Disclamer: Todo lo que podáis reconocer pertenece al maravilloso mundo de J.K.
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CAPÍTULO 7
Después de la gran sorpresa que había recibido la rubia decidió que iría a casa de los Potter al terminar la "cita", por así decirlo. Terminaron de comer sin mencionar ni una palabra de la carta, a Draco no le hacía falta preguntar que decía la carta, pues los gestos y expresiones de la rubia hablaban solos. Desde que la había recibido no para de mirar el reloj con impaciencia, sus mejillas seguían estando rosadas, se notaba que estaba intranquila, una de dos, o tenía una cita con aquel amigo o le habían dicho algo muy, muy fuerte.
-Háblame de ese amigo tuyo -le dijo el rubio, Kate dio un respingo que hizo reír a su padre. Sus sospechas se confirmaron, se trataba de una cita.
-Solo es un amigo, solo eso -intentó zanjar la historia.
-Si fuera solo un amigo no te habrías puesto roja y más nerviosa -puntualizó disfrutando de la escena.
Al verse en un callejón sin salida, volvió a mirar al reloj esperanzada de que fuera ya la hora, por suerte lo era. Se levantó de golpe sin contestar al rubio que la seguía mirando expectante.
-Me voy, llego tarde -le informó caminando apresuradamente hacia la puerta.
-Ten cuidado con él, si te hace algo un crucio no vendría mal -le dijo cruzándose de brazos y riendo. La rubia se asomó por la puerta sacándole la lengua y desapareciendo.
-Draco nada de crucios.
-Solo era una broma Hermione -fingió hacer pucheros.
-Pero si lo hiciera te sentirías muy orgulloso ¿a que sí?
-No te lo voy a negar -dijo poniendo cara de travieso.- Si le hace algo lo mato.
-No cambiarás. No es mal chico, por lo que he observado se siente atraído por ella.
-¿Y quién no? Es bellísima, además su segundo nombre lo dice todo, Desirée, deseada por todos.
-Tengo buen gusto para elegir nombres.
-Yo también, te elegí a ti, ¿recuerdas? -le informó con voz seductora.
-Creo que fue al revés -respondió la voz divertida- Draco, ¿por qué no te buscas una novia, o una amiga? Así no estás solo.
-¡No! -Gritó molesto- Todo el mundo me dice lo mismo.
-Enserio, no me molestará, quiero que seas feliz y vivas tu vida. Yo sé que siempre me amarás, pero mereces recibir cariño y no me digas que con el de Kate te basta, porque no.
-Yo te amo a ti.
-Y lo sé mi vida, pero puedes querer a otra persona, lo nuestro nunca será parte del olvido. Hazlo por mí.
-No
-Sí
-No
-Sí
-No
-No
-¡SÍ! -bramó con fuerza, cuando lo pensó se dio cuenta que había picado- ¡Ouch! Está bien, tú ganas.
-Siempre lo hago.
-No te saldrás siempre con la tuya fantasmilla -bromeó cruzándose de brazos.
-No soy un fantasma -corrigió molesta.
-Anda ves a vigilar a tu hija, a no ser que quieras que lo haga yo -puso cara de malicia, si lo hacía él, en cuanto se acercaran más de 5 centímetros atacaría, al pensarlo no pudo evitar esbozar una sonrisa.
El día empezó a oscurecer, era normal en aquella época, en invierno siempre anochecía pronto. La rubia caminaba por la espesa nieve por las calles de Hogsmeade, llevaba un abrigo que le llegaba hasta los tobillos, mediante un conjuro hizo que por dentro abrigara como si llevara 5 prendas encima. No terminaba de estar segura si estaba haciendo bien quedando con Bryan, hizo caso a su padre y siguió a su corazón. Visualizó el bar a 3 metros de ella, un joven castaño de ojos atrayentes la esperaba impaciente en la puerta. Kate se acercó lentamente con la cabeza agachada y mejillas sonrosadas.
-Gracias por venir -le cogió la mano y se la besó con suavidad- Estás preciosa.
-Gracias -solo pudo decir eso, aún estaba en estado de shock.
-Un placer -le dijo dedicándole un sonrisa confortable- ¿Pasamos?
La rubia asintió con las mejillas aun sonrosadas, el ambiente era tranquilo, el local estaba medio vacío, los clientes estarían con sus familias. Buscaron un mesa lo más apartada posible para tener intimidad y hablar sin oídos curiosos.
-Yo te ayudo -se ofreció ayudándole a quitarse el abrigo, dejando al descubierto su piel de aspecto suave, la examinó cada centímetro de su cuerpo hasta llegar sus piernas bien formada, estaba maravillado por aquella diosa que tenía delante.
Recobró la compostura sentándose a su lado sin quitarle los ojos de encima.
-¿De qué querías hablar? -dijo la rubia rompiendo el silencio.
Bryan no contestó, seguía mirándola deslumbrado por tanta belleza. Kate al percatarse de como la mirada ladeó la cara ocultando sus mejillas más sonrojadas.
-Tengo que irme dentro de 2 horas, por favor contesta -imploró impaciente.
-Háblame de ti -habló por fin.
La rubia se quedó pensativa, tenía que pensar que le iba a decir, había cosas que lo espantaría.
-No tengo mucho que contarte, ya te encargaste de preguntarle a Lily, ¿no? -le dijo con sarcasmo, Bryan la miró con gesto suplicante.
-No me cuentes tu vida, si no cuéntame cómo eres tú -le propuso encogiéndose de hombros.
-Me encanta leer, sobre todo novelas de misterio, suelo leer de todo, pasear por el lago, ir de compras, ayudar a la gente y estar con mis amigos. Mi descripción sería que tengo mucho carácter, puedo llegar a ser la persona más simpática del mundo pero si me molestan mucho la más estúpida y malvada. Reconozco que soy un poco creída -se sonrojó- pero paso de los chicos que supuestamente "babean" por mí.
-¿Pasas de todos? -preguntó, más que una pregunta era una indirecta.
-Bueno, yo… yo-empezó a tartamudear por los nervios- Más o menos -respondió al final.
Bryan extendió su mano rozando con dulzura la de Kate, mientras la miraba fijamente a los ojos, esos preciosos ojos marrones. La rubia se sonrojó aún más agachando la cabeza, cuando miraba sus ojos azules el cosquilleo le volvía a su estómago. ¿Se estaba enamorando? No, imposible, del odio al amor hay un paso pero ella no lo había cruzado, ¿o sí? No podía odiar a una persona con toda su alma y con dos tonterías robarle el corazón… no era posible, de todas formas ella no podía hablar, sus padres pasaron del odio al amor. Bryan era… espectacular, ahora que se fijaba bien, era un adonis, cuerpo perfecto con marcados músculos, ojos azules cielo, atractivos y tentadores. Su aroma era varonil fácil de reconocer e irresistible para ella.
-¿Pasarías de mí? -preguntó intensificando su mirada dejando a la rubia aturdida.
-No te conozco casi y lo que conozco no me gusta -contestó molesta apartando la mano con brusquedad.
-Lo que tú me demuestras tampoco me gusta nena -se defendió mirándola descaradamente con rabia.
-Pues bien -dijo firme apartando su mirada de él.
-Va por favor una oportunidad -le suplicó con ternura cambiando su expresión- Nos conocemos y si vemos que seguimos igual olvidamos esto.
-¿De verdad quieres estar conmigo? -cuestionó arqueando una ceja. El chico asintió sin decir nada. Kate lo estuvo meditando, en el fondo ella quería pero tenía miedo de quererlo y que él le diera la patada después. -Está bien, solo una oportunidad, pero hay ciertas nor…-sus labios fueron interrumpidos por los del chico, eran cálidos y suaves, se besaron con ímpetu, Bryan cogió su mentón acercándola más a él con delicadeza, al encontrarse sus lenguas una corriente recorrió el cuerpo de ambos que hizo intensificar el beso. Kate nunca antes había besado a un chico, pero aprendía rápido y se enganchó enseguida dejándose llevar. Acercó su mano a la nuca del castaño acariciando sus mechones a la vez que lo acercaba más a ella. Como todo ser humano, necesitaban respirar y la falta de oxígeno los hizo separarse cada uno más rojo que el otro.
-Que quede entre nosotros -dijo Kate avergonzada- Hasta que tomemos una decisión.
-Trato hecho -aceptó volviéndola a besar, esta vez con dulzura, ternura y sorprendentemente amor.
Ver a mi hija besando al chico al que ella quería sin que ella aun lo supiera, me hacía la persona más feliz del mundo. Había encontrado el amor en un chico que le entregaría su corazón en cuanto ella le dejara. Tendrían broncas (como todo el mundo), se separarían por ellas, pero se darían cuenta que se necesitarían, que necesitarían estar juntos. Dentro de poco lo comprobaremos, porque el amor no tiene barreras. Si Malfoy-Granger pudieron amarse, Burdock-Malfoy también, esta no es la historia de Draco y Hermione, no, es la historia de Bryan y Kate, como el amor puede con todo en cualquier año, en cualquier época.
Seguían besándose con pasión, con sus lenguas jugando, cuando se oyó un carraspeo que los hizo separarse. Madame Rosmerta los miraba con reproche.
-Me parece bonito que os queráis, pero no uséis mi bar de picadero -les regañó con severidad.
-Lo sentimos -se disculpó Bryan con persuasión mirándola fijamente.
-Bueno… esto -empezó a decir al sentirse atraída por sus ojos azules, sacudió la cabeza serenándose- ¿Vais a pedir algo? -les preguntó con tono grosero.
-Yo quiero una cerveza de mantequilla, ¿y tú Kate?-le preguntó cogiéndola de las manos con ternura. La aludida miró el reloj que tenía enfrente, eran los 8 y 15, pegó un bote que dejó a Bryan y Rosmerta desconcertados, tomó su abrigo.
-Tengo que irme, ya nos vemos -le dijo dándole un beso fugaz a su extrañado ¿novio?
Salió por la puerta lo más rápido posible, Lily la estaría esperando, al igual que su padre. Era increíble lo rápida que había pasado la tarde estando con él, 3 horas dándose besos y arrumacos, normal que sus labios estuvieran secos y rojos. Al pensarlo estalló a carcajadas ella sola en mitad de la calle.
Apareció en el umbral de su casa, los copos de nieve adornaban su pelo, con una sacudida se los quitó. La casa estaba vacía, lo que quería decir que su padre ya se había ido. Los regalos los tenía arriba en su cuarto, no podía usar la varita para traerlos, una idea se le apareció.
-Nina -llamó en voz alta. Se oyó un crack y de la nada apareció la elfo.
-Dime ama -hizo una reverencia. Kate se acercó arrodillándose ante ella con cariño.
-Nina, ¿podrías traer los regalos que tengo arriba? -le pidió con amabilidad.
-Claro ama -aceptó repitiendo la reverencia. Con un chasquido de sus dedos hizo aparecer todos los regalos que había posándolos ante ella. -Aquí los tiene.
-Muchas gracias Nina -agradeció abrazándola. Cogió un pequeño paquete que había de color fucsia con lunares y se lo entregó- Esto es para ti.
-¿Ama? -Nina estaba pasmada, sus ojos brillaban de emoción. Abrió el regalo impaciente, era una camiseta de su medida. Nina no era una esclava, por lo que no la había liberado, pero Kate todos los años le regalaba camisetas para que se cambiara.
-Muchas gracias ama -gritó de alegría abrazando a su camiseta azul.
-Me alegro de que te guste -esbozó una sonrisa.
Se apresuró a coger a todos los regalos con la ayuda de Nina para meterse en la chimenea, las llamas verdes se la tragaron.
-¿Dónde narices estará esta maldita niña? -protestaba el rubio con enfado
-Tranquilo Draco, ahora vendrá, toma una copa -Harry le ofreció una copa de Whisky intentando tranquilizarlo.
-Conseguirá matarme -dijo algo más sereno aceptando la copa.
-Al menos tu hija no es rebelde y problemática -estaba angustiado, pegó un trago a su copa- Ya no sé qué hacer con James.
-¿Más problemas? -preguntó observando al moreno.
-Sí, McGonagall me citó el otro día, ha pegado a un chaval de su curso llamado Burdock y al parecer cuando McGonagall le echó la bronca, él la vaciló. Y ya sabes cómo es ella, nos ha dicho que a la próxima lo expulsan y le quitan la varita… para siempre. -se pudo ver la desesperación del moreno que volvía a beber.
Las llamas de la chimenea se encendieron dejando paso a una cargada rubia, Albus fue el primero en recibirla ayudándola a dejar los regalos en el suelo.
-Gracias Al -esbozó una gran sonrisa.
-De nada Kate -correspondió acariciándole el pelo con suavidad.
-Toma tú regalo -le entregó evitando la situación incómoda que se había hecho.
-Muchas gracias -Albus se sonrojó por lo ocurrido.
-Katherine Malfoy -la llamó una voz enfadada. La aludida se giró con temor, conocía al propietario. Su padre la miraba con seriedad desde el marco de la puerta.
-Hola papi -le saludó simulando inocencia.
-¿Has visto las horas que son? -sus ojos grises se clavaron en los marrones de la rubia, pocas veces tenía miedo, pero cuando lo tenía era cuando la miraba su padre así.
-No empecemos -le contestó fastidiada.
-¡Kate! -la llamó una mujer de cabellera pelirroja. Se acercó a ella abrazándola con cariño.
-Es joven Draco, déjala, al menos está bien -intentó calmar la fiesta.
-¡Otra igual! -exclamó alzando los brazos mirando al cielo.
Las dos chicas rieron al ver al rubio, Ginny la cogió de la mano arrastrándola hasta una habitación vacía. Cerró la puerta y la miró sonriéndole.
-Cuéntame, ¿Qué tal la cita? -le preguntó pegando pequeños saltos.
-¡OH NO! -Bramó riendo al ver la que le esperaba- Muy bien, es… un cielo -agregó sonrojándose.
-¿Te besó? -inquirió emocionándose más.
-Sí -susurró poniéndose del color de pelo de Ginny.
La pelirroja gritó haciendo gesto de victoria, Kate reía sin parar al ver a su tía comportándose como una joven.
-¿Cómo se llama el afortunado? -preguntó curiosa.
-Bryan, Bryan Burdock -un golpe secó sonó desde la puerta, las dos chicas al girarse vieron a James hecho una furia con uno de los puños sangrando. Kate se quedó pálida, lo había oído todo.
-¿Eres estúpida o qué? -preguntó enfurecido apartando a su madre cuando esta quiso calmarle.
-¿Qué ocurre aquí? -Harry había llegado después de oír los gritos, seguido de Draco.
Nadie dijo nada, Kate miraba el suelo avergonzada, Ginny contemplaba junto a Harry y Draco la escena, James no apartaba la mirada de la rubia.
-¿Qué ha pasado? -repitió con dureza.
-Kate, que le gusta jugar mucho -dijo irónicamente James.
-¿Que qué? -preguntó incrédulo el rubio.
-¿Os acordáis que me castigaron por pegar a Burdock, no? -Sus padres asintieron- Fue por defender a esta -señaló a la rubia que ahora había levantado la cabeza- La llamó sangresucia, por no decir que también se metió con Hermione -Draco miró a James desconcertado- ¿Y sabéis lo mejor? Me acabo de enterar que se han besado -arrastró sus palabras con repugnancia.
-¡¿Qué? -saltó Draco enfurecido.
-Papá escúchame -le rogó con los ojos brillantes.
-Te insulta, se mete con tu madre ¿y encima le besas? -Kate empezó a llorar, la situación era comprometedora, los demás los dejaron solos, solo se quedó Harry.
-No es lo que parece, enserio…-intentó explicarle desesperadamente.
-Me has defraudado -le dijo decepcionado. Las palabras hicieron llorar más a la rubia, le dolieron hasta lo más profundo del alma. El moreno que estaba presenciando todo estaba triste por todo aquello.
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¡Hola!
¡Ya estoy aquí de nuevo!
Disculpad la tardanza, pero por algún extraño motivo, no me dejaba subirlo. ¡Pero ya está aquí!
Espero que os haya gustado este capítulo y ya sabéis si queréis continuación, tienen que haber reviews.
Quiero agradecer a todas aquellas personas que han agregado la historia a favoritos y alertas. Sin olvidar claro, a los que me comentáis, gastando un poquito de vuestro tiempo. ¡Gracias!
¿Me haríais un favor? Pasaros por la otra historia que tengo y decirme que tal os parece. Sería muy importante.
Nos vemos pronto, lo prometo.
¡Feliz año!
Gisel!
[03/01/2010 3:07]
