CAPITULO 7º: ¡YA ESTA AQUÍ EL AUTÉNTICO ENEMIGO! HINATA SE DECLARA
El canto del gallo del pueblo despertó a Hinata y de manera muy vaga abrió poco a poco los ojos. Unos pequeños rayos de luz entraban por las rendijas de la persiana de la ventana. Poco a poco, se fue reincorporando hasta sentarse en la cama. Pero noto algo raro. Algo que parecía hacerle sentir bien. Algo le apretó los pechos y su cara se enrojeció, mientras que sus labios emitían un leve gemido.
Cuando reaccionó, la joven Kunoichi apartó a toda prisa las mantas para ver que era lo que la estaba tocando. El culpable allí estaba. Naruto estaba dormido y sus dos manos estaban en los pechos de Hinata. Parecía no darse cuenta de lo que hacía y que estaba soñando.
- Aaaa… si… que buenas sandías… - murmuró Naruto en sueños.
Hinata sonrió y estaba dispuesta a dejarselo pasar, pero lo que paso a continuación le hizo volver a gemir y cambiar totalmente de idea.
- Mm… no frutero… estas sandías están muy blandas y son muy pequeñas…
Dando un gritó, Hinata pego una fuerte patada que lanzó a Naruto al otro lado de la pared y se estrelló de cabeza contra ella, haciendo temblar todo el edificio.
Desde el piso de abajo, Shiro y los demás oían el alboroto.
- Parece que se han despertado ya – Dijo Shiro mientras daba un sorbo a su taza de té.
- ¿No sabes despertarse sin hacer menos ruido? – Preguntó Amelia mirando al techo.
- Parece ser que de nuevo Naruto hizo algo que no debía – comentó Kakashi mientras seguía leyendo su libro.
- Señor… - suspiró Rikimaru.
Al rato Naruto y Hinata bajaron al comedor. Cuando llegaron, Kakashi, Rikimaru y Amelia los saludaron, pero Shiro ya no estaba.
- ¿Dónde esta Shiro-sensei? – Preguntó Hinata a Amelia al ver que no estaba.
- Se ha ido a dar una vuelta – respondió Amelia dándole un bocado a la tostada - . Dijo que necesitaba que le diera un poco el aire. Bueno, ¿y a qué ha venido el alboroto de esta mañana?
- ¿Eh? Pues… - Hinata se sonrojó un poco y comenzó a jugar con los dedos de sus manos.
- Parece que Hinata-chan ha tenido una pesadilla y me ha dado una patada – respondió Naruto -. Me ha dolido bastante.
- Ya veo… - dijeron los tres ninjas a la vez.
Hinata miró a Naruto de reojo. Le había contado esa mentira para que no se pensará que lo había golpeado aposta, aunque no pudo evitarlo. Al fin ambos se sentaron en la mesa.
Tras un rato de silencio, Hinata habló.
- Esto… Amelia-sensei…
- ¿Mmmm? Dime.
- ¿P-Podría ir a un campo de flores que hay a las afueras del pueblo?
- ¿Para qué?
- Es que me gustaría ir… y…
Hinata bajo la mirada y de reojo miraba a Naruto. Amelia se dio cuenta de ese detalle y sonrió.
- Esta bien, pero que te acompañé Naruto.
Al oír esto, la joven alzó la cara totalmente sorprendida.
- ¿No te importa verdad Naruto?
- Claro que no – respondió Naruto a la pregunta de Amelia mientras daba un sorbo al tazón de ramen, sin percatarse que Hinata lo miraba sonriendo, con una sonrisa de felicidad.
A la media hora, ambos salieron del hostal y se marcharon hacía el lugar que quería ir Hinata. No tardaron mucho en llegar al lugar. Naruto se tiró por el prado, por su parte, Hinata se sentó a su lado y comenzó a recoger unas flores.
- Que brisa más agradable…. – murmuró Naruto mientras cerraba los ojos.
Sin que este se diera cuenta, Hinata se giro y lo miro. Estaba feliz de estar a solas con Naruto. Pero sus mejillas estaban levemente sonrojadas. Timidamente, se acercó al joven ninja de caballeros rubios y se sentó a su lado.
- ¿N-Naruto-kun?
- ¿Mm?
- ¿P-Puedo hacerte una pregunta?
- Claro
Naruto no abría los ojos y ni se había percatado que Hinata hablaba con nerviosismo.
- Es que… verás… siempre hay algo que me hubiese gustado poder decirte con toda libertad.
- ¿El qué?
- Pues… v-veras… es que yo… m-me gustaría saber… ¿q-qué piensas de mí?
- ¿De ti? – Naruto se reincorporó hasta sentarse, extrañado por la pregunta.
- S-Sí…
- Pues….
Naruto empezó a rascarse la cabeza, lo que puso un poco nerviosa a Hinata porque no sabía que podía decirle. Quizás la odiara, o la reprochará o dijera algo que no le gusta nada de ella.
- Bueno… eres una chica muy callada y rara vez hablas. Pero creo que eres una genial persona que me cae muy bien – Naruto sonrió mientras hablaba, y Hinata sintió un fuerte vuelco en el corazón al oir esas palabras.
- P-Pero… te has metido en este problema por mi culpa… y…
- Ya te dije que no te preocuparas Hinata-chan. Yo te protegeré. Te prometo que no dejaré que nadie te haga daño.
El corazón de la joven latía cada vez con más fuerza. Tragó saliva y volvió a hablar.
- Entonces… e-esto…
- ¿Si? Dime – dijo Naruto mirando a Hinata.
- E-Es que me gustaría preguntarte… s-si tu… si tu…
Hinata cerró los ojos con fuerza y se apretó la zona de su pecho con la mano derecha. Para sus adentros se decía que fuera valiente y se lo dijera. Por fin, tragó saliva y se preparó para gritar lo que sentía por Naruto. Pero una fuerte corriente de viento pasó por encima de ellos, lo que hizo que ambos cayeran al suelo de manera muy brutal.
Ambos se pusieron en pie a la vez, rodeados por pétalos de flores que caían al suelo.
- ¿Qué ha sido eso? – Dijo Naruto mientras se tocaba la zona de la cabeza que le dolía - . Era muy fuerte para ser una corriente de aire.
- Así es, ha sido obra nuestra – dijo una voz desconocida para Naruto y Hinata.
Ambos empezaron a buscar el dueño de la voz y al final lo encontraron. Había cuatro figuras.
- ¿Quiénes sois vosotros? – Preguntó Naruto.
- Hemos venido a por la señorita Hyuga. Si nos la entregas no te mataremos.
- ¿¡Cómo!?
Naruto los observó bien. Llevaban las mismas ropas, algo parecido a unas túnicas blancas, pero había algo que los diferenciaba, el color de cada uno de ellos era de un color distinto, rojo, verde, azul y marrón, al igual que sus ojos.
- ¿Vas a entregarnosla o por el contrario prefieres que te matemos pequeño? – Preguntó el tipo de pelo de color rojo.
- ¡No! ¡No pienso dartela de ningún modo! – Gritó Naruto y se puso delante de Hinata.
- Tú lo has querido pues… hagamosle una pequeña demostración.
El de cabello marrón puso sus manos en el suelo y al poco tiempo se produjo un leve temblor. De la tierra salió una especie de muro que lanzó por los aires a Naruto, alejandole de Hinata.
- ¡Naruto-kun! – Grito Hinata.
Naruto intentó reincorporarse en el aire, pero no le dio tiempo. El del pelo azul alzó su mano derecha y luego cerró el puño. Naruto se vio envuelto en una burbuja de agua. Luego fue el turno del tipo de pelo verde, hizo un gesto de formar un círculo con las manos y la burbuja comenzó a girar a toda velocidad hasta convertirse en un enorme remolino de agua. Naruto salió catapultado hasta estrellarse contra el suelo. Hinata corrió a su lado.
- ¡Naruto-kun! ¿¡Estás bien!?
Con mucho esfuerzo, Naruto se puso en pie. De la cabeza le caía unos pequeños ríos de sangre. Se giró y miró a los cuatro individuos con una mirada desafiante.
- Parece que no has tenido suficiente aún – dijo el tipo de cabello rojo.
- No voy a caer ante algo tan pobre como eso…
- Veo que entonces tendremos que hacerte algo que no sea tan pobre.
Adelantando la mano derecha, el del pelo rojo generó una bola de fuego. Luego la lanzó contra Naruto, quién se preparó para protegerse con sus brazos y recibirla. Pero no pasó nada. Cuando apartó sus brazos de su cara entendió el porque. Delante suya estaba Shiro.
- Parece que el enemigo por fin ha sacado la artilleria pesada.
- ¡Shiro-sensei! – Gritó Hinata de alegría.
- ¿Estas bien Naruto? – Preguntó Shiro sin girarse.
- Me duele un poco pero… sobreviviré.
- Bien… en ese caso vete de aquí con Hinata.
Naruto se sorprendió de la petición de su superior. Pretendía quedarse solo con esos cuatro.
- ¡Pero Shiro-sensei! ¡Son cuatro!
- ¿Y?
- ¿¡Planea enfrentarse usted solo contra esos cuatro!?
- Pues sí
- ¡Pero…! – Naruto iba a reprochar, pero Shiro le interrumpió.
- Ahora mismo lo más importante es la seguridad de Hinata, así que llevatela de aquí y corre a la aldea.
- Pero…
- ¿Has dicho antes que protegería a Hinata no? Pues demuestralo.
Esas últimas palabras dejaron claro a Naruto que su deber era protegerla y no meterse en peleas innecesarias. Cogió la mano de Hinata y salió corriendo a toda velocidad en dirección al pueblo.
- Bueno… - empezó a decir Shiro - . Parece que nos hemos quedado solos.
- ¿De verdad piensas que tu solo vas a poder contra nosotros cuatro? – Preguntó el del cabello rojo.
- ¿La verdad? Es que sí.
- O eres un ingenuo o estas loco.
- Diría que ambas cosas. Ahora no estaría de más que al menos os presentaráis.
- Será un placer – de nuevo habló el pelirrojo - . Yo me llamo Piro.
- Yo soy Aqua – habló del cabello azul.
- Mi nombre es Terra – esta vez fue el del cabello marrón
- Y yo soy Kaze.
Shiro se quedó un momento pensando y luego habló.
- Nombres en latín excepto el tuyo.
- Nuestro padre no sabía como se decía viento en latín – dijo Kaze.
- ¿Para que existen los diccionarios? – Pensó Shiro mientras una gota le caía por la nuca.
- Hechas nuestras presentaciones creo que te toca hacerlo a ti extraño.
- Tenéis razón. Mi nombre es Shiro.
Ninguno de los cuatro se inmutaron al oír su nombre, exceptuando Piro que pareció un poco sorprendido.
- ¿Shiro? ¿Del clan Yagami? – Preguntó Piro.
- Así es – respondió Shiro.
El saber quién era Shiro, pareció excitar a Piro.
- Ya veo… en ese caso… Me ocuparé personalmente de ti.
- ¿Mm? ¿Y eso?
- El clan Yagami sois expertos en técnicas de elemento fuego y tengo mucha curiosidad por verlas.
- Entiendo… y por lo que he podido observar. Vuestro color de cabellos, ojos y nombre esta relacionado con el elemento que usáis, ¿me equivoco?
- Así es. Mi especialidad es el elemento fuego.
- Sin embargo, no usáis sellos.
- No los necesitamos. Al contrario que vosotros los ninjas, nosotros podemos condensar nuestro chackra y lanzarlo sin necesidad de esos estúpidos sellos.
- Interesante. Eso puede significar que estoy en desventaja.
- Así es.
Aqua se acercó a Piro y le dio un toque de hombro.
- Debemos darnos prisa…
- Sí perdona, tienes razón. Id a por el objetivo, yo me ocuparé de él.
- Esta bien – dijo Aqua y los tres restante partieron, pasando por el lado de Shiro.
Este ni siquiera se movió, cosa que extraño a Piro.
- ¿No vas a detenerlos?
- No hace falta que me ocupe yo de ellos.
- ¿Me vas a decir que ese mocoso acabará con mis hermanos?
- Vaya, así que sois hermanos.
- Si, somos cuatrillizos.
- Ya veo…
- Ahora… ¡prepárate a morir!
Piro adelantó la mano y lanzó una bola de fuego. Shiro solo se apartó un poco y comenzó a formar sellos todo lo deprisa que podía. Cargó energía en su brazo derecho, el cual apuntó hacía Piro.
- ¡Honou no ya!
La flecha de fuego acertó de lleno en Piro y creó una fuerte llamarada.
- Justo en el blanco.
Las llamas ardían con fuerza, pero algo extraño pasaba. Estaban elevándose y concentrándose en un solo punto, generando una gran bola ígnea.
- ¿Un efecto secundario del ataque?
Shiro observó más detenidamente y miro a Piro con las manos en alto. Era el quién estaba formando esa bola de fuego.
- ¡A ver que te parece esto!
Piro bajo las manos hacía abajo y la gran bola de fuego salió disparada hacía Shiro.
- Esto puede doler… - pensó Shiro mientras daba un saltó largo hacía atrás para evitar todo lo posible el golpe.
Mientras tanto, Naruto y Hinata seguían corriendo. Ya les faltaba poco para llegar al pueblo, pero, como salido de la nada, un muro de piedra apareció del suelo y les cortó el camino.
- No vais a ir más lejos de aquí.
Ambos se giraron y vieron a tres de los cuatro individuos.
- ¿¡Y Shiro-sensei!? – Fue lo primero que preguntó Naruto.
- Nuestro hermano se esta ocupando de él, no creo que tarde mucho en matarle – dijo Terra.
- Y ahora llega vuestro turno – añadió Kaze.
Terra posó sus manos en el suelo y varias astillas de piedra salieron disparadas hacía Naruto. Este no sabía que hacer e instintivamente tiró a Hinata a un lado, para si le alcanzaban que no le hirieran.
- ¡Naruto-kun! ¡Cuidado!
Una fuerte bola de chackra azul apareció delante de Naruto y redirigió las astillas hacía Terra y los otros dos. Terra las rompió con sus puños mientras que sus hermanos saltaron en el aire. Ante Naruto apareció Rikimaru.
- ¿Quién eres tú? – Preguntó Terra.
- No creo que haga falta que sepas mi nombre porque dentro de poco acabaré contigo.
Aqua y Kaze miraban la escena desde al aire y se prepararon para aterrizar y ocuparse del recién llegado. Empezaron a bajar, pero algo raro ocurría, Había una presión rara en el aire. Por instinto, ambos miraron arriba y vieron a dos figuras que descendías hacía ellos.
Amelia golpeó con una fuerte patada a Aqua y Kakashi hizo lo propio con Kaze. Los dos hermanos aterrirazon de cabeza contra el suelo. Amelia y Kakashi cayeron no muy lejos de ellos. Ambos hermanos no tardaron en levantarse.
- ¿Quiénes sois vosotros? – Preguntó Aqua.
- Los que van a acabar con vosotros – respondió Kakashi.
Naruto y Hinata se alegró de ver a sus maestros. Pero la alegría duró poco ante las palabras de Rikimaru.
- ¡Naruto! ¡Hinata-sama! ¡Iros deprisa! ¡Nosotros nos ocuparemos de ellos!
Tardaron un poco en reaccionar, pero tras decir un fuerte y firme si, los dos partieron de nuevo rumbo al pueblo.
Cuando estuvieron a unos cien metros, oyeron ruidos de batalla y varias explosiones y choques de ataques de chackra. El muro les impedía ver que pasaba, pero estaban seguros que sus senseis estarían bien.
Por fin estaban cerca del pueblo cuando algo hizo que ambos tropezarán y cayeran al suelo.
- Maldita sea…. – protestó Naruto.
- ¿Qué ha sido eso? – Dijo Hinata.
Ambos se levantaron y se miraron los pies. Algo parecido a unas lianas se les había sujetado a ellos.
- ¿Y esto? – Murmuró Naruto
- ¿De verdad pensabais que os iba a dejar escapar tan fácilmente?
Un remolino de hojas apareció y de él salió una silueta. Era la de un persona ya más bien de aspecto maduro, y los signos de la vejez se dejaban notar en él. Su cabello era largo y liso, de un tono negro como el carbón. No vestía como los otros cuatro una túnica sino más bien una ropa más cuidada, parecia a un Kimono de color rojo fuego. Sus ojos, estaban vendados.
- ¿Quién eres tú? – Preguntó Hinata, mientras Naruto se ponía delante de ella.
- Esa voz que oigo debe ser de la joven Hinata Hyuga… ¿me equivocó?
- ¿C-Cómo sabe mi nombre? – Hinata quedó sorprendida.
- Soy el que ha ordenado tu captura jovencita. Mi nombre es Shinji, ministro del país del fuego.
- ¿Shinji? Qué nombre más raro… - dijo Naruto y cuando se giró para mirar a Hinata, se sorprendió al ver que esta estaba temblando. - ¿Qué te pasa Hinata-chan?
- N-No puede ser… t-tú no serás…
Shinji sonrió con una sonrisa de malicia.
- Así es jovencita….
- No, no puede ser… se te dio por muerto…
- Es verdad. Quede gravemente herido en ese desafortunado accidente y perdí los ojos en esa ocasión.
Naruto no sabía que pasaba. Parecía que Hinata conocía bien a ese tal Shinji.
- Hinata, ¿conoces a ese tipo?
La joven solo asintió sin hablas.
- ¿Y quién es?
- P-Pues… - Hinata no pudo hablar pues Shinji la interrumpió.
- No hay tiempo para explicaciones. Te aconsejó que me entregues a la joven Hinata inmediantamente o acabaré contigo.
- ¿¡De verdad!? ¡Veamoslo!
Naruto comenzó a correr hacía Shinji, lo que asustó a Hinata.
- ¡Naruto-kun no!
- ¡Preparate! ¡Kage bunshin no jutsu!
Aparecieron cinco copias que junto con el Naruto original saltaron en dirección a Shinji para golpearlo. Este ni se inmutó.
- Así que sabes usar una técnica tan avanzada… entonces no eres una simple mosquita muerta… aún así no es suficiente para derrotarme…
Los clones y el Naruto original comenzaron a atacar a Shinji. Este con movimientos lentos, pero seguros, fue esquivándolos uno a uno a la vez que los golpeaba y hacía desaparecer los clones.
El Naruto original intentó golpearlo por la espalda, pero Shinji se giró a toda velocidad y con su puño lo golpeó fuertemente el estómago y lo lanzó por los aires. Cuando Naruto bajaba, Shinji alzó un poco la pierna y le clavo un talonazo en la espalda y lo estrelló contra el suelo, hundiendolo en él.
- ¡Naruto-kun! – Gritó Hinata desesperada por Naruto. Intentó acercarse a él, pero la voz de Shinji la detuvo.
- Si te acercas más acabaré con él Hinata.
No tuvo mas remedio que obedecer. Naruto le importaba demasiado como para dejar que lo mataran.
- Ahora te ofrezco un trato, si vienes conmigo lo dejaré marchar.
Esta oferta no pilló por sorpresa a Hinata. Sabía que algo así podría surgir, pero no dudo ni un momento en que tenía que responder.
- Esta bien, pero dame tu palabra que dejaras en paz a Naruto-kun y los demás y no les harás ningún daño.
- Esta bien.
Shinji comenzó a caminar hacía Hinata para llevarsela, pero algo le sujetó del pie. Bajo la mirada y vio que era la mano del joven.
- N-No voy a dejar… que te lleves a… Hinata…
- Eres más terco que una mula, ¿verdad chico?
Shinji se agachó y cogió a Naruto del cuello. Luego le pegó un puñetazo en el estómago seguido de una patada que lo lanzó a varios metros por el aire. Seguidamente, realizó unos sellos que hizo salir a unas especies de enredaderas que sujetaron a Naruto, inmovilizandolo en el suelo.
- ¡Maldición! ¡No puedo soltarme!
- Esas enredaderas son muy fuertes, no podrás soltarte chico.
Naruto miraba incapaz de hacer nada, como Shinji se situó al lado de Hinata para irse con ella. Ambos empezaron a caminar.
- ¡Espera Hinata-chan! ¡No te vayas con ese tio! ¡No le hagas caso! – Fueron los gritos desesperados de Naruto lo que hizo a Hinata detenerse un momento.
Hinata no se giró, permaneció quieta.
- ¡Debes pelear Hinata! ¡Eres fuerte, seguro que podrás con él!
- Naruto-kun…
- ¡Vamos Hinata! ¡Puedes vencerlo! ¡Como a esos tipos! ¿¡Te acuerdas!?
- No… no puedo…
- ¿¡Cómo que no!? ¡Claro que puedes! ¡Estoy seguro de…!
Naruto no pudo seguir, Hinata se había girado y lo estaba mirando, con una cara llena de lágrimas.
- Si ahora peleo… seguro que os matará a ti y a los demás… y no puedo dejar que eso pase…
- ¡Pero Hinata!
- Además… Además…
Naruto ya no dijo nada.
- Quiero que sepas Naruto-kun… que no soportaría perderte porque… estoy enamorada de ti y si te pasará algo, me moriría yo también.
Estas palabras dejaron sin habla a Naruto.
- Por eso por favor Naruto-kun, deja que me sacrifique para que vosotros podáis seguir vivos. Siento haberte causado tantos problemas Naruto-kun…. Pero quiero que sepas… que estos días en los que he podido estar contigo he sido muy feliz… y que te quiero… gracias por todo.
Hinata se volvió a girar y partió junto a Shinji. Naruto intentó desatarse y gritaba desesperado el nombre de Hinata.
- ¡Hinata no lo hagas! ¡¡Hinata!!
Piro observaba el agujero que había hecho su bola de fuego. Estaba todo totalmente calcinado.
- Ya esta…
Se iba a marchar para reunirse con sus hermanos cuando notó que el suelo se movía un poco. Cuando el movimiento se hizó más fuerte, dio un saltó hacía atrás y esquivo de milagro una llamarada que salió del suelo. Por ese mismo agujero apareció Shiro de un salto.
- Veo que sigues vivo.
- La verdad es que me has chamuscado algunos pelos, pero poco más.
- Serás… ¡Ahora verás!
Se oyó una explosión el cielo. Piro alzó la vista y vio una humareda blanca. Luego sonrió. Shiro también la vió.
- Vaya… parece que vamos a tener que dejarlo aquí. El objetivo a sido capturado.
Esto pillo por sorpresa a Shiro.
- ¿¡Cómo!?
- Nos vemos Yagami-kun.
Piro se marchó dejando tras de si una llamarada. Sus hermanos le imitaban en los lugares donde se estaban enfrentando al resto del grupo.
Shiro no se molestó en seguirle, sino que empezó a correr en dirección al pueblo.
Mientras corría, comenzó a llover y el cielo que hasta hacía unos minutos había estado de un tono azul claro, se oscureció y volvió nubloso y negro. Cuando vio al grupo, aumentó la marcha y no le gustó nada con lo que se encontró allí.
Naruto estaba arrodillado en el suelo. Algunas lágrimas caían por su rostro. Shiro miró a Kakashi y a los demás. Amelia le hizo un gesto negativo. Luego, Shiro miró a Naruto. Pudo comprender que había pasado.
- Mierda… - dijo Naruto - . ¡Maldita seaaaaaaa! – El grito de Naruto resonó en todo el plano y pronto fue ahogado por el ruido de la fuerte lluvia que baño todo el lugar.
