Hola a todos! =)
Mi Mechi! Qué haría sin vos? jajaja XD Sos mi loca y lo sabés.
Les quiero comentar una cosa antes que todo. Estoy en primer año de la universidad estudiando para ser Traductora Literaria, y me explicaron como es la puntuación y organización correcta de las traducciones en español. Honestamente no son como yo las vengo escribiendo, pero si yo cambio todo desde ahora se va a hacer un lío total. Asique lo voy a empezar directamente desde la próxima historia "El Castigo" =) Espero me sapan comprender y tener piedad.
Con respecto al fic, en este capítulo las cosas se van a poner un poquito mas tensas y no va a ser tan graciosa. Pero no es NADA comparado al climax de la historia, que de hecho, está un poquito lejos.
La canción que elegí para este capítulo es "Never Say Never" de The Fray
Que lo disfruten!
Caspian se despertó justo cuando los rayos del sol tocaron su rostro. El nunca se despertaba tan temprano. Sin embargo, en ese momento no se arrepintió.
Se despertó lo suficientemente temprano para ver a su amada durmiendo como un ángel recién caído del cielo. Se acercó para contemplar sus suaves labios y rostro, y vio rastros de su llanto de llanto de la noche anterior. Él había escuchado toda su conversación con Edmund y estaba tan contento de que estuviera de acuerdo con su relación con Susan… Su hermano del alma se había dado cuenta de cuánto la amaba.
Se fijó que nadie estuviera despierto y la besó suavemente en los labios. Eran tan suaves, cálidos y deliciosos que se sentía como si estuviera en el paraíso. Ella se movió un poco esbozando una sonrisa, aparentemente sintiendo la dulzura del joven. El también sonrío al verla.
El la amaba tanto… que las palabras no eran suficientes para expresarlo.
Él se levantó y se dirigió a la playa, para relajarse y meditar acerca de todo lo que le había ocurrido en ese último mes. Todo lo bueno, lo malo, felicidades y tristezas.
Se recostó en la arena de una manera poco educada para un rey y miró el amanecer, la vista perfecta para alguien que quería pensar o pasar un tiempo con su amado/a. También se podía ver el mar. Azul como los hermosos ojos de Susan. Pensó con una sonrisa de oreja a oreja y con su corazón latiendo a mil por hora. Si la vida pudiera ser así… Los Pevensies quedándose en Narnia, viviendo con él en Cair Paravel, Susan como su esposa, su reina, la madre de sus hijos (cuantos más mejor), viviendo en paz, realizando sus obligaciones como reyes y reinas, y pasando el resto del tiempo libre en la playa, con sus pequeños hijos jugando y revoloteando. Eso sería perfecto. E incluso Peter, Edmund y Lucy podrían traer a sus esposas y esposo (Bueno… Probablemente tendría que reconsiderar a Lucy, porque mientras Peter estuviera vivo, eso sería demasiado complicado). Y sus hijos también.
Pero era imposible.
Una ola de rabia fluyó por su cuerpo y lo hizo temblar. Su familia del alma se iría en dos días. No iban a poder quedarse sin que ocurriera un milagro.
Miró al cielo y vio los ojos de Susan otra vez… Pensar en ella siempre lo tranquilizaba. Volvió a sus primeros pensamientos. Al principio, él estaba viviendo su vida normal, las mismas obligaciones, los mismos pasatiempos, el mismo trato de Miraz. Luego, el heredero de su tío nació y el doctor Cornelius, su padre del alma, lo había despertado llevado a los establos por el pasaje secreto de su armario y alentado a que cabalgue a Destrier a través del bosque. En el camino, se había golpeado en la cabeza con una rama y había caído en el césped con su pie aún es el estribo. Cuando se liberó, vio a un enano (a Trumpkin para ser más específico) acercándose, pero el pensó más rápido y agarró el cuerno (su cuerno), lo sopló y un golpe lo hizo desvanecerse. Cuando se despertó, conoció a Nikabrik y a Trufflehunter, quién después de una larga discusión, lo ayudaron a llegar más adentro en el bosque para encontrarse con los demás narnianos. Allí, todos lo aceptaron como su líder para combatir a los telmarinos, la gente de Caspian, para que todos pudieran tener de vuelta lo que les pertenecía: Narnia. Por un par de días hicieron algunas misiones e hicieron turnos para la guardia, y durante su primer turno los conoció: Los Reyes y Reinas de Antaño, después de haber peleado con Peter. Y luego la vio a ella, la mujer más hermosa que jamás había visto. Hablaron un tiempo en su camino de regreso al monumento y todo estaba bien. Pero peleas más fuertes con su hermano mayor comenzaron al momento de realizar las estrategias de guerra. Intentaron atacar el castillo, pero fallaron por su propia culpa, porque la ira se había apoderado de su cuerpo y actuado por su cuenta. Con el tiempo, charlas y algunos arreglos, las cosas gradualmente mejoraron, en mayor parte gracias a los nuevos planes para la batalla que se acercaba. Él había casi besado a Susan mientras entrenaban, justo en frente de algunos narnianos que estaban allí también. Habían compartido un momento muy "cursi" en aquella cueva, cuando ella tenía que huir con Lucy. La había salvado de morir en manos de un telmarino mientras la hermanita menor seguía huyendo, tratando de encontrar a Aslan. A pesar de todo el odio que sentía hacia su tío, no lo había matado cuando tuvo la oportunidad porque no quería ser como ese desgraciado. Los habían traicionado; había luchado junto con los hermanos y habían ganado. Ahora había sido coronado por el mismísimo Aslan y unido narnianos y telmarinos, quienes vivirían finalmente en paz. Por lo menos en esos tres días nadie se había quejado)
Dejó lo mejor y lo peor para lo último. Pero empezaría con lo peor, para que lo mejor después lo calmara. Lo peor había sido el episodio con la Bruja Blanca. Pero no fue tratar de liberarla (por supuesto, no apropósito. El no sabía que era ella, y además ella tenía aquellos poderes de seducción) lo que más le afectó. Fueron los ojos decepcionados de Susan lo que lo quebraron en millones y millones de pedazos. Si no fuese por los narnianos y su reino, hubiera considerado suicidarse.
Pero por otro lado, la mejor parte era que ella lo había perdonado. Él la había salvado y ella le había dado un beso en la mejilla. Nunca había sido tan feliz. Pero el mejor día de su vida había sido el anterior, cuando ella había confesado que habían estado juntos la noche anterior. Estuvimos juntos… Pensó. ¡Hicimos el amor! Él no podía creerlo. Había hecho el amor con la mujer que había cautivado su corazón desde el principio. Ella lo había admitido. Él solo deseaba que no hubiera tomado, para así poder recordar cada detalle de esa noche, y no momentos a través de sus sentidos. El daría cualquier cosa por volver a ese momento sobrio. Esa sería la mejor noche de su vida.
Solo se preguntó qué diría Peter si se enterara. Como había dicho en la fiesta después de haber bailado con ella: 'Tu reinado habría sido el más corto en la historia de Narnia.'
Ahora soy rey… y otro pensamiento le vino a su cabeza. Eso significaba que tendría que casarse…
¡NUNCA!
Si Susan no era su reina, ninguna otra lo sería.
El solo tenía la esperanza de poder cumplir esa promesa… La idea de traicionarla porque el Concejo lo presionaba le partía el corazón. No tenía sentido contener sus lágrimas, asique una se deslizó por su mejilla. De pronto, sintió una cálida mano secándola. Suspiró profundamente, disfrutando el calor, y cuando abrió sus ojos, vio los azules y preocupados de Susan y sonrió. Él nunca había visto unos azules antes que los de ella y Peter. Pero el estaba seguro que los de ella eran los más hermosos de todos, incluso llenos de preocupación.
Ella también sonrió, entendiendo lo que sucedía. Se agachó y le dio un suave y corto beso, pero fue suficiente para que su corazón saltara como loco.
Luego, ella miró a los suyos con un brillo juguetón, y tomó su ahora curada mano (gracias a la poción de Lucy por supuesto) y lo llevó al bosque, varios pies hacia adentro. Se detuvieron junto a un árbol, donde él la acorraló, y la besó apasionadamente por unos minutos. Cuando se separaron, ella habló:
"¿En que estabas pensando antes? Parecías estar tan… lejos."
"Estaba pensando en todo lo que ocurrió este último me. Ni siquiera en mis más locos sueños me hubiera imaginado todo esto: la revolución, los narnianos, los Reyes y Reinas de Antaño… Tú."
"Te entiendo. Durante nuestro reinado la otra vez, solía pensar que antes era solo una chica ordinaria, con una vida aburrida, y cuando descubrimos Narnia, no lo podíamos creer, era imposible. Pero después de todo, aprendimos a vivir con todo aquello. Incluso en Inglaterra nos sentíamos extraños. Era como vivir algo que no era real, pero a la vez en un lugar donde sabes que se supone que todo es normal."
"Si, lo sé. Pero no sé si pueda vivir sin ti. Tú y tus hermanos son lo mejor que me pasó en la vida y lo peor de todo sería perderlos."
"Aunque no esté más aquí, tienes que saber que mi corazón siempre será tuyo y que nadie más lo tendrá."
"Hablaré con Aslan esta noche. Después los dejará quedarse. Te lo prometo."
"No hagas promesas que no podrás cumplir. No está en nuestras manos. Después de tantos años de conocerlo, sabes que cuando Él dice algo, lo hace y nadie lo puede hacer cambiar de decisión, ni siquiera Lucy." Ella respondió con melancolía.
"No pararé entonces. No me detendré hasta que estemos juntos y casados." Dijo firmemente. Pero luego, su rostro se hizo pensativo. "Aunque creo que sería mejor pedirle a Peter tu mano primero… solo por si acaso. No quiero causar más problemas de lo que ya tenemos." No pudieron aguantar sus risas. Y ella tampoco pudo aguantar las de felicidad. El estaba, de alguna manera, pidiendo que se casara con ella. Ella casándose con él. Era un sueño hecho realidad. Pero podía imaginarse la cara de su hermano si se casara sin Caspian habiéndole pedido permiso.
"Es cierto. Aunque seguramente tratará de matarte, tendrá que darte su bendición de todos modos, porque si no, estará en graves problemas." Ella notó que el frunció el ceño. "Tendría serios problemas conmigo. Después de tantos años de rechazar incontables pretendiente, finalmente encuentro a uno con el que quiero casarme y el no lo aprueba… Lo torturaré con tantas armas de tantas maneras que tendrá que ceder." Ella sonrió con satisfacción. Caspian se echó a reír. Sería una escena muy divertida…
"¿De verdad harías eso?" Le preguntó él cuando estuvo más calmado.
"Haría eso y mucho más, Caspian. Eres mi vida. ¡Oh, por Dios! Aún no puedo creer que, de cierta manera, me estás proponiendo matrimonio."
"Bueno… Entonces acostúmbrate, porque si te quedas, lo haré. Sabes perfectamente que me enfrentaría a tu hermano, tan escalofriante como suene, por ti. Daría mi vida por ti. Eres la persona más importante en mi vida y con quien quiero compartir el resto de mi existencia. No puedo vivir sin ti."
"Creo que tendrás que aprender a vivir con eso. Me voy en dos días, Caspian, y tendrás que seguir con tu vida. Ambos—"
"¡Basta! No dejaré que digas algo como eso otra vez. ¡NUNCA te dejaré, Susan!" El gritó tomando su rostro entre sus manos y besándola apasionadamente. Un beso ella nunca olvidaría. El se aseguraría de eso.
Y lo lograría.
Se perdieron demasiado en el beso. Tanto que no se dieron cuenta de algo.
O de alguien.
"AAAAAAWWWWWWWWW"
Se separaron abruptamente con ojos como platos y se quedaron paralizados. Porque lo primero que vieron fue a la reina más joven dando grititos, aplaudiendo y saltando de felicidad. Lo peor: estaba lista para salir corriendo gritando las noticias.
"¡Eso fue TAN tierno! Quiero verlo otra vez."
La pareja estaba atónita. Tartamudearon hasta que la única palabra que pudo salir de la boca de Susan fue:
"¿Lucy?"
"Otra vez, ¡Por favor! ¡Fue tan romántico!"
"¡Oh. Por Aslan! Lucy, esto que viste, a nadie. Especialmente a Peter. Este será nuestro secreto, ¿de acuerdo?"
"¡Sí! ¡Sí! Pero quiero verlo otra vez. Es como una historia trágica, justo como una escena de Romeo y Julieta. Como cuando no podían estar juntos por la diferencias entre sus familias, entonces desobedecieron a sus padres y huyeron juntos…"
"¡Lucy!" Susan se sonrojó, su hermana estaba comparándola con una historia. "¿También escuchaste todo?"
"Ella no lo hará, Caspian. Asique bésala tú." ¡Qué! El pestañeó un par de veces, no creyendo lo que acababa de escuchar. Pero los ojos suplicantes de la pequeña niña y su propio deseo eran demasiado. Tomó a Susan de la cintura, la dio vuelta y unió sus labios, pero más suavemente esta vez. Y ella le devolvió el beso, por supuesto.
"¡Oh! ¡Me encanta! ¡Sabía que había algo entre ustedes! ¡Lo sabía! ¡Estoy tan contenta! Y no te preocupes. Prometo que no lo contaré a Peter." Y con una sonrisa de oreja a oreja la joven reina se fue.
"¡Le cumpliste su deseo!" Se quejó ella.
"¿Y quién dijo que era solo de ella?" Dijo él con una sonrisa juguetona, y la besó de nuevo, olvidándose de que Lucy los acababa de ver y había prometido no decirle a Peter (no importándole que haya dicho "Peter" y no "a nadie")
Si la vida pudiera ser así para siempre… Ella rodeando sus brazos en su cuello, el sosteniéndola por la cintura, presionándola fuerte contra su cuerpo y sus labios danzando… Lo mejor del mundo.
Cuando terminaron, se abrazaron e inhalaron profundo, recordando el perfume del otro. Unos pocos segundos después, el le susurró al odio.
"Te amo."
"Yo también te amo."
Solo estuvieron así varios minutos y decidieron volver con los demás.
Caminaron de la mano hablando, riéndose y besándose, rezando que Lucy no haya abierto su boca.
Estaba vagando a través de lo que quedaban de los corredores de Cair Paravel tratando de encontrar su vieja habitación. Había pasado un año sin verlo. Cuando encontró su puerta, la abrió cuidadosamente y vio que las paredes estaban sanas y salvas pero la habitación toda desordenada, seguramente debido a la guerra que se había desatado. Su cama estaba, por alguna misteriosa razón, intacta, los muebles estaban tirados en el piso, algunas cosas que éstos tenían estaban tiradas y rotas en el suelo, junto al espejo también roto. No podía ver más su habitación así, asique, tan terrible como suena, la limpió… Obviamente no barrió el suelo y limpió, solo acomodó sus cosas y tiró las que eran inútiles. Pero al menos era algo. Una vez que estaba satisfecho, salió de allí.
Mientras iba a la sala de arte donde estaban todas las pinturas de la época de Antaño, escuchó una voz.
"¡Ed, quiero mostrarte algo! ¿Dónde estás?" Su hermano estaba abriendo las puertas y fijándose en las habitaciones.
Y tuvo una sensación de Déjà Vu.
Demasiado tiempo había pasado desde que había puesto esa idea en acción, y ahora tenía ganas de hacerlo otra vez. Estaban solos, no podía fallar como la última vez: Lucy había arruinado su plan literalmente moliéndolo a palos con una escoba porque había pensado que era un secuestrador o un ladrón. Eso había sido TAN humillante… Pero no fallaría esta vez. Era imposible de hacerlo.
"¡Ed! ¿Dónde estás? ¡Mira lo que encontré!" Edmund se acercó silenciosamente, escindiéndose detrás de las columnas y marcos de las puertas. Peter siguió con su búsqueda y no se percató de la presencia de su hermano. Edmund estaba teniendo la ventaja y lo estaba disfrutando. Había estado esperando esto por tanto tiempo y finalmente tenía la oportunidad.
Sólo estaba a cinco pasos de Peter. Cuatro. Tres. Dos. Uno.
"¡AAAAAAAAAAAAAAAAA! ¡PETER! ¡DETRÁS DE TÍ!" Y una escoba golpeó su cabeza. Otra vez.
"¡Aléjate de mi hermano, desgraciado! ¡No lo vas a lastimar! Y no te llevarás nada del castillo tampoco. ¡Peter, llama a los guardias para que lo lleven al calabozo! Yo puedo contenerlo un poco más." Ella gritó aún pegándole a su ahora rojo hermano.
"¡LUCY! ¡SOY YO, EDMUND!" No podía ser más irritante y humillante. Dos veces. Esto ocurrió dos veces. ¡Era embarazoso!
"¡Oh, Edmund! ¡Lo lamento! ¡Lo lamento tanto! Pensé que eras un ladrón."
"Si, lo sé."
"¿Acaso esto no había ocurrido antes? Edmund detrás de mí siendo golpeado por Lucy con una escoba, habiéndolo confundido con un ladrón… Me parece conocido. Como un…. Déjà Vu." Peter preguntó con una mirada amenazadora.
"¿Qué demonios está ocurriendo aquí?" Susan, Caspian y Trumpkin aparecieron, sus caras llenas de preocupación y pánico.
"¡Ella me golpeó con una escoba!" Todos pudieron ver la falsa inocencia en el rostro de su hermano.
"Sí, porque te confundí con un delincuente porque estabas sospechosamente detrás de Peter." La acusada le lanzaba dagas con los ojos.
"¡Matarlo de un susto no es un crimen!" Él llorisqueó.
"¡Tú, idiota! ¿Eso querías? ¿Sabes? Quería devolverte tu tan preciada bufanda, esa que te habían hecho los enanos y que era tan importante para ti por alguna razón que ahora no recuerdo. Pero pensándolo bien, creo que me la quedaré para mí. Incluso esta ropa combina con ella." Cuando estaba a punto de ponérsela e irse, Edmund se le abalanzó y le sacó su bufanda de la mano, se levantó rápidamente y salió corriendo.
Completamente innecesario decir que el resto de la familia estaba shockeado. Caspian y Trumpkin más aún. Tendrían que convivir años si querían saber todo de lo que Edmund era capaz de hacer.
"Eso fue raro." Dijo Caspian rompiendo el hielo.
"Dices eso porque aún no has visto nada." Peter se rió. "Espera a que te diga unas pocas anécdotas más."
"Hablas como si nunca hubieras hecho algo parecido."
"Nunca."
"Si… claro."
Media hora después, decidieron organizar todo para volver al castillo. Ensillaron sus caballos y prepararon las provisiones para el viaje.
Se despidieron de los ciudadanos que estaban ayudando con la construcción. Habían pensado en dejar al arquitecto a cargo del lugar, para que organice y vea que todo estaba bien, y cuando él aceptó, ellos se fueron.
Pasaron la mitad del viaje hablando entre todos acerca de cualquier cosa. Edmund hablaba con Lucy acerca de "la nueva pareja" (gracias a Aslan, ella mantuvo su boca cerrada) y con Susan acerca de su conversación nocturna. Lucy habló con su hermana acerca de él también. Caspian estaba escuchando algunas viejas historias graciosas de Susan por parte de Edmund y Lucy. La pareja, cada tanto, se apartaba discretamente del grupo y se decían algunas cosas románticas entre ellos.
Pero Peter era el más callado. Había intercambiado algunas palabras (o mejor dicho discutido) con su hermano menor acerca del 'pequeño chiste', como el sinvergüenza lo llamaba, de hace un rato. Pero sus ojos, mente y sentimientos estaban pegados a su hermana y el 'hombre enfermo de ella' que tenía al lado. Parecían llevarse bien. Demasiado bien. Ella no parecía incómoda con su presencia. Incluso coqueteaban, reían y tenían esas pequeñas 'escapadas' del grupo. Peter los había visto. Era un alivio cuando los veía volver: eso significaba que no estaba pasando nada (De hecho, eso era lo que pensaba. Porque en realidad, Susan se pasaba a Destrier para poder besar a Caspian más cómoda).
Tenía que tener una conversación con el telmarino. Ningún hombre podía meterse con su hermana sin una larga charla. ¿Y qué mejor momento para dicha charla que ese mismo?
"Caspian, ven conmigo, por favor." Su sonrisa falsa era casi evidente. Caspian dudó si debería ir o no. Cuando aceptó y se apartó de los otros, las cosas se volvieron un poco más tensas…
"Aléjate de mi hermana, Caspian. No lo diré dos veces."
"¿De qué estás hablando?"
"No soy ni ciego ni estúpido. Toca, habla, mira o incluso piensa en mi hermana, y esta amistad no terminará bien."
"No te preocupes, Peter. No hay nada entre Susan y yo." Su voz le falló, de eso estaba seguro. "E incluso en el más remoto caso que eso ocurriera, creo que me conoces lo suficiente para darte cuenta de que no soy como aquellos pretendientes que solías rechazar en la edad de Antaño. ¿Me equivoco? ¿O me ves como ellos?" Pero estas palabras eran sinceras. Estaba mirando a Peter directamente a los ojos, seguro de sí mismo, sin pestañear.
"No te veo como ellos. Solo no quiero que mi hermana sufra por un hombre que probablemente nunca vea otra vez." Tristeza. ¿O era dolor lo que estaba viendo en sus ojos? "Sé que sientes algo por ella. Es evidente. Pero mantén tu boca cerrada y no la ilusiones." El comenzó a irse. Ahora era el turno de su hermana.
Pero ella se adelantó.
"Peter, ¿fue esa una escena de celos?"
"No, no lo era. Necesitamos hablar."
"Lo que quieras decirme puedes hacerlo frente a Caspian, sea una escena de celos o no."
"¡No es una escena! Es que…" Estaba frustrado por dentro. "No quiero que sufras después. Irnos ya va a ser tortura suficiente, será peor si te encariñas con alguien como él." Dijo señalando al nuevo rey.
"¿A qué te refieres con 'alguien como él'?" Ella preguntó enojada.
"Sabes perfectamente a que me refiero." Su severa mirada se conectó con la de ella. "Los quiero por lo menos a diez pies de distancia, ¿Entendido?" Y con eso, finalmente cabalgó llevando a su hermana con él. Cuando se unió con Lucy y Edmund, ambos preguntaron si todo estaba bien, y la respuesta fue un muy dudoso 'sí'.
"¿No te gustaría quedarte, Peter? Que no volviéramos." Ella preguntó momentos después, su mente en un mundo diferente.
"Sabes lo que pienso."
"¿Por qué no hablamos con Aslan?" Ella preguntó, incluso sabiendo perfectamente la respuesta.
"Porque sabes que no podemos hacer que cambie de opinión. Cuando Él dice algo, se tiene que hacer sin discusión."
"Somos como sus hijos. Quizás… sólo quizás… podemos hacerlo reconsiderar. Lucy podría—"
"¡No, Su! Sabes que no podemos. Aunque quisiéramos quedarnos, algún día tendremos que volver a nuestro hogar."
"Creo que no tienes idea de lo que 'hogar' significa, Peter. Limpia tu mente y cuando hayas ordenado tus pensamientos, búscame." Enojada, cabalgó con Caspian y los dos desaparecieron en el bosque.
Bueno... Las cosas se pusieron un poco más calientes, pero el climax aún está lejos.
Espero que les haya gustado! =D (La golpiza de Edmund fue algo tan gracioso que mi mejor amiga me dijo y no tenía más opción que escreibirlo XD jajaja)
Gracias a todo el mundo por su apoyo! =)
