Erza Lockser se consideraba una niña valiente, capaz de proteger a su hermana y a su madre ante lo que fuera. Orgullosa era un rato y por nada del mundo se dejaba superar por nadie, al menos nadie que tuviera sus mismas cualidades. Adoraba la magia, la suya en concreto le parecía fascinante y admiraba de forma sorprendente a su madre. Eso sí, anhelaba tener un padre.

Pero había una cosa contra la que Erza no podía luchar y esa era su miedo a los truenos, por alguna extraña razón aquella noche una tormenta azotaba la ciudad, se encontraba mejor y no había vuelto a vomitar pero ahora tenía problemas mas importantes.

-Un dragón, dos dragones, tres dra...-un sonoro trueno cortó de raíz la cuenta que la pequeña llevaba en susurros, enseguida metió la cabeza bajo el edredón.

Había analizado las opciones que hasta ahora tenía y una muy viable era irse a la cama de su madre pero negó en silencio al recordar que cuando había venido a dar las buenas noches estaba llorando, simplemente no preguntó y besó su mejilla subiendose a la cama. Suspiró, le quedaba una opción. Mirajane.

Si bien Erza adoraba a su hermana era muy cierto que aprovechaba cualquier situación para chincharla hasta que gritara o llorara en busca de la madre de ambas. Gruñó pero salió de la cama de un salto al escuchar otro trueno, no le gustaba mostrar debilidad y ahora mismo llevaba un cartel luminoso que señalaba su miedo.

Sin ponerse siquiera los zapatos andó por el frío suelo, que ella ni notaba, y ajena al crujido sobre la madera caminó hasta la cama de su hermana.

-Mirajane... -susurró la pequeña una vez hubo llegado a su destino.

No hubo respuesta, su hermana dormía como si estuviera hechizada.

-Mirajane... -volvió a susurrar, esta vez un poquito mas fuerte.

Como resultado se ganó un gruñido y que la joven maga de agua se girara dándole la espalda.

-¡Mira!- exclamó ya la mayor harta del poco caso que su hermana le prestaba. Le destapó los pies y tiró de ella hasta tirarla al suelo.

-¡Ay! Pero qué... -murmuró la niña tras caer de golpe con un ruido seco, el frío caló su cuerpo hasta los huesos, se frotó los ojos y bostezó buscando al causante de la agresión. Se cruzó de brazos al ver a su hermana.

Ésta solo se sentó sobre sus rodillas en frente de la niña y puso su mejor sonrisa. -¿Puedo dormir contigo? -susurraba. No quería que su madre se enterara de esta conversación nocturna.

-¿Por qué quieres dormir conmigo?-nada mas acabar la pregunta un trueno resonó en la habitación y una sonrisa de suficiencia apareció en la adormilada carita de la menor de las hermanas. Se dispuso a hablar pero su hermana le tapó la boca.

-Ni se te ocurra decir nada... -sururró Erza de forma amenazante, no hacía falta que le recordaran que le tenía miedo a algo, carraspeó y juntó las manos suplicándole a su hermana.

Ella solo asintió con la cabeza y dedicándole una sonrisa adormilada se subió a su cama de nuevo y le hizo un sitio. -Pero antes de subir te pones los pantalones eh... -advirtió mientras se arropaba.

-¡Pero si los llevo puestos!- Erza se llevó las manos a la cintura con el propósito de enseñar que llevaba la prenda pero cual fue su sorpresa al darse cuenta de que no era así-... ¡Demonios! -exclamó comenzando a buscar por el dormitorio mientras a su hermana se le escapaba una carcajada y, a su vez, la ciudad era atormentada por otro trueno.


-¿Cuánto tiempo será esta vez? -Erza solo iba tapada con una sábana, se había levantado de la cama tras un episodio torridamente pasional y ahora miraba como caía la tormenta dejado un olor de tierra mojada en el aire.

-Tres meses... puede que menos... -Jellal miraba al techo sin querer decir mas, sabía que con cada palabra se hería a él pero mucho mas a la joven maga que le brindaba todo su amor. Una pequeña corriente de frío recorrió la habitación de la cabaña abandonada donde se veían. La ventana por la que Erza miraba no tenía cristal así que era complicado alejarse de las condiciones meteorológicas.

Erza se giró- ¿Y si luego acaba siendo mas?-inquirió andando con un sutil movimiento de caderas, Jellal la repasó con la mirada, ella se sonrojó.

-Sabes que no va a ser así... -él alzó una ceja y señaló su regazo, tapado con otra sábana, para que ella se sentara. La pelirroja se sonrojó pero no negó el gesto y así lo hizo, al momento apoyó su cara en el cuello del mago de cabello azul.

-No quiero que te vayas... -murmuró ella respirando sobre su cuello, él se ruborizó al notar la respiración de la chica pero no dijo nada simplemente la abrazó atrayéndola mas a él.

-Te quiero, Erza Scarlet... -susurró lo suficientemente alto como para que solo ella se enterara, tampoco es que los pocos muebles de la estancia tuvieran interés.

-Y yo a ti Jellal Fernandes... -ella sonrió y juntó su frente con la del chico depositando un suave beso sobre sus labios. Acarició su mejilla y él apartó la mirada.

-No te merezco pero... -él suspiró y la cogió de las mejillas para besarla de nuevo, esta vez de forma mas lenta y pasional, se separó un par de minutos después y la miró con un leve rubor-... no estoy dispuesto a dejarte ir.

Ella sonrió de forma radiante y se acurrucó en su pecho acariciando este con la punta de las uñas. Llevaban cuatro años con estos encuentros pero a ambos se les quedaban corto. Fue entonces cuando a Jellal se le presentó la mejor de las situaciones.

-Cásate conmigo... -pidió mientras acariciaba su largo cabello escarlata.

Ella se sobresaltó y se alejó de el como si le hubiera pedido teñir de verde a Lucy. Se quedó callada pero no dijo nada. Él se levantó de la cama enrollado en la sábana y cogió del suelo un trozo de alambre y un tornillo consiguiendo hacer un anillo con decorado con la pieza de unión. Se arodilló frente a la cama y le tendió el improvisado anillo, con los nervios a flor de piel.

-Erza Scarlet... -se paró a respirar hondo, estaba nervioso-... no puedo darte una casa y mucho menos una vida normal pero... qué es la vida si es normal... yo creo que un aburrimiento por ello... te pido que... te cases conmigo... -pidió mirándola a los ojos con el sonido de la lluvia de fondo. Ella sonrió nerviosa y sin pararse a pensar asintió, un par de lágrimas de alegría se deslizaron por sus mejillas. Él le puso el anillo, con dificultad en el dedo y ella sonrió mirándolo, se lanzó a besarlo pero antes de unir ambos labios susurró un débil "Es el mejor anillo que he visto jamás"


La noche pasaba y con ello la tormenta, a medida que se acercaba la madrugada esta se atenuaba. Eran las cinco cuando apenas ya caían unas insignificantes chispitas de agua que apenas mojaban pero eso Gray Fullbaster no lo había notado. Lejos de volver a su casa tras ser echado de la de Juvia se había ido al lugar mas recóndido de toda la playa y tras desahogarse contra una pared de piedra se había sentado a mirar el horizonte, la tormenta le daba igual y eso se notaba en que estaba literalmente empapado. Sabía que él había provocado aquel diluvio de una noche aunque la madre de sus hijas no era la única que había llorado. Se maldijo, maldijo su comportamiento y mucho mas el haber pensado de Juvia como si de una buscona que va de cama en cama se tratara. Tenía un nudo en la garganta que no le dejaba ni respirar bien, tenía dos hijas.

Dos hijas.

Dos pequeños seres humanos necesitados de amor y cuidados, amor y cuidados que solo su madre les había dado por su estúpido comportamiento años atrás. Gritó con furia y se pasó la mano por la cara varias veces.

Dos hijas a las que le acaban prohibir ver.

Pensó en Mirajane, fisicamente era idéntica a su madre, ese cabello azul y su timidez, por no hablar de la delicadeza que ella demostraba a cada gesto, a cada sonrisa y a cada palabra. Definitivamente era la clase de hija de la que todo padre está orgulloso.

Orgulloso... pensó en Erza, aquella niña que tanto se parecía a él, su corazón dio un vuelco al recordar que poseían la misma magia y el mismo hábito para quitarse la ropa a diestro y siniestro. No sabía nada mas de ella.

No pudo evitar en pensar en la madre de sus dos pequeñas.

Juvia

Estaba... para Gray no existía una palabra para explicar como estaba de bella, un lever rubor constante en su mejillas, su piel de porcelana y sus ojos azules como el mar, capaces de dejar que te perdieras con una sola mirada sin opción a ser rescatado. Por lo que había podido ver seguía teniendo la marca sel gremio, eso le alegró aunque brevemente.

La amaba, aunque lo odiara la amaba y ansiaba conocer a sus dos hijas mas que a nada en el mundo. Pero si las cosas fueran tan sencillas el mundo no sería mundo y el no se llamaría Gray Fullbaster.

Miró el reloj que adornaba su muñeca desde las pasadas navidades, cortesía de Mirajane. Suspiró, casi eran las siete, mejor ya se quedaba ahí... pasaría a desayunar en la famosa nueva cafetería, no le apetecía nada ir al gremio, tal vez luego iría a pedirle disculpas a Natsu.

Aunque solo tal vez.


En cuanto el sol salió alumbrando la ciudad, los estragos de la tormenta se dejaron ver. La mañana pasaba sin contratiempos y Juvia acababa de llegar de dejar a las niñas en el colegio, suspiró mirando el correo mientras cerraba la puerta principal, se daría una ducha y saldría corriendo a trabajar. Había tenido una de las peores noches de su vida.

Algo llamó su atención, entre las cartas había una que llevaba una dirección de su antigua ciudad emocionada la abrió corriendo y sonrió a mas no poder cuando comenzó a leerla.

"Querida Juvia:

¿Qué tal todo por allí? Nosotros esperamos que bien tras tu repentina marcha. Espero que el puesto de encargada no esté siendo demasiado para ti, se que eres capaz de afrontarlo. ¿Cómo están las niñas? Aquí las echamos todos de menos pero mas yo, sabes que eres como mi hija y ellas como mis nietas. Te escribo para decirte que mi hijo mayor, Keron, ha vuelto del otro continente con sus estudios acabados e irá allí a ocupar el puesto de segundo encargado, espero que os lleveis bien.

Un abrazo, Roy"

Juvia frunció el ceño intentando recordar al chico, casi no le conocía. Se encogió de hombros y sonrió dejando la carta sobre la mesita del comedor, si era hijo de Roy, sería buena persona.

Había una explicación para el tan familiar trato que tenía con Juvia. Había que remontarse seis años atrás.

La joven maga había llegado a aquella ciudad con una maleta y una cara llena de problemas. No es que tuviera mucho dinero, lo justo para el alquiler de un apartamento que era una habitación con cocina incorporada y un cuarto de baño. Todas las mañanas pensaba en cómo iba a meter una cunita allí. Desesperada por buscar trabajo antes de que su embarazo se notara iba de entrevista en entrevista con la mirada llena de súplica y entonces un milagro llegó a su vida, la aceptaban de camarera en una cafetería cercana. La paga era buena y al menos podría conseguir la cuna. Cada semana colocaba dinero en un bote que tenía escrito "Dinero para el bebé" en la tapa. Estaba en el tercer mes cuando en la primera revisión le dijeron que iba a tener dos bebés, el mundo se le cayó encima y un nudo se alojó en su garganta. Comenzó a llover y ella solo pudo sentarse en el banco sin apartar la mirada de la pequeña fotito que la doctora le había dado, pasó ambos pulgares sobre los puntos blancos y no pudo evitar sonreir pensando en su descendencia. Alguien la vio allí sentada y no puedo evitar acercarse. Ella alzó la mirada y la sorpresa se alojó en ésta. Eliot, uno de los hijos de su jefe o eso pensaba, le había visto un par de veces por el local. De pelo rubio y ojos grandes y expresivos, de un color verde no muy oscuro, se parecía mucho a su padre. Se acercaba a ella con un paso rápido y un paragüas.

-Perdona... ¿Estás bien? -inquirió el joven mientras la cubría con el paragüas.

La chica asintió rapidamente y escondió la mirada tras su flequillo. Él se agachó para estar a su altura, enseguida reconoció el uniforme que ella llevaba y abrió los ojos sorprendido.

-¿Eres una de las camareras de la cafetería de mi familia, verdad?- inquirió buscando su mirada, le tendió la mano con la que no sujetaba el objeto para resguardarse del agua. -Me llamo Eliot y estudio medicina en la facultad de aquí cerca... ¿y tú? -esbozó una sonrisa intentando ser amable.

-Juvia, Juvia Lockser... -ella alzó la mirada por primera vez, sus ojos estaban anegados en lágrimas. Apretó con suavidad la mano de Eliot.

-Encantado, Juvia... ¿Qué haces aquí tan sola? -alzó una ceja al ver que la chica intentaba esconder entre sus manos un papel. -¿Y eso? -preguntó quitándoselo con maestría aunque ella forcejeara para el lado contrario. Consiguió quitárselo, los ojos del chico se abrieron con sorpresa y Juvia se asustó.

-Por favor... no digas nada... si a Juvia la despieden... -la voz de la maga se rompió en un sollozo, y el miedo volvió a su mirada.

-Tu... estás... ¿embarazada? -el chico la miró incrédulo y ella asintió, la lluvia comenzó a caer con mas fuerza- No voy a dejar que te despidan Juvia, eso tenlo por seguro... -asintió firme, no sabía que le movía a comportarse así con la joven pero se sentía practicamente obligado.

Despues de aquella conversación bajo la lluvia la cosa mejoró con creces, Eliot habló con su padre que tras conocer la situación de su empleada accedió a pagarla un poco mas, aunque costó convencerl. Era un secreto que se mantenía entre los tres adultos. Recién cumplidos los siete meses de gestación algo iba mal y tras una visita a las urgencias hospitalarias el embarazo de Juvia fue declarado de riesgo, aunque faltaran un par de meses para dar a luz. Una mañana durante su ingreso en el hospital Roy fue a visitarla y a ofrecerle vivir en su casa. Para ella era muy repentina la petición, él explicó que tenía nada mas y nada menos que seis hijos pero la necesidad de una hija siempre había estado presente, entonces ella había aparecido, para Roy, Juvia se estaba convirtiendo en su pequeña hija y ella, sonrojada, aceptó su petición. En aquella casa todo el mundo la trataba como a una mas aunque nunca llegó a conocer al hijo mayor, al parecer estaba estudiando en el extranjero y nunca venía a casa. La relación con Eliot se reforzó, le contó su historia, su pasado y cómo había acabado allí. De hecho era el padrino de Mirajane. Era la mejor familia que había conocido tras Fairy Tail y no tenía palabras para agradecerselo.

Por ello que la despedida antes de volver a Magnolia fue dura y un tanto dramática pero seguirían en contacto. Sonrió mientras recordaba los seis años anteriores y se puso de pie, después escribiría la respuesta y adjuntaría un par de dibujos que seguro Erza y Mira estaban encantadas de pintar, adoraban a sus tios y abuelos.

Asintió conforme mientras emprendía camino a la ducha.


Tan solo eran las diez y media y el gremio ya estaba lleno de gente. Laxus bebía de su taza de café en el segundo piso del gremio y se asomaba por la baranda de vez en cuando echando una ojeada al piso de abajo.

Algo llamó su atención, no es que fuese raro pero la última vez que estuvo en el gremio (dos semanas atrás) los mirones no se excedían tanto con Mirajane. Gruñó dándole el último trago a la taza y la dejó con un ruido seco sobre la mesa. Se levantó y alcanzó a ver como algún novato del gremio acercaba la mano a lo que viene siendo la retaguardia de Mira. Un rayo le fulminó. El gremio se quedó en silencio y el dragon slayer solo acertó a bajar las escaleras con rapidez. Agarró a la maga del antebrazo y la atrajo hacia él de forma posesiva, ella se sonrojó.

-Laxus... -la embarazada Evegreen intervino- sueltala, ni que fueras su novio, deja a la mujer tranquila... -pidió con voz calmada mientras acariciaba su vientre. El gremio volvió al bullicio minutos después.

-Claroclaro... ni que fuera tu novia- Freed hablaba nervioso, realmente iba de broma pero su mirada no decía lo mismo, los mas cercanos a la pareja seguían callados.

-¿Y qué si no lo es? -inquirió el rubio de forma seca sin separarse de la albina.

-Si no eres su novio no tienes ni derecho a molestarte porque otros la miren... -canturreó Lisanna que acaba de llegar al grupo de cotilleo.

El dragon slayer comenzaba a ponerse nervioso, era cierto que su acción había sido repentina pero no se arrepentía. Carraspeó y aflojó el agarre de la maga pero ella se movió

-Estás muy equivocada, hermanita... -Uuuuuy. A Laxus no le gustó oir eso, tenía una sutil idea de lo que pasaría ahora, no quería que nadie se enterara, le gustaba mantenerlo en secreto.-Porque Laxus y yo llevamos siendo novios años... -genial, había soltado la bomba.

Al momento en el gremio reinó el silencio, Elfman se levantó gritando algo acabado en "¡Hombres!" pero Ever le calmó al instante. Lisanna pegó un chillido y se lanzó a abrazar a su hermana y Freed se sentó a llorar en una esquina del gremio. Mientras los demas le dirigían miradas intrigadas. El maestro se bajó de la barra y alejó a Mira de su nieto.

-¡NO!-se puso delante de la mayor de los Strauss en un intento de protegerla.

-¿No qué, abuelo? -inquirió Laxus con una sonrisa burlona.

-No dejaré que estés con ella-el nieto del maestro frunció el ceño.

-¿Perdona?-inquirió incrédulo y se acercó mas a él.- ¿Por qué no?

-Porque no- dijo firme el maestro mientras se cruzaba de brazos.

-Eso no es una razón... ¿por qué? -Laxus no tenía mucha paciencia y se estaba acabando.

El viejo Makarov suspiró- ¡PORQUE NO PUEDO DEJAR QUE EL MOCOSO DE MI NIETO ESTÉ CON TAL MUJER! -exclamó. Un escalofrío repasó la espalda de todos los presentes al escuchar la voz se Mirajane.

-Maestro... -le llamó, al girarse ella estaba en su "Satan Soul", todos dieron un paso hacia atrás con cautela. - ¿No cree que eso he de decidirlo yo? -inquirió alzando una ceja.

-Pensándolo mejor... -asintió lentamente y se alejó de la albina lo mas rápido posible. Se subió a la .barra y gritó "A QUE ESPERAN MOCOSOS, QUE COMIENCE LA FIESTA POR LA NUEVA PAREJA"

Laxus se acerco a su novia, que ya estaba normal, y pasó los brazos por su cintura mientras a su alrededor se llevaba a cabo una salvaje fiesta matutina.

-Estarás contenta... han batido el record en cuanto a comenzar una fiesta se refiere... -rió con burla sin apartar la mirada de sus ojos.

-En realidad... si lo estoy... -rió acompañando a su novio y se acercó a el para dejar un suave beso aobre sus labios. Ya no tenían que ocultarse ni verse a es escondidas, eso lo agradecía y mucho.


Eran las doce y media cuando Gray había decidido moverse de aquella playa para ir a desayunar algo. Tenía unas ojeras enormes y los ojos algo rojos e hinchados. Puso rumbo a la famosa nueva cafetería, pediría algo para llevar y se iría a su casa a descansar.

Por su parte Juvia había llegado al trabajo con una gran sonrisa fingida, aunque los ojos algo hinchados y ahora se dirigía a su despacho. Una de las empleadas la paró diciendo que la camarera de la barra no estaba y la parte de abajo comenzaba a tonarse de caos. Juvia, como buena encargada, tomó el relevo de ocupar su puesto hasta que llegara así que cogió el uniforme que la jovecita le dio y corrió a cambiarse. No era un uniforme muy provocativo, constaba de un vestido blanco y azul, la falda iba por encima de la rodilla y era de un color azul oscuro casi negro, en la cintura llevaba atado un delantal blanco. La parte de arriba del vestido era una blusa blanca no muy ajustada con el nombre de la cafetería en el bolsillito de la parte derecha. Se calzó los tacones que llavaba con su ropa normal y bajó a atender a la barra. Gracias a dios, la falda tapaba la marca del gremio.

El Fullbaster entró en la cafetería, un olor cálido a café y pan tostado llenó sus fosas nasales, su estómago rugió, ayer tampoco había cenado. Se dirigió a la barra y pulsó el pequeño timbre que había sobre ésta, seguramente la camarera estuviese en la cocina.

Sonó la puerta de la cocina-Buenos días... -un momento, esa voz la conocía. Levantó la mirada. -...bienvenTÚ-el tono de voz cambió de forma notoria de dulce a mas frío que el hielo que el creaba.-¿Qué quieres tomar? -preguntó secamente, sin emoción alguna.

-¿¡Juvia?!-inquirió incrédulo sin apartar la mirada de ella.

-Juvia ha preguntado que qué quiere tomar... -volvio a preguntar mas seria cada vez mientras ordenaba los vasos de debajo de la barra.

-Un café con leche y azúcar, para llevar si puede ser... -respondió antes de ocasionar la ira de la maga, al verla se sentía muy culpable por cómo la había tratado la noche anterior.-Tenemos que hablar.-pidió casi con súplica pero con el semblante serio.

Por su parte Juvia no estaba dispuesta a darle en el gusto pero pensaba en el negocio y en la prosperida de este así que se giró a la cafetera y rió sarcástica mientras volvía a girarse en busca del vaso de cartón, su carácter había cambiado mucho en estos años- Juvia no tiene nada de que hablar... -respondió mientras se vertía el amargo líquido en el vasito.

-¡Claro que si! Tenemos dos hijas... -lo último lo dijo en un susurro pero Juvia lo escuchó a la perfección, clavó las uñas en la encimera de madera y por primera vez se dignó a mirarle- Te equivocas, Juvia tiene dos hijas, tu no tienes nada. -tras decir esto y con toda la mala intención del mundo echó sal en vez de azúcar en el café, lo tapó y se lo dio. -Juvia espera que te atragantes mientras bebas... -sonrió macabra y Gray se austó ¿el había ocasionado eso? Ella recogió el dinero que el mago había dejado sobre la barra y desapareció tras la puerta de la cocina.

Gray suspiró, no pudo evitar observar como se iba recorriendo con la mirada sus largas piernas, recordando el día en el que ella le había permitido tocarlas hasta perderse en la pasión y por qué no el amor que aquella noche les envolvió.

Se levantó y dio un trago al café, hizo una mueca de asco al notar la sal y se levantó camino de la puerta susurrando un debil "Pienso traerte de vuelta, Juvia Lockser. Esto no ha acabado"


HOLA. LO SÉ. HE ESTADO DESAPARECIDA PERO YA SABEIS CON LAS NAVIDADES Y ESO.

Por partes.

¡Feliz Navidad! Espero que papá noel o en mi caso el niño Jesús os haya traido muchas cositas.

¡Feliz año 2015! Que vuestros propósitos para este año se cumplan lo antes posible y que ojalá sea mejor que 2014

¡FELICEES REYEEEES!

Se que no todo aquel que me lee celebra los reyes magos pero yo si así que aquel que lo celebre. Espero que no te hayan traido carbón y que se hayan portado bien con muchas cositas.

Fui a una expo y vi a nucha gente de cosplay, había hasta un Jellal buscando a su Erza y un Gray sin camiseta xDD

DECIDME QUE NO SOY LA ÚNICA QUE ESTÁ HASTA LAS NARICES DEL RELLENO DE AHORA DE FAIRY TAIL. Que asco da eh.

Quemasquemas. ¿QUIÉN QUERÍA JERZA? AHÍ TENEIS JERZA.

Espero que os haya gustado SABEIS QUE ESPERO VUESTROS COMENTARIOS CON MUCHA ILUSIÓN Y CARIÑO. Intentaré actualizar mas seguido si :DD

hikariiii94

YA VEEEEES GRAY ES GILIPUTIMARICOJONETE D:

Todos con bebés *^* estoy llenando el gremio de niños xDD

Pfpffff ya verás lo que le te go preparado a Levy. ¿Erza? Bueno lo suyo se atrasará mas.

Oghogh ya queda poquititito para que todos se enteren.

¿México? Ayyy que calorsico. Aquí ha nevado y todo D':hace mucho frío y todo se congela (D:) aunque ya estoy bien :DD

Y adoro tus comentarios3

¡Un saludo gracias por leer!

Karlina247

*rueda hacie do la croqueta mientras la persigue*

Este capítulo fue muy emotivo.

Juvia estará mucho mas fría de ahora en adelante e.e

GRAY LO TIENE MUY DIFICIL.

Y la tortura de Natsu vendrá pronto *risa marvada*

Sicaru-chan

Sisis todos los habitantes de Fiore a por Gray xD

No te preocupes que las cosas iran empeorando... bueno preocupate. Graciias por leer ^^

Akari0707

MUCHAAAS GRACIIAS :''')

He vivido mucho con niños así que se describirlos(?

Muchas gracias, tu comentario me ha encantado ^^

jbadillodavila

Falta para que se arregle eh

Gracias por leer~~

Noriko Ishida

A TI TE QUERÍA YO VER. ME HE LEIDO CASI TODOS TUS FICS Y QUIERO MAAAS *^*

Tienes fallos muy basicos, que el verbo haber va con h pero por lo demas están muuymuymuuuy bien :D

De hecho lo hice larguísimo O.O

Un beso con abrazo y todo~

ope-hana

Taradará en arreglarse todo. Quiero que entendais que escribir esto cuesta porque son alrededor de 5000 palabras y por ello tardo en actualizar.

Un saludo~

VMGS

LAS GRUVIA FAN MOLAMOS \0/

¡Aquí tienes un nuevo capítulo pronto habrá mas~!

Un saluudo.

Sonatika-San

Te he escrito Jerza e.e va dedicado para ti e.e

¡Gray es caca de fea! (Lo dice mi primo pequeño oara insultar a la genteva)

Muuuuuuchaaaas gracias, aquí tienes un nuevo capitulín 3

Un saludo~

YaEstoyAquii

Miraxus para ti y al maestro no le ha parecido bien xDD

¡CHISTEEEEES!

Es malo si xDD

A ver, otro... mmmmm...

¿Qué le dice una escopeta a una gata?

Mira, las dos tenemos gatillos.

XDDDDDDDDD

PARFUM! como es eso mal! Serias muy bien bienvenida D:

Bueno... yo te espero comentando en cada capítulo, un saludo~~

Julia Loxar

Graciiiaaas, pensaba que no me había salido bien ugh. Gray es idiota y las niñas son amodorables e.e

Un saludo~

Yamii 3

De hecho creo que nos ha dolido a todos mucho xDD

DarkDiva

Kyyyaaa al menos no fue con la licy kick xDD

¡Un saludo compi de pais! ¡Que ni los putos del gobierno puedan con el espíritu este año! 0/

ackerman-chan

Gray está enloqueciendo y la chiquitina no llegó a escucharlo xDD

Menos mal D:

Un saludo~

JuviaLF

¿EN SEEERIOO?

MUCHAS GRACIIAS

CMR

Gray enloquece según van pasando los capítulos xDD

Aquí tienes uno nuevo

Un saludo~~

JuviaLF

Me mejoré~~

El frío se aquí da asquito :

Aquí tienes un nuevo capítulo xD

Un saludo~

Hemu-chan

No podía dejar que fueran ju tas porque tengo preparado una cosa muchooo mejor~

LA REGLA DE LOS TRES SEGUNDOS, HOMBRE.

Falta para que Gray entre em contacto con sus hijas pero pronto se volverán a ver con Natsu.

Gracias por el chocolate *^*

¿Qué tal ha estado Erza?

Un saludo~

Wind Love

Sii DDD:

Y todo se hiela DDD:

Pffff y yo debería d ehaber estudiado FyQ en vacaciones y ni he tocdo un libro xDD

Las mates molan \0/

Me alegro que te gussssste.

Yo a mi hermana le lancé un cubo._.

Aquí hay un nuevo capítulo xD

Happy es genial e.e

Enseriograciaaas

Un saludo~~

Akari0707

ES DE HOMBRES.

ESCRIBIR ES DE HOMBRES

:D

Mujeeeer no llores D:

Juvia sacará adelante a su familia con el libro yo lo veo xDD

Un saludo y aquí hay mas capítuloeh.

Akane Kuran

Quesufraquesufra.

Aquí tienes un nuevo capítulo.

¡Igualmente!

Haaasta aquí, me voy a dormir que mañana tengo clase DDD''':

Disfrutad el capítulo.

Un saludo

Toulouse~~