Capítulo 7: Un contratiempo
Frente a varios monitores se encontraba un hombre de cabellos negros y despeinados, con sus ojos enmarcados por unas profundas ojeras, tenía un aspecto despeinado, algo normal en quien permanecía despierto a altas horas de la noche. En aquella habitación solo se escuchaba el tic tac del reloj y los dulces al ser apilados. Aquel joven permanecía con la mirada fija en sus golosinas, sin embargo su mente se encontraba trazando planes, analizando posibilidades, nunca dejaba de trabajar.
Lentamente, con cuidado y precisión, L formaba varias torres de gomitas, las apilaba y rompía a los pocos minutos sin aparente motivo. Estaba rodeado de dulces, aunque eso no era ninguna novedad tratándose de él. En esa semana tuvieron uno de los mayores logros desde que confrontaron a Kira directamente a través de la televisora, lo habían capturado y se habían apoderado del arma asesina. Pero él no estaba tranquilo, seguía sospechando de Light Yagami aunque parte de él le decía que solo eran paranoias suyas y realmente deseaba que el joven Yagami fuera culpable. No estaba acostumbrado a equivocarse y tampoco deseaba hacerlo.
Tenía la Death Note, la pieza que por mucho tiempo estuvo buscando. Era difícil de creer el daño que un cuaderno podía hacer pero lo había presenciado. Ese cuaderno era la peor arma asesina de la historia y Kira no era más que un asesino, alguien que se había rendido al poder que esta ofrecía.
Sin embargo también probaba la "inocencia" de Light Yagami y de Misa Amane, sus dos principales sospechosos. Muchos lo consideraban una victoria, tenían pruebas irrefutables de que había actuado como Kira pero él sentía aquello como un contratiempo e incluso como una derrota. Kira había cambiado de métodos, asesinado a otro tipo de personas, casi podría apostar que se trataba de alguien más.
Desde que asumió el cargo de ese caso tuvo que enfrentar varios inconvenientes, unos más grandes que otros. Pero sin duda el peor de todos fue la muerte de los doce agentes. El que no fuera su mano la que hubiera escrito sus nombres no lo hacía sentir menos culpable pero eso era algo que no podía.
Cuando los asesinatos se reanudaron supo que Kira estaba de vuelta. Había otro cuaderno y probablemente un nuevo Kira. No era la primera vez que algo así sucedía y tenía fuertes razones para creer que el poder del shinigami era transferible. No era la primera vez que tenía razones para pensar en ello. Cuando Kira usó los medios para transmitir su mensaje supo que había alguien más. Simplemente el método operandi no coincidía, este parecía un principiante en todo el sentido de la palabra.
Tenían una Death Note, habían hecho grandes avances dentro de la investigación, no podía negarlo. Pero esa shinigami, Ren, no colaboraba y en ocasiones llegaba a ser un contratiempo, algo ocultaba pero la pregunta era ¿qué? ¿A quién protegía? También estaban esas reglas que le resultaban contradictorias y que hacían ver a Misa y Light como inocentes.
Aquello era frustrante, tenía tantas piezas pero no lograba hacerlas encajar. Que era el caso más extraño, no solo por enfrentarse a fuerzas sobrenaturales, también por el hecho de que tuvo que ceder, perder nunca había sido una opción para él.
Su primera derrota fue al revelar su identidad, aunque esto fue parte de su estrategia. No tenía miedo de morir si era por el caso pero no por ello se arriesgaría en vano. Quizás había cedido pero no por ello era una pérdida completa, solo debía ajustar su plan. La segunda fue cuando tuvo que abrir las cadenas que le permitían vigilar a su principal sospechoso, Light Yagami. Ese nuevo inconveniente había sido más problemático de lo que esperaba.
Escuchó abrirse la puerta pero se mantuvo en su lugar, triturando pequeños panditas, rodeado de una gran variedad de dulces. El sonido de pasos le hizo saber que quien había abierto la puerta se acercaba. En teoría no debía preocuparse, estaba en las instalaciones de investigación, él mismo se encargó de convertirla en una fortaleza y con un Kira arrestado las amenazas habían disminuido, sin embargo…
—¿Sigues pensando que soy Kira? —le preguntó Light, pudo sentir un desafío en su voz.
—Absolutamente.
—¿Entonces por qué me quitaste las cadenas?
—No tenía razones para dejarlas.
—¿Continuaré con las investigaciones?
—Sí así lo quieres, no tengo inconvenientes.
—Me dirás tu nombre.
—Yagami Light…
Aunque ese no era su plan no podía quejarse, no podía creer que hubiera caído en algo tan tonto. No pudo aplicar su plan pero aquello no era importante, no en ese momento, cuando el fin del caso estaba tan cerca. Nunca pensó que Light llegará a ser tan tonto. De hecho solo le diría que tenía los zapatos desatados.
A los pocos segundos el castaño yacía a su lado muerto. La causa del deceso: un infarto de corazón, el arma asesina: la Death Note que colgaba en su brazo. El pelinegro sonrío victorioso, finalmente se había resuelto el caso Kira y la Justicia resultó vencedora.
Notas autora:
La regla que impide escribir el nombre propio ha sido omitida en esta ocasión por conveniencia de trama ¿libertades de una parodia?
Gracias por leer.
