haría esto?
Rivalun cogió por las mejillas a Mirakurun y empezó a besarla, provocando una gran hemorragia nasal por parte de Chitose, a la cual "socorrieron" rápidamente Ayano y Akari-chan.
-¡Ah! ¡Chitose!
-¡Senpai!
Rivalun se separó de Mirakurun, dejándola un poco sonrojada. No se esperaba para nada ese beso. Ayaka también estaba alucinando.
-No… Eso es imposible… ¡No puede ser! ¡La Gran Maestra te mató! ¡Lo vi con mis propios ojos!
-Oh, venga… ¿En serio crees que es suficiente con cortarme la cabeza para matarme? – Mirakurun seguía quedándose con ella. – ¿Quién te crees que soy? ¿Itou Makoto?
-Pfff… – Esta vez fue Kyoko-chan quien intentó contenerse la risa.
Ayaka apretaba con fuerza sus puños. Entonces miró a Akari-chan. Su mirada llena de odio hizo que se asustara un poco.
-Y tú… ¡Sakuragi te mató!
-O eso pensó. – Seguía Mirakurun. – Increíble… Dos Chicas Mágicas que dais por muertas y dos que siguen vivas. Menudos inútiles estáis hechos los Caballeros del Silencio.
Ayaka golpeó el cristal con todas sus fuerzas.
-¡Me cago en todo! ¿¡Cómo lo habéis hecho!?
Mirakurun empezó a reír a carcajadas.
-¡Deja de reírte de nosotras!
Lejos de parar, Mirakurun seguía riendo como una loca cada vez más, hasta el punto de parecer una yandere. Esa actitud les hizo aparecer una gota de sudor a todas las chicas mágicas.
-Esto… ¿Kurumi?
-¡DEJAD YA DE HACER RUIDO!
Esa potente voz sorprendió a todas, pero en especial al Holy Quintet y a Tomoko.
-¿¡Eh!? ¿¡Qué ha sido eso!? – Gritó esta última, asustada.
-Es Risa, la doble de Rise. – Respondió Yui-chan.
-¿¡Qué!? – Gritaron atónitas todas las demás del grupo.
Risa empezaba a levantarse, también con dificultad, igual que Ayaka.
-¿QUÉ ES ESTO? ¿DÓNDE ESTOY?
-¡Risa!
-¿AYAKA? ¿¡DÓNDE ESTÁS!?
-Estoy en una celda, al lado tuyo. Las Chicas Mágicas nos han capturado.
-¿¡QUÉ!?
-Así es. Parece ser que esa idiota de Sakuragi no mató a la doble de Akari y la Gran Maestra. Y aprovecharon que creíamos que estaba muerta para tomarnos por sorpresa cuando vimos que estaba perfectamente.
-Jode bastante cuando te pagan con tu propia moneda, ¿eh?
-¡Calla de una puta vez, Mirakurun!
-¿EH? ¿MIRAKURUN? ¿¡HAS DICHO MIRAKURUN!?
-Así es… Esa desgraciada también está viva… ¡Y es mucho más insoportable de lo que recordaba!
-¿Quieres verla por ti misma? – Dijo Nana sonriendo.
Ésta tocó un botón de su mando para hacer que desde el interior de la celda de Risa se pudiera ver un poco el exterior, como en la de Sakuragi. Obviamente, Risa flipó al ver, no sólo a Mirakurun, sino también a dos Kyokos, dos Yuis, Saku-chan, Hima-chan y Akari-chan.
-¿¡QUÉ… ¿¡QUÉ DEMONIOS ES ESTO!? ¿¡COMO ES POSIBLE QUE ESTÉS VIVA!? ¡LA GRAN MAESTRA TE MATÓ! ¡LO VI CON MIS PROPIOS OJOS!
-Tu amiguita ha dicho exactamente lo mismo cuando me ha visto. Vaya vocabulario más limitado que tenéis los caballeros del Silencio.
-¡QUE TE CALLES DE UNA MALDITA VEZ! – Esta vez, aunque fue Ayaka quien habló (más bien gritó) su voz sonó tan fuerte como la de Risa.
-O-Oye, Kurumi, creo que ya es suficiente, deja ya de provocarlas.
-¿Por qué? Ellas me mataron, ¿verdad? Y engañaron a amigas vuestras para que se unieran a las sombras, ¿no? Creo que tengo el derecho de divertirme un poco a costa suya.
-Así que realmente moriste… – Dijo Ayaka. – Eso significa que resucitaste. Entonces Sakuragi sí que mató a la doble de Akari y la Gran Maestra, pero la resucitaron como a ti.
-Está bien. Admito que a mí sí que me matasteis, pero a ella no. Ella nunca murió. Yo fui la única a la que tuvieron que resucitar.
-¿¡CÓMO DEMONIOS LOS HICISTEIS!?
Mirakurun cogió a Kyubey.
-Fue gracias a este lindo gatito. Él me resucitó.
-¿Eh? – Kyubey ladeó la cabeza, extrañado.
Ayaka y Rise apretaban sus puños de rabia y desprendían un aura cada vez más oscura.
-¡Ahora veréis!
Ayaka solidificó la sombra de Mirakurun, que creó un puñal de sombras con el que tenía intención de cortarle la cabeza, pero rápidamente Nana subió drásticamente la cantidad de luz que emitía su celda, tirándose Ayaka al suelo pro el dolor al mismo tiempo que la sombra de Mirakurun volvía a la normalidad justo cuando estaba a punto de clavarle el puñal. Acto seguido, subió también la luz de la de Rise, aparte de que volvió a hacer opacas las paredes para impedir que vieran el exterior y pudieran volver a solidificar ninguna sombra. Rivalun tomó a Mirakurun del brazo, la cual estaba asustada, y la alejó de allí.
-¿¡Lo ves!? ¡Te dije que no las provocaras! ¿¡Qué llega a pasar si te vuelven a matar!? ¡Esta vez Kyubey no te habría resucitado!
-¿AH NO? – Gritó Risa. Rivalun se dio cuenta de lo que acababa de decir. – QUÉ INTERESANTE…
-Malditas… Seáis todas… – Vocalizó como pudo Ayaka debido al dolor. – Podéis hacernos lo que queráis… No vais a conseguir sacarnos nada de información… Y la Gran Maestra no va a mandar a nadie a rescatarnos para que podáis capturarlos… Lo único que me molesta… Es que no podré darle toda esta valiosa información…
-Oh, ¿pero qué dices? – Dijo Kyoko. – Claro que podrás hacerlo.
-¿Eh?
-Solo que cuando lo hagas, ya no serás una Caballero del Silencio.
-¿EH?
Kyoko le extendió la mano a Akari-chan.
-Akari-chan.
-Sí.
Ésta cogió de la mano a su amiga de otra dimensión, y las dos se teletransportaron dentro de la celda de Ayaka, asustando a ésta.
-¡Nana! Seguro que no puede atacarnos de ninguna forma, ¿verdad?
-Tranquila, ahí dentro hay tanta luz que casi no puede ni moverse. Es imposible que pueda atacaros. Aun así, no bajéis la guardia.
-Está bien. Akari-chan, cuando quieras.
-Sí.
-¿¡Eh!? ¿¡Qué vais a hacerme!?
-Tranquila, Ayaka. – Le dijo Akari-chan tiernamente – Voy a hacer que dejes de sufrir.
Akari-chan colocó sus manos sobre el pecho de Ayaka y empezó a emitir luz.
-¡Aah! ¡Aaaaaaah! ¡Aaaaaaaaaaaaaah!
Ayaka gritaba mientras Akari-chan seguía emitiendo luz, cada vez con más fuerza.
-¡EY! ¿¡QUÉ LE ESTÁIS HACIENDO A AYAKA!?
-Vamos a convertirla en una Chica Mágica. – Respondió Kyoko.
-¿¡QUÉ!?
Akari-chan seguía emitiendo luz directamente sobre el pecho de Ayaka, mientras ésta seguía gritando. Unos segundos después, Ayaka se desmayó y Akari-chan dejó de emitir luz. Todas las chicas estaban en tensión.
-¿Creéis… Que habrá funcionado? – Preguntó Chitose.
-Eso espero. – Respondió Ayano.
-Pronto saldremos de dudas. – Siguió Nana.
Todas estaban expectantes para ver si su plan había dado resultado. Finalmente, Ayaka abrió lentamente sus ojos. Lo primero que vio fue a Akari-chan arrodillada delante de ella.
-¿C-Cómo… Estás?
A Ayaka se le llenaron los ojos de lágrimas y la abrazó con fuerza, sorprendiendo a todas.
-¡Lo siento! ¡Lo siento mucho! Siento mucho… Todo lo que he hecho… ¡No era yo misma! ¡Akira me engañó! ¡Perdonadme, por favor!
Todas se quedaron sorprendidas.
-¿Ha-Habéis oído? – Dijo sorprendida Ayano. – Le ha llamado Akira y no Gran Maestra. ¡La ha llamado por su nombre!
-Eso significa… ¡Que lo hemos conseguido! – Dijo emocionada Yui a punto de estallar de euforia.
-¡Esperad! – Dijo Hima-chan, causando que todas la miraran. – No es por ser pesimista, ¿pero cómo sabemos que no está fingiendo?
-A los Caballeros del Silencio les hace daño la luz, como has podido comprobar. – Dijo Nana. – Ya has visto como sufría antes. Y en cambio ahora, aunque la intensidad de la luz sigue siendo la misma, no le causa ningún daño.
-Entonces…
-Sí. Ayaka se ha convertido en una Chica Mágica.
-Akari-chan lo ha conseguido. – Dijo con una sonrisa Nanamori.
Todas se emocionaron.
Saku-chan: ¡Sí! ¡Akari-chan!
Yui: ¡Lo has conseguido!
Kyoko-chan: ¡Akari-chan, sabía que lo conseguirías!
Rivalun: ¡Es increíble!
Dentro de la celda, Kyoko abrazó a la chica con fuerza.
-¡Akari-chan, eres la mejor!
-Je, je, je…
Akari-chan estaba sonrojada. Todas la halagaban. Era el centro de atención. Había sido útil. No, había sido imprescindible. Había ayudado a sus amigas. Eso la hacía feliz.
-Ahora sé… Que Akari puede regresar al bando de la luz… Voy a pedirle perdón. Voy a disculparme con ella y decirle que jamás volveré a ignorarla. La vamos a recuperar… Y también a Sakurako, Himawari, Kaede y Mari. ¡Y a todas las Caballeros del Silencio! ¡Vamos a hacer que todas vuelvan al lado de la luz!
-¡SÍ!
-¡NO! – Gritaba Risa. Aunque no podía ver nada, podía escucharlo todo perfectamente.
Sin embargo, nadie la oyó. Estaban tan ocupadas gritando de alegría que ni siquiera su potente voz fue capaz de distraerlas. Mientras, Akari-chan seguía abrazando a Ayaka.
-Vamos, vamos, ya ha pasado todo.
-Argh… ¿Qué es este ruido? ¿Se puede saber que está pasando aquí?
-¡SAKURAGI!
-¿Eh? ¿Risa? ¿Dónde estás?
-Vaya, parece que nuestra querida Sakuragi por fin se ha despertado. – Dijo Kyoko.
Ésta empezó a mirar a los lados rápidamente.
-¿Kyoko? ¿Dónde estás? ¿Y dónde nos has metido?
-¡SAKURAGI, ES HORRIBLE! ¡HAN CONVERTIDO A AYAKA EN UNA CHICA MÁGICA!
-¿¡Qué!?
-Así es. Y ahora vamos a hacer lo mismo con vosotras. – Continuó Kyoko.
-¡Ni te atrevas! ¡Prefiero morir!
-¡LO MISMO DIGO!
-Risa… Sakuragi… – Todas miraron a Ayaka, que poco a poco iba levantando su cabeza. – Tranquilas, no pasa nada. Es lo mejor. Todo este tiempo… Hemos estado engañadas por Akira. – Sakuragi quedó impactada al oír que mencionaba a la Gran Maestra por su nombre. – Nos ha manipulado. Ha jugado con nuestros sentimientos. Y eso es imperdonable. Cuando Akari os haya salvado… Lo veréis claro. Akari… Gracias por salvarme. – Ayaka volvió a abrazarla.
-Je, je, je. De nada.
-Debes llamarla Akari-chan, para distinguirla de la otra Akari. A todas las que provienen de otro universo les añadimos chan.
Ayaka soltó unas risitas y asintió. Mientras, Risa y Sakuragi no se podían creer lo que estaban oyendo. No era necesario ver nada. Solo con escucharlo era suficiente para que se les erizaran los pelos.
-No… Ayaka, no… ¡Ayaka! ¡Maldita sea! ¡Sois unas desgraciadas!
-Sakuragi, tranquila. Pronto vas a verlo claro.
-¡No necesito ver nada! ¡Te han lavado el cerebro!
-¡Akira nos lavó el cerebro! ¿¡Es que no te das cuenta!?
-¿¡Cómo te atreves a llamarla por su nombre!? ¡Eres una traidora! ¡Te voy a matar, ¿me oyes?! ¡Te voy a matar!
Ayaka solo miraba con lástima a su compañera. Kyoko, le puso una mano en el hombro.
-Tranquila, vamos a salvarla.
Ayaka sonrió.
-Vamos.
Kyoko cogió de la mano a Akari-chan y a Ayaka y se teletransportaron fuera de la celda. Una vez fuera, todas la miraban. Avergonzada y entristecida, bajó la mirada. Pero Ayano se le acercó y con una sonrisa le ofreció la mano.
-Bienvenida.
Ayaka, un poco avergonzada, también sonrió y le estrechó la mano.
-Espero… Que podáis perdonarme por todo lo que hice…
-Tranquila, eso ya es agua pasada.
-Sí, ahora lo importante es que eres de los nuestros. – Añadió Yui.
-Chicas… - Ayaka intentaba no llorar. – Gracias.
En ese momento Saku-chan se acercó hasta quedar delante suyo.
-Vaya, realmente eres igual que Ayano, solo que con los ojos azules.
-Ah… Sí…
Sakuragi golpeó violentamente el cristal, asustando a todas.
-¡Mierda! ¡Me cago en todas vosotras! ¡No quiero convertirme en una Chica Mágica! ¡Prefiero morir! ¡Matadme ya!
-Eh… Oye, Akari-chan. ¿Puedes convertir ya a mi otra yo? No soporto verme así…
-Claro.
Kyoko se teletransportó dentro de la celda de Sakuragi, con Akari-chan y Ayaka. Ésta se asustó un poco al verlas aparecer de golpe.
-¡No! ¡No os acerquéis!
-Tranquila, Sakuragi, cuanto menos te resistas, menos te dolerá.
-¡Cállate!
Nana subió un poco la intensidad de la luz, para que Sakuragi cayera al suelo adolorida, casi sin poder moverse. Entonces Akari-chan puso sus manos en el pecho de Sakuragi y empezó a emitir luz.
-¡Aaaaaaaaah! ¡Nooooooooooooo!
Ayaka no soportaba ver a su compañera así.
-¡Sakuragi, no te resistas!
-¡Aaaaaaaaah!
-¡Sakuragi, tranquila! ¡Pronto habrá acabado!
Ayaka puso su mano sobre la de Sakuragi, pero esta rápidamente la arañó, causando que la retirara.
-Sakuragi…
-Aaaaaaaaah… No… Quiero… Ser… Una… Chica Mágica… ¡No! ¡Aaaaaaaaah!
Entonces, Sakuragi se desmayó. Ayaka, que sufría por su amiga, esperaba ansiosamente a qué ésta se despertara. Cuando finalmente abrió los ojos, lo primero que vio fue a Akari-chan, Kyoko y Ayaka. La chica puso una cara triste.
-Lo siento… Mucho…
Ayaka esbozó una sonrisa en su rostro.
-También haberte arañado, Ayaka, lo siento. – Dijo también sonriendo.
Ayaka la abrazó, y Sakuragi la abrazó de vuelta.
-¡NO! ¡TÚ TAMBIÉN NO, SAKURAGI! ¡MIERDA!
-Y ahora vienes tú. – Le dijo Kyoko.
Nada más acabar de decir esto, apareció en la celda de Risa con Akari-chan, la cual empezó a emitir luz sobre su pecho inmediatamente
Para variar, Risa también gritó debido a que se resistía a convertirse en Chica Mágica, haciendo que el proceso fuera doloroso. A medida que Akari-chan seguía emitiendo más luz, Risa iba perdiendo fuerzas y se iba dejando caer, apoyándose en el cristal. Cuando quedó inconsciente ya estaba en el suelo. Cuando volvió a abrir los ojos, Akari-chan estaba arrodillada a su altura, y la miraba con una sonrisa.
-¿Ya estás mejor?
-¡SÍ, GRACIAS!
Akari-chan cayó hacia atrás asustada y se tapó las orejas.
-¡Ah! ¡Qué susto me has dado! ¡no hacía falta gritar tanto!
-AY, LO SIENTO.
Todas las demás se pusieron a reír. Con el trabajo ya hecho, Nana desactivó totalmente la luz de las tres celdas y las hizo transparentes. Risa puedo ver entonces que sus dos compañeras también reían. Ella les dedicó una sonrisa y asintió feliz. Ellas hicieron lo mismo. Akari-chan le extendió su mano, la cual Risa tomó, y gracias a Kyoko, se teletransportaron fuera de la celda, con las demás. Ayaka y Sakuragi también probaron por primera vez sus poderes de Chica Mágica teletransportándose fuera con luz.
-¡Guau! ¡Esto es increíble! – Gritó emocionada Ayaka.
Saku-chan se acercó a Sakuragi.
-Eres exactamente igual que yo. Si no fuera porque tienes los ojos un poco más claros, podrías pasar por mí perfectamente.
-Puedo cambiarlos, mira.
Sakuragi hizo un pase mágico y cambió el color de sus ojos al de Saku-chan.
-¡Vaya!
-Y puedo hacerlo con cualquier color.
Sakuragi empezó a cambiar su color de ojos a varios colores, gris, rojo, verde, azul.
-¡Aaah! ¡Es increíble!
Hima-chan miraba a su amiga con una gota de sudor, pero estaba feliz de que estuviera contenta, además de que habían dado un gran paso para derrotar a los Caballeros del Silencio. Por su parte, Kyoko y Akari-chan chocaron sus manos. Luego, Kyoko y Risa se juntaron con las demás. Akari-chan estaba feliz, pero de pronto, empezó a sentirse mareada y a perder el equilibro, tambaleándose. Yui-chan lo vio.
-¿Eh? ¿Akari-chan, estás bien?
-S-Sí… Tranquila. – Respondió intentando mantenerse en pie y forzando una sonrisa. – Es solo… Que esto de convertir Caballeros del Silencio en Chicas Mágicas es más agotador de lo que pensaba, je, je, je… Solo estoy cansada, tranquila.
-¿Seguro que solo es eso?
-Sí, sí, tranquila. – Dijo apoyándose en una pared y sentándose en el suelo. – Solo necesito descansar, eso es todo…
Y tenía razón. A Akari-chan no le pasaba nada. Solo estaba cansada. O al menos eso pensaba, ya que en realidad había algo más de lo que ni la propia Akari-chan se había dado cuenta… Su Gema del Alma brillaba menos que antes.
Itsuka kimi ga hitomi ni tomosu ai no hikari ga
Toki wo koete
Horobi isogu sekai no yume wo
Tashika ni hitotsu kowasu darou
Tamerai wo nomihoshite
Kimi ga nozomu mono wa nani?
Konna yokubukai akogare no yukue ni
Hakanai ashita wa aru no?
Kodomo no koro yume ni miteta
Inishie no mahou no you ni
Yami sae kudaku chikara de
Hohoemu kimi ni aitai
Obieru kono te no naka ni wa
Taorareta hana no yuuki
Omoi dake ga tayoru subete
Hikari wo yobisamasu negai
