RECONTRUIMOS UNA FAMILIA ROTA CAP 7 (nuestra familia los Swan Mills CAP 7)
La mañana transcurrió tranquilamente, aunque si éramos sinceras, Ruby aún se negaba a vernos a la cara luego del bochornoso encuentro que tuvo en nuestro cuarto, apenas nos había dirigido la palabra cuando su celular comenzó a sonar, intentó ignorarlo, parecía algo que le perturbaba, pero al tercer llamado cansada de que la molestaran contestó de mala gana, algo andaba mal, su rostro se había vuelto pálido, más de lo normal, sus ojos se vidriaron en un instante, su respiración se aceleró a tal punto que parecía hiperventilarse.
-Emma, ven rápido, algo le está pasando a Ruby-mientras Emma se aparecía preocupada, Ruby cortó bruscamente mientras presionaba el teléfono de forma preocupante, como si quisiera destruirlo con su mano.
-Ruby, ¿todo bien?-la joven que se encontraba frente a nosotras estaba completamente cambiada, su piel pálida estaba completamente perlada por el sudor que emanaba de sus poros sin control alguno, sus pupilas estaban dilatadas al máximo haciendo que sus ojos parecieran negros en su totalidad, su respiración acelerada la hacía ver peligrosamente inestable-cariño, cálmate, ¿Qué te sucede?-sin decirnos nada salió de la casa mientras se colocaba su chaqueta de cuero y tomaba su casco y las llaves de una moto que estaba dentro del garaje, al parecer suya-¡Ruby, vuelve aquí inmediatamente!-sin escucharla dio encendido a su moto y salió derrapando, ya con el casco puesto y el protector visual levantado nos gritó con el aparataje en movimiento.
-¡volveré pronto, no se preocupen por mí!-algo en mi estómago se anudó, no sé si fue mi instinto maternal, o qué, pero esa extraña reacción de parte de la joven adolescente me dejó muy preocupada e inquieta-niñata malcriada, cuando vuelva le voy a dar la lección de su vida-dijo Emma en un cansino suspiro.
-¿acaso hay algo de lo que me estoy perdiendo?-le pregunté algo confundida.
-es ese noviecito suyo, ha empezado a salir con un hombre mayor que ella que se cree pirata-no sabía si reírme o comenzar a buscar un psicólogo para mi novia y su hija, este pueblo podía sacar los mejores locos del mundo y al parecer ellas dos no eran a excepción, solo había que pensarlo mínimamente, ¿Quién cornos dejaba salir a su hija menor de edad, con alguien que prácticamente era un adulto y estaba tocado de la cabeza?, pero no podía decir nada, yo me había casado con un maniaco y casi homicida.
POV RUBY:
Era imposible que esto me estuviese pasando a mí, simplemente era inaudito, ¿Cuándo acabaría esta maldita pesadilla de persecución? Creí que podía confiar plenamente en él, pero me equivoqué, ahí estaba yo conduciendo en una carrera contrarreloj hacia el muelle donde me había citado, se encontraba en el barco que sus padres le habían heredado al morir, un hombre de al menos treinta años, eso me había dicho cuando nos conocimos, de cabellos castaños oscuros desordenados e indomables, imposibles de peinar fácilmente, de ojos castaños siempre maquillados con delineador negro, y una barba descuidada de tres días, que siempre formaba un candado sobre su labio superior con un bigote poblado mínimamente, su oreja derecha perforada por él mismo, siempre estaba adornada por un arete de pendiente en forma de cruz romboidal, estaba en la cubierta de su embarcación, vestido completamente de negro a pesar del calor que hacía, con una camisa mangas cortas cubierta por una chaqueta de cola larga hasta las rodillas, unos pantalones ajustados de igual material y unas botas de caña alta de poco taco.
-¡Killian!-le grité desde el puerto para llamar su atención, lo cual funcionó de maravilla, con una sonrisa ladina dio un salto hacia donde yo estaba pareciéndose a un gato-dame los papeles o te arrepentirás de haberme conocido-los documentos de los que le hablaba eran los fichajes de la muerte de Neal, donde mi madre y yo aparecíamos como principales sospechosas, pero, en realidad, Graham, el ayudante de mi madre, nunca envió los archivos a sus superiores, lo que condujo a que el caso quedase olvidado y permaneciese como "muerte por infarto", el problema era que ese maldito se había hecho con los papeles y amenazaba con exponerlos si no hacíamos un trato.
-la que se arrepentirá de amenazarme, serás tú, niñata estúpida-su mirada fría y altanera no me presagiaba nada bueno-dame los papeles de mis arrestos y acabaremos con esto de una vez-¿arrestos? ¿De qué me estaba hablando? ¿Acaso salía con un criminal o algo así?
-lo siento, pero creo que te equivocaste de persona, yo no soy la sheriff-sin que lo hubiese visto venir, un rodillazo impactó en mi estómago, sacándome todo el aire que estaba conteniendo, fue tal el impacto que tampoco vi venir sus siguientes movimientos, me atrapó las muñecas por detrás de la espalda mientras me halaba del cabello hacia atrás.
-sé que no eres la sheriff, pero tu madre y tú son las únicas que pueden entrar en la comisaría sin tener que pedir permiso a nadie-sin esperar a que respondiera, prácticamente me subió a la fuerza al barco, el puente era un lugar grande y magníficamente impecable, aunque el interior del navío dejaba mucho que desear a la palabra "limpieza", parecía que habían pasado meces enteros de la última vez que alguien había pasado aunque sea una escoba, fui llevada hasta su camarote, el único lugar del interior que parecía mínimamente ordenado, y limpio, solo tenía un closet cerrado de dos cuerpos, una cama sin sabanas, una mesilla de luz a su lado, plagada con varios objetos corto-punzantes, y una silla de metal desnuda, sin miramientos y con movimientos agiles me ató los tobillos a las patas delanteras y las muñecas hacia arriba a los posa brazos-¿no te dijo tu mami que no jugaras con cuchillos?-me pregunto de forma burlesca mientras pasaba las yemas de sus dedos por las marcas que adornaban la cara interna de mis antebrazos.
-púdrete-fue lo primero que se me vino a la cabeza, malísima idea, su mano abierta en toda su extensión se estrelló con fuerza en mi mejilla, el golpe me hizo rebotar el cuello contra la silla y me dejó sorda del oído izquierdo por un buen rato.
-eso no era lo que quería escuchar-me dijo armándose con un afilado bisturí-ahora, haremos un pequeño jueguito-me dijo pasando el filo del instrumento quirúrgico por mi rostro-te haré varias preguntas, y por cada respuesta que no me guste, te lo hare saber en tu piel-el primer corte fue sobre una de las cicatrices de mi brazo derecho, con terror mi mirada se intercalaba de la herida abierta a Killian-veo que ahora me tienes miedo-se reía entre dientes-es mejor así. Ahora dime, ¿Dónde están esos malditos papeles?-solo pude negar esperando el siguiente ataque de su parte-respuesta incorrecta-su rostro inexpresivo me dio mucho más miedo que su sonrisa sardónica, sin mediar palabra alguna clavó el filoso cuchillo en la palma de mi mano hasta atravesarla por completo, regodeándose de mi grito de dolor.
-¡maldito bastardo! ¡Cuando salga de aquí vas a arrepentirte de haber nacido!-las lágrimas luchaban por salir de mis ojos, pero no le quería dar el gusto de verme débil y vulnerable.
-¿y cómo cumplirás si no puedes ni siquiera desatar esos nudos?-su mano se fue hacia mi cuello y apretó con fuerza, me estaba estrangulando sin compasión, la vista se me nublaba, mis pulmones ardían como si los hubiesen prendido en llamas, podía sentir cada falange de su mano clavándose sin piedad en mi piel, intenté articular algo para que soltada el agarre, pero mis cuerdas vocales estaban bloqueadas, sentía que perdía la conciencia, hasta que súbitamente me soltó-te necesito despierta, querida, de nada me sirves inconsciente-sin preámbulos clavó el afilado objeto en mi otra mano atravesándola también, el grito no se hizo esperar, era un infierno que al parecer no acabaría nunca para mí-solo era para despertarte, cariño, ya sabes lo que dicen, el dolor te ayuda a saber que estas vivo-cuando se cansó de usar el bisturí, tomó otro instrumento de la mesa, un pequeño cortador de cutículas, lo conocía muy bien, porque lo usaba casi todos los días, no pecaba de vanidosa o narcisista, pero me gustaba arreglarme y verme bien en mi trabajo-ahora iremos a otro nivel-ubicó el cortador bajo la uña del dedo índice derecho y de un golpe en seco me la arrancó, el dolor era fulminante y horripilante-¿ahora vas a cooperar?.
-¿Qué quieres de mí? ¡No tengo esos papeles y no sé dónde están!-cansado de esa repetitiva respuesta tomó un pedazo de cinta adhesiva y me cubrió la boca.
-no me gustan los gritos, y lo sabes-pasaban las horas y las heridas de mi cuerpo iba aumentando de número, hasta ese momento no tenía uñas en las manos, mis brazos presentaban múltiples cortes y moretones, mi cuello estaba intercalado en colores rojo, blanco y azul, mi abdomen descubierto y sin protección estaba marcado con infinidades de puntos humeantes hechos por cigarrillos que él apoyaba en mi piel y aún faltaba algo más, según él, antes de terminar-esto no tiene por qué ser así, Ruby-me dijo pasándome un trapo húmedo en el rostro en un gesto compasivo, que para mí, ya casi inconsciente y mareada por la pérdida de sangre, era una fanfarronada-solo dime lo que quiero saber y podrás irte-la humedad del agua en el paño se mezcla con la sangre que brota de mi frente, nariz y labios, creo que me perforó un pulmón porque me costaba respirar-por mí, podemos seguir todo el día y la noche, y cuando me canse de ti, iré por uno de esos bastarditos que llamas hermanos-antes de seguir hablando sacó una vara de metal con una afilada punta que clavó en mi hombro derecho hasta tocar el respaldo de metal de la silla-y les haré exactamente lo mismo que a ti-el dolor agonizante era peor que atravesar los siete infiernos juntos, pero aún no estaba del todo vencida, estaba convencida que alguien en la casa se daría cuenta de mi larga ausencia y me buscarían, solo esperaba estar viva cuando me encontrasen.
-ponles una mano encima, y te juro que te mato-lo último que recuerdo antes de recibir un golpe en la nuca, fue un gruñido gutural que salía de su boca.
Fue la peor tortura que haya vivido en años, mis brazos, piernas, estomago, inclusive el pecho y las piernas estaba plagados de cortes y hematomas sangrantes que ese maldito me había ocasionado en más de cinco horas de interrogatorio exhaustivo, las palmas de mis manos estaban atravesadas como las de Jesús en la crucifixión, el ojo derecho completamente morado e hinchado, imposible de abrir, el labio inferior parecía a punto de reventar, le herida de mi hombro aún abierta emanaba sangre como una pequeña fuente, el cuello presentaba un fuerte color rojo marcando cinco dedos largos.
Sentía la garganta completamente seca cuando desperté, parecía que se había ido dejándome sola, había en el aire un fuerte olor a gasolina y madera quemada, algo hizo clic en mi cerebro, si él no estaba significaba que había ido por Henry y Mary Margaret, y si olía a quemado seguramente había prendido fuego al barco conmigo dentro, iba a morir, y nadie podría encontrar mi cadáver, era lo que pensaba antes de lanzar un grito de impotencia y volver a perder la conciencia, pero lo que no sabía, era que desde hacía rato, me estaban buscando gracias a la paranoia de mi madre.
