Disclaimer: Estos personajes no son míos ¬¬… eso ya lo sabe todo el mundo xD!...si de… Stephanie Meyer :D… y saben también que adapté esta historia y apliqué mis locuras de un libro llamado "Tres días juntos" de Kate Walker…enjoy it! ^^
Tres días juntos
Capítulo 6
¡Tres días!, le ofrecía tres días y nada más. Y con sus correspondientes noches, como si eso fuera a ayudar. Claramente no iba a olvidarse de ellas, ¿Cómo iba a olvidarlo? Si con una casi había perdido la cabeza.
En realidad esa cantidad de tiempo no era nada, sin embargo a la vez era mucho. Cuando ella comenzó a pensar en aquello, se dio cuenta que antes creía que sería una aventura de solo una noche, y no quiso volver a soñar con más, sin embargo en este momento se le hacía tan corto el tiempo que pasaría junto a él, ningún tiempo sería suficiente para saciar todo lo que sentía a por él.
-¿Bella?- la llamó él, apretando un poco sus manos para traerla nuevamente a la realidad-¿Qué me dices?
Pero ¿Qué demonios diría? Claramente su cordura decía que ni siquiera lo considerara como una opción, que si llegaba a aceptar aquella tentadora oferta, sería venderse muy bajo. No había futuro para ella en esa relación: después de tres días, la dejaría, dolida, utilizada y él intacto seguiría su camino, mientras ella moría en la agonía de la depresión (N/A: creo que aquí exageré un poco…xD… lo siento). No podía hacerle caso a aquella Bella carnal, que se dejaba llevar por la tentación de la pasión, si no que tenía que escuchar a aquella Bella, cautelosa y racional, sin importar lo que él causara en ella.
-¿T…Tres días?
-Sé que no es mucho tiempo Bella, pero es eso todo lo que te puedo entregar. Es eso o nada. -Debatió Edward al ver que Bella lo observaba con cara de no aceptar ningún tipo de propuesta.
-Desde luego que sí, me lo estas dejando bien en claro todo aquello pero…- Bella intentó que la sonrisa que zafase por lo menos la confusión que se presentaba en su cabeza, sin embargo eso no era necesario, ya que su sonrisa no tuvo efecto alguno en sus ojos; y mucho menos en su dañado corazón.
-No hay otra manera de hacerlo. No puedo ofrecerte ningún minuto más, Bella. Pero te prometo que durante esos días, tendrás la mejor relación de tu vida.
Edward hablaba en serio, se notaba su mirada, como posó sus ojos a los de ella y como tomaba sus manos, él sabía que era poco tiempo, pero no tenía otra opción.
-Suena totalmente tentador.- dijo ella mordiéndose el labio inferior por el nerviosismo, llegando casi a su sangramiento.
La oferta respecto al tiempo era totalmente mala idea, pero si se refería al "mejor idilio de su vida" sonaba totalmente seductor. Él mientras ella se desvanecía los sesos pensando, deslizó una de sus manos por su cintura, produciendo que el aroma a fresas que impregnaba la piel de Bella, le embriagara uno y cada uno de sus sentidos.
-Entonces, deja que intente convencerte y tentarte, Bella.- le murmuró seductoramente en el oído- Deja que te persuada de quedarte conmigo y prometo que nunca lo olvidarás. Te daré todo ¡Todo! Lo que quieras.
¿Todo? Ella no lo creía así, obtendría todo lo que quisiera de él menos los más preciado por ella, su amor. ¡NO! Se gritó internamente a sí misma. ¿En qué momento había salido ese pensamiento tan alocado de aceptar tu propuesta? y sobre todo ¿En qué preciso instante había utilizado la palabra amor? En su vida no había tiempo para ese sentimiento. Eso era lo último que necesitaba en ese momento, complicar mucho más las cosas.
-¿Todo?
-Todo- dijo Edward con un tono profundo, sus labios comenzaron a deslizarse sobre su piel, dándole besos suaves y tiernos, que produjeron en Bella una gran sacudida desde lo más profundo de su alma.- Solo tienes que pedir lo que tú quieras.
Aquellos suaves besos que tocaban cada ínfima célula de su cuerpo, estaban imposibilitándole pensar con claridad. ¿Cómo algo tan pequeño como un beso de él, producía confusiones en su mente? No podía decidir, no con él tentándola al deseo más remoto. Entre sus piernas sintió la fogosa necesidad del deseo que incendió cada centímetro de su cuerpo. Claramente no iba a quedarse quieta por más tiempo, por lo que su rostro enfocó al de Edward y con ambas manos tomó su rostro, acercando sus labios con los de él con total potencia y exaltación.
Durante un par de minutos, Edward se sorprendió. Aunque no quería hacerlo, tuvo que alejarse un par de centímetros de ella, separando sus labios que pedían que no lo hiciera. Al apartarse, sus ojos se enfocaron en los de Bella.
-¿Bella?- preguntó con suavidad
Ella sin pestañear lo miró fijamente. Pero sus manos respondieron por si solas, tomando nuevamente el rostro de Edward volviéndolo a acercar, atrayéndolo a sus labios, que pedían su frío contacto.
-Bella…- repitió nuevamente él, pero su tono había cambiado, ahora era uno más inseguro y diferente- ¿Qué significa este beso?
La debilidad de la voz de Edward, produjo que Bella se sintiera una sensación de poder ante él, cosa que no había sentido con anterioridad. Ahora sabía que la sensación que producía él en ella, también lo sentía Edward, lo que hizo que sus labios dibujaran una sonrisa totalmente malévola. Segura de sí misma lo miró a los ojos fijamente.
-Dijiste que sólo tenía que pedirlo- dijo con tono suave, su labio inferior esta vez dejo la sonrisa y actúo como un verdadero puchero, como cuando a un bebé no se le da lo que quiere.
Edward no pudo hacer nada más que cerrar sus ojos por unos instantes, la juguetona mirada de ella hacía que sus pensamientos volaran, inspiró un par de veces, para calmar su ritmo. Sin embargo al abrir sus ojos, todo lo que hizo para tranquilizarse fue inútil, las profundidades negras de su vista brillaban por el dorado deseo.
-¿Y me lo estás pidiendo?- intentó decir. La cabeza de Bella asintió lentamente, siendo imposible apartar sus ojos de los de él.- ¿Todo?
Bella volvió a asentir lentamente, sentía miedo ante lo que le pudiera hacer, si en la posición que se encontraba parecía depredador esperando el más ínfimo paso incierto de su presa, para atacar.
-Todo- dijo Bella con su voz seca, el deseo no la dejaba expresarse con claridad.
-Entonces eso es lo que tendrás de mí, Todo- dijo Edward con voz ronca- Todo lo que pueda darte, y mucho más que eso.
Sonrió al ver el rostro de aquella mujer, ya que había entendido a la perfección el doble sentido de la frase que salió automáticamente de su boca. Esta vez fue él quien tomó su boca con ardiente pasión y deseo, ella abrió su boca para dejar entrar la lengua de Edward, para que comenzaran unos nuevos bailes juntos.
Edward tomó a Bella acostándola en la cama, tumbándose él a continuación sobre ella, mientras sus labios seguían el exquisito vals con sabor a fresas que desprendía su lengua. Aquella camiseta que él le había dado no era ningún impedimento ni barrera para su sediento deseo. En un par de minutos más tarde, sus besos comenzaron el conocido recorrido sobre el cuerpo de Bella, produciendo que la espalda de ella se arqueara totalmente provocada. Sus labios, su cuerpo y su pecho, era un exquisito sabor conocido que se posaba en los labios de Edward, sin embargo no se cansaba de él. De un instante a otro, se deshizo de los vaqueros, que tanto le impedían movimiento.
En respuesta, ella extendió sus brazos dándole la bienvenida nuevamente al palacio de Venus, ella estaba totalmente segura de la decisión que había tomado, estando indudablemente inequívoca a que no se echaría para atrás. Tres días, tres deliciosas e inolvidables días junto a él, de solo pensarlo el causaba un escalofrío que recorría su médula espinal, por miedo a perderlo para siempre y por el deseo que sentía.
Automáticamente acalló internamente a aquella Bella, que era la única ancla que no la dejaba disfrutar las caricias que le brindaba Edward en este mismo instante. Ahora era otro tipo de Bella la que estaba en su mente, aquella que quería disfrutar hasta el mínimo detalle con él.
-Lo quiero todo de ti- dijo en un murmullo mientras sus labios hablaban sobre la fría piel de él- Todo, Edward.
Existía un encadenamiento en sus pensamientos que iba aumentando su intensidad, que duró solo unos instantes, hasta que su control estalló y lo único que fue capaz de hacer, era tomar con fuerza ambos hombros de Edward con sus manos.
Cuando su pulso al fin se volvió normal como de costumbre y su respiración cesó, su mente volvió a pensar con racionalidad, trayendo corrientes de preguntas que la hicieron recordar hechos totalmente inesperados; ¿Qué sucedería cuando Edward la dejara sin importar sus sentimientos? Y ¿Qué pasaría cuando él se marchara de su vida sin mirar nunca más atrás?
Eso mismo había hecho James cuando ella no quiso aceptar su propuesta de matrimonio, ella se había tomado la relación con total calma, a diferencia de él; sin embargo había sido él el que la había dejado por otra mujer, con el vestido de novia en la cartera.
Al menos Edward, no pretendía que quería un futuro con ella, siempre se había comportado sinceramente acerca de eso, desde el principio hasta ahora. Y ella aceptaría su oferta encantada, sin ninguna restricción al respecto. Después de largos instantes de tediosos pensamientos, Edward perezosamente se estiró, sus brazos se levantaron y uno de ellos se acomodó atrás de la cabeza de Bella, haciendo que ella, apoyara su mejilla en su torso.
-¿Está todo bien?- dijo inhalando el aroma que liberaba sus rizos color chocolate.
-Si
Bella no dijo nada más, aunque su respiración había vuelto a la normalidad, su corazón seguía latiendo desbocado por la decisión que acababa de tomar y también por la explosión de placer que aún sentía gracias a volver a sentirlo a él dentro de su ser.
Edward con el otro brazo libre la atrajo completamente hacia sí, tomándola por su cintura, le besó su pelo y cuello; su mirada era totalmente apasionada.
-¿Estás segura?- le dijo suavemente- ¿No te arrepientes?
Bella levantó la cabeza, y sus labios acariciaron por milésima vez en ese día, los de él.
-No- le aseguró honestamente- Nunca me he arrepentido de mis decisiones, por lo que esta vez no será la excepción.
Luego de unos instantes de dura reflexión, pudo finalmente decir después de tenerlo nuevamente dentro de ella
-Sólo existe un pequeño problema, Edward. Algo en que claramente no hemos pensado.
-¿Si?
Edward acababa de salir de la ducha, buscando algo de ropa en su cajón, olvidando completamente su desnudez; que en este caso era poco importante.
-Espero que no sea nada importante
-Bueno… podría ser importante- informó Bella con timidez.
-¿De qué se trata?
Edward dejó en un momento de buscar su ropa, volviéndose hacia ella para tomar más atención en que ella quería decir. Ante esto los pensamientos de Bella se desbocaron, ¡Qué cuerpo más maravilloso! Alto, varonil, delgado y totalmente fornido, sin ningún índice de kilo más en su estupenda estructura.
-¡Bella! ¿Qué es importante que olvidamos?- interrumpió aquellos pensamientos Edward, trayendo consigo a Bella de vuelta a la tierra gracias a la dureza de su tono.
-¡Oh! Perdona… sin embargo no creo que sea la gran cosa.- dijo subiendo ambos hombros al mismo tiempo, mostrando una postura de despreocupación, pero era ya muy tarde para alardeos.
-Dime de qué se trata- sus ojos miraron con preocupación a los de ella.
-Bueno, es que no tengo nada que ponerme. Quiero decir, aparte de los vaqueros y mi polerón y polera de ayer. Ya había facturado mi equipaje cuando cancelaron el vuelo, pero no se me ocurrió ir a buscarlo antes de venir contigo hacia aquí.
Él igual que Bella, tampoco había pensado en ello, en realidad no había tenido oportunidad de pensar en nada con su presencia. Solo se había dedicado a actuar por su apetito sexual, que lo había poseído desde el principio. Su cuerpo había sentido tanta atracción por el de Bella, que había sido un resultado natural y totalmente inevitable desde su llegada.
-No tengo que ponerme- terminó Bella su frase finalmente- Y si me quedo aquí…
-No te preocupes por eso, mi Bella- la interrumpió- Lo que no tienes puesto, claramente es mucho mejor, en realidad, es perfecto.
Inmediatamente las mejillas de Bella se tornaron un rojo fuerte, resaltando la vergüenza ante tales hermosas palabras, lo que produjo que se agitara incómoda sobre la cama. Hasta antes de las palabras de él, Bella se sentía totalmente cómoda de esa forma: desnuda; sin embargo esa calma comenzó a evaporarse con rapidez, a consecuencia de la mirada de esos hermosos ojos dorados. En ese mismo instante, quiso taparse con la sábana hasta el más ínfimo cabello de su cabeza, sin embargo desistió, ya que temía por la vergüenza nuevamente, a causa de la sonrisa que éste le daría. Ya era totalmente tarde para mostrar una señal de lo pudorosa que era.
-Por mí puedes quedarte de esa manera durante los tres días- Continúo él mientras se vestía, sus ojos estaban brillantes y expectantes ante alguna respuesta de Bella, y sus labios dibujaron una sonrisa sexy e intimidante- No tengo nada que contradecir a que te pasees por la casa de esa manera.
-Pues a mí sí me importa, Edward- dijo Bella cruzándose de brazos y con tono totalmente enfadado, su rostro ahora estaba rojo, pero no de vergüenza, sino que de ira. ¿Cómo se atrevía él a pensar siquiera aquello?- Yo no seguiré tus órdenes por ser de la realeza ¡Aún estaban en Estados Unidos por el amor de Dios!
Claramente Bella había dado en el clavo, el rostro de Edward se endureció ante tan estúpida conclusión de ella, sin poder pensar refutó muy seriamente.
-¿Qué quieres decir con eso, Bella?
Había escuchado su tono de voz, pero hizo caso omiso ante ello. Podía ser el príncipe heredero del trono de Inglaterra, pero en esa habitación con ella, era tan solo un simple hombre que se había dejado llevar por sus pasiones más secretas, igual que todos los mortales como ella.
-Lo sabes muy bien, Edward. Yo…- había llegado demasiado lejos la discusión, pero no había vuelta atrás.
-Sabes muy bien que no iba por ahí- interrumpió fríamente. Ya había dejado de sonreír, y sus perfectas facciones se habían transformado en piedra, ante la contracción de casi todos sus músculos faciales.
-¿Ah sí?... ¿Cómo sabes eso si ni siquiera me has dejado terminar la frase?
Ya nada importaba ahora, ni siquiera su repentina modestia. Estaba completamente segura que si lo miraba a los ojos, caería nuevamente en sus redes. Por lo que tomó la sábana, envolviéndose en ella hasta casi tapar su cuello.
-Creo que sí ibas por ahí, alteza. Me quieres solo para tu placer y está de sobra decir que no pensabas en mis sentimientos… ¿Te estás riendo?
Ella estaba hablando totalmente en serio y él tenía el descaro de reír. Bella estaba enfada sin embargo al notar que el rostro de Edward estaba relajado, y que sus brillantes ojos sonreían cálidamente, su mente dejó de reaccionar con ira.
Su sonrisa, algo tan simple en su rostro, estaba totalmente amplia. Sus blancos dientes centelleaban ante tanta belleza. Edward tenía en sus manos, una belleza masculina que le desgarraba el corazón a cualquier mujer en el mundo, era imposible no enamorarse de él con aquella hermosa sonrisa. ¡No!, dijo Bella a sí misma, dándose cuenta que estaba cayendo nuevamente en sus manos. Rápidamente apartó aquellos pensamientos que eran corrientes que comenzaban a recorrer todo su cuerpo, no podía ahora poner a mezclarse las cosas, claramente en esta fugaz relación no había espacio para la palabra amor
-Bella, cálmate- dijo sonriendo, pero su carcajada había sido enmudecida.- Solo tenemos tres días juntos. No tenemos tiempo para discusiones. Si de verdad te preocupa estar vestida, solucionaremos el tema.
-¿Cómo?
Dijo mordiéndose el labio inferior y no por nerviosismo precisamente, sino para que su comentario no sonara tan ácido.
-Déjamelo a mí- dijo guiñándole con un ojo, mientras terminaba de abrocharse otros vaqueros de color negro.
-Pero primero, te prepararé algo para comer. Seguro estas hambrienta.
-La verdad es que sí…-dijo sinceramente-Pero… tú…
-Yo nada, Bella…- respondió rápidamente- Yo comí temprano. Sin embargo dúchate, y te espero abajo con el desayuno, por ahora viste lo mismo de ayer, después de que termines de desayunar, iremos de compras.
-¿De compras?
Aquella pregunta de parte de Bella, claramente demostraba la garantía de que el mal humor de Bella se iría rápidamente, pensó Edward con cinismo. El efecto que tenía dicha palabras con las mujeres, era un truco que nunca fallaba. Sin embargo tenía que admitir que Bella había tardado más del tiempo normal en darse cuenta que todas sus riquezas estaban en su poder al aceptar dicha propuesta. Ella era muy inteligente al dejar que ella sugiriera el tema de ir de compras. Pero el resultado final siempre llegaba al mismo lugar: tendría que pagar todo.
-¿Se puede salir de aquí con esta nieve?
-No existe ningún problema, el aeropuerto está cerrado, pero eso no quiere decir que no podemos salir a la calle.
Bella pestañeó totalmente confundida, no le agradaba ir de compras, eso era lo que más detestaba, no poder ella pagar sus propias cosas, pero no tenía otra alternativa, a menos que aceptara caminar desnuda por la casa, que claramente eso ni siquiera pasaba por su mente.
-¿Me vas a comprar ropa?
-Sabía que te interesaría el tema-Cuando Edward caminó hacia la puerta, para bajar a preparar el desayuno, volteó y nuevamente dijo- Nunca he conocido ninguna mujer que se resista a la idea de ir de compras. Si, iremos de compra, pero sólo si te das prisa.
Antes de que Bella pudiera gesticular palabra, para aclararle que ella notoriamente no era como todas las demás mortales del planeta, él se había marchado escaleras abajo. Ella ya no sabía qué hacer, no quería salir de la ducha, no quería salir de esa casa a comprarse ropa, y menos si era él el que pagara la cuenta.
Bella ya estaba en la ducha, cuando su mente comenzó a trabajar con total normalidad, y se dio cuenta claramente lo que sucedía. Ahora sabía por qué él se había puesto rotundamente de mal humor, ya conocía el motivo.
Por mí, puedes quedarte así los tres días… ¿Es que no podía haber sido más explícito? ¿Cómo era capaz él de solo mirarla como un objeto sexual?
A pesar del agua caliente, Bella tembló en consecuencia de un escalofrío que recorrió su espalda al obligarse a ver la realidad. Y fue en ese preciso instante cuando recordó como la acariciaban las manos de Edward sobre su cuerpo desnudo, sus labios al rozar el más pequeño espacio de su piel, sin mencionar el exquisito sabor de sus besos, que la hacían temblar cada vez que tocaban los de ella; y con todo esto fue suficiente para que el frío que sentía, no fuera nada más que el pasado.
Cuando sus ojos se cerraban por unos pequeños instantes, podía ser capaz de revivir momentos ardientes e irracionales, que había vivido sobre los musculosos brazos de Edward. Tenía ganas de volver a sentirlos una y otra vez, acaso ¿Ella tendría la valentía de sacrificar cualquier sentimiento a cambio de eso? Durante el corto e ínfimo tiempo que el destino les regalaba.
Por supuesto que sería capaz de ello, ningún enamoramiento con sentimientos de por medio podría durar tres días. Claramente no significaba en ningún aspecto venderse barato, totalmente lo contrario. Empujada por una nueva decisión, salió de la ducha, se tapó con la toalla y se secó rápida y energéticamente.
Le demostraría a Edward que en aquella corta relación, existiría algo más que sexo solamente.
.
..
…
¡Fin!
Holaaa! ^^
Sorry por la demora… de verdad quería terminarlo antes, pero el internet no me acompaña. Además, mi inspiración para escribir son las noches generalmente, y ahora tomo unas pastillas que al verlas me producen sueño, por lo que comienzo a escribir y cabeceo por el sueño.
Pero no se preocupen, en mis estados de vigilia, escribo todo lo que puedo…
Los adoro y un millón de gracias por los reviews…^^
Bye!
Nacha Malfoy
PS: Dedicado a Magdi. Malfoy… que encontró a su persona especial ^^ de verdad que eso me hace feliz :)
PS2: y también a todos los que agregan esta historia a favoritos, alertas or whatever…xD… gracias, hacen que me sienta mucho mejor cuando veo los mails… :B
PS3: también dedicado a mi vampiro personal que dudo que sepa que escribo, pero sé que volverás a mi lado, sin importar las rubias que se te puedan cruzar, te quedarás finalmente con la morena ^^.
