Holaaa!... vieron que rápido volví? no merezco un aplauso? jajajaj Agradezco enormemente el apoyo a esta historia, la verdad es que en poco tiempo pasó a ser una de mis favoritas de todas las que he escrito, tiene su toque "distinto" y me divierte escribirla... Gracias por todos los comentarios que me dejaron.. no puedo contestarlos pero los leo con mucha atención.. si me hacen preguntas directas sobre la historia si voy a contestar.. de lo contrario no porque no tengo tiempo :( aunque quisiera tenerlo
Este capítulo, va dedicado especialmente a Gise - vos sabes porqué jaja-, a Asuka Potter, y Nattyta (la cual se hace la bolud.. y no me actualiza AAT, estoy enojada jaja)
Advertencia... no apto para menores de 13 años, el rating T lo expresa claramente.
Nos leemos abajo, espero que les guste.
Tu mejor error
Capítulo 7
Sin protección
-¿Quieres pruebas?
Sin esperar ninguna respuesta, la besó de la misma forma exultante que la primera vez, y Ginny sin pensarlo, incumbió a la magnificencia de ese roce colocando una mano en la cara de Harry, sintiendo el placer de su impertérrita lengua colarse en su boca; instintivamente el joven se hizo cargo del peso de su cuerpo y las piernas de Ginny rodearon su cintura...
Se besaban con una urgencia mortal; sus lenguas se enroscaron en un roce agónico, sublime y danzaron esa música de tocarse. Ella sintió en el centro de su sexualidad la frotación y soltó un suspiro de placer. Harry deslizó su mano por debajo de aquel infantil pijama y descubrió que no tenía sostén. Acarició la piel de su espalda con suavidad, lentamente, no queriendo perderse detalle de ninguno de sus lunares… Ginny revolvió sus cabellos y se lo atrajo más a sí misma, perdiendo la cabeza por completo, sin importarle nada. Harry gimió en su boca al sentir una electricidad en su parte íntima… El contacto de sus labios se rompió de repente y se miraron a los ojos…
-¿Estás enojada? -su voz reveló la sanguínea excitación.
-Eres un maldito cerdo mentiroso…-pero después le sonrió. El volvió a besarla con ganas, sonriendo también y moviendo su pelvis, aumentando las ganas de despojarle la ropa.- Espera, Harry…
-¿Qué?
-¿Estás seguro de…? ¿Aquí?
-Segurísimo…-Sin esperar más la alzó y la llevó a su habitación, tirándola en la cama. Se quitó el móvil del bolsillo y lo metió en el cajón de mesita de luz en cuestión de segundos.
Sin esperar más, Harry se tiró arriba de ella con delicadeza y comenzó a chupar su cuello, a besarlo, a mordisquearle la oreja, haciéndola gemir y perder el control. Ella estaba nerviosa, la volvía loca su forma de besar. Cada zona de su piel que los labios de Harry rozaban era una descarga eléctrica que la arrojaba a un singular infierno de placer que jamás había experimentado. Siguiendo su instinto, enroscó sus piernas en la cintura del joven sintiendo en su sexo una frotación que la incitó sobremanera. Harry alterado, le quitó la parte de arriba de su infantil pijama, y la tortura de Ginny continuó porque empezó a lamer su torso, hasta el valle de sus senos. Ginny revolvió su cabello con las manos abiertas, y cerró los ojos gimiendo. Harry se alegró de que no llevara sostén y mordisqueó su erecto pezón, que tenía un olor riquísimo a su perfume infranqueable. Ginny levantó las manos, dispuesta a manejar un poco la situación ella también y desabrochó uno por uno los botones de la camisa, luego la deslizó hasta el final de los brazos, mirándolo de forma voraz, era simplemente perfecto. Sus músculos tenían el tamaño justo, sus brazos eran gruesos y cálidos. Se miraron a los ojos y Harry hizo una sonrisa perversa, y sin darle tiempo de dudar, la besó succionando el labio inferior con desvelo… Ella gimió al sentir su lengua bailar con la de ella dentro de su boca. Harry movió su pelvis y gimió excitado, ansioso por estar dentro de su cuerpo.- Eres perfecta Ginny…- se le salió transpirado.
Ginny no contestó, sino agarró el cinturón decididamente y lo desabrochó para dejarlo en bóxers. Harry hizo lo mismo con el pantalón de pijama, y descubrió unas diminutas bragas color salmón, de puntillas. La miró detenidamente y Ginny se inquietó.
-¿Qué mierda…? – farfulló nerviosa. El la besó sonriendo.
-Tranquila…-dijo dulcemente.- Solo miraba tus atributos…-tenía las pupilas dilatadas.
-Yo…- el la besó sensualmente- Estoy un poco nerviosa Harry…- terminó de decirlo y se sintió una imbécil.
-Tranquila- repitió-Solo tienes que disfrutar…
La mano de Harry recorrió su chato vientre hasta llegar a su parte íntima, dispuesto a cumplir su promesa. Acarició la zona excitantemente y Ginny gimió, arqueando su espalda. El sonrió y tocó su punto débil, moviendo su dedo índice. Sin previo aviso los hundió en su cavidad con ganas. Al sentir tan húmeda aquella zona sonrió. Ginny le quitó la mano y tomó el elástico del boxer, no soportaba más la tensión. No quería ser atrevida, pero también pretendía tener protagonismo. Harry le sonrió con su accionar e hizo lo mismo con sus bragas. Cuando los dos estaban completamente desnudos, Harry la alzó y la puso encima de él, los dos quedaron sentados. Ginny casi gritó con el roce, era para enloquecer. Apretó con sus piernas para intensificar el placer y Harry acarició su espalda con una mano y con la otra, masajeó sus senos sin dejar de besarla…
-Oh… dios…
-Harry… - dijo desesperada- Harry… ahhh…
El continuó moviéndose, aún sin penetrarla. Después de unos segundos tuvo la certeza que ella había acabado con la mera frotación, por su transpiración, su pulso acelerado y sus fuertes gemidos. Harry manoteó torpemente un condón de la mesita de luz y rompió el envoltorio con los dientes de forma desesperada y se lo colocó.Tomó la cintura de la joven con ambas manos y la levantó, Harry gimió al estar dentro de su cuerpo de forma tan profunda. Ginny se zarandeó hacia delante, con un vaivén que fue aumentando la velocidad con el correr de los minutos. Harry ayudó en ese proceso, haciendo que su masculinidad entre y salga acompasadamente de su cuerpo con vehemencia.
-Ahhh...- gimió Harry enceguecido de placer- Si… si…
Bastaron unos segundos para que ambos alcancen el orgasmo al unísono. Agitados, se dejaron caer en la cama. Él se quitó el condón y con un movimiento de la varita lo hizo desaparecer. Ginny apoyó instintivamente la cabeza en su pecho, aún sin saber si tenía derecho a eso. Se sentía muy rara, como si se hubiese subido a una montaña rusa, y se hubiese dejado llevar por el vertiginoso impulso de entregarse ese auror. En medio de aquellos tormentosos pensamientos no pudo evitar preguntarse qué carajo había hecho… pero postergó ese cuestionamiento, necesitaba olvidarse de las consecuencias, por lo menos hasta recuperar el aliento. Sintió como Harry acariciaba su pelo desordenado a causa de la pasión, y fueron bajando sus impulsos cardíacos a medida que se sosegaban después de tan excitante acto… se aferró a él como si de eso dependiera su vida.
-Ginny…
-¿Mmm...? – dijo relajada.
-¿Estás bien?
-Sí…- solo pudo decir.
-Estás temblando.- observó notando como su hombro tenía piel de pollo.
-Tengo frío…
-Deja que abramos la cama.- dijo él, esquivando sus ojos y se taparon con el cubre camas, sin dejar de abrazarse.
Harry por algún motivo no quería separarse de ella. La secuela de sus besos efectuaba en él una suerte de mareo primitivo, aún no podía procesar que la había hecho suya. Las imágenes de hacía pocos minutos turbaban su mente como una dulce condena del recuerdo. Se percibía a sí mismo atrapado en la piel de esa mujer que sin rodeos ni pausas, quemaba la suya; el corazón traicionero le latía demasiado fuerte, aún cuando ya había pasado la agitación del sexo. ¿Por qué se sentía tan nervioso? Tardó unos segundos en comprobar que la sensación era análoga a la felicidad, al encanto, se sentía feliz de sentirse inmensamente atraído a ella. Zambulléndose en esas conclusiones, le sonrió estúpidamente al techo. Tenía la certeza de que Ginny estaba despierta, pensando, porque mantenía los ojos esquivos y bien abiertos. Esa pasividad de algún modo lo alarmó… ¿y si se había arrepentido?
-¿Segura que estás bien? – por fin se animó a romper el silencio.
-Si es que… no puedo creer lo que acabamos de hacer.- soltó Ginny en un tono agudo.
-Era lo que deseábamos.- afirmó no muy convencido de que ella tuviese el mismo deseo. Ella asintió.- ¿Te arrepentiste? – esperó la respuesta con miedo.
-No… me siento sorprendida, no tenía tan claro que me gustabas.- el sonrió.
-Tú también me gustas mucho Ginny. –Ella levantó la cabeza apoyándose en su pecho y se miraron a los ojos por primera vez después de hacer el amor. Lucía más hermosa de lo normal, tenía la boca roja por los besos y un brillo especial en la mirada. Observó cómo fruncía y le dedicaba una mirada de total indignación- ¿Dije algo malo?
-No creas que olvidé lo que hiciste Potter, ¡te hiciste pasar por Malfoy! – le recriminó aparentando enojo.
-OH, lo siento.- dijo para nada penitente y le sonrió de lado.
-¡Me besaste! – golpeó su hombro levemente.
-Fue por trabajo.-se excusó.
-Si, seguro.-dijo sarcástica.
-De verdad… -dijo Harry algo avergonzado.- Justo se aproximaba el amigo de Malfoy y no tuve otra que…
-¡Ah, ahora entiendo todo! ¡Con razón no recordabas nada! – el rió con ganas- No me parece gracioso, ¿sabes? ¡Me tomaste por idiota!
-Vamos, fue solo un beso…
-¡Y yo diciendo que fue espectacular! – Se tapó la cara con las manos, evitando mirarlo.- ¡Que vergüenza! – a él le pareció delicioso toda esa pantomima, era tan adorable.
-Ginny acabamos de tener relaciones…- repuso sonriendo.
-Igual, fue cruel de tu parte haberme engañado de esa manera…- el guiñó un ojo pícaramente- Idiota… ¿en serio lo hiciste solo por trabajo? ¿No querías besarme?
-Bueno yo…
-¡Admítelo!
-Está bien, pero eres una creída.- dijo obstinado.
-No tengo la culpa de ser irresistible- bromeó con una sonrisa de niña. Él la miró detenidamente haciendo un círculo en su espalda con los dedos.
-¿Hacía mucho tiempo que no estabas con…? –se interrumpió.
-¿Qué me estás preguntando Potter? – dijo simulando enojo.
-Nada…- sonrió- Soy un poco curioso…
-En este último tiempo solo estuve con Oliver…- el dejó de sonreír.- Hablemos de otra cosa, no es cómodo… tu sabes…
-Si, tienes razón. No debí preguntarte eso.-se disculpó apenado y comenzó a jugar con su pelo, enredándolo en sus dedos, descubriendo que ella se relajaba y el también.
-¿Te gusta mi cabello? – susurró ella pegando su cara a la de él.
-Si, es muy suave.
-Yo soy muy cargosa.-le advirtió mirándolo; el pelo le caía en la cara y estaba apoyada sobre el torso de Harry, usándolo de colchón.
-¿Si? – le acomodó los cabellos a un costado y le acarició la cara.
-Si…- besó la pera del joven suavemente y Harry sintió que se contraía cierta parte del cuerpo…
-¿Y por qué me cuentas eso? –dijo en un tono excitado.
-Para que sepas que te voy a molestar mucho…-besó otra vez su mentón.
-¿Te gustan los mimitos? –musitó sugerentemente.
-Si, me encantan… - le acarició la cara suavemente… su barba apenas crecida le daba un porte completamente seductor y sus ojos verdes brillaron de deseo. El corazón de Ginny latió fuerte, estar así con ese auror, la hacía tambalear de placer.- Me encanta hacer mimos…
-A mi me gusta recibirlos…-bajó la mano hacia su cintura haciéndole sensuales caricias que la estaban inquietando.
-¿En serio? – Harry le dedicó una sonrisa lujuriosa y la besó para nada inocentemente, apoderándose de su labio inferior como si fuera una golosina.
-Eres divina, pelirroja- ella se sorprendió.
-No hace falta que digas eso, ya me acosté contigo- repuso Ginny divertida.
-¿Por qué piensas que cada cosa que digo es con el fin de follarte?
-Mentalidad masculina –contestó seria.
-Yo no soy como los demás.- Ginny hizo un gesto escéptico.- De verdad que no lo soy.
-¿Y cómo eres?
-Intento ser sincero cuando estoy con una mujer…- ella alzó las cejas.
-Te acuestas con muchas mujeres. –lo acusó rápidamente-Corazón de Bruja dice que…
-Lo que dice esa revista son puras patrañas.-dijo receloso.
-Algo de verdad tienen que tener…- insistió Ginny, curiosa. ¿Por qué no le comentaba nada sobre su vida privada? ¡Ella quería saber! ¡Tenía derecho! "¿Por un polvo te crees con derecho a preguntar intimidades?", le diría sabiamente Demelza, pero no le importaba, quería saber de todos modos.- No puede ser que tú nunca salgas con nadie…
-Claro que a veces estoy con chicas, soy un hombre ¿no? – Dijo incómodo, acordándose de Romilda Vane- pero siempre he intentado aclararles cómo son las cosas…
-¿Y cómo son las cosas? –saltó ella, pero enseguida se arrepintió. Aquello se estaba pareciendo más a un planteo que a otra cosa.- Solo pregunto por curiosidad…- añadió para no sonar tan desesperada. Harry la miró fijo.
-Llegado al caso, les aclaro que… - tragó saliva, preguntándose como demonios habían alcanzado a hablar de un tema que lo desfavorecía por completo si hasta hace dos segundos estaba sexualmente duro como una piedra- … que no me interesan para nada serio. ¿Comprendes?
-Claro que entiendo– dijo firmemente. Bien en cualquier momento te dice que solo fue un polvo, así que ve preparándote Ginevra, pero de todas maneras, no iba a ayudarlo a llegar hasta eso, no señor.- ¿Y ellas que te dicen? – perfecto Ginny, hazte la amiga íntima, no hay problema. ¡Eres una terrible idiota!
-Generalmente se ofenden… pero después vuelven a llamarme – dijo aún sintiéndose incómodo.
-Vaya, eres todo un macho ganador Potter – siseó Ginny ya sin poder ocultar su indignación.
-¿Dije algo malo? – se sentía apenado.
-No…
-¿Nunca le has dicho a un hombre que no quieres nada serio? – inquirió Harry.
-No…
-¿Siempre has querido casarte con todos? – dijo incrédulo.
-¡No!- se puso roja.
-Está bien, no te enojes.- rió y la besó suavemente.
-¿Por qué crees que vuelven a llamarte? Tus chicas…
-Ni idea – dijo indiferente.- Aunque no es un punto a favor…
-¿No lo es? – alzó las cejas, confundida.
-Es que después me echan en cara que no les presto atención.- Harry rascó su barbilla pensativo.
-Ah, entiendo… creo que me pondré el pijama- atinó a levantarse, pero Harry se lo impidió y sin previo la giró para quedar encima de ella, apresando su cuerpo.- ¿Qué haces?
-Mimos…
-No quiero mimos ahora.- dijo cortante.
-¿Te enojaste por algo? – hizo una sonrisa pícara.
-No.- contestó confundida, pero por alguna razón se sentía incómoda. Lo que Harry hacía con las mujeres no le gustaba para nada, seguía pensando que las trataba como un objeto, y ella sabía perfectamente lo que era jugar ese papel en la vida de un hombre, Oliver Wood le hizo conocer esa horrible faceta. Entonces, de algún modo la apenaba, aunque él intentara disfrazarlo de sinceridad.- No estoy enojada, sal de encima…
-No te creo pelirroja… tienes una cara de culo que te desborda.- Ginny no pudo evitar sonreír.
-Sal de encima, Harry, no seas pesado.-apuntó con un dejo de indiferencia.
-No quiero…-la besó- quiero molestarte…- masajeó uno de sus senos fervorosamente y ella suspiró.
-No lo hagas…-sintió como sus piernas se enredaban con las de él sin poder evitarlo.
-Cuéntame, ¿qué dije de malo? –dijo Harry con dulzura-¿Por qué te pusiste así?
-Estoy bien…-pero hizo un gesto agrio.
-Se te nota cuando te enojas, eres muy expresiva…- la miró fijamente, contándoles las pequeñas pecas de sus mejillas.- arrugas tu nariz cuando te pones incómoda…
-Me tienes muy vigilada Potter.- Observó ella.
-¿No te conté nada?
-¿De qué? – dijo alarmada.
-Además de Auror, soy observador de pelirrojas sexy's – rieron y el besó la punta de su nariz.
-¿Te parezco sexy? – la idea parecía divertirla.
-¿A quién no le parecerías sexy tú? – la besó otra vez.
-¡A nadie! Soy una más del montón… - dijo riendo.
-¡Estás loca! Te echaría doce mil polvos…
-¡Harry! –dijo riendo- Eres un grosero…
-Intentaba halagarte…
-¿No puede ser más romántico? – dijo en un tono bromista.
-¿Te echaría doce mil polvos a la luz de la velas? – intentó él y ella lo aporreó en la cabeza.
-¡Eres un descarado! – el rió – Además estás exagerando… soy una chica normal.
-No digas estupideces…-besó su cuello, hasta llegar a la parte carnosa de su oreja, y Ginny gimió.- Eres deliciosa…- se llegó otra vez a su boca y se apoderó de sus labios, introduciendo su lengua en su boca. Ginny puso las manos en la cara del auror suavemente sintiendo otra vez una llama interna que la obligaba a entregarse a él.- y muy hermosa… ahhh… - el roce de sus sexos lo hizo gemir.
-Oh… Harry… espera…espera…
-Ni loco, voy a…-atinó a penetrarla pero ella se lo impidió, cruzando una pierna decididamente.
-¡No te pusiste protección! – estaba tentadísima de sentirlo sin condón, pero no podía cometer esa imprudencia, era una locura.
-Solo un poquito sin condón, lo detesto… - le corrió la pierna para acomodarse.
-¡Harry, no! – pero maldita sea, era muy convincente, le apoyaba su… Ginny sentía que iba prenderse fuego.- No… no lo hagas…
-¡La puntita y nada más! – rieron estruendosamente.
-Eres un… esa es la mentira más grande de los hombres…– soltó desesperada.
-¿No te divierte jugar con el riesgo? – dijo excitado mirándola. Tenía las pupilas dilatadas y la expresión de un león a punto de atrapar a su más suculenta presa.
-Harry…ahhh… no deberíamos… -pero estaba cayendo lentamente en la tentación.
-Qué…ahhh…
-Estoy muy…
-Yo también estoy caliente…- rieron otra vez.
-¿No tienes más condones? – indagó suplicantemente.
-No…pero no quiero tenerlos…
-Ahh…- la estaba penetrando suavemente.- Creo que…
-Qué mi amor…- en el frenesí se le salió eso.
-…estamos cometiendo un… ahh…error…
-El mejor de todos… - la besó posesivamente y movió su pelvis para llegar al límite de la penetración. Ginny gimió con fuerza al sentirlo tan adentro. Harry nunca había estado sin preservativo con una mujer, era la primera vez, y se sentía maravilloso.- Oh Merlín… esto es increíble…
Ginny no soportó más y enroscó la cintura a sus piernas. Al igual que él jamás había vivido una experiencia semejante. Sentirlo dentro sin ningún látex usurpador que los separe, era sinónimo a tocar el cielo con las manos, era como si estuviera viviendo el sexo por primera vez en su vida. Sin embargo no podía dejar a un lado la preocupación…
-Harry…ahhh… - el comenzó a chuparle los pezones frenéticamente, mordisqueándolos, saboreando su piel. Ginny tironeó de sus cabellos, levantando sus caderas para darle más espacio en ella.
-Ahh…-se besaron enroscando sus lenguas y Ginny clavó las uñas en la espalda hasta rasgar su piel.- Oh Merlín…
-Harry…ahhh…
-Esto es increíble… - dijo jadeante y se movía torpemente dentro de ella.- Increíble…
-Harry no acabes…-le rogó asustada.-No acabes…
-No lo haré, confía en mí…- pero seguía moviéndose estrepitosamente, y en cualquier momento alcanzaría el orgasmo.
-¡Si continúas acabarás!- le advirtió intentando imponerse.- ahhh…
-Oh…
-Ahhh… Harry…
-Yo…- Con un terrible esfuerzo salió de su cuerpo y… Ginny emitió un gruñido de asco.
-¡Oh, no! ¡Eres un idiota!-farfulló transpirada.
-Lo siento… - manoteó la varita de la mesa de luz.- ¡Fregotego!
-Así está mejor.
-Gin… -dijo avergonzado – siento haber…- los dos rieron.
-Fue divertido…- le sonrió ella- ¿Qué hora es?
-Las siete de la mañana.- contestó Harry.
-¡No hemos dormido nada!- dijo cansada.
-Yo tengo que irme al Cuartel…- suspiró, no tenía ganas de trabajar, y menos si seguía viendo a esa chica desnuda en su cama.
-Entonces vístete o llegarás tarde. Será mejor que busque mi pijama …- se sentó en la cama y Harry pasó una mano por su espalda.
-No quiero ir a trabajar…
-¿Harry Potter incumpliendo obligaciones de trabajo? – dijo con los ojos desorbitados.
-Por tu culpa…
-Si, claro. -se acercó a la valija y, tras ponerse de pie, buscó un sostén color rojo furioso que hacía juego con su pelo, y se lo colocó, huyendo de las garras de Harry que intentaban retenerla en la cama-Vamos, Potter levántate...- le tiró sus boxers y Harry se los colocó sin siquiera levantarse.
-Ginny… - ella no le hacía caso- Ven aquí un ratito… -palmeó el colchón, invitante- Quiero hacerte mimos, y arrancarte ese sujetador con los dientes…
-¡Harry!- dijo riendo.
-¿Qué?
-No te hacía tan pervertido.- lo miró fijo con las manos en jarra. Los ojos verdes escrutaron el cuerpo de guitarra de esa joven.
-Estás buenísima.- dijo admirándola.
-Basta, me vas a hacer poner colorada- comentó irónicamente.
-¡Acabamos de hacer el amor! –dijo sin darse cuenta. Ginny se estremeció. ¿Hacer el amor dices? ¡No me digas esas cosas Potter! ¡O tendré que sucumbir a tu pedido! - ¿Vienes o no?
-¡De ninguna manera, es tardísimo! – empezó a buscar ropa en su valija rápidamente intentando apartar de sus pensamientos cualquier idea estúpida. Harry se puso de pie y se vistió en dos segundos, estaba ansioso por tocarla, y dejó su camisa desabotonada.
-Dame un beso al menos...- la tomó por la cintura de atrás y la giró.
-Necesito darme una ducha, ¿puedo, verdad? - puso sus brazos alrededor del cuello.
-Claro que puedes, pero conmigo.-la besó como si fuera el propietario de su boca.
-Harry… basta.-dijo riendo.
-Te estoy mimando.
-No, tú debes irte al cuartel jefe de Aurores-susurró encandilándose con sus ojos verdes y su camisa desabotonada, le ofrecía un espectáculo perfecto a la vista. Demelza tenía razón, estás para el infarto Potter… ¿cómo no te vi antes?
-Si, iré al cuartel pelirroja - acarició su columna vertebral suavemente y la miraba seriamente, recorriéndola con la vista, desde su boca, hasta toparse con aquellos ojos chocolate. Estaba tan serio que Ginny se inquietó.
-¿Qué pasa, qué tengo? – Harry hizo una sonrisa de lado.
-¿No puedo mirarte?
-No…
-¿Te pongo nerviosa? – empezaron a balancearse como si estuvieran bailando una música imaginaria. Los pies de Ginny levitaron en el suelo, Harry se hacía cargo de todo su peso.
-No seas creído… y deja de moverte tonto, nos vamos a caer.
-Dame un beso hermosa…- Ginny gustosa le hizo caso.
-Eres tierno.-dijo complacida.
-No, todo lo contrario, soy seco, siempre me lo han dicho- ella frunció el entrecejo.
-Pero si has sido tierno conmigo…-dijo desconcertada. Tú porque me vuelves loco pelirroja.
-Y tú conmigo pero aún no sé si estabas actuando Hermione Watson– Ginny le pegó en el hombro- era una broma…
-Basta, me voy a bañar.- lo soltó y siguió buscando la ropa que se pondría después de la ducha.- Y tu deberías apurarte porque de lo contrario…
-Quiero seguir viéndote…- "llegarás tarde al trabajo", eran las cuatro palabras que Ginny iba a decir, pero se perdieron se esfumaron rápidamente. Se volteó interrumpiéndose otra vez y lo miró. Harry le devolvía esa mirada apremiante, invitadora, de esas que abrigaban y tenían el poder de un arma nuclear. Le había dicho que quería seguir viéndola, estaba segura de haberlo escuchado, sus oídos no podían haber sido engañados fruto de la ilusión que esos vocablos le otorgaban a su alma- Si a ti te parece bien, claro. Cuando esto termine… - le temblaban las piernas pero no iba a acobardarse, no iba echarse atrás, su deseo era volver a verla- ya sabes, cuando esta noche el código C se desactive…
-Harry yo…
La puerta de la habitación se abrió súbitamente. Philip Dalwish se inmiscuyó en la recámara sin pedir permiso y Ginny se asustó; la ropa que tenía en la mano se le cayó desparramándose por el suelo. El novato se quedó anonadado, admirando su cuerpo semi desnudo de la pelirroja, que aún estaba en ropa interior. Tragó en seco mientras sus ojos negros recorrían las curvas de Ginny, a quién rápidamente se le tiñeron las mejillas de rosado y se tapó los hombros con las manos. Harry también enrojeció, pero de coraje.
-¡No! – aulló poniéndose delante de Ginny para taparla, como si fuera una posesión suya.
-Señor… -apenas podía calibrar sílaba después de ver a esa mujer escultural semidesnuda.
-¡Qué haces entrando así, desubicado! – gritó enfurecido con ese inútil.
-Vine a… -apenas podía calibrar sílaba, sus ojos no podían dejar de observar a Ginny por encima del hombro de Harry.
-¡Deja de mirarla idiota!– dijo cabreado.
-Lo lamento jefe pero esta chica está desnuda… como pretende que…- Harry lo tomó del cuello. Ginny abrió los ojos grandes, sorprendida de su reacción.
-¡Ay! – Gritó el joven asustado- Señor no me… ¡lo siento, lo siento! – dijo aterrorizado.
-¡Harry suéltalo! – intervino Ginny.
-¡Cúbrete con algo Ginny! – escupió él mirando a Dalwish con repulsión.
-Bueno pero déjalo que…
-¡CÚBRETE CON LA SÁBANA! – le ordenó sacado y Ginny enseguida le obedeció, estaba fuera de sus casillas.- ¡Y TÚ! ¡LA PRÓXIMA VEZ QUE ENTRAS SIN PERMISO, SERÁ LO ÚLTIMO QUE HAGAS INFELIZ! – lo soltó y Dalwish cayó al piso. Ginny tragó en seco, asustada.
-Señor, lo siento yo…
-¡No quiero escuchar tus baratas excusas! – estaba furioso, ese maldito imbécil había visto a Ginny casi desnuda y por algún la idea se la hacía insoportable, quería matarlo a golpes.
-Yo…
-Que sea la última vez que miras a Ginny de esa forma, ¡mequetrefe!
-Harry me parece que estás exagerando- saltó ella tapada con la sábana.
-Señor vine a…
-¿No me oíste? ¡FUERA DE AQUÍ! – y sin esperar más, lo arrojó afuera de la habitación cerrando la puerta de un portazo. Ginny y él quedaron solos nuevamente. Ella notó que Harry revolvía sus cabellos y su mano temblaba de furia- Alzado de mierda… un día de estos le rompo la cara por metido.- se hizo un silencio, hasta que Ginny, sin previo aviso rompió una estruendosa carcajada.- ¿Qué te parece gracioso?
-¡Tu reacción!- volvió a reírse y se sentó en la cama, sobándose la barriga. Harry la miraba molesto.
-¿Te ríes de mí?
-¡Si! –dijo descarada.
-No es divertido lo que acaba de pasar Ginevra.- dijo cruzándose de brazos.
-¡Casi lo matas!
-¡Deja de reírte!
-¡Eres un exagerado! – dijo torciendo los ojos.
-¿Exagerado me dices? ¡Te vio casi desnuda frente a mis narices! – dijo señalándose.- ¡Siempre hace lo mismo, entra sin pedir permiso ese idiota! – Ginny rió divertida.- ¿Quieres parar de reírte? Me estás cabreando peor…
-Cálmate león, – dijo acercándose.- no fue para tanto, en serio- acarició su cara.
-Lo siento… yo… -suspiró- ¡Dalwish me saca de quicio!
-Eres tremendo cuando te enojas.
-Te estaba mirando las tetas Ginny – zanjó con asco.
-Deja de juntarte con Ron, eres muy protector.-lo besó suavemente.- Será mejor que me retire a bañar…
-Cúbrete con la sábana por favor – suplicó determinante- No quiero otro accidente de esos.
-Quédate tranquilo.-dijo tapada con las sábanas.
-Ginny…
-¿Qué? – el corazón le latía fuerte. ¿Y si él insistía con verla? No te ilusiones, no te ilusiones, no te ilusiones…
-Quiero decirte que…- la miró pensando en las palabras justas, pero de repente se dio cuenta que no era algo para hablar a la ligera, necesitaba tiempo. – esta noche quiero que hablemos.
-¿Tú y yo?
-Si ahora estoy apurado, y quiero que lo charlemos tranquilos.
-¿Pasa algo? – se hizo la tonta.
-Nada grave…-la besó en los labios- Cuídate.
Y sin decir más, se retiró de la habitación. Cuando ella cercioró que se había retirado empezó a saltar de emoción, como una nena de quince años, haciendo ruiditos con la boca, que simplemente expresaban la emoción que estaba sintiendo. Después de hacer esa catarsis un tanto cómica e infantil, Ginny se mordió el labio inferior, recordando el cuerpo desnudo del jefe de Aurores, dispuesta a darse una ducha relajante.
0*0*0
El elenco de Triángulo de Amor regresó a Londres rápidamente cuando culminaron de grabar las imágenes promocionales en Liverpool. Todo había salido de maravilla. La desenvoltura de la nueva actriz, Demelza Robins, que encarnaría el protagónico, fue óptima. Aunque claro, Rita la mandó a hacer ejercicios de respiración, para que la entrenaran un poco. En ese momento ya estaban en estudios, adelantando las escenas de los primeros capítulos. Ya habían grabado todas las que Ginny había hecho, y la desazón de Demelza iba en aumento. Cuando su amiga volviera de su aventura con Harry Potter, iba a matarla por semejante traición. Tracción… no había otra forma de catalogarlo, porque lo más ilógico de aquel dilema, es que estaba disfrutando mucho ser actriz… cada vez que lo pensaba le padecía un dolor fuerte en el pecho, a causa de la culpa. ¡Ginny ojala algún día puedas perdonarme!
-¿Quieres enfocarte de una vez, Robins? – Le espetó Henry Lockhart enojado.- ¡Ponte en escena!
-Oh si, lo siento.- se disculpó Demelza colorada.
-¿Estás bien? – susurró Fabian Prescott preocupado. Ella lo miró a los ojos. Desde que grabaron las imágenes, se sentía cohibida frente a ese joven. Claro que Demelza no había sido una admiradora suya, ni mucho menos, pero tener a un actor galán trabajando con ella, no era cosa de todos los días. Para colmo de males, estaban grabando el primer beso de la pareja protagónica e iban por la toma 67 veces sin lograr terminar la escena- Si quieres hablo con Henry para que nos de un recreo y…
-No, estoy bien. Continuemos.- dijo evitando sus verdes ojos y se arrodilló en el suelo tomando un trapo de piso.
-¡Luz, cámara, acción!
Hermione Watson limpiaba un estropicio de tierra en el suelo. Mientras tanto, farfullaba cosas contra Regina Radcliffe, su ostentosa y cogotuda jefa. Le refregaba en la cara que su hijo Harry prontamente se uniría en compromiso con Ginevra, con la maldita Ginevra…
-Ya me las vas a pagar….-actuaba convincentemente Demelza- No permitiré que sigas atormentándome, en cuanto consiga otro empleo me largo de aquí y dejaré que…
-¿Es cierto lo que dijiste, Hermione? – dijo una voz masculina que sonó muy apenada. Hermione levantó la cabeza sobresaltada… el trapo se le escurrió de las manos- ¿Escuché bien?
-Señor, yo…
-¿No abandonarás? – ella lo miraba desde el suelo. ¿Por qué tenía que devolverle esa mirada tan llena de luz? Lograba cohibirla sobremanera.
-No señor, no los abandonaré, solamente estaba pensando en voz alta.-tragó saliva, seguramente iba a despedirla.
-No te preocupes, lamento los malos tratos de mi madre – se agachó para mirarla más de cerca.- Ella es un tanto dura con el personal…
-Si, lo sé. - sonrió levemente.
-¿Te quieres ir de la mansión? – dijo Harry.
-No…aquí me pagan muy bien y usted sabe que necesito más que nunca este empleo.- el la miraba detenidamente- ¿Pasa algo Harry? –Se tapó la boca- quiero decir, señor Radcliffe…
-Puedes llamarme Harry –ella sonrió otra vez pero después apartó la mirada hacia su trapo y lo acomodó en el suelo. Ese hombre nunca iba a corresponderla.- Me alegro que te quedes…
-Quédese tranquilo señor, estaré aquí para su compromiso con la distinguida Ginevra Lestrange.- apuntó. Harry adoptó una expresión seria.
-Hermione…
-¿Se le ofrece algo, señor? Debo seguir con mi trabajo.
-No quise decir que te necesito para que me sirvas, lamento si te ofendí…
-Ya le dije, es mi trabajo, no tengo motivos para ofenderme.-repuso con firmeza.
-¿Quieres dejar el trapo? – La cortó él- Te estoy hablando…
-No puedo hablar, estoy trabajando…
-¡Hermione! – le quitó el trapo y lo arrojó lejos.
-¿Qué hace señor? ¿Quiere que su madre Regina me despida? – se pusieron los dos de pie.
-No, quiero que me escuches. –ella bufó cruzándose de brazos- No hace falta que sirvas para mi compromiso…
-Soy la servidumbre y lo haré gustosamente – mintió.
-Yo… no quiero verte esa noche… y…
-¿No quieres verme el día de tu compromiso?
-Hermione…-Le tomó la cara con las manos- Yo… no se que me pasa contigo pero…
-Harry… no te acerques porque…
-Necesito decirte esto, necesito decirte lo que me pasa… desde el primer momento en que te vi.- Demelza sintió cómo la mano de Fabian le temblaba. ¿Tan buen actor era? La estaba poniendo nerviosa y ya tenían que concretar el beso, el primero de todos, maldita sea, hubiera querido besar a ese hombre en otras condiciones.-Necesito hacer lo que siento desde que te vi entrar por esa puerta para pedir un trabajo…
-Señor yo…
-Se que tú sientes lo mismo…no me lo niegues.
-Harry… -Fabian sin dudarlo la besó, muy suavemente. Demelza tuvo que hacer un esfuerzo por recordar que solo era una escena de ficción, que debía interpretar bien su papel. Al principio mantuvo los ojos abiertos, para expresar sorpresa y después lo correspondió suavemente. Estaba tentada de colar su lengua en la boca de Fabian Prescott…y sin darse cuenta, lo hizo. Para su sorpresa, el actor no se quejó, sino que intensificó el beso tomándola por la nuca.
-¡SUFICIENTE, SUFICIENTE! – carcajeó el director trayéndolos a la realidad. Fabian y Demelza se separaron completamente rojos como un tomate.- Les ha salido espectacular fueron muy convincentes…
-Demasiado convincentes diría yo – siseó una voz venenosa apareciendo detrás del decorado. Era Rita Skeeter.- Los felicito, hicieron un trabajo… CASI real.- recalcó esa palabra.
-Gracias Rita – agradeció Fabian tartamudeando de los nervios
-¿Y tú no dices nada? – dijo Rita a Demelza.
-Gracias.- contestó entonces ella y se atrevió a mirarla.
-La próxima no quiero ver lenguas, sobre todo porque el guión de Triángulo de amor no dice eso.-los puso en evidencia y los dos jóvenes enrojecieron furiosamente.
-Rita, tienes un llamado de Abby – informó un asistente acercándose.
-¿Qué quiere esa irresponsable? Encima que siempre llega tarde a grabar me viene con llamados… - bufó - dile que después la llamo…
-Dice que es urgente – dijo el asistente
-¡Bien iré a atender a esa inútil! – Miró a Fabian y a Demelza.- Sigan así, sus besos son muy creíbles- guiñó un ojo animadamente y se retiró a su camarín.
Demelza y Fabian se miraron cohibidos.
-Buen trabajo Demelza. – dijo Fabian intentando sonar casual, pero era mal actor cuando se trataba de su propia vida.
-Todo fue gracias a ti.-sonrió- Jamás me hubiera salido…
-¿Y por eso metiste la lengua? – ella abrió la boca indignada y le pegó en el hombro.
-¡Tú metiste la tuya!- dijo ofendida.
-Era una broma Del… - sonrieron estúpidamente.
-¡Enfóquense, se viene la segunda escena! – los apuró Henry Lockhart.
0*0*0
Ginny se vistió rápidamente después de bañarse. Se dedicó a ordenar su ropa con parsimonia y después, releyó distraídamente el guión de Triángulo de amor. Extrañaba horrores su trabajo, deseaba ver a Fabian, a Henry, a los productores, a Betty (Regina) y charlar con ellos, riéndose de las escenas fallidas. Sonrió tontamente al recordar la improvisación que hizo con Harry hacía pocas horas… Realmente se sentía muy interesada en ese Auror. Ginny simplemente no dejaba de pensar en él, su propia piel recordaba cada beso, cada caricia, su forma singular de hacerle el amor… y esas palabras taladraban sus oídos. Se miró a un pequeño espejo con marco violeta y descubrió que tenía una marca en el cuello, sin duda vestigios de la magnífica noche que había pasado. Pasó sus dedos por esa zona roja, claramente succionada hasta el cansancio por los labios de Harry.
-Eres fuego… - dijo distraídamente.
"Quiero seguir viéndote". El corazón se le aceleraba cuando lo recordaba, y le agarraban unas cosquillas en la panza casi incontrolables. Sin duda que tenían demasiada química, Ginny podía jurar que excitaba cuando sentía su ávida lengua entrar en su boca y jugar con la suya. Harry no necesitaba hacer demasiado para que ella quiera se vuelva una leona… ¿qué le pasaba con ese hombre? Y pensar todo había empezado con un error garrafal… ahora daría lo que fuera por volver a verlo, estaba ansiosa por verlo atravesar la puerta de su habitación y besarlo con ganas. Tiró el guión a un costado, y miró el techo. ¿Cuánto faltaba para que volviera del Cuartel? ¡Merlín, estaba obsesionada! Era peor de lo que había experimentado con Oliver Wood. ¡Oliver! ¿Qué rol tendría Wood en su vida teniendo en cuenta los últimos hechos? Ginny estaba confundida… después de haberse sentido tan bien con Harry… ¿realmente estaba enamorada de Wood? ¿Cómo iba a sentir tantas sensaciones con otro hombre si supuestamente ya estaba enamorada? Era absurdo, no tenía sentido. Hojeó su cuadernillo, cavilando en ese asunto, intentando responderse, y entenderse. Su vida privada estaba pareciéndose a Triángulo de amor. Solo que en su caso se trataba de dos hombres y una mujer… pasó otra vez la hoja y una frase sola, le dio las respuestas a sus preguntas.
-"Si tienes dos amores, quédate con el segundo. Porque si de verdad amaras al primero, nunca hubieras dejado entrar al otro en tu vida."- leyó en voz alta Ginny y tras interpretar la frase, ensanchó su sonrisa.- Si, así es. Creo que nunca te amé Oliver… creo que solo me sentía atraída a ti- hablar sola era un síntoma de locura, pero casi un vicio para ella. De repente, algo hizo temblar la mesita de luz. Ginny giró la cabeza, sobresaltada, para ver de dónde provenía ese ruido. Se sentó en la cama y abrió suavemente el cajón, con algo de miedo. Después de ese basilisco, boggart, o lo que fuera, se sentía paranoica en aquella casa… pero cuando vio el contenido del cajón, se calmó. Era un móvil. Más precisamente, el móvil de Harry y estaba sonando. Él lo había olvidado. Sin dudar ni una milésima de segundo lo tomó y apretó un botón. Tenía un montón de llamadas perdidas: de Ron, de Hermione, de Dalwish, y otros nombres desconocidos. Estuvo unos minutos intentando entender cómo se manejaba ese móvil, no estaba acostumbrada. Entonces descubrió que en la pantalla figuraba un sobrecito pequeño al costado y el corazón le latió fuerte… No debía leerle los mensajes, eso no estaba bien… Sobra decir que esa postura le duró dos segundos, porque enseguida fue al buzón de entrada para ver ese mensaje nuevo. El remitente era "R. Vane."
"Ojitos verdes, ayer me quedé con ganas de más, te fuiste muy temprano. Si te parece te espero el sábado en casa a las ocho. Besos, Romi."
Ginny se estremeció. Harry salía con Romilda Vane…
0*0*0
Harry estaba en su oficina… sin prestar atención a ningún informe, sintiendo un cansancio terrible. Claro, no había dormido en toda la noche. ¡Pero qué noche había pasado! Sonrió lujuriosamente. Había estado con suficientes mujeres como para darse cuenta que esa chica no era una más. Nunca había deseado tanto a una mujer, se dio cuenta desde que la vio aquel día en Las brujas hablan mal de los magos. Se sentía el dueño el mundo, flotaba de felicidad. ¡La había tenido en sus brazos! Es que había sido tan maravilloso que no podía creerlo. Ni hablar de las sensaciones que había experimentado al hacerle amor; Harry no estaba acostumbrado a entusiasmarse rápido con una mujer, pero ella era diferente. Con Ginny se había exaltado desde el primer beso que le robó, desde aquel primer y dulce error. Estaba eufórico, feliz, con todas las letras. Su mente lo torturaba recordando los detalles de haberle quitado la ropa, de haber saboreado sus… sacudió la cabeza y rió como un tonto. Por culpa de Ginny estaba volviéndose un terrible pelotudo, de eso no tenía dudas. Pero no podía evitarlo, la ansiedad lo traspasaba, le urgía aclararle que estaba interesado en ella, que le gustaba como ninguna mujer le había gustado, aunque significara exponerse, el impulso de dar ese paso era más fuerte que todos sus miedos, que todos sus errores…
Volvió a reír… y miró los papeles, no había hecho nada del trabajo. Su vista seguía en un punto fijo y tenía una lapicera en la mano que hacía ruidito y no dejaba de presionarla de manera frenética, pensando en cómo le diría a Ginny todo lo que tenía que decirle. Maldita sea, no salía de sus pensamientos, no le daba tregua esa pelirroja. Recordaba cada detalle de su cuerpo, sus senos, su minúscula cintura, la estreches de su…
-¡Basta Harry!- dijo imponiéndose a sí mismo– No puedes tan… - sonrió- A trabajar, debo trabajar…
-¿Estás hablando solo? -dijo una voz desde la puerta de la oficina. Harry levantó la cabeza y vio a la persona que menos esperaba.
-Hermione… - repuso sorprendido, pero haciéndole una sonrisa- ¿Qué haces aquí?
-Estaba cerca y decidí venir a visitar… ¿molesto?– dijo fingiendo estar ofendida.
-Por supuesto que no… pasa, ponte cómoda.- la miró y ella sonrió- ¿Quieres tomar algo?
-Un café está bien.-Harry se levantó y agarró un termo de café. Hermione lo miró sorprendida.- ¿Por qué no se lo pides a tu secretaria?
-Créeme que es mejor así – le dedicó una sonrisa encantadora y ella frunció el entrecejo.
-¿Estás bien?
-Si, ¿por? Estoy fantástico… - suspiró – aunque un poco atrasado con estos informes, nada que unas horas extras no puedan solucionar… -Hermione abrió los ojos grandes.
-¿Qué tomaste, Harry? – Dijo alarmada- Nunca estás atrasado con el trabajo… - el bostezó.
-No he dormido bien, amiga – dijo al instante- Y bueno, me atrasé un poco. ¿Tu como estás?
-Muy bien, el que me asusta eres tú.
-¿Yo? – se señaló y los ojos le brillaron.
-Por Dios, estás demasiado contento… - no parecía alegre por eso, sino más bien alarmada, y estaba sospechando que no se trataba del verdadero jefe de Aurores – Cuéntame qué te pasó - las mejillas de Harry se tiñeron- Bien, es una mujer… - sonrió.
-No Hermione – pero sabía que intentar ocultarle algo era una batalla perdida. A veces detestaba la perspicacia de su mejor amiga, no podía contra ella- Cuéntame que te trajo por aquí…
-¿Cómo se llama?
-No se trata de una mujer, lo que pasa es que avanzamos en la investigación de Lucius Malfoy - inventó improvisadamente.
-Harry te conozco hace doce años, no intentes evadirme- repuso ella exasperada.
-No tengo nada que decir, dime tú, si viniste hasta acá debe ser importante, ¿no?
-Lo es- lo miró fijo – Pero luego me cuentas de esa chica, ¿si? – el sonrió – Eres un mentiroso… -Harry negó y tomó un sobro de café- vine porque quiero hablar de Ginny…- él se atragantó con la bebida y comenzó a toser- ¿Estás bien?
-Si, lo siento, bebí muy rápido. – La miró intentando mantener la calma - ¿Qué pasó con Ginny?
-Solo le ha mandado un mensaje a Molly desde que se fue a Liverpool a grabar las… - se detuvo y suspiró - ¿Sabías que es actriz? – el asintió nervioso- Bueno, se fue con el equipo de su novela, Triángulo de amor, a Liverpool… para grabar las imágenes promocionales.
-¿Ah si? - se hizo el pelotudo.
-Si, ¿has oído hablar de la novela? – sonrió inevitablemente. Harry le devolvió la sonrisa.
-No se porqué te ríes… ¿tan mala es esa novela? – tenía que disimular y la salía pésimamente mal.
-Los protagonistas se llaman Harry y Hermione – le curioseó divertida- Pero no le cuentes a Ron, se pondrá muy loco…
-No se me ocurriría.-la tranquilizó Harry- Mira que ponerle nuestros nombres los protagonistas… - Torció los ojos.
-Si, un asco – dijo simulando un escalofrío de rechazo hacia Harry.
-Me estás ofendiendo Granger…- bromeó el auror sonriendo.
-Lo siento Harry, nunca me gustaste.
-Tú a mi tampoco querida. – Rieron- Sígueme contando…
-No llamó ni una vez. –Soltó Hermione enseguida- Molly está bastante preocupada, su móvil da apagado…
-Está trabajando, debe ser por eso. –descartó con la mano.
-¿Ron no te comentó nada sobre esto? Es una actitud rara en ella…
-Si, algo me dijo, pero tal vez no tenga señal en Liverpool, no deberían alarmarse tanto – dijo tranquilo.
-No estoy tan segura Harry, hoy estarían de regreso, esta misma noche…
-Ginny volverá a su departamento y se comunicará con ustedes- musitó él con un tono inequívoco. Hermione alzó las cejas.
-Disculpa, ¿cómo puedes estar tan seguro?
-Presentimiento de auror – sonrió.
-¿Me estás cargando Harry? – dijo casi ofendida.
-No, yo…
-¿Sabes algo que yo ignoro? – se apresuró a decir Hermione.
-¿De qué? ¿De Ginny? – al nombrarla enrojeció.
-¿Me estás tomando el pelo o qué? ¡Estamos hablando de ella!
-¿Qué podría saber yo de esa chica? – Dijo nervioso- ¡Apenas la conozco! – ¡eres un maldito hijo de puta, Potter! , se reprendía internamente.
-Desembucha de una vez todo lo que sabes -le exigió mirándolo con sus ojos castaños.
En ese momento, la puerta de la oficina se abrió. Era Valery Trelaweney…
-Jefe, discúlpeme la intromisión –Claro que te perdonaré, tuviste una gran puntería Valery ¡gracias!, pensó su jefe.- Pero acaba de llegar un telegrama del ministro diciendo que ya podido desactivar el código C antes de la hora indicada…
Harry se estremeció y se puso de pie.
-¿De verdad? – le quitó el papel de las manos atropelladamente.
-Efectivamente…
-Pero… ¿cómo puede ser?
-El novato Philip Dalwish ha mandado un informe para enmendar el error cometido – guiñó un ojo.- Al fin hace algo bien, ¿no?
-¡Nadie me avisó nada! - Los ojos de Hermione revoloteaban de Valery a su mejor amigo como pelotas de tenis, sin entender nada de aquella conversación.
-Dalwish me comentó que iría a la casa de emergencia para avisarle. – repuso su secretaria y Harry comprendió que eso era lo que Dalwish quería decirle esa mañana, pero el no se lo permitió. ¡Errores por doquier!
-¿Por qué nadie me ha llamado? – espetó encolerizado.
-El ministro dijo que intentó llamarte a tu móvil pero no pudo comunicarse contigo, está en una conferencia en Australia – rió Valery – Típico de los políticos, siempre rascándose el culo… -Hermione rió estruendosamente, aprobando el comentario.
-¿Mi móvil? – Harry tanteó los bolsillos- No lo tenía encima, de seguro lo había olvidado en…- Tengo que salir urgentemente.- farfulló.
-Harry…- intentó detenerlo Hermione- Tenemos que…
-¡Es importante, lo siento! – y sin más, desapareció.
Harry se llegó a la casa de emergencia de los Aurores como un relámpago. Entró decididamente buscando a Ginny por todos lados. Suplicaba en sus adentros que ella no se haya ido, porque el código estaba desactivado antes de tiempo. ¡Maldito Dalwish! Primero cometía un error, dándole unos días con esa pelirroja, y ahora arruinaba todo, escribiéndose con el ministro para desactivar el código… No podía creer que lo estaba lamentando de esa manera cuando al principio lo reprendió tanto por haberse equivocado… Sin pedir permiso, entró en la habitación de Ginny… para su completo alivio, la encontró guardando todas sus cosas en la maleta.
-Ginny…-la llamó con la voz repleta de ilusión.
-Ah, hola –el saludo fue tan frío, que Harry sintió algo fuerte en el pecho, algo que solo podía ser una mal presentimiento.
-Vine porque…
-¿Olvidaste esto? – dijo irónica, pero le entregó su teléfono con total parsimonia. Harry lo agarró sorprendido.
-Si, y además necesitaba decirte…
-Ya lo sé, me lo dijo ese auror que trabaja contigo – dijo cortante- El código está desactivado, ya me puedo ir. – el se estremeció de dolor. ¿Qué le pasaba? ¿Por qué lo trataba así?
-Si, me avisaron que estaba desactivado y vine porque…
-Ya me voy, no te preocupes, no quiero permanecer en esta casa ni un minuto más.- cerró el cierre de la valija y tomó su abrigo.
-¿Podemos hablar un minuto?
-No hay nada que hablar. – Le hizo una mueca cínica- Ya está, fin del código, esto terminó.
-¿Cómo?
-Lo que oyes, quiero irme a mi casa. –Repuso con serenidad- ¿O aún piensas que soy mortífaga?
-¡No digas estupideces! – se ofuscó Harry. El corazón le daba violenta sacudidas, sentía que algo se desgarraba adentro.- Escúchame, quiero que sepas que…
-Me voy – lo cortó ella distante y levantó la valija.
-Ginny, espera, quiero hablar sobre lo que pasó entre nosotros.
-Ya se lo que vas a decirme – el se ilusionó un momento, pero su castaña mirada desbastó ese espejismo en cuestión de segundos - y por lo que pasó entre nosotros, no debes preocuparte, yo pienso lo mismo…
-¿Lo mismo? – dijo desorientado.
-Si, no voy a pedirte nada que tú no quieras-sonrió forzadamente y le sostuvo la mirada- Después de todo, solo fue un polvo, nada serio ¿verdad? – Las últimas palabras fueron como dagas en el pecho para Harry.
-Ginny…espera… - solo pudo decir para retenerla.
-Dalwish me devolvió mi varita, y mi teléfono.- sonrió falsamente- me comentó que ya puedo desaparecer…- le mostró la varita- Que estés bien, Harry.
-¡Ginny! ¡Escúchame!
-Tengo que irme.
-Ginny quiero seguir viéndote.- ella lo miró con odio.
-Lo lamento Harry. Yo no quiero seguir viéndote…-Harry se quedó quieto y frío en su lugar, se sentía mareado, sin protección- no estoy lista para tener una relación seria…
-Pero nosotros…
-Fue solo un error. Adiós Harry.
Y sin decir más, desapareció.
Nota: Ok, un final un poco triste. No tengo mucho para decir... solo espero sus opiniones ansiosamente.
Agradezco a los que me leen, pero les ruego que se animen a dejar comentarios... son vitales, ya lo saben
Ah, y el capítulo 8 va a tardar más pero dejaré adelantos en redes sociales: (arroba)pottershop1 en twitter.
Por eso te quiero?... falta poco, no me maten!
Los adoro!
Joanne.
