Los problemas con la nobleza continúan e Izana se ve obligado a viajar al sur. Al llegar a la primera parada de su viaje, uno miembro de la servidumbre le lleva a una infusión de canela. Al lado de la taza hay un mensaje: "Buen viaje". El mensaje es sin lugar a dudas de Shirayuki. Él lo confirma con la servidumbre. Al enterarse de su viaje, ella le entregó al encargado de cocina, infusiones para los tres meses. En realidad, era una colaborada bastante tenaz.

Tras varios experimentos, Shirayuki y su equipo hicieron que la máquina funcionara de manera apropiada. Jubilosos, van a la ciudad a celebrar. Tras beber unos tragos, todos regresan a sus habitaciones, excepto Shirayuki, quien va a la tumba de Zen. Animada, le comenta que con la producción en masa de esta máquina pueden facilitar el acceso a medicamentos más efectivos para la prevención y tratamientos de distintas enfermedades en el Reino. De este modo, ayudará a evitar que la muerte separe a las personas de sus seres queridos. En su memoria, protegería a las personas del Reino de ese dolor. Esa era la única manera que tenía de redimir su culpa.

Al siguiente día, empiezan a trabajar con la máquina y se dan cuenta que al poco tiempo, agotaron los suministros de hierbas medicinales de la ciudad. Para que su plan funcione, definitivamente, necesitan mejorar la producción y comercialización de estas materias primas. En ese sentido, Shirayuki se reúne con diferentes proveedores y comerciantes para dialogar sobre la manera en la cual podrían mejorar estos procesos. Tras varias sesiones de trabajo y consultas con especialistas, identifica que importantes oportunidades de inversión. Con el apoyo de Izana, podrían aprovecharlas. En ese sentido, espera con ansias su regreso.

Mientras todo esto ocurre, Izana llega al Sur. Hay varios conflictos por los bajos rendimientos de la producción agrícola. Los nobles se rehúsan a invertir en fertilizantes y plaguicidas, pero después de que escuchan sobre sus beneficios de la boca del Rey, no tienen más remedio que adquirirlos. Con al apoyo de Izana negociarán compras conjuntas para la región, como estrategia para obtener un mejor precio. Los delegados del Rey cierran el trato. Si bien está satisfecho con este resultado, no puede dejar de preocuparse por cómo la región enfrentará los efectos de la baja cosecha. En lo que dimensiona estos impactos, recibe una taza de té de menta. A diferencia de otras ocasiones, la mira detenidamente y piensa el valor de ese momento en su vida. El beber esas infusiones no solo le da tranquilidad, sino que le recuerda que alguien cuida de él. De alguna manera, es un pasatiempo bastante reconfortante. Sin embargo, se pregunta si sería más agradable si en lugar a disfrutarlo a solas, lo hiciera en compañía de alguna dama.

Durante su visita, los nobles más sobresalientes aprovecharon la ocasión para organizar un baile, en el cual le presentaron a sus hijas en edad matrimonial. Aunque ninguno lo dijo de manera explícita, él sabía sus intenciones. Ellos albergaban la esperanza de que se encaprichara de alguna de ellas y optara por tomarla como esposa. A diferencia de otras ocasiones, este acto no dejó de molestarle.

Después de la traición de Haki, se había rehusado a buscar a una esposa. De alguna manera, temía elegir a la persona equivocada de nuevo. Sin embargo, sabía que por sus obligaciones reales, tarde o temprano, debía hacerlo. Ese sí era un problema. Si bien, buscaba a alguien políticamente conveniente para el Reino, sabía que necesitaba sobre todas las cosas, a una mujer realmente confiable. No tenía ni la más remota idea de la manera en la cual la encontraría. Mientras suspiraba por su incertidumbre, uno de sus sirvientes irrumpe en la sala. Él llega con una bandeja llena de sobres. Desconcertado, Izana pregunta: "¿Qué es esto?". Él le dice de manera estoica: "Su alteza, son mensajes de la Señorita Shirayuki. Ella los mandó junto con las infusiones para que le pusieran un mensaje todos los días. No obstante, uno de los ayudantes de cocina los extravió y los hemos encontrado hasta ahora. Disculpe". Él tomó los sobres, atónito y abrió unos cuantos: "¿Cómo estuvo el té de hora?" ¿Qué tal ha estado todo?" "¿Ha comido apropiadamente?" ¿El clima es agradable?". Tras notar la ingenuidad de los mensajes, se carcajeo como rara vez lo había hecho. Sin quererlo, esas preguntas le habían hecho olvidar su tensión. De inmediato, empezó a escribir una carta en donde contestaba estas preguntas y otras que estaban en otros sobres. Al terminar, le dijo al sirviente que la mandara a la capital y se la entregaran a la Shirayuki. Sin lugar a dudas, ella era la mejor médica que podía tener. Siempre encontraba la manera de curar su alma.

Después de unas semanas, Shirayuki recibió la carta de Izana. Se asustó al verla. Pensó que algo malo le había pasado, pero al ver su contenido, sonrió.

"Shirayuki: El clima en el sur es bastante caluroso en esta época del año. Aún así, he disfrutado bastante de las infusiones que enviaste. He descansado y comido apropiadamente. Todo va muy bien. ¿Cómo estás? ¿Cómo vas con tu invento? ¿Han hecho algún progreso importante?".

Antes de perder el impulso, le escribe. Definitivamente, debe contarle sobre los avances en el proyecto. Es su oportunidad para gestionar su apoyo. Tras terminar, corre a mensajería para que le lleven la carta a Izana lo más pronto posible.

Izana avanza con sus asuntos. Sin embargo, no ha logrado identificar una oportunidad que logre evitar los estragos de la baja cosecha. Mientras deambula en su habitación, pensando en una solución, revisa la correspondencia. De manera mecánica, lee cada una de las cartas. De manera particular, se emociona ligeramente al encontrar la de Shirayuki. Sí que le ha escrito pronto.

"Izana: ¡La máquina ha funcionado y hemos construido diferentes ejemplares! Ya comenzamos a producir de manera acelerada medicamentos para infecciones en el sistema respiratorio y el digestivo. Sin embargo, nos hemos quedado sin suministros. De acuerdo a lo que he conversado con algunos comerciantes, el sur produce varias hierbas que nos podrían servir en la capital. En ese sentido, sería fantástico que se lograra mejorar su cadena de comercialización y así, la familia Wistaria podría incluso no solo abastecer la demanda interna de medicamentos, sino que también exportarlos a países vecinos. ¡Me alegro de que todo vaya bien!"

Izana sonríe y de inmediato, busca a su secretario. Le pide que organice una reunión con los agricultores y comerciantes de hierbas medicinales. Si todo sale como Shirayuki lo plantea, los efectos de la crisis por la baja cosecha de granos, puede reducirse con el cultivo de hierbas medicinales para la producción de medicamentos exportables.