Gracias
Un despertador sonaba fuertemente en el cuarto, mientras que la mano de Issei trataba de callarlo. Tomando aquél despertador con su mano izquierda, lo acercó a su rostro para ver la hora y de paso, ver el despertador ya que el sonido que hacía no era el conocido pitido digital, sino más el sonido de unas "campanas".
Aunque alcanzó a rápidamente notar que eran las nueve y cuarto de la mañana, vio que el reloj que tenía en sus manos era un reloj dorado.
Con algo de sorpresa, despertó de golpe y vio el lugar donde se encontraba: una alcoba amplia, con lo que parecía un portal a su derecha y muebles finos a su izquierda: un espejo de cuerpo completo, un ropero estilo Luis XV y ropa tirada al lado de la cama. Paredes azules, adornos dorados, cortinas de un color beige que igualaba al color de la sábana…
Su sorpresa fue mayor al voltear a ver a su lado, a ver que estaba tirando de su brazo derecho: Sonriente y somnoliento, estaba aquél chico. Sus ojos grises miraban hacia él con una dulzura como ninguna otra, mientras que Issei regresaba a cambio una mirada de terror.
-¡¿QUE RAYOS ACABO DE HACER?! –pensaba mientras que se levantaba de la cama, para después recordar lo que antes ya había hecho, y que no podía quitarse de encima. –Alex—
Pero se enmudeció. Primero su novia, y ahora Alexis…
Mencionó parte de su nombre, pero se quedó en el silencio.
-¿Qué? –habló el chico detrás de él.
-Oh nada, nada. Es que me acordé de un amigo que—
-Acabas de decir Alex. ¿Cómo sabes mi nombre?
Él se congeló en el instante en que ésa pregunta salió de sus labios. ¿Cómo sabía su nombre? No lo sabía. De hecho, había sido un tiro al blanco a ciegas, y un leve boleto a salvarse por ésos segundos.
-¿No me lo dijiste? –le pregunta con miedo.
-Pues…no que yo recuerde. –respondió con algo de ternura, mientras que lo tomaba de la mano y lo arrastraba de nuevo a su terreno, poniéndolo bocarriba y el chico sobre él, mirándolo a los ojos. Con algo de pavor, Issei notó a roses de la piel que ambos se encontraban desnudos bajo las sábanas.
-O-oye un m-mo-momento. –tartamudeó.
Sentándose sobre el regazo de Issei, levantó las sábanas y las trajo consigo, cubriendo la parte izquierda del cuerpo, sus genitales y los de Issei.
-Mi nombre es Alexander. Y estamos en mi apartamento. Un gusto conocerte…Issei, ¿verdad? –terminó la pregunta con una sonrisa amable.
Con ésas palabras y ésa introducción sencilla, sus ojos se abrieron y por poco su alma dejaba su cuerpo. Sin que pudiera recordarlo, se había metido con otro chico mientras que ya tenía algo con Alexis y hace pocos días había terminado su novia con él. En pocas palabras: Tenía una doble aventura, ahora engañando a Alexis.
-Bueno…solo no te dejes engañar por todo lo que está de lujo aquí. –dijo el chico mientras que se levantaba de la cama y mostraba su desnudez, mientras que alcanzaba a notar en su brazo derecho el tatuaje de un ala de ángel caricaturizada.
-Eh… ¿dónde está mi ropa?
-Aquí, tirada junto a la mía. –dijo con una sonrisa. –Ven por ella.
Juguetón, tomó toda la ropa y corrió fuera de la habitación, mientras que dejaba a Issei en la cama. Tan pronto él se levantaba de ésta de nuevo, notó que ahora algo lo tenía contra una de las esquinas de la cama: y en ésta ocasión era un calcetín largo y delgado, amarrando el brazo izquierdo de Issei.
-¡VAMOS! ¡¿EN SERIO PASO ASÍ?!
Con ésos gritos, tuvo la suerte de desamarrarse y salir de ése cuarto, corriendo en completa desnudez.
-Esto debe de ser una broma… -se dijo a sí mismo con un susurro, corriendo por el corredor hacia la sala del apartamento. Una sala amplia que tenía cerca un sofá y un televisor contra la pared, siguiendo por unos cajones que dividían la sala y el comedor, junto con la cocina.
-¿Se encuentra cómodo?-dijo una voz profunda justo detrás de él.
Al girarse con sorpresa, se encontró con un señor de estatura mayor a la de él, de cabello oscuro levantado en pinchos, piel clara y ojos azules, mirándolo con seriedad. Con un leve chillido de susto y cubriéndose la entrepierna, Issei cayó al suelo, mientras que Alex llegaba de la puerta del baño que estaba justo a la izquierda de la puerta de la recámara.
Abrochándose el pantalón y poniéndose la camisa más no abrochándola.
-Noé. –dijo de manera quejumbrosa, regañándolo por haber asustado a Issei, para luego verle y comenzar a sonrojarse. Tan pronto pasó esto, miró a ésta persona y tartamudeó. -¿E-está el t-t-té servido?
-Por supuesto. –habló con la misma voz normal, mientras que pasaba a lo que parecía la cocina, acomodándose el traje oscuro que llevaba.
-¡Ah, É-él es mi "primo"! –le dijo a Issei mientras que le lanzaba su prenda íntima a la entrepierna, e Issei a reflejo la jaloneaba y se la ponía deprisa.
Tan pronto se levantó, notó más a fondo el hogar de paredes azules y de alfombras de colores amarillentos y beige. Después de la taza de té, ofrecida por el "primo" de Alexander, Issei se vistió al igual que Alex, y discutieron lo sucedido.
-¿Es que de verdad no recuerdas nada? –dijo con un poco de tristeza. –Verás…tu primero me tomaste de la mano y me dijiste que era alguien de verdad lindo, y que era raro encontrarse con alguien como yo. Después seguimos hablando, conversamos sobre nuestros gustos y…
Aunque Alex seguía hablando, él seguía confundiéndose más y más. ¿Cómo era posible haber olvidado ésos momentos?
-…después de salir, fuimos a mi casa y ambos estábamos muy cansados, por lo que te invité a quedarte en mi casa, Noé estaba fuera y pues…
-Eh… ¿pues?
Pero el joven respondió con una mueca de una sonrisa apenada, mientras que Noé miraba con unos ojos abiertos de par en par hacia ellos dos, con una expresión asesina y llena de furia. Mientras, Alex se ponía más y más inquieto, apenado de andar contando lo que había pasado entre ellos.
-N-nos desvestimos, ju…jugueteábamos, t-te-te amarré a la cama…
Al voltear a ver a Noé, notó que un ruido incómodo se empezaba a notar. En éste caso, era la taza de Noé, chocando con el plato que tenía por el temblor que tenía en su mano, conteniendo la furia que lo estaba poseyendo poco a poco. Para éste momento, Alex seguía contando su historia y el rubor que había aparecido en sus mejillas se había dispersado a todo su rostro, mientras se tapaba los ojos.
-¡…y me senté encima de ti, dejando que tú…! –hizo una pausa para recobrar el aliento, ya que había hablado fuerte y rápido. –Y entonces dejé que me pen—
Pero tan pronto dijo aquella palabra, la taza de Noé se rompió por si sola en su plato, mientras que el temblor de Noé había terminado en seco, y su cabeza se inclinaba hacia adelante.
-¿E-está bien él? –preguntó Issei.
-Ah, pasaba algo parecido cuando yo estaba cerca de tener sexo con alguien. –dijo despreocupadamente, mientras que el rubor desaparecía. –Él temblaba de ira cuando sabía eso, pero se calmaba cuando se enteraba que yo era el activo en la relación. Pero no pude evitar tener una liviana curiosidad contigo y probar cosas nuevas. –Dijo felizmente, aún con leves trazos de vergüenza en su rostro.
-¿Por qué él se enoja entonces? –habló Issei sin pensar. Cosa que hizo que Alex volviese a ponerse rojo y a tartamudear.
-Ah. E-es que él fue quien me enseño de relaciones y todo eso. Pero pues tú me…me qui-quitaste la v-virgin—
De la nada, el plato que tenía en la mano se rompió en dos, mientras que la figura de Noé se inclinaba un poco más.
-¡¿D-de verdad está bien?!
Pero con expresando su preocupación de la manera errónea, Alex solo lo volteó a ver, listo para su petición.
-¡Noé, otra taza por favor! –dijo con preocupación.
-¡¿PARA QUÉ PEDIR UNA TAZA?! –pensó.
-Es que me tiene cierto respeto, y no volteará a verme sino hasta que estemos a solas.
-¿Leyó mí mente? –comenzó sus pensares, sospechando de Alex.
-S-si…
Pero con una sorpresa para Issei, la cara de Noé estaba torcida con una mueca de risa y de tristeza al mismo tiempo, mientras que los ojos estaban mirando a la nada, como si toda su esencia y su espíritu fuesen despojados de él.
-Bueno, tan pronto beba la última taza me retiraré a casa de mis padres. Tengo cosas que tengo que hablar con él. –dijo de cierta manera, expresando que lo tenían hasta el hartar.
Con unos minutos de plática y de tocar temas que no tenían relación alguna, pudo finalmente darse cuenta que se había metido con un "supuesto" niño rico que de cierta forma buscaba la manera de vivir solo. Aunque era algo imposible de imaginar sin la presencia de su supuesto "primo", ya que al notar en una oportunidad lo que había en la estufa, vio que tenía una cacerola de lo que parecía un guiso de un profundo color violeta, con distintas carnes en ésta.
-E-estas tratando de cocinar… -dijo Issei con aires de desánimos.
-¡Pero no lo comas! A Noé le hizo daño y dijo que era porque estaba muy salado. –dijo algo preocupado y decepcionado.
-No creo que sea por eso… -pensó Issei.
-Aunque no creo que sea porque tenga mucha sal, ¡sino porque no se cocinar! –dijo tapándose los ojos con una voz temblorosa, como si estuviera a punto de llorar.
-¡QUE NO TE LEA LA MENTE, BESTIA! –pensó Issei a si mismo, mientras que pensaba en como consolar a Alex. –Ve-veras…yo también solía quemar mis comidas muy seguid—
-¡No está quemada! –dijo Alex con más lágrimas en sus ojos, mientras que Issei podía sentir la mirada penetrante de Noé en su espalda.
-¡A lo que me refiero es que si quieres algo, necesitas ser perseverante! –dijo ahora con más ánimos.
-¿Per…perseverante?
-Sí. Cuando logras hacer algo con mucho esfuerzo y trabajo duro, y más si es por alguien, al final verás que se siente de maravilla. –había dicho mientras que su mirada se perdía en el suelo, y sus ánimos se iban al suelo, recordando la relación que había tenido con su novia. Lo que él había descrito exactamente había sido su relación anterior, y ahora sabía que todo ése esfuerzo había terminado en la basura: el esfuerzo que no valió la pena, ya que empezó una relación con Alexis.
-¿De verdad lo crees?
Issei permaneció en silencio, mientras asentía con la cabeza, con la mirada aún en el suelo. Aunque esto era cierto, eso no aplicaba ya para él. Sabía que todo había sido arruinado, y había sido su propia culpa.
Pero antes de que se diera cuenta, Alex estaba abrazando a Issei fuertemente, mientras que unas lágrimas corrían por su cara.
-Gracias. –dijo con su voz, ahora muy queda. –Eso era lo que necesitaba oír ahora más que nada. –dijo mientras que Issei seguía en silencio, abrazándolo. –Aunque yo ya sabía eso, no podía creerlo. Aunque me dijeran "tu puedes hacerlo solo", necesitaba a alguien que pudiese creer en mí. Y con esto que dijiste…
Pero antes de que él dijera algo, Issei se separó de él un poco y le dio un beso en sus labios, haciendo que éste durase en tiempo real mucho menos de diez segundos, los cuales para ellos fueron una eternidad.
Separándose de nuevo y abrazándose, con Issei totalmente confundido y con Alex sorprendido y más tranquilo, cerró sus ojos y le dijo con una voz quebrada:
-Gracias. También te quiero.
