Tratamiento Psicológico.

Capítulo siete: Regalo de cumpleaños.

Pocos días después de aquella extraña visita a la biblioteca, llegó el cumpleaños de Toshiro.

Karin había insistido, mucho, en presentarlo a su familia el día de su cumpleaños.

-Es el plan perfecto. Así solo pasaremos una hora exacta con ellos y luego nos iremos con la excusa de tu fiesta en tu casa y mi vergüenza será mínima.- sonreía orgullosa de su plan la de ojos oscuros.

-¿Realmente estás tan segura de que te harán quedar mal?- el albino estaba sumamente divertido con su actitud.

-¡Siempre hacen algo para avergonzarme!- refunfuñó. –Igual los amo, pero… no quiero que te atosiguen mucho.- se rascó la mejilla tímidamente.

Él casi rió.

-Yo estaré bien. No pueden ser peor que Matsumoto.-

-De asfixiarte literalmente no lo harán. Pero si en todos los otros sentidos.- hizo una mueca.

-Sobreviviré. No tenemos que salir huyendo.-

-Veremos si dices eso cuando los conozcas.- bufó.

Él definitivamente no estaba diciendo eso cuando conoció a su familia, ni nada, realmente, solo había sacado su faceta distante como siempre que estaba con desconocidos.

Cuando ella lo presentó como su novio, su padre quiso brincarle encima, pero él elegantemente se hizo a un lado, haciendo a su padre irse de cara contra la pared, para luego ser pateado por la pelinegra.

Yuzu estaba atosigándolo con preguntas que Toshiro no se molestaba en responder y solo se la quedaba mirando mientras ella preguntaba y preguntaba aparentemente sin querer recibir una respuesta.

Jinta estaba simplemente echado en el sofá rascándose la oreja mirando televisión y bebiendo cerveza.

Su hermano, por suerte y tal como ya había previsto, no estaba, pero si su cuñada con sus sobrinas.

-¿Tú eres nuestro nuevo tío?- preguntó la mayor de las dos pequeñas, de seis años y brillante cabello anaranjado, al de ojos turquesa apenas tuvo la oportunidad.

Él alzó una ceja y miró a su novia como preguntándole qué demonios decirle a la niña.

-Ai-chan, no preguntes esas cosas.- regañó la de ojos negros, sonrojada.

-Aiko nee-san, ellos tendrían que estar casados para que sea nuestro tío.- argumentó sabiamente su sobrina pelinegra de cinco años.

-¡Oww! ¡Pero yo le quiero decir tío, Shizune!- se quejó Aiko con un mohín.

Shizune profundizó su eterno ceño fruncido.

-No creo que se sienta cómodo con eso…- susurró acercándose al oído de su hermana mayor.

-Pueden llamarme como gusten.- intervino inexpresivo el estudiante de preparatoria.

Los brillantes ojos mieles de las niñas se desviaron hacia él, antes de que la de cabello naranja se pusiera a celebrar dando brincos y la de cabello negro se sonrojara un poco.

Karin sonrió tiernamente, notando que la falta de emoción de su joven novio era para ocultar su nerviosismo.

-Entonces, tío Toshiro…- Aiko se auto-invitó a sentarse en el regazo del Hitsugaya. -¿Cómo conociste a mi tía Karin?- preguntó sumamente interesada.

-En la escuela.- contestó sinceramente él.

-¿Cómo se enamoraron?- siguió preguntando.

-Eh…- miró a un lado, seguramente pensando el modo de explicárselo a una niña. Finalmente, sonrió. –Por mi parte… fue amor a primera vista.- le revolvió el cabello anaranjado a la niña, que se vio extremadamente satisfecha con su contestación.

-¿Y por tu parte, tía?- la pelinegra de ojos oscuros se sorprendió de que la pregunta viniera de Shizune, ella normalmente no era tan chismosa como decía que era Aiko.

Sonrió a su sobrina más pequeña, con las mejillas levemente espolvoreadas de rojo.

-Lo mismo, Shi-chan.-

Shizune miró seriamente al albino, como estudiándolo.

-¿Usted cuantos años tiene, Hitsugaya-san?- preguntó respetuosamente.

El chico la miró con aprobación, gustándole el hecho que al menos una de las dos no fuera una no-fanática de las formalidades.

-Hoy cumplo dieciocho.- contestó sinceramente como era su costumbre.

La pequeña morena abrió la boca para hablar, pero fue interrumpida por la de cabellos anaranjados brincando encima del de ojos turquesas.

-¡Vaya! ¡Feliz cumpleaños, tío Toshiro!- se abrazó a su cuello.

Los ojos gélidos se ablandaron un poco mientras palmeaba torpemente la cabeza de la hiperactiva de seis años.

-Gracias…- murmuró casi cariñosamente a la sonriente pequeña.

La niña de cinco años suavizo un poco su ceño y se sentó junto al estudiante.

-Feliz cumpleaños, Hitsugaya-san.- sonrió levemente también.

Toshiro les revolvió el cabello, provocándole a la mayor una risa y a la menor un sonrojo.

La psicóloga miró la escena enternecida antes de retirarse a ayudar a su gemela en la cocina, convencida de que su novio cuidaría bien de sus amadas sobrinas.

Aiko y Shizune, más Aiko, se la pasaron acaparando al cumpleañero todo el resto de las dos horas que decidieron quedarse, antes de que finalmente su padre y su gemela decidieran comenzar su humillación hablando de su infancia, por lo que terminó arrastrando a su pareja sin importarle segundas opiniones fuera de la casa.

-¡Hasta pronto, tío Toshiro!- se despidió la de cabello naranja colgándose de su pierna antes de que su madre la separara de él.

-¡Adiós, Toshiro-san!- sacudió una mano la morenita, a la que él le había dado autorización para llamarlo por su nombre cuando vio lo respetuosa que era.

-¡Adiós, Toshiro-kun! ¡Espero verte de nuevo!- lo abrazó brevemente Yuzu, dándole un codazo a Jinta para que también se despidiera inclinando la cabeza.

-Adiós, Hitsugaya-san.- se despidió la madre de Aiko y Shizune, que aparentemente era la que le había heredado los genes respetuosos a esta última. -¡Esperó que pronto Ichigo y tú puedan conocerse!- agregó, pero Karin rogaba porque eso no pasara.

-¡Adiós, Toshiro!- su viejo le palmeó la espalda. -¡Espero que pronto embaraces a mi hija y me den nietos!-

Sin soportarlo más, la gemela de mal carácter pateó en la cara a su padre y finalmente ambos se largaron.

-Se habían tardado en tratar de fastidiar mi vida.- bufó ya en marcha a la casa del menor.

Toshiro rió.

-Ellos son agradables. Me agrada Shizune, es una niña muy bien educada. Aiko es… muy impulsiva, alegre e inquieta.- se pasó una mano por el pelo, pensativo. –Se toma muchas confianzas…-

-Ella es igual a Ichi-nii.- rió con cariño. –Les agradaste.- sonrió.

Él se encogió de hombros.

-Ellas me agradaron.-

-No creí que te aceptarían, sinceramente.- admitió. –Ai-chan es muy celosa y posesiva… y Shi-chan es muy sobreprotectora.- sonrió amorosamente. Sus dos sobrinas tenían similitudes con su hermano, pero por suerte ambas habían heredado la sensatez de su madre. –Son idénticas a Ichi-nii. Pero aparentemente pasaste su inspección.- lo palmeó en la cabeza, como felicitándolo. –Aunque no será tan fácil con Ichi-nii.-

-…Realmente lo estás haciendo sonar como que tu hermano me odiara y querrá matarme cuando no haya testigos.-

La morena se carcajeó.

-Oh, créeme, a él no le importara que hayan testigos, te matara sin dudarlo.- bromeó, riéndose más cuando lo vio palidecer.

Le dio un beso en la mejilla de consuelo y se enganchó a su brazo, burlándose acerca de cómo no le quedaba el papel de reina del drama.

La chica se pegó a su brazo el resto del camino a su casa, o mansión, donde fueron recibidos por una ruidosa fiesta ya en pleno apogeo, donde la despampanante Matsumoto Rangiku ya estaba emborrachándose.

El de ojos turquesa se llevó la palma de la mano a la frente.

-¡Matsumoto!- gruñó.

-¡Oh, pero si ya llegó el cumpleañero!- Gin salió de la nada, asustando a muerte a la psicóloga, con dos trozos de pastel. –Les guarde pastel.- sonrió tétricamente como siempre.

-Y luego dicen que es mi fiesta…- el albino menor ya estaba frotándose las sienes rogando por paciencia.

La Kurosaki rodó los ojos y tomó el pastel agradeciéndole al albino mayor, para luego arrastrar al Hitsugaya a su cuarto y encerrarse ahí tratando de ignorar la música estridente.

-¿Ellos siempre hacen fiestas en tu honor sin ti estando ahí?- se burló comiendo pastel.

-Ellos hacen fiestas por cualquier cosa que se les ocurra.- suspiró, para luego mirar con asco el pastel y dárselo a ella, que lo miró solo como si acabara de crecerle una cabeza extra con cuernos y un mapache bailarín.

-No puedo creer que no te guste el pastel.- lo miró con ojos amplios.

-No soy aficionado a lo dulce, ya lo sabes.- se deshizo de sus zapatillas y se recostó en su cama con los brazos cruzados detrás de la cabeza.

La de ojos oscuros se sentó en sus piernas, terminando de masticar una de las porciones del pastel que Gin les dio.

-¿Sabes?- empezó a hablar, pensativa. –Ya casi no hablamos como lo hacíamos en la sesiones. Solo leemos o…-

-¿Nos metemos la lengua hasta la garganta?- alzó una blanquecina ceja.

-¡Te dije que no lo digas de ese modo!- chilló Karin completamente sonrojada.

-¿De qué otro modo puedo decirlo?- indagó despreocupadamente.

-Umm…- se revolvió incomoda. –Solo di "besarnos". No es tan difícil.- se cruzó de brazos, aun roja.

Él sonrió, jalándola para caer recostada sobre él.

-Podría decirlo… pero prefiero hacerlo.- la besó apasionadamente por un momento, antes de separarse con una mueca. –Sabes a pastel.- se quejó.

Ella lo miró fingiendo estar ofendida, para luego tomar el pastel que había dejado en una silla y darle un gran mordisco, dejándolo de lado de nuevo solo para besar a su pareja profundamente, con toda la intención de que pruebe más del pastel.

Fijó su cabeza para que no pudiera apartarla, aunque sospechaba que no quería apartarla, ya que le estaba devolviendo el beso.

Sonrió contra sus labios antes de separarse, sentándose en su regazo con una pierna a cada lado de su cuerpo.

-Yo puedo hacerte comer lo que sea y que te encante, Hitsugaya-kun.- guiñó un ojo, cruzándose de brazos, petulante.

Él no dijo nada por un momento.

-Hmm…- carraspeó. –Karin, si vas a estar encima mío, ¿podrías hacerme el enorme favor de no moverte?- siseó entre dientes, haciendo caso omiso de que haya forzado algo que odiaba por su garganta.

Ella ladeó el rostro.

-¿Por qué, si se puede saber?- él no dijo nada, y ella, molesta, se movió más intencionalmente. No pasó mucho hasta que sintió su erección crecer debajo de ella. –Oh…- murmuró al entender, quitándose de encima.

Se sentó a los pies de la cama, mientras que los rostros de ambos se asemejaban a tomates.

Los ojos negros se clavaron en el bulto en los pantalones del de ojos turquesas, antes de apartar la mirada aún más roja.

Nunca entendería como era que reaccionaba tan rápido. Aunque bueno, era bien sabido que los chicos eran más… entusiastas que las chicas en esos temas.

Su mente vagó a todo lo que sabía de los chicos respecto a "ese" tema, de la escuela, libros, y Cincuenta Sombras.

Recordó cierta escena en particular de ese libro en especial, y volvió a posar la mirada en "eso".

Él estaba cubriendo sus ojos con su brazo, el sonrojo aun persistente en su rostro.

El sonrojo de ella solo aumento más, si es que era posible, mientras su mano, lentamente, descendía hasta su erección.

Sus miradas chocaron, ojos turquesas confundidos contra negros tímidos pero determinados.

-¿Qué haces?...- él se notaba claramente nervioso mientras su mano hacia presión levemente y se movía de arriba a abajo en su excitación, arrancándole un tenue jadeo.

-…Te doy tu regalo de cumpleaños…- sin saber de dónde mierdas salía su atrevimiento, gateó hasta estar encima de él otra vez, una pierna a cada lado de sus rodillas… y su mano voló dentro de sus pantalones.

Él volvió a jadear, más por la sorpresa que por otra cosa.

Rodeó su miembro aun por encima del bóxer, frotando en círculos con su pulgar, mientras se inclinaba para besar al atónito chico.

Su mano comenzó a subir y bajar, vacilante y tímida, solo tanteando el terreno.

El terreno que era largo y duro. Muy duro.

Su lengua jugueteó contra la de él lentamente, tomándose su tiempo en saborearlo.

Normalmente él era el que empezaba los besos, con desenfreno y pasión, y aunque también le gustaba, prefería besarlo como lo estaba haciendo ahora, degustando a su ritmo su cavidad.

Su mano libre se dedicó a bajar la cremallera de su pantalón mientras la otra seguía acariciando su excitación por encima del bóxer.

Él permanecía inmóvil, completamente paralizado mientras seguía acariciándolo y besándolo.

Una vez terminó de bajar el cierre, dejó sus labios y se apartó un poco para poner su entera atención a bajar sus pantalones.

Los bajó de un tirón junto con el bóxer.

Sus ojos no pudieron evitar devorar con la mirada su miembro, que estaba tan o quizás más duro que en la primera ocasión que lo había visto.

Pasó su dedo índice por el glande en movimientos circulares, sonriendo cuando lo sintió estremecerse.

Quería hacerlo sentirse bien como él la había hecho sentir bien la otra ocasión.

Quería darle un orgasmo alucinante.

Decidiendo que era suficiente tortura, finalmente rodeó su polla dura con una mano, subiendo y bajando rápidamente como recordaba haberlo visto haciéndoselo a sí mismo. Luego de un rato, sin embargo, se decidió por utiliza ambas manos, masajeando su dureza mientras subía y bajaba.

Alentada por los jadeos y tenues suspiros de su novio, inclinó la cabeza y dio el primer tímido lengüetazo a la cabeza de su pene.

Él gimió sin poder contenerse.

Sonriendo internamente, puso las manos en sus caderas mientras lamía de arriba a abajo su miembro como si de una paleta se tratara, disfrutando de sus gruñidos de placer.

No estaba del todo segura qué estaba haciendo, pero a él parecía gustarle y mucho.

Queriendo más de sus gemidos, rodeó con su boca la punta y succionó.

Lo sintió retorcerse, y ahora casi estaba gritando.

Metió hasta la mitad de esa gran cosa en su boca, chupando y acariciándolo como podía con su lengua, mientras con su mano derecha rodeaba la base y con la izquierda se encargaba de recorrer sus abdominales por debajo de la camiseta.

Mañana probablemente se sonrojaría hasta las orejas y querría abofetearse hasta el cansancio por su comportamiento.

Pero en ese momento solo podía pensar en darle placer al chico que amaba, sin importar ni la edad, ni la ética, ni nada.

El sentirlo gemir y retorcerse ante su toque le inflaba enormemente el ego (y pronto se lo haría saber), pero le gustaba más la idea de ser la única que podía hacerlo sentirse así.

Empezó a subir y bajar la cabeza con lentitud, succionando su polla ya empapada de líquido pre-seminal solo hasta la mitad ya que era todo lo que le entraba sin sentir que se ahogaba.

-K…Karin…- Toshiro enredó una mano en su cabello y ella se permitió un vistazo hacia él, notando sus ojos vidriosos de placer y el sudor perlando su frente mientras parecía estar haciendo esfuerzos por respirar.

Esa sola imagen pareció presionar alguna especie de interruptor en ella, ya que pronto se encontró a sí misma metiéndose aún más de su longitud en la boca, aumentando la velocidad en la que se lo metía y lo sacaba, masajeando con su lengua y raspándolo levemente con sus dientes.

Él volvió a gruñir y casi gritar su nombre, solo su nombre, mientras ella hacía su mejor esfuerzo en darle una buena mamada, digna de llamarse su regalo de cumpleaños.

No pasó mucho hasta que él finalmente llegó al orgasmo gritando, esta vez gritando en serio, su nombre, mientras ella trataba de tragarse todo el semen que salía disparado a chorros.

Ambos terminaron tendidos en lados opuestos de la cama, jadeando en busca de aire.

Karin ya podía sentir sus bragas totalmente empapadas.

Todo ese jueguito la había excitado en demasía, y ahora realmente lo necesitaba.

Pero no tenía una idea exacta de cómo pedírselo.

¡Pero realmente, REALMENTE necesitaba algo de atención desesperadamente ya!

Más necesitada que avergonzada, y mirando fijamente a su aun-en-la-luna novio, llevó su mano hasta el interior de sus propios pantalones, frotando su mojada intimidad por encima de la tela de su ropa interior con desesperación.

Nunca se había tocado antes, pero su cuerpo se sentía demasiado caliente y necesitado como para sentir pena alguna.

Con el movimiento frenético de sus dedos en su entrepierna, su respiración pronto se tornó irregular, pero él seguía sin mirarla.

Haciendo las bragas a un lado, comenzó a acariciar su clítoris con un dedo, gimiendo suavemente mientras imaginaba que era Toshiro quien le hacía aquello.

Sumó otro dedo, acariciando con movimientos circulares su pequeño botón de placer, a veces pellizcando y retorciéndolo, siempre mirando a su novio, que ahora tenía sus lujuriosos ojos turquesas clavados en ella.

Añadió un tercer dedo a su hazaña de auto-torturarse, gimiendo el nombre del albino intencionalmente.

Si no captaba la indirecta era oficialmente un idiota.

Por suerte para él, y para ella, pronto lo tuvo encima, besando sus labios apasionadamente antes de devorar su cuello con mordiscos y lametazos, arrancándole la ropa, casi haciéndola trizas.

Masajeó uno de sus pechos con su mano mientras la otra bajaba a tomar su muñeca y apartar la mano con la que se había estado masturbando para reemplazarla con la suya propia.

Sus dedos bailaron por sus labios vaginales, buscando su punto de placer, poniéndose a retorcerlo y pellizcarlo deliciosamente haciéndola gemir y chillar de gusto.

Bueno, sin duda había logrado exitosamente llamar su atención.

Se hubiera regocijado más por su astucia pero, apenas uno de los dedos de él se abrió paso en su interior mientras los otros seguían torturando su clítoris, todo pensamiento racional desapareció.

Lo único que su mente podía registrar era el placer que iba en aumento por sus manos y boca increíbles.

Sintió dos dedos adentrarse en ella, girando en su interior, entrando y saliendo. Luego añadió un tercer dedo mientras solo su pulgar torturaba su capullo de nervios.

Su mano libre, en cambio, torturaba uno de sus pezones, dándole un tratamiento similar al que le daba al botón de placer entre sus piernas, sus labios y lengua se ocupaban del otro pezón, chupando y lamiendo con fervor.

Ella solo era capaz de chillar su nombre entrecortadamente.

Estaba a punto… solo un poco más…

Sintió su cuerpo entero envolverse en llamas… pero su detonante fue cuando él dejó sus pechos y se agachó a la altura de su vagina lamiendo su clítoris antes de llevárselo a la boca y chuparlo suavemente.

Ni siquiera supo en que momento la había desvestido completamente.

Ese orgasmo definitivamente fue más intenso que el otro.

Pero Toshiro no se detuvo ahí.

Separó sus mojados labios vaginales con los dedos lo más que pudo, lamiendo todo a su alcance antes de comenzar un mete-saca con su lengua que la puso de nuevo a mil.

Mientras más frenética se volvía su lengua en su interior, más sentía ella que la estaba volviendo a invadir la locura.

Llevó sus manos pequeñas y temblorosas a sus blancos cabellos, enredando sus dedos en las hebras alborotadas, tirándolo más cerca de ella, rogando por más.

Él volvió a frotar su clítoris con su pulgar, solo que esta vez fue solo por un breve momento antes de adentrar un poco el dedo y presionar en un punto que hizo a Karin gritar, gritar tan fuerte que, de no ser por la música, su grito se habría oído en toda la mansión.

Retirando el pulgar, aparentemente satisfecho con lo que había encontrado, trajo ahora sus dedos índice y medio y comenzó a frotar ese punto de placer hacia adelante y hacia atrás mientras seguía penetrándola con su lengua ahora separando los labios solo con una mano.

Ella apretó los dedos de los pies y arqueó la espalda, temblando, incapaz de mantenerse quieta, todo su cuerpo retorciéndose en algo parecido a la desesperación, desesperación por más placer.

-¡Más!- gritó desesperada. -¡Mmm! ¡Más! ¡MÁS!- era delicioso, la estaba volviendo loca, no quería que se detuviera, pero al mismo tiempo, mientras más frenéticamente complacía sus deseos, más se sentía a punto de explotar, y quería explotar, estaba agotada, quería dejar de sentir aquella desesperación, pero a la vez, quería que ese placer no se detuviera. -¡Más, Toshiro, más! ¡Mmm! ¡MÁS!-

Aumentando sus movimientos con los dedos sobre ese punto delicioso y moviendo su lengua ahora circularmente en su interior enterrando más el rostro entre sus muslos, frotando su nariz contra su clítoris, Hitsugaya pronto se las arregló para hacerla estallar arrancándole un grito desgarrador desde lo más profundo de sus entrañas.

Karin cayó a la cama completamente agotada, su cuerpo aun temblando, el sudor perlando su piel.

Podía sentir a Toshiro aun lamiendo superficialmente su feminidad, y parte de sus muslos y nalgas, seguramente limpiando sus jugos que habían estado saliendo a litros.

Apenas podía mantener los ojos abiertos, sus parpados se sentían más pesados que nunca, pero pudo notar que su novio estaba nuevamente excitado. Lógicamente después de haberla estado complaciendo con ella gimiendo y gritando su nombre.

Quiso ayudarlo, o incluso estaba dispuesta a dar el siguiente paso, pero su cuerpo simplemente no le respondía.

Estaba agotada…

Un beso en la frente y el susurro de un "te amo" fue lo último que su mente registró antes de caer dormida con el fantasma de una sonrisa tirando de sus labios.

Continuara...

HOLA! :D

Bueno, iba a subir esto el LUNES! A la madrugada pero el lunes :P pero de repente...

Error 503

EL PUTO ERROR 503! o.ó

Como varias ya sabran... y quizás otras varias no, FF no dejo acceder a los usuarios a sus cuentas por casi 48 PUTAS HORAS!

Y bueno... volvió a andar esta tarde, pero ya me había puesto a rehacer todo el capítulo xP y por eso lo subo recién ahora uwu

No voy a decir nada respecto al Lime-Lemon, yo ya les había advertido, mentes traviesas ewe

IMPORTANTE:

Se supone que aquí termina el POV Karin (Aclaración, POV significa punto de vista y no se aplica solo a la primera persona, aresuri-cham e.e) y el prox cap vuelve el POV Toshiro junto con un salto de tiempo (solo de unos meses, eh e_e) pero...

En la versión original de Tratamiento Psicológico, no incluí la primera vez de Toshiro y Karin, o sea, primera vez en toda la regla con penetración vaginal y eso xD

Y quería preguntarles a USTEDES mis queridas lectoras, y lectores si es q hay o_O si quieren que incluya la primera vez de ellos...

Tendría que escribir el capítulo desde cero y no sé si va a ser largo o corto ni cuantos días va a tomarme... y de todas maneras, si no quieren que escriba su primera vez, todavia va a haber LEMON en el proximo capítulo...

Así que USTEDES DECIDAN! 8D

Incluyo la primera vez de Toshiro y Karin o solo sigo con la historia como era?

No es ninguna molestia para mí hacerlo si ustedes quieren, adoro complacerlas :3

Aunque sería un cap PURAMENTE LEMON y después retomaria la historia con el POV Toshiro y el salto de tiempo...

DIGANME QUÉ QUIEREN QUE HAGA EN UN REVIEW!

FIN DE LO IMPORTANTE.

:v

Qué más iba a decir?...

Ah, si...

Gracias a Aoko29 y NANCY por sus reviews x3

Luna500: Gracias por sugerir los temas para OS's, los hare con gusto 8)

NO OLVIDEN PEDIR QUE CONTINUACIONES QUIEREN O DARME TEMAS PARA OS's! HARÉ ABSOLUTAMENTE CUALQUIER COSA QUE PIDAN!

Total, tengo muchisimos OS's que hacer XD

Solo, obviamente, que tiene que ser HitsuKarin... aunque me pueden pedir que lo haga a combo con otra pareja... c:

Bien! Como más de 10 personas me dejaron review... aquí su regalo:

Celosa.

Celosa, sí, Hinamori Momo estaba celosa, estaba muerta de celos.

No toleraba ver la forma en la que Hitsugaya Toshiro miraba a Kurosaki Karin.

Y el día en que se hicieron novios… fue el peor día de su vida.

Detestaba ver lo felices que eran juntos. Detestaba cuando se besaban. Cuando se abrazaban. Cuando él la acariciaba.

Odiaba que la persona que amaba nunca le correspondería.

Le daba tanta rabia el no tener una oportunidad…

Sentía tanta tristeza por su desamor… por no tener las agallas de empujar a la competencia y finalmente reclamar a quien por derecho le pertenecía, ¡porque ella se había enamorado primero!

Sentía tanto deseo de besar y acariciar a quien consideraba su alma gemela… corromper su inocencia como hace tanto fantaseaba…

Sentía tantos celos… tanta envidia… todos los días…

Pero lo que más sentía era culpa.

Culpa por estar tan celosa de alguien que la consideraba una hermana.

Culpa por estar enamorada de la novia de su hermano menor.

Porque Hinamori Momo estaba enamoradísima de Kurosaki Karin.

Nadie sabía que ella era lesbiana, nadie sabía de sus fantasías depravadas acerca de la niña de quince años, nadie sabía lo celosa que estaba por su propio hermano, la envidia que sentía de que Karin lo mirara a él y no a ella.

¡Y nadie debía enterarse nunca!

Ella se llevaría ese secreto a la tumba.

Tendría que ahogarse en celos el resto de su vida, mirando al suertudo de Shiro-chan vivir feliz con su amada Karin-chan.

Nunca podría tenerla…

Karin amaba a nada más ni nada menos que su hermano Toshiro…

Y, aunque no podía dejar de estar celosa, Momo se alegraba de que las dos personas que más amaba fueran felices.

Fin.

De ese Drabble :v

Bueno... qué puedo decir? xD

Todos estaban haciendo HitsuKarin/hina... y como yo soy yo y esta es mi cuenta y hago lo que quiero decidí hacer un hina/HitsuKarin BD Porque YOLO, BITCHES! ;*

Espero que les haya gustado n_n

Un dato sobre mí: El 9 de Septiembre es mi cumpleaños... Falta poco! Yeii! *o* Voy a cumplir 16, ya estoy vieja -_-

NO OLVIDEN: Deben decidir si quieren que haga el Lemon de la primera vez de HitsuKarin o simplemente me lo salto y sigo con la historia como estaba! Deben decirme que continuaciones de OS's que haya hecho quieren! Deben decirme que temas para OS's quieren! No deben burlarse de lo vieja que voy a ser :'v! No deben olvidar que los personajes de Tite Kubo! Y no deben olvidar que si quieren otro Drabble en las N/A deben dejar más de 10 reviews! ;D

Me despido!

COMENTEN! *O*

CELESTE kaomy fueraaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa!