Capitulo VII: Sentimientos...
El rubio fue a dejar a su departamento a la rubia, la cual se fue todo el camino en silencio.
Bien –Dice Arnold- Llegamos, ¿Te parece si mañana nos vamos juntos a la escuela? –Preguntaba a una rubia distraída- ¿Helga? –Intenta llamar su atención-
Ah, perdón, ¿Qué me decías? –Habla la rubia saliendo de su distracción-
Que si nos vamos juntos mañana a la escuela. –Repite el rubio-
Está bien –Le responde la chica. Ambos se despidieron y Arnold fue corriendo a casa de Gerald-
Viejo –Dice el chico abriendo la puerta de su casa y saliendo de ella- ¿Esa cara de felicidad? ¿Paso algo que debas contarme?
No tienes idea –Dice el rubio riéndose- ¡Helga acepto ser mi novia! –Lanza una gran carcajada-
¡No me digas! –Dice el chico riéndose fuerte- Y yo que pensé que no caería nunca, después de verla besándose con Lorenzo, pensé que perdías el tiempo.
¿Qué? –Pregunta el rubio- ¿Y eso cuando paso?
Ese día que te conté que iría al cine con Anna, allá los encontré. –Le contaba el moreno-
Ese fue el mismo día en el que yo le di un beso… -Pensaba en voz alta el chico-
-Gerald lanza una gran carcajada- Por eso saliste abofeteado entonces viejo.
Claro - Decía Arnold recordando lo que paso ese día.-
Arnold yo… -La chica no alcanzo a terminar la frase porque el rubio le da un beso prácticamente forzado, por lo que la rubia lo empuja y le da una tremenda bofetada en la cara-
¡¿Pero qué rayos haces?! Idiota, que te quede algo bien claro, ¡Yo amo a Lorenzo! –Dicho esto la chica entra dando un tremendo portazo-
Vaya –Decía el moreno- Pero ¿Qué habrá pasado que esos dos se alejaron?
La verdad no lo sé ni me interesa. –Explica el rubio- Solo sé que eso me ayudo bastante. –Lanza una risa, y ambos chicos comienzan a caminar mientras seguían conversando-
Mientras la rubia se encontraba tirada en su cama mirando fijamente el techo, solo pensaba y pensaba.
¿Qué estoy haciendo? Esto está mal, yo no quiero a Arnold y aceptar ser su novia lo único que hago es jugar con él, debo conversar bien las cosas con él, quiero sentir que alguien que me quiere de verdad y quizá Arnold es esa persona, solo debo aprender a quererlo así como lo hacía cuando niña. –Se sienta y busca uno de sus libros rosas en los que escribía cuando niña, una vez que encontró uno lo abrió y comenzó a ver lo que contenía-
Vaya –Decía mientras leía lo que tenia escrito ese libro- De verdad estaba enamorada de él cabeza de balón a los nueve años, pero crecí las cosas cambiaron, me gustaría volver a ser esa niña inocente que creía en el amor perfecto –Cierra bruscamente el libro y mira la tapa del mismo- Como es este destino, el hace y deshace en las vidas, de un día para otro cambia todo lo que uno creía, cambia bruscamente de camino, aun así… -Dice la chica levantando la mirada- quisiera que una vez las cosas salieran bien…
Llego el dia siguiente y Arnold pasa a buscar a la rubia para ir a la escuela juntos. Helga antes de abrir la puerta da un gran suspiro y se anima a continuar con su día.
Hola Arnold –Saluda la rubia al chico.-
Hola ¿Cómo estás? –Dice acercándose a la chica para besarla, pero ella gira la cara evitándolo-
Lo siento pero no…
Tranquila si comprendo –La interrumpe el rubio- ¿Vamos?
Si, vamos –Le responde la chica mientras comienzan a caminar hacia la escuela-
Helga –Le habla el rubio- ¿Podemos mantener lo del noviazgo en secreto un tiempo? Creo que aun no es tiempo de que sepan los demás -Justifica el chico-
-Helga lo mira extrañada- Bien, como quieras –Responde fríamente-
Y otra cosa –Añade el rubio- Por favor aléjate de Lorenzo
¿Qué? –Dice la rubia sorprendida con la petición del chico-
Por favor, es que siento que él me va a separar de ti, además no quiero que él te haga daño. –Le explica Arnold-
No responderé eso. –Dice cortante la chica-
Por favor –Insiste el rubio-
-Helga mira a Arnold desconcertada con lo que le pedía, la chica pasa la mano por su rostro confundida- Esta bien –Responde débilmente-
Los chicos llegan a la escuela como si fueran dos amigos y a cierto pelinegro le llama la atención esto, pero el chico se concentra en ir a hablar con la rubia, rápidamente la alcanza y la toma del brazo.
Helga –Le habla el chico-
¿Lorenzo? –Dice sorprendida-
Tenemos que hablar –Le dice mirándola fijamente-
Dime, ¿Qué sucede? –Mira hacia el suelo-
Helga ¿Aceptaste ser la novia de Arnold? –Pregunta aun sosteniéndola del brazo-
¿Cómo sabes de eso? –Interroga al chico-
Eso no importa, dime sí o no. –Insiste Lorenzo-
-La chica lo mira, mientras sentía que el pecho se le apretaba- Eso no te importa –Responde soltándose del chico y alejándose de él-
Helga… -Dice débilmente el pelinegro viendo como la rubia se marcha-
Te dije que la dejaras –Dice un rubio acercándose al chico-
Olvídalo –Responde seriamente- Si piensas que te hare caso estas mal –Dicho esto el pelinegro sin siquiera mirar al rubio se va hacia el salón-
Las clases avanzaron y por fin terminaron, los chicos se ven alegres ya que llegaba el fin de semana.
Deberíamos reunirnos y hacer una fiesta –Propone Rhonda a sus compañeros– Los invito a todos hoy en la noche a mi casa.
¿Vamos primito? –Le pregunta Liam al pelinegro-
No lo sé –Responde cabizbajo-
¡Vamos! –Lo anima- Para que te diviertas un rato-
Está bien –Responde si hacerse de rogar, pensando en que podría tener una oportunidad ahí de hablar con la rubia-
Llego la noche y comenzaron a llegar los chicos a la casa de la pelinegra, juntos aparecieron Liam, Phoebe y Lorenzo, el pelinegro al entrar comenzó a buscar con la mirada a la rubia, hasta que la encontró conversando con Rhonda pero no pudo acercarse a ella.
Los chicos comenzaron la fiesta, unos se emborracharon otros estaban haciendo desorden, y unos jugaban a secreto o desafío.
Bien Lila escoge ahora –Le decía Rhonda-
Haber… -Pensaba la chica- Harold, secreto o desafío.
¡Desafío! –Dijo decidido-
Bien, debes salir a la calle y gritar, soy la reina del mundo –Le dijo la pelirroja-
Eso es sencillo –Dijo riéndose-
Espera –Lo interrumpió la chica- Debe ser con un vestido de Rhonda –Lanza una risa-
¿Qué estás loca? Me niego rotundamente –Dijo moviendo la cabeza de un lado a otro-
Aquí tengo uno –Decía la pelinegra mostrando un vestido que fue a buscar- Toma póntelo y cumple, no seas poco hombre.
-El chico miro el vestido y luego miro a sus amigos- Como los odio –Susurro- Denme ese vestido- Se puso el vestido y cumplió, pero lo pillo su madre y de una oreja se lo llevo a su casa-
Rayos, ¿ahora quien seguirá si a Harold se lo llevaron? –Decía la pelinegra-
Giremos esta botella –Dijo Arnold mostrando una que llevaba en la mano-
Está bien –Dijo Rhonda – Yo comienzo –La chica tomo la botella y la giro, todos la seguían con la mirada esperando a que se detuviera y mostrara quien era el siguiente en ser desafiado, hasta que por fin paro apuntando hacia Lorenzo.-
Bien escoge –Le dijo la pelinegra-
Bien escojo secreto –Dijo el chico-
Bien cuéntanos ¿Quién de todos los que estamos aquí te cae mal o no soportas y por qué? –Todos esperan que responda, aunque muchos ya sabían su respuesta-
Bien –Dice el chico preparando su respuesta- Es más que obvia esa respuesta. –Dice el chico lanzando una mirada a cierto rubio- Permiso -El chico se levanta y se aleja del grupo, todos lo quedan mirando sorprendidos en especial la rubia, pero luego siguen jugando, al rato después se aburren y cada uno se va por su lado.-
Helga –La llama Arnold silenciosamente-
¿Qué pasa? –Pregunta yendo donde estaba el chico-
Ven, acompáñame –La toma de la mano y tambaleando un poco por el alcohol la lleva a un cuarto de la casa-
¿Qué hacemos aquí? –Pregunta la chica inquieta-
Ven –Dice el chico acercándose a ella, tomándola de los hombros y dirigiéndola hacia una cama que había en la habitación-
¿Qué haces? ¡Suéltame! –Dice la chica empujando al rubio-
Pero ¿Qué te pasa? ¿Acaso estar con uno más te incomoda? –Dice notándose su embriaguez-
Olvídalo, no puedo con esto, lo siento pero no seguiré siendo tu novia, no puedo, ni debo –Dice la chica dirigiéndose a la puerta y saliendo de la habitación, mientras el rubio se queda dormido tirado en la cama-
La chica sale rápidamente de la fiesta, el pelinegro se percata de eso y sale tras ella.
¡Helga! –Le grita el chico, pero la rubia no para el paso, por eso Lorenzo corre hasta detenerla-
¿Qué quieres por favor? ¿Por qué me buscas después de que te alejaste de mí? ¿Para qué? ¿Qué pretendes? –Le pregunta alterada la chica-
Es que, tu, bueno, yo, es que Arnold, es que lo que paso el otro día –Decía Lorenzo confundido, los nervios lo traicionaron y comenzó a lanzar palabras en desorden. De repente la rubia comienza de a poco a reírse hasta soltar carcajadas. El chico deja de hablar y la queda mirando extrañado-
¿Te estás riendo? –Dice mirándola-
¡Ay! Lo siento –Dice la rubia aun carcajeando y secándose las lágrimas que corrían por tanta risa- No pude evitarlo, hace tiempo no te escuchaba hablar puras tonterías a causa de tus nervios. –Le explica aun riéndose. El chico la mira con ternura, se acerca y le da un abrazo lo que hace que la chica deje de reírse-
Discúlpame brutita –Le dice tiernamente el pelinegro- Confundí las cosas, no quiero perder a mi amiga por estupideces, te quiero mucho para eso.
-La rubia al escuchar esas palabras abraza también al chico.- Pensé que no me volverías a hablar ¿Qué paso?
Bien –Dice el chico decidido a explicarle a la rubia- ¿Recuerdas ese día cuando fuimos al cine?
Si, si lo recuerdo –Dice la rubia sonrojándose ligeramente-
Después de que te fui a dejar, estuve pensando unas cosas y decidí volver a buscarte pero cuando llegue… bien… Te vi besándote con Arnold y no sé que me paso, soy un idiota jamás debí haber confundido las cosas, ni debí sentirme así con lo que vi, pero después Arnold se me acerco y me pidió que me alejara de ti y para que ustedes estuvieran bien, pues yo accedí, no quería entrometerme…
¿Verme besándome con Arnold? El me dio un beso a la fuerza y yo le di una bofetada y bueno le dije un par de cosas –Lo interrumpe la rubia- Tu eres mi amigo y sea cual sea la situación que se presente lo seguirás siendo –Le dice la chica mirándolo a los ojos- Arnold también me pidió que me alejara de ti y yo quise hacerlo pero solo porque tú te estabas alejando de mí, eso me hizo sentir mal.
¿Lo abofeteaste? ¿Y que le dijiste? Auch eso debió doler...–Le dice el pelinegro- Yo pensé que...
¿Que? ¿Que lo dejaría besarme? Si ni siquiera siento algo por el, accedí ser su novia pensando que... -Se detiene antes de soltar unas palabras-
¿Pensando que? -Le pregunta el chico-
Nada, solo tonteras -Responde la chica-
Prometamos no volver a distanciarnos pase lo que pase. -Le dice el pelinegro-
Está bien pero prométemelo por el meñique –Dice la rubia estirando el dedo-
-Lorenzo la queda mirando- No, eso es de niñas –Le responde-
-Helga hace un ruido con la garganta y vuelve a estirar el meñique- Vamos… -Dice esperando la rubia-
Está bien… –Dice vencido el chico dándole el meñique- No quiero ni imaginar lo ridículo que me veo haciendo esto.
Si lo sé –Dice la rubia riéndose- De hecho por eso lo hice, tu sabes que detesto esas cosas –Le lanza una risita-
¡Que eres hermosa, me encantas! –Dice el pelinegro tiernamente y sin darse cuenta de lo que había dicho, cuando lo hace abre los ojos como platos y se tapa la boca, la rubia lo solo lo quedo mirando sin saber que decir- Lo siento no quise decir eso, bueno si, pero no debí. ¡Ah! Helga no puedo más…
¿Qué? –Dice confundida la rubia- ¿A qué te refieres?
A... que te amo… y mucho… -Le dice el chico soltando por fin lo que guardaba hace mucho tiempo-
